Disclaimer: Tanto Dragon Ball Z como Naruto no me pertenecen, son obra de Akira Toriyama y Masashi Kishimoto respectivamente, pero mi imaginación me dio para juntarlos en una situación que nunca de los nunca va a ocurrir T.T... solo en mi cabeza.
He aquí algunas aclaraciones:
-letra normal- Diálogos
-letra cursiva- Pensamientos y contenido de flashback (lo especificaré)
-letra en negritas- Anuncio del Flashback
Holaaaaaaaaaaaaa! Adivinen quién llegó con una actualización? Jaja sí, yo :) Bueno, pues esta vez no hay choro mareador que los entretenga para iniciar con la lectura, sólo pónganse cómodos y disfruten :)
A paso lento y relajado, casi esperando toparse "inesperadamente" con algo o con alguien en especial, el shinobi se dirigía al campo de entrenamiento designado al equipo Kurenai para comenzar con su ejercicio matutino. Sus brazos a la altura de su nuca y su andar pausado le daban un aspecto despreocupado y confiado, como si pudiese ser capaz de reaccionar ágilmente a la mínima provocación. A su lado, alguien con excelentes reflejos se encontraba avanzando al mismo ritmo que el shinobi, pues tampoco tenía prisa y no deseaba despegarse ni un instante de su mejor amigo.
-Buenos días, Kiba-chan –saludó una fémina de edad avanzada con una bella sonrisa en su arrugado rostro al ver pasar al bien educado ninja que tan generosamente le ayudó en unas cuantas ocasiones a transportar sus pesadas bolsas de mandado.
-Buenos días, abuela –saludó enérgico el castaño acercándose a la anciana que aseaba la entrada de su hogar.
-Veo que tú y Akamaru ya se preparan para su ardua rutina.
-¡Por supuesto! ¡Algún día seré Hokage y para eso tengo que entrenar muy duro y volverme mucho más fuerte! –Kiba se señalaba a sí mismo con el dedo pulgar en una pose algo arrogante, seguido de un par de ladridos de Akamaru para darle dramatismo a la escena.
-Yo sé que llegarás a ser un Hokage incluso mejor que los anteriores –animaba la mujer mayor entre risitas amables para su buen amigo.
El castaño infló el pecho con orgullo mientras seguía señalándose con su pulgar. La amigable anciana creía sinceramente en el joven del Clan Inuzuka, pues a pesar de considerarlo un poco arrogante, sabía que el chico era de buen corazón y de buenos sentimientos, así que aquello la llevó a pensar que llegaría a ser un excelente Hokage.
-Vaya, y pensar que en un principio la ayudé esperando que me recompensara con dinero y seguir ahorrando –Kiba sostuvo un poco sorprendido la mirada en la anciana que cerraba los ojos y reía divertida por el gesto de hace unos momentos –En fin, puedo conseguir dinero en otro lado –al pensar en esto último, una sonrisa grande apareció en el rostro del dueño de Akamaru, devolviéndole la gentileza que la anciana mostró al confiar en él.
Kiba no quería reconocerlo, pero le amedrentaba un poco el notorio crecimiento de Naruto y su inminente cercanía a su más grande sueño: convertirse en Hokage. El rubio contaba con el apoyo de casi toda la Aldea de la Hoja y, para empeorar la situación del castaño, también contaba con el apoyo de las demás Aldeas Shinobi, en especial el del Kazekage. Naruto logró llegar al corazón de Gaara en el pasado, algo que él ni en sueños hubiese imaginado hacer en aquel momento. El pelirrojo era un monstruo, un peligro hasta para su propia Aldea, él jamás habría pensado en acercarse y formar un lazo de amistad con semejante monstruo que vivía para matar. Pero Naruto sí. Ese maldito hiperactivo cabeza hueca había logrado eso y muchas cosas más tan llamativas como acabar con la amenaza de Madara y Kaguya, para después liberarlos del Tsukuyomi Infinito y recibir toda la alabanza del mundo.
Él, para su desgracia, no fue capaz de hacer ningún acto heroico o llamativo que le diera puntos de simpatía con algún shinobi importante. Y aquello le frustraba.
-En fin, no les quito más su tiempo. Seguramente tus compañeros deben estar esperándote, Kiba-chan.
-¿Eh?... sí, es cierto, Shino y Hinata ya deben haber llegado al campo de entrenamiento. El día de hoy va a ser intenso, así que será mejor que me apresure.
-Haz tu mejor esfuerzo y no pierdas nunca tu sueño, hijo. Ten un bonito día.
-¡Woff! ¡Woff!
-Oh, claro que no me olvido de ti, Akamaru –dijo la anciana acariciando con su temblorosa mano la cabeza del canino blanco que se regodeaba gustoso por aquel contacto –Ten un bonito día tú también, muchacho.
-Muy bien, ¿estás listo, Akamaru?
-¡Wooff!
-Buen chico, ¡entonces, vámonos! –dejando atrás todo rastro de desgane, el Inuzuka comenzó a correr por los tejados con toda la intención de comenzar ya con su entrenamiento –Ni creas que ya me dejaste atrás, maldito Naruto. Te demostraré que no eres el único con súper técnicas, yo también me puedo volver mucho más fuerte. En nuestro próximo encuentro morderás el polvo, chico-zorro. ¡No lo olvides!
Tomándose solo unos instantes en recorrer la poca distancia que había entre su casa y el campo de entrenamiento, Shino había sido el primero en pisar el terreno designado al equipo Kurenai. Su macabra puntualidad ya había sido aprendida por sus demás compañeros, por lo que la Hyuga siempre trataba de hacer todo lo posible por no hacerlo esperar mucho tiempo. Y como en todos esos años que habían sido compañeros de equipo, la bella Hinata llegó unos pocos minutos de diferencia.
-Bu-buenos días, Shino-kun –saludó educadamente la prestigiosa hija de Hiashi con su característica sonrisa tierna iluminando su rostro.
-Buen día, Hinata –devolvió el saludo de manera escueta. La perlada chica conocía tan bien al Aburame que supo de inmediato lo exasperado que estaba al saber que Kiba siempre llegaba a la hora que se le daba la gana.
-Kiba-kun no debe de tardar –soltó después de una pequeña risita que lograba relajarla ante el mal genio de Shino.
El usuario de los insectos no dijo nada más, pero su molestia seguía presente.
Veinte minutos después, el ladrido de Akamaru a la distancia los alertó de la pronta cercanía del chico del clan Inuzuka.
-¡Chicos! Perdón por haberlos hecho esperar, pero me encontré en el camino a Nade-obachan y me quedé platicando con ella un rato –explicó el castaño sabiendo muy bien lo molesto que estaría su amigo por su tardanza.
-No te preocupes, Kiba-kun, no tenemos mucho tiempo aquí –sonrió la ojiperla restando importancia al retraso de su compañero de equipo.
-No seas tan condescendiente con él, Hinata. Llevamos exactamente veinte minutos esperándote, Kiba –a diferencia de la dulce Hyuga, Shino era directo con sus palabras –No se supone que debas hacernos esperar tanto tiempo cuando programamos este tipo de entrenamientos.
-Sí, sí, ya sé. Se me pasó la mano, ¿de acuerdo?
-No es la primera vez que ocurre –sus gafas oscuras destellaron en cuanto el Aburame las deslizó hacia arriba del puente de su nariz para acomodarlas en su lugar –La razón por la que quedamos más tarde de lo habitual fue para evitar tu impuntualidad.
-¡Ni que tú nunca llegaras tarde, Shino! ¡No entiendo por qué tanto alboroto por unos cuántos minutos!
-De hecho, Kiba-kun; Shino-kun nunca ha llegado tarde hasta ahora.
-¡¿De qué lado estás, Hinata?!
-N-no… yo…
-Basta, Kiba. Empecemos con el entrenamiento. Debemos aprovechar la ausencia de misiones para nuestro equipo y perfeccionar las técnicas en las que hemos estado trabajando. Solo usándolas en combate contra nosotros podremos saber qué tan eficientes son y qué puntos debemos trabajar más.
-¡Hai!
-Sí, cómo sea. Akamaru y yo hemos estado trabajando en una estupenda técnica que los dejará helados, ¿cierto, Akamaru?
-¡Wof! ¡Wof!
-Ah, por cierto, Kiba, escuché que el equipo Kakashi está ausente de la Aldea, por si esperabas encontrarte con Bra en tu camino hasta aquí –le dijo el usuario de los insectos dándole la espalda para evitar ver la cara del castaño y orinarse de la risa ahí mismo. Algo nada propio de él.
-¡¿Y QUIÉN TE DIJO QUE YO QUERÍA ENCONTRARME CON ELLA, EH?! –rojo como la ojiperla al tener cerca a Naruto, el castaño pintó de ese color sus apiñonadas mejillas que evidenciaban que lo dicho por su compañero no había sido mentira.
Hinata no pudo evitar soltar una pequeña risita al presenciar la escena de sus amigos. Kiba hasta el momento no había mostrado mayor interés en alguna kunoichi de su generación. Hasta hace poco, se veía levemente interesado en Ino Yamanaka, pero ella siempre estuvo al pendiente de Sasuke y ahora estaba visiblemente atraída por Trunks, el chico nuevo de su equipo. La hija mayor de Hiashi lo reconocía, ese chico de cabello lila era algo exótico y bastante atractivo, pero más allá de eso, ella presentía que era gentil y de buen corazón, a pesar de no haber entablado conversación con él.
-No necesito que me lo digan, puedo saberlo perfectamente –respondió Shino con aire de superioridad y de sabelotodo.
-¡¿Ah, sí?! ¡Pues te equivocas! ¡La abuela me entretuvo un poco, eso es todo! –cruzó sus brazos ofendido y de igual forma le dio la espalda para ocultar su nerviosismo.
-Es hora de comenzar –Shino comenzó a invocar a sus insectos, dejando de lado la discusión con el castaño. Hinata y Kiba rápidamente adoptaron sus respectivas poses para comenzar con su entrenamiento.
-Maldito Shino. Me las vas a pagar –se dijo pensando en la vergüenza que acababa de vivir. Muy en el fondo de su alma se sintió un poco decepcionado de saber que la bonita peliazul no se encontraba por el momento rondando las calles de Konoha.
-¿Qui-quién eres tú? –preguntó consternada Bra ante las palabras que la extraña mujer frente a ella había pronunciado hace unos momentos. Sus ojos estaban tan abiertos que casi se salen de su lugar y sus dientes chocaban con fuerza entre sí.
Eso no se lo esperaba. Realmente aquello la tomó por sorpresa.
Nadie, en serio, nadie fuera de su sensei, la líder de la Aldea, su asistente y el compañero de Trunks siquiera conocían o habían escuchado la palabra 'saiyajin', pero ella… esa delgada, tonificada y hermosa mujer de piel de un delicado tono verde pálido, abundante cabello verde más oscuro que el de su dermis peinado en una grácil y gruesa trenza que caía a su espalda, grandes ojos ligeramente rasgados color miel, nariz delgada y respingada y mentón estéticamente afilado, toda ella envuelta en unos pantalones blancos tipo dogi sostenidos por un cinturón morado oscuro, blusa negra manga corta, chaleco ligero color blanco, muñequeras del mismo morado que el cinturón y botas negras parecidas a las que solía usar su hermano en su dimensión; esa mujer inusual parecía estar al tanto de la existencia de la raza saiyajin, y no sólo eso, sino que también logró identificar rápidamente a la saiyajin que le fue asignada.
Los gélidos y afilados ojos de la peliverde se centraban únicamente en los celestes de Bra, mirándola de una forma tan intensa que casi parecía querer perforarla, mientras sus labios mantenían una línea recta y se curveaban ligeramente hacia abajo en las comisuras, dándole un aspecto agresivo, serio, rayando en un gesto de enojo puro. Sólo podía mantener sus ojos en la malcriada saiyajin; los demás, simples basuras, no eran de su mínimo interés.
La peliazul no pudo evitar sentir un escalofrío recorrer su espina dorsal frente a esa mirada. Era la primera vez que alguien la veía de esa manera. La mirada de su padre era dura cada vez que ella lograba exasperarlo de alguna manera, pero la mirada de esa mujer y la de su padre eran total y abismalmente distintas. Vegeta jamás la vio con tantos deseos de matarla.
-¿Qué rayos le sucede a esta mujer? ¿Por qué ella me ve de esta manera tan… tan… llena de odio? ¿Es odio, acaso? No lo entiendo… no sé quién es, no sé de dónde viene, ¡no sé nada de ella! ¡Jamás en mi vida la había visto! ¡¿POR QUÉ ME VE ASÍ?! ¡¿QUÉ DIABLOS FUE LO QUE LE HICE?! –una gota de sudor frío comenzó su recorrido desde su frente, pasando por su mejilla y cayendo de su fino mentón. Los ojos le temblaban incesantemente achicando su pupila, su nívea piel palideció todavía más, sus músculos se agarrotaron y su labio inferior comenzó a temblar. No había que darle más vueltas al asunto, Bra Briefs tenía miedo.
Miedo. La presencia de esa mujer era claramente una advertencia de que, por primera vez en toda su vida, ella se encontraba frente a frente con un ser de otro planeta. Su padre no contaba, ella lo consideraba más un terrícola que un extraterrestre al negar en sí misma la sangre de guerrero saiyajin. ¿Bebi? Jamás lo vio. Sólo supo que fue manipulada por ese odioso Tsufuru que buscaba acabar con la vida de su padre y de todos los saiyajin, pero no más. Ese capítulo en su vida quedó olvidado. Se forzó a olvidarlo.
Sasuke y Naruto miraron a su compañera de equipo temblar de terror puro ante la intimidante mirada de la mujer en cuestión. La habían visto reaccionar así ante la idea de tener que involucrarse en una pelea en las misiones, pero aquello solo fue al principio. Después de su entrenamiento con Trunks, ella cambió. Era fuerte y confiada, pero ahora, eso parecía quedar nuevamente en el pasado.
-¿Quién demonios es este fenómeno de mujer? Es bonita, sí, pero ¿qué clase de ser humano tiene ese tono de piel tan raro? ¿Y qué me dicen de su extraña ropa, huh? Sí que le jugaron una mala broma y le dieron la dirección equivocada del carnaval, de veras.
-¿Por qué está reaccionando de esta manera? –Sasuke aún mantenía sus ojos negros con diseño de estrella de seis picos color rojo en la pasmada guerrera que no paraba de temblar. No entendía por qué la confiada artista marcial parecía un gato asustado ante la presencia de la fémina –¿Quién es ella? –sus ojos ahora se posaron sobre la mujer que aún tenía sus terroríficos ojos en Bra.
-¡Oye! ¿Quién diablos eres tú, rarita? –preguntó altanero el rubio señalándola con el dedo índice.
-Si no piensas atacar, ¡lo haré yo! –se escuchó por segunda vez la voz femenina del enemigo y antes de darse cuenta, ella acortaba rápidamente la distancia que los separaba, ignorando las palabras del rubio y yendo directamente tras Bra.
A pocos metros de asestar un gran golpe en la mejilla de la aún petrificada guerrera, el Susanoo de Sasuke se interpuso en el camino para evitar el violento contacto, logrando con ello que la mujer detuviera su avance abruptamente y retrocediera un par de centímetros.
-¡Te pregunté que quién eres, fenómeno! –el rubio repitió su pregunta visiblemente enfadado, pues la maldita lo había ignorado y no solo eso, planeaba lastimar a su compañera.
-¡Quítense de mi camino, par de imbéciles! Mi objetivo es ella, pero si se interponen en el cumplimiento de mi deber… con gusto los mataré –la mujer verde pronunció las últimas palabras con un tono de voz siniestro, con un deseo palpable de hacer realidad su amenaza.
-¡¿Matarnos?! ¡Já! No me hagas reír, maldita loca. Ni que te resultara tan fácil. Quiero verte internarlo –provocó el Niño de la Profecía esperando impaciente que la mujer se lanzara al ataque, pero no ocurrió. Ella permanecía seria en su sitio.
-Guarda silencio, Naruto.
-¡¿Qué?! ¡Sasuke! ¡¿Por qué me estás callando, maldito?! ¡¿Eh?! ¡Responde!
-¿Qué es lo que quieres con Bra? ¿Por qué ella es tu objetivo? –preguntó el Uchiha inteligentemente, ignorando la rabieta de su amigo.
La guerrera aún situada detrás del Susanoo, abrió sus celestes ojos con sorpresa al escuchar la pregunta del pelinegro. Nadie podía verla, pero rogando al cielo que Dende existiera en esa dimensión y la viera, movió su cabeza de un lado al otro negando como si con ese gesto pudiese hacer que la mujer no revelara sus motivos. Bra no era tonta, de hecho, todo lo contrario, era una mujer demasiado lista gracias a los brillantes genes de su madre, por lo que supo que la pregunta de Sasuke no era con el fin de protegerla. No. La pregunta de Sasuke era con el fin de satisfacer su curiosidad. Y por si eso no fuera poco, la genialidad de Bra no necesitaba que esa mujer le dijera nada más, pues era evidente su objetivo: exterminarla por ser un saiyajin. ¿Por qué? Quién sabe, pero no quería saber nada más.
La mujer sonrió de lado y entrecerró levemente sus ojos, fijándolos en el rostro del pelinegro de una forma seductora. Ella, la vanidosa extraterrestre, sabía reconocer el atractivo masculino donde quiera que fuese.
-Escucha, no tengo por qué darte explicaciones. Ya les dije que ella es mi objetivo, pero si no se apartan los haré estallar en mil pedazos –amenazó la mujer espacial sin borrar su sonrisa del rostro.
-¡Nooo! –Bra abandonó su posición de protegida y se posó al lado de Susanoo buscando llamar la atención de la mujer y desviarla de sus amigos. Esa mujer no mentía. Bra fue capaz de sentir cómo la fémina elevaba su ki lentamente, pero al ver salir a la saiyajin, lo bajó nuevamente.
-Vaya, hasta que por fin sales de tu escondite, maldita cobarde.
Y de nuevo, los temblores regresaron aún más evidentes. La sonrisa ladina de la inclemente mujer lograron desestabilizarla nuevamente al ser el centro de atención de su oscura mirada. No había duda alguna, ella quería matarla.
-Es inútil, el ki de Trunks es demasiado débil. ¡Maldita sea! ¡¿Por qué mierda no puedo dejar de temblar?! ¡¿Qué acaso no soy una saiyajin?! ¡¿No se supone que yo dejé de ser una maldita débil!? No puedo, no puedo dejar de sentir miedo cada vez que ella me ve así, con tanto rencor escondido. Si sigo así, jamás llegaré a ser una auténtica guerrera saiyajin. Yo… yo… tengo miedo. ¡Papá, perdóname! Por favor… perdóname. Estoy segura de que en este momento estarías muy decepcionado de mí.
-Trunks –susurró Ino al observar el estado en el que quedó el campo de batalla. Un gigantesco cráter estaba en medio del desierto, teniendo un abrumador tamaño. Tan devastador fue el enfrentamiento entre Trunks y Yaaku, que el saiyajin tuvo que emplear al máximo su poder, dejando como evidencia ese gran hoyo en medio del desierto que la kunoichi no podía creer.
En el centro de ese agujero de arena, pudo encontrar la figura tirada descuidadamente del guerrero saiyajin. Su estado era deplorable. Ya no brillaba, Trunks ahora tenía su característico color lila en su largo cabello cediendo a las leyes de la gravedad y sus cejas también estaban teñidas de ese lindo color. Su cuerpo ya no era tan musculoso como lo recordaba durante su transformación, pero aun así, era tan perfecto que parecía esculpido por los mismos dioses. Su pectoral derecho se exhibía sin pena alguna debido a lo roto de sus vestiduras y su brazo derecho también parecía recibir el aire de lleno. Sus pantalones también revelaban parte de sus rodillas y su bien torneado muslo izquierdo. De brazos y piernas extendidas, el saiyajin encontró la inconsciencia en una pose de descanso.
-¡Sigue con vida! –la rubia de la Hoja no perdió más tiempo y corrió inmediatamente hacia el pelilila para brindarle primeros auxilios, segundos, terceros y hasta la vida entera de ser necesario.
Su chakra verde emanaba de sus níveas y delicadas manos recorriendo el cuerpo del saiyajin para identificar si había algún punto vital que necesitara atención primordial.
-Tiene varias heridas internas de gravedad, no podré hacer mucho por él si seguimos aquí. La cantidad de energía que tiene es mínima y sus músculos están en su límite. Pero… aun así… es impresionante como pudo sobrevivir a una pelea de esta magnitud, y ni qué decir de esa explosión final. No cabe duda, él… verdaderamente no es un humano –Yamanaka hacía todo lo posible por restaurar los tejidos y controlar las hemorragias internas al mismo tiempo que suturaba la piel, sin embargo, ella sabía que no era tan buen ninja médico como Sakura. Quizá ella habría podido hacer más por el guerrero.
-¡No puedo creer que exista tanto poder en un solo individuo! –pensó el Akimichi al estar frente al gigantesco cráter que quedó como evidencia de la bestial pelea. Algo sin duda fuera de ese mundo. Al recorrer con su vista el diámetro del círculo dibujado en la arena, pudo identificar en el centro a su rubia amiga junto con el cuerpo inmóvil del pelilia-¡Ino! ¡¿Cómo está Trunks?! –preguntó Choji bajando con dificultad y situándose al lado de su compañera -¿Crees que se recupere pronto?
-Nunca lo había visto de esta manera, su situación es crítica, Choji. Es increíble que siquiera esté respirando, ¿de qué demonios está hecho un saiyajin?
-Te entiendo. Yo también estoy sorprendido por el gran poder que mostró al pelear contra Yaaku. Me pregunto qué habría pasado si él no hubiese estado con nosotros.
Ino ni siquiera quiso profundizar en el comentario de su gordo amigo, pero se imaginaba la respuesta. Sin embargo, ella estaba confundida y su mente estaba completamente saturada de dudas con respecto a Trunks y su origen. La rubia no pudo evitar mirar el atractivo rostro del saiyajin que seguía inconsciente y parecía no querer salir de ese estado por unas cuantas semanas, por lo menos. Quién sabe, hasta el momento no habían tenido así de malherido a su nuevo compañero, quizá le tomaría menos tiempo del pensado por los médicos. Trunks era así, siempre dando sorpresas, y vaya sorpresas.
-Mira, Ino, parece que algo le está molestando en sus sueños –la rubia de una coleta ya se había dado cuenta de la expresión del guerrero al escrutar sus contraídas facciones. Su entrecejo arrugado, sus ojos cerrados con fuerza, su mandíbula tensada y exponiendo sus blancos dientes con estrés indicaban que estaba preocupado en lugar de estar relajado y satisfecho por haber terminado con la gran amenaza -¿Qué estará soñando?
-No tengo idea –contestó al mismo tiempo que desaparecía su chakra verde de las manos –Lo primero que debemos hacer es llevarlo inmediatamente de regreso a la Aldea de la Arena. En este lugar no puedo hacer nada.
No podía hacer nada, y aquello la ponía nerviosa. El Clan Yamanaka tenía técnicas poderosas que requerían de ardua preparación y control preciso de chakra, por esa razón ella no había terminado su desarrollo como ninja médico con Tsunade y, ahora, se veía otra vez en desventaja en comparación con su rival Sakura.
-Maldita frentesota. Ahora que te necesito no estás.
-¿Estás lista, Ino? –el Akimichi ya se encontraba en posición para tomar el costado derecho del malherido guerrero, consiguiendo que la rubia se dirigiera hacia el lado izquierdo para intentar cargarlo y llevarlo a cuestas hasta la Arena. Con Shikamaru inhabilitado y Temari asistiéndolo, solo quedaban ellos dos.
Al tener el fornido brazo encima de sus delicados hombros, Ino se sorprendió al sentir la malditamente esculpida anatomía del saiyajin. Su delgado brazo cruzaba por la espalda del guerrero para sostenerlo de la cintura, así que pudo sentirlo y corroborar con su tacto lo que sus ojos azules captaron en aquella orilla del río. ¡Maldita sea, pero qué jodidamente atractivo era ese hombre!
-¡Increíble! Parece que Trunks tiene un cuerpo demasiado trabajado –comentó Choji al percibir también él arduo esfuerzo que debió costarle al saiyajin tener un físico así.
La rubia tiño de un leve tono rojizo sus mejillas de manera involuntaria por el comentario de su amigo. Qué suerte estar fuera del campo visual del Akimichi y que Trunks estuviera inconsciente, de lo contrario no sabría dónde esconder su cabeza.
-¡Cierra la boca, Choji! –pensó la kunoichi al sentir sus mejillas hervir de calor.
El pesado cuerpo de su nuevo compañero les significó un gran trabajo para siquiera salir del inmenso cráter en el que se encontraban. Y ya afuera, pudieron ver a los otros dos acercarse hasta llegar donde ellos.
-Parece que te cuesta mucho trabajo cargar a Trunks. No te preocupes, si quieres yo me lo puedo llevar –la hermana del Kazekage miraba de arriba abajo a la kunoichi que no hacía otra cosa que acomodarse a cada rato el brazo del pelilila sobre sus hombros. Las palabras en sí no se escuchaban malintencionadas, pero el rasgo soberbio en la mirada de Temari y su sonrisa burlona le indicaban a Ino que no era tan amable su oferta después de todo.
Shikamaru sólo la volteó a ver con ojos de pereza.
-Sí claro, cómo no. Si no supiera lo locas que están las mujeres, me habría creído el ofrecimiento de Temari. Sólo espero que esto no nos provoque más problemas. A estas alturas me estoy replanteando la posibilidad de casarme y tener hijos. Todas las mujeres están tan mal de la cabeza que lo único que puedo esperar es morir en manos de una loca gritona que en otra futura guerra. Qué fastidio.
-No me imaginaba que Sabaku No Temari fuera tan atenta con los demás shinobi de otras aldeas –expresó sarcástica la rubia Yamanaka.
-Bueno, al ver a una ninja tan escuálida como tú, sería grosero de mi parte no ayudarla.
-¡Ay, pero no tienes de qué preocuparte! Trunks es MÍ compañero de equipo y es MÍ deber ayudarlo. Pero, de cualquier forma, gracias. Ayudas más siendo apoyo de Shikamaru.
-¡Já! Shikamaru pesa menos que Trunks, supongo que tus bracitos serían de mayor utilidad ayudándolo a él.
-¡Ay, no! Trunks es el centro de sus discusiones, a mí no me metan –el perezoso shinobi dirigió su vista al guerrero y lo único que vio fue su lila cabeza colgando hacia adelante mientras sus brazos estaban abiertos sostenidos por Choji e Ino. Un brazo más alto que el otro –A estas alturas envidio la inconsciencia de Trunks. Créeme, amigo, estás mucho mejor así.
Ino miró a la tonificada rubia que tenía el brazo del líder del equipo en sus hombros. Temari era un poco más alta que ella, sus brazos y piernas daban la impresión de ser más resistentes por lo bien trabajados que debían estar. Seguramente ella no se preocupaba tanto por hacer dietas y matarse de hambre. No. Temari esculpía su perfecto cuerpo a base de ejercicio y una buena alimentación, por lo que quizá ella aguantaría al pesado guerrero por más tiempo, pero nunca, jamás en la historia de la humanidad, la orgullosa Ino Yamanaka le daría la razón a otra mujer en estos temas.
-¿Y esperas que te crea? ¿Cuáles son tus verdaderas intenciones con todo esto? Porque a mí me suena a que quieres otra cosa con él.
-No seas ridícula. Sólo estoy planteando la mejor de las posibilidades. Piénsalo, de esta manera llegaríamos más lejos. Tú no podrás con él y sólo nos retrasarías. Dices que necesita atención inmediata en el Hospital, ¿no es así?
¡Maldita rubia artificial! Ni en un millón de años dejaría que esa rubia desesperante se acercara para tocar a Trunks. Ino sabía que ese tipo de pensamientos eran irracionales en una circunstancia como aquella, pero eso no le importó. NO es NO.
-Eh… chicas… ¿podemos apresurarnos? Nos falta mucho y… Trunks… en serio pesa mucho –interrumpió la discusión el castaño de cabello largo que no aguantaría mucho tiempo debido al gasto de chakra que había sufrido. A pesar de eso, no se comparaba en lo absoluto con el estado del saiyajin.
-Es hora –la Yamanaka usó esa intrusión sabiamente para terminar la discusión. Al avanzar, ella había dicho la última palabra, pasando de largo frente la mirada de coraje de Temari y la perezosa de Shikamaru.
Avanzando varios y extenuantes kilómetros en los que Ino y Choji sentían morir e ir al infierno, sus ojos vieron un rayito de esperanza como si de un náufrago visualizando un barco a lo lejos se tratase. El barco de ambos shinobi se traducía en un gran número de ninjas corriendo a su dirección con atuendos que los cubrían perfectamente del sol. Estaban salvados.
Rápidamente los ninja médico desdoblaron sus camillas y con dificultad pusieron al saiyajin sobre una de ellas. Choji y Shikamaru también fueron colocados en una para transportarlos hacia la Arena, siendo el pelinegro casi obligado por el par de rubias locas. Él afirmaba sentirse bien y poder continuar a pie, pero ningún argumento le fue aceptado como válido por Ino y Temari que lo obligaron a punta de amenazadoras miradas a colocarse en la camilla y ser transportado de esa manera.
-El paciente Trunks de la Aldea de la Hoja ha sido debidamente tratado en primeros auxilios antes de que nosotros llegáramos. Lo demás esperaremos a realizarlo en la Aldea –informó uno de los médicos a su superior –Los pacientes Shikamaru Nara y Choji Akimichi de la Aldea de la Hoja están siendo revisados en este instante. Al parecer sus heridas no son de gravedad.
-Entiendo. En cuanto termine la revisión partiremos hacia Suna.
Entre chequeos y charlas aparentemente relajadas, Ino echó un vistazo disimulado al rostro de Trunks que aún se encontraba tenso.
-Genial, Ino. Tu compañero arriesgó su vida para salvarte a ti y a todos los demás de ese maldito extraterrestre, ¿y tú qué haces? Dudar de él y sentirte confundida en cuanto a su origen –la hija del difunto Inoichi desvió sus azulados ojos al arenoso terreno en el que se encontraban. Es cierto, Trunks le parecía increíble y un ser endiabladamente extraordinario, pero siempre creyendo que él era humano. Ahora, al saber que era un guerrero proveniente del espacio, bueno, era válido ofuscarse –En cuanto despierte quiero una explicación detallada de todo esto. Tengo derecho a saberlo y él tiene la obligación de decírmelo. No hay más.
Mientras avanzaban de regreso a la Aldea de la Arena para atender a los heridos, un silencio absoluto era lo que emanaba de los labios de los cuatro ninjas conscientes. El sorprendente poder de Trunks y Yaaku dejaron heridos a dos de ellos sin siquiera haber tenido ni una pequeña intervención. La pierna quebrada de Shikamaru y el gasto excesivo del chakra de Choji habían sido demasiado para solo presenciar la batalla. El resultado habría sido mucho peor si el Súper Saiyajin no hubiese intervenido para rescatar a las ninjas del equipo. Así de monstruoso había sido el poder de ambos que en perspectiva hacía ver débiles y frágiles a los habitantes del planeta Tierra, no importando en lo absoluto si eran civiles o ninjas valientes con entrenamiento, todos los humanos eran iguales a la vista de los poderosos y avanzados extraterrestres.
-Bra –de pronto susurró entre sueños el guerrero pelilila llamando la atención de Shikamaru que estaba más cerca de él. La expresión contraída en su rostro no se había quitado hasta ahora y, al parecer, la razón era el estar pensando en su hermana menor.
-¿Qué estará pasando con Bra? ¿Por qué Trunks está tan preocupado por ella? Si su hermana resultara ser igual de poderosa que él, yo no estaría tan preocupado. Si no, entonces tengo que dar aviso a Tsunade-sama… aunque no sé exactamente qué es lo que debo avisar. De cualquier manera, creo que ella está a salvo en Konoha.
La delicada brisa matutina estaba por ceder su presencia al viento caluroso de la tarde que calentaba un poco más la superficie de la tierra. Y en las alturas, la princesa guerrera encaraba con la peor de sus emociones a su enemigo espacial.
Pensar en la reacción del Príncipe de los Saiyajin no ayudaba en lo más mínimo. No había que pensarlo mucho, Vegeta no dudaría en tomar inmediatamente el lugar de su hija y acabar en ese preciso instante con esa soberbia chica verde que había osado insultarla. Después de eso vendría la verdadera tortura al mirar los profundos y fríos orbes negros de su padre y encontrar en ellos una mirada llena de reproche y dureza, recriminándole únicamente con esa mirada lo cobarde que era. Anteriormente no lo habría hecho al estar totalmente ajena a los entrenamientos y las peleas, pero ahora con su nivel de poder, Vegeta le exigiría más, mucho más.
-No es momento de tener miedo –la profunda voz del Uchiha la sacó repentinamente de sus pensamientos y la devolvieron a la realidad. Los vidriosos celestes de la guerrera miraron directamente los enrojecidos ojos del portador del Mangekyou Sharingan Eterno –Eres fuerte, ¿no eso me dijiste en el genjutsu? Eres fuerte… y quiero que me lo demuestres.
-Tranquilízate, Bra-chan, este tonto y yo estamos aquí para protegerte con nuestras vidas si es necesario, ¡de veras! –las palabras de su amigo rubio no pudieron hacer otra cosa que plantarle una tímida sonrisa a la guerrera. Ese niño, Naruto, tenía un don especial.
-¡¿Qué?! ¿Que un par de inútiles humanos van a proteger a un saiyajin? ¿Escuché bien? ¡JAJAJAJAJA! –la risa sonaba exagerada, tan exagerada y ruidosa que incluso una parvada de cuervos negros salió volando asustados sobre las copas de los árboles. Tan exagerada y burlonamente dolorosa para la guerrera que sabía perfectamente el significado de esas palabras. Todos los saiyajines que ella conocía eran los que daban la cara por la humanidad, nunca al revés. La risa cesó de manera abrupta y la expresión divertida de la mujer pasó a una seria y fría en cuestión de segundos –Eres una maldita basura, niña.
-¡Aaaaagggghhhh! ¡Saiyajin, saiyajin, saiyajin! ¡Me va a estallar la cabeza! ¡¿Qué demonios es un saiyajin, maldita rara?! –Naruto revolvía su rubio y puntiagudo cabello enérgicamente en señal clara de estar perdiendo la cabeza. Sasuke prestó el doble o triple de atención a lo que diría la mujer frente a ellos.
-No tiene caso que te responda. De todas maneras, eres un humano ignorante, no tendrías la capacidad de entender algo que está fuera de tus más locos sueños –le contestó sonriendo malignamente mientras acomodaba un mechón de cabello que se encontraba fuera de su lugar –Aunque… -la peliverde voló lentamente en dirección a la guerrera. Naruto y Sasuke se mantuvieron alerta a cualquier movimiento indebido que quisiera realizar la mujer cerca de Bra. Volando alrededor de ella, inspeccionando cada detalle de la saiyajin, la mujer continuó hablando –Mirándote bien no luces como un saiyajin. Tu cabello no es negro, es de un color chillante y molesto a la vista. Tus ojos tampoco con negros, se ven como los de cualquier humano desgraciado, como ese rubio sin cerebro de allá –dijo señalando a Naruto, quien hizo una mueca de claro desagrado por la mujer y su malintencionado comentario -¿Dónde diablos escondes la cola de mono tan asquerosa que tienen los de esa raza? Y tu semblante es el de una pequeña rata asustada a punto de ser devorada por un gran gato, no altanera y orgullosa como la de esos monos salvajes. Podría pensar que no lo eres, pero tu presencia se siente como la de un repugnante saiyajin, ¿me quieres explicar qué sucede contigo?
Bra enmudeció. ¿Quién demonios era ella? No era una humana, pero tampoco una saiyajin, ¿de qué se trataba esta mala jugada de Kami? Esa mujer tenía razón, ¿qué demonios ocurría con ella? Y no sólo eso, hasta el momento la guerrera no había querido reconocerlo, pero la belleza de la mujer frente a ella la hacía sentir levemente consternada, pues a pesar de ser una extraterrestre, la desconocida mujer sabía muy bien lo que era y lo que tenía, y su atractivo físico era una de esas cosas.
Muy complejo para los hombres, pero dos mujeres hermosas frente a frente significaba una batalla mucho más monstruosa que a simple vista.
-¡No! ¡Tú explícanos de qué mierda estás hablando! ¿Cabello negro? ¿Ojos negros? ¡¿Cola de mono?! Definitivamente perdiste el camino al manicomio, vieja loca.
-Cierra la boca, humano. Una basura tan insignificante como tú no me interesa en lo más mínimo, pero te diré algo, la raza humana es la más primitiva en comparación a todas las demás. Son tan estúpidos y cerrados que ni siquiera sospechan de la existencia de otros seres, y peor aún, no están enterados que algunos de esos seres habitan entre ustedes.
-¿Otros seres? ¿A qué te refieres con eso? –a Sasuke le llamó la atención lo último que la fémina pronunció, metiéndose en la discusión que sostenían ella y su amigo rubio.
-¿Realmente crees que la humanidad del planeta Tierra está sola en todo el basto y extenso universo? ¿En serio nunca se cuestionan nada?
-Y tú… ¿de dónde vienes? –preguntó con astucia el Uchiha.
-Ese no es asunto de ustedes. Es una lástima que pertenezcas a esa patética raza, ¿pero qué se le puede hacer? –la mujer sonreía de manera coqueta al azabache, cosa que él decidió ignorar completamente –Mira, les daré otra oportunidad. Si se van de aquí y no interfieren en la pelea con gusto les perdonaré la vida. Es una oferta que no pueden rechazar, ¿qué les parece?
-¡¿Ah, sí?! ¡No me hagas reír! Jamás abandonaremos a Bra-chan para que se enfrente a una desquiciada como tú. ¡¿Por qué no dejas ya de hablar y acabamos con esta mierda de una vez?! –el rubio recobró la compostura y puso un semblante serio, dispuesto a comenzar la batalla con la mujer que, al juzgar por sus palabras y su aspecto, no era humana.
-¡No, ya basta de tanto miedo! No puedo permitir que Naruto pelee. Ella me busca a mí, no puedo permitir que alguien que no tiene nada que ver en esto salga lastimado por mi estúpida cobardía. Ya basta de dejarles mis batallas a los demás. ¡Es hora de hacer orgulloso a mi papá! –las manos de la guerrera se empuñaban con fuerza tratando de reunir el suficiente valor para encarar sus problemas -¡Está bien! Tú ganas. Pelearé contigo –dijo menos segura de sí misma de lo que quería aparentar. ¿Miedo? Sí, definitivamente el miedo seguía ahí, pues era su primera batalla real contra un primer extraterrestre, pero los genes heredados por su padre le indicaban que ella estaba hecha para la batalla. Antes, lo habría ignorado y habría corrido por su vida, dejando a su padre y a su hermano hacerse cargo, pero ahora, estaba dispuesta a escuchar el llamado de esos genes y desatar su furia hasta las últimas consecuencias. Después de todo, estaba sola.
-¡Bra-chan! No es necesario que pelees con ella, nosotros lo haremos, de veras –trató de persuadir el rubio al ver que su compañera avanzaba flotando y se ponía frente al Susanoo dispuesta a encarar a la rarita.
-No, Naruto. Esta es mi batalla y les ruego que no interfieran en ella –sus celestes abandonaron los miel de su oponente y giró su rostro para ver a un Naruto suplicante y a un Sasuke afilando su rojiza mirada deseoso de observar el encuentro –No te preocupes por mí –dijo para finalmente sonreír, tratando de transmitirle aunque sea un poco de la confianza que la sonrisa del rubio le transmitía a ella.
Bra miró a su contrincante y le indicó con el dedo índice que descendieran a tierra firme. No esperó respuesta o réplica por parte de la extraterrestre verde, la saiyajin simplemente descendió del cielo y se posó en un amplio terreno apenas fuera del límite del Bosque de Konoha. Al verla, la ojimiel también bajó rápidamente, aterrizando sus pies a unos cuantos metros de distancia enfrente de la guerrera. Sasuke hizo lo propio con su invocación humanoide espiritual y descendió hasta tocar el suelo, deshizo el Susanoo y se apartó junto con el Uzumaki para simplemente observar la pelea.
-¿Crees que está bien esto, Sasuke? Nosotros somos los que deberíamos estar ahí peleando, no Bra-chan. Esa mujer se ve demasiado peligrosa.
-Ya la escuchaste, ella quiere pelear sola.
-Sí, pero… si Sakura-chan estuviera en su lugar…
-Ella no tendría ninguna oportunidad –interrumpió antes de que Naruto terminara su oración. El rubio lo miró con reproche pensando en lo increíble que era que a pesar de todos esos años, ese estúpido siguiera creyendo que la pelirrosa era alguien débil.
-¡¿Y qué te hace pensar que Bra-chan sí?! ¡¿Eh?! ¡Ella es nueva en esto, Sasuke! ¡Entiende que no está en condiciones de pelear sola!
-Dime, Naruto, ¿no notaste nada fuera de lo normal en ella cuando entrenaron juntos?
-¿Algo… algo fuera de lo normal? ¿A qué te refieres? –preguntó tratando de recordar o identificar algo de lo que el pelinegro a su lado trataba de decirle –Bueno, ella es más ágil que antes y es buena para evadir los ataques, además de que es muy resistente, pero aun así, ella no está preparada para una batalla real mano a mano.
-Piensa. Ese Rasengan que casi impactas en ella, ¿no te dice algo?
Naruto recordó el momento preciso en el que creyó que su técnica le pegaría de lleno en el rostro a la chica. La fuerza que Bra empleó para desviar esa técnica fue casi como la de Sakura; de hecho, tuvo miedo de pensar que fue incluso más potente la fuerza que la peliazul usó en comparación con la de la kunoichi. Después de que ella la desviara, el rubio se vio en serios problemas para controlar el impulso que recibió su brazo y terminó por estampar el rasengan en ese árbol cercano, a pesar de sus grandes esfuerzos por detenerse. De no haberlo hecho, estaba seguro de que la distancia hubiese sido mayor… mucho mayor. Y ni hablar del desastre que su técnica provocó. Supo perfectamente que el poder destructivo de su rasengan no llegaba a tanto, al menos no en esa etapa imperfecta.
El Uchiha lo miró abrir sus ojos al analizar el momento del entrenamiento, sabiendo que al fin había entendido el punto, pero eso no era todo.
-El Rasengan –el Uzumaki giró su vista al pelinegro al escuchar el nombre de su técnica -¿Por qué usaste el Rasengan en Bra, Naruto? –y como si quisiera demostrar que lo imposible a veces es posible, Naruto abrió aún más sus ojos ante dicha pregunta. Sasuke tenía razón, ¿por qué mierda usó su Rasengan contra su propia compañera de equipo? Esa compacta bola azul de chakra aún con toda su imperfección no era un juego. Esa técnica llevaba consigo terribles consecuencias a la desdichada víctima que tuviera el infortunio de recibirla directamente. Si creía que Bra era una principiante, ¿por qué la uso contra ella?
Naruto sonrió finalmente, entendiendo que Bra era mucho más de lo que él mismo había podido ver. Se vio inconscientemente obligado a usar esa bola de chakra para no perder contra ella. Y a pesar de todo eso, Sasuke aún no terminaba.
-Usé un genjutsu en ella –soltó sin más, ganándose la mirada impactada de su amigo que pronto se transformó en una de recriminación, y antes de que abriera la boca para reclamar, el azabache prosiguió –Fue un jutsu simple, pero a pesar de no saber nada sobre el Sharingan y el genjutsu, ella casi pudo deshacer la ilusión con nada más que poder.
-¡¿Qué rayos estás diciendo?! ¡Eso es imposible! ¡Usar simplemente poder no sirve para deshacer un genjutsu, Sasuke! ¡Tendría que ser una extremadamente alta cantidad de poder para salir de una ilusión creada por el Sharingan! –Naruto observó expectante a su amigo pelinegro esperando su respuesta; lo que obtuvo fue el silencio del Uchiha que miraba atento a las contendientes dispuestas a comenzar el combate. El hijo de Kushina supo interpretar muy bien ese silencio y, sin decir nada más, miró a Bra para corroborar todo lo que se había resuelto en esa plática.
Sasuke se veía tranquilo, pero lo cierto es que su interior estaba a la expectativa de lo que ahí vería. A decir verdad, Bra era aún muy débil desde su perspectiva, pero él era un shinobi inteligente, un genio, no podía pasar por alto el gran progreso que la peliazul había tenido en esas tres semanas y lo que ocurriría si ella continuaba avanzando.
-¡Al fin, maldita! ¡Estaba impaciente por hacerte estallar en pedazos! –la voz agresiva de la peliverde les indicó a los dos ninjas que la pelea estaba por comenzar -¡Más vale que pelees en serio, porque de lo contrario será muy aburrida esta pelea!
Sin esperar nada más, la mujer se lanzó al ataque contra la saiyajin que ya estaba preparada para recibir el primer impacto cruzando sus brazos frente a ella. Naruto recordaba la batalla que Bra sostuvo contra Sakura, donde el golpe de inicio reveló de lo que ambas podían llegar a demostrar durante la pelea. Pronto se daría cuenta que aquello no era ni la cuarta parte de lo que estaba a punto de presenciar. Antes del impacto, Naruto abrió muy bien los ojos con el fin de no perder detalle alguno, pero el choque entre el puño de la peliverde y los brazos cruzados de la peliazul lo obligaron a cerrar sus azulados ojos y proteger su rostro con sus extremidades superiores debido al choque intenso que se produjo, donde la tierra a su alrededor se revolvía con violencia y los árboles se estremecían con fuerza. Sasuke se había protegido desde el comienzo, anticipándose a todo ese barullo.
Insistentes patadas y puñetazos iban de la ojimiel a la peliazul con una velocidad que apenas la guerrera podía leer. Sus brazos, manos y piernas se movían tan rápido como le era posible para bloquear los golpes que su contrincante le asestaba sin compasión.
-¡Maldición, es demasiado rápida! –la mujer verde no le daba ni un respiro a la saiyajin, pues no dejaba de propinar golpes a diestra y siniestra, poniendo en grandes aprietos a la hija de Vegeta –Apenas… apenas puedo protegerme.
-¿Eso es todo, saiyajin? ¡Se pone aburrida esta pelea! –uno de sus puñetazos logró alcanzar la mejilla derecha de la saiyajin que había logrado verlo acercarse incluso en cámara lenta, pero desafortunadamente no logró reaccionar a tiempo y lo recibió, mandándola a volar varios metros de distancia hacia el bosque que fue víctima del desastre que el cuerpo de Bra provocó. A su paso, árboles y arbustos eran tremendamente destruidos sin poder hacer nada por detener la trayectoria de la víctima de dicho ataque, hasta que el impulso se fue perdiendo y terminó por detenerse. El recorrido fue… simplemente irreal.
Todo fue tan rápido que Sasuke tuvo la necesidad de activar su Sharingan para seguir la velocidad con la que ambas se desplazaron, mientras que Naruto parpadeaba rápidamente de sorpresa sin entender del todo lo que había ocurrido, solo supo que su querida compañera había parado muchos metros lejos de ahí.
¡Bra-chan! –gritó justo en el momento en el que vio salir disparada a la fémina y derribar montones de árboles como si de simples hojas de papel se trataran, además de dejar una impresionante nube de polvo y hojas verdes a su paso -¡Sasuke! –nombró el rubio indicándole que era el turno de ambos para la acción.
-Ni se te ocurra meterte en esto, Naruto –el hijo del Cuarto Hokage dirigió su vista rápidamente al cielo, desde donde escuchó la voz de Bra que ya se acercaba volando al campo de batalla. Él y Sasuke se sorprendieron al verla, pues a pesar de tener el cabello revuelto y sus ropas sucias, su rostro y el resto de su cuerpo se encontraba ileso.
-¡Qué rayos…! –exclamó boquiabierto el rubio al verla descender unos metros de distancia del enemigo –Cuando dije que Bra era resistente, realmente no creí que fuera de acero.
-Así es como debe ser, niña. Veo que tienes buenos reflejos, pero si continúas solo protegiéndote de esta manera de nada te servirá. ¡De todas formas acabaré contigo!
-¡Cállate! ¡No te pregunté cómo es que debería pelear! –el pequeño cuerpo de la saiyajin experimentaba una leve frustración por el miedo y coraje de comprobar que su adversario le llevaba una abismal ventaja, pero algo dentro de ella que no lograba entender qué era, le hacía tener el valor para seguir de pie con la frente en alto y pelear. Pelear como Vegeta, Trunks, Pan y Goten lo harían.
-¡Já! Veo que la princesita saiyajin tiene orgullo de guerrera. Bien, así será un verdadero placer terminar con tu maldita vida –como si disfrutara ver la expresión de miedo en la bonita cara de su contendiente, la peliverde sonrió de manera siniestra, complacida por obtener el resultado deseado.
Puños cerrados, respiración agitada, ojos abiertos de par en par, nariz ligeramente arrugada, dientes blancos fuertemente apretados y expuestos, labios tensados y sudoración perlando su frente eran los signos que Bra expresaba como resultado de las palabras de la mujer. Como un acto desesperado, la Briefs comenzó a elevar rápida y precipitadamente su ki, rodeándose al instante del aurea azul que revoloteaba demasiado perturbada alrededor de ella, emitiendo un grito de esfuerzo por expulsar todo su poder. Ese miedo, lejos de hacerla desistir, la impulsaba a continuar peleando para salvar su vida.
El viento que aquella acción generaba era inclemente con todo ser viviente que se encontrara por los alrededores. El cabello de los tres presentes danzaba con furia y los shinobi se vieron en la necesidad de proteger su rostro con sus brazos para evitar que las rocas golpearan alguna de sus partes sensibles.
-¡¿Pero qué demonios es este increíble poder!? –el rubio vio a su lado como una piedra de buen tamaño perforaba el tronco del árbol a su lado, impresionándose de que lo atravesara como si fuera de unicel, a pesar de ser un tronco robusto y gracias a ello no había terminado en el suelo -¡Ahora entiendo lo que Sasuke decía con poder puro! ¡¿Qué rayos eres, Bra-chan?!
El grito de esfuerzo de la peliazul cesó y, apenas terminó de expulsar su grandioso poder, se lanzó contra el enemigo que logró verla, pero no pudo reaccionar a la explosión de poder que Bra concentró en su puño para lanzar lejos a la mujer. Apenas logró impactar ese golpe, la saiyajin se desplazó increíblemente rápido para esperar del otro lado a la mujer que no hacía nada por detener su cuerpo. En cuanto logró llegar, Bra la recibió con una patada en el tórax para que se estrellara contra el suelo. El impacto logró agrietar el terreno a pesar de estar a corta distancia, levantando una gran nube de polvo por el golpe. Sin perder ni un segundo en su combo de ataques, se elevó por los cielos y descendió a una gran velocidad para aterrizar en la boca del estómago de la mujer verde descargando todo su peso en ella, quien solo pudo soltar un agudo quejido de dolor.
Con la sangre de guerrero saiyajin inundando completamente su razón y todo rastro de humanidad, Bra tomó la pierna de su oponente y giró velozmente sobre su propio eje, levantándola por completo y soltándola, sin darse cuenta, en dirección a sus compañeros de equipo. Ella estaba tan concentrada en la pelea y tan absorta en su instinto de supervivencia que no medía las consecuencias de sus actos. Estaba desesperada por acabarla y con ella todo su miedo de morir.
Aún con el cuerpo de la peliverde viajando hacia el conjunto de árboles, Bra concentró una gran cantidad de ki en la palma de sus manos que mantenía estiradas delante de ella, formando una gran bola amarilla de energía bien enfocada al cuerpo femenino de su oponente. Al reunir la cantidad exacta para mandar todo a volar, la lanzó sin importar que sus compañeros estuviesen cerca. Sus ojos y su mente solamente estaban enfocados en ella.
-¡Cuidado, Naruto! –el azabache alzó la voz para alertar al rubio para que se movieran de ahí. Esa clase de energía la vio en su entrenamiento con Bra y sabía de lo que era capaz la bola que se acercaba rápidamente a ellos y, además, viendo cómo su compañera la lanzaba sin restringir poder –¡Esa cosa puede destruirte!
El discípulo de Jiraiya sintió una colosal cantidad de calor proveniente de la esfera brillante que salió de las delicadas manos de Bra que desde que inició la pelea mantenía un gesto que jamás había visto en ella. Alertado por la desconocida y acalorada muestra de poder, se vio obligado a actuar rápidamente y solicitar el tan conocido poder de Kurama que lo envolvió de un color amarillo brillante y se desplazó en segundos al lado opuesto del lugar.
Sasuke saltó lejos de la bola de energía invocando nuevamente el Susanoo de manera parcial, apareciendo solamente las huesudas costillas protegiendo el cuerpo de su invocador de la esfera que pasó a su lado. A pesar de la defensa de Susanoo, el pelinegro logró sentir el calor proveniente de esa cosa brillante. Era incluso más caliente que el mismo Amaterasu.
-¡¿Qué rayos fue eso?! –exclamó más que ofuscado el rubio al ver que la mujer recibía esa esfera brillante de calor que le dio un impulso extra al cuerpo y colisionó avasalladoramente entre los árboles.
No hubo tiempo de respuestas ni de nada más. Tan pronto como la bola de ki que Bra lanzó con toda su fuerza estalló, una luz cegadora invadió aquella lejana zona, levantando una columna gigantesca de humo visible por los ojos atónitos de los ninja.
La enardecida guerrera saiyajin no cesó su ataque, al contrario, siguió lanzando más y más bolas de energía al mismo punto consecutivamente, ocasionando que la tierra comenzara a temblar y el viento acompañado de polvo se hiciera más intenso e insoportable. Los segundos pasaban tan lento que el ataque de Bra se hacía eterno, pues Naruto y Sasuke se vieron en la necesidad de cubrir todo su rostro del polvo y rocas que estallaban con cada bola de energía que explotaba, de tal forma que les era imposible apreciar la escena, sin contar con el estruendoso sonido de estallidos que amenazaba con dejarlos sordos si continuaba.
Agotada de utilizar casi toda su energía en su consecutivo ataque, la guerrera cesó su ofensiva respirando con dificultad. Los temblores y la nube de polvo disminuyeron hasta extinguirse por completo, dejando ver que, en donde había un bello y saludable montón de árboles frondosos, ahora no quedaba más que arena removida, árboles destrozados y un gigantesco cráter en medio del bosque.
Bra aún mantenía sus brazos estirados y sus hombros ascendían y descendían con pesadez, cargando sus pulmones de todo el aire que pudiera obtener con su inhalación.
-¿Qué…? –sin poder encontrar las palabras exactas para definirlo, el rubio echó un vistazo al terreno, impresionándose de la rotunda modificación que sufrió en poco tiempo -¿De-desde cuándo Bra-chan puede hacer todo esto? N-no lo puedo creer –era imposible, pero Sasuke tuvo razón todo el tiempo, ella era perfectamente capaz de mantener una batalla contra esa mujer. ¡Y qué batalla! No había comparación con otra kunoichi hasta el momento, cosa que le pesó un poco al pensar en Sakura, pero era evidente que Bra la había superado con creces.
-¿Esto es un saiyajin? ¿Qué demonios es exactamente un saiyajin? ¿Y por qué el hermano de Bra es un Súper Saiyajin? ¿Quiénes son ellos? –el nivel de combate cuerpo a cuerpo que había presenciado el pelinegro era increíble. Los movimientos de ambas eran tan rápidos, que solamente con su Sharingan podía seguirlos. Rock Lee era tan rápido como ellas sin sus anticuadas pesas en los pies, pero justamente ese pensamiento lo hizo estremecerse. El ninja verde de Konoha y su sensei pasaron años enteros de su vida perfeccionando cada una de sus monumentales técnicas con trabajo arduo y con sudor en cada centímetro de su piel, nunca rindiéndose, haciendo de la perseverancia su llamativa genialidad y llegando tan lejos en taijutsu como sólo ellos. No había shinobi en la tierra que fuera un genio en taijutsu como ellos. Pero Bra... ella en escasas dos semanas entrenando con su hermano quién sabe cómo, logró llegar a ese nivel de rapidez que podía asemejarse a la primera o quizá segunda puerta abierta de Rock Lee, pero si continuaba con ese gigantesco avance, fácilmente podría superar a esos dos en un par de meses o menos. Increíble -Creo que comienzo a entender. Sus genes… eso es un saiyajin –resolvió inteligentemente al pensarse a sí mismo, con los genes de un Uchiha, logrando en poco tiempo dominar la velocidad de Lee en su tiempo de gennin y, además, aprender el Chidori. Y tan inteligente, que tuvo la osadía y la capacidad de preguntarse si esos tales saiyajines eran humanos o no, al observar que ella no padecía los terribles efectos secundarios que Lee y Gai sí, pues el último tuvo un final injusto al condenarse para siempre a una silla de ruedas.
-¡No puedo creerlo! ¡¿Lo viste, Sasuke?! ¡¿Lo viste?! ¡Acabó con ella de una manera sorprendente! En serio, mira todo lo que hizo Bra-chan en tan solo un momento. ¡Qué poder! –señaló con su mano abierta el desastre que la guerrera provocó en el bosque.
-Así que este es su verdadero poder. Es más impresionante de lo que creí –los ojos negros del azabache no dejaban de temblar ante el sorprendente poder de la que alguna vez juzgó como débil, tonta y superficial.
-Bra-chan es increíblemente fuerte. Debo recordar pedirle a Trunks que me entrene, de veras. Mira lo que logró hacer con su hermana en dos semanas –Naruto no hallaba la manera de expresar todo el asombro que cabía en él, pues en un principio creía que la peliazul sería fácilmente vencida, pero ahora… su perspectiva de ella se vio abismalmente modificada.
-¿Qué piensa hacer, Tsunade-sama? –preguntó Shizune cautelosa mientras veía a la rubia mayor morder la uña roja de su pulgar.
La pelinegra corrió lo más rápido que pudo a la oficina de la Hokage para darle aviso de lo ocurrido con Bra y su hermano Trunks, no sabiendo exactamente cómo reaccionaría ante la noticia. De inicio, la mujer aparentemente joven arremetió contra la pobre Shizune por haber permitido que la pequeña saiyajin hiciera lo que quisiera saltándose las reglas establecidas.
-Es igual que el cabeza hueca de Naruto –pensó por lo impulsivo de la reacción de la alumna de Kakashi –¿Quién se cree que es esta niña? Si tiene ese complejo de princesita, aquí se lo voy a quitar en cuanto vuelva.
-¿Y-y bien, Tsunade-sama? –insistió la sobrina de Dan al percatarse que sus palabras habían caído en oídos sordos.
-Por lo pronto alertar al equipo Asuma y al Kazekage que el equipo Kakashi va en camino. Shizune, ¿dónde está Kakashi?
-Envié a Sakura por él hace un momento. Seguramente no tardará en llegar a la oficina.
En ese preciso instante, los golpes de los nudillos en la puerta alertó a las mujeres de la habitación.
-Pase –indicó la Sannin y el resto del equipo siete ingresó a la oficina –Supongo que Sakura te habrá puesto al tanto de la situación, Kakashi.
-Sí, bueno… más o menos –respondió cero motivado el shinobi causando que su alumna rodara los ojos algo exasperada por la pereza de su sensei, sin embargo, esas palabras fueron todas y cada una de ellas bien calculadas por el inteligente peliplata para darles a entender a Tsunade y a Shizune que había sido medianamente notificado a causa de la desinformación de Sakura.
-Bien, irán tras el resto de su equipo y llegarán a la Aldea de la Arena como refuerzo del equipo Asuma. Se pondrán a disposición del Kazekage hasta que la misión termine, ¿está claro?
-¡Hai, Tsunade-sama! –respondió la pelirrosa enérgica temiendo que su sensei enojara todavía más a la Hokage con sus respuestas escuetas. La Haruno conocía tan bien a su maestra, que pudo notar en su rostro una pequeña línea vertical justo en medio de sus cejas, señal clara de que no estaba de muy buen humor.
-Ah, y por cierto, Kakashi –la funesta mirada miel de la Hokage causó una leve descarga eléctrica en la columna vertebral del mencionado al saber lo que vendría –Parece que no has entrenado muy bien a esa niña –su voz era tan calmada y con un tono más bajo de lo usual que daba mucho más miedo que escucharla gritando.
-Bien hecho, Bra, ahora regañarán a Kakashi-sensei por tu culpa –regañó en su mente la flor de cerezo a su compañera, sintiendo un poco de lástima por su sensei.
-Mmmm, bueno… entiendo que Bra mencionó algo como que su hermano estaba en peligro, si no me equivoco. Al ser de otra dimensión y estar perdidos juntos es comprensible que saliera de esa manera la percibir a su hermano en peligro –a diferencia de la Sannin, el sereno jounin meditaba un poco más frío la situación. La asistente pelinegra de la Hokage asintió totalmente de acuerdo con el argumento ofrecido por Hatake, pensando de la misma manera que él.
-¡¿Y eso le da derecho a salir de la Aldea como se le dé la gana?! –alzando levemente el volumen de su voz, a la Sannin no le hizo gracia que Kakashi le contradijera.
Los ojos visibles del hombre con chaleco se arquearon hacia arriba y su máscara se estiró como si estuviese sonriendo, mientras que con su mano se rascaba la cabeza plateada.
-Emmm… n-nosotros ya nos vamos, Tsunade-sama –Sakura se vio forzada a intervenir rápidamente antes de que las cosas se pusieran peor. Hizo una reverencia y salió de la oficina siendo seguida por su sensei.
La puerta se cerró completamente y ambos integrantes del equipo siete escucharon cómo el gran ventanal a espaldas de la Hokage se destruía escandalosamente a causa del endemoniado carácter de la mujer al mando de la Aldea.
-¡QUIERO QUE ESA INSOLENTE MUCHACHITA BRA BRIEFS VENGA A MI OFICINA EN CUANTO TERMINE LA MISIÓN! ¿ESTÁ CLARO, SHIZUNE?
-¡H-h-hai! –se escuchó tras la puerta la aterrada voz de la pobre asistente que siempre debía aguantar el mal carácter que se cargaba la anciana.
-¡VE INMEDIATAMENTE A MANDAR EL MENSAJE A LA ALDEA COMO LO ORDENÉ! –no hubo necesidad de decir más, apenas fue terminada la orden, la pelinegra salió corriendo de la oficina en dirección al departamento de mensajería. Sakura y Kakashi no esperaron más, pues antes de que saliera Shizune, ambos desaparecieron tras una nube de humo blanco.
-Kakashi-sensei, ¿qué está pasando? ¿Por qué Bra salió corriendo tras Trunks? No entiendo nada. Ella mencionó algo de… algo como… ¿Súper Saiyajin? ¿Usted sabe qué es eso? –les tomó poco tiempo a los experimentados shinobi atravesar la Aldea para encaminarse a la Aldea de la Arena. Si apresuraban el paso, seguramente alcanzarían a Bra, Naruto y Sasuke que debieron haberse detenido ya a tomar un respiro. Tan pronto esa idea cruzó la cabeza de Sakura, se rió de sí misma. Bra estaba apresurada por llegar ese mismo día si se pudiera al lado de su hermano mayor, así que por ella no habría descanso qué tomar, Naruto como era de impulsivo seguramente secundaría la idea de la peliazul y él también se negaría a descansar; y Sasuke, bueno, maduro y toda la cosa, pero jamás dejaría de lado una competencia contra el rubio escandaloso, además su resistencia le favorecía para seguirle el paso a esos dos. Al parecer les tomaría mucho más tiempo del pensado lograr alcanzarlos.
-Esa es información clasificada. Aunque quisiera, no puedo decirte nada, Sakura –respondió monótono el shinobi de la máscara sin voltear a ver a su alumna.
La pelirrosa tuvo que contener sus ganas de gritarle a su desesperante sensei que Bra era una integrante del equipo Kakashi y Trunks su hermano, ambos ahora miembros de la Aldea de la Hoja, así que tenía que saber qué ocurría con ellos, pero a pesar de eso, ella sabía mejor que nadie que la información que se manejaba a puerta cerrada en la oficina
de Tsunade era estrictamente confidencial. Como respuesta a las palabras de su sensei, Sakura le dirigió una mirada triste y fugaz al peliplata, para luego enfocarla en el camino sin perder esa expresión.
-En cuanto nos reunamos con los chicos les contaré todo –la pelirrosa volteó al instante a ver a Kakashi. La sonrisa del shinobi bajo su máscara la animó a sonreír de igual manera. Ahora ella sabría todo acerca de ese par de chicos misteriosos, pero más allá de eso, lograría entender a la caprichosa Bra y, por qué no, lograr una revancha.
-¡Qué interesante! A juzgar por tu cara de rata asustada creí que esta sería una pelea fácil y aburrida, pero veo que me equivoqué –la peliverde sacudía su atuendo y acomodaba elegantemente su trenza para liberarse del polvo que se impregnó en ella por el violento ataque de la guerrera en un gesto de menosprecio al esfuerzo de su contrincante.
-¡¿Pero qué…?! –pensaron los tres incrédulos al observar que el ataque de la peliazul no había causado todo el daño esperado. Esa mujer definitivamente era un monstruo.
-Eres rápida, pero tu fuerza deja mucho que desear, niña. Estoy segura de que con un buen entrenamiento podrías haber mejorado… lástima que este sea tu fin –sádica e intimidante fue la risa de la mujer que soltó, causando que el temblor involuntario por miedo regresara a la figura de la guerrera.
-¡No mientas! Mírate nada más, tu sangre azul se escurre por tus labios. ¡¿En serio?! ¡¿Sangre azul?! ¡¿Qué clase de fenómeno eres?! –el Uzumaki no daba crédito a lo que sus ojos veían. El ataque que presenció hace unos momentos fue más que increíble, realmente no podía haber ser vivo que resistiera a ese magnífico poder, pero a pesar de no querer reconocerlo, podía ver que ella sí lo había hecho -¡¿Qué está sucediendo aquí?! ¡Ella debería estar muerta por el ataque de Bra-chan! ¡¿Qué hace todavía con vida?!
-¿Siguen aquí ustedes? Creí que ya habían corrido por sus vidas, insignificantes basuras –respondió acomodando el último mechón de cabello suelto tras su puntiaguda oreja.
-¡¿Quién demonios eres tú y qué quieres conmigo?! ¡¿Por qué me odias tanto si yo no te conozco?! –Sasuke de un lado y Naruto del otro se encontraban a un par de pasos atrás de su compañera esperando a que las preguntas formuladas por ella fuesen respondidas.
La peliverde soltó un pequeño suspiro de resignación. Había planeado acabar con la molesta peliazul sin tener que dar tantas explicaciones, sin embargo, supuso que eso no sería posible, así que después de su breve silencio, se decidió a hablar.
-Bueno, parece que no tengo otra opción, así que antes de matarlos les daré toda la información acerca de mí. Mi nombre es Zahira. El lugar donde nací está en la Galaxia Este en un planeta tres veces más grande que la Tierra, llamado Kanaki. Verás, muchos años antes de que yo naciera, mi planeta natal fue conquistado por un mercenario espacial que se hacía llamar el Emperador del Universo. Su nombre era Freezer, el mismo que poco después gobernaría a los saiyajin muy por encima del Rey Vegeta, pero supongo que esa historia ya la conoces a la perfección, así que me ahorraré esos detalles.
Bra decidió guardar silencio esperando a que Zahira continuara con su relato, pero lo cierto es que ella no conocía nada de ese tal Freezer ni el pasado de su padre. Bulma siempre creyó que, como hija de un saiyajin, debía conocer la historia de Vegeta, pero a la princesa jamás le interesó escuchar esos aburridos relatos. Ella encontraba más interesante salir de compras con Pan, conquistar chicos que la llevaran al cine, esperar ansiosa el instante en el que Goten apareciera caminando por la entrada principal de su casa para visitar a su hermano y escuchar tras la puerta de la habitación de Trunks sus conversaciones, esas que le daban pistas de cómo eran las chicas que al más pequeño de los Son le gustaban. En ese momento, frente a la mujer del planeta Kanaki, se sintió levemente ofuscada por no haber escuchado a su madre.
-El Gran Freezer mató a la gran mayoría de la gente que habitaba en el planeta, sin embargo, a mi madre y a unos cuántos kanakianos les perdonó la vida por su inusual ingenio para construir máquinas como las de curación, algo de suma utilidad para sus soldados heridos en batalla. Esa fue la carta de salvación para unos cuantos; el resto… fue cruelmente destruido sin compasión –los ojos miel de la mujer escrutaron con detalle las expresiones de las tres presencias frente a ella.
Los ojos azules de aquel rubio que le había caído mal estaban abiertos con sorpresa, sus labios ligeramente abiertos dejaban entrever sus blancos dientes apretados con fuerza, sus puños, de igual forma, estaban apretados, pero lejos de ser un gesto de rabia, era un gesto de impotencia por lo escuchado. Casi le pareció que el chico tonto podía imaginarse un poco de lo que ella estaba hablando y de lo que estaba sintiendo.
La saiyajin la veía con un gesto de confusión pura dibujado en su níveo y bello rostro. Ella parecía no tener ni la menor idea de lo que hasta el momento había escuchado. No entendía por qué Zahira creía necesario contar todo su pasado y qué relación tenía ella con la trágica historia de la kanakiana. Era de esperarse, ella nunca vivió mayor dolor que el del rechazo de ambos chicos pelinegros de sus respectivas dimensiones. Un golpe muy duro para su inflado ego, sin duda, pero no tenía comparación alguna con el verdadero dolor.
El gesto que más le costó trabajo descifrar fue, evidentemente, el del guapo chico pelinegro de nombre Sasuke. Él guardaba insuperablemente bien cualquier tipo de emoción que estuviese experimentando en ese preciso momento. Sus llamativos ojos negros la miraban con singular frialdad y sus labios mantenían una perfecta línea recta que no dejaba entrar ni una pequeña partícula de polvo que estuviese fluctuando por los alrededores.
-Años después, mi madre dio a luz a una pequeña kanakiana que tuvo la fortuna de nacer con un poder de pelea muy superior al de cualquier otro niño de esa raza. Esa bendición me otorgó el preciado regalo de mantenerme con vida, pues encontraron en mí un soldado que poco a poco con entrenamiento superó a sus mejores hombres, mientras que a los demás niños del planeta Kanaki los asesinaban "por ser solamente unas basuras". Después de muchos años de presenciar la muerte de todos los bebés de mi raza por su nivel bajo de pelea, comencé a preguntarme cada vez más y más por qué razón fui la única con ese nivel de poder, quién me había engendrado y por qué el Gran Freezer me protegía tanto, así que decidí averiguar eso con mi madre, pero al ingresar a la habitación de recuperación en busca de ella… lo que vi fue… fue realmente doloroso –Zahira hizo una leve pausa tratando de ocultar la temblorosa voz que le salía al recordar el suceso que estaba a punto de relatar –Mi-mi madre fue… ¡fue asesinada por un maldito saiyajin! ¡Ese maldito Raditz la atravesó con su mano como si ella fuera una simple hoja de papel! ¡Maldita sea! ¡Ese miserable la mató y yo… yo… yo la amaba! –sin poderlo ocultar por más tiempo, la furia de la mujer verde se hizo visible cuando pequeñas piedras comenzaron a levitar justo alrededor de ella y delgados mechones de cabello libres de su gruesa trenza danzaban al compás de la ventisca.
-¡Yo no tengo la culpa! –trató de calmarla la saiyajin sorprendida por la historia que acababa de escuchar. No quería ni imaginar qué podría hacer ella si su madre llegaba a ser asesinada como la madre de Zahira -¡Yo no sé quién es Raditz, pero te puedo asegurar que está completamente muerto! ¡Él ha pagado por lo que le hizo a tu madre! ¡Lo juro!
-¡Eso no es todo! ¡Todos ustedes son lo peor que le ha pasado al universo! ¡Son seres agresivos que solo les gusta pelear y matar por diversión! ¡No merecen vivir!
Bra se quedó paralizada. Nunca en su temprana vida se hubiera imaginado lo odiados que eran los saiyajin por el resto del universo. Escuchar a Zahira hablar de esa manera de la raza de la que su padre estaba plenamente orgulloso la hizo sentirse pequeña y confundida –¿Es-es así como los demás piensan de nosotros? ¿Seres de otras galaxias y otros planetas creen que los saiyajin somos tan malos? ¿De qué demonios está orgulloso mi padre, entonces?
-Como lo mencioné, eso no es todo –continuó un poco más relajada la kanakiana –Sin mi madre, continué al servicio del Gran Freezer, nunca olvidando que Raditz estuvo a punto de matarme también, pero el Emperador lo impidió y me dejó con vida. Mis preguntas acerca de mi origen fueron creciendo cada vez más, hasta que un día, el Gran Freezer me reveló quién era mi padre, justo antes de retirarse a un planeta llamado Nameku. Ese día fue el más feliz de mi vida, porque enterarme que mi padre era nada más y nada menos que uno de los soldados que estaban fielmente al lado del Emperador fue un gran honor para mí. Su nombre era Zabón. Ahí entendí por qué fui la única recién nacida que tuvo un nivel tan alto de poder. Zabón era el soldado más poderoso de todos, por eso era la mano derecha del Gran Freezer y por eso él me protegía tanto. A decir verdad, pocas veces me cruzaba con él cuando solíamos estar en el mismo planeta, pero yo sabía de él por todo lo que escuchaba de los demás soldados, y enterarme que ese soldado superior al resto era mi padre, comprenderán que me sentí de lo más orgullosa, aunque quizá él nunca supo de mi existencia o… en fin, ya jamás lo sabré.
-¿Y-y qué ocurrió con tu padre? ¿Por qué hablas de él en pasado? –esta vez intervino el rubio hiperactivo sintiendo un poco de empatía por la mujer verde de otro planeta. Aquello era de locos.
-¿No se te ocurre nada, rubio? ¿Adivina quién asesinó a mi padre?
-Un… un… -vaya, ni siquiera Naruto tenía el valor de terminar la frase.
-Un saiyajin –frío y directo, Sasuke terminó la frase de su amigo, causando con esas palabras que la estaca atravesada en el corazón de Bra se enterrara aún más. Ella ya no sabía ni qué pensar o decir. Todo lo que hasta ahora había conocido era a un ingenuo Goku y a un orgulloso Vegeta salvando a la Tierra y al universo entero de amenazas demasiado poderosas, pero justo ahora se enteraba de una verdad secreta y dolorosa.
Naruto dirigió su vista a su compañera que estaba al borde de las lágrimas. Esa escena le estrujó el corazón al imaginarse el tremendo sufrimiento y desilusión que estaba sintiendo por su historia –Bra-chan –la chica que tenía reflejada en sus ojos no era mala en lo absoluto, pero los gestos de la saiyajin le indicaban que ella desconocía el pasado de su familia y que saberlo de esa manera era un golpe bajo.
-Efectivamente –oscura y rencorosa fue la voz de Zahira al afirmar la sospecha del pelinegro –Mi padre, Zabón, fue asesinado por un saiyajin en el planeta Nameku antes de que yo pudiera hablar con él. Fue asesinado antes de que yo pudiera verlo y preguntarle todo sobre mí.
-¿Y-y quién mató a-a tu… padre? –con un temblor evidente emanando de su delicada voz, la guerrera se atrevió a preguntar. Su labio inferior temblaba y sus ojos abiertos de par en par esperaban expectantes una respuesta que realmente no quería escuchar.
-El asesino de mi padre; aquel que lo mató antes de que yo pudiera conocerlo como tal, fue un saiyajin llamado Vegeta.
Qué les pareció? Creo que me quedó algo largo el capi, así que espero no haberlos aburrido con tantos diálogos e historia y que hayan llegado hasta acá, pero era necesario todo esto. Sé que al principio dije que Bra y Trunks estaban en Konoha antes de que que se fueran al espacio con Goku (que obviamente aún no ha sido convertido en niño, y con todo esto de las películas y la nueva saga de DBSuper, dudo mucho que tome en cuenta DBGT para el fic) pero... acabo de mencionar a Bebi brevemente, eso sólo para darle protagonismo a Bra un poco más adelante, pero en realidad no es tan importante saber en qué época están colocados los personajes de DBZ para este fic, ya que por el momento no mencionaré lo que ocurre en la dimensión de los guerreros Z.
Otra cosa, siento que me arriesgué un poco al poner a Bra toda miedosita (como diría Sasuke) y no como la altanera y orgullosa hija de Vegeta, pero desde mi parecer, creo que le falta pasar por algunas cosas a la pequeña saiyajin para lograr estar orgullosa de sí misma y su origen, y ahora que se entera de lo crueles que solían ser los saiyajin en contraste con lo que conoce por parte de Goku, Gohan y su padre pues... es lógico que haya un shock ahí. Espero que no me odien por eso :( Verán a una insolente y caprichosa niña saiyajin que le hará los honores a su padre, eso lo prometo.
Nuevamente gracias por el apoyo de los que comentan, los que siguen esta historia y los que la pusieron como favorita, mil gracias! También gracias a los que la leen en silencio, pero sería de gran ayuda si me regalaran aunque sea un review XD
alice: Hola! Tienes toda la razón, la verdad Yaaku fue un enemigo poderoso, pero hay muchas más cosas que impulsan a Trunks para ganar la batalla y no dejarse vencer, y así fue como derrotó al enemigo! El pobre Choji viendo con miedo a Trunks por su semblante duro de Super Saiyajin XD tenía que poner eso jaja Y bueno, Ino y Temari ahora son rivales en el amor. En la serie original casi no las vimos interactuar entre ellas, pero me imagino que teniendo un interés en común seguro se matarían por ganarse a Trunks, y el pobre que no sabe cómo reaccionar ante eso jajaja jamás se había enfrentado a una situación emocional así, ni toda la fuerza del mundo le hará ganarle a esas dos XD. Definitivamente pienso igual que tú, en DBZ no existen esos permisos como en Naruto, así que es obvio que Bra vaya corriendo a ayudar a Trunks, pero cuando regrese se las verá con Tsunade jajaja. Espero que el capi te haya gustado, Bra demostró que es poderosa, tanto que Sasuke y Naruto se sorprendieron, pero ella aún es joven e inexperta. Por cierto, con respecto a tus preguntas, 1. Ya vimos quién es la mujer que se cruzó con Bra, 2. Sabe que es un sayajin, pero no sabe exactamente quién es, 3.Aún no se sabe si es aliada de Yaaku, pero tú que piensas? XD Te mando un saludo hasta donde estés y ojalá sigas leyendo y comentando, lo agradeveré mucho! :)
bura 12: Me alegra el corazón saber que te ha gustado esta historia, me gusta leer el comentario de una nueva lectora :D Te digo algo? No sabes cómo amé tu comentario y la frase con la que lo terminaste:"sé fiel a tu estilo" tiene mucho significado para mí tus sabias palabras, pues eso aplica también para otras cosas en la vida cotidiana. Ser fiel a uno mismo y a su estilo es lo que debemos ser y hacer todos. Tomo y atesoro tus palabras en mi corazón y la usaré en mi diario vivir. En fin, me debrayé jaja aquí está la conti, espero de verdad que te haya gustado este capitulo y déjamelo saber con tu review, que eso anima mucho a un escritor para continuar con sus publicaciones. Te mando un gran abrazo!
seba chan: Listo! Actualización cargada exitosamente! Bra no la conoce y exactamente Zahira no conoce a Bra, solo sabe que es un saiyajin y ya. Tampoco sabe que esa niña es nada más y nada menos que la hija de Vegeta, qué pasará? Espero que te haya gustado el capi :D Te leo pronto! Un abrazo gigantesco hasta donde estás :)
valee: No esperes más! La conti ya está justo aquí :P qué opinas? Abrazo hasta tu casita :)
Bueno, esto es todo por ahora. Si no ocurre nada fuera de lo ordinario, estaré por aquí publicando el siguiente capítulo. Les deseo una hermosa tarde, mañana o noche, según sea el caso. Sayo...
