SELENE P.V.O
¿Es que acaso Malfoy es estúpido?, ¿O solo se quiere morir?, me pregunte sosteniendo mi cabeza entre mis manos. Supe que no se había ido cuando escuche su casi inexistente respiración y, trague saliva, el leve pero atrayente sonido de su corazón. Incapaz de pensar en una excusa para huir levante mi cabeza, para darle un escarmiento y que finalmente se marchara. Su pose y expresión mostraban el mismo asco y superioridad de siempre, pero sus fríos ojos grises escondían una emoción que resultaba casi graciosa en su cara. Pero antes de que pudiera decirle algo, retrocedió un paso sin apartar su mirada de mí. En esa fracción de segundo su mente quedo al descubierto y aproveche para ver a través de sus ojos.
Su mente estaba completamente concentrada en una figura, cuyo semblante reflejaba dolor y a la vez ansiedad. Sus extremidades se mostraban casi transparentes y su pose era de vulnerabilidad. Seguí sus pensamientos hasta llegar al rostro, donde los labios estaban entreabiertos, dejando ver un pequeño destello de sus afilados dientes.
Con temor me atreví a continuar, pero la visión de sus ojos provoco que desviara la mirada. Con el mismo color del carbón, mis ojos mostraban la necesidad de la sed y el esfuerzo por mantener aun el control, pero lo peor es que vi el reflejo de color rubí, que indicaba el fin definitivo de los efectos de la poción. Ya no quedaba nada que me impidiera utilizar mi fuerza o velocidad para alimentarme, y desgraciadamente para él, estábamos completamente solos en el aula.
Miles de posibilidades cruzaron por mi mente, la cuales estaban únicamente enfocadas en matarlo y huir, ya que no quería que ingerir su sangre. Alguien que se mete contigo, te ataca y muestra un odio brutal hacia ti debe tener la sangre más hedionda de la humanidad, por lo que contuve el aire, absteniéndome de respirar y más que todo de olfatear.
Pero al levantar nuevamente mi rostro hacia él, un desconcertante escalofrió me recorrió las espalda. Lo peor de todo es que no era la primera vez que lo sentía. No, la primera vez fue el dia de mi frustrada cacería, cuando al enfrentarnos termine contra la pared y con Malfoy a pocos centímetros de mí. El escalofrió que me había recorrido era igual a este, combinado con unas inexplicables chispas eléctricas. Por esa razón me resulto imposible insultarlo o agredirlo aquella vez, asi como me estaba pasando ahora.
Él no dijo nada, solo se quedó quieto esperando. Cancelando todos los planes y estrategias de hacía unos segundos, me puse en pie caminando hacia la puerta, sin mirar atrás.
-¡Alto ahí Grey!-Exclamo. Su voz se escuchaba a mi espalda, lo cual me hizo temblar nuevamente, pero continúe sin detenerme.
-¿Acaso mi hechizo te hizo quedar sorda?-Pregunto despectivamente. Vacile en la entrada del salón, pero negando con la cabeza, y convenciéndome de que irme sería lo mejor, retome mis pasos.
-Que te detengas Grey.-Ordeno elevando la voz.-No escuchaste ¡Sangre Sucia!
Ante esto me detuve, por un momento nublada por el color rojo y sintiendo mis colmillos alargarse en mi boca. Cerré por un momento los ojos y concentre cada fibra de mi ser en apaciguar mi lado vampírico. Cuando estuve controlada tome una bocanada de aire, conteniéndolo en mis pulmones, y me di la vuelta.
-Nunca más se te ocurra llamarme asi Malfoy, porque para que sepas mi madre era maga asi que no te permito que me insultes a mi o a la sangre de mi familia. Segundo asi lo fuera eso a ti que te importa, y tampoco le vuelvas a decir asi a Hermione, ya deja a los demás en paz.
Vi un pequeño movimiento por parte de él, y temiendo que fuera a hechizarme nuevamente salí corriendo por las escaleras de la torre. Menuda cobarde eres, huyendo de un simple mago presuntuoso y arrogante, me dije cuando lo perdí.
Al llegar a la sala común, subí a mi habitación para cambiarme y al salir deje una nota en la puerta, por si los demás iban a buscarme. Recorrí los mismos pasillos para dirigirme hacia el bosque, sintiendo aun temblores y algunas chispas eléctricas.
DRACO P.V.O
Regrese a las mazmorras, intentando no pensar en lo que había ocurrido con Grey. Por alguna extraña, y tal vez demente, razón no pude realizar ningún movimiento cuando ella se fue, era como quedar paralizado. Con furia recordé que el dia anterior había pasado algo similar. Cerré los puños con fuerza y aleje esos pensamientos de mi cabeza, justo cuando Blaise se acercó por un pasillo.
-Jo Tío te vez enojado, ¿Paso algo?, pensé que estarías más contento al haber vencido a Grey.
Le lance una mirada cargada de veneno, sin contestar.
-Relájate Draco, porque no vamos a comer un poco, porque después de ese estúpido duelo me dio mucha hambre y también ganas de liarme una chica esta noche.-Dijo travieso. Asentí, sin hablarle o sonreírle, y nos fuimos hacia el gran comedor. Varios murmullos se levantaron cuando entramos, todos concernientes al duelo que había tenido con la "tan admirada nueva", pero aún me sentía muy enojado para prestarles atención.
Llegue a mi mesa y me senté, apartado de los demás. La profesora se levantó y empezó a hablar. Ni me moleste en escuchar sus palabras, pero algunas exclamaciones de emoción lograron que levantara levemente mi cara hacia los demás. Pensamientos expectantes y entusiastas flotaban en el ambiente, y la causa era el próximo baile que se celebraría en octubre, y en el que al parecer las chicas invitaban a los chicos.
Naturalmente la mayoría de cotilleos provenían de las chicas, que se preguntaban entre ellas acerca de la pareja que llevarían. No tuve la necesidad de mirar para saber que la mayoría de ellas se había fijado en mí, con la esperanza de lograr mi aprobación. Sonreí de medio lado, ya que a esto era lo que estaba acostumbrado, un Malfoy no ruega ni pide, sino que al contrario a mí me ruegan y me piden, mientras que yo solo tomo lo que quiero sin consultarlo con nadie.
-Genial ahora tendremos a todas las Tías buenas detrás de ti Draco.-Dijo Blaise golpeándome el hombro.
-Tranquilo Blaise, tal vez le diga a alguna que te invite a ti.-Dije con burla.
Este se rio y empezó a comer, dejándome finalmente tranquilo. Por mi parte evite mirar hacia mi propia mesa y contemple las demás, hasta que mis ojos se detuvieron en la mesa de Gryffindor, en donde las dos parejitas de oro estaban haciéndose caras. Asqueado aparte la vista de ellos, recorriendo lo que quedaba de la mesa, buscando inconscientemente unos ojos cambiantes. Cuando termine mire disimuladamente el resto del comedor, pero no había señales de Grey, solo habían rostros de chicas que se emocionaban cuando pasaba la vista, creyendo que las buscaba.
-¿Qué buscas Draco?-Pregunto Theodore a mi lado.
-Nada.-Respondí.
-¿Esperando las miles de ofertas para el baile?-Pregunto. Lo mire de reojo y sonreí con superioridad, sin contestarle.
-A ver chicos debemos hacer apuestas.-Dijo Blaise.-A ver sabemos que las de nuestra casa se lo pedirán todas a Draco, ¿Pero y las demás?
-Bueno ahí varias de Hufflepuff y Ravenclaw que querrán invitarlos a ustedes.-Dije.-Esas caen fácil.-Añadí con arrogancia.
-A ver y el dilema mayor, las de Gryffindor.-Siguió Blaise. Sin poder evitarlo mire en la misma dirección que ellos, solo para darme cuenta de que a la mesa no se le había añadido nadie más, por lo que dirigí mí vista hacia mi plato
-Pues por cómo se comen con la mirada a Potter y a Weasley, ya podemos saber a quienes van a invitar la pelirroja y Granger.-Dijo Blaise.-Asi que ahí no hay nada que ver.
-No exactamente Blaise.-Dijo Theodore.-Se te olvida alguien.
-¿Quién?-Pregunto.
-La que se puede considerar ya como la Tía más buena de Hogwarts.-Dijo Theodore con una sonrisa. ¡Grey!, pensé antes de que Zabini hubiera captado las palabras.
-Ohh cierto. A ella hay que tenerla en la mira.
-¿No dijiste que no estarías con ella por ser de Gryffindor?-Pregunte con indiferencia, sin levantar la vista.
-Pues eso es un punto negativo, ¿Tu qué piensas Theo?-Le pregunto.
-La verdad eso no me importa.-Dijo, cuando me estaba llevando el tenedor a la boca. Su respuesta hizo que mordiera el cubierto más fuerte de lo normal, por lo que lo saque y lo deje sobre mi comida, porque había perdido el apetito.
Ellos terminaron con su conversación y siguieron comiendo, asi que me levante del asiento y realice mi salida triunfal, ganándome todos los suspiros de las chicas.
Al pasar por la mesa de los leones, voltee un poco los ojos para ver con desprecio al grupo de oro, ya que solo estaban el estúpido de cara rajada y la comadreja.
Ya en el vestíbulo, decidí ir a la torre de astronomía, que desde sexto se había convertido en el único lugar donde podía estar completamente solo y tranquilo. Pero no había dado ni dos pasos, cuando la lechuza de mi familia apareció por la puerta del comedor con una carta atada a la pata. Se la quite y le acaricie por un segundo la cabeza, antes de emprendiera el vuelo.
Mire como se iba, y luego baje mi vista a la carta, palideciendo. Reconocí la letra, era de mi padre. Solo tuve que ver eso, para saber que la carta no traería nada bueno.
-Sí y por eso Hermione fue a verla.-Escuche la voz de Potter.
-¿Y crees que Selene este bien?-Pregunto el descerebrado. Al escuchar que hablan de Grey me escondí detrás de la estatua que estaba en el vestíbulo, queriendo escuchar, aunque sin saber porque.
-No lo sé, no la he visto desde el duelo.-Le contesto Potter.-Es que Malfoy es un tramposo y un imbécil aprovechándose que el combate había terminado para atacarla.-Dijo.
-¡CHICOS!-Gritaron desde la escalera. Por un lado de la estatua vislumbre a Granger, que venía corriendo con un papel en la mano.
-¿Qué paso Hermione?, ¿Estas bien?-Preguntaron.
-Si estoy bien.-Dijo quitándose el enmarañado cabello de la cara.-Pero miren encontré esta nota en la puerta de Selene. Dice que no se siente bien y que se iba a quedar en su cuarto, pero intente entrar para hablar con ella y al hacerlo vi que no había nadie el cuarto.
-¿A dónde crees que habrá ido?-Pregunto la comadreja.
-No lo sé, pero siento que debemos buscarla.-Dijo Hermione.
-Si tienes razón.-Coincidió Potter.
Los tres salieron corriendo por las escaleras, hablando sobre los posibles lugares donde pudiera estar Grey. Salí de mi escondite, pensando en lo que habían dicho. Yo había sido la última persona que la había visto, y era cierto que no se le veía bien, en vez parecía enferma. ¿Qué le habrá pasado?, alcance a preguntarme antes de cabecear y ver la carta en mi mano. Sin darle más vueltas subí por la escalera, pensando que lo que le pasara no debía preocuparme.
En el tercer piso tuve que usar un camino diferente, ya que descubrí a varias chicas hablando cerca de los baños, acerca de quién me pediría primero una cita para el baile. El atajo me llevo más lejos de la torre y termine cerca de la enfermería. Me detuve un momento cavilando las posibilidades. Solo sería un momento y si no estaba podría irme, sin preocuparme por nada.
Mire hacia ambos lados del pasillo, y abrí con cuidado la puerta de la enfermería. La mayoría de las camas estaban vacías, a excepción de una que estaba con las cortinas cerradas. Después de varias luchas internas me acerque lo suficiente para ver que era una chica, al parecer de Hufflepuff. Sin perder tiempo volví a salir, y continúe mi camino, esta vez sin ningún obstáculo.
Dos minutos después llegue a la torre, y me acerque al barandal contemplando los terrenos del castillo, el lago y el bosque prohibido. Pero al hacer eso sonó el crujido del papel, recordándome la razón por la que había venido. Tome aire una vez y cogí la carta, tratando de no pensar en lo que los mortifagos iban a hacer ahora, y lo que me obligarían a hacer a mí
