Disclaimer: Tanto Dragon Ball Z como Naruto no me pertenecen, son obra de Akira Toriyama y Masashi Kishimoto respectivamente, pero mi imaginación me dio para juntarlos en una situación que nunca de los nunca va a ocurrir T.T... solo en mi cabeza.
He aquí algunas aclaraciones:
-letra normal- Diálogos
-letra cursiva- Pensamientos y contenido de flashback (lo especificaré)
-letra en negritas- Anuncio del Flashback
Holaaaa! Ya sé... no me maten por favor T.T Sé que me tardé mucho tiempo en actualizar, pero tuve tres razones que me impidieron subir cap nuevo. La primera fue la falta de tiempo, estuve taaaan cargada de tareas y deberes que no me dejaban tiempo para sentarme a escribir. La segunda fue la falta de inspiración, la cual reconozco, por lo mismo de tantos deberes que no pude pensar en otra cosa y no se me ocurría nada para escribir. La tercera, bueno, les platico: antes de subir cualquier actualización siempre pido la opinión de una gran amiga y me dice qué personaje me salió muy Occ o qué situación no le pareció, pero en esta ocasión ha tenido varios problemillas y no pudo leer el capi y pues no me dio su opinión, pero ya no pude esperar más y decidí subirlo hoy (sí, el capítulo estuvo listo hace ya dos semanas atrás :c), así que su trabajo, mis queridos/as lectores/as, es darme a profundidad su punto de vista acerca de esta actualización, que me dejen anonadada por su capacidad crítica como muchos de mis lectores, que siempre les digo que me asombra su capacidad de análisis. Por fis, regálenme sus mejores palabras (no me refiero a solo los halagos, también incluyo con esto su crítica constructiva). Bien, dicho esta cátedra, les dejo disfrutar de la lectura:
-¿Dónde… dónde estoy? –se dijo desconcertada. Su mirada vagaba de un lado a otro sin poder dar crédito a lo que veía.
Todo aquello, bizarro y sin ningún sentido de lógica la tomó desprevenida. En lugar de un verde y hermoso campo de entrenamiento, se encontraba situada en una especie de dimensión desconocida. Las paredes giraban y daban la ilusión de moverse insistentemente como si fuesen construidas por partículas de agua, dando la ligera impresión de que en cualquier momento se desplomarían y mojarían todo a su paso. El suelo bajo sus pies era estable a diferencia de los muros, sin embargo, al recorrer el lugar, se dio cuenta de que todo era exactamente igual, no había ninguna diferencia, ningún punto diferente que le indicara si ella se estaba moviendo o simplemente caminaba en el mismo lugar. Aquello le sorprendió todavía más.
Bra levantó su vista y buscó a Sasuke, con quien recordaba estaba teniendo un enfrentamiento de prueba.
-Ahora entiendo todo –la visión que tenía cobró sentido al rememorar el instante en el que quedó observando esos ojos rojos de tres aspas negras sin poder evitarlo.
-Estás en mi Genjutsu –escuchó. Esa voz profunda, masculina, serena y cargada de arrogancia Uchiha la incitó a buscar a su dueño con la mirada, sin éxito alguno –Ahora me dirás todo.
-¿Dónde estás, Sasuke? –preguntó con la seguridad de guiarse por el sonido de su hipnotizante voz.
-¿Quién eres y de dónde vienes? –escuchó de nuevo sin poder identificar exactamente la dirección del sonido. Estaba en todos lados y en ninguno a la vez.
-¿Qué quién soy? ¿Qué clase de pregunta es esa? Soy Bra Briefs –articuló con todo el descaro y la obviedad del mundo. Su vista divagaba por todos lados mientras respondía. Hablaba con un ser incorpóreo.
Bra aceleró el paso y en pocos segundos se encontraba corriendo a través de ese lugar sin estar segura si recorría alguna distancia o solo se encontraba en el mismo sitio.
-Esto es absurdo –se dijo deteniéndose –Sólo es un genjutsu.
-De nada sirve decirte a ti misma que es solo un genjutsu –la peliazul observó que frente a ella se reunía un gran número de serpientes blancas que poco a poco tomaban forma. Era él. Sasuke había aparecido en su propia ilusión.
-¿Qué significa todo esto? –le reprochó –Y por cierto, esa fue una forma nada atractiva de aparecer.
-Tú, en este momento, me dirás la verdad –dijo mordaz.
Justo en ese instante, una columna comenzó a levantarse a espaldas de la princesa, quien giró su cabeza para mirar lo que estaba ocurriendo. Un par de serpientes blancas rodearon sus muñecas por la espalda y las ataron alrededor de la columna como si de un rehén se tratara. Sus pies también quedaron inmovilizados por el jutsu.
-¡No sé de qué verdad me estás hablando! –se defendió demasiado alterada por la situación en la que se encontraba -¡Quítame esas cosas ahora!
-¿Cuál es tu origen?
-Nací en la Tierra, tengo una madre terrícola y un padre muy protector que esperan mi regreso y el de Trunks, ¿ya estás feliz?
-¿De qué dimensión vienes? –preguntó autoritario.
-No sé exactamente. Sólo sé que yo tenía una vida muy pacífica en la Capital del Oeste antes de llegar a este lugar –su voz era altiva y buscaba zafarse del amarre con insistencia.
-Mientes –hizo una pausa y luego continuó –No. Tú estás ocultándome información.
Bra apretó la mandíbula con fuerza. Estaba dentro de un genjutsu creado por el Sharingan de Sasuke. Recordaba que Kakashi le habló de ese poder ocular que solo los miembros del clan Uchiha poseían. Su sensei en algún punto de su vida había tenido ese poder, sin embargo, tras la guerra, lo perdió.
-Tranquila, Bra –se dijo mentalmente –Ahora soy una guerrera fuerte y no me dejaré vencer tan fácilmente.
-Si no me lo quieres decir con palabras –escuchó hablar a Sasuke nuevamente –sacaré esa información a la fuerza.
Después de eso, una lluvia de kunai apareció de la nada y comenzó a caer en picada sobre la princesa. Los ojos azules de la fémina se ensancharon, temiendo lo peor. Si esas filosas cuchillas descendían por completo, ella…
-¡Se equivoca! ¡Yo no voy a perder!
Las armas ninja estaban a pocos centímetros de llegar a su objetivo, pero Bra pudo reaccionar justo a tiempo. A su alrededor creó un campo de energía que evitó que los afilados artefactos se clavaran por todo su cuerpo. Esa acción la hizo sentirse confiada y segura. Si continuaba protegiéndose de esa manera, Sasuke no podría hacerle ningún daño.
El Uchiha se dio cuenta del extraño escudo que rodeaba a la guerrera. Le pareció interesante e inusual, pero no lo demostró. Ese lugar era suyo, él lo creó y nada sumergido en el genjutsu podía defenderse.
La sonrisa soberbia de Bra al haber acertado en su defensa pronto se borró de su bello rostro al ver que en ese instante los kunai se transformaban en largas serpientes apenas tocaban el campo de energía y lograban traspasarlo sin ningún problema.
Ahora, toda ella estaba rodeada de venenosas y asquerosas víboras blancas que la oprimían. La peliazul no pudo evitar sentir que su estómago se revolvía. Esa distintiva fobia que Vegeta tenía hacia las lombrices, los insectos y todo animal que resultara asqueroso y repugnante había sido aprendida por sus hijos. Tanto Trunks como Bra habían demostrado esa aversión desde muy pequeños.
El rostro de la Briefs palideció al sentir el primer contacto de una de ellas con su tersa y blanquecina piel. Las demás llegaron pronto y la mantuvieron rodeada, unas oprimiendo desde sus hombros hasta el antebrazo y otro grupo rodeando sus muslos.
-¡QUÍTAME ESTAS COSAS ASQUEROSAS DE ENCIMA, SASUKE UCHIHA! –gritó a todo pulmón mientras se revolvía frenéticamente para deshacerse de los indeseables reptiles.
El azabache miraba a la inquieta guerrera moverse de un lado a otro tratando de sacudirse las serpientes. Observando los signos de su rostro, pudo ver que ese era su punto débil.
-Debí imaginarlo al tratarse de alguien como ella –pensó con una gota de sudor en su frente al verla horrorizada por tal nimiedad. Alguien tan frágil, femenina y delicada seguramente tendría ese tipo de miedos, o eso pensó sin saber que el poderoso Príncipe de los Saiyajin era todo menos frágil y delicado.
-¡¿ACASO NO ME ESCUCHASTE?! –seguía rogando la guerrera -¡SASUKEEEEE!
Sasuke se acercó a ella a paso firme, lo que causó que Bra se detuviera y se quedara quieta al percibir la cercanía del Uchiha. La columna que mantenía a la guerrera de pie desapareció, dejando que ésta cayera al suelo aún atada por las serpientes.
-¡Ouch! ¡Eso me dolió! ¿Qué no puedes ser un poco más considerado? –dijo molesta la peliazul al estrellarse contra el suelo.
-¿Por qué insisten en ocultar sus verdaderos poderes y en ocultar su identidad? ¿Qué ganan con ello?
-¡Te vas a arrepentir! ¿Me oíste? Quizá en el pasado te habría amenazado con enviarte a mi padre para que te diera una lección y no volvieras a tratarme así, pero ahora, te digo que seré yo la que te dé una paliza.
-¿Tu padre? –preguntó levantando una ceja.
-Así es. Él es un poderoso guerrero que te partiría los huesos en tan solo unos segundos –dijo en una mezcla de molestia hacia el azabache y orgullo al hablar de su amado padre.
-¿Tan segura estás de los poderes de tu padre?
-Seguramente ya te habrás dado una idea de mis poderes. También, estoy segura, sabes que mi hermano es mucho más fuerte que yo; pero mi padre es muchísimo más fuerte que Trunks. No hay comparación.
El usuario del Sharingan meditó las palabras de la guerrera por unos segundos. Era cierto, a pesar de no haber visto al máximo los poderes de Bra, se daba una idea de cuánto progreso había tenido. Sin embargo, en la misma cantidad de segundos desechó el pensamiento. Él era un Uchiha poderoso. El último y el único portador del Mangekyou Sharingan Eterno en ambos ojos. Por supuesto que nadie que no fuera Naruto podría hacerle frente. Eso último estaba por verse, porque desde hace algún tiempo estaba deseoso de enfrentarse al rubio nuevamente, aplastándolo sin piedad y demostrando quién era el más fuerte.
Una sonrisa ladina apareció en su atractivo rostro masculino. Ese gesto de arrogancia logró hacer que la guerrera frunciera el ceño y que sus ojos azules no abandonaran los ojos negros de Sasuke.
-Nadie es más poderoso que yo –dijo sin más –Tu padre terminaría justo como tú.
Aquellas palabras sacudieron el interior de la saiyajin de manera furiosa. ¿Escuchó bien? ¿Acaso Sasuke dijo que ella era una débil? Y peor aún, ¿había dicho que su padre, su fuerte y orgulloso padre, Príncipe de la raza espacial más poderosa del universo entero, era débil? La fémina apretó sus ojos, sus puños y su mandíbula aún más fuerte que la ocasión anterior, sintiendo ganas inmensas de estampar sus poderosos puños en el rostro de Sasuke para callarlo.
Era cierto, admitía que estaba en pleno entrenamiento y que sus poderes eran aún insuficientes para superar a los de su adversario, pero… asegurar que un simple humano acabaría humillando al hombre más fuerte de todo el universo, porque eso era Vegeta para Bra, un ser incluso capaz de superar a su némesis Goku; era la idea más absurda e irracional que había escuchado en su vida.
La inmensa furia que invadió a Bra cesó y dio paso a unas enormes ganas de reír. No una risa divertida y alegre como cuando se está dichoso por algún gran acontecimiento. La risa que emanó de los labios de la peliazul fue una de burla, de incredulidad y de completa ironía.
El rostro de Sasuke había pasado de uno de arrogancia ante la cólera de su compañera a uno de desconcierto. Levantó una ceja al escuchar como la guerrera emitía su sonora y petulante risa, burlándose de las palabras que hasta hace unos momentos acababa de pronunciar.
-Vaya –dijo entre risas la saiyajin –Es un buen chiste el que me acabas de decir. No tenía idea de que fueras un comediante, Sasuke.
El Uchiha no pronunció palabra, solo la observó sin expresión alguna.
-Tú no tienes ni idea de todo lo que mi padre es capaz de hacer. Él no es un hombre ordinario. Te aseguro, Sasuke, que mi padre sería un oponente como ningún otro al que te hayas enfrentado en el pasado. Él te haría pedazos sin contemplaciones–finalizó la hija de Vegeta, recordando cómo el pelinegro mayor acababa con sus oponentes sin compasión.
-Tú eres la que no tiene idea del alcance de mis poderes. Este genjutsu es producido únicamente por mi Sharingan.
-¿Y? ¿A qué te refieres con eso? –preguntó aún atada en el suelo de la extraña dimensión.
-El máximo poder del genjutsu del clan Uchiha se encuentra en un Sharingan mucho más poderoso que éste, y tú has caído fácilmente en uno de un rango menor.
-¿Más poderoso?
-El Mangekyou Sharingan.
-¿Man… Mangekyou Sharingan?
Sasuke guardó silencio. Las habilidades que él obtenía con el Mangekyou Sharingan Eterno eran algo que ella no necesitaba saber.
-Ya veo –dijo después de cerciorarse de que el azabache no se dignaría a resolver su duda –Entonces me lanzaste tu técnica ocular porque te fue imposible interrogarme afuera, ¿no? ¿Tan difícil te resultó nuestro combate cuerpo a cuerpo?
-No entiendes nada. Poder es poder en cualquiera de sus formas. Tú no puedes vencerme.
-Eso lo veremos –desafió la saiyajin –Espero que hayas terminado ya con tu interrogatorio, porque ya no habrán más preguntas por resolver.
Dicho esto, el ki de la guerrera comenzó a elevarse poco a poco. Sasuke pudo ver claramente como una especie de energía azul rodeaba el cuerpo de Bra, pudiendo zafarse del amarre de las serpientes blancas y hacerlas añicos. Se puso de pie y siguió expulsando energía, dando ese característico grito que los guerreros emiten debido al esfuerzo de la expulsión de ki.
-¡¿De dónde saca tanto poder?! –se preguntaba mientras hacía un esfuerzo por mantener el jutsu aún funcionando.
A las afueras del campo de entrenamiento iba caminando Sakura Haruno. La kunoichi se dirigía a realizar su rutina de ejercicios físicos para mantenerse en forma. En la Cuarta Guerra Shinobi ella descubrió que su conocimiento en ninjutsus médicos fue excepcional y de importancia vital para la victoria de la Alianza Shinobi, pues su preciso uso de chakra siempre fue halagado por sus compañeros médicos y demás ninjas fuera de esa rama. Aun así, no se podía decir lo mismo de sus habilidades físicas. En su caótica mente todavía tenía esa espinita que le gritaba que en su anterior enfrentamiento Bra le había subestimado. No tenía una razón bien fundamentada, pero su intuición le decía que esa muchacha tenía mucho más poder del que aparentaba. Además estaba esa monstruosa resistencia a sus inhumanos golpes.
-Lo único que puedo hacer ahora es poner mi corazón en el entrenamiento físico. Después le pediré a Bra que nos enfrentemos de nuevo –se dijo convencida de superar sus deficiencias.
Con paso firme, decidido y con nuevos ánimos motivando su alma se dirigió al campo de entrenamiento destinado para el equipo Kakashi. Al llegar ahí, sus ojos jade captaron la figura de dos personas que se encontraban una frente a la otra.
-¿Quiénes son? –se preguntó y aceleró su paso atravesando el gran terreno cubierto por el césped.
Sakura, al quedar cerca de ellos, abrió sus ojos. Eran Sasuke y Bra.
-¿Qué hacen ustedes aquí? –les preguntó sin obtener respuesta por ninguno de los dos. La forma en la que ambos estaban era demasiado sospechosa. Ella no podía entender por qué ambos permanecían ahí de pie mirándose fijamente a los ojos. Esa escena le pareció extraña y sintió un ligero desagrado en el interior de su estómago. Sin embargo, al mirar a Sasuke se dio cuenta de que su Sharingan estaba activado. Inmediatamente al percatarse de ello, Sakura sabía lo que estaba ocurriendo, y sabía que eso estaba mal.
Aún a pesar de estar concentrado en el genjutsu, Sasuke no era descuidado en lo absoluto. Al sentir la presencia de la pelirrosa se vio en la necesidad de disipar su técnica ocular, liberando a la peliazul de su jutsu y dando por terminado el interrogatorio en aquella bizarra ilusión que había creado.
-¡Sasuke-kun! ¡¿Qué está pasando?! –preguntó alarmada la ninja médico.
Bra recuperó la conciencia y tan pronto la ilusión fue disipada volvió en sí.
-¿Qué ocurrió? –fue lo primero que dijo. Al sentir la tercera presencia, la saiyajin dirigió rápidamente su vista a la recién llegada -¿Sakura? ¿Qué haces aquí?
-¡¿Que qué hago aquí?! ¡Eso debería preguntar yo a ustedes! ¡¿Qué demonios está ocurriendo?! –le respondió visiblemente malhumorada a su compañera, para luego dirigirse al pelinegro de una forma más dócil –Sasuke-kun, ¿por qué tenías sumida en un genjutsu a Bra? ¿Qué está pasando?
El Uchiha dio media vuelta dispuesto a abandonar a las féminas en ese lugar sin prestarle atención a las preguntas de la pelirrosa.
-¡Sasuke! –llamó Bra. Él se detuvo y giró su cabeza para mirarla de reojo. Una sonrisa de lado adornó el rostro de la ojiazul antes de proseguir –Recuerda que aún me debes algo.
-No sé de qué me hablas –pronunció neutral.
-Palabra es palabra, Sasuke –le contestó pronunciando aquellas palabras lentamente, dándole énfasis a cada una de ellas sin borrar su altanera sonrisa –Me imagino que un Uchiha no se retracta de sus promesas, ¿o me equivoco?
-Todo parece estar en orden por ahora –pensaba la rubia al contemplar la Aldea de la Arena sumida en su rutina habitual. Casi parecía no estar en medio de una monstruosa amenaza que pretendía acabar con sus ninjas y dejarla vuelta un caos. Sus grandes ojos verdes surcaron el cielo despejado de medio día trayendo a su mente el rostro de sus hermanos. Si esa extraña criatura tenía pensado llevarse a los ninjas más poderosos, entonces ellos estaban en peligro. Por supuesto, Temari se consideraba como una kunoichi de temer, pero en ese instante no se preocupaba por sí misma, se preocupaba por ese par de cabezas huecas que tanto amaba.
-No. Ya no son un par de cabezas huecas –pensó –Gaara es el Kazekage y Kankuro un ninja maestro en títeres excepcional, pueden cuidarse ellos solos –ella tenía demasiada fe en sus hermanos, pero a pesar de eso, la preocupación nunca dejaría de rondar a la rubia.
-Está todo muy tranquilo esta tarde, ¿no crees?
La kunoichi escuchó aquella serena voz e inmediatamente volteó para ver a la persona que la llamaba a su espalda.
-Así parece –le respondió sin moverse de su sitio.
-Es una Aldea hermosa –continuó Trunks mientras avanzaba hasta quedar a la orilla de la estructura donde Temari estaba vigilando –Es muy diferente a la Aldea de la Hoja, pero no por eso menos hermosa.
-El estilo de vida en este lugar es muy diferente al de tu aldea, por supuesto.
-Sí, eso lo sé a la perfección, pero pasar aquí una temporada es una idea que nadie puede rechazar.
-No estaría tan segura.
-¿Por qué lo dices? Es bellísimo este lugar –le dijo mientras fijaba su vista en las casas y demás estructuras particularmente construidas de arena.
-Muchos ninjas de otras aldeas se quejan del clima tan caluroso de aquí. Incluso nosotros encontramos un poco sofocantes estas temporadas de verano, ¿no te sientes acalorado? –hizo la pregunta asombrada.
-¿Acalorado? No, en lo absoluto –respondió de manera simple –He estado en climas aún más extremos que éste, supongo que por eso soy un poco más resistente –estar encerrado con su padre en la cámara a una gravedad aumentada 1 500 veces no era nada fácil. Aquella estructura parecía tener un horno en su interior.
-¿Climas más extremos? No conozco ningún otro lugar que tenga un clima caluroso más fuerte que Suna, ¿dónde queda?
-No, este… sería muy difícil explicarlo –le dijo rascándose la cabeza y riendo nerviosamente.
Temari lo observó detenidamente. Ese chico de cabellos violetas era muy extraño a los demás, empezando por ese característico rastro. Su forma de ser era cálida y se sentía bastante agradable estar cerca de él, pues emanaba una rara sensación de seguridad y protección que nunca antes había sentido. Como kunoichi poderosa nunca debía bajar la guardia y debía estar atenta a todo lo que ocurriese, pero la rápida reacción de Trunks ante el peligro y su fuerza la hacían sentirse segura.
El saiyajin se percató de la mirada penetrante de su acompañante y no pudo evitar mostrar un leve sonrojo. La insistente mirada de aquella chica rubia le hacía sentirse cohibido, así como los ojos azules de su compañera de equipo Ino. Y pensando en ella, pudo saber que ambas rubias eran demasiado parecidas. Mirada verde y azul, intimidando saiyajines desde tiempos inmemorables.
Las horas transcurrieron en la Aldea y pronto la temperatura comenzó a descender y los colores azul celeste del cielo cambiaban a unas tonalidades naranja y rojo, anunciando que el final del día estaba llegando. Los ninjas y el guerrero se encontraban preparándose para el momento en el que la noche cayera y todos salieran a realizar su trabajo.
-Bien, escuchen todos –habló Shikamaru –Repetiré las instrucciones por si alguno lo olvidó. Ningún ninja debe estar solo por la Aldea, mínimo debe estar acompañado por uno más. En caso de estar frente al peligro, basta con concentrar su chakra lo más que puedan para alertar a Trunks y él estará en poco tiempo con ustedes. No traten de enfrentarse solos al enemigo o morirán.
-¡Hai!
-En caso de haber heridos, conocen los puntos donde fueron colocados grupos de tres ninjas médicos para su atención inmediata –continuó dando sus instrucciones el ninja de las sombras -¿Tienen alguna duda?
Al no haber respuesta, o preguntas, se infirió que todo estaba claro.
-Eso es todo. Vayan a tomar sus posiciones –ordenó Temari, todos los ninjas saltaron y desaparecieron en el acto.
La gente en sus casas podía ver cómo los ninjas de la arena se movían ágilmente de techo en techo vigilando por su bienestar. Pequeños niños aún estudiantes de la Academia añoraban el día en que se convertirían en poderosos shinobi con rangos superiores para poder desplazarse así de asombroso y luchar contra enemigos fuertes para salvar a sus camaradas y su aldea.
Poco a poco, casi sin darse cuenta, el cielo comenzó a oscurecerse y a mostrar los primeros puntos brillantes de luz esparcidos en el espacio. La poca presencia de nubes permitía que los ojos de los terrestres pudiesen deleitar sus pupilas observando lo bellas que lucían las pequeñas luciérnagas celestes. Animales y civiles podían darse el lujo de perderse en la perfección que la madre naturaleza brindaba sin restricciones, pero los ninjas no, ellos tenían su atención puesta en todo menos en lo bello que lucía el manto estelar en esos momentos.
Las presencias humanas entrenadas en el arte ninja eran monitoreadas por el saiyajin. Todos estaban a salvo y sus chakras permanecían tranquilos, dando señal de que todo estaba en orden y la amenaza no hacía acto de presencia. Se concentró un poco más y se centró en el chakra del equipo Asuma. Ino, Choji y Shikamaru estaban a salvo y aquello lo alivió. También buscó las presencias del Kazakage y Kankuro, sintiendo también tranquilidad al percibirlos en paz.
Estando todo bajo control, se permitió pensar en lo diferente que era esa dimensión a la suya. Allá, bastaba con sentir una presencia maligna para ir en su búsqueda y encararla, peleando hasta darlo todo por el bien de la Tierra y por sus amigos guerreros. Esconderse y emboscar no era algo a lo que estaba acostumbrado, pues los saiyajin siempre han sido demasiado confiados en sus poderes, por lo que atacar al enemigo de frente era la única opción existente. Si su padre lo viera en ese momento escondiéndose del enemigo esperando a que éste apareciera, le dejaría muy en claro lo decepcionado que estaría de él, muy al estilo del Príncipe guerrero. Quizá Vegeta los mandaría a todos al demonio y él mismo desafiaría a todo pulmón al enemigo hasta que éste se dignara a hacer acto de presencia, luego de eso, su padre usaría todos sus poderes para derrotarlo, importándole nada destruir la mitad de la aldea o toda por completo. Sí, el orgulloso saiyajin seguramente actuaría así.
Ese pensar provocó que Trunks soltara una pequeña risa. Su padre no era un guerrero discreto ni paciente, a él le importaba un carajo poner en peligro su vida, siempre estaba deseoso de mostrar lo poderoso que era y asegurar su supremacía. Todo un mono salvaje, como siempre lo llamaba Bulma.
-¿Cómo estarán Gaara y Kankuro? –pensó en voz alta su rubia compañera –Me preocupan. Creo que iré a verlos un momento –eso último lo dijo mirando al guerrero.
-No te preocupes –le dijo negando con la cabeza –Ellos se encuentran bien. Acabo de buscar sus presencias.
-¿En serio? Aún me parece increíble que tengas esa habilidad. Ni siquiera el ninja sensorial más avanzado podría sentir el chakra de toda una aldea.
-Confía en mí –fue todo lo que le dijo, acompañando la frase con una sonrisa. Y no necesitó decir más, pues logró el efecto deseado. Ese chico sin duda era especial, porque la ninja más desconfiada de la Arena no estaba dudando en depositar su confianza en el pelilila, cosa que le costó un poco de trabajo hacer con Naruto cuando él se lo pidió.
Una explosión a lo lejos llamó la atención de todos los ninjas, quienes ya se dirigían al lugar donde ahora solo se alcanzaba a ver una columna de humo negro. Rápidamente Temari tomó su gran abanico y se dirigió al lugar. Cuando volteó para asegurarse de que Trunks la estaba siguiendo, se percató de que ya no estaba. Él había desaparecido.
-¿Dónde demo…?
El saiyajin aterrizó en la zona donde segundos antes había tenido lugar la explosión. En su camino encontró a un ninja mal herido y con sus fuertes brazos lo cargó hasta dejarlo a una distancia prudente del lugar. Ino ya se encontraba cerca de él con su equipo de ninjas médicos.
-Te lo encargo, Ino –le dijo mientras depositaba al ninja en el suelo.
-No te preocupes, yo me haré cargo –respondió proporcionando primeros auxilios al shinobi inconsciente.
Después de un rápido vistazo a la rubia que actuaba velozmente, emprendió el vuelo hasta quedar de nuevo en la escena de explosión. Podía sentirlo. Al fin podía sentir el ki maligno de esa criatura que parecía no tener intenciones de huir.
-Acabo de estabilizarlo –le dijo Ino a uno de sus colegas –Puedes hacerte cargo del resto.
-¿Qué hará usted, Ino-san?
-Iré al campo de batalla. El equipo Asuma está ahí.
-No, Ino-san, usted no puede hacer eso, conoce las reglas –trató de persuadirla el ninja médico.
-"Un ninja médico tiene prohibido inmiscuirse en una pelea o batalla". Esa es la regla número dos que Tsunade-sama estableció para los ninja médico, pero también está la regla número uno: "Un ninja médico nunca debe rendirse en el tratamiento de sus compañeros mientras estos sigan respirando". Estar con ellos en el campo de batalla hará más rápida la intervención, aumentando las probabilidades de éxito –la voz de la rubia era solemne y segura, así que el médico no tuvo más remedio que dejarla ir.
-Cuídese, Ino-san. Usted es un ninja médico prometedor.
-Descuida, estaré bien –le dijo con una sonrisa. Trunks estaba ahí, así que ella sabía perfectamente que todo marcharía bien.
-¿Qué… qué pasó aquí? –preguntó Shikamaru tratando de normalizar su respiración. Al fin había llegado al lugar del estallido.
-Parece que esta vez nos enfrentaremos con el responsable de tantas pérdidas –respondió el saiyajin mientras entregaba otro ninja inconsciente para que se lo llevaran.
-Choji, prepárate para el enfrentamiento –le dijo su mejor amigo.
-Yo siempre estoy listo –respondió el gordito.
-No estarán pensando hacer una formación sin el elemento Ino, ¿verdad? –llamó la atención de todos la voz femenina de la Yamanaka.
-¡Ino! No deberías estar aquí, tú deber es estar en las filas traseras con los demás médicos.
-Lo sé, Shikamaru, pero aquí también puedo ser de mucha utilidad. Soy parte importante de la formación Ino-Shika-Cho, ¿o ya lo olvidaste?
-No, Ino, pero… -trató de persuadir el Akimichi.
-¡Basta ya, Choji! ¿Nos concentramos en la batalla o seguirán perdiendo el tiempo discutiendo? –los dos suspiraron resignados. La conocían perfectamente. Ella era demasiado terca como para apartar fácilmente una idea de su cabeza.
El humo comenzaba a disiparse y una silueta parecida a la de un hombre se abría paso entre la nebulosa escena.
-El factor sorpresa –pensó Shikamaru mientras extendía sus sombras por el terreno hasta asegurarse de haber atrapado a su objetivo -¡Ahora, Choji! –gritó cuando sintió al sujeto quedar atrapado en su técnica.
-¡Nikudan Sensha! –gritó el castaño el nombre de su técnica mientras se dirigía al objetivo rodando velozmente.
La bola de masa humana rodante se perdió de vista entre las partículas de arena que la técnica misma levantaba a causa de la fricción. De pronto, Trunks abrió los ojos sorprendido y milésimas de segundo después, los ninjas observaron el cuerpo de Choji salir disparado por los aires y aterrizar violentamente contra un edificio, el cual logró agrietar severamente.
-¡Imposible! –gritó Shikamaru al percatarse de lo fácil que le resultó al enemigo zafarse de su técnica y desaparecer de su lugar.
-¡¿Dónde demonios está ese maldito?! –preguntó con asombro el maestro marionetista.
-¡Es… es imposible! ¡¿Por qué hay sujetos así de fuertes en este lugar?! No logro entenderlo. Este sujeto logró expulsar una gran cantidad de ki en unos cuantos segundos –pensó preocupado Trunks. Ese tipo de energía solamente la habría percibido en su dimensión, resultaba demasiado extraño que alguien con poderes capaces de destruir la Tierra entera se encontrara en el Mundo Shinobi.
Shikamaru dirigió su vista rápidamente al rostro de Trunks esperando que él tuviese la respuesta. Al verlo mirar sorprendido el cielo, volteó hacia aquel lugar para sorprenderse también de lo que veía. Ese sujeto extraño estaba flotando por los aires.
-¡¿Está… volando?! –gritó asombrada Ino. Todos los presentes fijaron sus ojos en el cuerpo flotante del enemigo igual de sorprendidos.
-¡¿Qué clase de broma es esta?! –expresó igual de pasmada Temari.
-¡Ese sujeto está volando! –Matsuri y su amiga pelinegra no cabían de la sorpresa que aquella acción les generaba. Y así como ellas, muchos otros ninjas se maravillaban por tal acto.
-Este ki es de un saiyajin –se escuchó por primera vez la voz misteriosa del enemigo.
Trunks y Shikamaru abrieron aún más los ojos, si eso era posible, y sus labios imitaban esa misma acción. Nadie, absolutamente nadie más podía estar enterado de la condición del Briefs.
-¿Saiyajin? Oye tú, ¿de qué demonios estás hablando? –lanzó la pregunta el irreverente Kankuro –Aquí no hay nada como eso.
-¡Trunks! –llamó el Nara.
-¡¿Quién diablos eres tú y por qué estás buscando a un saiyajin en este lugar?! –le dijo el guerrero al ser misterioso con una expresión seria, adoptando la misma actitud que su contraparte del futuro mantuvo cuando se enfrentó contra Freezer.
Otro rasgo heredado por su padre. Esa mirada fría y directa tan típica de Vegeta se encontraba también en su primogénito, haciendo nada congruente su mirada a la personalidad tan gentil y amable del guerrero.
-Oye, Shikamaru –se acercó a él su mejor amigo –¿Tú sabes qué es lo que ese sujeto está buscando?
-Sí lo sé, Choji –respondió apretando los puños y la mandíbula.
El gordito solo se sorprendió ante el inusual estrés expuesto por su amigo. Luego de eso volvió su vista al enemigo. Sabía que Shikamaru no iba a decir todo lo que sabía en ese preciso momento.
-¡Entonces dilo! ¡¿Qué demonios busca ese sujeto tan extraño?! –Temari no era una kunoichi paciente, así que demandó la respuesta del pelinegro.
-Pongan atención, en un momento lo sabrán –les respondió.
-He estado reuniendo una gran cantidad de energía para derrotarte, saiyajin –se escuchó de nuevo la profunda y oscura voz del enemigo, mientras con su dedo señalaba a Trunks.
-¡¿Cómo sabes que soy un saiyajin?! ¡¿Cuál es tu objetivo, maldito?!
-Y eso no es todo. También sé que hay otro como tú no muy lejos de este lugar.
-¡Bra! –pensaron Trunks, Shikamaru, Ino y Choji al mismo tiempo. Los dos últimos estaban realmente confundidos, pero al ser hermana de Trunks, resultaba lógico pensar que de ella se trataba.
-Tú y todos ustedes van a morir aquí mismo. No tiene caso responder a tus interrogantes.
-Si sabes que soy un saiyajin, también sabes a la perfección que te será imposible derrotarme –le dijo con una extraña arrogancia nada propia de él. En ese momento, el pelilila estaba recordando la sensación tan grata que era para ellos cuando una inevitable pelea contra un enemigo poderoso se aproximaba.
-Oye… Trunks… no deberías provocar de esa manera al enemigo –le advirtió Shikamaru -¡Genial! Justo ahora que necesitamos de su madurez nos sale con esto.
-No te preocupes, Shikamaru, lo tengo todo bajo control. No se metan en esto –dijo decidido mientras daba un par de pasos adelante, separándose del resto de la gente.
-¡¿Qué no nos metamos en esto?! ¿Te volviste loco, acaso? –Temari no podía creer lo que escuchaba, ¿qué tan tonto podía ser ese chico? Ni siquiera dos jounin pudieron hacerle siquiera un rasguño, mucho menos él peleando solo.
-Escucharon bien. Les dije que no se metan en esto –reafirmó Trunks.
-¡Me niego! No te dejaremos pelear solo –replicó el Akimichi conmovido por el sentimiento de compañerismo y unidad que lo hacía tan noble –Acabo de comprobar lo poderoso que es, tú solo no podrás.
-Estoy de acuerdo con Choji, no dejaremos que un miembro del equipo Asuma pelee solo –secundó Ino.
-Los ninjas de la arena no nos quedaremos atrás si eso es lo que creías –Kankuro desenrolló los pergaminos de su espalda y al instante aparecieron sus marionetas predilectas.
-¡Pelearemos por la Aldea! –se escuchó la voz de los shinobi de Suna, algunos preparándose para desenfundar sus armas ninja, otros preparando sus mejores técnicas con las posiciones de manos.
-¡Muy bien, ninjas de la arena, para esto es que nos hemos entrenado arduamente! –motivó Temari.
-¡Siiiiiii!
-¡Adelante, muchachos!
-¡Nosotros los protegeremos a todos!
-¡Peleemos por Suna!
-¡Guarden silencio! –todos los ninjas presentes dejaron de emitir sus gritos de guerra y se centraron en el dueño de la calmada pero autoritaria voz. Al asegurarse de haber un absoluto silencio, el hijo del clan Nara prosiguió –Si Trunks nos pidió mantenernos al margen, eso haremos.
-¿Pero qué… -comenzó a preguntar Ino.
-…estás diciendo? –se escuchó la voz de Temari terminar la pregunta.
-Confiaremos en él –les respondió el hijo de Shikaku.
-Muchas gracias, Shikamaru.
-Promete que nos mostrarás todo el poder de un guerrero saiyajin –le retó Nara.
Trunks asintió levemente con la cabeza mirándolo de reojo, para luego volver su vista al cielo con esa mirada tan fría y desafiante como la de un auténtico saiyajin.
Ese hombre claramente no era un humano. Su poder de pelea era por mucho superior al de cualquier terrícola, y su apariencia indicaba que era un extraterrestre, a pesar de tener características fenotípicas de los humanos. Su piel era de color azul pálido con orejas terminadas en punta, su vestimenta consistía en un dogi parecido al de Goku color magenta con cinturón y muñequeras blancas, y su cabello era largo color naranja oscuro.
-¿Y bien? ¿No piensas responder a mis preguntas? –volvió a hablar el guerrero.
El sujeto comenzó a bajar lentamente del cielo hasta tocar tierra firme.
-De acuerdo. Como agradecimiento por brindarme tus poderes con gusto revelaré mi identidad y mi objetivo –habló el enemigo –Mi nombre es Yaaku, y como podrás darte cuenta… no soy humano. Mi planeta natal era uno pequeño llamado Paiddo, ubicado en un rincón de la galaxia oeste. Ese pequeño planeta fue destruido por el mismo fenómeno natural que destruyó Namekusei muchos años atrás, dejándolo todo devastado. Mi hermano mayor y yo fuimos los únicos sobrevivientes a ese desastre y pudimos huir de ahí gracias a dos naves espaciales que dejaron un par de saiyajin que arribaron en nuestro planeta buscando municiones y armamento. En esa época ellos servían al Gran Freezer y nosotros les proporcionábamos todo tipo de material bélico a cambio de esclavos que ustedes los monos capturaban en sus conquistas. Mi hermano y yo estuvimos vagando por el espacio mucho tiempo, arribando en cada planeta para absorber la energía de los seres vivos que ahí habitaban para sobrevivir y de paso recolectar información sobre el Gran Freezer y sus hombres, con la esperanza de ser reclutados por él como sus soldados. Fue así como nos enteramos del terrible destino que sufrió el planeta Vegita a causa del meteorito. Tiempo después, llegamos al Planeta Número 48 del Gran Freezer para presentarnos ante él. Sin embargo, antes de que ello ocurriese, tuvimos el infortunio de toparnos con un maldito adolescente saiyajin y sus dos amigos. Nosotros los paiddo nunca tuvimos problemas con la raza saiyajin, así que mi hermano se acercó a él y le pidió información –la voz calmada de Yaaku se convirtió en una de odio y desprecio contenido al continuar con el relato, aumentando gradualmente su ki y causando que la aldea temblara –¡Pero ese insolente se atrevió a matar a mi hermano a sangre fría sin ninguna dificultad! ¡Se suponía que mi hermano era demasiado fuerte y aun así no pudo hacer absolutamente nada para defenderse de ese maldito saiyajin que lo mató únicamente por capricho! –el enojo del enemigo siguió emergiendo al recordar la increíble escena de su hermano siendo asesinado por los tres saiyajin que malignamente reían divertidos por sus actos, pero al pasar los minutos, recobró la fría compostura que utilizó al presentarse –Por obvias razones me vi en la necesidad de huir del planeta y esconder mi presencia hasta el día en que fuera yo capaz de enfrentarme a él. ¡Mi objetivo es vengar la muerte de mi hermano a manos de Vegeta!
Todos los presentes guardaban un silencio sepulcral al término del relato del paiddo. Una conmoción tenía lugar en sus cabezas por las palabras de aquel sujeto. Todo, absolutamente todo se escuchaba irreal y sacado de la imaginación activa de un niño. ¿Seres de otros planetas? ¿Mercenarios espaciales? ¿Soldados al servicio de un tirano espacial? ¿Saiyajines? ¿Planetas lejanos? No, todo eso debía ser una broma. Todo lo que ellos conocían era humanos odiando a otros humanos, una guerra interna en el planeta tierra sin sospechar que había algo mucho más allá.
-Así que tu objetivo es enfrentar y matar a Vegeta, ¿no es así? –preguntó Trunks sereno.
-¿Acaso Vegeta no es…? –Ino recordó la conversación que tuvo con Trunks aquella noche a la orilla del lago, recordando con ello ese nombre.
-Hace poco tiempo me enteré que Vegeta se encontraba viviendo en este pequeño planeta y me dirigí rápidamente aquí, corroborando con agrado esa información. Además de eso, pude sentir la presencia de varios saiyajines más, así que mi objetivo es exterminarlos a todos ustedes. La energía de los humanos era escasa y no era de ninguna ayuda, pero algo extraño sucedió y de repente logré percibir que los humanos de este lugar contienen una gran cantidad de energía que me es mucho más útil que la de antes. Al parecer sólo algunos humanos tienen ese poder. Y no sólo eso, también perdí por completo el rastro de Vegeta y de todos los saiyajines, pero es grato saber que al menos dos de ustedes pueden ser exterminados.
-Este sujeto llegó de la misma manera que Trunks y su hermana. ¿Qué demonios está pasando aquí? Si esto continúa así, pronto nos veremos invadidos por un montón de extraterrestres queriendo acabar con el planeta, qué fastidio –pensó Shikamaru.
-¡Ya me cansé de tantos disparates! –Kankuro se estaba impacientando. A decir verdad, no entendía nada de lo que ahí se estaba hablando y eso le hacía sentir que la situación se le escapaba de las manos -¡No creemos absolutamente nada de lo que estás diciendo! ¡Es ilógico!
-Ahora que he encontrado a un saiyajin, la energía de todos ustedes ya no me interesa, así que antes de buscar al otro saiyajin y enfrentar a Vegeta, los mataré a todos.
-Pues siento decirte que no te será posible enfrentar a mi padre. Aquí termina todo para ti.
-¡¿Tu… tu padre?! –exclamó Yaaku y todos los demás ninjas asombrados. Ese chico frente a ellos era nada más y nada menos que el descendiente directo de ese sanguinario saiyajin tan poderoso que el paiddo tanto odiaba.
-Ahora todo tiene sentido –susurró Temari –Esa fuerza inhumana, esa grandiosa habilidad para sentir las presencias de todos aquí y esa asombrosa velocidad solo son posibles en alguien que no es de este mundo. Con que un saiyajin, ¿eh?
-¡Vaya, vaya! Así que tengo la fortuna de enfrentarme al hijo de Vegeta y asesinarlo para hacer sufrir a ese miserable –rió maliciosamente Yaaku –Muy bien, tú me darás los poderes que necesito para acabar con tu propio padre.
El paiddo se lanzó contra Trunks acertando un severo golpe que el saiyajin logró detener con ambos brazos cruzados frente a él. El fuerte contacto de sus cuerpos provocó una onda de choque que fue claramente percibida por los ninjas más cerca, dejándolos asombrados.
En un rápido movimiento, el pelilila inclinó su cuerpo a un lado y extendió su pierna para darle una poderosa patada que mandó a volar al extraterrestre y lo estampó contra un muro de arena, el cual logró destruir.
-¡Bien hecho, Trunks! –animó Ino.
-¡Enséñale quién manda! –Temari tampoco se quedaba atrás para alentar al guerrero.
En seguida, una bola de energía salía de aquella grieta y se dirigía a toda velocidad al saiyajin, pero éste la desvió, mandándola lejos de ahí sin ninguna dificultad, estallando lejos y causando un gran alboroto en aquella lejanía.
-¿Pero qué diablos fue eso? –preguntó atónito Kankuro al observar la gran explosión.
Ponto, muchas más bolas de energía eran lanzadas hacia Trunks, pero él las desviaba una por una cuidando de no enviarlas a los ninjas o a una aldea cercana. Pensó en la gran ventaja que esa Aldea tenía al estar rodeada por un extenso desierto; paisaje que sufría la recepción de todas esas esferas de energía.
El pelinaranja salió del edificio volando cual proyectil y comenzó una asombrosa e increíble batalla de puños al puro estilo Dragon Ball Z. Ambos eran expertos guerreros en artes marciales y su grandiosa pelea daba fehaciencia de esta afirmación, pues sus cuerpos aparecían y desparecían de la vista de los anonadados shinobi que no podían ni articular palabra por toda la acción que estaban presenciando. Su vista ya no se encontraba más en tierra firme, ahora todos tenían su rostro elevado y su nuca casi chocaba con su espalda. La gran batalla entre el saiyajin y el paiddo se llevaba a cabo en las alturas.
-Vaya, Trunks también puede volar –susurró el Akimichi más para sí que para el resto.
-En cuanto todo esto termine le pediré a Trunks que me dé un paseo por los cielos –comentó la rubia de ojos verdes maravillada por la increíble cualidad que recién revelaba su guerrero favorito.
Ino abandonó el cielo con la mirada y posó sus ojos azules en la rubia de la arena que miraba la pelea. La Yamanaka enarcó una ceja y frunció sus labios en muestra de enfado por el comentario tan fuera de lugar de Temari. ¿Y a ella quién la invitó? ¿Como por qué Trunks le daría un paseo a la hermana del Kazekage? ¡Estaba demente! La única persona digna de viajar por el bello cielo azul en los fuertes y musculosos brazos del guapo saiyajin era justamente ella, Ino Yamanaka, y no la mandona Temari del Desierto.
Choji se dio cuenta de la mirada furiosa que Ino le lanzaba a Temari y se alarmó. Juraba que podía ver llamas encendidas en los ojos celestes de su compañera, y si no hacía algo, con seguridad habría otra pelea en ese lugar. Sin pensar en una idea mejor, el Akimichi se puso en medio de las kunoichis pensado que eso calmaría los deseos de Ino por marcar su puño en la cara de Temari. ¿Estar en medio de esas dos rubias enamoradas del mismo chico sería una buena idea?
En lo alto se escuchó un fuerte estruendo y un cuerpo caía velozmente en picada al suelo, provocando la aparición de un gran hoyo como si un meteorito acabara de aterrizar en esa zona. Todo fue tan rápido que ninguno logró ver quién de los dos había sufrido tremendo ataque, así que todos volvieron su vista al cielo para ver quién llevaba la ventaja.
-¡Oh no, Trunks! –exclamaron angustiadas las rubias al ver al extraterrestre cruzado de brazos flotando en el aire. Ambas quisieron correr ahí y auxiliar al guerrero, pero Choji les impedía el paso con sus grandes brazos resultado de su técnica de crecimiento parcial, sosteniendo a una en cada brazo. El pobre ninja solo recibía manotazos y patadas en su cuerpo patrocinadas por ambas chicas que luchaban desesperadas por librarse del gordito.
Los ánimos se relajaron cuando vieron que el saiyajin salía del gran cráter prácticamente ileso. Eso les hizo sentir alivio por un momento, luego de procesar bien la escena y la información solo pudieron sorprenderse aún más. Cualquier ninja en esa situación habría quedado hecho polvo.
-Veo que no estás peleando con todas tus fuerzas, ¿acaso sólo estás jugando conmigo? –externó Yaaku mientras descendía de nuevo al suelo, lugar donde se encontraba Trunks.
-Tú tampoco estás peleando con todas tus fuerzas. Eso puedo saberlo muy fácil.
¿Todo ese extraordinario evento no había sido producido por el máximo poder de ambos? El reciente diálogo sólo podía traer más asombro en los humanos ahí presentes. Todo parecía un sueño.
-Has logrado captar mi atención, saiyajin. Debo saber tu nombre, porque ten por seguro que lo recordaré cuando acabe con Vegeta.
-Ya te dije que no podrás enfrentar a mi padre, pero aun así responderé. Mi nombre es Trunks.
-Muy bien, Trunks, ¿qué te parece si terminamos con esto de una buena vez?
-¿Al fin pelearás en serio? –respondió adoptando su pose de pelea.
-Así es, pelearé completamente en serio, y será mejor que hagas tú lo mismo si no quieres morir tan rápido.
Ni siquiera dio tiempo para que Trunks respondiera. Yaaku atacó con una nueva y mejorada velocidad que mandó a volar al saiyajin al cielo. El pelilila no lo vio venir.
-¡Ha aumentado drásticamente su velocidad! –pensó mientras viajaba por el cielo.
Trunks detuvo la trayectoria de su cuerpo y limpió el hilo de sangre que salió de la comisura de su labio inferior, pero solo pudo ser capaz de hacer eso, pues el paiddo lo alcanzó en las alturas y lo golpeó en el estómago sacándole todo el aire. El cuerpo del hijo de Vegeta se vio envuelto en un torbellino de golpes que provenían de todas direcciones y que él era incapaz de detener. Cada uno de esos golpes le dolía inmensamente y lo imposibilitaba aún más para defenderse o contraatacar, lo que producía que el cuerpo del Briefs se moviera involuntariamente a causa del impacto de los mismos.
-¡Creí que dijiste que pelearías en serio! –Yaaku no dejaba de propinarle tremendos golpes al saiyajin que los recibía sin poder hacer nada al respecto.
-¡Tú puedes, Trunks!
-¡No te dejes!
-¡Golpéalo con fuerza!
-¡¿Qué acaso no puedes defenderte!?
Trunks podía escuchar a Ino y a Temari darle ánimos para defenderse, pero dar ánimos y zafarse de esa situación eran dos cosas muy distintas.
-¡Basta! –gritó el saiyajin expulsando violentamente su ki, haciendo que Yaaku se alejara solo unos cuantos metros de él, pues el paiddo pudo soportar la energía y evitar ser alejado mucho más.
Los ninjas atados al suelo pudieron ver el resultado de la devastadora técnica del extraterrestre azul sobre el extraterrestre-humano. Sangre escurriendo de los labios, brazos y piernas de Trunks era visualizada por ojos azul y verde en especial. El guerrero respiraba con dificultad y su ojo izquierdo luchaba por no cerrarse por completo en una mueca de dolor.
Shikamaru solo miraba la pelea tensando hasta el límite los músculos de su mandíbula y sus manos. Al ver que Trunks descendía del cielo y se arrodillaba en el suelo apenas lo había tocado, salió corriendo hacia él. Ino y Temari se volvieron aún más locas al ver que el Nara había roto la regla fantasma. Choji encontraba cada vez más difícil contenerlas, así que Kankuro y otros ninjas lo ayudaron.
-¡Basta, Trunks! Deja que Ino te cure y yo me ocuparé de distraerlo. He pensado en la mejor estrategia y estoy seguro que funcionará.
-No, Shikamaru. Agradezco que te preocupes por mí, pero Yaaku no se quedará tan tranquilo si ve que alguien más interviene. Estoy bien –le respondió levantándose del suelo.
-Por favor, no me hagas reír. Ese sujeto casi te deja hecho puré.
-Sí, por poco no vivo para contarlo –se rió de sí mismo el guerrero.
-¿Y lo dices así tan tranquilo?
-Entiendo que estés preocupado, Shikamaru, pero la resistencia de un saiyajin quizá sea algo que encuentres imposible. Todavía conservo la suficiente energía para acabar con él, créeme.
-No dudo ni tantito que tengas muchos más trucos bajo la manga, pero esta sangre y estas heridas son como las de cualquier humano.
-Sanarán más rápido que las de cualquier humano, eso ya deberías saberlo.
-Sí, lo sé. En las misiones se curaban bastante rápido, pero…
-Shikamaru –interrumpió gentil pero autoritario el guerrero –Quizá suene demasiado caprichoso e irresponsable de mi parte lo que diré teniendo en cuenta lo grave de la situación, pero quiero enfrentarme solo a este sujeto –Trunks dirigió su vista a las alturas haciendo contacto visual con su oponente –Hace mucho tiempo que no peleaba contra alguien tan poderoso y, a decir verdad, me emociona la idea de enfrentarme a él.
-¿Qué estás diciendo? Esto no es un juego, por si no te habías dado cuenta. Ese maldito marciano mató a muchísima gente y el siguiente en su lista eres tú.
-Por eso te dije que quizá suene caprichoso e irresponsable, pero es algo que quiero hacer. Perdóname por favor por hacerles esto, pero continuaré con esta pelea solo.
-¡Ay, pero qué fastidio! Ojalá tu padre te viera actuando de esta manera tan problemática.
Trunks no pudo evitar reír ligeramente ante el comentario de su compañero.
-Fue justamente mi padre quien me enseñó el orgullo de un peleador de artes marciales. Es un poco distinto con su ideología de no dejar pelear a alguien solo, pero en nuestro caso, como Guerreros Z tenemos nuestro orgullo. Espero que lo puedas entender, Shikamaru.
El Nara no pudo hacer otra cosa que soltar un suspiro lleno de fastidio ante la terca actitud del guerrero. Pero debía reconocerlo, Trunks hasta el momento había hecho las cosas tan bien, que un poco de capricho se le podía conceder.
-Es problemático, pero entiendo. Confiaré en ti.
Trunks le devolvió una media sonrisa limpiando su labio nuevamente de la sangre que escurría. Su mirada fiera volvió a los cielos y comenzó a elevarse hasta quedar frente a su contrincante.
-Cambiemos el lugar de la batalla. Esta vez pienso emplear todo mi poder y no quiero que destruyamos la Aldea –sugirió el pelilila.
-Como quieras, aunque no cambiará el hecho de que yo mismo la destruya una vez acabe contigo.
Los ninjas pudieron ver cómo una extraña energía azul rodeaba el cuerpo de ambos peleadores y cómo se iban alejando del lugar a una velocidad impresionante, dejando un hilo destellante a su paso, igual que una estrella fugaz.
-¡¿A dónde van?! –gritó Ino conmocionada.
-Seguramente se fueron a un lugar alejado para no destruir Suna –respondió Shikamaru que se acercaba caminando con las manos en sus bolsillos –De ser el caso, Trunks usará los poderes del tal Super Saiyajin.
Listo! En serio, esta pregunta la hago con toda la intención y esperanza de que sea respondida y bien fundamentada: ¿Qué les pareció el capítulo de hoy? Sasuke se empeña en saber qué pasa con Bra y con su hermano, pero alguien dígale a este sexy hombre que tenga paciencia, pues ya falta realmente poco para que él y el resto del equipo 7 sepan quién es ella (aquí entre nos... quizá sea el siguiente capi). Trunks ya no pudo seguir ocultando su identidad gracias a Yaaku y su conmovedora historia T.T (si alguien matara a mi hermana también desearía poder vengarla!) Y bueno, Ino y Temari están más obsesionadas con Trunks ahora que lo vieron luchar en todo su esplendor, aunque todavía falta que vean la verdadera razón por la cual nosotros amamos a los saiyajin y los consideramos por mucho los más poderosos del universo (o al menos yo sí :P)
mile: Hola! Gracias por comentar el capitulo anterior, espero que este te parezca igual de divertido, porque Ino va con todo y Temari no se quedará atrás jajajaja
Trunks ino: Hola! Muchas muchas gracias por tus palabras, me da muchísimo gusto que mi historia te haya gustado. Dices que has leído una historia similar, y pues...sí, en efecto, leyendo varias historias crossover de DBZ y Naruto nació esta que actualmente se encuentra en desarrollo, y me resulta muy gratificante ver que ha tenido tan buena recepción. La onda es que... si a algún tipo de plagio te refieres, entonces ya no está tan padre. Toda la historia es de mi autoría y no busco robarme la idea de nadie y hacerla pasar como mía. Cada cabeza es un mundo, así que mi pensamiento ante ello es que ninguna historia será siempre igual aunque haya ciertas cosas en las cuales podamos coincidir. Por otro lado, me encanta escribir de ellos como personas más que como máquinas de peleas jejeje y me agrada que te hayas percatado de eso :D Ino es una kunoichi muy talentosa y eso lo pudimos ver en la Guerra Ninja, así que por supuesto en esta historia tenía que ser más que una linda cara, así que verás más a Ino Yamanaka en acción ;) Y bueno, Bra y Sasuke son la pareja principal de este fic, arderá Troya con estos dos, aunque todavía no se acerquen taaaanto como quisiéramos, no quiero que su relación se vea muy forzada, así que irán más lento que Trunks e Ino, que por cierto, me pareció estupenda tu recomendación, así que no me molesta en lo absoluto que mis lectores/as me hagan peticiones de qué cosas quisieran ver entre estos chicos. Espero que no te haya aburrido con todas estas letras jajaja y espero volver a leerte ;) De nuevo mil gracias por tu opinión, que siempre es bienvenida :D
Guest: Que alegría que el capi te haya gustado! Bra y Sasuke entrenando juntos fue una buena idea para que se acerquen un poquito más ;) Y bueno, esa pregunta de que si es gay o no... alguna vez me lo pregunté jajaja :P Y sí, Kiba está ahorrando decididamente para poder invitar a salir a Bra jaja qué pasará?
michi: Y aquí está el siguiente capítulo! Jajaja muchas gracias por comentar, me da mucho ánimo el leer que es bien recibida esta historia :D
Guest: Nooooooo! No dejaré este fic por nada del mundo! Espero que sigas leyéndome, pues cuando pueda subiré capi, pero jamás abandonaré esta historia ;) Aquí está la actualización, disfrútala y me dices qué te pareció, por fis!
Gracias a todos por sus comentarios y a los que han agregado esta historia como favoritos y los que la siguen... en verdad, mil gracias. Me despido y nos estamos leyendo por aquí. Sayo...
