Disclaimer: Tanto Dragon Ball Z como Naruto no me pertenecen, son obra de Akira Toriyama y Masashi Kishimoto respectivamente, pero mi imaginación me dio para juntarlos en una situación que nunca de los nunca va a ocurrir T.T... solo en mi cabeza.
He aquí algunas aclaraciones:
-letra normal- Diálogos
-letra cursiva- Pensamientos y contenido de flashback (lo especificaré)
-letra en negritas- Anuncio del Flashback
Ya estoy aquí nuevamente! La vez anterior me tardé en actualizar, así que esta ocasión quise que no sucediera nuevamente aprovechando que tengo tiempo libre :P No daré más vueltas al asunto y aquí les dejo el capítulo :D
"Estaré ausente de la Aldea por un tiempo, aunque no sé cuánto en realidad. Procura no dejar vacía la nevera y trata de continuar con los ejercicios que realizamos en el entrenamiento, pero no te vayas a exceder con tus poderes. Volveré para ver los resultados. Con cariño, Trunks".
Bra se encontraba recargada en el barandal afuera del departamento que amablemente le concedieron a ella y a su hermano los líderes de Konoha. No fue hasta ese momento que logró apreciar el gesto que Tsunade tuvo con ellos. El aire tibio que recorría la Aldea llegó a sus fosas nasales, inundando sus pulmones de aquel aroma a árboles y flores. Exhaló e inhaló nuevamente, en esta ocasión prestando la debida atención a los olores que se mezclaban. Todos ellos evocaban una sola palabra en la mente de la guerrera: libertad.
Por primera vez en toda su adolescencia dejó de lado la fascinación por los grandes edificios de concreto, las boutiques, los salones de belleza, los centros comerciales, las fiestas, las reuniones sociales y las banalidades. No podía negar que extrañaba ligeramente aquellos lugares que solía frecuentar con insistencia, pero la verdadera razón por la cual añoraba aquellos momentos no era por el ambiente, sino por la compañía.
Su vista surcó el bello cielo despejado tan azul como sus mismos ojos y trajo a su mente la tierna y alegre cara de su amiga pelinegra tan vigorosa y animada como siempre. Sabía a la perfección que la hija de Gohan no era fanática de esos lugares. Es más, la conocía tan bien, que podía leer en sus bellos ojos negros el fastidio que le provocaba la mención de visitar alguno de esos sitios, pero accedía gracias a la fortalecida amistad que las unía. Ella no lo había podido entender hasta ese momento. Siempre estuvo cerrada en sí misma y alababa su poder de convencimiento cuando Pan accedía a acompañarla, pero ahora se daba cuenta que la acción de su mejor amiga era un acto de nobleza pura. En ese momento, pudo sentir una leve sacudida de adrenalina recorrer sus venas cuando pensó que Pan prefería mil veces salir a las montañas para entrenar con su abuelo Goku. Ya quería verla, se moría de ganas por verla y pedirle que tuvieran un enfrentamiento serio para medir sus poderes.
Apretó con fuerza la nota que su hermano le había escrito apresuradamente antes de verse con su equipo para salir de misión. Eso lo sabía muy bien por la letra escrita con rapidez. Llevó nuevamente el papel frente a sus ojos y lo releyó. Trunks también debía extrañar su hogar. Claro, debía añorar regresar a Capsule Corp y terminar todos los pendientes que dejó, incluso debía extrañar los entrenamientos con su padre.
Su padre. Su amado y orgulloso padre debía estar desesperado por no poder saber de ella. Cuántas ganas tenía de abrazarlo fuertemente a pesar de que quizá el frío príncipe se resistiera al afecto, de besarlo en su mejilla y darle la más grata de las sorpresas al decirle que ella deseaba ser su aprendiz, que ella deseaba que la entrenase en la cámara de gravedad. Ese sería motivo para ver a su padre llorar de felicidad, sin duda.
Cerró sus grandes ojos y su mente evocó el rostro de cierto pelinegro. Ese chico le había cambiado la vida. Le había hecho sentir lo que algunos llamaban "enamoramiento", aunque no estaba segura si aquello que sentía era genuino, ya que algunos chicos de su colegio también le hacían sentir algo parecido, aunque ese chico se llevaba el crédito. A ese de ojos negros, mirada tierna, sonrisa juguetona y personalidad seductora y bromista le había entregado toda su atención cuando apenas comenzaba a entrar a la pubertad. Sabía muy bien que Goten jamás le haría caso, simplemente por tratarse de la hermana menor de su mejor amigo, pero aun así, ella no pudo apartar sus ojos del menor de los Son. A él también lo extrañaba horrores y deseaba mostrarle lo fuerte y madura que había conseguido ser en su experiencia en ese lugar.
Descubrió que los pelinegros de ojos tan profundos como el mismo abismo le atraían demasiado. En ese sitio que en un principio despreció, también se encontraba otro chico que le hacía sentir tanto o más que Goten. Sasuke Uchiha también la hacía temblar como gelatina a punto de ser comida cada vez que se topaba frente a frente con él. Era impropio de ella dejarse llevar así por esas sensaciones, cuando era ella la que normalmente provocaba eso en los hombres, pero era vulnerable ante los azabaches.
Una fuerte ventisca sopló de repente, sacudiendo su largo y azulado cabello con rudeza. La princesa trató de tomarlo con ambas manos y sujetarlo para evitar que siguiera revolviéndose, pero en su intento soltó la nota que su hermano le había escrito, siendo arrastrada por el indomable viento. Bra sólo pudo ver cómo el trozo de papel salía volando y se perdía en la inmensidad de la Aldea.
Sin perder más tiempo, salió volando de su departamento y se dirigió al campo de entrenamiento. Kakashi había salido de misión con otro equipo ninja, así que los demás prefirieron dedicar ese tiempo para sus quehaceres personales y no entrenar como equipo, lo cual ella aprovecharía apropiadamente.
Al llegar concentró su ki para percibir algún tipo de presencia, pero no encontró. Enseguida realizó sus ejercicios de calentamiento tales como sentadillas, abdominales, lagartijas y demás, pero todos esos simples y viles ejercicios los llevó a un nivel superior, uno que ni siquiera Guy-sensei y Lee habrían podido realizar. Después de eso, comenzó su lucha contra un oponente imaginario. Lanzó patadas y puñetazos al aire tal cual lo hacían Trunks y su padre cuando entrenaban solos. Se elevaba por los aires y se dejaba caer como un proyectil sin desviarse de su objetivo, causando desfiguros en el terreno. Se permitió lanzar pequeñas bolas de energía que explotaban y mandaban a volar algunos árboles.
Lejos del aparentemente deshabitado campo de entrenamiento caminaba el último de los Uchiha en dirección a los establecimientos de comida de Konoha. Su nevera necesitaba con urgencia ser llenada con alimentos varios para que el inquilino pudiera subsistir. Las conocidas calles de la Aldea le traían un profundo sentimiento de nostalgia al recordar sus años de infancia, cuando era feliz. En ese tiempo, recorría esa ruta en compañía de su gentil y protector hermano Itachi, a quien admiraba y envidiaba por tener un poder único en la familia. Era él quien se llevaba toda la aprobación de su padre y todas las altas expectativas recaían sobre sus hombros, incluso las de Sasuke mismo. Con un hermano así, el Uchiha menor también debía llenar esas expectativas e incluso tenía la ilusión de sobrepasarlas con arduo entrenamiento y con la dirección de su modelo a seguir, el cual siempre portaba una amable sonrisa dirigida solo para él.
Ahora no. Esta vez era él quien caminaba por esas calles completamente solo. Ningún Uchiha lo acompañaba en su cruel soledad. No se arrepentía de haber tomado la mejor decisión de regresar a Konoha donde le perdonaron por todos sus crímenes y lo aceptaron de vuelta como un ninja de élite, pero eso no tenía nada que ver con sentirse solo. Ni siquiera su nueva familia, el antiguo equipo siete, lograba llenar ese gran hueco que su familia dejó. Nada lo haría, porque ese hueco sólo lo podía llenar su padre, su madre y su hermano, pero ellos ya no estaban.
Siguió caminando hasta estar frente a la tienda donde compraba todos sus víveres. Estuvo a punto de entrar, cuando su vista periferia captó un objeto inusual. Giró completamente su cabeza y vio descender un trozo blanco de papel que el viento parecía querer depositar en su mano, la cual estiró para atraparlo. Desarrugó el maltratado papel y lo giró para leer el contenido.
Arrugó de nuevo el documento entre su mano y lo guardó en su bolsillo al momento de saltar de tejado en tejado, teniendo como destino el campo de entrenamiento del equipo Kakashi.
La peliazul continuaba con su agotador entrenamiento, recordando paso a paso todo lo que su hermano mayor le enseñó en las dos semanas que estuvo con él. Realmente había avanzado muchísimo bajo la tutela de Trunks, pero él claramente le dijo que quería ver resultados, así que estaba dispuesta a no decepcionarlo. Estaba dispuesta a no decepcionarse.
Entrenar sola no era su fuerte porque no tenía idea si lo estaba haciendo bien o no, pero continuó sola, ya que las únicas personas que sabían su secreto no podían ayudarla. Trunks, Shikamaru y Kakashi estaban fuera de la Aldea, y Tsunade no podía abandonar la inmensa torre de papeles que siempre se encontraba sobre su escritorio, así que lo mejor era seguir. Se detuvo un minuto para recuperar el aire que le faltaba. Gracias a ello pudo sentir el ki de una persona que se acercaba a donde estaba ella a una gran velocidad.
-¿Sasuke? ¡Es Sasuke! –se dijo asombrada y emocionada –Tranquilízate, Bra. A lo mejor terminó sus deberes y ahora viene a entrenar solo, aunque esta es una muy buena oportunidad para estar a solas con él, ¡Qué emoción! El entrenamiento tendrá que esperar.
El Uchiha llegó a donde se encontraba su compañera y la encontró recostada en el verde pasto tranquilamente. La peliazul se incorporó e hizo ademán de sorprenderse por su presencia.
-¡Hola, Sasuke! No sabía que vendrías a entrenar tan temprano, ¿ya desayunaste? –la chica se le acercó al azabache hasta quedar frente a él.
-¿Qué haces aquí? –inquirió el azabache. Él creyó que podría sorprender a Bra realizando los ejercicios que su hermano mencionaba en la nota, pero en lugar de ello, la encontró holgazaneando y, además, pensando solo en comida.
-Nada. Sólo vine a ver si alguien estaba entrenando para que me invitara a comer, pero no había nadie hasta ahora, ¿entonces, vamos? –la guerrera no tenía prisa en mostrar sus poderes aún, ya que su meta no había sido alcanzada todavía.
Sasuke miró el entorno y lo encontró hecho pedazos. Árboles tirados con marcas claras de haber recibido explosiones, la tierra violentamente removida, hojas regadas por todas partes y, mirando detenidamente a la cuasi kunoichi frente a él, se encontraba llena de tierra y su respiración era levemente agitada. "No te vayas a exceder con tus poderes" recordó que decía la nota. Ella estaba entrenando.
-Vamos a entrenar –propuso el Uchiha más como una orden.
-¿Quieres entrenar conmigo? –se sorprendió Bra ante las palabras de su compañero. Eso parecía como un sueño hecho realidad. Bueno, había soñado salir con él acompañados del ocaso, frente a un bello llano, tomados de la mano y con él confesándole su amor, pero aquello de entrenar tampoco estaba tan mal. Por ese lado estaba todo genial, pero… Sasuke Uchiha era un shinobi sumamente poderoso. Entrenar con él resultaba una idea fascinante, pero al mismo tiempo peligrosa. Si no se cuidaba, podría terminar revelando sus poderes y eso era lo que menos quería por el momento.
El hermano menor de Itachi no respondió la pregunta. Había sido lo suficientemente claro con la petición y no pensaba repetirla. Quería saber hasta qué punto había avanzado la chica, así que trataría de presionarla tanto como pudiese.
Los segundos pasaron y ellos seguían observándose mutuamente. Sus ojos se miraban fijamente, pero su atención se encontraba totalmente en los pensamientos que invadían su mente.
-No soy tonta. Sé que algo está tramando Sasuke para pedirme que entrene con él. ¿Por qué quieres que entrene contigo? Si mal no recuerdo, dijiste que yo soy una niña mimada y superficial que no tiene idea de lo que significa ser un shinobi, ¿a qué viene ese cambio de actitud ahora? –le preguntó directamente.
Sasuke sacó la nota de su bolsillo, la extendió y se la enseñó sin entregársela. Bra reconoció los trazos de su hermano y supo que aquel trozo de papel contenía las letras que Trunks le dedicó antes de partir. Sus ojos se abrieron enormemente y su respiración se vio interrumpida ante la sorpresa.
-Quiero que me muestres todos tus poderes –lanzó las palabras como dagas que se clavaron directamente en el estómago de la saiyajin. Se sentía expuesta. Maldijo internamente a su hermano y su descuido al utilizar las palabras, pero más se maldijo a sí misma por no salir tras el papel que el viento se llevaba frente a sus ojos.
-No sé de qué estás hablando –atinó a decir. Después razonó las palabras y se maldijo todavía más por lo tontas que sonaban, pero si lo negaba quizá podía salir bien librada de la situación.
-Esta nota va dirigida hacia ti –le dijo mientras guardaba el papel de nuevo en su bolsillo. Bra frunció el ceño ante tal acción. No parecía que el azabache tuviera la intención de devolverle la inscripción a su dueña.
-Si estás tan seguro de que esa nota es para mí, ¿por qué no me la devuelves?
-Lo repetiré una vez más. Entrena conmigo.
Bra apretó sus puños y su mandíbula hizo presión. Estaba a nada de acceder ante la hipnotizante idea de entrenar con alguien tan poderoso como lo era Sasuke Uchiha. Medir su avance con él era simplemente una idea casi imposible de rechazar. Si ya iba a decir que sí, tenía que sacar un provecho mayor, después de todo, ella era Bra Briefs, alguien tan inteligente como atractiva.
-De acuerdo, Sasuke. Entrenaré contigo, pero... –hizo una pequeña pausa. El pelinegro permaneció en silencio esperando que la chica continuara –A cambio quiero tener una cita contigo –sonrió triunfante. Si él quería ver sus poderes, no le saldría gratis.
-¿Sigues con eso? –preguntó neutro.
-Y seguiré si sigues negándote. Es muy fácil, sólo tienes que decir que sí, no entiendo por qué te cuesta tanto trabajo salir con una chica tan hermosa como yo, o es que... ¿acaso no te gustan las chicas? –le dijo con una expresión de asombro combinada con decepción total -¿Eres gay?
-Por supuesto que me gustan las chicas –aclaró el portador del Sharingan sin inmutarse –Pero no estoy interesado en cualquiera.
-Eso lo dices porque te niegas a conocerme –le dijo con el tono más arrogante que tenía en su repertorio –Yo no soy una chica como cualquier otra y pronto te darás cuenta de ello –dio un salto hacia atrás y tomó su pose de pelea.
Sasuke la miró detenidamente, identificando esa posición propia en las artes marciales y no del arte shinobi. Ahora recordaba con más fuerza que aquella chica no era una kunoichi, era una guerrera y pronto descubriría todo el poder que guardaba.
-¿Has encontrado algo? –preguntó la kunoichi de la Arena al saiyajin. Shikamaru y Kankuro también se veían expectantes a la respuesta de Trunks.
-No, no puedo sentir sus presencias –decía visiblemente frustrado –Por más que me concentro, no logro encontrar su ki, ¡maldición! ¿Qué demonios está pasando aquí? –se preguntó más como un reproche a sí mismo por no poder detener aquel fenómeno.
-No te preocupes, Trunks. En cuanto se recupere el ninja que está en el hospital, le preguntaremos los detalles –dijo amablemente Shikamaru –Es una gran ventaja que hayas llegado a tiempo anoche para salvarlo. Gracias a ello, tendremos muchas respuestas.
-Es verdad, gracias de nuevo, Trunks. Fuiste de gran ayuda –la palabras de la ruda kunoichi sonaron livianas y sinceras –Se movió incluso más rápido que el Raikage, y eso es decir demasiado.
-Sí, esperaremos a que reaccione. Como Ino lo está atendiendo, estoy seguro de que se recuperará pronto –aseguró el pelilila, aún con el ceño fruncido por la angustia.
-Ino, ¿eh? Pues yo dudo mucho que vaya a reaccionar pronto –soltó aquellas palabras Temari. Tanto Trunks como Shikamaru voltearon a verla con expresión interrogante.
-¿Qué? A pesar de que llegaste a tiempo, el ninja perdió demasiado chakra y tiene heridas muy graves y profundas. Ni la misma Tsunade podría hacer que reaccione tan rápido –dijo con tono seguro y un poco soberbio.
-Bueno, en eso tienes razón –le concedió el usuario de las sombras.
-Sí, claro. Te conozco, hermanita. Esas no fueron tus intenciones al hablar de la ninja de Konoha –pensó el marionetista viendo a la rubia con ojos inquisidores, pero no lo expresó en palabras.
Justo en ese momento, apareció la Yamanaka en la sala quitándose su cubrebocas y avanzando hacia sus compañeros.
-¿Cuál es el estado del ninja, Ino? –se apresuró a preguntar Shikamaru.
-Está fuera de peligro –anunció sonriente mientras se sentaba en uno de los sillones disponibles –Aun así, es probable que le tome varios días en reaccionar, aunque estamos haciendo todo lo que está en nuestras manos para que sea en el menor tiempo posible.
-Ven, se los dije. No hay mucho que puedas hacer por él, pero al menos está fuera de peligro y eso es lo importante, no te sientas triste –le dijo en tono de burla.
-¿Qué dijiste? –preguntó molesta la rubia Yamanaka -¡Al menos yo hice algo por él, no vi que tú hicieras algo por ayudar!
-No dije que no hiciste nada, solo dije que tu ayuda fue suficiente para sacarlo de peligro, pero tampoco te puedes exigir más si no puedes –le dijo con su típica sonrisa de lado cargada de superioridad.
-¡Hice más por él de lo que tú pudiste haber hecho sin mi presencia! –le restregó sumamente molesta. No entendía por qué de repente la ninja de la Arena se comportaba así con ella, cuando en ocasiones anteriores trabajaban sin ningún problema. Incluso el trato era casi nulo, hablaban lo necesario, pero cordialmente.
-¡Bah! –solo dijo en señal de menosprecio ante su argumento, lo que encendió más a Ino.
-¿Quieren dejar de discutir? Estamos en medio de una misión donde hay vidas en riesgo –trató de tranquilizar el Nara.
-Yo no dije nada que no fuera cierto, pero está bien, dejemos de lado lo que no se puede hacer y enfoquémonos en lo que sí podemos hacer –terminó la discusión Temari, dejando a Ino encendida de enojo ante tales insinuaciones de desprecio a sus ninjutsus médicos.
-¿Pero quién se cree que es esta tipa para decirme eso? ¡Aaaaagggghhh! ¡Le voy a enseñar lo que es una verdadera ninja médico! –pensó enfurecida.
-Bien –inició de nuevo la conversación el castaño –Antes que nada, me gustaría saber por qué este fenómeno ocurre en la noche, ¿por qué no en la mañana?
-Buena pregunta, Kankuro –incentivó Shikamaru.
-Cuando sentí que el ki del ninja se desvanecía, pude sentir también como otro ki aumentaba casi imperceptiblemente –reflexionó el guerrero.
-¿Otro ki? –repitió el hijo de Shikaku -¿Estás seguro de eso?
-Sí, completamente seguro –afirmó el de cabellos violetas.
-¿Qué se te ocurre, Shikamaru? –preguntó Ino.
-Muy sencillo. Eso que está provocando las desapariciones es un ser vivo, no un fenómeno sin cuerpo ni alma. Sea quien sea, está tratando de obtener poder a través de los seres vivos.
-Y eso no es todo –completó la reflexión Trunks –Sea lo que sea, sabe muy bien cómo controlar su propio ki para que nos sea imposible rastrearlo, lo que también hace imposible saber cuánto poder ha obtenido.
-No tenía idea de que hubiera ninjas capaces de controlar solamente la energía espiritual –dijo asombrada Temari.
-No los hay –respondió Shikamaru visiblemente preocupado. Su ceño fruncido y sus labios apretados les transmitían angustia a los presentes.
-¿No los hay? Y ¿entonces? –dijo aún más asombrada la rubia de cuatro coletas.
-No sé a qué nos estamos enfrentando –terminó de decir el Nara -¿Tienes alguna idea, Trunks?
-Solo espero que no sea lo que estoy pensando –se dijo a sí mismo -¿Eh? No, no tengo idea, Shikamaru.
-Bien –dijo Ino levantándose de su sitio, llamando la atención de los demás –Probaré mi nuevo jutsu médico en el ninja para que pueda decirnos todo lo que sabe –miró a Temari de reojo y sonrió –Es claro que soy la única que puede hacer esto.
La Sabaku No afiló su mirada mientras veía a la otra rubia abandonar la sala.
-¿Por qué no lo hizo antes? –le preguntó el castaño al pelinegro.
-Es un jutsu que tiene algunos riesgos para el usuario, pero Ino ha trabajado en ello, aunque no pensé que se sintiera con la confianza suficiente para probarlo ahora.
-Estoy seguro de que hará un buen trabajo –expresó Trunks, causando con ello que una emoción molesta invadiera a la rubia de la Arena.
Ino ingresó a la habitación donde se encontraba el ninja que estaba siendo atendido por una enfermera.
-Ino-san, ¿en qué le puedo ayudar? –preguntó la enfermera.
-No te preocupes, sólo necesito que estés aquí por si hay alguna complicación.
-Cuente con ello.
La rubia abrió su bolsa ninja y sacó una pequeña bola color café oscuro y la sostuvo entre sus finos dedos a la altura de sus ojos.
Flashback
-Ino, no vuelvas a realizar ese jutsu, por favor. Esta vez el daño fue mínimo, pero no quiero ni pensar qué habría pasado si Choji hubiera quedado más grave –le regañaba la pelirrosa.
La hija del clan Yamanaka se encontraba en una de las cómodas camas que el Hospital de Konoha tenía para brindar una mejor estancia a los enfermos o heridos que llegaban al lugar.
-Vamos, frentesota, no hagas drama. Fue para salvar a mi compañero de una muerte segura –le refutó la rubia.
-¿Que no haga dramas, Ino-cerda? ¡No salvaste a Choji de una muerte segura, de lo contrario la que hubiera muerto sería otra!
-Bien, de acuerdo. Pero es un jutsu muy útil el que acabo de crear, no me lo puedes negar. Tengo que perfeccionarlo para reducir los riesgos, nada más. Shikamaru está apoyándome en eso.
La pelirrosa médico dio un suspiro de resignación. Era verdad, el jutsu que su amiga Ino acababa de crear era de lo más útil en todos los sentidos, además de que solo un miembro del clan Yamanaka era capaz de realizarlo, así que supo que su amiga no se daría por vencida.
-De acuerdo, Ino. Toma –le cedió una píldora de soldado –Estoy segura de que con esto lograrás reducir el mayor de los riesgos que tu técnica conlleva. Si la tomas antes de realizar tu jutsu, tus niveles de chakra no se verán afectados y no se reducirán hasta el punto de dejarte seca.
-¿Tú la hiciste? –preguntó conmovida por el gesto de su amiga y rival.
-¡Por supuesto! Como tú no sabes prepararlas, alguien tan genio como yo tenía que hacerlas, ¿sino quién te salva la vida?
-Ya me lo imaginaba. Entonces seguro sabe horrenda esta cosa. Aún me pregunto cómo es que Naruto comía estas cosas tan asquerosas en su entrenamiento –le dijo en tono de burla.
-¡Pues entonces no te las comas y muere, Ino-cerda!
Fin del Flashback
-Muy bien, frentesota, veamos si con esto puedo reducir los riesgos como me dijiste. Si no, ya verás en cuanto vuelva.
La rubia puso la píldora en sus labios, la masticó y la tragó. Acto seguido, caminó junto al ninja que se encontraba postrado en la cama y se colocó a la altura de su cabeza, posicionó sus manos frente a ella, buscó tranquilizarse, realizó una serie de sellos y al instante un chakra de color verde emanaba alrededor de ella como si del ki de un guerrero Z se tratase.
-¡Qué impresionante chakra! –pensó la enfermera que estaba de pie junto a Ino.
La kunoichi canalizó todo ese chakra hacia sus manos y enseguida las colocó sobre la frente del ninja, buscando restaurar el chakra que el shinobi había perdido durante su batalla mandando toda esa fuente de poder directamente al cerebro en combinación con otro jutsu mental, lo que permitiría enviar de manera más rápida y efectiva la información de sanidad del cerebro al resto del cuerpo, cerrando todas las heridas de gravedad que tuviera. No pasó mucho tiempo hasta que el chunin abrió los ojos, dando indicación de haber recuperado la conciencia. Ante tal acción, la rubia comenzó a disminuir el flujo del chakra hasta extinguirlo por completo.
-¡Ino-san! –se apresuró la enfermera castaña para sostener a la débil ninja médico y evitar que saludara el frío suelo.
-Estoy bien, no te preocupes –tranquilizó a la enfermera –Tenías razón, Sakura. Esa píldora fue de gran ayuda.
-¡Ino! –entraron a la sala todos sus compañeros.
-¡Shikamaru, lo hice, ha recobrado el conocimiento! –compartió su alegría con su mejor amigo, quien siempre estuvo a su lado perfeccionando junto a ella esa técnica.
-Lo sé. Trunks nos avisó que la presencia del ninja había aumentado a una velocidad impresionante –le hizo saber el pelinegro.
-Y no sólo eso, también tu ki aumentó de una manera impactante –halagó el pelilila.
-Vaya, después de todo sí eres de mucha ayuda –reconoció la rubia del chakra tipo viento.
-Sí, sí, muchas gracias, Ino; pero ahora debemos enfocarnos en lo que realmente importa –interrumpió el conmovedor momento el hermano mayor de Gaara.
Shikamaru se acercó al chunin de cabellera grisácea que al parecer seguía desorientado.
-¿Cómo te sientes?
-Bien, ¿pero qué pasó?
-¿No recuerdas lo que pasó? –se acercó también el saiyajin.
-¡Ah, sí! Ya recuerdo –expresó el shinobi al reconocer el rostro de Trunks -¡Tú llegaste a salvarme, muchas gracias!
-No agradezcas, es mi deber. Dinos por favor qué fue lo que pasó.
-Sí. Recuerdo que estaba haciendo mi guardia nocturna en la frontera de la Aldea...
Flashback
-Ya estoy aquí, Tsuki-san. Ve a descansar de tu larga jornada, yo te relevaré –anunció el chunin de cabellera grisácea.
-Estoy realmente agotada, Daizu-san. Ahora que recuerdo, los ninja de Konoha dieron la indicación de permanecer al menos en parejas, nunca solos. Esperaré a que el ninja que te acompañará en tu guardia llegue –se ofreció la ninja.
-No te preocupes. Estaré bien. Por favor, ve a descansar.
-Pero...
-Anda. Mañana será un largo día tratando de buscar a nuestros compañeros y a los aldeanos.
-¿Estás seguro? Me puedo quedar un poco más, no hay ningún problema.
-Nada de eso. Ve a descansar.
-De acuerdo, Daizu-san. Buenas noches.
-Buenas noches, Tsuki-san.
La ninja se alejó de la frontera y se dirigió a su hogar. Minutos después de haberse quedado solo, el chunin sintió que una persona se situaba atrás de él.
-Al fin llegas. Tú estarás conmigo en la guardia ¿no?
El ninja volteó y encaró al que creyó era su compañero, sin embargo, pronto se dio cuenta de que era alguien que no pertenecía a la Aldea, ni al mundo shinobi. En un acto sorpresa, la mano de aquel sujeto tomó la cabeza del shinobi y la presionó.
-¡Su... suéltame! –se quejó Daizu tratando de librarse del fuerte agarre, sin éxito.
-He descubierto que la energía de ciertos humanos es más provechosa que el resto –la conciencia del ninja iba perdiéndose cada vez más, pero logró escuchar la voz de aquel individuo –He logrado identificar cuales humanos son los que requiero. Aun así, la energía que estoy buscando es más poderosa y no he logrado encontrarla por ningún lado. Al parecer tú tampoco sabes nada.
El chunin deseaba pedir ayuda, gritar que lo socorrieran, pero su fuerza se perdía a medida que los segundos pasaban.
-Este sujeto... está... está absorbiendo mi chakra –razonó. Con la poca energía que le quedaba, realizó unos sellos y lanzó una gran bola de fuego directo al rostro de su agresor, lo que hizo que le soltara la cabeza. Al desaparecer el humo que dejó el jutsu del elemento fuego, pudo distinguir que el individuo no había sufrido ningún daño. Pocos segundos después, su estómago era atravesado por una de las manos del enemigo.
-Qué rápido –pensó al mismo tiempo que escupía sangre por la boca.
-Parece que alguien viene –escuchó decir al sujeto antes de sentir como su mano salía de su estómago y en tan solo un segundo, el enemigo desapareció. El ninja se desvaneció, impactándose contra el suelo.
-¿Estás bien? ¡Oh, no! Estás muy herido –trató de levantarlo el saiyajin -¿Quién te hizo esto? -intentó que el ninja hablara, pero no lo consiguió.
Ante la sensación de alivio que la presencia de Trunks le devolvió, el shinobi sobreviviente se permitió perder la conciencia en ese instante, siendo sostenido por los fuertes brazos del guerrero.
Fin del flashback
-Entonces nuestra teoría es correcta –comenzó a hablar Shikamaru –Es un ser vivo que absorbe la energía de otros seres vivos.
-Es por eso que los civiles dejaron de desaparecer y en su lugar, comenzaron a desaparecer ninjas –dijo Kankuro.
-Y no solo es capaz de absorber el chakra de sus víctimas, también él puede conseguir información mientras absorbe dicho chakra –analizó Temari.
-Dijo que buscaba una fuente de energía más poderosa, ¿se referirá a la de los Biju? –expresó Ino, temiendo que Akatsuki resurgiera.
-No, lo dudo mucho. El sujeto dijo que Daizu no sabía nada acerca de la energía que estaba buscando, y él obviamente sabe sobre la existencia de las bestias con cola –respondió el Nara.
-Eso hace más obvio el motivo por el cual sólo ataca por las noches –analizó Kankuro –Lo hace para hacer menos perceptibles sus movimientos, lo que quiere decir que es vulnerable ante la presencia de un grupo de ninjas.
-Es probable –habló el saiyajin –Pero creo que no debemos confiarnos ante un sujeto que controla su ki a voluntad. Puede darnos una gran sorpresa.
La silueta de dos personas a punto de comenzar un enfrentamiento se distinguía entre la espesa arboleda que se mecía de un lado a otro a causa del revoltoso viento. Ambos, a su estilo, permanecían inmóviles en estado de alerta, esperando que alguno comenzara a moverse y atacar. La silueta más pequeña y femenina conservaba fielmente su posición de pelea justa para defenderse o atacar, asemejando la de cierto guerrero Z de gran experiencia que defendió la Tierra cuando se enfrentó por primera vez al Príncipe de los Saiyajin; mientras que la silueta alta y masculina permanecía en una posición neutral, de pie sin intención aparente de moverse de su cómodo lugar, pero que si lo requería, podía abandonar esa zona en un abrir y cerrar de ojos.
-¿Y bien? ¿No piensas tomar tu posición de pelea? –preguntó la peliazul al ver a su oponente demasiado relajado.
-No necesito esforzarme demasiado.
-¿Te estás confiando? ¡Já! Grave error, Sasuke. Te daré una sorpresa –le dijo en tono decidido, ensanchando sus labios en una sonrisa retadora.
Flashback
Era imposible. Los días pasaban y el entrenamiento era cada vez más pesado. Lo sentía. Sentía que avanzaba con cada lección que aprendía de su hermano mayor, pero todavía no era suficiente. Él era mucho más fuerte, más veloz y más inteligente, sin mencionar la experiencia que llevaba a cuestas. Ante eso, Bra se sentía en clara desventaja.
-¿Eso es todo? Creí que habías dicho que en esta ocasión me ganarías.
-¡Cállate, Trunks! Aún no termino –se lanzó la guerrera con todo para atacar a su hermano. Un golpe. Solo un golpe necesitaba darle para que sintiera todo el poder saiyajin de Bra Briefs.
-Con esto no lograrás nada, hermanita. Eres demasiado lenta.
-¿Lenta? ¡Ya verás lo lenta que puedo ser! –seguía intentando por todos los medios impactar su endurecido puño contra el rostro o el estómago de su entrenador, daba igual. Su cuerpo le pedía que parase un momento para tomar un respiro, pero ante las provocaciones de su hermano no podía detenerse a descansar. Eso la convertiría en una débil ante los ojos de Trunks y ante sus mismos ojos. Tenía que continuar.
-Sólo aumentaste un poco más tu fuerza, pero no es suficiente –seguía provocándola de manera divertida. Él solo se concentraba en esquivar los enfurecidos golpes que su pequeña hermana deseaba con todas sus fuerzas impactarle.
-¡Haré que te tragues tus palabras! –a cada minuto se sentía más y más enfurecida, lo que se mezclaba con la adrenalina que recorría sus venas.
-Es todo por hoy –de repente se escuchó la voz seria del saiyajin.
-Eso… ¿eso es todo? ¡No, no quiero! ¡Quiero seguir hasta golpearte! –bramó la desesperada guerrera.
-No, Bra. La lección de hoy no se enfocó en la cuestión física, que debo decir es de un excelente nivel, te felicito. Lo que quise mostrarte hoy es el efecto que las provocaciones tienen en el rendimiento de un guerrero –tomó un poco de agua y después se sentó en el verde pasto. Su hermana imitó la acción.
-¿De qué me estás hablando? –preguntó aún molesta por la interrupción de su entrenamiento.
-Eres muy fácil de provocar. Si en una batalla real te dejas llevar por las provocaciones del enemigo, eso nublará tu sentido de juicio y cometerás muchos errores, que incluso pueden costarte la vida o la vida de tus compañeros.
-¡Claro que no soy fácil de provocar!
-¿No? No te cierres, por favor –le dijo en tono amable y paciente –Mira, ahora que estás sentada, tomaste agua y un poco de aire, dime qué fue lo que falló esta vez para que no pudieras golpearme.
-¿Qué falló? Pues que me hace falta más velocidad, no es la gran cosa.
-¿Estás segura que sólo fue eso?
-¡Sí!
-Y dime, Bra, ¿qué se te ocurre que pudiste hacer para golpearme si estabas consiente de tu falta de velocidad?
La guerrera tomó su barbilla y meditó en la pregunta de su hermano.
-Bueno, quizá pude haber pensado en una distracción para que dejaras de concentrarte y así poder darte ese golpe –le respondió.
-¡Bien! –incentivó Trunks –Entonces si pudiste pensar en esto, ¿por qué te enfocaste en aumentar tu velocidad si sabías que te era imposible?
La princesa se quedó callada formando una perfecta "o" con sus labios. Se dejó provocar ante las palabras que Trunks le decía durante el combate. Su hermano tenía razón, sus emociones nublaron su raciocinio y por eso perdió.
Pero no lo podía aceptar. Ella era Bra Briefs, la hija de Vegeta, el Príncipe de los Saiyajin. No podía permitirse ser así de débil, tenía que entrenar mucho más si quería superar a cualquier oponente en fuerza y velocidad, tenía que ser ella la que manejara la situación, no que la manejaran a ella.
-Por eso es que debo entrenar mucho más, para no ser una debilucha a la que puedan provocar con esas palabras –se levantó del suelo y caminó unos cuantos pasos para comenzar a practicar su velocidad.
-No Bra, no me entendiste. Tienes que mantener todo el autocontrol posible para evitar caer en esas provocaciones, no importa si eres fuerte o no –trató de razonar Trunks.
-Yo soy la hija de Vegeta. No voy a perdonar nunca a nadie que se atreva a cuestionar mis poderes. Si lo hace, le daré una paliza para que le quede bien claro de lo que soy capaz –dijo con toda la entereza que podía caracterizar a un guerrero. El poder que tanto ambicionaba su padre era entendido finalmente por su princesa.
-Esto va a ser más difícil de lo que creí –pensó cansado el saiyajin.
Fin del flashback
-Respira, Bra. Esto será pan comido. Le demostraré a Sasuke que ya no soy una niña mimada y consentida –pensó dándose valor. Sabía perfectamente que su oponente no era cualquier persona. Aquel azabache era considerado uno de los mejores ninja de la Aldea y de todas las Naciones Shinobi, agregando a la ecuación lo que ella sentía por él, así que en conjunto, solamente podía tenerlo en un pedestal y sería un desafío para ella poder superarlo.
-Veamos cuales son esos poderes que tratan ustedes de ocultar –el pelinegroestaba decidido a descubrir el misterio de los dos guerreros.
-Vamos, Sasuke, ¿no piensas atacar? ¿O es que acaso te da miedo? –se burló la guerrera.
El Uchiha enarcó una ceja en señal de incredulidad en todos los sentidos. La chica frente a él jamás había usado ese tipo de palabras, o al menos él no la había escuchado proferir tal cosa; además, se estaba refiriendo a él, se preguntaba si era tan tonta como para decir que Sasuke Uchiha tenía miedo siquiera a algo. Pero, analizando detenidamente su frase, ésta le indicaba que estaba demasiado confiada de sus poderes, por el atisbo de arrogancia que logró percibir. Ese último pensamiento logró dibujarle una sonrisa de lado en su atractivo rostro.
-Si estás tan segura de ti misma, ataca tú primero –le retó.
A estas alturas, la soberbia que emanaba del shinobi se estaba volviendo algo molesta, para ser sincera.
-Está bien, es lógico que piense de esa manera porque no me conoce. De cualquier forma, le enseñaré quién es la más fuerte aquí –pensó levemente irritada –De acuerdo, tú lo pediste –dijo lo más serena posible y, en un segundo, desapareció de la vista del pelinegro.
-¿Dónde está? –se dijo mientras volteaba rápidamente de un lado a otro, buscando una cabellera llamativamente azul por los alrededores con los ojos tan abiertos como le fuese posible.
-¡Aquí estoy! –anunció apareciendo detrás de Sasuke, empinando un kunai que estuvo a nada de clavarle en la espalda, sin embargo, el Uchiha también era veloz, así que logró voltearse y detener la trayectoria del kunai con su espada que desenfundó en un abrir y cerrar de ojos.
-¿Desde cuándo obtuvo esa gran velocidad? –pensó grandemente asombrado por el movimiento que su compañera acababa de hacer segundos atrás.
Sus armas dejaron el contacto y ambos retrocedieron.
-Es demasiado pronto, pero… -cerró los ojos y enseguida los abrió.
Bra sonrió ampliamente de satisfacción. El ver la membrana de sangre en los ojos de aquel guapo pelinegro le indicaba que había hecho las cosas extremadamente bien. En los entrenamientos con sus demás compañeros, Sasuke no tenía la necesidad de activar su Sharingan con ninguno. Sabía de sobra que él y Naruto tenían un poder extraordinario. También sabía que ambos se habían enfrentado alguna vez llegando hasta las últimas consecuencias, pero después de eso, nunca los vio enfrentarse en serio. Con Sakura, bueno, era otra historia. Naruto y ella accedían a entrenar con la pelirrosa gustosamente, pero en las escasas ocasiones en que vio a Sakura y Sasuke entrenar juntos, ante la tan insistente petición de la primera, él la derrotaba sin sudar ni una sola gota y de una manera humillantemente rápida.
Con ella, por primera vez, se tomaba en serio un entrenamiento.
-Recuerdo que Naruto y Kakashi-sensei me dijeron que ver directamente el Sharingan era peligroso. Entiendo –la princesa cerró los ojos y retomó su posición de pelea –No importa, no necesito verlo.
-¿Pelearás sin usar tus ojos? –la ceja de Sasuke volvió a elevarse.
Bra emitió una pequeña risa sin despegar sus labios, un gesto de arrogancia tan característico de su padre.
-Así es. No necesito verte para saber cuáles son tus movimientos –dijo satisfecha y agradecida por su habilidad de sentir el ki.
-Eso lo veremos –mencionó el azabache antes de utilizar toda su velocidad y atravesar la pierna de su compañera con la espada, pero Bra lo sintió y se elevó velozmente por los aires, levitando por unos cuantos segundos y cayendo de nuevo al suelo lejos del shinobi.
Sasuke la observó y de nuevo se desplazó rápidamente buscando un pequeño combate cuerpo a cuerpo. Bra lo sintió y se preparó para la danza guerrera.
Golpes, patadas, rodillazos y codazos iban y venían, siendo todos y cada uno de ellos esquivados por los adversarios. El pelinegro se sorprendió por la velocidad y destreza que la Briefs tenía. Gracias a su Sharingan, podía ver perfectamente los rápidos movimientos de su compañera y esquivar sus ataques, pero él empleaba esa misma velocidad y ella los esquivaba sin siquiera verlo.
La danza de algunos minutos cesó y de nuevo tomaron su distancia.
-¿Qué pasó? ¿Ya te cansaste? –volvió a proliferar soberbia en sus palabras la guerrera.
-¿Puedes sentir el chakra? Eso explicaría su habilidad para esquivar mis ataques.
-Así es –hizo una pausa, como meditando sus próximas palabras y luego prosiguió –Nosotros le llamamos ki, pero supongo que es lo mismo.
-Chakra, ki o como se llame, esa es una gran habilidad, pero sentirlo y predecir de esa manera los ataques no es propio de cualquiera. Ni siquiera Karin preveía de esa manera al enemigo, mucho menos a esa velocidad –guardó su espada y relajó sus músculos, retomando su posición neutra –Si es buena en taijutsu, entonces atacaré a larga distancia.
-No percibo ningún movimiento de Sasuke, ¿se habrá rendido? ¡No! ¿Qué demonios está haciendo? –pensó al sentir el ki de su compañero elevarse, como si también fuera capaz de sentir su chakra revolverse y prepararse para algo grande.
-Katon: Gōkakyū no Jutsu –en seguida, Bra sintió una gran cantidad de calor aproximarse a ella rápidamente.
-¡¿Qué es eso?! –se elevó rápidamente, tratando de esquivar la gran bola de fuego que sentía acercarse a ella. Esa bola gigantesca se estrelló en el bosque, quemando al instante los árboles que logró impactar.
-¡Ahora! –el Uchiha había preparado su maniobra. En un rápido movimiento, desplegó una gran Shuriken y la lanzó en dirección a la guerrera, usando el Kage Shuriken no Jutsu, es decir, ocultando una shuriken en la sombra de otra.
Bra percibió que algo se acercaba precipitadamente a ella cortando el viento a su paso. Era imposible esquivar lo que quiera que fuese, debido a la rapidez con la que había actuado el ninja. Sasuke sonrió de lado, derrotar a la supuestamente poderosa guerrera había sido pan comido.
Todo pasó tan rápido y tan lento a la vez. El Uchiha menor pudo ver con su Sharingan que Bra no pensaba esquivar el ataque. En lugar de eso, percibió cómo su energía interior de color azul se agitaba como si estuviera en una olla hirviendo a punto de estallar y, al momento, liberaba vertiginosamente el llamado ki. De tal magnitud fue el poder de su ki, que todo salió volando violentamente, incluyendo ambas shuriken.
Al reducirse aquel alboroto, la peliazul trató de normalizar su respiración. Ella estaba algo agitada, pero todavía conservaba gran parte de su energía. Sasuke, por otro lado, no presentaba síntomas de cansancio a pesar de haber usado un poco más de chakra en sus dos últimos ataques.
-¡Es mi turno de atacar! –gritó Bra mientras estiraba su mano hacia el frente y formaba una bola de energía. Cuidó hacerla pequeña y sin tanto poder, simplemente para medir las habilidades de su oponente y, posteriormente, evaluar si era suficiente o si podía agrandar un poco más el tamaño y poner más energía. Sin abrir aún los ojos, la guerrera lanzó la bola de energía en dirección al ki del shinobi.
-¡¿Qué rayos es eso?! –pensó asombrado. Ningún tipo de técnica que él conociera tenía las características que esa bola resplandeciente tenía. La forma esférica de la técnica le recordó al Rasengan de Naruto, sin embargo, el color era diferente y, además, esa técnica no podía ser lanzada. La de Bra sí -No puedo dejar que me alcance –pensó al ver como aquella cosa extraña se dirigía hacia él rápidamente.
El hermano menor de Itachi se lanzó hacia un lado justo a tiempo para evitar el contacto con aquella esfera, sin embargo, tras colisionar contra un árbol a sus espaldas, la explosión que aquello provocó logró alcanzarlo levemente, obligándolo a salir lanzado hacia adelante por las ondas de choque. Aquello no se lo esperaba, pero hizo uso de sus perfectos reflejos para retomar el control de su cuerpo y aterrizar de pie, dando un par de giros en el aire para conseguirlo.
-Vaya, eres rápido. Me pregunto si eres capaz de esquivar más de éstas –le dijo amenazadoramente mientras se formaban dos bolas de energía más. Una en cada mano. El portador del Sharingan se preparó para el ataque, esta vez flexionando sus rodillas y abriendo sus brazos para lanzarse al lado contrario de esas esferas, no perdiendo de vista a Bra, quien había dado un salto y daba la impresión de estar flotando en el cielo.
La peliazul lanzó una bola primero y en seguida la otra, formando otras dos bolas consecutivamente.
-Ya veo, ella no necesita demasiado tiempo para reunir energía en la palma de su mano como el Rasengan o el Chidori –analizó el azabache mientras esquivaba las esferas que no dejaban de caer. Parecía una lluvia de estrellas fugaces, solo que el destino de ellas era explotar en el firme suelo que se deformaba ante aquel ataque.
Lejos del campo de entrenamiento, en la imponente y señorial Mansión Hyuuga se encontraban cuatro ninjas disfrutando de su día libre.
-Hinata, deja un momento la cocina y ya vente a sentar con nosotros –le insistió por quinta vez en el día el chico Inuzuka que se encontraba en el patio observando el entrenamiento de Tenten.
-En un momento salgo, Kiba-kun. Ya casi está lista la comida.
-Se ve que Hinata no ha dejado su amor por la cocina –señaló el Aburame.
-Ya la conoces. Desde que ese cabeza hueca de Naruto le dijo que sería una buena esposa se lo ha tomado muy en serio. Con decirte que ha estado ensayando sin parar el platillo favorito del tonto ese.
-¿Te refieres al ramen?
-Ese mismo. Lo único que agradezco es que Hinata nos pida que probemos sus platillos, ¿verdad, Akamaru?
-¡Woff woff!
-Listo, chicos. Espero que les guste –dijo gentilmente la ninja de ojos de luna, invitándolos a que pasaran al comedor.
Una vez acomodados sus amigos en el comedor, la muchacha al servicio de los Hyuuga comenzó a servir la comida.
-¡Huele delicioso! –le alabó la castaña al percibir el exquisito aroma del patillo frente a ella.
-Muchas gracias, Tenten –dijo sonrojada ante el halago de su mejor amiga.
-Tenten tiene razón, Hinata, esto huele y sabe de maravilla. Estoy seguro de que Naruto se sentirá orgulloso de que seas su esposa.
-¡Kiba-kun! –la aludida estuvo a nada de dar el porrazo ante las palabras del chico-perro, pero recobró la compostura.
-Te aprovechas porque sabes que Neji no está cerca para cerrarte la boca, ¿verdad? –decía la maestra de armas riendo a carcajadas por el comentario de Kiba y la reacción de la Hyuuga.
-¿Dónde está Neji? –preguntó Shino.
-Pregúntale a Tenten. Ella debe saber muy bien todo lo que el primo de Hinata hace –dijo de nuevo Kiba con toda la intención de molestar a la castaña.
-Yo no sé todo lo que Neji hace –le contestó levemente sonrojada –Pero sé que está en una misión porque es mi compañero de equipo.
-Sí, Neji-niisan estará fuera de la Aldea por un buen tiempo.
-¿Y no lo extrañas, Tenten? –seguía molestando el Inuzuka.
-Para nada. Neji casi nunca quiere entrenar conmigo para perfeccionarme en las armas, sólo quiere que le ayude a entrenar sus técnicas de línea sucesoria. A decir verdad, me la estoy pasando mejor sin él –dijo en tono de fastidio recordando lo poco serio que su compañero era en los entrenamientos que a ella le favorecían y a él no.
-Aquí nadie te cree –reía divertido Kiba. Casi nunca se relacionaba con el equipo de Neji, mucho menos con la castaña que ahora fastidiaba, por lo que le resultaba hilarante burlarse de los sonrojos de la maestra de armas, así como a veces pasaba el rato iluminando de rojo el rostro de su querida amiga Hinata.
-Sí, qué gracioso –Tenten no era conocida por ser callada y sumisa como la prima de su compañero de equipo. Ella era parlanchina, burlona y sarcástica –Pero mira quién habla, el chico que casi hipoteca su casa por invitar a la tragona de Bra a comer –se rió de la manera más escandalosa que pudo al ver que ahora el castaño era quien tenía la cara como un farol.
-Y eso no es todo –intervino el chico de los insectos –Justo ahora está ahorrando todo lo de sus misiones para volver a salir con ella.
Tenten al escuchar eso no pudo evitar soltar una risotada que claramente podía ser escuchada en los países vecinos, mientras que la cara de Kiba era tan roja como un pimiento y sostenía una mirada asesina al Aburame.
-¡No es cierto! ¿De dónde sacas eso? –preguntó aún sonrojado con el fin de salvar aunque sea un poco de su dignidad.
-Tú mamá te descubrió guardando ese dinero mientras decías en voz alta que en esta ocasión cumplirías todos sus caprichos –dijo como si del clima estuviese hablando y no de algo tan íntimo de su amigo.
Todos los presentes se reían sin parar del dueño de Akamaru, mientras el chico no hallaba donde esconder la cabeza. Aun así, no quitaba el dedo del renglón: invitaría de nuevo a salir a Bra Briefs.
La lluvia de bolas de energía cesó y la guerrera le permitió un respiro al pelinegro. Descendió al suelo lentamente fijándose muy bien en donde aterrizar.
Justo cuando alzó la mirada, el rostro de Sasuke se encontraba a escasos centímetros del suyo, lo cual habría provocado una de dos: sonrojar a la guerrera hasta desmayarse como Hinata frente a Naruto, o seguir un impulso escondido desde hace tiempo y besarlo justo ahí. Aquellas dos opciones se vieron nulificadas por un significativo detalle: los ojos de Bra se cruzaron directamente con el Sharingan de Sasuke.
Y aquí termina el capítulo de hoy, qué les pareció? Ya se sabe cada vez más qué pasa en Suna y a qué se van a enfrentar Trunks y los demás. Ni siquiera yo sé qué va a pasar XD! Y bueno, Kiba por lo visto no entiende de razones, ya hasta se está preparando para salir de nuevo con Bra jajaja y lo más importante, qué tal el entrenamiento de Sasuke y Bra? :O! A decir verdad, no me imaginaba una mejor manera de hacer que estos dos estuvieran en un mismo lugar sin que una quisiera aprovecharse de él y el otro quisiera salir huyendo de la presencia de la loca guerrera y, bueno, éste fue el resultado. Sé que a lo mejor quieren que de una buena vez Bra los mate a todos y sea la emperatriz del universo shinobi muajajaja! Pero no, le tengo reservado un momento en especial para que todos sepan quién es ella. Cómo terminará el entrenamiento?!
Anastasia: Hola! Muchas, muchas gracias por tu comentario. Me alegra saber que este fic ha sido de tu agrado y que tanto las parejas como la historia te animen a seguirlo de cerca. Aquí el nuevo capi, qué te pareció? Espero volver a leerte y saber tu opinión, que siempre es bienvenida y me ayuda a saber qué es lo que les gusta y qué no. Abrazos y besos miles :D
Mile: Ya no esperes más, aquí está la actualización! Gracias por dejarme saber tu opinión de la historia y te prometo que no la abandonaré ni dejaré pasar tanto tiempo para actualizar, en lo medida de lo posible, claro. Te mando muchos besos y abrazos! Espero volver a leerte y me digas qué te pareció este capi.
Espero que este capítulo les haya agradado y por favor, dejen sus reviews, que me animan a seguir con este proyecto y actualizar más seguido :P Les deseo mucha suerte y mis mejores deseos para mis lectores, no por ser año nuevo, sino porque todos los días es una nueva oportunidad para hacer las cosas bien ;)
Nos leemos pronto. Sayo...
