Disclaimer: Tanto Dragon Ball Z como Naruto no me pertenecen, son obra de Akira Toriyama y Masashi Kishimoto respectivamente, pero mi imaginación me dio para juntarlos en una situación que nunca de los nunca va a ocurrir T.T... solo en mi cabeza.

He aquí algunas aclaraciones:

-letra normal- Diálogos

-letra cursiva- Pensamientos y contenido de flashback (lo especificaré)

-letra en negritas- Anuncio del Flashback

Hola! Aquí de nuevo dándoles lata con un nuevo capítulo :D Esta vez no me tardé tanto como la anterior para que no crean que abandoné la historia. Bueno, sin más qué decir los dejo con la lectura :)


-¡Tú ya estabas enterado de todo esto y no nos dijiste nada, Shikamaru! –le reclamó enojada Ino tomándolo fuertemente del chaleco jounin. Lo único que el Nara podía hacer era dejarse mangonear por la alterada rubia pensando una vez más en lo fastidiosas que eran las mujeres -¡No puedo creer que nos hayas ocultado una información tan importante como esta!

El evento que hace unos minutos atrás habían observado desencadenó una serie de fuertes interrogantes en la mente de todos los presentes. Hasta el momento, la lucha entre los mismos ninjas era ya de por sí devastadora, pues acababan de vivir el acontecimiento más catastrófico del Mundo Shinobi: La Guerra. Para ellos, Madara Uchiha representó y seguía representando la definición del demonio en persona debido a sus monstruosos poderes. Ningún otro shinobi fuera de Naruto y Sasuke era capaz de llegar a obtener tan inhumano poder como el de Madara, pero ahora… todo eso se quedaba corto.

El ninja de Konoha, Shikamaru Nara, se había visto presionado por todos esos shinobi que reclamaban fervientemente una explicación a lo acontecido. Por supuesto, sacarle información confidencial al genio Nara no era una tarea fácil en lo absoluto, sin embargo, tras la verdad destapada, no tenía ningún caso esconder todo aquello. Aun cuidando sus palabras y la información que brindaba, el pelinegro afirmó que él conocía el misterio que rodeaba al guerrero saiyajin, platicándoles también que esos no eran ni la mitad de sus poderes.

-Ahora todo tiene sentido –habló Temari –Se me hacía muy extraño que un holgazán como tú depositara toda su confianza en una persona que no tenía mucho tiempo de conocer y que, además, ni siquiera es un ninja.

-Trunks confió en mí, no veo por qué no debía yo confiar en él –respondió Shikamaru.

-¡¿Y se puede saber por qué él no confió en nosotros?! –seguía alterada Ino –Somos un equipo unido, ¿no es así? ¡No entiendo por qué nos ocultaría su identidad!

-Sus razones debió tener, Ino. Puedo entender que no me haya contado todo esto, quizá para Shikamaru no fue fácil enterarse de lo que ocultaba Trunks –trató de tranquilizarla Choji.

-Como sea; yo no sé qué estamos esperando aquí –habló de nuevo Temari.

-Ay no, ¿a qué te refieres? –peguntó el Nara temiendo la respuesta.

-¿Acaso no te resulta evidente? Tenemos que ir a apoyar a Trunks contra ese extraterrestre –contestó decidida la rubia de la Arena.

-No, espera, Temari, no seas imprudente –trató de persuadirla su hermano marionetista.

-Yo puedo guiarnos a donde están –intervino Ino, poniéndose al lado de Temari en señal de apoyo. Ella también iría.

-Muy bien, pues vamos –ambas chicas comenzaron a correr a través de la Aldea tomando la misma ruta que los artistas marciales habían tomado al momento de partir, ignorando por completo los gritos que sus compañeros lanzaban para detenerlas.

-¡Maldición! ¿Acaso no escucharon que Trunks dijo que no nos metiéramos en la pelea? Que fastidio.

-No podemos dejarlas solas, chico fastidio –recomendó Kankuro.

-Eso ya lo sé. Andando –los ninjas apenas avanzaron unos pasos cuando la voz de Baki los detuvo.

-Tú no puedes ir, Kankuro.

-¡¿Qué?! –le respondió asombrado -¿Qué disparates estás diciendo?

-La Aldea necesita de ti y tus marionetas para comenzar con la reparación –dijo Baki señalando los destrozos que la pelea entre extraterrestres había dejado.

-Mi hermana es la que se dirige a un lugar peligroso, ¿sí te has dado cuenta?

-Estoy seguro que los ninjas de la Hoja la traerán sana y salva –la orden estaba dada y no habría marcha atrás.

A regañadientes, el marionetista acató la orden que se le dio, no sin antes pedirle con la mirada a Shikamaru que cuidara de la rubia impulsiva que tenía por hermana. El chico de las sombras asintió, dándole a entender que había captado el mensaje. Después de ello, Shikamaru y Choji comenzaron a correr en la misma dirección que Ino y Temari, desapareciendo de la vista de los demás shinobi que ya comenzaban a movilizarse para realizar los diferentes deberes que se les había asignado.

La bella y resplandeciente Luna brillaba redonda en lo alto del cielo, acompañando la actividad de los ninjas de la arena que no paraba ni un segundo de realizarse sin importar que las horas designadas para el sueño y el descanso transcurrieran como agua en un arroyo. Esa misma Luna que engalanaba las alturas también brillaba para dos habitantes que, a pesar de encontrarse viviendo en la Tierra, compartían un detalle en común: sangre extraterrestre.

Yaaku muy en el fondo encontraba de una hermosura inigualable el Planeta Tierra. En su viaje por el universo nunca encontró un satélite con tantos recursos naturales como lo era el pequeño planeta azul ubicado en la galaxia norte. Imaginó el motivo por el cual el sanguinario saiyajin encontró en aquel lugar un hogar en el que radicó y buscó hacer descendencia. Dejar un legado. Legado que él mismo se encargaría de hacer pedazos con sus propias manos y desaparecer del universo entero. Haría añicos la raza de monos irracionales que tanto rencor y odio había generado en el paiddo y que ansiaba ya poder exterminar.

-Este lugar es perfecto. Pelearemos aquí –habló Yaaku llamando la atención del joven guerrero que también se encontraba absorto en sus pensamientos.

Trunks chasqueó la lengua y frunció el ceño. Él deseaba ir mucho más lejos del lugar, pues aún se encontraban en territorios de la Arena y, aunque un poco lejos para que los ninjas los siguieran, temía que su combate alcanzara a conmocionar la Aldea.

-Buscaremos un lugar deshabitado para continuar con nuestra pelea.

-Este lugar está deshabitado. No iré más lejos –respondió tajante el pelinaranja descendiendo del cielo y posándose sobre la suave arena del desierto.

El guerrero imitó la acción y la mirada fiera se apoderó nuevamente de sus azulados ojos.

-Desde que llegué a este lugar me da la impresión de que nunca antes se habían enfrentado a seres como nosotros, ¿qué es este lugar? Estoy seguro de que tú te has preguntado lo mismo –el paiddo comenzó con una inusual conversación antes de continuar con lo que dejaron pendiente. Él se había dado cuenta de la reacción que los humanos habían tenido al contarles su historia.

-Muy pocos humanos saben de la existencia de otros seres que habitan en otros planetas. Nosotros hemos mantenido en secreto nuestra identidad para poder convivir en paz con los humanos; así que defenderemos este planeta de todo aquel que quiera destruirlo.

Yaaku sonrió de lado emitiendo una risa soberbia. Él había decidido acabar con los saiyajin y con todo lo que amaran, el planeta mismo de ser necesario.

-¿Sabes qué planeo hacer una vez que acabe con los molestos saiyajin y aproveche su energía?

Trunks se quedó en silencio mirándolo a los ojos fijamente sin intención de responder.

-Ocupar el lugar que el Gran Freezer dejó –Yaaku entrecerró malignamente sus ojos disfrutando de la reacción que el chico frente a él tendría ante esas palabras, pero solo pudo ver el estoicismo que el guerrero demostraba.

-Siento desilusionarte, pero ya no tendrás futuro qué planear. Este será tu fin –le dijo el saiyajin con un semblante serio y seguro, con una casi palpable seguridad en sí mismo y en sus poderes.

-¡Acabaré contigo! -Yaaku enardeció ante tal muestra de cinismo del ser que más odiaba. Dicho eso, se lanzó a gran velocidad hacia el guerrero dispuesto a molerlo a golpes.


Corriendo a través del extenso desierto, Shikamaru logró divisar a lo lejos a las dos kunoichis que se habían detenido quizá a tomar un descanso. Apresuró sus pasos para lograr alcanzarlas y de paso tomarse él y Choji un respiro. Sabía que tratar de persuadirlas sería inútil y, para ser sincero, él también deseaba estar presente en aquella pelea y descubrir con sus propios ojos el poder que tanto escondía Trunks.

Al acercarse un poco más, pero todavía a una distancia considerable, el Nara pronunció en un grito el nombre de sus dos compañeras, logrando captar la atención de la rubia de la Arena que volteó inmediatamente al escuchar el llamado. Ella se encontraba de pie junto a Ino, estando esta última sentada sobre la arena concentrada en encontrar algún indicio que le permitiese ubicar a Trunks. Reunidos los cuatro ninjas, esperaron pacientes la información que Ino les proporcionase.

-¡Ya los encontré! –dijo abriendo rápidamente sus ojos e incorporándose al instante. La pelea había retomado su cauce y ello le permitió a la rubia identificar su ubicación.

Ino tomó la delantera y los tres shinobi corrieron tras ella. La distancia que los separaba era enorme, lo que llevó a pensar a los cuatro la inimaginable velocidad con la que se desplazaban esos seres, pues haber llegado tan lejos en tan poco tiempo era imposible hasta para el ninja más veloz. Claro, sin contar con la teletransportación de Minato, el Segundo Hokage y Naruto.

Aún quedaba camino por recorrer, pero las piernas de Ino y Temari no desistieron ni disminuyeron de velocidad. Ellas sentían la necesidad de llegar lo más rápido posible y auxiliar al guerrero que estaba enfrentándose a un enemigo extremadamente poderoso, así que siguieron corriendo sin pensar siquiera en detenerse a descansar.

-Ya falta poco, ¡resiste, Trunks! –pensaban las kunoichis.


-¿Qué sucede, saiyajin? ¿Acaso no dijiste que mostrarías todo tu poder? –la ventaja en la pelea la llevaba nuevamente el paiddo, que gracias a toda la cantidad de energía que logró absolver, sobrepasaba con creces el poder de Trunks que se esforzaba por conectar siquiera un golpe.

Una vez más, el rostro del pelilila fue brutalmente atacado por el puño de Yaaku que lo mandó disparado hacia la arena que recibió el cuerpo del herido saiyajin. Sin perder más tiempo, Trunks se incorporó rápidamente sacudiendo el polvo en su ropa y levantando su mirada al cielo. Estaba decidido, no desperdiciaría más tiempo y energía en su adversario.

-Escúchame bien, Yaaku –su voz era calmada y firme, no necesitaba gritar, pero sí hablar un poco más alto de lo normal para ser escuchado –Ahora mismo conocerás… el verdadero poder de un saiyajin.

-¿El verdadero poder de un saiyajin? –rió el pelinaranja –Deja ya de fanfarronear y acepta de una buena vez que tú no eres rival para mí. Ahora mismo pondré fin a tu sufrimiento.

-Observa muy bien. Te mostraré el increíble poder del Súper Saiyajin.

-¿Súper… Súper Saiyajin? –pronunció no muy seguro de la veracidad de las palabras del muchacho –Claro, ya recuerdo. En el planeta Dorai obtuve información al respecto. Según la leyenda, un saiyajin destacado surgiría de toda la bola de monos que habitaban el planeta Vegeta. Ese ser superdotado sería temido por todo ser viviente, en especial por el Gran Freezer.

-Veo que conoces muy bien la leyenda del Súper Saiyajin.

-Fue un dato innecesario para mí debido a que ese ser nacería cada 1000 años. Puedo saber que estás mintiendo gracias a ese pequeño detalle.

Trunks sonrió de lado y comenzó a expulsar gradualmente su ki, provocando que lentamente la arena se levantara y revoloteara alrededor de él. Yaaku mantenía su sonrisa plenamente confiado en la falsedad del argumento de su oponente, pero mientras pasaban los segundos y sentía que el ki del saiyajin se elevaba cada vez más y más, su sonrisa se fue desvaneciendo. El paiddo pudo ver cómo los ojos azules de Trunks cambiaban de tonalidad y adquirían un verde aqua. Su cabello lila se erizaba y destellaba insistentemente en un intento por volverse dorado completamente. Era un poder que parecía no tener fin.

-Maldición, ¿qué significa esto? –la risa que se desvaneció de su rostro dio paso a una mueca de asombro al percatarse que el poder de Trunks estaba por sobrepasar el suyo, y lo más impresionante era que su ki seguía y seguía en aumento.

La tierra comenzó a temblar, provocando que los cuatro ninjas cada vez más cerca del lugar se detuvieran en seco y fijaran sus pies a la arena con chakra para mantener el equilibrio.

-¡¿Qué está pasando?! –preguntó Ino alarmada por el repentino movimiento de la zona.

-¡No lo sé! –le respondió Choji igual de conmocionado.

-¡Esto no puede ser posible! –pensó Shikamaru suponiendo el motivo por el cual la tierra estaba en ese estado.

El guerrero por fin expulsó todo su poder acumulado en un gran estruendo, dejando ver su transformación. Yaaku abrió grandemente sus ojos al observar el cambio radical en la apariencia de su oponente.

-¡Imposible! –susurró el extraterrestre azul al percatarse de la diferencia entre sus poderes.


-¡Trunks! –exclamó Bra en voz alta mientras dirigía su vista rápidamente en dirección a la presencia de su hermano.

-¡Cuidado, Bra-chan! –gritó Naruto sin poder cambiar la trayectoria de su Rasengan que amenazaba con estamparse directamente en el rostro de la peliazul que en ese momento estaba de perfil.

El sol en lo alto comenzaba a hacer su aparición, desplazando el reinado que la bella Luna llena tenía en el cielo. En el campo de entrenamiento del equipo siete ya había actividad mucho antes de que el astro mayor saliera a calentar la tierra con sus rayos.

-¡Bra! –Shizune y Sakura nombraron a la chica por impulso, mientras Sasuke, que se encontraba atravesando un árbol con su chidori, volteó al lugar donde Naruto y Bra estaban teniendo un combate de entrenamiento.

La guerrera reaccionó a la voz de su amigo rubio y volvió sus ojos, topándose de frente con la esfera azul a centímetros de ella. Ágilmente Bra estiró su brazo y tomó la muñeca de Naruto, desviando con esta acción la técnica. Lo soltó en otra dirección y el rubio no pudo detenerse ni evitar estampar su técnica contra un árbol, destrozándolo todavía más de lo que su técnica por sí misma habría hecho gracias al poderoso impulso que la guerrera le dio a su mano.

-¡Estuvo cerca! –exclamó asombrado Naruto al ver el resultado de su jutsu.

-¡Bra! ¿Nunca te enseñó tu hermano que…? –la frase de reproche que la pelirrosa le daba a su compañera se vio trunca al darse cuenta de que ella no escuchaba, solo mantenía sus ojos en la misma dirección que al inicio.

-Algo malo está pasando –susurró la princesa.

-¿Algo malo? –preguntó Sakura. Naruto y Shizune avanzaron hasta quedar junto a ella, mientras Sasuke sólo mantenía su atención para escuchar más detalles de su compañera.

-¿Qué demonios está ocurriendo? ¿Por qué de repente Trunks se tranformó en Súper Saiyajin? –se preguntó alarmada Bra. Su hermano había sido sumamente claro con la petición que hizo de no mostrar totalmente sus poderes, pero ahora se encontraba exhibiéndose y ella sabía perfectamente que algo debía ocurrir para que él recurriera a su transformación. Y ese algo era muy, muy malo. Trunks jamás sería tan descuidado o tan arrogante para transformarse sin ninguna razón.

-¿Acaso ocurre algo, Bra? -preguntó Shizune. La asistente de la Hokage mantenía su vigilancia en Sakura, a quien enseñaba un nuevo jutsu médico y supervisaba en ausencia de Kakashi.

-¡Shizune, algo le sucede a Trunks! –le dijo mirándola a los ojos con expresión de súplica. La sobrina de Dan supo descifrar muy bien ese gesto; ella deseaba reunirse lo más rápido posible con su hermano mayor.

-No te alteres, Bra. Sea lo que sea, tu hermano sabrá manejar muy bien la situación –intentó calmarla, aunque algo le decía que esa chica no se quedaría tan tranquila. Era lógico suponer que los Briefs estarían tan unidos en un lugar para ellos desconocido.

-Tú entiendes, ¿verdad, Shizune? Yo tengo que ir a donde él está –no encontraba manera de explicarle a la pelinegra lo que de verdad quería comunicar.

-Iremos rápidamente con Tsunade-sama para que autorice un equipo de refuerzo para Suna …-comenzó su explicación Shizune.

-¡No quiero esperar a que la Hokage lo autorice! ¡¿No entiendes que Trunks está peleando contra alguien poderoso?! ¡Él está transformado en Súper Saiyajin! –no pudo contenerse más y lo expresó con desesperación. Sakura, Naruto y Sasuke no sabían de qué hablaba ella, pero lo dicho por Bra llamó la atención del azabache. Quizá aquello era lo que él estaba buscando resolver.

Tras su confesión, y al ver que Shizune no cambiaría de opinión con respecto al protocolo, la chica cambió de actitud. Ya no suplicaría, ahora actuaría voluntariosamente.

-¡Si mis amigos estuvieran aquí, ellos habrían ido sin dudar hacia Trunks, importándoles muy poco sus estúpidas reglas! –dicho esto, la princesa comenzó a correr fuera del campo de entrenamiento hacia la salida de la Aldea.

-¡Bra! ¡Espera, por favor! –gritó la dueña de Tonton sin obtener el éxito deseado –Es peligroso que vaya sola –pensó mientras se dirigía a los alumnos de Kakashi -¡Naruto-kun! ¡Sasuke-kun! ¡Síganla y no dejen que haga alguna imprudencia! –los nombrados no perdieron tiempo y se pusieron en marcha.

-Shizune-senpai, ¿qué es eso de Súper Saiyajin que dijo Bra? –preguntó la ninja médico siguiendo a la pelinegra que se dirigía hacia la Torre Hokage para dar aviso de lo ocurrido.

-Luego te lo explicaré. Sakura, necesito que vayas a buscar a Kakashi-san.

Sakura no insistió más y accedió a buscar a su sensei, sin embargo, las palabras mencionadas por su compañera no las olvidaría, pues ya tenía suficiente con que sus mismos compañeros la excluyeran de los asuntos importantes.

Bra ya había logrado pasar las puertas de la Aldea y se dirigía por el bosque directo hacia el ki de Trunks. Planeaba volar, pero al sentir a Naruto y a Sasuke seguirla muy de cerca, desistió, no sin antes maldecir por lo bajo.

-¡Bra-chan! –gritó el rubio.

-¡Dense prisa! ¡Los veré más adelante! –respondió la hija de Bulma para acelerar el paso e irse perdiendo poco a poco de la vista de sus compañeros.

-¡Qué rápida! –se asombró el Chico de la Profecía al verla alejarse a esa velocidad.

-No podemos perderla de vista, Naruto –habló Sasuke. A esas alturas estaba dispuesto a verlo y creerlo todo, como esa supuesta transformación de Súper Saiyajin.

-¡A toda velocidad! –dijo decidido Naruto.

Ambos ninjas aceleraron el paso logrando con ello visualizar de nuevo a la chica, aunque ella les llevaba gran ventaja y, estando ellos en su modo normal, apenas podían mantenerla en su campo de visión.


-Vaya, así que esa es la famosa transformación del Súper Saiyajin –dijo Yaaku un poco más calmado. Él tampoco había mostrado su máximo poder y ello le daba un poco más de confianza.

-Así es. Ya te darás cuenta que no sólo mi apariencia ha cambiado.

-¿Qué te parece si comenzamos a pelear, Trunks? Estoy ansioso por ver cuánto poder tiene un Súper Saiyajin.

Y de nuevo la lucha comenzó. El paiddo pudo darse cuenta que las palabras de su adversario eran totalmente ciertas, pues ahora él se encontraba en aprietos. Sus golpes, los que antes podía conectar contra el cuerpo del guerrero sin problemas, ahora eran esquivados con una enorme facilidad. La velocidad de Trunks era increíble, pero no solo eso, al recibir un golpe del saiyajin directo en la cara, también pudo saber que su fuerza era abismalmente distinta a la de antes.

-¡Esto no puede estar sucediendo! –pensó Yaaku después de lanzar una bola de energía y observar que ésta pudo ser resistida por el guerrero que ni siquiera se tomó la molestia de esquivar.

-Si ese no es todo tu poder, será mejor que lo emplees ahora –le dijo demasiado confiado el guerrero.

Una luz dorada se podía vislumbrar en el cielo, mucho más pequeña que el sol, pero igual de brillante que el mismo. Después de un breve descanso, el equipo de Shikamaru reanudó el viaje y ya podía ver que en lo alto los adversarios seguían con su batalla.

-¿Ustedes ven lo mismo que yo? –preguntó Choji mientras tenía su vista fija en el punto brillante.

-¿Qué demonios es eso? –cuestionó Temari.

-Será mejor que nos demos prisa si queremos investigar lo que está pasando –dijo Shikamaru animándolos a avanzar más rápido –Ino, ¿son ellos?

-Sí –respondió anonadada –Desde aquel temblor pude sentir que el poder de Trunks había aumentado drásticamente.

Como si fuese un tipo de dejà vú, los cuatro ninjas vieron cómo un cuerpo descendía al suelo a una gran velocidad a causa del golpe de su adversario, pero en esta ocasión, era Yaaku el receptor de tan poderoso daño. Ya más cerca del campo de batalla, los cuatro pares de ojos fijaron su atención en la energía brillante que rodeaba al guerrero.

-¿Quién… quién es él? –preguntó asombrada Temari al no identificar a primera vista al sujeto.

-¡¿Dónde está Trunks?! –Ino preguntó levemente alterada mientras que ella y Choji intentaban buscarlo con la mirada.

-No lo veo por ningún lado –la rubia ojiverde se unió en la búsqueda del guerrero.

-¿No lo entienden? Trunks está justo frente a sus ojos –contestó Shikamaru.

-¿Ese… es… Trunks? – dijeron los tres al mismo tiempo sorprendidos.

Azul y verde desconocieron al rubio de ojos aqua que veían pelear contra el extraterrestre. Hasta donde ellas se quedaron, un gentil y apuesto chico con un inusual color lila en su cabello y unos hermosos e hipnotizantes ojos azules se había hecho responsable de liberar a la Arena de ese ser que ahora veían molido en el desierto, pero el chico antes descrito no estaba por ningún lado, ahora distinguían a alguien desconocido con la misma ropa y los mismos rasgos fenotípicos de Trunks, con su evidente excepción. Y, además de todo, los músculos del chico eran un poco más grandes a los del pelilila y su cabello estaba erizado, excluyendo unos cuantos mechones que caían frente a sus ojos.

-¿Tan poderoso es Yaaku que Trunks tuvo que recurrir a su transformación? –pensó en voz alta Shikamaru.

-¡¿Transformación?! –preguntaron sus tres compañeros al mismo tiempo.

Flasback

-¿Súper… Saiyajin? –lo dicho, eso debía ser una broma de muy mal gusto. Extraterrestres, poderes ilimitados, estómago cual hoyo negro… todo sonaba sacado de un cuento de hadas, o de un libro de terror, ya ni sabían.

-Sí. Las fases de la transformación del Súper Saiyajin van de la 1 hasta la que el guerrero alcance a llegar en vida. Al realizar dichas transformaciones el cabello cambia a un color dorado y se eriza dependiendo del nivel, los ojos se vuelven color aqua y la fuerza aumenta 50 veces.

-¿Puedes corroborar lo que nos estás diciendo? –Shikamaru hablaba por todos al querer observar esas transformaciones.

-¿Eh? No…disculpen. Es imposible que pueda enseñarles la transformación de Súper Saiyajin en estos momentos, ya que las instalaciones y las construcciones que están cerca podrían sufrir un grave daño por la expulsión masiva de ki.

Fin del flashback

-¡¿Qué otro valioso dato vas a escondernos de nuevo, Shikamaru?! –la rubia de la Hoja no podía creer que la mantuvieran tan descaradamente ajena a todo lo relacionado con Trunks. Ella, más que cualquier otra persona, debía estar enterada.

-¿Y te dices compañera de equipo de Trunks? Vaya fraude que eres –la molestó Temari.

-¿Qué dijiste? ¡El que te hayas enterado por casualidad de la verdad de Trunks no te hace mejor que yo!

-Al menos no estuve en la ignorancia por tanto tiempo.

-¡¿Acaso quieres pelear?!

-¡Adelante! ¡Con gusto puedo dejarte fuera de todo esto!

-¡Basta! –gritó Choji tratando de evitar un enfrentamiento sin sentido.

-Dejen ya de ser tan problemáticas. Si Yaaku o Trunks se enteran que estamos aquí no nos irá bien –intervino Shikamaru.

Ambas kunoichis se miraron con furia por última vez y de nuevo centraron su vista al cielo.

-¡Vaya! Trunks se ve mucho más guapo transformado de esa forma –pensó Ino al fijarse muy bien en los rasgos del guerrero.

-¡Mírenla! Seguro está alucinando con Trunks. Pobrecita –pensó con sarcasmo Temari viendo a la otra rubia que casi tenía corazones en sus ojos.

-Shikamaru, ¿estás seguro de dejar solo a Trunks? Ya sé que es muy fuerte, pero no podrá solo con ese sujeto.

-No te preocupes, Choji. Estoy seguro de que Trunks se las puede arreglar solo.

Y tal como lo dijo el pelinegro, los ninja fueron testigos del poder tan alto que logró alcanzar el guerrero con su transformación. Yaaku encontraba imposible golpearlo, y cuando lo hacía, su ataque no tenía ningún efecto negativo en Trunks; en cambio, los poderes del guerrero dorado eran devastadores para el pelinaranja.

Poderosos golpes por parte de ambos combatientes producían un gran estruendo en el cielo acompañado de ondas de choque que eran percibidas por los ninja en el desierto. Además de eso, la pelea había ascendido de nivel al ser utilizadas bolas de energía que explotaban en la lejanía donde eran enviadas por los destinatarios.

Era una batalla épica, aún más impresionante que la que tuvieron en la Aldea de la Arena. Esos seres eran tan extraordinarios, que ni siquiera sus movimientos podían ser seguidos con total precisión. Y la abismal ventaja era para Trunks.

-Son unos monstruos esos dos. Extraterrestres tenían que ser. Vaya fastidio –pensó el Nara incrédulo de presenciar tanto poder.

-¿Qué sucede, Yaaku? ¿No decías que utilizarías mi energía para derrotar a mi padre?

-¡Cállate, mocoso! –el de piel azul se veía muy afectado tanto física como emocionalmente. Creer que había adquirido la suficiente energía para enfrentarse a un saiyajin había sido un grave error, quizá…

-No puedo dejarte ir después de todo lo que has hecho, maldito. Hasta aquí llegaste.

-¡Que te calles, imbécil! ¡El único que va a morir aquí eres tú! –enfureció el pelinaranja.

Yaaku no se dio por vencido e intentó lastimar a Trunks con uno de sus más poderosos ataques, pero éste pudo seguir sin dificultad sus movimientos y mandarlo de nuevo a la arena.

-¡Bien hecho, Trunks! –el grito que Ino emitió fue tan alto que logró llegar a oídos de Trunks, quien no se había percatado de las presencias de sus amigos.

-¡Cállate, Ino! –Shikamaru rápidamente se lanzó hacia la boca de la rubia y la cubrió con sus manos, pero ya había sido demasiado tarde.

Los cuatro ninjas miraron al guerrero y lo que vieron no les gustó, en especial a las féminas del equipo. Sus atractivos ojos aqua les lanzó una mirada dura, fría y hasta podían jurar que había cierta molestia en ellos. Esos ojos eran muy diferentes a los pasivos y amables azules que antes tenía. Los shinobi se quedaron sin habla ante tal mirada, pues a ellos les resultaba ajena en alguien como él.

-¡Ustedes no deberían estar aquí! –les gritó para ser escuchado.

-Ese… definitivamente no puede ser Trunks –dijo la Yamanaka más para sí que para los demás, sin embargo sus compañeros coincidían con ella.

-¿Qué le pasó al muchacho amable que era antes? –se preguntó la Sabaku no.

-¡Aunque te enojes no podemos estar dejarte solo, Trunks! –Choji también desconocía por el momento a su gentil amigo, pero a pesar de eso, no lo abandonaría.

-¿Enojarme? –se extrañó el guerrero por las palabras del Akimichi.

El hijo de Vegeta se dio cuenta de la reacción que sus amigos tuvieron frente a sus palabras. Él era plenamente consciente de la apariencia que podía tener cuando se transformaba, pues la sangre saiyajin se apoderaba de todo su ser y su razonamiento, obstruyendo totalmente la pasividad humana. Aunque sus palabras no fueron duras, ellos lo percibieron así debido al gesto duro que tenía en su rostro.

-¡Será mejor que vayan a refugiarse! ¡Este no es un lugar seguro para ustedes! –trató de ser lo más amable dentro de lo posible, aunque su apariencia física no le ayudara en lo más mínimo.

En lo profundo del desierto, Yaaku podía escuchar la voz de Trunks ligeramente. La odiaba. Cómo odiaba esa maldita voz que tantos problemas le había causado hasta ahora. ¿Cómo era posible que un ser vivo tuviera esos monstruosos poderes? Nunca se había topado con alguien tan fuerte, y lo peor es que él no era dueño de esa inimaginable fuerza. El resentimiento y la desesperación lograron apoderarse de la lógica del paiddo, teniendo como resultado a un ser enfadado hasta el límite y con el firme deseo de destrozar al saiyajin. Como un acto inconsciente, el enemigo comenzó a expulsar todo el poder que mantenía dormido por temor a no poder controlarlo. Ahora ese ya no era un problema. Su cuerpo comenzó a manifestar cambios debido a la fuerza que almacenaba y luchaba por salir. Los ojos se tornaron de un rojo brillante a causa del enfado y sus músculos se ensancharon a proporciones ilógicas.

-¡¿Y ahora qué está pasando?! –preguntó Temari insistiendo por mantener su equilibrio. La tierra de nuevo había comenzado a temblar frenéticamente.

-¡Es un poder impresionante! ¡Viene de ahí! –señaló Ino el lugar donde Yaaku había caído.

El poder del enemigo llegó a su máxima expresión, estallando a proporciones avasalladoras y todo se vio envuelto de una intensa luz blanca que mandó a volar todo a su paso mientras cegaba a los presentes. Al irse disipando poco a poco esa luz, Shikamaru guió sus ojos a su alrededor, percibiéndolo todo devastado. Apenas él logró saltar y ponerse a salvo fuera del estallido, pero no supo qué pasó con sus compañeros. Siguió buscándolos con la mirada hasta detectar a varios metros de distancia a un Choji tirado en el suelo inconsciente y herido con arena sobre su cuerpo.

-¡Choji! –nombró y trató de dirigirse a él, sin embargo, al moverse se dio cuenta que su pierna estaba dañada y el dolor le imposibilitaba el desplazamiento -¡Ino! ¡Temari! –las llamó con una palpable preocupación en su voz.

-No te preocupes. Ellas están bien –le dijo Trunks desde las alturas.

El pelinegro sintió un gran alivio al ver que sus compañeras estaban en brazos del guerrero sin ningún tipo de rasguño, solo estaban inconscientes debido al gran estruendo. Cual muñecas de trapo, estaban las dos colgando de los brazos del saiyajin que había reaccionado impresionantemente rápido para intentar salvar a todos sus compañeros.

Shikamaru logró saltar justo a tiempo para alejarse del rango de explosión y salir disparado por las ondas que lograron alcanzarlo y herirlo, pero no de gravedad. Choji tardó un poco más y saltó para evitar el daño, sin embargo, la explosión logro alcanzarlo y dejarlo con un daño más severo. Fueron las chicas las que no lograron reaccionar a tiempo y el miedo las paralizó. Aunque Temari logró salir de su estado de estupor, sus piernas no reaccionaron a la par de su cerebro y simplemente cerró los ojos con fuerza temiendo lo peor. Ino, por su parte, no fue capaz de reaccionar ante la onda que veía venir y su mente quedó completamente en blanco, también anticipando su final.

Poco a poco los verdes ojos de la rubia de la Arena fueron abriéndose y reconociendo lentamente la situación en la que se encontraba. Al abrirlos completamente y ver lejos la arena del desierto, se removió nerviosa.

-¡¿Qué está pasando?! –dijo asustada al saber que estaba flotando. Tan rápido como sus conexiones sinápticas le clarificaron lo que ocurría, llevó su vista al rostro del guerrero -¡Tú! –le dijo sorprendida, sin embargo, el guerrero se mantenía estoico mirando al enemigo.

-¡Trunks! –Ino también había reaccionado y, al igual que Temari, se encontraba conmocionada en un principio. Al paso de los segundos la rubia de la Hoja mostró en sus labios una sonrisa divertida. Estaba flotando por los cielos en los brazos de Trunks.

Lentamente el guerrero descendió al suelo y depositó con cuidado a sus compañeras.

-Gracias –le dijo Temari con una sonrisa de lado.

-¡Muchas gracias, Trunks! –Ino también agradeció, pero un poco más efusiva.

El guerrero en otras circunstancias se habría sonrojado por el agradecimiento de ambas, pero no en esta ocasión. Su mente, llena de sangre saiyajin, pensaba en el gran poder que el enemigo acababa de mostrar.

-Temari, Ino.

-¡Shikamaru! –las dos nombraron al ver el estado del líder del equipo y corrieron a él.

-Déjame curarte –el chakra verde de las manos de Ino comenzó a emanar.

-No, Ino. Primero Choji –le señaló al inconsciente gordito medio sepultado en la arena.

-¡Choji! –corrió Ino a auxiliarlo.

-Ven, te ayudo –Temari pasó el brazo del pelinegro por sus hombros para darle apoyo y que éste pudiera caminar hasta donde estaban los otros dos.

-Gracias.

Y en las alturas, Yaaku aún se encontraba enfurecido. Las intermitentes descargas eléctricas que rodeaban al paiddo y su gran musculatura, acompañado de sus enrojecidos ojos no eran buena señal para ninguno de los presentes. A pesar de estar curando de su gordito amigo, Ino, Shikamaru y Temari no apartaban sus asombrados ojos del enemigo que todavía tenía acumulado un gran poder.

-¡Esto es imposible! ¿Cómo pueden existir seres con estos increíbles poderes? –pensaba la rubia de la Hoja observando alternadamente a Yaaku y a Trunks. No podía dar crédito a lo que sus orbes celestes captaban; aquello era escalofriante.

-No puedo dejar que esta batalla se alargue por más tiempo –se dijo reflexivo el guerrero -Muy bien, es hora de terminar con esto.

El aura dorada que se había apagado volvió a aparecer destellante alrededor de Trunks, revitalizando el color dorado de su cabello.

-¡Encárgate de él, Trunks! –pensó Ino mientras seguía auxiliando al Akimichi.

-Lo único que podemos hacer es dejar todo en las manos de Trunks. Qué fastidio –Shikamaru recordaba muy bien aquel sentimiento de impotencia que experimentaba cada vez que él debía sentarse a confiar en sus compañeros. Aquella vez, cuando Pain atacó Konoha, él solo pudo depositar toda su confianza y sus esperanzas en Naruto. Irónicamente, aquella ocasión también se encontraba incapacitado para caminar y eso le hizo sentir aún más inútil, sin embargo, también sintió un gran alivio al contar con alguien tan poderoso de su lado.

-Estamos contigo apoyándote –pensó Temari como si el guerrero pudiese leer su mente.

Un rastro de luz dorada fue dejando el guerrero a su paso que se dirigía velozmente hacia el extraterrestre.

-Si esto continúa así, la Tierra entera será destruida. Tengo que enfocar todo su poder en mí –el saiyajin intentó atravesar el campo de energía que rodeaba a Yaaku, sin embargo, eso no le era sencillo. Toda la furia del enemigo destellaba sin control, por lo que le era más difícil a Trunks hacer que recobrara la conciencia.

Los ninja en la tierra no podían hacer otra cosa que depositar toda su confianza en los increíbles poderes de Trunks. Choji al fin había recobrado la conciencia y, aunque débil, sentía el fuerte deseo de saber volar y ayudar al ahora pelidorado en todo lo que pudiese. Ino ya se encontraba proporcionando primeros auxilios a la pierna del Nara sin apartar su atención de Trunks. Ella no se daba cuenta, pero poder hacer ambas cosas sin perder el control y precisión que el jutsu médico le exigía a su chakra la hacían una kunoichi excepcional. Mucho más capaz de lo que ella imaginaba.

-¡ES TU FIN, SAIYAJIN! –gritó Yaaku tomando por sorpresa a todos.

El estado de inconsciencia e irracionalidad que aparentaba los había engañado por completo. El paiddo estaba plenamente consciente de sus actos a pesar de haber liberado todo ese poder que supuestamente le era difícil de controlar. Juntó sus manos en dirección al guerrero que aún se encontraba impresionado.

-¡SI ESQUIVAS ESTE ATAQUE, LA TIERRA SUFRIRÁ UN GRAVE DAÑO Y EXPLOTARÁ POR COMPLETO! –dijo para después reírse malévolamente a todo pulmón -¡DE CUALQUIER FORMA VAS A MORIR, MALDITO SAIYAJIN!

-¡No lo hagas! –gritó el guerrero dorado sabiendo que Yaaku no mentía. La cantidad de poder empleado en esa técnica era el suficiente para, efectivamente, acabar con el planeta entero si él no hacía algo al respecto.

-¿Escuché bien? ¿Acaso ese sujeto dijo que la Tierra explotaría por completo? Está demente –dijo riendo nervioso Shikamaru.

-¡Es un maldito loco! ¡Es imposible que ese sujeto tenga tanto poder! –trató de tranquilizar Temari no muy convencida de sus propias palabras.

-¡Canalla! –Trunks se forzó a salir de su estado de asombro y de nuevo expulsar todo su poder para acumularlo en sus manos y contrarrestar el ataque que pensaba lanzarle el enfurecido enemigo.

-¡MUERE! –gritó el pelinaranja para expulsar su gigantesca bola de energía parecida al Kame-hame-ha de Goku, pero en color rojo.

-¡Cuidado, Trunks! –exclamaron realmente preocupadas las rubias al ver que tremenda bola de energía se aproximaba al saiyajin.

-Si esa cosa gigantesca alcanza a tocar a Trunks, él… -pensó Temari temiendo el peor final para esa batalla.

-¡HAAAAAAA! –gritó Trunks al lanzar su poder color azul en dirección opuesta a la de Yaaku.

Ambas energías colisionaron y barrieron con todo a su paso. El choque obligó a los ninjas a retroceder violentamente sin control de su cuerpo, pero gracias a sus habilidades desarrolladas por el entrenamiento shinobi, pudieron recobrar el control y asegurarse de aterrizar para evitar sufrir más daño del que ya tenían. Choji sin poder moverse completamente agravó las heridas que Ino solamente pudo controlar y Shikamaru terminó por quebrarse la pierna. Temari e Ino tampoco lograron salir ilesas y pequeños rasguños se situaron en su rostro, piernas y brazos.

Aún con dificultad para mantener la vista en el campo de batalla por el viento enfurecido, los ninja grabaron en su mente la terrible escena de dos bolas gigantes de energía compitiendo entre sí por la victoria. De a momentos rojo parecía aplastar a azul; en otros, azul parecía recobrar su fuerza y exterminar a rojo. La cantidad de energía era irreal y causaba miedo, pero sus esperanzas estaban puestas en la bola color azul; la que salvaría al planeta.

-Yo… yo ayudaré a Trunks –Choji logró incorporarse con dificultad, pero mantener su vista en el guerrero para darse cuenta de que estaba dando su máximo poder, lo motivó a dar el suyo.

-¡Estás loco, Choji! ¡Aún no te has recuperado! –Ino también sentía deseos de ayudar, pero estaba plenamente consciente de que no podría hacer nada, al igual que los demás -¡Deja de decir disparates! Sólo… sólo estorbarías.

-¡Baika no Jutsu! ¡Nikudan Sensha! y la gran bola de masa humana se aproximó a toda velocidad con el objetivo de golpear severamente a Yaaku y que éste perdiera la concentración.

El poder destructivo que el Akimichi logró obtener a través del entrenamiento era impresionante, pero no lo suficiente para siquiera acercarse al extraterrestre. La misma energía que las técnicas despedían hacía imposible que la bola rodante avanzara. El jutsu se deshizo y Choji cayó al suelo quedando con una alarmante cantidad mínima de chakra.

-¡RÍNDETE, SAIYAJIN! ¡ESTÁS ACABADO!

-¡TE EQUIVOCAS SI CREES QUE ME VOY A RENDIR!

-¡ESTE PLANETA QUEDARÁ REDUCIDO A CENIZAS Y TODOS USTEDES MORIRÁN! ¡YA ME ENCARGARÉ DE VEGETA DESPUÉS!

-¡Shikamaru! ¡Debe haber algo que nosotros podamos hacer! ¡¿Dónde quedó ese brillante cerebro que tenías!? –preguntó impaciente Temari.

-Qué ruidosa eres, mujer. Estoy pensando en algo –los ojos del Nara no podían apartarse ni un segundo de las esferas brillantes –Sin embargo, odio admitir que no podemos hacer nada más que confiar en Trunks. Si Ino pudiera curar sus heridas y nosotros brindarle nuestro chakra, quizá él ganaría esta pelea, pero… ni siquiera podemos acercarnos a él.

-¡Maldición! –se lamentaba el saiyajin al comprobar que la fuerza de Yaaku y la suya estaban al mismo nivel. ¿Cuántas vidas inocentes y ajenas a todo ese mundo de peleas había sacrificado el extraterrestre sin remordimiento alguno para obtener toda esa energía? Trunks se sentía impotente, lleno de enojo y, sobre todo, lleno de arrepentimiento.

Sí, arrepentimiento por haber hecho caso omiso a las advertencias que incontables ocasiones su padre le había hecho sobre su entrenamiento. Si tan solo hubiera dedicado un poco más de su tiempo para entrenar, no estaría en ese tipo de aprietos.

-¿Qué haría mi padre en estos momentos? –no pudo evitar imaginarse a Vegeta en su situación actual. El Príncipe de los Saiyajin habría empleado toda, absolutamente toda su fuerza para derrotar al enemigo, aunque aquello implicara sacrificar su propia vida como aquella ocasión contra Majin Boo. Goku, el hombre más fuerte del universo, también lo habría hecho.

Si él todavía tenía mucho poder por expulsar, ¿qué lo estaba deteniendo? ¿Por qué no había empleado ya el máximo de su poder? ¿Por qué tenía tanto miedo?

Sin perder la concentración en el ataque, giró un poco su cabeza para encontrarse con sus compañeros shinobi que tenían una mirada angustiada y repleta de miedo y, a pesar de eso, seguían ahí con él. Se fijó en cada uno de ellos. Ino y sus hermosos ojos azules, los cuales brillaban especialmente reflejando la luz que emanaban sus técnicas. Temari y sus preciosos ojos verdes que resplandecientes expresaban preocupación, sustituyendo el atisbo de soberbia que siempre habitaba en ellos. Choji y su especial gesto de gentileza que tanto lo caracterizaba miraba la escena con incontrolables ganar de poder auxiliarlo. Y finalmente Shikamaru, a quien había considerado algo cercano a un amigo y que ahora quebraba su brillante cabeza pensando en alguna forma de ayudarlo.

Y ahí lo supo. La razón por la que no podía expulsar todo su poder era porque su lado humano, ese que guarda emociones, le decía que alguno de ellos podría salir lastimado. No tenía miedo de morir, pues lo haría sin titubear para salvarlos a ellos, a su querida hermana y al resto de los ninjas y civiles, pero definitiva y rotundamente NO si eso implicaba llevarse consigo a alguno de sus compañeros.

-¡VAYANSE DE AQUÍ! –les gritó desesperado. No entendía por qué ellos no se habían ido lejos y puesto a salvo de esa zona mortal.

-¡De ninguna manera te dejaremos solo! –contestó Ino con esa seguridad tan característica de ella.

-¡Resiste un poco más! ¡Shikamaru está pensando en la manera de ayudarte! –intervino Temari.

-¡¿QUÉ NO ME ESCUCHARON?! ¡LES DIJE QUE SE LARGARAN DE AQUÍ!

-¡No, Trunks…! –trató de refutar casi sin fuerzas Choji.

-¡¿QUÉ DEMONIOS ESTÁN ESPERANDO?! ¡SOLAMENTE ESTORBAN, INSECTOS! –bien, la palabra predilecta de su padre no era de su agrado y tampoco encajaba en él, pero si con ello conseguiría la indignación de sus compañeros, entonces la emplearía cuantas veces fueran necesarias.

-¿Nos dijo insectos? –la primera indignada fue la rubia de la Arena.

-¡VÁYANSEEEEEEEEEEE! –gritó al mismo tiempo que ampliaba su aura dorada en señal de enfado. Esa acción logró transmitirles un poco de miedo a los shinobi, pues jamás imaginaron que su compañero guerrero pudiese tener esa reacción de exasperación.

-Ya oyeron a Trunks, es hora de irnos de aquí –ordenó Shikamaru entendiendo muy bien al guerrero mientras era apoyado por Temari, e Ino ayudaba lo más que podía al Akimichi.

-¡NO IMPORTA LA DISTANCIA QUE RECORRAN! ¡EN CUANTO ACABE CONTIGO, IRÉ A MATARLOS! –provocó el paiddo.

Trunks esperó a que se alejaran lo máximo posible para que sus poderes no lograran alcanzarlos. Una vez fuera de ese rango, el guerrero se preparó para desprenderse de su poder dormido y acabar con el extraterrestre.

-¡ES TU FIN, MALDITO! –le gritó el saiyajin para después aumentar de golpe el poder de su técnica que creció al instante, dejando ver que azul superaba a rojo en tamaño y que ahora se dirigía imparable hacia Yaaku que no podía hacer otra cosa que abrir sus ojos considerablemente.

-¡MALDICIÓÓÓÓÓÓÓÓÓÓÓÓÓÓÓN! –emitió su grito el enemigo al verse completamente envuelto en el vórtex de ambas técnicas.

Lo siguiente ocurrió acompañado de un ruido sordo. El paiddo lentamente iba sintiendo el intenso calor que ambas bolas de energía emitían al mismo tiempo, desintegrando su ropa, su piel, sus tejidos y sus huesos.

Había perdido. Se sentía humillado y ultrajado. Su derrota no había sido a manos del siempre odiado Vegeta. No. Su derrota había sido a manos de su aún joven e inexperto hijo Trunks, a quien ni siquiera fue capaz de superar.

Como última acción, Yaaku pronunció sus últimas palabras apenas audibles para el agudo oído del saiyajin, quien abrió desmesuradamente los ojos y abrió de igual forma sus labios como respuesta al escalofriante mensaje del paiddo.

A lo lejos, Ino, Choji, Temari y Shikamaru presenciaron estupefactos la explosión proveniente del campo de batalla. No solo ellos, los habitantes de la Aldea de la Arena también pudieron observar dicho evento.

La explosión fue tal, que lágrimas en los ojos celestes de la rubia Yamanaka evidenciaron sus caóticos pensamientos. Nadie, absolutamente nadie sería capaz de sobrevivir a tal manifestación de poder explosivo. Como loca, emitió un grito aterrador pronunciando el nombre del saiyajin, queriendo correr a su encuentro con la esperanza de hacer algo por ayudarlo y evitar que sus terribles ideas se convirtieran en realidad.

Choji aún débil, trataba de seguirle el paso a su atrabancada compañera y Shikamaru deseaba hacer lo mismo, pero por alguna razón, la ojiverde no avanzaba. Giró su vista a su lado y la vio. Ella, la soberbia Temari del Desierto, se encontraba petrificada centrando sus abiertos ojos en la explosión, pensando lo mismo que Ino.

Descendiendo del cielo sin control sobre su cuerpo, Trunks poco a poco perdía la consciencia como resultado del empleo máximo de su poder.

-Bra –pensó débil justo antes de caer en las garras de la inconsciencia.


-Espérame un poco más, Trunks. En seguida estaré contigo –la princesa se dirigía lo más rápido posible a donde se encontraba la débil presencia de su hermano mayor. El otro gigantesco ki había desaparecido por completo, así que supo que la victoria había sido para su ahora malherido hermano.

-¡Bra-chan! ¡Espéranos! –se escuchó el lejano grito de Naruto, pero ella no podía detenerse hasta llegar a donde se encontraba Trunks.

-¡Apresúrense! ¡Ya casi salimos del bosque! –respondió sin intención de esperarlos.

Era inútil, si seguía corriendo de esa manera, jamás llegaría a tiempo para ayudar a su hermano.

-¿Desde cuándo Bra-chan tiene esta increíble velocidad? Si esto sigue así, pronto nos dejará atrás por completo. Si empleo el chakra de Kurama…

-Sabía que ella todavía ocultaba gran parte de sus poderes –Sasuke mantenía sus ojos negros fijos en la guerrera delante de él –Esta velocidad no la pudo desarrollar de la noche a la mañana. Y no sólo eso; desde que salimos de la Aldea no ha disminuido ni un poco su velocidad, por el contrario, pareciera que todavía puede ir más rápido y sus niveles de energía siguen intactos.

Naruto y Sasuke estaban pensando seriamente en recurrir a sus técnicas especiales para lograr alcanzar a Bra y detenerla, sin embargo, todo rastro de decisión quedó interrumpida al ver que la guerrera sin razón aparente se detenía en seco en una rama y giraba su cuerpo para esperarlos.

Al ver aquello, ambos apresuraron un poco más sus pasos y finalmente llegaron a ella.

-¿Qué sucede, Bra-chan? –preguntó el rubio sorprendido por el repentino cambio de la peliazul.

-Perdónenme, chicos, pero mi hermano Trunks me necesita y solamente estoy perdiendo el tiempo con ustedes. Sasuke, Naruto… regresen a la Aldea y no se preocupen por mí, de aquí en adelante les será imposible seguirme.

-¿Qué estás diciendo? –contestó Sasuke.

¿Qué les será imposible seguirla? ¿Estaba de broma, acaso? Los estaba subestimando. La débil y mimada guerrera estaba subestimando sus poderes, ¿por qué ella CREÍA que podía subestimarlos a ellos?

-Vayan –les dijo para después darles la espalda y comenzar a levitar.

-¿Qué demonios…? –pronunció el hijo del Cuatro Hokage al ver la técnica de su compañera.

-¿Está…? –la frase del pelinegro tampoco fue completada por la impresión.

¿Qué demonios era todo aquello? Hasta donde estaban enterados, solamente el portador del poder del Sabio de los Seis Caminos, o bien conocido como Rikudo Sennin, era capaz de flotar y desplazarse por los aires, pero ella, Bra Briefs, estaba lejos de ser una portadora de dichos poderes.

-Por eso les dije que les será imposible seguirme. ¡Luego nos vemos! –les gritó cuando estuvo en lo alto y después fue cubierta por un destello azul que Sasuke pudo identificar muy bien, pues ya lo había visto antes en su Genjutsu. Ese mismo destello fue dejando un rastro lineal detrás de la chica que se fue volando a una increíble velocidad.

-¡¿Qué demonios fue eso?! –preguntó eufórico el rubio.

-¡Naruto! ¡No hay tiempo que perder!

Surcando los cielos, la princesa viajaba al tope de su velocidad, que aunque no llegaba al nivel de los guerreros experimentados, no decepcionaba a nadie. Sus pensamientos únicamente se centraban en Trunks y en su batalla en la distancia, pues según recordaba las palabras del pelilia, los habitantes de esa dimensión eran fuertes, pero quizá no tanto como para representar una amenaza para ellos dos. Aún era inexperta en aquello de identificar niveles de ki y conocer al oponente con tan solo sentir su presencia, así que no se imaginaba qué clase de amenaza había atentado contra su hermano.

-¿Pero qué…? –ahora fue turno de la guerrera en poner una expresión de asombro al sentir el ki de Sasuke y Naruto tras ella.

-¡Bra-chan! –escuchó el alegre grito de Naruto nuevamente.

Sin disminuir su velocidad, volteó para toparse con una técnica insólita y realmente tétrica. Sasuke estaba utilizando el Susanoo al último nivel, el cual poseía alas que le permitían volar, llevando consigo al rubio escandaloso.

-¿Qué rayos es esa cosa tan fea? –preguntó una vez que los ninja la alcanzaron y volaban a su lado.

-No eres la única con técnicas fabulosas –rió el Uzumaki.

Bra le devolvió la sonrisa a su amigo rubio para después fijar sus ojos azules en Sasuke que no la miraba; solo miraba al frente sabiendo muy bien a donde dirigirse. La chica no pudo evitar mostrar un brillo especial en sus ojos cada vez que tenía la oportunidad de escrutar el perfecto rostro del Uchiha que tanto le fascinaba, pero…

-Esos no son los mismos ojos que vi cuando entrené con él. Su forma ha cambiado y se ven mucho más poderosos que los anteriores –reflexionó Bra -¿Podrá ser el tal Mangekyo Sharingan que mencionó en su Genjutsu?

Una presencia percibida de inmediato logró detener el avance de los tres de tope.

-¿Sienten lo mismo que yo? –preguntó confundida la peliazul.

-Sí, es un gran chakra dirigiéndose hacia nosotros –contestó el rubio seguro.

-Sea lo que sea, también está volando –completó la respuesta el Uchiha.

Suspendidos en el aire, decidieron esperar al ki que se aproximaba rápidamente a ellos en dirección opuesta.

En cuanto llegó, se detuvo justo frente a ellos.

-¿A dónde vas con tanta prisa, princesita saiyajin?


Qué les pareció el capitulo? Al fin Yaaku ha sido mandado al demonio por el guerrero más fuerte! Era obvio que jamás iba a poder contra Trunks transformado :P ni qué decir de Ino y Temari al verlo como SSJ, fantaseando con él jajaja, aunque, como saben, un SSJ tiene cara de malo, por eso al principio lo desconocieron XD. Sé que les dije que ya todos sabrían el secreto de Bra en este capi, pero decidí dejar el suspenso para el siguiente muajajaja aparte de que ya ha dado pie a que los ninja piensen que algo anda mal con los hermanos Briefs. ¿Qué es lo que Yaaku le habrá dicho a Trunks que se sorprendió tanto? ¿Y quién ese el nuevo personaje que ha aparecido y al parecer conoce muy bien quién es Bra? Alguien dígale a Sasuke que no falte el siguiente capitulo porque ahora sí sabrá eso que ha estado queriendo saber :P

Mile: Hola! Aquí está la actualización tan rápido como pude jejeje sí, sé que me tardé mucho el cap pasado por las cosas que expliqué, pero me encanta escribir este fic y no quiero dejarlo, prometo que lo terminaré :) y más gusto me da cuando me dejan comentarios para animarme a continuar, sin ustedes seguro ya lo habría abandonado ;)

Guest: No me odien por favor, sé que no he sido tan constante como quisiera, pero muchas cosas lo impiden, pero aquí está la actualización :D Por supuesto, Sasuke con todo y todo dudo que pueda acabar fácilmente con un Príncipe orgulloso que destruye planetas enteros sin demasiado esfuerzo, pero ya sabes, al Uchiha le gusta pararse el cuello y parecer siempre genial (lo es, pero a veces desespera) Y bueno, Trunks es calmado y amable, pero cuando de pelear se trata, es un saiyajin y eso lo lleva en la sangre, por eso creo que sería muy confiado de sus poderes, aunque sí le costó un poquito de trabajo acabar con este enemigo. Y sí, sé que ellos mismos nunca se llaman a sí mismos como "Guerreros Z" solo nosotros como fans, así que no volverá a suceder ;) I promise. Gracias por el comentario y la crítica, en verdad lo valoro mucho!

Gracias una y mil veces más por su apoyo, en serio, sin sus comentarios creo que mis ganas no seguirían como hasta ahora. Espero que dejen reviews diciendo qué les pareció este cap :D Nos leemos la siguiente actualización, Sayo...