Esta es una traducción de 'Cuando el tiempo no es suficiente', original de Jinko.
Por supuesto, cumplo en recordarles que la única dueña de los personajes y el universo de HP es J.K. Rowling
Capítulo Dos: Bastet, Diosa egipcia de la fertilidad
Recuerdo que entré y tío Sev estaba sentado a la mesa, en la cocina. No levantó la vista. También estaban allí tía Hermione y abuela Molly. Ella me abrazó con muchísima fuerza, como nunca antes.
Cuando miré al tío Sev, me recorrió un escalofrío por la espalda.
- ¿Dónde está mi padre?- Pregunté.
Y fue allí cuando todo se volvió borroso. Recuerdo que preguntaba una y otra vez y nadie me decía nada. Me desmayé en algún momento, y cuando desperté, tío Sev me explicó lo que había pasado, él lo había visto todo.
Mi padre había sido asesinado. Él, la última oportunidad para alcanzar una vida pacífica, había sido pisoteado y usado como comida para una serpiente.
Sin embargo, para mi, mi padre, la única maldita familia que me quedaba, se había ido para siempre.
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Harry amaba los sábados, eran perfectos para seguir durmiendo; especialmente después de la reunión de la noche del viernes. Tenía mucho en la cabeza, mucho en que pensar. Aunque habían discutido varias cosas perturbadoras sobre los Mortífagos y su amo, él no podía sacar de sus pensamientos al chico que interrumpió la reunión. Scorpius Malfoy-Como Sea, era más que suficiente para hacerle crujir el cerebro. Y no se trataba de que fuera un enigma 'quién es'; sino que lo había afectado mucho.
Era casi como Voldemort. De seguro, cuando Voldemort lo tocaba sentía dolor, y este no era el caso, pero el mero hecho de que podía provocarle semejante reacción, lo atemorizaba un tanto.
Se quedó acostado en su cama con una mano bajo la cabeza y mirando fijamente el cielo raso. Tres minutos más tarde, en su esfuerzo, notó que no era interesante mirarlo sin lentes puestos. Sin ellos, las rajaduras y las formas se fundían entre sí, mostrándole una borrosa masa de pintura blanca con unos pocos puntos aquí y allá. No era tan atrayente como había pensado.
Scorpius no sólo era capaz de semejantes sensaciones fascinantes, sino que además, era el hijo de Malfoy y de algún hombre desconocido. Eso también jugaba con el interés de Harry. Muchísimo.
Sacudió la cabeza, frustrado, tratando de convencerse a sí mismo que el calor en sus mejillas se debía a que se estaba enojando consigo mismo. Seguro. Existía la posibilidad de que fuese gay. Existía una enorme posibilidad, de hecho; y sí, el cuerpo de Malfoy se lo probaba. Pero, no era su culpa que Malfoy tuviese un cuerpo absolutamente hermoso, y ese cuello… que le encantaría morder…
- Ay, mierda-. Exhaló Harry, girando hacia un lado. –Atracción física, nada más.
Y eso era cierto. No era que se estaba enamorando de la personalidad del rubio, para nada.
- Preferiría acostarme con el calamar gigante.
Había colocado una barrera de silencio alrededor de su cama, y las cortinas habituales lo rodeaban. Ninguno de otros chicos podía oírlo o verlo mientras hablaba solo, cosa que agradecía. Lo último que necesitaba era otra ola de rumores describiendo cómo la locura se adueñaba de su vida.
- Probablemente tendrían razón-. Razonó consigo mismo. - ¿Qué clase de adolescente sano habla consigo mismo sobre que no debería apreciar el cuerpo más increíble que ha visto?- Puso los ojos en blanco. – No es que te pusiste a mirar el cuerpo, realmente...sino que así es como se ve...No pienses en esa dirección, Harry Potter.
Respiró hondo varias veces para calmarse y trató de pensar en cosas menos atrayentes.
De acuerdo a las palabras de Scorpius, los Mortífagos comenzarán pronto a capturar miembros de la Orden. Sí, ese era un buen lugar para comenzar. Muerte y tortura.
Sin embargo, no pasó mucho antes de que comenzara, otra vez, a pensar en su rival. Los lunes tenían Pociones, juntos; este año, más de una vez había sido forzado a trabajar en pareja con el rubio.
- Necesito alguna ayuda seria-. Concluyó, finalmente. – Una novia...-. Se detuvo a sí mismo. – Eso sería inútil. Caso de armario.
Respiró hondo otra vez, y suspiró. Y eso pareció despertar la bestia que es el estómago de todo joven.
- Desayuno...eso siempre es positivo-. Y con esto, se levantó de la cama.
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Ron fue el último en unirse a la mesa del desayuno, e instantáneamente puso su mente en el partido de Quidditch de la semana próxima. El segundo partido del año, Gryffindor contra Ravenclaw. Fue una sorpresa para todos que Ron fuese nombrado Capitán, y no Harry.
La casa Gryffindor expresó su descontento por la elección; pero resultó que McGonagall había elegido al buscador, pero esa decisión fue desautorizada por Albus, quien creía que Harry tenía demasiado en su plato este año, y necesitaba el tiempo para trabajar con sus habilidades para la batalla.
Hermione observó que, obviamente, Harry no prestaba atención a las palabras de Ron sobre el partido. El resto del equipo, sin embargo, se interesaba por sus planes.
-¿ Qué sucede ?- Le preguntó suavemente, esperando no atraer la atención de los que los rodeaban.
- Estoy preocupado por Scorpius-. Admitió Harry, en el mismo tono de voz. – Quien sabe a dónde pasó la noche...
Hermione lo miró pensativamente. –Tal vez, ya lo llevaron con Malfoy.
Harry suspiró y se dedicó a su desayuno. No sabía por qué, pero pensar en eso casi lo decepcionaba. De seguro, sabía que el chico, en verdad quería ver nuevamente a su Papá, pero si estaba con Malfoy, Scorpius no tendría nada de tiempo para pasar con él.
- Tal vez, pero, ¿ es una buena idea ?. Quiero decir, ese chico idolatra a un Papá que nunca conoció...en este tiempo, Malfoy sigue siendo un pendejo. ¿Y si es completamente diferente al Malfoy que Scorpius recuerda ?
- Tenía cinco años, Harry, no va a recordar mucho de Malfoy.
En vez de tomar otro bocado de comida, Harry jugueteó con su tenedor, desparramándola. – No sé qué hizo para que yo me preocupe tanto por su seguridad. ¿ Y si el Malfoy de esta época realmente es un Mortífago ?. Tal vez es por eso que se mantuvo fuera de radar por tanto tiempo. Podría lastimar al chico.
En el momento en que esas palabras salieron de su boca, levantó la mirada en busca del padre rubio; pero claramente se podía ver en Slytherin que ese obvio color de cabello no estaba presente. Había notado, en el último tiempo, que Malfoy se mostraba cada vez menos en el desayuno.
- No es muy sorprendente que no esté aquí-. Murmuró Hermione.
- Así fue toda la semana pasada. No pude dejar de notar cómo está adelgazando.
Con esa afirmación, una ceja de Hermione se elevó. -¿ Y cómo es que le estás prestando tanta atención, Harry ?
- Él es mi compañero de Pociones, por eso. Eso es todo.
Hermione se encogió de hombros, antes de que Ron codeara a Harry, tratando de atraerlo a la conversación. -¿ Qué opinas de Hensing como buscador ?. ¿ Es una movida osada para este año, no ?- Preguntó. – No era muy rápido como cazador, pero supongo que ellos harán lo que tengan que hacer. Lo vas a vencer con facilidad.
El resto del equipo coincidía.
- Estuvo patético contra Malfoy-. Agregó Ginny, que ahora era cazadora. – No podía equipararse a la Nimbus, ni para salvar su vida.
Harry asintió con la cabeza, y eso lo llevó a pensar en el desempeño de Malfoy. Este año, el rubio se estaba haciendo más lento en el campo de juego, no era tan rápido en descubrir la snitch. Y lo que más lo confundía era que Malfoy aún volaba con su Nimbus 2001. Las muy solicitadas Flechas de Plata volvieron a producir escobas, apenas meses atrás lanzaron la nueva línea; la Disparo Certero, tan rápida como la Saeta de Fuego de Harry, y estaba destinada a ser la escoba de Malfoy en su último año en Hogwarts.
No pasó mucho, Severus se acercó a la mesa Gryffindor y miró a Harry.
– Ese...chico, pidió que tú lo lleves con su padre-. Dijo, notando cómo los ojos de Harry se iluminaban instantáneamente. Puso los ojos en blanco y se alejó.
Harry casi da un salto cuando sintió que una mano se apoyaba sobre su hombro. Sin embargo, antes de que reaccionara, la voz suave de Scorpius lo calmó.
- Tú me diste tu capa invisible en mi tiempo. Vamos a ver a mi Papá. El tío Sev dice que debe estar en las mazmorras trabajando en un proyecto.
Eso picó el interés de Harry. - ¿ Ya comiste algo ?- Respondió Harry, en un susurro.
- El Profesor Dumbledore lo organizó con los elfos domésticos.
Harry se volvió hacia Hermione. – Debo irme. Después te explico-. Murmuró, mientras se paraba.
Hubo una queja en voz alta, cuando Ron se dio cuenta de que Harry no se quedaría para ver el plan de juego que él estaba diagramando con la sal, la pimienta y la copa de jugo de calabaza Neville. – Lo siento, compañero, surgió algo. Snape quiere que haga un mandado para él.
El equipo de Quidditch de Gryffindor objetó vocalmente la razón, sin embargo, de todos modos Harry dejó la mesa. Podía oír los zapatos de Scorpius, caminando junto a él.
- ¿ Dónde dormiste anoche ?- Preguntó Harry, mirando alrededor del vacío pasillo.
- Aparentemente, los profesores tienen habitaciones extra, en caso de tener esposos, o niños, o visitas. Me quedé en una de las del tío Sev.
Harry asintió. – Así que, ¿ sabes los caminos por estos lados ?
- Ni rió.
Harry descubrió que le gustaba oír su risa. - ¿ Entonces, Snape te dijo dónde está tu Papá ?- Hizo una ligera pausa. – No tienes idea lo raro que es eso. Quiero decir, tiene mi edad; es una locura pensar que en él como en un padre.
-¡ No puedo esperar para volver a verlo !. Tengo una fotografía suya, pero no es suficiente, ni se acerca. Voy a verlo, a hablar con él, a abrazarlo…¡ Va a ser tan bueno estar con él otra vez !-
Harry no pudo contener la risa cuando Scorpius chocó contra él al dar vuelta a una esquina. –Lo siento...realmente estoy muy ansioso por verlo.
- Lo supuse.
Se quedaron en silencio, mientras pasaban junto a un grupo de Hufflepuff de primer año. Aunque ya era entrado el año escolar, los chicos de primer año aún se detenían y lo señalaban cada vez que veían a Harry Potter. Ambos podían oír las risitas tontas hasta bastante después de que comenzaron a descender por las escaleras.
- Eso debe ser una molestia-. Observó Scorpius.
- No tienes idea.
Esta vez, pasaron a su lado unos Slytherin, y continuaron hacia las profundidades del castillo. Harry, en realidad, nunca prestó atención a la arquitectura de las mazmorras. Casi siempre temía pasar tiempo allí, y pensaba en maneras de mantenerse lejos, en lugar de observar el lugar.
Lo que encontró le resultó interesante. Los pasillos principales eran de piedra antigua, cubiertos con algunos de los tapices más bellos que Harry había visto nunca. Aminoró el paso para observar mejor. Entre los tapices había una antorcha encendida, que creaba suficiente luz para ver las imágenes. Bajo esas antorchas había armaduras completas, que lucían entre macabras y caballerosas. La mayoría tenían marcas y golpes.
Un ruido fuerte le recordó a Harry la presencia de Scorpius, giró justo a tiempo para verlo en el piso, cubriéndose con la capa, con una de las armaduras sobre sus piernas.
- No quise...- Murmuró Scorpius, sintiendo que Harry lenvantaba la armadura mágicamente.
- Torpe-. Harry rió levemente y continuó caminando, contento al escuchar que Scorpius volvía a estar sobre sus pies. Sorpresivamente, podía imaginarse que el chico le sacaba la lengua por eso. – Casi llegamos.
Dio vuelta a otra esquina y se encontró a sí mismo, chocando contra un cuerpo más grande. Mientras Harry luchaba por mantenerse de pie, el otro no pareció afectado.
-¿ Qué haces viniendo hasta aquí, Potter ?- Se oyó la voz de Theodore Nott, en algún lugar por encima de Harry.
El corpulento Slytherin estaba en su mismo año, y era uno de los que se esperaba que se uniera a Voldemort en poco tiempo.
- No es de tu incumbencia, Nott-. Siseó Harry, rodeándolo. No fue muy lejos; una mano le apretó con fuerza la porción superior de su brazo, y lo arrojó contra la pared más cercana.
- Los leones no son bienvenidos en la profundidad de las mazmorras, ¿ sabes ?
Nott hizo una pausa y miró su abdomen. Tenía la varita de Harry, apuntándole.
- Estoy haciendo un mandado, ¿ Tienes algún problema con eso ?
Nott, como todo Slytherin, era lo suficientemente inteligente como para saber que si Harry Potter te apuntaba con su varita, tú coincidías en lo que sea que él dijera. La mano se aflojó y Nott dio un paso hacia atrás, levantando las manos en un gesto de rendición.
- No pasó nada-. Se encogió de hombros, encaminándose hacia el corredor, sin darle la espalda al Gryffindor. – Sólo apúrate con tu mandadito. No sé con cuántos Slytherin puedas tú solo, y yo no voy a cerrar la boca sobre esto con mis amigos.
Harry resopló. – Por supuesto, eres todo un hombre cuando estás con los refuerzos. Diles lo que quieras; no estoy aquí voluntariamente, tampoco voy a quedarme mucho.
Con eso, Nott dio vuelta la esquina y salió de la vista de Harry. El moreno suspiró pesadamente y guardó la varita en el bolsillo. Otra mano lo tomó, pero esta vez, él sabía que era Scorpius.
-¿ No te lastimó, verdad ?- Preguntó, con preocupación.
- Nott no es alguien a quién no pueda manejar-. Admitió Harry. –Su ladrido es peor que su mordida, definitivamente.
- Eso espero.
-Vamos.
No pasó mucho y se aproximaron a los salones de clase. Metiendo la cabeza en cada aula. Cuando finalmente encontró al rubio, espina en su zapato, Harry hizo señas a Scorpius para que se le uniera.
Sintió que la mano de Scorpius se aferraba a su brazo, otra vez.
- No puedo hacer esto-. Susurró a Harry, que se alejó de la puerta. – Es mi Papá...no lo he visto en años...¿ y si es diferente?...¿ Y si digo algo malo y me odia...?
- Pensé que querías verlo.
- Sí, quiero. Realmente quiero hacerlo, sólo que...estuve esperando años por esto...
Harry sonrió socarronamente. – Dudo que Malfoy te decepcione.
La mano temblorosa se soltó de su brazo, y Harry entró al aula, empujando a Scorpius con él.
En el momento en que la puerta se cerró detrás de Harry, Malfoy habló, mirando hacia otro lado.
- Te dije que no me molestaras, Pansy. Tengo mucho trabajo por hacer.
- No soy Parkinson-. Replicó Harry, directamente.
Malfoy pareció sorprendido de oír una voz masculina, tan sorprendido que se volvió a ver al Gryffindor. -¿ Qué demonios haces aquí ?- Demandó.
Harry notó con el rabillo del ojo, que Malfoy buscaba su varita.
- No te molestes con eso-. Suspiró Harry, exasperado, pasándose una mano por el cabello. – Snape me envió con...un mensaje.
Malfoy colocó su varita sobre la mesa, junto a él, antes de volver a su poción. Su cabeza se movió rápidamente a la derecha, donde oyó un ruido. No pudo ver nada, así que se concentró en el libro que tenía delante.
-¿ Qué mensaje, Potter ?
- Uno bastante interesante-. Harry rodeó la mesa de trabajo de Malfoy para poder mirarlo de frente. – Descubrí algo asombroso.
Los movimientos delicados de Malfoy, que comenzó a cortar algo, se detuvieron abruptamente. –Seguramente no estás cayendo en esos rumores de matrimonio; ya le lancé un hechizo de impotencia a Blaise, por ese tema.
Harry casi trastabilla. -¿ Qué hiciste ?
Malfoy elevó una pálida ceja. -¿ Y desde cuándo respondo tus preguntas, Potter ?. Dame el maldito mensaje tuyo y vete de aquí.
- Sabes, no imagino ni a Snape, apreciando ese hechizo…
- Sólo es temporario. El mensaje, Potter. Tengo mucho trabajo por hacer.
Lo que sea que estaba cortando, creaba una tinta amarilla desagradable, lo colocó cuidadosamente en el caldero, haciendo que Harry eleve su propia ceja. Nunca habría creído capaz a Malfoy, de permitir que lo toque semejante suciedad. El rubio tomó un frasco de algo rojo, de entre los ingredientes alineados sobre la mesa de la izquierda.
- Recientemente… descubrí que tienes un hijo-. Afirmó Harry, y por primera vez en su vida, hizo reír genuinamente a Malfoy.
La manera en que reía provocó que Harry se ruborizara; era una visión asombrosa, e instantáneamente la grabó en su memoria. Por supuesto, le siguió un bastante agudo y crudo golpe mental.
-¿ Yo, padre ? Probablemente no, Potter. No me acuesto con mujeres, nunca lo hice y nunca lo haré. Mi cuerpo no funciona así.
Escucharlo decir eso, produjo saltos en el estómago de Harry, aunque ya lo sabía hacía bastante tiempo. – De veras. Ya conocí al chico-. Continuó Harry, agradecido porque encontraba palabras. – Está aquí, con nosotros.
- Entonces, esos rumores sobre tu locura, años atrás, ¿ eran ciertos ?-. Preguntó Malfoy, levantando el frasco hacia el caldero. Se concentró en volcar el líquido rojo, sin embargo, el frasco le fue arrancado de la mano.
-¿ Estás tratando de matarnos ?- Siseó una voz, antes de que Scorpius se revele debajo de la capa invisible. Instantáneamente, Malfoy tomó otra vez su varita, sólo para que Harry se la quite de la mano.
-¿¡Potter, qué mie...?!- Las palabras de Scorpius ahogaron la pregunta de Malfoy.
- La sangre de boggart es el ingrediente más volátil de todos los conocidos, después de ser expuesto a la risa, eso lo saben todos los que preparan pociones alrededor del mundo. ¡ Si lo agregas a cualquier otra cosa que no sea agua pura o el destilado de la poción, puedes causar una explosión de la mitad del tamaño de la de Hiroshima !- Espetó el rubio, sosteniendo el frasco de sangre de boggart, en su mano derecha, mientras buscaba algo en la bolsa que llevaba consigo.
-¿ Potter ?- Malfoy intentó, de nuevo, mirando al Gryffindor.
- Malfoy, te presento a tu hijo, Scorpius.
Esa fue la única vez que Harry vio estupefacto a Malfoy. Eso acalló las mariposas.
- Aún es físicamente imposible; es demasiado grande, y nunca estuve con una mujer.
Harry sonrió satisfecho, observando cómo los ojos de Malfoy recorrían al chico de pies a cabeza, ida y vuelta. – Bueno, ciertamente se parece muchísimo a ti, y el Profesor Lupin le hizo el examen de ADN, anoche.
Scorpius sacó una botella de su bolso. –Poción destilada de sangre de boggart-. Exclamó con una pequeña sonrisa. –Sabía que tenía un poco.
El Gryffindor levantó una ceja. -¿ Siempre andas cargando pociones al azar ?
- No es exactamente al azar. No bromeaba cuando dije que la explosión podía ser como media Hiroshima. Nunca se tiene demasiado antídoto contra ingredientes volátiles y explosivos-. Diciendo esto, comenzó a mezclar los dos líquidos, con una ligera sacudida de su muñeca.
Harry volvió a mirar a Malfoy: los ojos grises continuaban examinando al chico. – Esto es imposible-. Repitió.
- Viene del futuro-. Explicó Harry, finalmente. – Nacerá dentro de cinco años.
- Eso es...
- Imposible...sí, ya te oímos.
Por primera vez, desde que Scorpius apareció, los ojos de Malfoy se endurecieron mirando a Harry.
- ¡ La mierda !-. Gimió Scorpius. –Tú eres mi Papá...
Harry asintió con la cabeza, al rubio más alto. – Sí, y tú estás haciendo una de las peores primeras impresiones que he visto en mi vida, compañero. Primero, lo acusaste de tratar de volarnos por los aires, luego dices palabrotas frente a él.
Scorpius sintió que la cara le ardía, dio un paso hacia su Papá. – Lo siento tanto-. Murmuró, y miró a Malfoy con timidez. – Realmente, eres tú.
Malfoy levantó una mano para detener a Scorpius allí donde estaba. – Quédate allí-. Ordenó. Tomó a Harry por una muñeca y lo empujó hasta la puerta. -¿ Qué mierda está pasando aquí ?
Harry puso sus ojos en blanco y señalo brevemente a Scorpius. – Apareció de la nada en la oficina de Dumbledore, anoche, afirmando ser tu hijo, que venía del futuro. Dijo que todos moriremos, incluyéndonos a ti y a mi, y que Voldemort ganará la guerra dentro de veinte años.
- Ese es un gran lapso de tiempo, Potter. Tiene que ser una trampa-. Malfoy se volvió hacia Scorpius, justo para ver que se movía hacia él. –Te dije que te quedes allí-. Siseó, y Sorpius dio un paso hacia atrás; sus ojos verdes pasaron a Harry, rápidamente.
- Mira, Malfoy, Lupin nos hubiese dicho si no fuera tu hijo; le hizo el examen y todo. Tienes que admitir que son idénticos, excepto por la altura y por sus ojos. Y no es imposible pensar que, en el futuro, alguien pueda crear una poción mejorada para viajar en el tiempo, ¿ verdad ?
- Bien. Es posible-. Coincidió Malfoy, pensativamente. –Pero yo nunca tendría hijos…
- ¿ Lo harías con otro hombre ?
- Potter, verás, hay un pequeño problema con la anatomía masculina, y eso no permite que un hombre se embarace. Eso es a causa de no tener útero, no todo es técnica; pero ese es un problema que la mayoría de las parejas gay enfrentan a diario.
Harry gruñó ante el sarcasmo de Malfoy. Realmente no lo necesitaba. – Imagínalo, Malfoy. Estamos hablando del futuro, hay infinitas posibilidades.
-¿ Estás tratando de decirme que concebí un hijo ?
Harry enrojeció. –Realmente, no necesito saber cuál es tu posición.
Malfoy pasó la mirada a Scorpius, ignorando el comentario de Harry. – Pero, siempre puede haber una madre sustituta...
- Chico inteligente-. Felicitó Harry, palmeándole la espalda. Rápidamente quitó la mano, ante la mirada enojada de Malfoy. – Mira, yo estoy aquí, sólo como mensajero. No hubiese venido voluntariamente.
La cara de Malfoy perdió el escaso color que tenía. - ¿ Vas a dejarme solo con él ?
- Él es tu hijo. Encárgate de eso.
-¡ Potter...!
-¿ Papá ?
Harry casi rió por la manera en que Malfoy se quedó helado por esa palabra. Pero, otra vez, también le produjo movimientos a su estómago. Por alguna extraña razón, sentía que Malfoy en verdad necesitaba ayuda con el chico. Al menos, eso era lo que su cerebro trataba de razonar. Realmente no quería participar. Por eso, casi giró sobre sus talones en ese momento, para dejar la habitación.
-¿ Papá ?- Scorpius intentó, otra vez. Harry observó que Malfoy lo miraba. Al mismo tiempo, aplastaba al monstruo interior que quería matar a Malfoy si rechazaba a su hijo.
Su hijo.
Mentalmente, sacudió la cabeza. El hijo de Malfoy. Definitivamente, no era su propio hijo. Era un Malfoy. No era un Potter.
Harry tuvo la imprevista certeza de que no necesitaba una novia. No, necesitaba una cantidad ilimitada de alguna bebida tres veces más fuerte que el más potente whisky de fuego que Madam Rosmerta guardaba en sus estantes.
-¿ Q-qué ?- Preguntó Malfoy, completamente descolocado por el nombre.
- Bueno...verás...tú moriste cuando yo tenía apenas cinco años. Ahora tengo quince...me preguntaba...pero probablemente no vas a querer porque es un poco raro...
-¿ Qué ?- Suspiró exasperadamente, tal como lo haría un padre pidiéndole a su hijo que vaya al punto; y eso, definitivamente mató el monstruo interior de Harry.
-Por favor, ¿ puedo abrazarte ?
La pregunta fue completamente inesperada, y ambos, Harry y Malfoy se detuvieron.
-¿ Qué ?- Preguntó Malfoy, por tercera vez.
- Por favor, ¿ Puedo abrazarte ?- Repitió Scorpius, un tanto más sonrojado que cuando se dio cuenta de que había usado palabrotas frente a su Papá.
Notando el trastorno interior de Malfoy, Harry se adelantó hacia Scorpius y con una simple palmada sobre la parte de atrás de la cabeza del chico, lo empujó hacia el rubio más pequeño.
- Es tu Papá, no deberías pedir permiso-. Exclamó Harry.
Con una sonrisa tímida dirigida a Harry, Scorpius cerró la distancia y envolvió el torso del Slytherin con sus brazos, abrazándolo con fuerza.
Harry sintió que su propio pecho se contraía viendo que los brazos de Malfoy envolvían los hombros de Scorpius. Supo que su corazón se partió en dos al momento que escuchó que Scorpius ahogaba un sollozo. El pobre chico lloraba y comenzaba a murmurar incoherencias, pero Malfoy lo mantuvo abrazado.
Abruptamente, Scorpius se separó, poniendo distancia y sin mirarlo a los ojos. – Tienes que dejar de darle tus pociones nuevas al abuelo. Tienes que hacerlo. Sé que se enojará, pero tú sabes que van directamente a manos de Voldemort...
Sus palabras se detuvieron cuando vio que los ojos grises se concentraban en Harry.
- Fingiré que no escuché nada, Malfoy, por el bien de Scorpius-Dijo Harry.
Malfoy asintió, cediendo, antes de atraer a Scorpius contra su pecho, nuevamente; y susurrarle algunas palabras en el oído.
-¡ Mi abuelo nunca te mataría !-Siseó Scorpius, quebrando el contacto con Malfoy. – Ningún padre lo haría...
-Lucius Malfoy es un tipo diferente de padre, Scorp. Haré lo que...- Dejó de hablar. Los ojos de Scorpius se llenaron de lágrimas nuevas. -¿ Qué sucede ?
-¿ Scorp ?- El chico repitió el apodo. –Tú me llamabas Scorp...Mi padre se negaba a llamarme así después de tu muerte...decía que tú eras el único que tenía permitido llamarme así.
Malfoy pasó una mano por el cabello de Scorpius, y se quedó helado, otra vez. -¿ Tu padre ?. ¿ Tienes otro padre ?
Scorpius afirmó con la cabeza. –Tenías razón al pensar en eso de la madre sustituta. Tú inventaste una poción que quita el ADN de la madre, en el bebé, y lo reemplaza por el del segundo padre. Yo soy cien por ciento tuyo y de mi padre.
-¿ Quién es él ?- Preguntó Malfoy, esperanzado; provocando la aparición de una sonrisa en la cara de Harry.
- No me está permitido decírtelo. Tío Sev me golpearía el trasero si lo hiciera. Él dijo que no puedo decirle a nadie con quién va a casarse, porque puedo hacer que no suceda.
- Se negó a decírmelo también a mi-. Agregó Harry, con ligereza. –Pero se las arregló para revelarle a Lupin quién será su futuro marido.
Malfoy estuvo cerca de dejar caer su mandíbula, lo hubiese hecho, si su origen hubiese sido otra familia. -¿ Lupin es gay ?-. La poción hirviendo, interrumpió el pensamiento. Malfoy maldijo en voz alta, corrió hacia el caldero y lo retiró de las llamas.
- Yo puedo arreglarlo- Aseguró Scorpius, observando el líquido azul que burbujeaba saliéndose del caldero de hierro. –Sólo necesita un poquito...
- Unas pocas lágrimas de elfo doméstico, ya lo sé-. Malfoy sonrió satisfecho, buscando entre los ingredientes que tenía sobre la mesa. – Fuiste criado por Severus, ¿ verdad ?
Scorpius sonrió brillantemente. –Fui criado por mi padre, pero a veces nuestra relación no era del todo buena...pasé un montón de tiempo con mi tío Sev. Él me entrenó para ser su aprendiz, como hizo contigo. Yo hubiese sido su aprendiz, como tú, pero entonces fue cuando Harry hizo que lo maten, y a mi me enviaron aquí...
-¿ Y qué pensó Severus que tú podrías hacer aquí ?
El chico hizo pucheros. -¿ Perdón ?. Puedo hacer muchísimo. Soy talentoso con las pociones, conozco cada secreto para cada poción, cosas que ni tú ni tío Sev se imaginan. Hasta tengo tu diario-. Agregó las lágrimas de elfo doméstico, que encontró primero que su Papá.
Harry sólo podía observarlos, sorprendido. No estaban concentrados en los ingredientes o en el libro que contenía las instrucciones, para nada, pero seleccionaban y agregaban cada elemento, y cada paso correspondía al texto. Tomó el libro y leyó cada paso, asegurándose de que eran los correctos. Malfoy dejó una planta, o algo así; Scorpius mezcló la poción, una vez en el sentido de las agujas del reloj, y luego tres veces a la inversa. Malfoy quiso disponer de las raíces de la planta, pero Scorpius se las quitó de las manos.
-No las necesitamos, no tienen absolutamente ninguna prop-
- Agregan sabor- Dijo Scorpius, con una sonrisa, encogiéndose de hombros. –Así dice en tu diario.
- ¿ Y qué ?- Preguntó Malfoy, exprimiendo algo. – Eso es completamente grosero.
Scorpius rió, levemente. – Si supieras quién es mi padre, no te sorprendería.
Los ojos grises se entrecerraron. – Más te vale que no sea Blaise. Juro que si es Blaise me lanzare un Crucio a mi mismo.
- Mi padre no es Blaise Zabini, él será asesinado en unos meses-. Se tapó la boca con la mano. –No quise decir eso.
Unos ojos asombrados lo miraban.
-¿ Asesinado ?- Demandó Malfoy.
- No me está permitido hablar de esas cosas. No debo dar marcos de tiempo tan exactos. Ustedes no deben hacer nada para evitarlo.
Malfoy levantó el brazo y quitó la mano de la boca de Scorpius. – Scorp, no es tan fácil con Blaise. Él es un buen amigo, y siempre tendrá un lugar en mi corazón.
- Tú trataste de impedirlo en mi tiempo, y casi…¿ qué, lo amas ?
- No, mis razones son menos honorables-. Dijo, con una risa leve. Scorpius movió la cabeza a un lado, y la risa se hizo más fuerte. –Fue el primero.
Scorpius negó con la cabeza. –Tú siempre dijiste que mi padre era la única persona que amabas.
Harry no pudo evitar tapar su sonrisa con una mano.
- Merín querido, fuiste criado por un Hufflepuff o por un Gryffindor-. Gruñó Malfoy, apoyando una mano en el hombro del chico.
- ¡ Epa !- Exclamó Harry. –Los Gryffindor no somos tan inocentes.
-¿ El pequeño Potter dejó de ser virgen ?- Provocó Malfoy, instantáneamente, pero se diluyó cuando Scorpius captó el sentido.
-¡ Ah, él fue tu primero !. ¡ Ahora sí !- Puso los ojos del mismo modo que con Severus y Remus. –Yo no fui criado como un chico normal, no tengo las experiencias sociales de los chicos de mi edad. Como sea, si te robó o no la virginidad, Blaise Zabini tuvo una muerte horrible, y no hay nada que puedas hacer al respecto. Tú trataste de detenerlo, pero mi abuelo evitó que te interpusieras. Te hubiesen matado a ti también.
-¿ Qué sucedió ?- Preguntó Harry. Scorpius cerró la boca. – Ya nos diste el tiempo y nos dijiste que no podremos evitarlo. No vas a arreglarlo, Snape te va a golpear el trasero cuando vuelvas. Yo voy a pegar una nota sobre ti, o algo así.
Scorpius le lanzó una mirada asesina que hubiese enorgullecido a los Malfoy y a los Snape. – Pendejo malvado-. Acusó; mientras mezclaba la poción una vez más. Suspiró con fuerza y continuó. – Su madre es una viuda negra, así de simple. Ella se casa con hombres ricos y los mata, quedándose con su dinero. Quiso ir tras Voldemort, pero eso no le gustó mucho a Nagini…
-¿ Y tú cómo sabes de la serpiente ?- Interrumpió Harry.
-Fuiste comido por ella- Dijo Scorpius, llanamente. –Todo el mundo mágico sabe de ella, para cuando dejé mi tiempo-. Hizo una pausa en los movimientos de mezcla, para que Malfoy agregue el resto de los ingredientes. – Hay algo extraño entre Voldemort y su serpiente, yo creo que es un animago, honestamente. Sé que habla con ella...como sea...la señora Zabini fue tras Voldemort, Nagini se enojó por eso y para mantener a su preciosa serpiente feliz, Voldemort torturó a la señora, torturando y matando a Blaise delante suyo.
- Parece que sabes mucho.
- No puedo decir más sobre el asunto. Estaría involucrando a alguien muy importante para mi si sigo hablando.
Malfoy puso los ojos en blanco, como si no fuera obvio a quién se refería. Se volvió hacia Harry y, deliberadamente se arremangó para continuar con su trabajo de cortar ingredientes para sus pociones. Harry podía ver con claridad sus brazos sin marca alguna; por supuesto, eso volvió a hacer saltar a su estómago. Era muy raro que Malfoy mostrara su piel. Una hermosa piel, notó Harry. El color era del mismo tono que el del rostro, si no un tanto más pálida; además, los brazos eran ligeramente musculosos. Se maldijo a sí mismo, mentalmente, una y otra vez, por querer ver más.
Rápidamente se concentró en otra lado, sólo para ver la típica sonrisa Malfoy esperándolo; esta vez en Scorpius.
- Tal vez debería dejarlos para que disfruten su tiempo juntos. Probablemente, Ron y Hermione se están volviendo locos...
-¿ Ellos ya saben de mi, verdad ?- Preguntó el chico, observando la poción. Velozmente levantó la vista hacia su Papá. -¿ Cuántas garras le pusiste?
- Seis-. Respondió Draco, simplemente.
- Deberías haberle puesto siete; es un número más adecuado por sus propiedades mágicas...la poción sería mejor...
- No me hagas ahogarte en esto.
La sonrisa de Scorpius era enorme cuando se volvió hacia Harry para pedir respuesta a su pregunta.
- Sí, ya lo saben.
Malfoy resopló al escucharlo. –No puedes mantener ni un solo secreto con ellos, ¿ verdad ?. Tienen que saberlo todo sobre el Chico Dorado.
Harry sentía que debía sacar pecho y contradecir la acusación. –Puedo guardar un secreto. Tengo varios en este momento.
- Seguro- Malfoy comenzó a embotellar la poción, antes de levantar la vista hacia Scorpius. – Tal vez deberías haberle dado una vuelta más contra las agujas del reloj, antes de agregar la raíz.
-De ninguna manera-. Objetó Scorpius. – La hice como mil veces y siempre obtengo el correcto color azul.
- Puedo guardar secretos-. Repitió Harry, sin saber por qué.
- Otra vez, seguro, Potter. Apúrate a volver con ellos antes de que reporten a Dumbledore que te secuestraron Mortífagos.
Scorpius interrumpió. -¿ Confías en él, realmente ?
-¿ Potter o Dumbledore ?- Malfoy se detuvo un momento. – En ninguno, en verdad. Continua.
- En el Profesor Dumbledore-. Aclaró Scorpius. -¿ Y tú, Harry, confías en él ?
Harry no necesitó pensarlo. – No tanto como acostumbraba-. Malfoy sonrió socarronamente y Harry le respondió con una mirada enojada. – Cuéntaselo a alguna de tus serpientes, y removeré tu habilidad de procrear a Scorpius, personalmente.
- Suena erótico. Aplícatelo a ti mismo y a la chica Weasley-. Dijo Malfoy, con un escalofrío. –El amor hétero...me da cosa...
- Como si a mi no me pasara ñó Harry, antes de darse cuenta de lo que hacía. El cuchillo de Malfoy se le cayó de la mano, allí mismo. Harry siseó una maldición, giró y salió de la habitación.
Malfoy se inclinó a levantar el cuchillo, y se enderezó con una sonrisa satisfecha en la cara. -¿ Es gay en tu tiempo ?- Le preguntó a Scorpius, que sonreía.
- Va casarse con un hombre y tendrán dos hijos, con tu poción-. Admitió Scorpius. –Sin embargo, no sabe el género de su esposo.
-Qué interesante.
- No se ocurra. Especialmente mientras yo estoy aquí. Él sólo se acostó con ese hombre. Lo último que quiero es toparme contigo...haciéndolo.
- Eres increíblemente seguro de ti mismo, para alguien que confundió la pérdida de mi virginidad con amor-. Apuntó Malfoy.
Scorpius sacó a brillar la sonrisa Malfoy, otra vez. –Como le dije anoche al Tío Sev, puede que no haya sido sorteado, pero creo que tengo muchas más características de Slytherin que de Hufflepuff.
Malfoy le devolvió la mirada, y de pronto se dio cuenta de que necesitaba sentarse, desesperadamente. Era verdad, estaba allí parado, conversando con su futuro hijo como si fueran amigos íntimos desde siempre.
Hubo algo en ese abrazo, más temprano, que le sirvió de prueba. Fue como si sostuviera el objeto más precioso del mundo, y desde entonces, cada vez que lo miraba volvía a sentirlo: este era su hijo, lo había creado con alguien a quien amaba muchísimo. Era como si Scorpius le transmitiera todo el amor que sentía por él sólo por ser su Papá, y al mismo tiempo le transmitiera el amor de su otro padre. Era increíblemente extraño para el Slytherin pensar que alguien podía sentir tanto amor en un solo abrazo, pero así fue. La manera en que lo sintió le hizo preguntarse, verdaderamente, cuánto llegarían a amar a su esposo.
-¿ Estás bien, Papá ?- Preguntó Scorpius, parándose junto a la silla de Malfoy.
Malfoy tragó saliva y envolvió sus brazos alrededor de la cintura de Scorpius, con la cara contra su estómago. – Eres especial-. Murmuró, entre la túnica del chico. –Tu padre y yo…debemos amarte tanto-. Sintió que un par de brazos alrededor de la cabeza, le devolvían el abrazo.
- Sí. Los dos hicieron todo lo que pudieron para hacerme feliz y mantenerme a salvo.
- Lamento no haber podido estar en tu vida. Debes haber perdido tanto.
-Tenía cinco años. Supongo que es por eso que vine aquí. Tienes que dejar de entregarles tus pociones.
- No son peligrosas, Scorp, te lo prometo-. Clamó Malfoy, levantando la cabeza para mirar a su hijo a los ojos. –No hago nada que pueda lastimar a las personas, sé para qué las usan. Se las doy a mi padre para mantenernos a salvo a los tres. Mientras no lo avergüence frente al Señor de las Tinieblas, él, mi madre y yo estaremos a salvo. Él me mataría si no lo hiciera
- ¿ Les has dado ya la poción de red ?- Preguntó Scorpius, ansiando en silencio, que la respuesta sea negativa; y la recibió.
- Nunca pensé en hacer semejante cosa-. Admitió Malfoy, inmediatamente.
- En el momento en que pongan sus manos en una poción de esas, todo estará perdido. No puedes dejarlos, Papá. Pídele a Dumbledore que te proteja…
- Ni siquiera Potter confía en ese viejo tonto, Scorpius-. Siseó Malfoy, casi separándose de su hijo. -No puedo recurrir a él.
- Entonces, recurre a Harry. Le agrado, él va a protegerte, por mi. Sé que lo hará.
- Ciertamente, eres ingenuo.
Scorpius sonrió. –Sí, supongo que es parte de mi naturaleza.
Con eso, Malfoy bajó la cabeza. – Definitivamente, tu padre no es de Slytherin.
- ¿ Quién dijo, siquiera que es inglés ? Casi fuiste a Durmstrang; nunca se sabe qué vas a encontrarte. Pero, Papá, por favor, sea lo que sea que hagas, no les entregues más pociones. Busca protección.
-No puedo darle la espalda a mi familia.
-¡ Ellos ya te dieron la espalda a ti !. ¡ Si les importaras no te amenazarían con matarte, de ese modo !
Malfoy se arrancó de al lado de Scorpius. –Tú no fuiste criado como un Malfoy. La conducta de mis padres no es algo que tú debas criticar, Scorpius. No sabes nada de las costumbres de los sangre pura.
- Entonces es una cosa jodidamente buena que mi padre y yo tengamos sangre muggle, ¿ no crees ?- Dio un paso hacia atrás con los ojos nublados por las lágrimas. –No quise pelear contigo, Papi, yo quería que nuestro encuentro fuese bueno. No deberíamos pelear. Nunca deberíamos pelear.
Malfoy se levantó y volvió a tomarlo entre sus brazos. – No vamos a pelear mientras no me hables de tus abuelos…¿ tu padre es muggle ?
- Demonios, no. Mi padre es un mago asombroso. Trabajó para el Ministerio hasta que Voldemort lo tomó.
-¿ Está del lado de los buenos ?
Scorpius se alejó de Malfoy, nuevamente. – Así es. Y yo estoy orgulloso de sus logros; esa es otra razón por la que debes dejar de entregar tus creaciones. Cuanto más tardes en hacerlo, menos feliz será mi padre contigo; y así será menos probable que se enamoren. Eso significa que no naceré-. Malfoy pasó la mano por el cabello del chico, suspirando. – Tú no planeas unirte a Voldemort voluntariamente, ¿ no ?.
- Nunca quise unirme a él-. Admitió Malfoy, suavemente.- pero, es algo que no puedo evitar. Soy un Malfoy, si no …
-Pídele a Harry que te proteja. Él lo hará. Han estado más cerca este año, eso pasó en mi tiempo. Ustedes no parecen odiarse de la manera que me describió el Tío Sev…
- No tengo idea de qué fue lo que sucedió.
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