Disclaimer: Tanto Dragon Ball Z como Naruto no me pertenecen, son obra de Akira Toriyama y Masashi Kishimoto respectivamente, pero mi imaginación me dio para juntarlos en una situación que nunca de los nunca va a ocurrir T.T... solo en mi cabeza.
He aquí algunas aclaraciones:
-letra normal- Diálogos
-letra cursiva- Pensamientos y contenido de flashback (lo especificaré)
-letra en negritas- Anuncio del Flashback.
Otra vez yo y mi maldito atraso :( perdonen por favor chicos, pero en serio que las actividades que tengo no me dejan mucho tiempo para escribir, a eso súmenle que tuve un feo bloqueo de ideas y no se me ocurría nada para escribir. En serio les pido una disculpa, pero estoy a esta hora porque a pesar de que ya es algo tarde no quiero demorar más tiempo en subir la actualización. Dicho lo anterior, espero agarrar a uno que otro despierto jajaja. Pónganse cómodos y disfruten de la lectura :D
El inevitable transcurrir del tiempo pronto les trajo el regalo de la naranja y bella tarde-noche que detendría el andar de los shinobi de Konoha que presurosos se encaminaban a Suna. El tiempo que habían invertido en la batalla y posterior a ésta había sido grande, así que algunos de los miembros del Equipo Kakashi estaban deseosos de llegar ya a tierras áridas.
–Ya falta menos, hermano. Espérame solo un poco más y enseguida estaré contigo. Si te repones completamente, ¡juro que esta vez no me quejaré tanto en los entrenamientos y daré mi máximo esfuerzo! –la guerrera saiyajin mantenía una posición sumamente adelantada descuidándose de la velocidad que debía mantener por órdenes del peliplata.
–¡Bra-chan, espérame! –entendiendo a la perfección el sentir desesperado de su compañera de equipo, el rubio de ojos azules viajaba tras de ella siguiendo su veloz paso al lado del pelinegro que también se rehusaba a quedarse atrás.
La ninja médico se quedó prudentemente al lado de su mentor acatando las indicaciones que éste había dado de no adelantarse demasiado, pero la distancia entre los dos varones del equipo era notoria, mucho más la que la alejaba de la imperiosa saiyajin.
–¡Narutooooooooo! –regañó de un grito Sakura –¡¿Qué no recuerdas las indicaciones de Kakashi-sensei?! ¡Shanaroooooo!
–¡No podemos dejar demasiado adelante a Bra-chan o la perderemos de vista! –replicó el aún gennin con miedo a que la fuerza de la pelirrosa lo atacara por sorpresa y terminara reventándole la cabeza de un solo golpe –A mí siempre me regaña Sakura-chan –comentó a su compañero cómicamente cabizbajo.
–Hmph –se burló divertido el azabache por una afirmación en la que estaba completamente de acuerdo. La pelirrosa jamás se dirigió de esa manera a él ni mucho menos intentó golpearlo como a Naruto. Ni siquiera se atrevió a herirlo aquella vez cuando tuvo intenciones de matarlo después de su batalla contra Danzo.
–¡¿De qué demonios te estás riendo?! ¡¿Eh, Teme?! –los ojos del ninja rubio se volvieron perfectamente redondos y sus azules se convirtieron en blanco mientras empuñaba su mano derecha en clara señal de querer chocarla contra la cabezota del pelinegro y dejarle tremendo chichón por haberse burlado de él.
A punto estuvo el Uchiha de responder con su típico sarcasmo cuando la voz del exninja que copia lo interrumpió.
–¡Naruto! ¡Sasuke! ¡Nos detendremos a acampar! –informó Kakashi deteniéndose junto a la Haruno y dirigiéndose a un lugar que había alcanzado a visualizar.
–¡De acuerdo, Kakashi-sensei! ¡Avisaré a Bra-chan! –sin previo aviso de lo que vendría a continuación, el rubio cargó de oxígeno sus pulmones y lo liberó de un grito que estremeció los tímpanos de su compañero –¡OOE, BRA-CHAAAAAAAAAAAN! ¡BUUUURA-CHIIIAAAAAAAAAAAANN! –con temor de que la chica no alcanzara a oír su dulce voz, el rubio colocó sus manos a los costados de su boca para canalizar el grito a ella. Nuevamente tomó tanto aire que infló exageradamente su pecho con toda intención de soltar un grito aún más fuerte, pero el colosal golpe que recibió en la cabeza lo detuvo. No es para menos, tan terrible fue el golpe que lo hizo quebrar la gruesa rama del árbol donde estaba parado y chocar contra el suelo, haciendo un gran hoyo en él, desinflando su pecho cual globo y empleando el poco aire que le quedó para quejarse de dolor.
–¡ERES UN ESTÚPIDO, NARUTO! ¡¿ACASO QUIERES PONERNOS EN PELIGRO REVELANDO AL ENEMIGO NUESTRA UBICACIÓN?! ¡SHANAROOOOOOOOO!
El pelinegro estuvo a punto de impactarle su puño en la cabeza del rubio, pero quedó perplejo cuando vio que en un abrir y cerrar de ojos la pelirrosa se le había adelantado y había actuado tal y como él pensaba hacerlo, sólo que los resultados de su actuar no serían tan devastadores como los de ella. Echó fuera un suspiro cansino. Ese escándalo fue incluso más fuerte que el grito de Naruto.
–¿Por qué tanto alboroto? ¿Qué no ven que estamos perdiendo más tiempo en…? ¿Naruto? –aquel escándalo había llamado la atención de la hija de Vegeta. Escuchó fuerte y claro el grito que el chico le había lanzado y se molestó por eso. En todo el camino no había dejado de llamarla para que lo esperara y, a decir verdad, ella no tenía la culpa de que fuese tan lento para desplazarse. Bra sólo deseaba estar en la Aldea de la Arena, pero el ruido del desastre que provocó Sakura la había hecho regresar –¿Qué rayos ocurrió aquí? ¿Estás bien, Naruto? –la peliazul fue la única del equipo en auxiliar al Uzumaki tratando de sacarlo del hoyo y haciendo que recobrara la conciencia, o la cordura, pues el chico no hacía otra cosa que hablar por lo bajo un "¿Por qué, Sakura-chan?"
–No fue nada –rió nerviosa la chica rosa escondiendo su mal genio y los estragos de él con una sonrisa aparentemente tierna –Además… esto es tu culpa, Bra. Sabes muy bien que Kakashi-sensei dijo que no nos adelantáramos tanto para que Pakkun pudiera alcanzarnos con la respuesta de Tsunade-sama. Si nos estamos moviendo hacia la Aldea de la Arena es por consideración a ti, pero debimos permanecer en ese lugar hasta esperar nuevas órdenes.
–No entiendo por qué ustedes los ninja se complican demasiado la existencia. Si no fuese por esas estúpidas reglas y la burocracia molesta, ya estaríamos en estos momentos con Trunks y los demás. Incluso estaríamos aprovechando el tiempo para entrenar –la peliazul colocó sus manos en las caderas después de asegurarse de que el rubio estuviese de pie completamente –¡Ah, pero no! En lugar de eso, prefieren perder el tiempo esperando órdenes que resultan más que obvias.
–¿Obvias? Y según tú, ¿cuál es la obviedad en las órdenes de Tsunade-sama? –preguntó Sakura con escepticismo.
–Simple. Zahira a quien busca es a mí, pero en cuanto se entere que Trunks sigue con vida y que su amigo fue derrotado por él, también lo buscará. En pocas palabras, este no es asunto de ustedes, y estoy segura de que Trunks les dirá lo mismo.
–Te equivocas –se metió en la discusión de las féminas el azabache que las escuchaba con atención, hasta el momento en silencio –Nosotros no nos quedaremos de brazos cruzados; mucho menos les encargaremos la Tierra a dos desconocidos.
–Desconocidos, ¿eh? –repitió con voz suave la peliazul. Esa palabra le habría dolido más si no conociera el carácter tan difícil que poseía el último de los Uchiha. A esas alturas, Bra había comprendido medianamente lo difícil que era para él establecer lazos, aunque el verdadero motivo no lo conocía a profundidad. Era muy diferente a Naruto, con quien había logrado entablar el principio de lo que podría ser una gran amistad. Pero lo que más podía ver y reconocer, es Sasuke era muy, muy diferente a Goten –Bueno, si quieres pelear, entonces entrénate para que puedas ser de utilidad para nosotros y no nos estorbes –la mandíbula de Naruto y Sakura llegó a parar al suelo y habría ido más abajo de no haber límite al escuchar las palabras que Bra le dedicó a Sasuke. Hasta el rubio tuvo que frotar sus ojos para cerciorarse de que no se trataba de un sueño o algo por el estilo, pues jamás había escuchado a nadie hablarle de esa manera al azabache, mucho menos ella que le parecía interesada en su mejor amigo.
–No estás en condiciones para decirme eso. Tú misma fuiste demasiado débil para dejar ir al enemigo –contrario a la reacción de sus compañeros, el Uchiha no perdió en ningún momento su serenidad y respondía con maestría la frase altanera de la saiyajin,
–No vi que tú hicieras demasiado por detener a Zahira; tampoco estás en posición de reclamarme por dejarla ir. Incluso hice mucho más que tú y Naruto juntos, ¿o ya se te olvidó cómo quedó el campo de batalla gracias a mí? –la pelirrosa recordó inmediatamente el resultado final de aquel enfrentamiento, algo que solamente ella habría podido hacer de haberse enfrentado a la tal Zahira. La diferencia entre ella y Bra radicaba en que a la médico le había tomado años de entrenamiento duro y sin descanso para obtener ese espléndido resultado, pero a Bra tan solo le había tomado dos semanas junto a su hermano, además de adquirir otros talentos como una increíble velocidad que podía compararse con la de los Raikage y una resistencia tan monstruosa como el mismo hierro o incluso más. Bra tenía razón, a diferencia de cualquier humano entrenado hasta al límite, los saiyajin eran máquinas asesinas desde el nacimiento, y el progreso de esa chica era la prueba irrefutable de tal afirmación.
–¿Eh? Basta ya, Bra… chicos. Discutir no nos llevará a nada bueno –intervino el chico de la Profecía tratando de amenizar el ambiente –¿Qué tal si vamos a donde está Kakashi-sensei y…?
–¿A eso le llamas una batalla? –interrumpió Sasuke a su amigo para continuar con la batalla verbal contra Bra –Se nota que no sabes nada acerca de un enfrentamiento. Todo ese desastre lo provocaste gracias al gasto innecesario de energía en tu ataque. No eres capaz de controlar tu chakra, ki o como quieras llamarlo. Fue por eso que no duraste mucho tiempo en tu ofensiva, disminuiste el poder de tus ataques posteriores, lo único que lograste fue agotarte, y si mal no recuerdo, sólo le causaste cosquillas a esa mujer. No sé qué hayas hecho con tu hermano, pero eso no fue un entrenamiento, sólo fue un juego de niños –bien, lo último realmente no era cierto. Ya había perdido la cuenta de cuántas veces se había sorprendido del crecimiento de la peliazul gracias al entrenamiento que tuvo con Trunks, pero en lo demás estaba siendo honesto. Ella aún era inexperta en el combate.
–Ya es suficiente, Sasuke –nuevamente Naruto intervino para detener las palabras de ambos que solamente se enfocaban en herir al otro; y hasta ahora la ventaja era para su pelinegro amigo. Los ojos de los tres ninja se enfocaron a la callada guerrera que asimilaba las palabras que el azabache le había dedicado. Era increíble que a pesar de todo lo que le había demostrado, él siguiera creyendo que era una saiyajin débil y sin esperanzas.
–Al menos le hice cosquillas a Zahira. Dime, Sasuke, ¿qué fue lo que tú le provocaste? ¡Ah, claro! ¡Ni siquiera pudiste tocarla! ¡Esas llamas negras son realmente poderosas, pero se mueven de una manera tan lenta que resulta fácil evadirlas! ¿Y qué me dices del Chidori? Te lo repito… ¡si tu velocidad es de ese nivel tan bajo jamás lograrás hacerle daño a nadie más que no sea humano! –contraatacó con ingenio la hija de Bulma, la mujer más inteligente de todo el planeta Tierra. Los genes de ambos progenitores habían sido heredados a sus retoños con éxito, pero el ingenio de la dueña de la Corporación Cápsula en ese momento fue de más utilidad que el ingenio de Vegeta en los combates. Aunque, si le rebuscamos al asunto, seguramente esa perspicacia en los combates habría tenido su lugar justo ahí.
–Si tu velocidad es tan buena como pretendes hacer creer, úsala para huir y dejarnos el resto a nosotros. No necesitamos en esta guerra a una niña malcriada que tiembla de miedo a la primera mención de muerte.
–¡Sasuke-kun! –mencionó alarmada la pelirrosa que no había intervenido hasta el momento. De alguna manera la chica de ojos jade entendía el miedo en la primer batalla real, incluso Sasuke lo tuvo al punto de pensar en el suicidio. Por supuesto aquello no lo revelaría jamás, pero se le hacía demasiado agresivo que le restregara ese miedo a la guerrera.
–Detente ya, Sasuke –habló autoritario el líder del equipo Kakashi que había estado presenciando la batalla verbal de sus dos colegas sin que ninguno de los presentes se percatase de ello.
–No se preocupen. No tengo nada más qué decir –el chico lanzó una última mirada a Bra y se marchó del lugar bajo la atenta mirada de Sakura y Naruto. La peliazul también lo veía, pero su imagen no lograba llegar hasta su cerebro que ahora estaba demasiado ocupado rememorando la sensación de pánico cuando la kanakiana se presentó ante ella vociferando que la mataría.
En ese momento se odió. Jamás en su vida había experimentado tal terror que incluso la paralizó por completo. Su mitad humana le decía que eso era completa y absolutamente normal en un ser vivo, pues el sentimiento de supervivencia es demasiado fuerte en todos, así que no debía sentirse apenada ni mucho menos. El verdadero problema radicaba en su lado saiyajin, esa sangre que hervía de enojo al pensarse temblando como si fuese un cachorro indefenso despojado de toda herramienta biológica para defenderse, cosa que no era cierta.
–No volverá a ocurrir –murmuró para sí la guerrera apretando sus puños con fuerza y con los ojos fuertemente cerrados. Kakashi, Sakura y Naruto la oyeron, pero esas palabras no iban dirigidas a ellos, en realidad, esas palabras eran para el pelinegro y principalmente para ella. Abrió los ojos entornándolos con fiereza –¡¿Me escuchaste?! ¡NO VOLVERÁ A OCURRIR! –le gritó a Sasuke que ya había desaparecido de su vista, pero ella sabía muy bien que seguía cerca –¡JAMÁS VOLVERÉ A TEMBLAR DE MIEDO! ¡Ya verás, superaré mis poderes actuales y entonces te comerás tus palabras!
–Suficiente, Bra –volvió a reprender el peliplata desempeñando su papel de líder y mediador, pero algo dentro de él le hizo sonreír bajo su máscara por la determinación que mostraba su subordinada. Él no tenía la menor duda de las asombrosas habilidades que la guerrera obtendría con su máximo esfuerzo en su entrenamiento.
–¡Bien dicho, Bra-chan! ¡Así se habla! ¡Demuéstrales a todos de qué estás hecha, de veras! –animó vivaz el ninja rubio reflejándose en ella y recordándose a sí mismo diciendo muchas veces esas palabras para ganarse el respeto de todos en la Aldea.
La distancia que el pelinegro había recorrido le permitió escuchar fuerte y claro las palabras de la chica de cabello azul. Sonrió de lado soberbio minimizando con esta acción el ímpetu de esas palabras. Él ya era demasiado poderoso, pero tampoco se quedaría de brazos cruzados sabiendo que ella entrenaría todavía más y se volvería aún más fuerte. No permitía que ella lo superase.
–Conque más poderosa, ¿eh? –pensó la pelirrosa dirigiéndole una mirada retadora a la chica que se ocupaba en hablar con Naruto –¡Bra! –la llamó decidida al mismo tiempo que los tres se volteaban para verla.
–¿Ocurre algo, Sakura? –preguntó la peliazul un poco confundida por el tono algo severo que usó la ninja médico para llamarla.
–Me mentiste –sonrió socarronamente la chica sin apartar su mirada de ella. Al ver que la mueca de confusión en la guerrera aumentó, continuó hablando –Me dijiste que no habías hecho ningún entrenamiento especial con tu hermano y además me aseguraste que tu progreso se debía a las excelentes enseñanzas de Trunks, ¿lo recuerdas?
–Sí, lo recuerdo –a la saiyajin no le quedó otra opción que reconocer aquel argumento que le dio a Sakura el día que se unió al reto de Sasuke y Naruto en Ichiraku.
–Me ocultaste el verdadero motivo de tus poderes y también me ocultaste el tipo de entrenamiento que hiciste con Trunks.
–Yo… lo siento mucho, Sakura. Esto no es lo que tú piensas, no quise mentirles por malas intenciones, lo que ocurre es que en nuestra dimensión son muy pocos los humanos que saben de nuestra existencia. El motivo por el que nos ocultamos es porque causarían un gran alboroto si se enteran que seres de otro planeta mucho más poderosos que ellos viven en la Tierra. Pensamos que si ocultábamos nuestro origen aquí también podríamos pasar sin llamar mucho la atención hasta regresar de nuevo a nuestro hogar.
–Ya veo. Puedo perdonar que me hayas ocultado la verdad acerca de tu origen… –sonrió la de ojos jade cerrándolos.
–¿De verdad? Muchas gracias por comprender, Sakura –devolvió la sonrisa la guerrera igualmente cerrando los ojos.
–¡Pero no puedo perdonar que me hayas subestimado en nuestro encuentro! –Bra abrió de golpe sus azulados ojos y se encontró con una mueca demasiado seria en el rostro de la pelirrosa que fruncía el ceño con severidad –Si crees que soy estúpida, te equivocas. Pude darme cuenta que te contuviste en nuestra pelea porque nunca me golpeaste. Primero creí que fue por falta de fuerza, pero después de ver cómo quedó el terreno cuando peleaste contra esa rara mujer, afirmé mis sospechas. No peleaste en serio cuando te enfrentaste a mí.
La guerrera calló por unos segundos sosteniéndole la mirada. El análisis de Sakura había sido acertado en todos los sentidos, así que no podía negar nada. Tampoco quería negarlo, suficiente había tenido ya de ocultar y mentir a diestra y siniestra. Podía sentir que la pelirrosa estaba molesta, pero no tanto como para iniciar un enfrentamiento ahí mismo.
–¡Quiero repetir el encuentro! –dijo para asombro de todos la pelirrosa con voz tan firme que fácilmente podría ser confundida con la de la autoritaria Tsunade Senju.
–Sakura-chan… –Naruto y Kakashi quizá fueron los más sorprendidos por aquellas palabras de la ninja médico. Ni siquiera Sasuke estaba tan asombrado como ellos, pues el shinobi seguía cerca del grupo recargado detrás de un árbol con los ojos cerrados escuchando a sus colegas hablar. No se tomó la molestia de ocultar su chakra para que los demás supieran que estaba ahí y pudiesen hablar de los temas que competían al equipo entero.
–Sakura no es una kunoichi que se mida constantemente con el desempeño de otra persona, mucho menos si se trata de alguien de su mismo equipo. Naruto y Sasuke la impulsaron a superarse a sí misma despertando su deseo de competitividad, sí, pero jamás los llamó a un encuentro para medir su propio progreso. ¿Por qué ahora esta necesidad de demostrar algo? –Kakashi conocía a los que fueron sus pupilos en tiempos de gennin mejor que nadie; sus habilidades, sus áreas de oportunidad, su pensar y su sentir estaban en la memoria del jounin que ya se había acostumbrado a ellos a la perfección. Justo por esa razón encontró las palabras de la prudente Sakura inverosímiles, pues ella jamás se enfrentó a nadie por orgullo o espíritu de competencia.
–¿Quieres… otro combate? –repitió las palabras la peliazul todavía sorprendida por lo que acababa de escuchar. Lo que esas palabras provocaron en el interior de la saiyajin no se podría describir con palabras. Ni siquiera la misma guerrera sabía lo que ocurría en su mente y en su corazón. Esas palabras significaban mucho más de lo que se podía escuchar superficialmente, pues para Bra fueron la clara referencia de que sus poderes finalmente eran reconocidos por alguien. Para la nieta del Rey Vegeta, escuchar a Sakura decir que quería enfrentarse a ella la llenaba de satisfacción. Finalmente podía decir que había alcanzado un nivel de pelea aceptable para ser reconocido. Si Vegeta estuviese ahí, seguro estaría orgulloso de ella –¿Estás segura, Sakura?
–¡Estoy segura! –no supo cómo, pero si de algo podía estar convencida la ojiazul era de lo limpias que eran las intenciones de la pelirrosa al retarla a un combate. En su presencia no había rastro alguno de oscuridad que le hiciera sentir en peligro a la saiyaijn, algo abismalmente distinto a lo que sintió contra la kanakiana. Lo que percibió en Sakura fue una sana rivalidad.
Los labios de Bra mostraron una sonrisa ladina de diversión y complicidad hacia la petición, o exigencia, de su compañera de equipo. Ahora estaba ansiosa por enfrentarse nuevamente a Sakura.
–Muy bien, Sakura, con todo gusto me enfrentaré nuevamente a ti en un combate. ¿Por qué no terminamos con esto de una vez? Enfrentémonos aquí y ahora –sugirió la guerrera sin desaparecer su sonrisa.
La propuesta de Bra la tomó por sorpresa, pero la ninja médico pronto imitó su gesto y la miró a los ojos.
–Me parece perfecto, Bra. Entonces que sea ahora mismo nuestro encuentro –respondió adentrando su mano a su bolsillo derecho y extrayendo sus guantes negros, empezando a acomodarlos en sus níveas manos.
La guerrera comenzó a realizar los estiramientos necesarios antes de cualquier combate o entrenamiento, justo como lo había aprendido de Trunks. Era increíble, pero solamente hasta ese momento notó lo cómoda que era la forma de vestir de un ninja, especialmente de las kunoichis que no se preocupaban tanto por la moda o la cantidad de dinero que costaban sus prendas. Recordó con una risita divertida el momento en el que llegó a esa dimensión y cómo Tenten quedó viendo casi horrorizada su forma de vestir. Ahora la entendía, pues de seguir con la misma indumentaria le habría costado demasiado sobrevivir a esas tierras tan salvajes y cero industrializadas. Todavía no decidía si al regresar a casa seguiría vistiendo como antes o modificaría un poco su armario, pero esas eran banalidades de las que ahora no debía preocuparse. Tener frente a ella a la ninja médico más poderosa de su generación era motivo suficiente para quitar de su mente todo aquello que la distrajera del combate que estaba a nada de librarse.
Desde su cómoda posición detrás del árbol, Sasuke no se vio ni remotamente interesado por la pelea de ellas dos. ¿Para qué molestarse? Sabía perfectamente quién resultaría vencedora, así que no le dio importancia a ese juego femenino. Sin embargo, había dos pares de ojos que esperaban ver al Uchiha salir de su "escondite" y mostrarse interesado en verlas pelear y así lucirse con sus movimientos, pero esos pares se entristecieron al percatarse de que él no saldría a ver.
–¡Hey, Sakura-chan! ¿Por qué no dejas esto para después? Ya es noche y está muy oscuro aquí. Es más, ni siquiera hemos preparado la leña para la fogata y ya se está comenzando a sentir el frío, ¿no crees? –el rubio, sin pensarlo dos veces, se paró frente a la pelirrosa que todavía mantenía su vista en su adversaria y viceversa, intentando hacerla desistir de una pelea que… bueno, que ya sabía cómo terminaría.
–Apártate de aquí, Naruto, ¿quieres? Me estorbas –respondió agresiva la chica ojijade apartando con su mano enguantada a su compañero de equipo.
–¿Estás lista, Sakura? –provocó la guerrera con una sonrisa altanera en su bello rostro.
–Siempre estoy lista –respondió arrogante la kunoichi.
–¡Es suficiente! –Kakashi apareció en un abrir y cerrar de ojos en medio de las féminas. Sakura se sorprendió de la rapidez del peliplata para reaccionar; apenas lo había sentido moverse. Por otro lado, para Bra no fue un evento sorpresivo; ella pudo sentir la presencia del jounin moverse a una velocidad que a ella no le costó ningún trabajo seguir en todo momento.
–¿Qué demonios está haciendo ahí en medio, Kakashi-sensei? –preguntó irritada la irreverente Briefs cruzándose de brazos por el obstáculo que representaba el hombre –¿Qué no ve que Sakura y yo estamos a punto de iniciar algo?
–Estamos en medio de una misión de alto nivel, Bra, no es momento de comenzar una batalla en este lugar. Si tu prioridad es llegar a Suna, entonces debes permitir a los demás miembros del equipo descansar. No todos tenemos la resistencia de un saiyajin –la peliazul se cruzó de brazos ofendida por el regaño que recibió de su sensei, quien la miraba con severidad y con ese mismo gesto guió sus ojos para ver a la pelirrosa –Sakura, no es propio de ti el dejarte llevar por la situación, menos por este tipo de provocaciones.
–Lo sé, Kakashi-sensei, le pido una disculpa por esto, no volverá a ocurrir –al contrario que la caprichosa guerrera, la ninja médico entendió bien el verdadero conflicto detrás de una "inocente" pelea entre compañeras. Como lo había mencionado ya Kakashi, la situación en la que estaban no se prestaba para librar un encuentro como el que pretendía tener con Bra, pues para ella no sería algo simple, ella esperaba emplear todo su chakra y todo su poder para medirse con la peliazul, así que la cosa no sería tan fácil como se aparentaba.
–Prepárense para descansar. Retomaremos el camino en breve –indicó el peliplata y sus subordinados comenzaron a reunir lo necesario –Yo vigilaré el resto del descanso.
–Kakashi-sensei… –habló la saiyajin que no había preparado su bolsa de dormir –No se moleste en vigilar, esta noche lo haré yo. Tampoco es necesario que alguien me acompañe, conmigo es suficiente –quizá sin sospecharlo, el hecho de haber dejado ir a Zahira le había causado cierto grado de culpa que deseaba eliminar.
–¿Tu? –preguntó Sakura –Pero… Bra, ¿no estás cansada? Es decir, Naruto, Sasuke-kun y tú pelearon contra esa mujer, los tres deben descansar.
–No, no estoy cansada en lo absoluto. Puedo hacerme cargo de la vigilancia sin ninguna dificultad. Sé que todavía faltan dos días para llegar, además de ir despacio para que el perrito que habla pueda alcanzarnos, pero… desearía que por lo menos mañana podamos acelerar un poco más el paso, ¿podemos hacerlo, Kakashi-sensei? –rogó la Briefs al jounin esperando escuchar una afirmativa a su petición.
El jounin de la máscara la miró antes de responder. Sabía que ella lo único que deseaba era llegar para reunirse con su hermano, quizá la única manera que tenía para sentirse segura era estar con otro saiyajin.
–Tranquilízate, Bra. Apresurar las cosas solamente trae como resultado que todo salga mal. Llegaremos hasta donde está Trunks, eso te lo aseguro, pero por lo ponto debemos ser prudentes y mantenernos serenos. Viajaremos como hasta ahora lo hemos hecho…
–¡Pero, Kakashi-sensei! –interrumpió la guerrera.
–Dije que te tranquilizaras –volvió a interrumpir el peliplata para evitar que la guerrera se exaltara aún más –En cuanto Pakkun llegue con el mensaje resolveremos qué hacer.
–Bien –con los brazos cruzados de enfado la peliazul aceptó lo que le decía su sensei. El ki del perrito en cuestión era muy pequeño, pero al ser un ninken, éste poseía una presencia muy diferente al de un animal normal, así que Bra calculó que quizá al amanecer el canino parlante estaría en la oficina de la rubia gruñona –Descansen todos, yo vigilaré –sin deshacer su cruce de brazos, Bra se elevó y levitó hasta posarse en una gruesa rama cerca del campamento. Al recostarse cómodamente a lo largo de la rama, la guerrera recargó su cabeza en el tronco, llevó sus brazos a la altura de la nuca y cerró sus ojos. Ninguno cuestionó su despreocupada pose de vigilancia, la habilidad de la chica de sentir la presencia de cualquier ser vivo a una distancia asombrosa estaba más que clara, por lo que el equipo estaba a salvo con la hija de Vegeta vigilando por ellos.
Avanzadas ya las horas, el silencio reinó por completo en aquella zona. El Equipo Kakashi se encontraba plácidamente durmiendo bajo la protección de los frondosos y acogedores árboles después de un par de horas meditando para sí sus inquietudes.
La última y algo desgastada edición del Icha-Icha descansaba sobre el rostro de su lector que soñaba quizá con el gran final de la grandiosa saga de la historia erótica que jamás sería escrito. Seguramente alguien por ahí, fanático de esa cadena de libros que se distribuía a todo el mundo, se había aventurado a escribir la posible continuación de la trama, pero al presentar su proyecto terminado, la editora habría rechazado a punta de patadas el esfuerzo de aquel pobre diablo, argumentando que el escrito carecía de tal o cual cosa, que era una porquería y que distaba mucho de ser una obra maestra digna de un Sannin legendario como lo fue Jiraiya-sama. En cualquier caso, el ninja reconocido por su agudo intelecto poseedor del Raikiri tenía en su poder uno de los más valiosos ejemplares del escrito, un regalo del mismísimo autor. Para evitar deprimirse, Kakashi había optado por dejar a su imaginación volar tan lejos como le fuese posible para construir en su cabeza tantos finales le alcanzara a idear su mente, resultando todos y cada uno de ellos muy placenteros para él, pero eso es algo que ustedes no deberían saber.
Otro ejemplar con un alto contenido de valor sentimental estaba en las manos de su pupilo y ahijado cabeza hueca favorito, Naruto. El primer libro que el genio de las letras publicó con toda la intención de causar un cambio en el Mundo Shinobi cumplió exitosamente con su objetivo, a pesar de no tener el gran número de lectores que el ninja de pelo blanco esperó. Como si el escrito decidiera por sí mismo y eligiera estar para siempre con el rubio, llegó a manos del mencionado a pesar de que él lo dejase junto con el ramo de flores de papel que la hermosa Konan le regaló al pie de la tumba de su maestro. Ahora, el hijo del Cuarto cuidaba con recelo ese único ejemplar que tanto bien le hizo a él, a Nagato y a su padre.
Si de objetos con un elevado significado personal hablamos, Sasuke no poseía alguno, o al menos no alguno que pudiese prestar o temer perder, pues su ojo derecho era 'ese' objeto que cualquiera defendería hasta con su vida, y es que el ojo de Itachi, aquel del que pudo obtener el Mangekyou Sharingan Eterno, representaba la "nula" muerte del hijo mayor de Fugaku. Dicho de otro modo, Sasuke tenía presente que a través de ese ojo que le pertenecía a su hermano mayor, Itachi podría ver el futuro; un futuro que con sus acciones y con sus decisiones había buscado establecer y por tal motivo vivió una deshonrosa y amarga vida como criminal. A través de ese ojo, Itachi encontraría un motivo para sonreír donde quiera que estuviese, porque la paz y la unión de las Cinco Naciones Ninja fueron un hecho, no simples palabras vanas inducidas por el calor de la Guerra. Todo lo que Sasuke veía con su ojo derecho, Itachi también podía verlo, y hasta el momento, lo que el azabache veía era paz, prosperidad, poder y un grupo de fuertes ninjas que protegerían esa paz a costa de lo que fuese. Si tan solo Itachi pudiera comunicarse con Sasuke, seguramente le habría dicho lo bonita y fuerte que es esa chica de cabello azul, molestándolo quizá con que debería dejar de ser tan obstinado y que aceptara de alguna manera que Bra no le era indiferente, pues ese interés por sus poderes era el comienzo de algo. Lamentablemente, esas palabras jamás llegarían a oídos de Sasuke por medio de la única voz que el pelinegro reconocía y admiraba.
Incómoda por la posición que había mantenido por bastante tiempo, Bra descendió del árbol, estiró sus piernas, masajeó un poco sus asentaderas antes cerciorándose del estado de sueño que todos mantenían para no ser descubierta y se recargó en un árbol. Su mirada puesta en el camino que aguardaba para mañana por delante le dijo que todavía faltaban aproximadamente dos días para llegar, el cuál uno estaba por transcurrir y que no pensaba desperdiciar a pesar de las advertencias de Kakashi. Suspiró y elevó su vista al hermoso cielo estrellado que le daba la oferta de mirarlo sin presión, porque ninguna presencia enemiga perturbaba su tranquilidad en la cercanía. Se forzó en mantener sus azulados ojos puestos en el precioso manto estelar en lugar de posarlos en el majadero Uchiha que dormía a unos cuantos pasos de ella. Ese chico era muy diferente a todos los que había conocido en su joven vida, pues cada uno de ellos parecía morir por ella y eso le encantaba, sin embargo, Sasuke y Goten habían resultado ser una excepción a la regla, ¿quizá por eso es que ella estaba tan interesada en ese par?
–Me pregunto qué estarán haciendo Goten y Pan en estos momentos –pensó entristeciendo la mirada –¿Se habrán dado cuenta de nuestra ausencia? Sí, ellos ya deben haber notado que Trunks y yo desaparecimos. ¿Estarán buscándonos? Quiero saber qué cara puso Goten cuando se enteró que desaparecí, ¿se habrá angustiado? ¡Já! La pregunta correcta es, ¿le habrá importado? Porque conociéndolo, seguramente le habrá importado más Trunks que yo. Es natural, después de todo ellos son mejores amigos, pero me gustaría saber si tan solo habrá sentido algo por mi ausencia.
La espalda de la guerrera recorrió el tronco en el que estaba recargada hasta la raíz, sentándose en el suelo sin apartar ni un momento su mirada de la Luna, ese bello astro que tanto le encantaba mirar en sus noches de melancolía.
–Extraño mi casa –habló para sí misma abrazando sus piernas y recargando su mentón en sus rodillas –Recuerdo que mi mamá alguna vez me contó acerca de una máquina del tiempo que construyó en el futuro para que mi hermano Trunks pudiera viajar hasta el presente y advertirnos de los malvados Androides que acabarían con la humanidad y convertirían el futuro en un infierno. Claro que en ese futuro yo no existo porque papá murió en manos de esos Androides y las Esferas del Dragón desaparecieron cuando Piccolo murió. Es gracioso… –se dijo sin ninguna muestra de gracia en realidad –Pero por más que intento, no puedo concebir la idea de un futuro en el que yo no existo. Es un gran alivio poder existir aquí –rió por lo bajo al pensar en lo soberbia que sonó en ese momento –Si mis cálculos no me fallan, puedo entender que esta dimensión podría tener la misma explicación que el viaje que Mirai Trunks hizo. Él viajó a través del tiempo, creando una dimensión paralela en el momento en el que llegó a nuestra Tierra, abriendo así ambos universos, uno en el que vive junto con mamá, y otro en el que vivimos mamá, papá, él y yo. Este universo podría ser uno "divergente", según leí en un libro en la biblioteca de mamá. Seguramente hubo algún evento en el pasado que abrió otros universos, haciendo que éste se desarrollara tan diferente al que yo vivo. Es difícil precisar el motivo por el cuál Trunks y yo pudimos atravesar las barreras dimensionales para llegar a un universo tan alejado del nuestro, porque por cómo están aquí las cosas, los universos se separaron hace muchísimos años, millones de años me atrevería a decir. Solamente creando una máquina del tiempo podríamos averiguarlo, pero no tendría sentido alguno –la guerrera suspiró sonoramente, exhalando y liberando un gran pesar en su corazón –Como quiera que hayan sido las cosas, estoy demasiado lejos de Goten –la peliazul levantó su cabeza al sentir la proximidad de la presencia de uno de sus compañeros.
–Eres demasiado inteligente, Bra-chan, no entendí ni una sola palabra de lo que dijiste, ¡de veras! –el rubio miró a su compañera hacia abajo mostrándole una sonrisa, la cual fue correspondida por Bra –¿De qué tanto estás hablando sola?
–Naruto, ¿qué haces despierto? Todavía falta mucho para que amanezca y podamos reanudar el camino.
–Bueno… –el chico tomó asiento al lado de la guerrera cruzando sus piernas en posición de loto –A decir verdad me recupero bastante rápido de mis heridas, así que solo descansé un momento para estar al cien. Te escuché hablar y pensé que estabas con alguien, así que no quise interrumpir y no pude evitar escuchar, lo siento. Luego vi que todos estaban en dormidos y por eso me animé a venir a hacerte compañía.
–Ya veo –la peliazul deshizo el abrazo que tenía a sus rodillas y las estiró para luego imitar la posición que tenía Naruto –Este es uno de los pocos momentos que tengo para pensar y reflexionar sobre las cosas sin ningún tipo de distracciones, ¿sabes? Por eso me dediqué a pensar en las posibles causas de la llegada de Trunks y yo a este mundo.
–Te escuché hablando de algo así, pero no entendí nada de lo que dijiste jejeje –dijo el ojiazul rascándose la cabeza con su mano izquierda.
–Es algo difícil de explicar, Naruto. ¿Te imaginas cuántos universos existen?
–¿Universos? ¡Acabo de enterarme que existe vida en otros planetas! No me imagino la vida en otros universos –los ojos del chico se hicieron una perfecta línea recta mientras se rascaba la mejilla con su dedo índice.
Bra soltó una pequeña risa que le causó el gesto de su amigo.
–Pues sí, a decir verdad, existen infinidad de universos paralelos. ¿Te imaginas? Piensa, pueden existir muchas "Tierras", en algunas de ellas existes tú, pero en otras no existes. En el universo más próximo a éste puede ser que Naruto haya muerto en aquel enfrentamiento que tuvo con Sasuke en el Valle del Fin, en otro universo, Sasuke fue el que murió, y en otro, ambos murieron, así que en el futuro de esos universos no existen, ¿me explico?
–No logro comprender eso, Bra-chan, ¿cómo puede ser posible que yo no exista? –la guerrera rió nuevamente por la misma interrogante que ella se hacía. Al parecer no era la única persona arrogante, el chico rubio tenía también su buena dosis de ego.
–Por eso te dije que es muy difícil de explicar. La cosa no para ahí, este tema tiene demasiadas teorías al respecto, pero ninguna de ellas ha sido bien fundamentada y tienen demasiadas incongruencias en sus argumentos.
–¿Teorías? ¿Y dónde aprendiste todo eso?
–Mamá tiene una biblioteca gigante en casa con libros de todo tipo. Hay libros con temas de Física avanzada, Mecánica, Psicología, Psiquiatría, Psicoanálisis, Química avanzada, Biología, Contabilidad, de todas las ramas de Ingeniería, Literatura, Historia y muchos otros temas más.
–¿Y has leído todos esos libros? –preguntó asombrado el rubio –La mayoría de los temas que has mencionado no los había escuchado en mi vida.
–Pues… digamos que algunos de ellos sí. Te diré un secreto… en mi escuela la gente piensa que obtengo buenas notas porque nací con un cerebro brillante como el de mi madre. En parte eso es cierto, pero eso solamente me ayuda a establecer un buen nivel de conexiones neuronales, lo que favorece el desarrollo de mi capacidad cognitiva, pero no es que yo haya nacido sabiéndolo todo. En mis ratos libres o cuando estoy triste me gusta visitar la biblioteca y sentarme a leer. Nadie lo sabe, porque qué vergüenza que me etiqueten como una ñoña, pero eso hago. Claro que eso lo pensaba antes, porque aquí me he dado cuenta de que ser una persona con grandes dotes intelectuales es algo muy bueno, no como en mi dimensión, que allá se burlan de cualquiera que se atreva a relucir su gran cerebro.
–No logro entender por qué. Shikamaru es un genio y todo mundo lo reconoce. Neji también es llamado genio y ni se diga de Sasuke.
–No lo sé, quizá… –la guerrera por fin se decidió a echar un rápido vistazo a la espalda de Sasuke que se movía al compás de su relajada respiración –Quizá no me había dado cuenta antes de lo importante que es desarrollar la mente y el cuerpo.
–Supongo que en tu hogar las cosas son demasiado distintas a lo que son aquí, ¿no es cierto? –preguntó el rubio.
La vigilancia transcurrió entre relatos de la peliazul rememorando su vida en la Capital del Oeste. El chico de ojos azules también le compartía a la saiyajin las osadas acciones que cometió en el pasado que le trajeron como recompensa un número bastante grande de amigos a los que tanto valoraba después de vivir una difícil etapa de soledad. Finalmente las primeras horas de la mañana se hicieron presentes y Hatake anunció la continuación del camino en cuanto el sol comenzó a alumbrar el bosque.
A varios kilómetros de distancia, en la hermosa Aldea de la Arena se encontraban en la habitación del hijo de Vegeta un pelinegro y una rubia que platicaban con su recién despierto compañero de equipo que devoraba como oso los regalos que ambos chicos llevaron para él.
–¡Choji! ¡Si sigues comiendo de esa manera te quedarás aquí en el Hospital por indigestión! –regañó la fémina del Equipo Asuma.
–Lo siento, Ino, pero perdí peso mientras permanecía dormido y es algo que tengo que recuperar –decía el rechoncho haciendo una tortuosa pausa a su ingesta de alimentos para responderle a su compañera. Dicho esto, el festín reanudó su marcha.
–¡LLEVAS TAN SOLO UN DÍA ENTERO EN CAMA Y YA ESTÁS COMIENDO COMO GOR…!
La oreja del Akimichi reaccionó como antena parabólica en cuando escuchó las primeras letras de su palabra Tabú. La rubia hizo una forzada pausa a su frase recordando al instante lo que ocurría cada vez que alguien pronunciaba ESA palabra.
–¿Acaso has querido decir algo, Ino? –preguntó con tono acusador.
La rubia rió nerviosa negando con las manos.
–So-solo que deberías comer con más calma, Choji. Si sigues alimentándote de esa manera, ninguna chica querrá acercarse a ti. Recuerda lo que te dijo Asuma-sensei acerca de hacer dieta –se excusó patéticamente Yamanaka, sin embargo, al castaño no le pareció importante prestarle atención a la rubia y continuó con su actividad sin mayor problema.
Para Shikamaru, aquella escena era el pan de cada día, así que sólo se limitó a hacer una escueta mueca que simulaba una risa y se dispuso a hablar.
–Sin embargo… –Ino y Choji voltearon a ver a su líder –Todavía no podemos respirar tranquilos.
Las caras de los tres se tornaron serias ante esas palabras. La situación lo ameritaba, no todos los días se veían batallas como las que ellos observaron recién. La tensión en el ambiente se hizo palpable mientras el cuarto integrante del Equipo se encontraba aún en reposo.
–¿Qué crees que ocurra ahora, Shikamaru? –preguntó Choji dando la última mordida al resto de la manzana que quedaba de la docena que había llevado la ojiazul.
–Debido a la delicadeza de la situación, lo mejor será alertar a los demás Kages. No sabemos si Yaaku es el único enemigo que ha logrado llegar a nuestra dimensión, sin contar que, al menos, Trunks y Bra resultaron estar de nuestro lado. Aun así… los poderes que han demostrado tener esos tres son demasiado peligrosos para nosotros. Si las Cinco Naciones Shinobi estamos en el caso, encontraremos el motivo por el cual suceden estas cosas y podremos estar prevenidos si aparece algún otro extraterrestre –finalizó el ninja de las sombras.
–Tienes razón, Shikamaru. Si estamos pendientes podremos unirnos y entre todos derrotar al enemigo.
–¡Cierto, Choji! No lo había pensado de esa manera –concedió Ino la razón a su compañero –Si nos unimos todos como en la Guerra podremos ser de utilidad para Trunks y así evitar que vuelva a salir tan herido como en esta batalla.
–¡Sabía que podíamos hacer algo para ayudar a Trunks! Me estaba sintiendo mal por haberlo dejado solo contra Yaaku –dijo en tono triste el gordito que tanto hizo por ayudar a su compañero pelilila sin el resultado esperado.
–Yo no estaría tan seguro de eso… –interrumpió de nuevo el chico Nara con una expresión indescifrable entre risa y seriedad –Cuando dije que estaríamos al pendiente de la aparición de otro extraterrestre me refería a tomar las medidas de precaución necesarias para proteger a la población. Si creen que ayudaremos de algo a Trunks en el campo de batalla están completamente equivocados.
–Pero… ¡Shikamaru! Nosotros somos fuertes y…
–Yo soy el menos feliz con esta situación, Ino, pero hasta yo sé que nuestras habilidades no serían para nada requeridas si los enemigos futuros llegaran a tener el mismo poder que Yaaku –el Nara se levantó con dificultad de la cama de Choji donde estaba sentado, extendió la mano para alcanzar su muleta y se puso de pie –Mira lo que ese combate nos ocasionó sin siquiera haber participado. Estaremos más que muertos si nos involucramos. No importa cuántos ninja ataquemos, el resultado será el mismo si no tenemos las técnicas que se requieren para eliminar al enemigo, y me temo que esas técnicas solo las tiene Trunks.
Silencio en la habitación. Lo único que podía escucharse era el respirar del saiyajin que se encontraba en las profundidades del sueño REM. Tanto Choji como Ino se quedaron callados meditando en lo verdaderas que eran las palabras de su compañero. Por más que quisieran ayudar al frente, lo que podían hacer era aligerar un poco la carga para Trunks encargándose de los asuntos colaterales, solo eso.
–Lo que quieres decir es que Trunks es el único que puede hacer algo en caso de que aparezca algún enemigo peligroso, mientras que nosotros nos haremos cargo de alejar tantas vidas como podamos de la zona para evitar tragedias, ¿no es así?
–Así es, Choji. Si podemos ayudar en otra cosa, lo haremos, pero considerando el poder que tienen… ni siquiera podremos acercarnos al lugar del encuentro.
–Todavía no lo entiendo –la mirada azul celeste de la rubia se dirigió al guerrero de cabello lila y recorrieron sus perfectas facciones –¿Qué demonios eres, Trunks? ¿Por qué tienes esos increíbles poderes? –se detuvo en sus ojos cerrados pensando en lo bellos que lucían cuando estaban abiertos. Esa mirada tan llena de amabilidad cuando era azul y tan llena de fiereza cuando era aqua la dejaba sin aliento. Aún no decidía por cuál de ambas miradas se sentía más atraída; a ella siempre le atrajo lo rudo, lo serio y lo frío cual Sasuke y Sai, pero recién descubría que lo cálido, lo gentil y lo tímido eran adjetivos que podrían hacerle perder la cabeza. No en cualquiera lucían atractivos esos atributos, solo en el chico Briefs brillaban cual oro puro –¿Por qué tuviste que nacer tan lejos de aquí? –no se refería a la lejanía sus planetas, Ino se refería a la lejanía de sus universos. Aquel fenómeno desconocido había causado un grave problema al ir en contra de las leyes de la naturaleza. Sus dimensiones jamás, en toda la historia de la vida aquí y en Namekusei, debieron juntarse. Ellos nacieron para nunca conocerse, para morir sin haberse visto ni una sola vez, pero ahora el destino les permitía verse y, quizá… sufrir por el inevitable momento en el que él y su hermana deberían partir sin mirar atrás –No me importa si te vas hoy o mañana, no dejaré que te marches sin antes haberme explicado todo.
–Vamos, Ino –la voz de su compañero pelinegro la sacó de su ensimismamiento –Dejemos a Choji descansar para que se recupere completamente.
–De acuerdo –respondió avanzando detrás del lento Shikamaru.
–No se preocupen por mí, chicos. Creo que me voy a levantar de una vez para estirar las piernas –el Akimichi retiró la sábana de sus piernas y se sentó a la orilla de la cama.
–¡De ninguna manera te atrevas a levantarte de la cama, Choji! –habló autoritaria la rubia apuntando acusadoramente al castaño con su dedo índice –¡Tu cuerpo debe reposar por más tiempo antes de que puedas hacer algo! ¡Regrésate!
Con algo de temor en su rostro, Choji de inmediato subió sus piernas a la cama, se tapó de nuevo con la sábana y le sonrió nervioso a su compañera que recuperaba la tranquilidad de su rostro al haber sido acatada su orden.
–Debes tomártelo con calma, Choji –recomendó Shikamaru con una sonrisa ladina antes de abandonar la sala junto con la temperamental Ino.
–Sí, claro. Eso lo dices porque tú no estás atado a una cama –mencionó el hijo de Choza como si de un perrito regañado se sintiese –Bueno, pero nada me impide ir al baño y hacerle una pequeña visita a la cocina del Hospital jejeje –de nuevo quitó la sábana de encima y pisó de puntitas cual ladrón dirigiéndose a la salida de su habitación –Espérame aquí tantito, Trunks, veré si puedo traerte algo para que comas en cuanto despiertes. Siento haberme terminado las manzanas que trajo Ino para los dos.
Caminando por las calles de arena, los alumnos de Asuma conversaban acerca de lo dicho en la habitación. A ciencia cierta, los médicos no sabían cuándo despertaría el saiyajin y aquello era lo único que estaban esperando los ninjas de Konoha para volver con el reporte a Tsunade. La estancia de Trunks y Bra no podía ser un acontecimiento secreto entre Konoha y Suna por dos razones: la primera porque un evento escondido como ese pondría en peligro la paz pactada entre las Cinco Naciones, agrietando la confianza y abriendo la puerta de la competitividad y la Guerra para hacerse de ese par de poderosos guerreros. La segunda razón era porque dada la naturaleza de las circunstancias que se desataban por la llegada de aquellos dos, los eventos por sí mismos hablarían. Un par de poderes como los Briefs definitivamente no pasarían desapercibidos, aunque ellos supieran lo que era ocultarse de los demás humanos, simplemente en el Mundo Shinobi no sería sencillo con tanto talento rondando por ahí. Serían descubiertos tarde o temprano, así que lo mejor sería alertar a las demás Aldeas.
–¿Qué vas a hacer ahora, Shikamaru? –la rubia rompió el breve silencio que se formó.
–¿Mmmm? Bueno… –el usuario de las sobras se detuvo, llevó su vista al cielo y sonrió –Quiero ir a un lugar tranquilo a mirar las nubes.
–¿Mirar las nubes, dices? ¡La situación no está para holgazanear, Shikamaru! ¡Esto es delicado!
–Lo sé, lo sé, Ino –respondió Nara molesto por los gritos de su escandalosa amiga –No podemos regresar a la Aldea mientras Trunks y Choji sigan recuperándose. Antes que otra cosa suceda, quiero hacer eso que más me gusta hacer.
Ino soltó un suspiro resignado. Definitivamente Shikamaru Nara no tenía remedio.
–Yo iré a comprar más comida. Choji se comió todas las manzanas y seguramente Trunks despertará con mucha hambre. Y por si eso no fuera poco, estoy segura de que el estómago de Choji no se llenó con eso...
La Yamanaka había dejado parado a su compañero para avanzar ella sola hablando consigo misma en dirección al lugar donde conseguiría todo lo que se propusiera para saciar a los dos tragones del equipo. Shikamaru solo la veía atónito por su cómico soliloquio.
–No… no puedo creerlo –susurró la Godaime desde su oficina. La hoja de papel enrollada que el halcón de Suna había enviado de parte de los shinobi de Konoha había llegado exitosamente a su destino y ahora era leído por la líder, la cual no podía dejar de emitir un pequeño temblor en sus manos producto de la impactante noticia que leía en él.
–¿Sucede algo malo, Tsunade-sama? –preguntó alarmada Shizune al ver los gestos desencajados de la pareja del difunto Dan –Ese reporte viene de la Aldea de la Arena, ¿no es así?
–…Así es… –fue la cortante respuesta de la rubia que aún trataba de asimilar todo lo que Shikamaru le había escrito en el papel.
–Entonces el mal presentimiento de Bra fue correcto –pensó la que sostenía a Tonton en brazos –Dígame qué dice el reporte, Tsunade-sama.
La vieja Sannin se dedicó a relatarle a la estupefacta Shizune lo que había ocurrido en Suna. Según el reporte del Nara, las desapariciones de civiles y posteriormente ninjas capaces y con artes extraordinarias fue provocado por un extraño sujeto con una habilidad especial de robarse la energía de los seres vivos y sus conocimientos para aprovecharlas en su completo beneficio. Después de haber sido descubierto por Trunks y tras un insistente interrogatorio por parte del mismo, el sujeto reveló su identidad y sus objetivos. Yaaku, edad desconocida, originario de un planeta lejano llamado Paiddo. Su objetivo primordial en un inicio fue acabar con Bra y Trunks como un acto de revancha, sin embargo, pronto decidió acabar con todos los seres vivos alegando tener la capacidad suficiente de destruir la Tierra entera de un solo ataque. El desenlace del encuentro se decidió con la victoria de Trunks que tuvo que emplear su máximo poder para derrotar a Yaaku. El mencionado Super Saiyajin en la pasada reunión se hizo presente para defender a Suna. Los detalles fueron redactados explícita y claramente por el genio pelinegro para dejarle a Tsunade lo más entendible posible los acontecimientos de la batalla desde su perspectiva, narrando el resultado final de la pelea. Choji, Shikamaru y Trunks fueron lastimados, siendo los primeros dos fuera de peligro, pero el último se encontraba de gravedad en el Hospital de Suna. Para finalizar, Shikamaru aclaró que se desconocía si el paiddo había llegado solo a su dimensión, pero dadas las circunstancias de tranquilidad después de su derrota, se pensaba que no había más enemigo por el momento.
–¿De-destruir la Terra? –expresó Shizune sin poder creérsela –Eso… ¡eso es imposible!
–No lo es –respondió la Sannin mordiéndose una uña con preocupación –¿Recuerdas lo que Trunks nos dijo? Sus antepasados se dedicaban a conquistar planetas y los vendían a seres de otros planetas –Tsunade hizo una pausa en la que dejó de morder su uña y entrelazó sus manos apoyando sus codos encima del escritorio –Siempre supe que nosotros no éramos los únicos seres vivos que habitaban en el universo, pero nunca pensé que viviría lo suficiente para ver por mí misma que no estamos solos.
–Y no solo eso, sino que los seres que habitan en otros planetas son mucho más poderosos de lo que nosotros nos pudiéramos imaginar –completó la frase Shizune.
–Hmph –rió levemente la rubia de ojos miel en la misma pose –Así que Trunks Briefs nos ha salvado de esta, ¿eh? –así como Naruto le recordaba a su fallecido hermano Nawaki, el hijo de Vegeta le recordaba inevitablemente a su difunta pareja Dan. Ambos chicos le eran similares, desde su particular largo cabello con un tono claro, aunque uno azul y otro lila, hasta la mirada tierna y amable que compartían en sus ojos azules. La preocupación de Trunks por Bra le rememoró a la que Dan sentía por su hermana y sus grandes deseos de proteger a los shinobi de la Aldea. Trunks había logrado defender al planeta entero al haber derrotado a Yaaku, algo que la Sannin no podría olvidar jamás.
–Tsunade-sama… la aparición de este enemigo la sintió Bra cuando estábamos en el campo de entrenamiento. Ella supo que Trunks estaba en peligro y hasta me dijo que se había transformado en Super Saiyajin. No cabe duda de que ellos tienen una habilidad impresionante. Ni los mejores ninja sensoriales podrían haber detectado una batalla a una distancia tan grande como la que hay entre Suna y Konoha.
–¡Shizune! –llamó autoritaria la rubia
–¡Hai! –la pelinegra dio un respingo ante el repentino llamado de su maestra.
–Envía una respuesta pronta al Kazekage diciendo que acepto su propuesta de reunirnos antes de llevar esto a junta con los demás Kages. Si todo marcha bien, en tres días tendremos a Gaara en Konoha.
–¡En seguida, Tsunade-sama! –la pelinegra corrió a la puerta principal de la habitación y la abrió, pero en lugar de echarse a correr rumbo al departamento de mensaje, se detuvo en seco mirando al suelo.
–¡Pakkun! –el pequeño ninken se encontraba jadeando de cansancio y su pequeña garganta aclamaba por agua –¡Tsunade-sama, Kakashi ha enviado a Pakkun con un mensaje!
–¿Pakkun? –preguntó extrañada por el repentino mensaje que enviaba el jounin.
El perrito se coló por la puerta hasta el escritorio de la Hokage y extendió su patita delantera para que la Sannin extrajera el pergamino del portapergaminos.
–Es un mensaje muy importante el que te envía Kakashi –habló el canino –Me encargó específicamente que tuviera mucho cuidado con la información que escribió ahí y me encargó que le llevara tu respuesta.
Nuevamente la Hokage se encontraba absorta y petrificada leyendo el nuevo mensaje en torno a la famosa misión en Suna. Kakashi daba respuesta a través de sus palabras la incógnita que había planteado Shikamaru en su reporte. En efecto, el monstruo de origen Paiddo no había llegado solo a tierras ninja. Él tenía una aliada igualmente extraterrestre del Planeta Kanaki llamada Zahira que, al igual que el anterior, buscaba deshacerse de los nuevos integrantes de Konoha. Al parecer, en el espacio exterior los saiyajin no eran bien recibidos, ya que su reputación era desastrosa. El resultado de la batalla que sostuvieron Bra, Sasuke y Naruto dejó sus monstruosas secuelas en el territorio del País del Fuego tal y como las había en el País del Viento. En esta ocasión el peliplata también se dedicó a narrar el aspecto del bosque después del combate, describiendo el desastre de las técnicas de los tres que consumió, cortó y explotó una inimaginable cantidad de árboles y tierra firme. Sin embargo el resultado no fue del todo similar, ya que en esta ocasión, el enemigo había logrado escapar ileso a pesar de haberse enfrentado contra dos poderosos ninjas capaces de enfrentarse a Madara y a una saiyajin que contaba con un asombroso poder. La mujer de origen Kanaki amenazó con enfrentarse de nuevo a la alumna de Kakashi pasado un tiempo en el que ella aprovecharía para entrenar y fortalecerse. Por otro lado, el exANBU aseguró estar enterado de la conclusión del combate librado en Suna gracias a la percepción de ki de su subordinada Briefs, por lo que supuso que la misión llegó a su fin. De ser el caso, el jounin especificó en el pergamino que esperaba órdenes de la Hokage para que les indicara su proceder.
–¡¿Y ahora qué ocurre, Tsunade-sama?! ¡No me diga que…! –la cara de la Senju se veía pálida y descompuesta.
–¡Shizune!
–¡H-hai!
–¡Dile al Kazekage que no tenemos tiempo para reuniones extraoficiales! ¡Gaara está convocado a una junta con los demás Kages en Konoha para tratar un asunto de suma importancia! –rugió Tsunade arrugando el papel que tenía entre sus manos –Este asunto se está saliendo de nuestras manos. Debemos proceder rápidamente a alertar a todo el mundo de esta maldita mujer –los ojos de la Legendaria Perdedora brillaban con inusual estrés y preocupación–¡En cuanto Trunks se recupere lo suficiente para moverse, el Equipo Asuma debe estar aquí a la brevedad!
–¡A la orden, Tsunade-sama! –en esta ocasión la sobrina de Dan salió a toda velocidad para enviar el mensaje que con tanta urgencia debía ser llegado a Suna.
–¿Qué hay de la respuesta para Kakashi? –preguntó Pakkun con seriedad. Él no estaba consciente de nada, pero por la reacción de la Princesa, el mensaje que llevó debió ser aterrador.
–La misión en la Aldea de la Arena ha terminado. Hazle saber a Kakashi de la junta con los Kages y quiero que él y Shikamaru estén presentes, además, Trunks y Bra deben estar en la Aldea para cualquier cosa que se pueda suscitar. Entender el poder de ambos es casi imposible, por lo que sospecho que los demás Kages querrán verlo con sus propios ojos. Así que… dile que él y su equipo retomen el camino de regreso a Konoha.
–¡Entendido! –en lugar de salir por la puerta principal o por el gran ventanal detrás de la Hokage, el pequeño perrito desapareció entre la nube de humo blanco que se forma al desvanecerse una invocación.
–¿Pero qué…? –Tsunade se sorprendió por el extraño proceder del animal –¡¿Y cómo pretende ese perro tonto llevarle el mensaje a Kakashi si ya ha desaparecido?!
–Espero que con todo esto Trunks y Choji puedan quedar satisfechos por fin –se dijo la Yamanaka cargando una inmensa bolsa de todo tipo de fruta, por supuesto cerciorándose de que el producto aguantase lo suficiente antes de ceder a las altas temperaturas. La chica suspiró pesadamente al pensar en el pelilila –Me pregunto cuánto tiempo más le tomará a ese tonto despertar. ¿No se supone que un saiyajin es muy poderoso? De ser así, no debería tardar demasiado en recuperarse.
La rubia de la Hoja continuó caminando rumbo al Hospital. Tenía pensado entregar la gran comida al Akimichi y revisar el avance del saiyajin, aunque en realidad aquello era innecesario, pues solamente restaba esperar a que el guerrero recuperara sus fuerzas para darse de alta. Al llegar a su destino, la amable recepcionista la recibió.
–¿Ya de regreso a ver a sus compañeros, Ino-san? –preguntó la castaña.
–Así es, Sui-san –respondió sonriente la Yamanaka.
La rubia ojiazul caminó por el pasillo lentamente debido al peso de toda la comida que llevaba para el par de tragones que tenía por compañeros hasta que se detuvo en la puerta de la habitación. Abrió la puerta e ingresó.
–Traje más comida, Choji, solo espero que no te la acabes toda o… –Ino cerró la puerta y se dio media vuelta solo para que sus azules captaran algo que no se esperó.
Al ingresar completamente a la habitación, encontró ambas camas deshabitadas. Los ojos de la rubia se pasearon entre una y otra como tratando de verificar que sus ojos estuviesen en lo correcto.
–Tienes que quedarte en cama hasta recuperarte por completo, Choji –escuchó la voz del Nara desde el pasillo dirigiéndose a la habitación.
–Lo sé, Shikamaru, pero estoy muy aburrido ahí dentro todo el día. Todo sería más divertido si al menos Trunks estuviera despierto.
En cuanto la chica vio que ambos despreocupados ninjas irresponsables entraban por el umbral, se abalanzó al cuello del Akimichi sin previo aviso.
–¡¿DÓNDE DEMONIOS HAS ESTADO, CHOJI?! ¡TE DIJE QUE NO PODÍAS LEVANTARTE DE LA CAMA HASTA QUE TE RECUPERARAS POR COMPLETO! ¡¿Y ME PUEDES DECIR DÓNDE MIERDA ESTÁ TRUNKS?! –la ninja médico no paraba de zarandear al pobre castaño que solamente podía quedarse quieto y en silencio para no enfurecer más a la ninja gritona. Solo hasta que escuchó que la fémina le interrogó por el pelilila fue que reaccionó junto al holgazán.
Ambos chicos dirigieron sus miradas al lecho donde debía permanecer inmóvil el cuerpo del saiyajin, solo para toparse con el mismo panorama con el que se encontró la rubia a su llegada. Trunks Briefs había desaparecido.
–¡Mierda! –fue lo único que el hijo de Choza pudo articular por el acontecimiento.
–¿Ves? ¡Si hubieras permanecido aquí en todo momento habrías sabido qué pasó con él! –reprendió enojada y preocupada Ino.
–Vamos, Ino, este no es el momento para reprender a Choji. Debemos buscar rápidamente a Trunks. No quiero ni pensar que alguien tenga la intención de hacerle algo mientras se encuentre en ese estado –Shikamaru y Choji salieron tan rápido como pudieron en busca del guerrero desaparecido mientras que la Yamanaka se quedó petrificada a causa de la última frase pronunciada por Shikamaru.
–¡Que ni se le ocurra a nadie tocar a Trunks o se las verá conmigo! –fue lo que dijo antes de salir disparada por la ventana a la torre más alta para identificar al Briefs y a su posible agresor.
–Genial, Trunks, ¡qué fastidio! Te juro que este no es el momento indicado para jugar a las escondidas –pensaba el Nara mientras buscaba por la Aldea al chico con el cabello más llamativo del mundo shinobi. ¿Cómo es que alguien con ese color en la cabeza pudiera perderse? –Bueno, supongo que si alguien quisiera deshacerse de nuestro amigo extraterrestre, este sería el mejor momento aprovechando que no puede defenderse. Si yo quisiera matar a Trunks, ¿dónde llevaría a cabo mi plan?
–¡Trunks! ¡Trunks! ¿Estás aquí? –buscaba y llamaba insistentemente el castaño de pelo largo por los establecimientos de comida, su zona favorita –Supongo que Trunks despertó y tuvo hambre, por eso debe estar por aquí. Veré si se encuentra en este local de Barba Q –se dijo para meterse al establecimiento babeando desde que pisó la entrada.
–Muy bien, tranquilízate Ino. Trunks es muy poderoso como para dejar que alguien se aproveche de su situación. Él debe tener ya experiencia en este tipo de cosas, además, su papá debe haberlo entrenado lo suficientemente bien para salir librado de todo esto… ¿verdad? –se decía para mantener la calma la hija de Inoichi –Respira, Ino. Si me concentro lo suficiente podré detectar el chakra de Trunks y así encontrarlo –la rubia cerró sus ojos para mayor concentración, llevó sus dedos índice y anular juntos a la altura de su nariz formando un sello y se esforzó por sentir el leve movimiento de su energía interior.
–Otra vez Bra se está adelantando demasiado, ¿qué acaso no entiende con palabras que debemos esperar a Pakkun? A esta velocidad jamás nos alcanzará –rezongaba a la distancia la pelirrosa que veía muy alejada a Bra, siendo seguida de cerca por el hiperactivo rubio y en la misma posición se encontraba el azabache.
–¿Mmmm? ¡Está listo! –pensó la peliazul antes de detenerse por completo.
–¿Sucede algo, Bra-chan? –preguntó Naruto deteniéndose al instante.
–Creí que eras la más interesada en llegar a la Arena –dijo Sasuke al detenerse junto al rubio mirando a la guerrera que mantenía sus ojos en los otros dos que apenas lograban alcanzarlos.
–Sí, solo que… Kakashi-sensei me pidió un favor –respondió la saiyajin sin ningún rastro de cansancio.
–¿Y qué fue eso que te pidió Kakashi? –preguntó sin interés aparente el azabache.
–Ahora lo sabrás –en cuanto la guerrera vio que el peliplata estaba lo suficientemente cerca, continuó –Kakashi-sensei, el ki de su perrito por fin ha desaparecido –anunció Bra al jounin que se detenía en el árbol contiguo.
–Buen trabajo, Bra –premió Hatake antes de morder su dedo pulgar para hacerse sangrar.
La guerrera prestó especial atención al extraño actuar del líder.
–¡Kuchiyose no Jutsu! –la mano de Kakashi chocó contra la rama en la que estaba parado y la peliazul pudo ver cómo se formaba un símbolo extraño hasta que una nube de humo blanco apareció.
–¡Es el perrito! –aplaudió la guerrera como si hubiese visto a un mago realizar algún truco.
–¡Oye! Mi nombre es Pakkun, niña –corrigió el pequeño ninken ofendido por el miserable adjetivo que le dio la nueva del equipo.
–Cómo sea, no me puedes negar que eres un perrito; y además, ¡eres uno muy adorable!
–Basta ya. Pakkun, dinos cuales fueron las palabras de la Hokage –dijo Kakashi situado en cuclillas para estar a la altura de su invocación.
–Bien. Tsunade dijo que lo más conveniente es convocar a junta con los demás Kages para informarles de todo lo que está ocurriendo. También dijo que tú y el chiquillo del clan Nara estarán presentes en cuanto los demás lleguen a Konoha.
–Ya veo. Es una decisión muy acertada.
–¿Quiénes son los Kages y por qué hay que decirles de todo esto? Ustedes son demasiado complicados –chilló la peliazul.
–Yo te lo explicaré –se apresuró la pelirrosa –Un Kage es el líder de una Aldea Oculta y por lo general es el ninja más poderoso de todos los que viven en esa aldea. Así, tenemos a los Cinco Kages que lideran a las Cinco Grandes Naciones Shinobi. Primero tenemos al Hokage que es el líder de la Aldea de la Hoja, en la actualidad es Tsunade-sama; el Kazekage es el líder de la Aldea de la Arena, el Raikage está a cargo de la Aldea de la Nube, el Tsuchikage es el que está al mando de la Aldea de la Roca y, finalmente, el Mizukage es el líder de la Aldea de la Niebla. En el pasado, todas las Aldeas Ninja vivíamos en constantes guerras entre nosotros, pero desde que nos unimos en la Cuarta Guerra Ninja contra un poderoso enemigo llamado Madara Uchiha, hemos cuidado esa gran alianza e intentamos vivir en paz entre nosotros. Es por eso que Tsunade-sama pensó que debemos informar a las demás Aldeas de la presencia de Zahira y sus intenciones de atacar a la Tierra.
–Las clases de historia y teoría para después, Sakura –interrumpió Sasuke el relato que ya se sabía de memoria –¿Qué dijo Tsunade con respecto a la misión en la Aldea de la Arena? –preguntó dirigiéndose a Pakkun.
–Sí, hablado de eso… Shikamaru envió un informe de la situación, dando por terminada exitosamente la misión, así que Tsunade-sama ordenó que regresaran inmediatamente a Konoha para que estuvieran presentes a tiempo para la junta. El Equipo Asuma regresará en cuanto todos sus miembros estén en disponibilidad de hacerlo.
–Eso no –Bra abrió sus ojos decepcionada al escuchar lo que la mascota de su sensei les comunicaba –¡Eso no, Kakashi-sensei! ¡Debemos seguir nuestro camino para ver cómo se encuentra mi hermano! ¡No me importa qué órdenes les de su Hokage, ella no es mi líder y yo no voy a acatar sus reglas!
–Tranquilízate, Bra –habló sereno el peliplata –Estás viviendo en Konoha, ¿no es así? Si mal no recuerdo, Trunks y tú juraron prestar sus habilidades a Konoha a cambio de vivir ahí. Se les está dando asilo, comida y un trabajo para sobrevivir en un mundo que ustedes no conocen, dime, ¿no es razón suficiente para respetar las reglas de un lugar en donde se les está permitiendo vivir?
–¡Nosotros no necesitamos de su estúpida caridad! Está claro que solo a ustedes les interesa su estúpido bienestar sin preocuparse en lo absoluto de lo que pueda pasar con Trunks y conmigo. ¡Hagan tantas malditas juntas se les antoje, nosotros nos vamos de aquí!
–Espera, Bra –detuvo Hatake el brazo de su subordinada que se preparaba para emprender el vuelo. Al cerciorarse de que la saiyajin no saldría volando, la soltó y se dirigió a su ninken –Eso es todo, Pakkun. Puedes retirarte.
–De acuerdo, Kakashi. Espero que las cosa marchen bien –y sin decir nada más, el perrito desapareció entre la espesa nube de polvo que dejó para anunciar su retirada.
–Te equivocas en lo que acabas de decir, Bra-chan –se dirigió serio Naruto a su compañera –Nosotros no somos unos malditos egoístas que solamente nos preocupamos por nuestra seguridad personal y abandonamos a nuestros amigos cuando más nos necesitan. Yo seguiré contigo el camino a Suna. Te acompañaré hasta que puedas ver por ti misma a tu hermano Trunks.
–¿De-de verdad, Naruto? –por un breve momento Bra se sintió sola y desamparada, pero las palabras de ese rubio especial la hicieron recuperar la confianza en la gente de Konoha.
–Sé que esto va en contra de las órdenes de Tsunade-sama –habló la pelirrosa –Pero Naruto tiene razón, nosotros te acompañaremos hasta la Aldea de la Arena.
–Muchas gracias, chicos –respondió conmovida al gesto de solidaridad que mostraban sus amigos.
–Si queremos llegar a Suna lo antes posible, entonces tendremos que prescindir del descanso a mitad de viaje. Acortaremos las horas de sueño y de alimentación para llegar en el menor tiempo posible –Bra no lo podía creer, el mismísimo líder del equipo la estaba apoyando a pesar de las órdenes específicas de la Hokage. Definitivamente, en ese momento, Bra supo lo que significaba el apoyo de equipo y la amistad.
–Eso no será necesario. Llegaremos a Suna esta misma tarde –dijo la pelizul para sorpresa de todos.
–¡Estás loca! –refutó la ninja médico –¡Es imposible que lleguemos en tan poco tiempo a la Arena si todavía falta mucho! Sé que quieres llegar ya mismo al lado de Trunks, pero lo que dices son disparates.
–Dije que llegaremos a Suna esta misma tarde porque estoy consciente de que ustedes no soportarían mi velocidad, porque de ser el caso, llegaríamos en cuestión de segundos –enfatizó con un chasquido de dedos la guerrera.
Sin esperar respuesta de alguno de los presentes, Bra comenzó a elevarse y hasta estar lo suficientemente alto liberó su ki, rodeándose de un halo azulado.
–Sin embargo… puedo sentir en ustedes un gran potencial, que si lo ocupan, podemos llegar rápidamente a Suna –gritó la chica desde los cielos y comenzó a volar en dirección al ki de Trunks.
–¡Espérame, Bra-chan! –Naruto al instante se vistió del poderosísimo chakra de Kurama y se desplazó a toda velocidad siguiendo a la peliazul.
Kakashi y Sakura simplemente quedaron viendo anonadados a la misma dirección en la que ambos chicos habían partido.
–Dense prisa –el azabache los sacó se su trance y poco a poco comenzó a rodearlo un chakra púrpura que daba aviso de la presencia del Susanoo. En cuanto la invocación estuvo completa, el humanoide despegó volando con Sasuke, Kakashi y Sakura en su interior.
¿Qué les pareció? Bueno, hay algunas cosas que quisiera aclarar. En mi fic el chakra y el ki no son las mismas cosas, sin embargo, ambos universos poseen estos dos tipos de energía en su interior. Recordemos que en DBZ, Gohan explica a Videl que todos los seres vivos (por supuesto animales y plantas también, e incluso astros) poseen ki. En el caso de Naruto no es lo mismo, pero para ser sincera, esta parte del chakra derivado de Hogoromo y mucho antes de Kaguya no me queda del todo claro, porque es un argumento que se contradice a lo que nos explicaba Kishimoto al inicio de la serie. Entonces, para manejar más fácil a los personajes y lograr que interacuen les he dotado a ambos universos de ki y chakra.
Segundo, jamás vimos tal cosa como un Hospital en Suna como lo hay en Konoha, pero las Guerras siempre traen consigo beneficios, así que en el caso de la Arena fue un Hospital decente XD.
Creo que eso ha sido todo. Solo queda ver qué diablos pasó con Trunks. Bra ya se dirige ahora sí a ver a su hermano sin perder el tiempo. ¿Qué pasará cuando le pregunte acerca de Vegeta? ¿Qué tanto se hablará en esa dichosa junta de Kages?
sebas chan: Perdón por haberte puesto sentimental con la escena de Bra. Juro que esa no fue mi intención, pero seguro que ella la pasó muy mal al enterarse de todos los desastres que su padre provocó en sus años mosos. Ciertamente Zahira es muy poderosa, y he de decirte que aún no se ha mostrado todo el poder que posee, así que Bra la tendrá difícil, pero no está sola, está su hermano Trunks, Naruto, Sakura y Sasuke tampoco se quedarán de brazos cruzados. Gracias por el review y espero que este capítulo sea de tu agrado. Saludos.
Guest: Hola! Qué te puedo decir? En realidad no entendí muy bien tu review jeje pero te agradezco mil por leer mi historia. Te mando un saludo.
Valen Eaton: Hola! Me encanta saber que las cosas que se ponen difíciles te gusten jajaja porque aún falta mucho más. Gracias por tu rview y saludos a ti y a tu hermana. Espero que les guste esta actualización.
Valeria: Hola Vale! Aquí está por fin la actualización :D
bura 12: No te preocupes por no dejar comentarios, me alegra saber que aunque sea en uno me dejes saber que sigues mi historia y que te gusta. Las peleas entre Ino y Temari por Trunks son algo que me divierte escribir, sobre todo al pensar que nuestro guerrero no sabe qué tanto pasa a su alrededor. Naruto se volverá una persona muy imprtante para Bra, sobre todo por esta parte tan sensible al dolor ajeno que tiene. Sasuke es todo un enigma, pero es cierto, al final del capítuo se fue pensativo. Verás, él conoce muy bien el sufrimiento que siente alguien que se ha decepcionado de un ser amado, pues eso le pasó con Itachi. El llanto de Bra se lo recordó y por eso es que se ha ido, como defensa para no recordarlo más. Al fin llegó la actualización, espero que te guste y me sigas leyendo. Saludos.
Guest: Por supuesto que Naruto entrenará con Trunks y Bra entre otros... pero eso es un secreto aún jajaja. Saludos.
Guest: Hola! Muchas gracias por opinar así de mi fic, me das muchos ánimos para continuar. Por supuesto que los ninja son muy poderosos y claro que les daré su importncia frente a nuestros saiyajin, no te preocupes ;) Una persona hace algunos caps atrás también me dio la sugerencia de que Trunks enseñara a Ino a volar y me parece una excelente propuesta que tomaré en cuenta. Ahora que aclaré que Ino también tiene ki creo que sería más fácil para Trunks enseñarle. En cuanto a Sasuke... no lo sé, como que aún tengo mis dudas de si querrá entrenar con ellos o no. Es tan orgulloso que quizá no quiera saber nada, pero dependiendo de como se vaya desarrollando la hisotria veré si se deja entrenar por Trunks XD. Muchas gracias por tu review y espero que sigas leyendome. Saludos.
anomino: Aquí la continuación por fin jajaja espero que aún sigas esperándola :(
Guest: Sigo XD
milena: Hola! Siento mucho la demora, pero al fin aquí está la actualización :D Saludos.
Aquí me despido agradecida nuevamente por el apoyo que me dan. Les deseo una feliz noche. Sayo...
