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Cuando conoció a Kanda Yuu, se llevó la grata sorpresa de ser de esas pocas /y únicas/ personas a quienes podría hablarle con normalidad, que poco a poco se abriría paso en el corazón del nipón y eventualmente este podría enamorarse de ella.
Su cuento ya estaba escrito, con la más fina letra que pudiera existir y en las hojas de un libro que apenas estaba comenzando. La sonrisa coqueta y deslumbrante se presumió, y apenas llegó le atacó con el nombre.
Sorpresa para ella, ¿A quién veía? — Yuu, ¿A quién…? — Las palabras cortadas y los celos presentes, el repentino dolor en el corazón ya le decía había que algo malo. ¿Por qué Kanda veía a otro hombre?
...
Ella se lo había advertido, le dijo, desde un principio, que tendría que alejarse de él. Que ya le pertenecía a alguien y esa persona no debía ver a alguien más; pese a que prefería verlo feliz, le aseguró que con ella estaría mejor, que ella, Alma Karma cuidaría al japonés de la mejor manera posible y le daría la oportunidad de darle una familia. Y todas esas advertencias habían sido por las buenas, siempre, en cada salida hasta asegurarse de plantar la semilla de la inseguridad. Misma que floreció y se expandió.
— ¿No lo viste? Él no te quiere — Aseguró la fémina, el arranque de celos la había llevado a seguirlo por la avenida, poca gente transitaba esas horas por el sitio.
— ¿No será que estás celosa, Alma? — Logró enfrentarla, pero no frenar la inseguridad que se acrecentaba a cada segundo.
Y ella en otro impuso le dio una cachetada. — ¿Por qué? ¿Por qué a ti? — Soltó, a sabiendas de que sería entendida, escupir las palabras se volvió maña, una molestia le hacía eco en la garganta. Apretó las palmas, le dio rabia poder ver en aquellos ojos esmeraldas el rastro de tristeza, no era digno de Kanda Yuu, ¿Cómo podía mostrarse de esa forma?
Lo odiaba.
Y ese odio no hacía más que males, estragos irreparables.
Lo golpeó en el pecho, una, dos, tres veces, cada golpe iba con más fuerza de la que hubiera querido.
Le vio sacar el teléfono, no contestaban. — ¿Acaso intentas declararte? — Más veneno no pudo ser posible, la ira le dominó y antes de darse cuenta sus manos actuaron por su cuenta, aventando al conejo a la carretera, un coche pasó y, lo demás era historia.
Extrañamente ella se sintió más aliviada, como si peso hubiera sido removido de sus hombros, se había deshecho de ese antagonista.
Pensó, el funeral sería una buena forma de reconciliarse con su amado, la obsesión a la que era fervientemente fiel y poder conseguir llorara en su regazo.
Más lo que le esperó no fue sino un rechazo y el dolor en los ojos metálicos, se veía el afecto que le guardaba.
— Es para ti, Yuu. — Sonrió en histeria, lo único que había entregado era una banda, la misma que llevaba ese día el pelirrojo, cubierta de sangre.
Según Word son 500.
Tuve que corregirlo enseguida -según yo.-
SDFGHJKL... Solo fue el inicio, creo que, no era tan importante más que la parte en que siente celos Alma [?]
¡Nos vemos! [?]
