Disclaimer: Tanto Dragon Ball Z como Naruto no me pertenecen, son obra de Akira Toriyama y Masashi Kishimoto respectivamente, pero mi imaginación me dio para juntarlos en una situación que nunca de los nunca va a ocurrir T.T... solo en mi cabeza.
He aquí algunas aclaraciones:
-letra normal- Diálogos
-letra cursiva- Pensamientos y contenido de flashback (lo especificaré)
-letra en negritas- Anuncio del Flashback.
Adivinen quién está aquí de nuevo? Exacto, con un nada elegante retraso (como siempre) por fin les tengo la siguiente actualización. Debo decir que me apena mucho tener que subir hasta ahora, sé que no hay excusa, así que me ahorraré todo el choro previo. Si ya se pusieron cómodos, entonces que comience la lectura.
–Mil cien, mil ciento uno, mil ciento dos, mil cien-to tres, mil…cien-to cua-tro –se escuchaba la suave voz varonil del guerrero saiyajin que apenas despertaba de un profundo sueño y lo primero que hacía era salir a entrenar –Mil… cien-to cinco…
Permanecer en cama en plena consciencia después de una gran batalla que supuso forzar el cuerpo al límite era algo a lo que un saiyajin no estaba acostumbrado. Ya sea por orgullo, por energía, por vanidad o por simple instinto, los guerreros expertos en artes marciales se rehusaban a desperdiciar un segundo más sin movilizar y desentumir sus marcados músculos después de haber persistido quién sabe cuánto tiempo inactivos. Sin embargo, la falta de consideración que Trunks tenía para con su cuerpo y/o seres cercanos no era tan grande como la que Goku y Vegeta tenían con sus respectivas familias. Así que, en lugar de volar a una zona rocosa y alejada de toda civilización sin decirle nada a nadie o encerrarse en una cámara de gravedad tras estar inconsciente, el pelilila permaneció en la Aldea en todo momento buscando realizar un ligero calentamiento nada extenuante; aunque… cualquiera que escuchara el número de lagartijas a un dedo que llevaba el saiyajin, se iría de espaldas replanteándose seriamente el significado de la palabra "extenuante".
Cerca del lugar donde estaba el hijo de Bulma, se paseaba una malhumorada rubia de ojos celestes buscando el chakra del desafanado guerrero que osaba ponerle los cabellos de punta de la preocupación.
–Tal como lo pensé… –se dijo caminando hacia el chakra del guerrero que sintió en la cercanía –Nosotros preocupándonos por él y él muy tranquilo se sale del hospital como si ésta fuera una situación como cualquier otra. ¿Acaso no se da cuenta que todavía está demasiado delicado? Se nota que este chico no tiene ninguna consideración con nadie. ¡Me va a oír en este mismo instante!
Amenazadoramente, la Yamanaka se acercó al disperso saiyajin que se mantenía enfocado en sus ejercicios sin intuir lo que estaba a punto de ocurrir.
Fue solamente cuando aparecieron en su campo de visión un par de sandalias shinobi negras y una de ellas repiqueteaba el suelo con marcada insistencia que el guerrero suspendió sus labores para levantar la mirada y descubrir a una Ino frunciendo el entrecejo molesta con sus delgados brazos recargados en sus caderas a puño cerrado. Aquella pose inevitablemente le recordó a su madre y a la de Goten cuando de pequeños lograban hacerlas enojar al punto de ganarse un buen castigo por sus acciones.
–I-Ino… ¿qué haces aquí? –preguntó el guerrero reincorporándose.
–¡¿Qué qué hago aquí?! ¡¿En serio estás preguntándome eso?! ¡Yo soy la que debería preguntar por qué estás en este lugar cuando deberías estar en el hospital! –la kunoichi estiró su mano derecha apuntando con el dedo índice su pecho sin tocarlo, señalándolo acusadoramente –¡Estoy aquí porque salí a buscarte cuando no te vi en la habitación! Ahora, ¡¿me quieres explicar por qué demonios escapaste?! –lejos de modificar su expresión corporal al haber descargado su enojo en esas palabras, la rubia la acentuó. La sensación de preocupación era algo que a Ino no le gustaba experimentar, menos aun cuando era causada por cosas sin sentido como esa.
–No, Ino, te equivocas, yo no estaba huyendo. Lo que quiero decir es que me sentí mucho mejor, por eso me levanté y quise estirar mi cuerpo un poco, eso es todo –definitivamente las mujeres son ese tipo de criaturas que pueden ser unos ángeles o unos demonios si se lo proponen, según recordaba palabras de su querido amigo pelinegro al encontrarse envuelto en una situación romántica con dos féminas.
Goten no era el tipo de hombres que jugaban maliciosamente con las mujeres estando con más de una a la vez, pero debido a su personalidad tan cálida y reconfortante como la de Goku, aunado a su atractivo físico, le era demasiado difícil lidiar con aquellas chicas con las que coincidía en la escuela. De hecho, haciendo recuento de la historia, escasas dos veces se le había conocido al más pequeño de los Son una chica que él presentara como novia.
–¡¿Y realmente creíste que fue buena idea salirte sin avisarle a los demás?! –escuchó la chillante voz de Ino sacarlo de sus pensamientos –No entiendo porque los hombres reaccionan de esa manera, ¡todos son iguales! –una gotita de sudor resbaló por la nuca del pelilila al escuchar la exageración de su compañera, pero si debía ser sincero, la mayoría de sus amigos guerreros hacían aquello, incluyendo su padre –Sasuke, Rock Lee… –empezó a nombrar la ojiceleste contando con los dedos las experiencias similares –Shikamaru lo ha hecho en algunas ocasiones y, ¡ah, claro! Recientemente Choji hizo lo mismo… aunque no salió precisamente a entrenar. ¡¿En serio solo tienen aire en el cerebro o qué les sucede?!
–Eh… Ino… ¿no crees que estás exagerando un poco? –eso hubiese querido decirle Trunks, pero al verla tan enojada, prefirió callar por su propio bien. Mujeres como Milk, su madre, No. 18, Sakura e Ino eran para tratarse con cuidado. Y sí, en esa categoría estaba totalmente incluida su hermana Bra.
–Trunks… –el pelilila abrió los ojos ligeramente sorprendido por el cambio repentino en la voz de la chica. La molestia y preocupación habían sido totalmente sustituidas por una mirada llena de duda. Él jamás había visto algo parecido en la mirada de alguien, pero en ese instante se daba una pequeña idea de lo que podía pasar por la mente de su compañera –¿Qué es lo que realmente pasa contigo? Quiero decir, sé que vienes de un lugar muy diferente al cual debes regresar, pero… ¿saiyajin? ¿Qué mierda es eso? ¿Qué demonios ocurrió realmente con ese sujeto que atacó a la Arena y por qué tu padre está siendo perseguido de esa manera? ¡Quiero saberlo todo, Trunks! ¡Quiero saberlo y no te permitiré más mentiras y secretos! ¿Me oíste? ¡Estoy demasiado indignada porque nos hiciste a un lado a Choji y a mí para confiar únicamente en Shikamaru! ¿Acaso no somos un equipo? Yo… ¡yo realmente creí que teníamos algo! –una mezcla de sentimientos se debatían lugar en el corazón de la intrépida chica. Enojo, tristeza, decepción y duda asomaban su cabeza a la vez con cada frase que Ino pronunciaba con avidez, sin embargo, un fuerte rubor en las mejillas apareció al procesar lo que había dicho al final. Aquellas palabras estaban fuera de lugar, pues ese no era el momento indicado para hablar de eso, según pensaba ella, pero no dijo nada para corregirlas.
–¡No, Ino… por supuesto que tenemos algo! –se apresuró a decir el guerrero causando a la rubia un paro cardiaco y que el rubor de sus mejillas se incrementara todavía más –Shikamaru, Choji y tú se han vuelto personas muy importantes para mí, al igual que los habitantes de Konoha y ahora los de la Arena también, eso te lo puedo asegurar. Yo siento lo mismo que ustedes sienten por sus compañeros, al punto de dar la vida si es necesario para protegerlos. No existe otra cosa que eso, puedes confiar en mí –aclaró el pelilila esperando que sus sinceras palabras hicieran feliz a Ino, pero por alguna extraña razón ocurrió justo lo contrario al percatarse de la ensombrecida mirada letal que le lanzó la rubia por lo que había dicho. Él realmente no entendía a las mujeres.
–Idiota –pensó la kunoichi suspirando con resignación –Entonces si somos taaaan importantes para ti como dices, quiero una explicación detallada de todo lo que está ocurriendo –terminó cruzando los brazos y manteniendo una mirada directa a los ojos del saiyajin –¿Quién demonios eres?
Trunks miró unos segundos los ojos azules de Ino, encontrando en ellos una determinación absoluta y verdadera hambre de saber. Suspiró resignado y se dispuso a hablar, esperando que la rubia frente a él no lo tachara de lunático por la sarta de posibles incoherencias que estaba a punto de decir.
–B-bien, quizá para ti resulte algo increíble lo que te contaré y no te culpo, a Shikamaru y a la Hokage les resultó difícil entender, pero mi hermana y yo provenimos de otra dimensión muy alejada de la de ustedes; eso puedo saberlo por la diferencia de desarrollo en nuestros tiempos –comenzó su relato el guerrero con la seriedad que requieren este tipo de explicaciones, sus palabras eran claras y no daban lugar a la duda o a que la ninja pensara que podría tratarse de mala broma.
–¡Eso ya lo sé! –respondió la chica con un leve tono envuelto en agresividad –Shikamaru se encargó de contarnos acerca de tu llegada a Konoha, también sé que se desconocen las posibles causas que lo ocasionaron y, además de eso, sé que están trabajando duro para poder regresar –el corazón de la fuerte ninja médico se contrajo levemente por el simple hecho de pensar que en cualquier momento ese varonil hombre desaparecería, llevándose consigo todo rastro de su existencia –¡Lo que yo quiero saber es quién diablos eres y cómo es posible que tengas todos esos poderes!
–S-sí, sí, entiendo que te encuentres ansiosa por saber eso, pero te ruego que por favor no me interrumpas para que pueda resolver de todas las formas posibles tus preguntas. Si después de haberme escuchado tienes más dudas, las responderé una a una, ¿te parece bien? –la irreverente chica no tuvo más remedio que aceptar, después de todo, la actitud seria de Trunks no le dio entrada a su caprichoso comportamiento.
–De acuerdo –tratándose de un asunto tan delicado como ese, Ino adoptó una cualidad más formal bajando sus brazos de sus caderas, dejándolos caer a su costado.
–Como ya lo comenté antes, en la dimensión de donde provengo la tecnología es mucho más avanzada que la que hay en este lugar, dándonos con eso la oportunidad de darnos cuenta de la vida que existe en otros planetas, e incluso hemos podido viajar por el espacio gracias a los inventos de mi madre en Capsule Corp. A lo que quiero llegar con esto es que la vida como guerrero da la oportunidad de conocer a esos seres extraterrestres que como nosotros, tienen vidas distintas y se dedican a cosas distintas. U-uno de esos extraterrestres es mi padre, y como ya habrás escuchado, es un saiyajin.
Ino clavó sus extrañados ojos en los de Trunks, siendo enmarcados bellamente por sus cejas fruncidas por el enorme desconcierto que la historia del pelilila le generaba, pareciéndole inverosímil al extremo, y eso que todavía no escuchaba ni la mitad del relato.
–Un guerrero saiyajin es un ser que no nació en la Tierra, sino que lo hizo en un planeta muy lejano llamado Vegita –se apresuró a responder el pelilila la pregunta que la fémina formuló en su cabeza –Desconozco la ubicación de ese planeta, ya que desafortunadamente hace muchos años fue destruido.
–¿E-es verdad esto que me estás diciendo? ¿Tu padre es un marciano? –sin ser plenamente consciente de ello, Ino adoptó una expresión de repudio al pensar en el padre de Trunks con antenas en la cabeza, piel verde y con un par de ojos parecidos al de los insectos, si no es que eran más de un par.
–No, Ino, te equivocas –lejos de sentirse ofendido, al guerrero le causó gracia la cara tan infantil que puso la rubia –Los marcianos son los habitantes de Marte…
–¡Sí, sí, ya lo sé! Los terrícolas de la Tierra, los saturninos de Saturno, los… saiyajin del planeta Vegita y así, creo… –corrigió –Lo que quiero decir es… si tu padre es un extraterrestre, entones eso te convierte a ti en uno de ellos, ¿no es así? –la Yamanaka no pudo evitar disimular su mirada escrutadora. Sus ojos celestes barrían de arriba abajo la anatomía del guerrero que no le parecía en lo absoluto diferente a la de un humano ordinario, excepto por que ya quisiera un humano ordinario tener un físico tan perfecto como el de él.
–¿Eh? S-sí-sí –las mejillas del guerrero se tiñeron de un rojo intenso al percatarse de la mirada insistente de su compañera –Mi madre es terrícola, así que técnicamente mi hermana Bra y yo somos híbridos, es decir, ambos tenemos herencia terrícola y herencia saiyajin.
–Menos mal ambos heredaron la apariencia de su madre –susurró descuidadamente la kunoichi, pero gracias al oído desarrollado de Trunks, sus palabras fueron claramente escuchadas.
–Mi hermana es muy parecida a mi madre en sus años de juventud, pero en mi caso ocurre que me parezco mucho más a mi padre.
–¡¿De verdad?! ¿Y dónde están tus antenas y tu piel verde? ¿O acaso pueden cambiar de color de piel? ¡No, ya sé! Quizá ustedes tienen la capacidad de adoptar la forma de las personas del planeta que visitan, ¿es eso, verdad? ¡Sí, eso debe ser! –sentenció ella sintiéndose a la par de Shikamaru por tan brillante deducción.
Trunks la miró sorprendido por las descabelladas cualidades que le atribuía como saiyajin. Quizá lo decía sin saber, pero esa y muchas otras cosas más fuera de su rubia imaginación había visto ya el pelilila a su corta edad en otros extraterrestres.
–Nosotros no tenemos ese tipo de poderes. La raza saiyajin es demasiado parecida a la terrícola, aunque no lo creas. De hecho, dudo mucho que cualquiera pueda notar la diferencia entre un saiyajin y un humano físicamente hablando, pues ambos somos casi perfectamente iguales, excepto por una característica.
La rubia de ojos azules suspiró aliviada por la noticia. Si ella deseaba tener hijos con Trunks, estaría demasiado angustiada de que alguno de ellos le saliera con características fenotípicas "extrañas" que le ocasionara burlas por parte de los demás niños por culpa de los genes del abuelo.
–¿Una característica? ¡¿Cuál es esa característica?! ¡¿Es demasiado notoria?! ¡¿Te causó problemas de pequeño?! ¡¿Los demás niños se burlaron de ti?! ¡Habla, Trunks! –la angustia nuevamente invadió la imaginación activa de la chica que de nuevo se percibía consolando a su pobre hijo con orejas puntiagudas –Nada que el cabello largo no pueda cubrir –pensó mirando que justamente Trunks conservaba su cabellera por encima de los hombros.
–¿Qué? No, no… no me causó problemas ni nada de eso. Esa característica por alguna razón difícil de explicar no la heredamos mi hermana y yo, incluso Goten ni Pan la tienen, solamente la tuvieron mi padre, el padre de Goten y su hermano mayor.
–¿Y se puede saber qué es? Dilo de una vez.
–Es una cola muy parecida a la de un mono que sale a la altura del coxis, pero como ya te lo expliqué, nosotros ya no la heredamos.
–¡¿Una cola?! –haciendo gala de su insuperable imaginación, Ino intentó imaginar a Trunks con cola de mono, sintiéndose terrible de que un defecto tan notorio y horrible pudiera haber estado en él, logrando opacar su escultural cuerpo por un detalle tan desagradable como ese, sin embargo, imaginar a Bra con esa cola le hizo reírse por dentro; definitivamente eso le habría caído como balde de agua fría a la vanidosa guerrera –Y… y ¿crees que si tuvieras hijos, ellos podrían heredar la cola de mono que dices? –preguntó intentando sonar lo más disimulada y tranquila posible.
–¿Hijos? –repitió la pregunta extrañado –No había pensado en eso antes, ¿por qué lo preguntas?
–No, no… por nada –la kunoichi agitó sus manos restando importancia a su pregunta –¿Y bien? ¿Por qué algo tan feo como una cola de mono sería útil para los saiyajin?
–Cuando se dedicaban a conquistar planetas, ellos utilizaban su cola para convertirse en monos gigantes a la luz de la Luna Llena que cuantificaba sus poderes y los hacía invencibles. Después de eso, se descubrió que la transformación de un saiyajin a Súper Saiyajin era mucho más poderosa que la de un mono gigante y de esa manera la cola dejó de crecer en las siguientes generaciones, puesto que ya no era necesaria para expulsar el poder que se encontraba dormido en el interior –el guerrero sabía que la explicación era un poco más complicada que eso, pero prefirió omitir detalles que llevaban a más explicaciones que la kunoichi no entendería.
–¡Bien! Al fin llegamos a la parte que quería saber. Explícame qué demonios es un Súper Saiyajin.
–Sí. La cualidad más grande de un saiyajin quizá sea la transformación que obtenemos cuando logramos superar nuestros poderes. Cuando eso ocurre, una serie de cambios físicos tienen lugar como consecuencia de una expulsión determinada de energía que es difícil de controlar en un estado normal. A eso, se le conoce como Súper Saiyajin. Las transformaciones varían dependiendo del nivel que el guerrero ha alcanzado, y por supuesto, estos estados solamente pueden ser logrados con entrenamiento.
–A ver, a ver, ¿lo que estás diciendo es que hay más transformaciones de esas cosas? ¿No es solo una? ¿Cuántas son exactamente?
–El número exacto de niveles lo desconozco, pero hasta el momento hay un saiyajin que ha alcanzado la fase tres de la transformación. Yo… –el guerrero bajó su cabeza apenado y sus mejillas se tiñeron levemente de rosado –Debido al periodo de paz que atravesaba la Tierra dejé de lado mis entrenamientos y me conformé solamente con la segunda fase de Súper Saiyajin que logré cuando era muy pequeño, e-es por eso que ahora no cuento con el poder suficiente para alcanzar el siguiente nivel.
–Debe estar demente este chico –pensó la fémina al escucharlo hablar de poder–¡Debes estar bromando, Trunks! ¡¿Dices que no cuentas con el poder suficiente?! ¡Maldita sea! ¡Lograste derrotar tú solo a ese demonio súper poderoso capaz de destruir a la Tierra por completo! ¡¿Y dices que no tienes el poder suficiente?!
–E-estoy hablando completamente en serio, Ino. Los poderes de un Súper Saiyajin tres son increíbles, es algo que tuve la oportunidad de ver de pequeño y hasta la fecha me sigue pareciendo sencillamente sorprendente, pero tengo entendido que las condiciones para que la transformación se lleve a cabo y pueda mantenerse deben ser específicas.
–¿A qué te refieres exactamente con eso?
–No tengo idea de cuáles son esas condiciones. Mi padre ha estado entrenando hasta el cansancio para alcanzar la fase tres que el señor Goku logró hace tiempo, pero por alguna razón, ha fracasado en eso –Trunks se llevó una mano a la barbilla meditando en algo que antes no se había puesto a pensar –Tengo entendido que el señor Goku se encontraba entrenando en el Otro Mundo y fue ahí donde logró esa transformación. Seguramente el Supremo Kaiosama debe saber qué tipo de entrenamiento hizo el papá de Goten, pero mi padre es demasiado orgulloso para recurrir a él, así que debo ser yo el que pregunte cuando regrese.
–Y ahora la última pregunta –habló la rubia –¿Me quieres explicar por qué diablos nos ocultaste tu origen y tus poderes? ¡¿Tienes una maldita idea de las misiones que habríamos completado con mayor eficacia y rapidez de haber usado tus poderes?! ¡Este mundo no es un juego, Trunks, aunque quizá a ti sí te lo parezca!
–No, no… lo que ocurre es que no estábamos completamente seguros de dónde nos encontramos y si resultaría conveniente ocupar todos nuestros poderes. Para ser honesto, ni siquiera en nuestra dimensión somos conocidos por el resto de los humanos. Solamente unos pocos conocen de nuestra existencia y de las veces en las que la Tierra ha estado en peligro de ser destruida por nuestros enemigos. Bra y yo confiamos en que si lográbamos seguir con esa dinámica en este lugar podría ser más fácil para nosotros regresar a nuestro hogar sin llamar tanto la atención. Resulta que a veces nuestros poderes atraen serios problemas a los que nos rodean, así que pensamos que sería mejor si nos manteníamos ocultos.
–Y vaya que los atraen –comentó Ino mordaz.
–Sin embargo, con la aparición de Yaaku en esta dimensión podemos darnos cuenta de lo peligroso que es permanecer quietos sin descubrir la causa de nuestro traslado. Yaaku debió enfrentarse a nosotros en nuestra dimensión, no en este lugar.
–Eso quiere decir que tu estancia en el Mundo Shinobi es algo que jamás debió ocurrir, ¿no es así? –preguntó la kunoichi sin apartar su mirada de los ojos del guerrero.
Trunks no respondió, en lugar de eso, clavó sus pupilas en las pupilas de la chica por primera vez sin sentir un ardor en su rostro que lo obligara a apartar sus ojos de los de ella buscando mil pretextos para evadir el momento. Ino, de igual manera, no deseó deshacer ese pequeño momento en el que por fin el guerrero la dejaba escrutar sus transparentes y gentiles ojos.
¿A qué se debía ese brusco cambio en sus destinos? Dos seres vivos destinados a no conocerse jamás se encontraban ahí, frente a frente sintiendo latir sus corazones a ritmos que nunca pensaron que podían latir, sintiendo el viento acariciar sus mejillas, meciendo grácilmente sus mechones rubios y lilas, olvidándose del resto del mundo sin darse cuenta de ello, repasando en sus mentes la última pregunta que la fémina formuló sin querer dar respuesta a ello. ¿Trunks debía estar ahí? Quién sabe, pero ahí estaba, mirando unos bellos ojos azules que muy en el fondo agradecía haber conocido, hasta que los segundos se transformaron en largas horas en la mente del Briefs que logró despertar de su ensueño y apartó inmediatamente sus ojos de los de ella, desviando su rostro bellamente sonrojado por haberse perdido en los ojos de su compañera de equipo.
–Trunks… –pronunció la ninja suplicando con su llamado mientras que con su nívea mano detenía el fornido brazo del guerrero que amenazaba con caminar hacia otra dirección lejos de ella. La chica se reprendió mentalmente por haber sonado tan débil, carraspeó, y continuó hablando con demanda –¡Quiero aprender a volar!
–¡¿Qué?! –preguntó sorprendido el pelilila.
–¡Lo que oíste! ¡Acabo de decirte que quiero aprender a volar! Supongo que eso puede ser posible, ¿o me equivoco? Si tú sabes volar no veo por qué yo no pueda aprender, ¡y espero que no vayas a decir que eso es cosa de saiyajin o saiyajines o como se diga! –terminó apretando con un poco más de fuerza el brazo del chico que sujetaba para darle énfasis y seriedad a sus palabras.
–Sí, por supuesto que puedes aprender a volar, pero…
–¡Pero qué! –demandó la rubia soltando el brazo del chico para empuñarlo junto con su otra mano sobre sus caderas –¡No aceptaré un "no" por respuesta, Trunks! ¿O es que acaso te niegas a enseñarme?
–No, no, nada de eso, Ino –calmó el guerrero –Lo que quiero decir es que no será sencillo en lo absoluto. El control de ki es algo que ustedes no han aprendido con anterioridad y eso puede resultar un poco complicado de lograr, eso es todo.
–¿Complicado de lograr, dices? ¿Y qué crees que es lo que he estado haciendo toda mi vida? Soy Ino Yamanaka, mi clan es especialista en jutsus mentales, por supuesto que sé lo que es el trabajo duro y los entrenamientos hasta el límite, en eso consiste la vida shinobi, por si no lo sabías.
–S-sí, claro, es verdad –se rascó la cabeza el guerrero con nerviosismo.
–Entonces, ¿cuándo comenzamos el entrenamiento? –sonrió ampliamente Ino con astucia sabiendo que por ningún motivo Trunks podía negarle algo como aquello.
El hijo mayor de Bulma suspiró derrotado accediendo a entrenar a su problemática compañera. A punto estuvo de responder cuando algo en los cielos llamó su atención.
–¿Pasa algo? –preguntó la ojiazul al ver que el Briefs volteaba a su derecha ipso facto –¡No me digas que ese extraño sujeto de otro planeta sigue con vida! ¿Te sientes mejor? ¡Dime que puedes volver a derrotarlo, Trunks!
–No, tranquila. No se trata de Yaaku, se trata de alguien más –sonrió el guerrero como si alguien generoso le quitase una pesada piedra que hace tiempo cargaba sobre sus hombros.
–¿De quién se trata? Y… ¿qué demonios es eso? –señaló la rubia hacia la misma dirección en la que miraba Trunks, solo que en lugar de fijar su vista en el cielo como lo hacía él, la puso sobre el horizonte del desierto que parecía causar revuelo con una tormenta de arena que se acercaba a una gran velocidad.
–¿Eh? No, no se trata de nada malo –respondió casi ausente el guerrero esperando a que aquello que lo hizo sonreír llegara por fin a la Arena.
Ino se centró en el cielo donde miraba Trunks restando importancia a lo demás haciéndose sombra con la mano en la frente para poder mirar mejor. Los segundos pasaron hasta que logró divisar un punto a lo lejos que poco a poco fue tomando forma.
–¡Truuuuuunks! ¡Ey, Truuuunks! –se escuchó la voz femenina de la hermana del guerrero que agitaba la mano.
–¡Es Bra! –la rubia volteó a ver a su compañero pelilila para toparse con una amplia sonrisa en su masculino rostro que le hizo experimentar una sensación de bienestar. Ella sabía lo angustiado que estuvo Trunks en sueños llamando a su pequeña hermana –Se ve que está a salvo –sabía que su comentario estaba de más, así que el objetivo de esas palabras eran, más bien, para hacerle saber al guerrero que ella se sentía igual de aliviada que él.
Ya más cerca, Bra no se ocupó en aterrizar debidamente frente a los dos chicos; en lugar de eso, la pequeña Briefs se lanzó desde las alturas a los brazos de su hermano restando impulso para evitar tirarlo en la arena, sin embargo, no pudo evitar que él retrocediera un par de pasos al colgarse de su cuello.
–¡B-Bra! –pronunció con dificultad Trunks por lo repentino del gesto –Me alegra verte con bien.
–¡A mí también me alegra verte recuperado, hermanito! –la guerrera echó mano de todo su autocontrol para no terminar llorando en el cuello de su hermano por culpa de la preocupación que vivió en todo el trayecto –¿Qué es lo que está pasando, Trunks? No entiendo nada y… ¡no sabes lo que me acaba de ocurrir! Parece que no solo es…
–Sé a qué te refieres, Bra. El enemigo contra el que me enfrenté no es el único que ha estado causando problemas en esta dimensión –manifestó el Briefs con tensión en su voz.
–Si lo que dices es verdad, esto no podría resultar más problemático –los tres presentes giraron su cuerpo para mirar a Shikamaru y a Choji incorporarse a ellos.
–¡Shikamaru! ¡Choji!–saludó el pelilila.
–Me alegra verte ya despierto, Trunks, pero debiste avisarnos que ya estabas bien y que te fugarías del hospital, aunque no te culpo, yo hice lo mismo –el castaño Akimichi se rascó la nuca al ver la cara de fastidio que puso Ino por lo que dijo.
–Sí, les pido una disculpa por mi comportamiento, no creí que fuera a causar molestias –dijo apenado el saiyajin.
–Supongo que esta es otra de las cosas que definen a Trunks Briefs, pero ahora lo que importa realmente es eso que acabas de decir –intervino Shikamaru –Si alguien como Yaaku se aparece nuevamente a causar destrozos no la pasaremos nada bien.
–Sí. Recuerdo que cuando Yaaku quedó atrapado en mi técnica, me dijo que él no había venido solo a este lugar y que su compañero había ido por el otro saiyajin –explicó volteando a ver a su hermana que también lo miraba –¿Te encuentras bien, Bra?
–Sí, pero… –la mirada de la guerrera descendió con tristeza buscando las palabras exactas para comenzar a contarle a su hermano todo el vituperio que vivió –Ella logró escapar –no fueron las mejores palabras para describir lo sucedido, sin embargo, era lo más importante en ese momento.
–No te angusties, sé que diste tu mayor esfuerzo –Trunks puso su mano tiernamente en la cabeza de la peliazul en un gesto tranquilizador.
–Pero eso no es todo, Trunks, hay información más importante que debes saber y… hay otras cosas que necesito platicarlas contigo acerca de papá y acerca de nosotros –Bra retiró suavemente la mano de su hermano y la colocó entre las suyas en un gesto corporal de súplica.
Aquella acción ligada a sus palabras causó asombro en el guerrero. ¿Qué era eso tan importante que incluía a su padre y a ellos dos?
–Disculpen que interrumpa su reunión familiar… –intervino el Nara dirigiéndose a la pequeña princesa –Pero si tienes información acerca del enemigo contra el que te enfrentaste que pueda ayudarnos sería de utilidad que nos la compartieras, no quisiera que esta vez nos tomara por sorpresa como sucedió con Yaaku. Además, ¿dónde está el resto del equipo Kakashi? Según el mensaje de Tsunade-sama, el equipo completo nos alcanzaría en este lugar.
–¿No se supone que nosotros debimos regresar a Konoha? ¿Por qué les habrá avisado a ellos que nosotros llegaríamos? O quizá la información viaja demasiado lento. Vaya que todos son unos complicados –pensó la peliazul –Mis compañeros llegarán en un momento, y cuando ellos lleguen, con gusto les explicaremos qué fue lo que ocurrió y las nuevas órdenes de esa vieja bruja –espetó lo último con desprecio.
–Vi… ¿Vieja bruja? –Ino y Choji soltaron a reír ante la perfecta descripción de la honorable nieta de Hashirama, mientras que Shikamaru y Trunks apenas podían mostrar una leve sonrisa reprimida sin sentir culpa por la irrespetuosa definición de una Hokage.
–Que descortés –dijo el usuario de las sombras –¿Y bien? ¿En cuánto tiempo llegarán los demás?
–Justo ahora –respondió de inmediato el pelilila fijando sus ojos en el cielo –¿Qué demonios es esa cosa? –se preguntó al ver al humanoide descender como una especie de ángel que al deshacerse dejaba ver la figura de tres miembros del equipo de su hermana.
–No tenía idea de que Bra tuviera esa maldita velocidad –reflexionó el azabache sintiendo la gran cantidad de chakra que gastó tratando de mantener el ritmo de la peliazul.
–Por allá viene Naruto causando un gran alboroto como siempre –señaló Ino con su dedo índice la tormenta de arena que poco a poco dejó ver el aura amarilla del rubio hasta que llegó a reunirse con el resto.
–¡Hola! –saludó el peliplata al equipo Asuma recibiendo el mismo saludo de sus colegas.
–¡Hola, Kakashi-sensei!
–Se tardaron demasiado, chicos, ¿qué les ocurrió? –comentó Bra dirigiéndose a sus compañeros.
–¡¿Qué qué nos ocurrió?! ¿Hablas en serio? ¡¿Cuántas veces debemos decirte que debes evitar adelantarte demasiado del resto de nosotros?! No sé si la palabra "E-QUI-PO" te diga algo, pero eso quiere decir que todos debemos mantenernos unidos respetando las órdenes del líder para evitar que nuestras vidas corran peligro, ¿sí me estás entendiendo? –regañó por onceava vez en el viaje la exasperada pelirrosa con las manos en la cintura esperando proyectar intimidación, pero simplemente aquello no funcionaba con la desafanada saiyajin que solo la oía sin prestarle la debida atención.
–¿Y se puede saber por qué no aumentaron la velocidad? O… ¿es que acaso no pudieron ir más rápido? –los ojos de la princesa se achicaron inquisitivamente hacia el Uchiha buscando ofenderlo con esas preguntas, ganándose una mirada fría por parte de él que se encontraba cerca con una mano en la cadera.
–¡¿Qué estás insinuando?! –si bien, el pelinegro se propuso hacer caso omiso a las provocaciones de Bra, la pelirrosa no pudo evitar responder en lugar de Sasuke –Es lógico que tú no sepas nada, pero el Susano'o de Sasuke es una de las técnicas más poderosas que existen en el Mundo Shinobi, y a decir verdad no me imaginaba que pudiera llegar a ser tan veloz.
–¿En serio? Pues a mí me pareció que iban al mismo paso que mi abuelo –se burló la chica disfrutando internamente de la rabieta de su compañera –A lo mejor fue demasiado el peso extra que cargaba Sasuke y eso contribuyó a su lento desplazamiento, ¿no crees, Sakura?
–¿Qué…? ¡¿QUÉ DEMONIOS ACABAS DE INSINUAR?! –La cara de la Haruno se transformó de ira al escuchar a la irreverente chica guerrera decirle aquello –¡TE VOY A ENSEÑAR A CERRAR LA BOCA CUANDO NO TENGAS NADA BUENO QUE DECIR! ¡SHANAROOOOOOOO! –Choji, Naruto e Ino agarraron la cintura de la enfurecida kunoichi tratando de detenerla, pero ella hacía gala de su inhumana fuerza arrastrándolos consigo como si fuesen muñecos de trapo.
Kakashi, Shikamaru, Sasuke y Trunks derramaban una gota de sudor en su nuca avergonzados de la escena que presenciaban. Definitivamente las mujeres eran demasiado -demasiado- peligrosas.
–¡De-Detente por favor, Sakura-chan! ¡Bra-chan no dijo nada malo, de veras! –luchaba el rubio por detener la masacre que sufriría su amiga, aunque a estas alturas no sabía cuál de las dos acabaría siendo destruida por la otra.
–Naruto tiene razón, Sakura –dijo la peliazul cruzándose de brazos con media sonrisa de lado –Yo no dije nada malo, solo dije la verdad.
–¡AAAAAAH, NO! ¡AHORA SÍ ESTÁS MÁS QUE MUERTA, MALDITA FENÓMENO! –la furia de la pelirrosa era tal, que sus ojos perfectamente redondos y blancos enardecían como dos intensas fogatas en medio de la noche mientras sus puños se hacían cada vez más duros cual metal frío que casi podían verse destellar de dicho material.
–¡No hagas tanto drama, frentesota! ¡Estamos en medio de algo delicado! –rogaba Ino aún aferrada a la cintura de la kunoichi que juraba se había transformado en un "Hulk" rosado.
–¿No piensas hacer algo, Kakashi-sensei? Son tus alumnas las que van a comenzar una pelea sin sentido –dijo el perezoso chunnin incitando al perezoso jounnin a intervenir.
–Mmmmmm, bueno… –se rascó la cabeza el peliplata –Confío en que los chicos podrán hacerse cargo de la situación.
–Sí, como no –lo veía el pelinegro achicando los ojos con fastidio.
–¡Bra-chaaaaan! ¡¿No se supone que querías llegar a Suna para hablar con tu hermanoooooo?! –preguntó el rubio al borde de la desesperación por no poder detener a su revoltosa compañera rosa.
–¡Oh, es cierto! Este no es el momento preciso para bromas –Bra abandonó su sonrisa burlona y recobró la compostura, logrando con eso hacer que Sakura también la retomara de un segundo a otro y que los tres ninjas cayeran agotados por el esfuerzo de contención –Tengo muchas cosas que hablar contigo, Trunks.
–Maldita frentesota. Tienes una fuerza monstruosa –se quejó la entumida kunoichi Yamanaka por lo bajo.
–Sí, por supuesto. En todo caso, no podemos dejar que el enemigo continúe asesinando más vidas inocentes. Si el compañero de Yaaku tiene las mismas habilidades que él, entonces debemos acabarlo cuanto antes.
–Estoy de acuerdo contigo, Trunks –habló la ninja médico rubia –Pero antes es necesario que te revise en el hospital. ¡Y no vayas a salir con que te sientes bien, porque no te estoy preguntando! Basta con ver tus ropas para que cualquiera sepa que necesitas descansar un poco más.
Todos en ese momento fijaron su atención a la indumentaria del guerrero que no revelaba otra cosa que la terrible y osada batalla que libró contra aquel que amenazó la Aldea de la Arena; además de piel, claro.
Cada uno de los rostros miraba de arriba abajo la deshilachada vestimenta de un saiyajin que se había atrevido a defender un mundo en el que él no era parte, pero que aun así, había dado su máximo esfuerzo por salvar una Aldea que apenas había conocido.
Los ojos del exninja copia miraron aún más allá, de manera analítica, al hermano de su subordinada que en ese momento intentaba convencer a la Yamanaka de lo innecesario que era que ella o Sakura gastaran su valioso chakra para revisarlo, pues él presumía de sentirse mucho mejor.
–Si el enemigo contra el que se enfrentó Trunks es igual de poderoso que la mujer con la que nos topamos, estoy seguro de que Bra no habría podido derrotarla en ese momento, teniendo en cuenta el resultado que Trunks obtuvo en su batalla y todo el poder que utilizó para haber dejado en ese estado el lugar del encuentro –Kakashi recordó el enorme cráter y las severas modificaciones que hubo por los alrededores a varios kilómetros lejos de Suna, donde resultó demasiado evidente que ahí se había librado una monstruosa batalla tan diferente a las que había estado acostumbrado a ver, pues lejos de encontrar rastros de armas ninja como shuriken, kunai, entre otros, solo había una increíble demostración de una pelea a puño limpio con técnicas especiales que de no haber aparecido ese par de saiyajines, jamás las habría ni soñado –Trunks es un guerrero forjado a base de experiencia, no me queda duda de ello. Logró derrotar a un enemigo potencial incluso del planeta y apenas sufrió rasguños en puntos no vitales; eso puedo saberlo ubicando las zonas rasgadas de su atuendo. Y… aun así, él está como si nada le hubiese pasado. No puedo imaginarme la manera en la que tuvo que aprender a luchar ni todo lo que tuvo que pasar para convertirse en lo que es ahora. Y tampoco puedo imaginarme por lo que Bra tendrá que pasar para transformarse en la guerrera que su dimensión necesita que sea.
Tras ese último pensamiento, Hatake miró detenidamente a la peliazul que reía divertida presenciando la discusión entre las dos ninjas médico y su hermano. Casi de manera fugaz sintió pena por la guerrera y ya se imaginaba que aquella actitud despreocupada, infantil y mimada de Bra sería arrancada de manera cruel y se convertiría en madurez, análisis y letalidad propios de aquellos que se ven de pronto sumergidos en el dolor. Eso le había pasado a la gran mayoría. A él, a Sasuke, a Nagato, a Óbito, a Danzo, a Orochimaru, a Madara y a un millar de ninjas más.
–No existe otra salida –concluyó el peliplata cerrando los ojos.
De pronto una risa perfectamente conocida para él le hizo dar cuenta que su mente lo había absorbido por completo y lo devolvía a la realidad. Esa risa provenía de los labios de Naruto, que ahora estaba parado junto a Sakura riendo de la misma manera que Bra lo hacía. Esa pequeña e inintencionada intromisión le hizo abrir los ojos a Kakashi, tanto literal como metafóricamente.
Ese conocido y querido ninja rubio que ahora veía disculparse cómicamente frente al amenazador puño de la pelirrosa había pasado por tantas penas a su corta edad, comenzando con su cruel soledad de infancia, seguido de su vida como jinchuuriki, la muerte de su maestro Jiraiya, hasta finalizar con el peso de terminar con una Gran Guerra cargando sobre sus hombros. Todo aquel camino de espinas afiladas lo hizo inteligente, maduro, determinado y poderoso, pero también lo hizo amado, responsable y jamás -jamás- perdió ese toque infantil en su impredecible personalidad. Naruto, Killer Bee, Hashirama, Itachi, el mismo Jiraiya y algunos otros no sucumbieron al dolor y odio que ofrece el Mundo Shinobi.
–O quizá sí existe otra salida –rectificó su anterior conclusión mirando a la peliazul defender entre risas al Uzumaki que había corrido a esconderse atrás de ella de la enojada Haruno –Parece que tu trabajo todavía no ha terminado, ¿cierto, Naruto?
Otro que miraba detenidamente al pelilila con una total frialdad en su rostro, pero con un fuego calcinante en sus ojos cual Amaterasu contenido era Sasuke. Su batalla contra Zahira le hizo darse cuenta de lo maldita e inimaginablemente poderosos que podían llegar a ser algunos individuos, especialmente los fenómenos provenientes del espacio, y tanto Trunks como Bra eran parte de esa despectiva categoría. Lo que le hacía fijar su mirada en el mayor de los Briefs y no en la menor, era el abismo de poder y experiencia que había entre ambos. Las ropas de Trunks estaban hechas añicos, el terreno después de la batalla en Suna que observó desde las alturas era irreal, y a pesar de todo eso el cuerpo de ese sujeto parecía no haber padecido ningún daño o efecto secundario que dejara serias secuelas por el poder que seguro utilizó. Si Trunks hubiese estado con ellos cuando esa mujer apareció, con toda seguridad él la habría aniquilado; y eso es lo que lo llenaba de rabia, porque él no pudo hacer nada para acabarla, porque todos sus esfuerzos, jutsus y estrategias no sirvieron de nada.
–¿Cuánto poder tienen en realidad estas malditas bestias? –pensó mientras miraba lo fácil que le resultó a Ino convencer al Briefs dejarse revisar por Sakura.
Aun así, él no dejaría que por ningún motivo Bra lo superara, aunque eso significara recurrir a los jutsus prohibidos que Orochimaru le enseñó en los tres años que entrenó con él para volverse más fuerte. Y en cuanto a Trunks, ya se encargaría de medir su poder por sí mismo.
–¿En qué estarás pensando, Sasuke? –a pesar de lo cómico de la situación que protagonizaban las médico, la hermana de Trunks y Naruto, Shikamaru centró su atención en la misteriosa mirada que el azabache le lanzaba a su compañero de equipo quizá sin darse cuenta de ello. Alguien tan brillante como el hijo de Shikaku Nara, con la experiencia previa de los celos que el Uchiha experimentó con el rubio cabeza hueca, no podía dejar pasar una probabilidad como la que se cocinaba en su mente –Dudo mucho que alguien tan inteligente como él no haya aprendido de sus decisiones pasadas. Quizá me estoy volviendo un tanto paranoico, pero por si las dudas…
Después de la revisión médica a manos de la mejor discípula de Tsunade, revelando lo sorprendida que se encontraba por las perfectas condiciones en las que se encontraba alguien que dio todo su poder en una batalla, consensaron que debían presentarse ante el Kazekage para dar el mensaje de la junta de Kages convocada por la Hokage y dar por finalizada la misión.
–Los saiyajin son una raza sorprendente –pensaba Sakura mientras se desplazaban a la Torre Kazekage no apartando la mirada de los dos hermanos Briefs que caminaban juntos delante de ella.
–Trunks, oye Trunks… –habló la princesa casi como un susurro –Tenemos que hablar.
–¿Mmmm? Pero, Bra, justo ahora vamos con el Kazekage. Después de eso me dirás todo lo que pasó con el sujeto contra el que te enfrentaste. Me imagino que es eso lo que quieres decirme, ¿o me equivoco?
–¡No, Trunks! No es eso de lo que quiero hablarte. Bueno sí, hay algo importante que me dijo justo antes de irse, pero de lo que quiero hablarte es de otra cosa muy importante para mí. Y por cierto, es una mujer.
–Hablaremos de eso de camino a Konoha –terminó la conversación el guerrero al estar frente a las puertas del edificio donde se encontraba en lo alto el símbolo de la Aldea de la Arena.
–Sí, claro… –resopló Bra cruzándose de brazos molesta por la irritante actitud que a veces tenía su hermano.
Trunks siempre fue el tipo de hermano que respetaba completamente las decisiones y la personalidad de Bra, al punto en que ella sospechaba que quizá a él le daba completamente lo mismo su existencia. Y, al paso del tiempo, a ella también le dejó de importar convivir con su hermano y se centró en sus amigas, los chicos y las compras.
–Trunks en un buen hermano –pensó mientras caminaba a su lado mirándolo aún con molestia –No me molesta así como los hermanos de mis amigas hacen con ellas, me habla con respeto, incluso intercedía por mí cuando papá quería obligarme a entrenar con ellos, cuando le pido un favor termina aceptando, me da mi espacio ¡y vaya que me lo da!, pero… a veces pienso que no me toma en serio. Me molesta en sobremanera que no me escuche cuando quiero hablar con él porque cualquier cosa es más importante que yo. Como aquella vez que le quise confesar que Goten me gustaba para ver si podía ayudarme. Recuerdo que hasta le preparé la comida y esperé a que llegara del trabajo. Cuando después de dos horas por fin llegó, empezó a devorar la comida como si nunca en la vida hubiese visto una mesa repleta de ella ¡y no me escuchó! Después de que terminara de tragar por fin, vi el momento adecuado y, cuando quise hablar, sonó su celular y salió disparado a Capsule Corp diciéndome "Lo siento, Bra, te escucharé cuando regrese". ¡¿Y cuál?! Solo llegó a echarse a su cama y cayó como tronco el desgraciado –la pequeña Briefs suspiró cansada sintiendo todavía molestia por el recuerdo –Él no es tan perfecto como dicen mis amigas, porque si lo conocieran como yo, entonces me comprenderían –los ojos azules de Bra volvieron a ver con enojo a su hermano mayor por aquel imperfecto.
–Hemos llegado –anunció un chunnin que iba a la cabeza del grupo guiándolos desde que entraron a la Torre, deteniéndose frente a la puerta de la oficina de Gaara.
Desde dentro, una voz serena les indicó que podían ingresar después de que los nudillos del chunnin tocaran la puerta.
–Kazekage-sama, los ninjas de Konoha están aquí.
–Que pasen –dijo el pelirrojo mirando a la puerta y distinguiendo un cabello rubio puntiagudo hasta atrás que le hizo sonreír ligeramente.
Kankuro y Temari se encontraban a cada lado de la silla de su hermano menor mirando al equipo Asuma seguido del equipo Kakashi entrar a la oficina. Los ojos de la rubia de la Arena brillaron con alegría al ver a Trunks ya recuperado, pero se obligó a mantenerse serena en todo momento. Sin embargo, una persona se percató de ese casi imperceptible gesto, colocándose junto al saiyajin maliciosamente, ganándose una mirada fulminante de la mayor de los Sabaku no.
–Naruto –saludó el pelirrojo.
–Cuanto tiempo sin vernos, ¿eh, Gaara? –sonrió el rubio al ver a su amigo.
El Kazekage sonrió asintiendo y posando sus ojos aqua de Naruto a Trunks sin decir nada, hasta que el Nara habló.
–Hemos recibido un mensaje de Tsunade-sama pidiéndonos volver a Konoha en cuanto todos los miembros del equipo Asuma estuviésemos en posibilidad de viajar.
–Tú –habló el menor de los tres hijos del anterior Kazekage dirigiéndose al guerrero –A nombre de toda la Aldea de la Arena agradecemos que te hayas enfrentado al individuo que amenazó con destruir nuestro hogar. Estamos en deuda con Konoha gracias a ti –pronunció con su singular parsimonia.
–No agradezca, Kazekage. A decir verdad, el peligro todavía no ha terminado, así que debemos mantenernos alerta –respondió respetuoso el pelilila.
–¡¿Qué quieres decir con que el peligro todavía no ha terminado?! –preguntó autoritaria Temari.
–¡¿No me digas que ese sujeto sigue con vida?! –secundó el maestro en títeres como si su hermana mayor le hubiese arrebatado la pregunta de la boca.
–Hace un día nos acabamos de enterar que el sujeto contra el que Trunks se enfrentó no venía solo –intervino el jounnin Hatake.
–Kakashi-sensei tiene razón –retomó la palabra el saiyajin –Al parecer hay una mujer con las mismas intenciones que Yaaku de conseguir energía de los seres vivos para obtener poder, y aunque no estamos seguros de que consiga energía de la misma manera que él, debemos mantenernos alerta y detenerla cuanto antes.
–Esto parece una pesadilla –se lamentó Kankuro –¿Cómo demonios llegaron esos sujetos a este lugar? Jamás había escuchado de la existencia de personas como esas.
–Ese es otro asunto del que debemos encargarnos –dijo Shikamaru.
–Por el momento resulta prácticamente imposible rastrear el ki de Zahira –habló por primera vez la pequeña Briefs –Desde que nos enfrentamos a ella he intentado sentirla, pero se nota que sabe controlar su ki a la perfección.
–Lo sé. Cuando llegué a Suna tampoco pude sentir el ki del causante de los problemas hasta que él mismo se dejó rastrear.
–¿Qué pasa si no logramos sentirla, Trunks? Pasarán demasiadas cosas antes de que logremos alcanzarla. Su poder es tan impresionante que me resultó muy difícil hacerle daño, al punto en que no pude hacer nada para evitar que escapara.
–No te preocupes, Bra, estoy seguro de que…
–¡No, Trunks! No te atrevas a decir que hice mi mayor esfuerzo ¡Tú no lo entiendes! Antes de irse me dijo que yo aún era muy débil y que fácilmente habría podido aniquilarme junto con la Tierra, pero que en lugar de eso, me daba tiempo para entrenar y que yo misma la enfrentaría después. ¡Me dijo cosas horribles de papá y también que ponía el destino de la Tierra en mis manos! ¡En mis manos, Trunks! ¿Qué esperaba que hiciera? No lo entiendo… ¿cómo es que papá, tú, Gohan y el señor Goku pueden manejar toda esta presión? ¡Ni siquiera peleando junto a Sasuke y Naruto pudimos hacerle daño!
Sasuke al fondo simplemente se cruzó de brazos y cerró sus ojos, evitando con ese gesto las miradas de los curiosos. Los presentes no podían creer lo que escuchaban. Naruto Uzumaki y Sasuke Uchiha eran los shinobi más poderosos, y ni siquiera ellos fueron capaces de detener una amenaza como esa. La referencia estaba clara, esa tal Zahira era un ser endemoniadamente poderoso.
–Jamás en mi vida me había enfrentado a un enemigo tan poderoso como esa mujer –el rubio ojiceleste sostuvo su punzante abdomen recordando el monstruoso golpe que recibió en la batalla –Si no fuera por el chakra curativo de Kurama, estoy seguro de que el golpe que me dio habría terminado conmigo. Zahira no es un enemigo cualquiera.
La madurez que Naruto empleaba en sus palabras pocas veces se había visto, y cuando eso sucedía, definitivamente la situación era crítica.
–¿Qué es lo que debemos hacer, Gaara? –preguntó alarmadamente serena la rubia ojiverde mirando insistentemente a su hermano que mantenía su semblante sereno estudiando la situación. Después de unos segundos de silencio expectante a lo que el Kazekage diría, éste habló.
–Si es verdad lo que dicen, entonces debemos prepararnos como si esto fuera una guerra.
–Iré inmediatamente a enviar un mensaje a los demás Kages.
–Espera, Temari-san –detuvo el peliplata –Tsunade-sama ya ha enviado un mensaje a los demás Kages. Gaara-kun, has sido convocado junto con tus hermanos a la Aldea de la Hoja para una reunión en la Torre Hokage.
–Entiendo –respondió impasible el pelirrojo.
–¿Otra vez su dichosa junta? ¿Qué no entienden que ellos no pueden hacer absolutamente nada contra ella? Todo sería más fácil si dejaran a Trunks hacerse cargo de la situación y ellos continúan viviendo como hasta ahora. Lo que harán será solo estorbar –pensó cruzando sus brazos la hija de Vegeta comparando las dimensiones, donde los saiyajin se hacían cargo de limpiar la Tierra de los enemigos mientras los humanos vivían ignorantes y felices.
Una mano se posó en el delgado hombro de la saiyajin, quien volteó inmediatamente para conocer a su dueño. Trunks, un paso más atrás de Bra, negó con la cabeza de manera reprobatoria en cuanto logró captar la atención de la chica.
–Entonces, sin más que agregar, nosotros volveremos a la Aldea. Los estaremos esperando –terminó Kakashi con una respetuosa reverencia.
A las afueras de la muralla que protegía a la Aldea de la Arena, se encontraban reunidos dos de los equipos más eficientes de Konoha de espaldas al gran desierto, mientras que el Kazekage y sus dos hermanos mayores le daban la espalda a su amada Suna.
–Nos veremos en otra ocasión, Gaara –se despidió el rubio con un toque nostálgico en su voz.
–Ha… –el pelirrojo asintió mirando a su mejor amigo. No era propio de él, pero lo cierto es que el pequeño hijo del Cuarto deseaba estrechar a Naruto entre sus brazos y recordarle que gracias a él, ahora tenía otros motivos para vivir, sin embargo, se contuvo.
Temari miró a su hermano pelirrojo y sonrió por lo bajo. Ella lo conocía tan bien, que estaba segura de que casi podía leerle la mente.
–No tienes que esperar a que haya otra misión para venir a visitarnos, Naruto. Sabes que puedes hacerlo cuando quieras, Gaara estará feliz de verte –habló la rubia del chakra tipo viento.
–¿Eh?... ¡Por supuesto! Vendré a visitarlos de vez en cuando, ¡de veras! –respondió con su característica jovialidad.
–Disculpen que los interrumpa, pero… –intervino la princesa saliendo detrás del rubio –Eres de la misma edad que Naruto, ¿cierto? Juraría que tu falta de cejas te hace ver hasta más pequeño que él.
El pelirrojo miró a la peliazul a los ojos procesando rápidamente, como todo un genio, que aquella chica era muy diferente a todos ellos. Su forma de moverse, lejos de ser delicado y sigiloso como un shinobi, era ligeramente más desenvuelto y enérgico. Su tono de voz era un poco más agudo y molesto que el promedio de mujeres ninja que había conocido, su forma de expresar palabras era descuidado y parecía que la palabra "respeto" no estaba en su diccionario.
–Oye, niña, ¿qué manera de hablar es esa? Debes dirigirte a Gaara con más respeto, ¿quieres? No olvides que él es el Kazekage –reprendió el castaño marionetista frente a la cotidiana manera de expresarse que tuvo Bra –¿Tú quién eres? Para empezar.
–Yo…
–E-ella es mi hermana menor, Bra –se apresuró a responder el Briefs temiendo que su hermana cometiera otra imprudencia, ganándose la mirada fulminante de la mencionada por haber sido interrumpida –La razón por la que no llegó conmigo a Suna es porque la asignaron al equipo Kakashi.
–¿Ah, sí? Pues tu hermana y tú no se parecen en nada. No le haría nada mal que le enseñaras un poco de modales –se cruzó de brazos el marionetista fingiendo estar ofendido.
–Así que tú eres la famosa Bra de la que tanto estaba preocupado Trunks –habló Temari acercándose a la pequeña Briefs.
–¿Trunks estaba preocupado por mí? –la peliazul levantó ligeramente su cabeza para ver a la hermosa rubia de ojos verdes que se paró al lado de ella.
–Mientras estaba en el hospital no paraba de fruncir el ceño y decir "Bra, Bra" una y otra vez –Temari y Bra rieron por la graciosa imitación que la rubia hizo de la voz del pelilila al mencionar el nombre de la saiyajin –Ahora entiendo por qué se preocupaba tanto. Si supiera que un enemigo poderoso tuviera intenciones de ir tras Gaara o Kankuro estaría igual de angustiada que él.
–¡¿Ellos son tus hermanos?! –la chica de cuatro coletas asintió –¡No se parecen en nada! Es decir, tú eres agradable, me caes muy bien, pero ellos... el de allá –señaló al castaño pintado de púrpura –Ni siquiera me conocía y ya me estaba regañando, ¡no me cae bien! Parece que no le ha ido bien en la vida, ¿cierto?
–¡¿Qué estás diciendo?! ¡Para que lo sepas, me ha ido fabuloso en la vida! –Temari echó a reír divertida por la reacción tan sobresaltada que tomó su hermano a tan infantiles palabras –Y tú qué tienes que estar alentando a esta niña malcriada, ¿eh, Temari?
–Es suficiente, Kankuro –a diferencia de la hermana, el menor se vio en la penosa necesidad de hacer ver a su hermano lo tonto que se veía cayendo en provocaciones tan estúpidas.
–No te preocupes, Bra –dijo la rubia de ojos verdes –Kankuro suele ser demasiado agresivo en sus palabras, pero es un buen sujeto. Te lo digo yo que soy su hermana –terminó con un guiño.
–Si tú lo dices… –la saiyajin le desvió la mirada bruscamente al marionetista en un acto bastante infantil de enojo.
–Entones… nosotros nos vamos –anunció Kakashi dando la media vuelta, siendo seguido por Sasuke, Sakura, Shikamaru y Choji.
–Espero verte en Konoha para que vayamos a comer Ramen, ¿de acuerdo, Gaara? –invitó el Uzumaki que dio media vuelta después de ver a su amigo asentir con la cabeza con una ligera sonrisa –Es hora de irnos, Bra-chan.
–Adiós Temari, me dio gusto conocerte –se despidió la princesa agitando la mano y caminó al lado de su amigo cabeza hueca.
Cerca de la rubia de la Arena, se encontraba la rubia de la Hoja esperando a que todos, principalmente los saiyajin, se adelantaran.
–Así que pretendes hacerte amiga de Bra para ganarte a Trunks, ¿o me equivoco? Táctica antigua, además de predecible.
–¡Bah! Piensa lo que se te venga en gana, no me interesa –la kunoichi de la arena dio media vuelta dispuesta a irse, pero la voz de Ino la detuvo.
–Y… es lo más bajo que alguien puede hacer.
–Escucha, ninja de Konoha –dijo encarando directamente a la rubia –Si pretendes hacerme caer en tu patético juego de discusiones infantiles, pierdes tu tiempo. Yo no intento hacerme amiga de nadie para ganarme a nadie, pero si tanto insistes en creer eso, quizá pueda tomarte la palabra y poner en marcha ese plan, ¿qué dices? Estoy segura de que así quedarás satisfecha.
–No te atreverías… –dijo entre dientes la Yamanaka.
–Tú no me conoces, así que no sabes de lo que soy capaz; pero despreocúpate… –la Sabaku No dio media vuelta caminando hacia la entrada de Suna –Hay muchas otras maneras mucho más limpias de ganar. Me gusta Trunks… al igual que a ti, así que pelearemos limpio por él, ¿estás de acuerdo?
A punto estuvo Ino de debatir cuando la rubia de la Arena desapareció, desvaneciéndose cual arena cediendo a la implacable fuerza del viento que todo lo arrastra.
–Maldita. No te la dejaré tan fácil –pensó la Yamanaka afilando su mirada.
Unos pasos removiendo la arena detrás de ella le hicieron componer el rostro y girarse para emprender el camino de regreso.
–¿Qué haces ahí parada, Ino-cerda? ¿No te das cuenta de que todos ya se están yendo? ¿Por qué dem…?
–¡Cállate y avanza, frentesota! ¡Me urge hablar contigo! –interrumpió Ino tomando de la mano a la pelirrosa y obligándola a caminar justo detrás de ella.
–¿Qué te ocurre? Puedo caminar sola perfectamente bien, ¿eh? –la de ojos jade se deshizo del agarre y apresuró unos cuántos pasos para alcanzar a su enfurecida amiga –¿Pasó algo malo?
–¡¿Qué si pasó algo malo?! ¡Pasó que acaban de declararme la guerra! ¡Pero si cree que voy a perder, está muy equivocada! De hecho, tengo todas las de ganar –al pronunciar lo último, la rubia relajó su entrecejo y sonrió de lado.
–¿De qué hablas? ¿Quién te declaró la guerra en un momento como este? No estamos para perder el tiempo, Ino, sabes muy bien la delicadeza de la situación.
–Mi querida frentesota, para temas como el amor nunca se está en el momento indicado. Ven, te contaré a detalle lo que ocurrió.
Mientras Ino le hablaba a la ninja médico de la situación, el resto de ambos equipos continuaban su marcha por el desierto intercambiando la información que obtuvieron en sus respectivas batallas.
Al concluir el ninja copia la descripción detallada del acontecimiento, casi intuyendo lo que encontraría, giró su cabeza a un lado para mirar detenidamente el rostro del hermano de su subordinada. La impresión plasmada en el rostro de Trunks no disminuía, al contrario, se mantenía intacta al imaginar a su pequeña hermana en medio de una batalla real con todas las circunstancias en su contra. Él la había entrenado una sola vez; en aquella ocasión pudo darse cuenta que la genialidad de su padre y de su madre había sido heredada con satisfacción, pues la princesa aprendió con rapidez y su desempeño fue sencillamente superior al esperado, pero de ahí, a asegurar que estaba lista para la batalla había una brecha enorme. Existían cosas que su hermana no sabía con exactitud aún y otras que ni siquiera imaginaba que podían presentarse en un combate, y eso le hizo sentir culpable. Las Esferas del Dragón no existían en esa dimensión, y si le hubiese pasado algo a Bra… él no se lo perdonaría jamás, además de que Vegeta lo asesinaría como si se tratase del peor de los enemigos.
–Bra… –sin modificar un ápice su expresión, Trunks dirigió su mirada a su hermana que se encontraba junto a él, yendo ambos a la cabeza del grupo junto a Kakashi –No… no tenía idea de todo lo que te había ocurrido.
–No te angusties, hermanito –tranquilizó la peliazul poniendo tiernamente su mano en la mejilla del saiyajin –No pelee sola. Sasuke y Naruto estuvieron conmigo todo el tiempo, y ya quita esa cara que sigo con vida –aún con su mano en el rostro de Trunks, la saiyajin dio una pequeña palmada en la mejilla y guiñó su ojo.
–Sí, entiendo, pero esa mujer pudo haberte matado en cualquier momento y yo… jamás me lo habría perdonado.
–Ya te dije que no estoy muerta –regañó la princesa –Te juro que entrenaré todo lo que haga falta para que esto no vuelva a ocurrir.
–Me aseguraré de que así sea. De ahora en adelante el entrenamiento será más duro que el anterior, así que vete preparando –sonrió el saiyajin de lado mirando que su hermana le devolvía una sonrisa similar, sonrisas que recordaban al orgulloso Príncipe.
–Si piensan que yo me quedaré atrás están muy equivocados, ¡de veras! –el ninja rubio adelantó su paso para incluirse en la conversación –Yo también quiero unirme a su entrenamiento.
–¡Por supuesto que sí, Naruto! Tú también estás invitado, Sasuke –la peliazul se dirigió al Uchiha que avanzaba unos cuántos pasos detrás del rubio.
–Choji y Shikamaru también pueden venir, si gustan –el pelilila alzó un poco a voz para que sus compañeros escucharan.
–Yo paso –habló el holgazán –Aún tengo jutsus secretos del Clan Nara que debo revisar y practicar. Es problemático, pero si no me enfoco en eso mi madre me aquejará con frases como "tu padre no estaría muy orgulloso de ti" y cosas como esas.
–Yo también paso –secundó el Akimichi –Mi padre me obliga a entrenar con él esperando que en poco tiempo tome la cabeza del Clan, así que entrenaré por mi cuenta.
–Ya veo, es una lástima –se lamentó el guerrero.
–Te juro que la próxima vez que encuentre a Zahira la voy a hacer pedazos –habló la guerrera a su hermano retomando de nuevo el diálogo entre ellos –Voy a hacer que pague todas las mentiras que dijo sobre mi padre.
–¿Mentiras? ¿Esa mujer conoce a nuestro padre?
–Sí, o al menos eso fue lo que dijo, ¿verdad, Naruto? –el rubio asintió –Pero lo dudo mucho, porque habló como si mi padre fuera un ser sanguinario y cruel que mataba por diversión mientras estaba al servicio de un Emperador Galáctico o algo por el estilo, ¿puedes creerlo? ¡Que sarta de estupideces dijo! ¡La aniquilaré por eso!
Trunks detuvo su marcha inmediatamente, haciendo que Bra se detuviera por inercia y mirara a su hermano con extrañeza. Kakashi, Naruto y el resto del equipo también se detuvo mirando interrogante al guerrero que entristecía a mirada.
–¿Qué ocurre, Trunks? –preguntó la saiyajin expectante de la respuesta.
Kakashi, Shikamaru y Naruto entendieron de inmediato lo que ocurría. Sakura e Ino apresuraron el paso cuando observaron que todos se detenían, pensando que las esperaban, pero fue cuando llegaron que se dieron cuenta de que algo más ocurría.
–¿Qué está pasando, Choji? –susurró discreta la rubia al oído de su regordete amigo.
–No tengo idea, pero parece que Trunks y Bra hablaban de algo importante –respondió de la misma manera el Akimichi.
–¿Naruto? –la pelirrosa se detuvo al lado del ojiceleste preguntándose del porqué de la interrupción de la marcha, a lo cual, el rubio se limitó a negar con la cabeza, indicándole a la ninja médico que prestara atención.
–Emperador del Universo –escucharon todos que Trunks habló.
–¿Qué? ¿De qué estás hablando? –con cada segundo que pasaba, la peliazul se sentía cada vez más confundida.
–Freezer. Mi padre estaba al servicio de Freezer, el que se hacía llamar Emperador del Universo –explicó con seriedad el saiyajin, mirando cómo su hermana abría sus ojos entendiendo a qué se refería.
–Ese fue el nombre que mencionó esa mujer –habló Sasuke para sorpresa de todos que voltearon a verlo, pero él mantenía sus ojos negros en los hermanos Briefs. Esa frase la pronunció para Bra, refrescándole la memoria.
–Sí, eso… eso fue lo que dijo ella –susurró la guerrera –¿Tú cómo sabes qué hablaba de ese tal Freezer, Trunks? ¡¿Por qué sabes qué fue lo que ella me dijo?!
El hijo mayor de Bulma calló pensando en la mejor combinación de palabras que pudiera emplear para decirle a su hermana que, contrario a lo que ella pensaba, Zahira no había mentido. El impacto que la historia de Vegeta tendría en Bra no lo sabía con precisión, pero de lo que estaba seguro, es que ese relato no le caería para nada bien, porque el protagonista de esa cruel y sangrienta historia era nada más y nada menos que la persona más amada para ella.
Qué les pareció el capítulo? Ahora que ya todos saben lo que ocurrió y lo que se avecina, solo les queda entrenar y volverse más fuertes. Me parece un poco injusto que Trunks y Bra peleen solos (porque Trunks tiene el poder suficiente para deshacerse de Zahira, aunque no le resultaría tan fácil, recuerden que ella es hija de Zaabón y... bueno, ya sabrán XD ) y que los ninja no hagan nada. A estas alturas, Naruto y Sasuke son demasiado poderosos como recordaremos en su pelea contra Kaguya, así que ellos también se harán presentes. Espero poder idear algo para que las kunoichis también se luzcan y que peleen, a ver qué resulta, pero si se les ocurre algo, por favor díganmelo, que eso me ayudaría bastate, sobre todo cuál de ellas quieren que resalte :P Ah, y por cierto, una kunoichi de la que he hablado muy poco hasta ahora tendrá una excelente participación en la pelea, de quién creen que se trata?
Este capítulo está dedicado de una manera muy especial a taro0305, un gran amigo que desde hace tiempo esperaba la reacción de Ino cuando Trunks despertara. ¿Ya leyeron su historia? Se llama "Dos Saiyajins en Konoha" y es sencillamente espléndida. Me encantaría resaltar su manera de narrar la historia y la trama que te absorve por completo. Ahora está pasando por un mal momento con su ordenador, pero su fic está llegando casi a su final, así que si no te has pasado por ahí, te recomiendo que lo hagas.
taro0305: Amigo, espero que la parte TrunksIno te haya gustado, la escribí especialmente pensando en que resultara lo suficientemente buena a tus espectativas. Sé que me tardé un poco, pero ojalá tengas la oportunidad de leer la actualización y escribirme aunque sea un par de líneas. Eres de las personas que me dejan reviews generosos, pero entiendo el momento por el que estás pasando y no me queda mas que desearte éxito y que pronto puedas resolver tu problema, pues entiendo que hay cosas más importantes que escribir un fic. No creas que es presión, eh? Jajaja no lo tomes así :)
Reviews:
lisa: Hola! No sabes cuánta alegría me da cuando un nuevo lector me deja su review. Agradezco mil que te guste mi historia, espero que continues leyéndola y que te siga gustando. Trunks no fue en busca de Bra, creo que no es tan desconsiderado como Goku, que dejó el hospital con la pobre Milk echa furia jajaja. Entiendo tu sentir, también creo que Bra es un personaje para sacarle mucho jugo, pero como fue un personaje secundario, pues no la tomaron muy en cuenta, y lo mismo ocurre con las kunoichis, que no explotaron sus personajes como uno quisisera. Espero con ansias que este capítulo te haya gustado. Saludos.
sebas chan: Aquí por fin está la actualización. Perdona por favor que me haya tardado tanto, espero que haya valido la pena y te guste este capítulo. Tienes razón, en la discusión de Bra y Sasuke los dos tenían un punto a su favor, pero me divertí más imaginando las caras de Sakura y Naruto cuando Bra le habló así a Sasuke jajajaja me gusta que ella no se deje pisotear como Sakura le dejaba a Sasuke hacerlo, porque Bra es nada más y nada menos que la hija de un saiyajin y no cualquiera, sino de Vegeta, asi que ella es orgullosa y por supuesto que no se va a dejar. Para ser sincera, aún estoy indecisa, porque Sasuke es soberbio y no dejará que alguien como Bra (que considera débil) le enseñe, pero no puede ser lo mismo con Trunks, porque él es experimentado y puede ser un buen sensei. Por ahora Sasuke no dijo ni sí ni no, a ver cómo se van dando las cosas. Lo que es un hecho es que Ino sí va a entrenar con ellos jajaja XD. Ay amiga, espero de todo corazón que me sigas leyendo y que te guste la actualización. Saludos :D
Guest: Gracias por hacerme saber que te gustó el capítulo anterior. A mí también me gustó cómo Bra le contestó a Sasuke, porque eso demuestra que ella no se dejará humillar por él cómo Sakura se dejaba. Bra entrenará con más dedicación y se volverá más fuerte, ojalá eso le alcance para vencer a Zahira, no crees? Trunks no fue en busca de Bra jajaja se dedicó a desentumir sus músculos jaja. Te mando un saludo grande y espero que te haya gustado este cap.
valeria: No abandonaré el fic, lo prometo :D espero de corazón que me sigas leyendo :)
