Esta es una traducción de 'Cuando el tiempo no es suficiente', original de Jinko.

Por supuesto, la única dueña de los personajes y el universo de HP es J.K. Rowling

Perdón por no poder responder los reviews uno a uno, GRACIAS a todos !! a Liwk; a Sami Maurder girl; a rlucy, a Zafy, a Leslie Rebeka B.S.L., a Bellatrix L Black , a Fran Ktrin Black, a Murtilla, a fokwears y a Athenna...

Sí, está terminada la historia original, y son 21 capítulos.

Capítulo Cinco: Caos, Diosa griega del vacío y la confusión

Mi padre nunca pudo olvidar a mi papá; no importaba cuántas veces tía Hermione tratara de presentarle a alguien, hombre o mujer, mi padre nunca fue a las citas. No fue a ninguna y nunca trajo a nadie a casa.

Tía Hermione le decía que la frustración sexual lo mataría; pero él sólo mantenía relaciones amistosas, y cada vez que ella traía a alguien a almorzar -sin avisar- mi padre le decía a esa persona, directamente, que él sólo aceptaría una relación amistosa, si acaso.

Yo tenía trece años cuando lo pesqué. Se suponía que iba a quedarme en lo de tía Hermione, pero Rose se enfermó y ella debió mandarme de vuelta a casa. Mi padre estaba acostado de lado, de espaldas a la puerta; entré a desearle buenas noches, pero él temblaba, sollozaba y le suplicaba a mi papá que lo perdonara. Cuando me trepé a la cama, a su lado, él trató de alejarme, y cuando lo abracé, descubrí porqué: la misma esencia que, en parte, me creó, manchaba sus manos y la cama. Sus súplicas de perdón, pronto me incluyeron. Le dije que no había nada malo en eso, que él necesitaba a mi papá como cuando estaba vivo. Mi padre replicó que él era detestable por manchar con su acto la memoria de mi papá; pero yo no lo vi de ese modo, me pareció hermoso que aún entonces sólo quisiera hacer el amor con mi papá.

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Los días se iban haciendo cada vez más fríos, y a medida que pasaban, Harry se encontraba deseando estar cada vez más cerca de Scorpius, frecuentemente comía en las habitaciones del chico.

Al parecer, Malfoy hacía lo mismo cada dos días, más o menos; una u otra vez, ambos adolescentes terminaron comiendo con Scorpius, y a él eso le parecía muy divertido. Les había dicho que sabía de su rivalidad, pero parecía que ésta nunca surgía cuando estaban cerca de él. Suponía que ese era un buen comienzo para la relación de sus padres, ahora podían estar juntos sin tratar de matarse, y eso siempre era una ventaja, no importaba cómo lo mire.

Para Harry, su sexualidad estaba confirmada: él era gay, y se sentía completa y totalmente atraído por varones, bueno, por Malfoy, para ser exactos.

Sí, Harry Potter se sentía atraído físicamente por Draco Malfoy, su encarnizado enemigo; y tenía la prueba cada vez que se miraban; y se le hacía obvio durante esos almuerzos juntos.

Estúpidamente, estos pensamientos plagaban a Harry través de sus clases, específicamente en Encantamientos, porque su entrenamiento había elevado muchísimo su habilidad con la varita. Ahora podía concentrarse con facilidad, usando su varita como una extensión de su propio ser. Los hechizos fluían sin que tuviera que pensar demasiado, y eso le producía aburrimiento en clase. Aparentemente, lo mismo sucedía con todos los miembros del ED.

Y, sí, él tenía esos pensamientos constantemente. No tenía experiencia en asuntos homosexuales –y mucho menos en los heterosexuales-, pero sus sueños lo llenaban de imágenes que no debería tener. No era posible que Malfoy luciera tan bien, yaciendo de espaldas, mirándolo a él; pero decir eso era decir poco, lucía más que delicioso en esos sueños.

Necesitaba desesperadamente una distracción, Harry miró a Ron y a Hermione; su relación crecía, y las pocas peleas que tenían parecían nada más que las peleas de una pareja casada. Lucían felices, y sorpresivamente no había pasado nada entre ellos, sólo seguían siendo amigos. Por supuesto, eso significaba que eran 'solamente amigos' con una amplia tensión sexual entre ellos. Harry suspiró y sacudió la cabeza; realmente necesitaban subir un nivel y hacer oficial su relación. Cada vez que los gemelos le escribían a Ron –ahora una vez por semana y sólo para molestarlo- le preguntaban si estaban juntos o no.

Sus pensamientos fueron interrumpidos abruptamente. El piso tembló y el sonido de una explosión se oyó alrededor.

-¿Qué mierda fue eso?- Preguntó Ron, afirmándose.

-Sonó como si viniese de abajo- Clamó Hermione, luego sintió que le ardía la cara al darse cuenta de que se había agarrado de Ron para evitar caerse.

-Mierda- Siseó Harry, de pronto, dirigiéndose hacia la escalera más cercana. –Scorpius está en las mazmorras.

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Draco trastabilló, debajo de sus pies, tembló el piso de piedra; estaba con el Director, escuchando sus opciones, ahora que había rechazado a su padre.

-Scorpius- Ahogó un grito, yendo hacia la puerta sin esperar la despedida de Dumbledore.

El anciano se lo hubiese permitido, de todos modos; había visto cómo el rubio Slytherin había cambiado durante estas semanas, desde que Scorpius había caído en sus vidas, literalmente.

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Harry fue el primero en llegar a la escena, la puerta había sido arrancada de sus goznes y un humo blanco se elevaba en la habitación. Conjurando una ráfaga de viento, Harry limpió el aire del cuarto, donde podía oír una tos estrangulada.

-¿Scorpius?- Preguntó, tratando de encontrar al chico.

Lo extraño, era que Scorpius estaba parado frente al caldero que ocasionó la explosión, apenas con un poco de polvo sobre los hombros.

-¿Harry?

-¿Qué demonios pasó aquí?- Harry pisó los restos quemados de una silla para acercarse al rubio.

-Mezclé algo que no debía haber mezclado- Le informó Scorpius, vagamente. Examinó lo que quedaba en el caldero y sobre la mesa, algo que se asimilaba rápidamente. –Esta reacción puede ser mala…

Se interrumpió cuando Harry quiso darle un golpe en la cabeza, pero el escudo que tenía colocado a su alrededor, reaccionó. Harry miró enojado a lo que sea que entró en contacto con él, sujetando su mano sobre el pecho.

-¿Quién puso el escudo?

El rubio sonrió avergonzado. –Bueno, cuando le dije a tío Sev que ésta era la primera vez que intentaba esta poción, puso este pequeño escudo alrededor mío…debe haber sabido que esto podía pasar.

-Búscalo para que la quite y pueda golpearte como corresponde.

Los ojos verdes centellaban, casi con deleite por las palabras de Harry. –No está aquí…

-¡No me importa! ¡Lo haré yo, entonces!- Harry suspiró, frustrado. -¿Cómo puedes hacer algo tan estúpido, tú que eres un chico brillante? ¡Y Snape debería haber sabido que no podía dejarte solo con esto, especialmente si sabía de antemano que era peligroso!

Los labios de Scorpius hicieron un puchero. –Bien, no me preguntes si estoy bien.

Harry hizo una pausa. -…¿Te lastimaste?

-No, gracias.

-Bien- Con esto, Harry quitó el escudo y le dio una palmada en la cabeza. -¡Lunático redomado!

-No estás siendo justo- Discutió Scorpius. –Yo sólo quería ayudar…

-¿Haciéndote explotar a ti mismo por los aires? ¡Qué idea estúpida! ¡No vas a poder hacer mucho si eres una pila de carne; no creo poder nombrar a nadie, lo suficientemente estúpido como para sacudir todo el castillo por un error con una poción!

En la cara de Scorpius retornó la sonrisa. -¿Sacudí todo el castillo? Es un nuevo record…- Otra palmada en la cabeza sorprendió al chico. -Eso es abuso de menores, ¿sabes?- Recordando su infancia, nunca había visto una mirada tan triste en su padre. -¿Qué…qué pasa?

Harry negó con la cabeza. –Nada-. Y para probarlo, palmeó otra vez a Scorpius, pero mucho más suavemente.

-Entonces…¿no más sermones?

-¿Qué pasó?- Hermione jadeó, desde la puerta.

Ron llegó con ella, pero se quedó anonadado, con los ojos fijos en el joven Malfoy, que estaba siendo sacudido con un cepillo conjurado por Harry.

-Es idéntico a él…-Apuntó Ron, causando una débil mirada de enojo de Hermione.

-Eso no es importante ahora, Ronald-. Suspiró ella, acercándose al rubio. -¿Estás lastimado en alguna parte?

Scorpius miró a Harry con una mirada desaprobadora. -¿Ves? Ella sabe hacerlo como corresponde-. Sus ojos se volvieron hacia Hermione. –Él me preguntó recién después de reprenderme. Estoy bien, gracias.

Harry giró los ojos, antes de alisar a Scorpius.

-Harry- Reprendió Hermione. –Soy Hermione Granger, tú debes ser Scorpius…

-Supongo que Harry estuvo hablando de mi. No me sorprende, mi papá siempre decía que el Trío Dorado era inseparable-. Scorpius sonrió afablemente. –Estás muy presente en mi vida, realmente. Tú y mi padre eran íntimos.

-¿De verdad?- Hermione se acercó al chico.

-Sí, no creo que él hubiese podido soportar esos años sin mi papá si no hubiese sido por ti. Eres muy importante para todos en mi familia. Mierda, hasta papá te consideraba una amiga. Estuviste en su boda… además, eres mi madrina.

Eso los sorprendió a todos. –Guau, eso es extraño- Admitió Harry, terminando con el cepillado quita-polvo. -¿Tu padre es un Gryffindor?

Scorpius se mofó. -¿Te imaginas la reacción de mi papá ante la idea de casarse con un Gryffindor?

-Tienes razón…

-Tía Hermione y papá trabajaban juntos en mi tiempo. Bueno, por lo menos hasta que tía Hermione quedó embarazada.

-¿Tengo un bebé?- Preguntó Hermione.

-No puedo decirte más que eso…

-Siempre se detiene en la mejor parte- Dijo Harry a Hermione, comenzando a limpiar el resto del desastre que hizo el chico. -¿Vas a ayudarme con esto?

Scorpius negó con la cabeza, con una sonrisa brillante. –No, no puedo. No puedo hacer tanta magia.

Harry puso los ojos en blanco antes de apuntar con su varita a la creación deformada del caldero de Scorpius.

-Snape va masticarte el trasero por esto.

-No va a hacerlo, yo soy su favorito.

Ron se mofó, esta vez. –Malfoy es su favorito, compañero; puede que seas su hijo pero no eres él.

-Yo soy tan bueno como papá, si no mejor; llegué aquí después de hacer ajustes a la poción que él creó…

Severus se hizo camino para entrar a la habitación empujando al pelirrojo; paseó una mirada alrededor antes de dirigirla a Scorpius con el ceño fruncido. -¡No puedo creerlo!- Espetó, yendo hacia el joven. –¡Entre todas las cosas idiotas y estúpidas por hacer, la jodiste mezclando las partes del bicornio con las del graphorn sin hervir el bicornio! ¿eres completamente tonto?

-No quise…por accidente herví el graphorn, en lugar…

-¡Idiota!

Scorpius hizo pucheros. –Si mi papá hubiese cometido el mismo error no estarías tan enojado.

-Tu papá no es lo suficientemente estúpido como para hacerlo- Severus suspiró profundamente, con un simple movimiento de varita y un murmullo, la habitación volvió a estar completamente ordenada.

-Yo necesito aprender ese hechizo-. Murmuró Harry.

-¿Y tú qué crees que estás haciendo aquí?-Demandó Severus, volviéndose a mirar a Harry con enojo. –Si te descubren aquí, en medio de este desastre, tendrías mucho que explicar. Fácilmente podríamos hacer que esto pasara como uno de los errores de Draco, pero nadie sería tan estúpido como para creer que tú estás aquí preocupado por su bienestar.

Harry señaló a Scorpius. –Me aseguro de que él esté bien, no sucede todos los días que algo explota en las mazmorras…

-Hemos tenido muchas explosiones en los últimos años, Potter; Longbottom se ha asegurado de proveernos constantemente de ellas.

-Como sea, usted tiene mucha parte de la culpa por todo esto- Harry escuchó que Hermione aspiraba bruscamente, pero la ignoró. –Si usted sabía que esto era jodidamente peligroso, ¿por qué le permitió hacerlo? ¡Él podría haber volado en pedazos, y aún así le permitió hacerlo!

-No me levantes la voz-. Amenazó Severus. –Cincuenta puntos de Gryffindor, sigue presionando y tendrás detenciones por un mes.

Harry iba a seguir discutiendo, pero se detuvo cuando Scorpius le tomó un brazo. –Por favor, no-. Suplicó, suavemente. –Es mi culpa.

El moreno no dijo nada pero tomó a Scorpius en sus brazos. –Estoy contento porque tú estás bien. No sé por qué te grité de ese modo…

Sus palabras fueron interrumpidas por la voz demandante de Malfoy. -¿Qué mierda estás haciendo con mi hijo, Potter?

Harry se sobresaltó, separándose de Scorpius, giró hacia el rubio más bajo con una mirada de furia. –Estoy haciendo lo que tú no haces, Malfoy. Realmente, no estás siendo un buen padre, dejándolo producir semejante explosión, ¿sabes?

Malfoy le devolvió la mirada de furia, que siempre fue un tanto más potente que la de Harry. –Estaba ocupado…

-¿Demasiado ocupado como para que te importe que tu hijo estaba aquí abajo?

Se cruzaron los brazos sobre el pecho más estrecho. –No tengo por qué darte explicaciones a ti.

-Tal vez a mí no, pero Scorpius merece una respuesta, de seguro. Dile por qué estabas tan ocupado que no pudiste estar aquí con él.

Los ojos grises se apoyaron en Scorpius, que sonreía levemente. -¿Qué es lo que te entretiene tanto?- Ladró.

-Es sólo que esto es realmente divertido. Tú me diste el sermón de mi vida y ahora él te está dando uno a ti-. Explicó Scorpius, inocentemente; no pudo más que sonreír más ampliamente cuando su papá se volvió hacia su padre, frunciendo el ceño.

-¿Lo reprendiste?

-Tú no estabas aquí-. Ofreció Harry, en tono liviano.

-Es mi hijo, no tuyo; no es tu función sermonearlo sobre nada. Vete a jugar al padre con algún otro chico, este es mío.

Harry no pudo reprimir la risa, por la forma en que Malfoy lo dijo. –Sí, voy a ir a buscar algún chico huérfano para empezar. Estoy seguro de que me irá bien.

-Embaraza a la Wasley-chica, no me importa- Siseó Malfoy, antes de que una sonrisa burlona apareciera en sus labios. –Ah, cierto que ya no vas para ese lado-. Ambos pares de ojos verdes se agrandaron, causándole más alegría a Malfoy. -¿Todavía no saliste del armario? Scorpius me lo contó todo: vas a casarte con un hombre y cada…

-Papá-. Gruñó Scorpius, tomando débilmente el brazo de su padre. –Esas cosas no debían decirse…y era decisión suya si él quería contárselo a alguien.

Malfoy apenas giró los ojos.

-¿Harry?- Preguntó Ron, en voz baja.

-Más tarde, Ron, por favor-. Respondió Harry, también en voz baja, mirando al rubio mayor con la mayor dureza posible; sin embargo, sus ojos se suavizaron cuando la mirada pasó a Scorpius. –Entonces, ¿estás bien?

-Sí-. Dijo Scorpius, despacio, sintiendo la tensión en la habitación; su estómago se retorció ligeramente.

-¿Estás seguro?- Preguntó Malfoy, rápidamente despejándole el cabello de los ojos, la mano rozó la frente de Scorpius antes de bajar.

A pesar del disgusto que el mayor Malfoy le producía en este momento, Harry no podía evitarlo: quería quedarse allí.

-No sé, mi estómago, de pronto…

-¿Puede deberse a la poción?- La pregunta fue dirigida a Severus.

-Nunca escuché que diese semejante efecto secundario- Objetó él.

Mientras los dos preguntaban qué era lo que no estaba bien con Scorpius, Hermione comenzó a sacar a los dos Gryffindor de la habitación. Ron salió sin problemas, pero con Harry fue mucho más difícil de lograr. Antes de que Hermione tuviera oportunidad de sujetarlo, ya estaba junto a Scorpius, y a Malfoy no pareció preocuparle. Sólo después de que sus manos se rozaron, parecieron darse cuenta de que ambos estaban encima del chico. Luego de la carga eléctrica que ambos sintieron, el estómago de Scorpius volvió a la normalidad.

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Les tomó un rato a Hermione y a Ron, forzar a Harry a que se aleje de los Malfoy, y cuando lo lograron, comenzaron las preguntas.

-¿Qué mierda fue todo eso entre tú y Malfoy?- Demandó Ron, empujando a Harry para que se siente en la cama. Hermione sacó a los demás chicos del dormitorio.

-No lo sé, Ron. No es la primera vez que pasa, es como si Malfoy no fuera Malfoy cuando estamos en la misma habitación con Scorpius. Las cosas cambian entre nosotros-. Harry trató de explicar.

Ron se dejó caer en su cama. -¿Y qué quiso decir Malfoy con que no eres heterosexual?-. Harry no respondió. -¿Por qué no nos lo dijiste?- Los ojos azules pasaron a Hermione. -¿Y por qué tú no estás preguntando nada de esto?

-Ginny te contó, ¿verdad?- Harry le preguntó a Hermione, en voz baja.

El Trío quedó en silencio, Hermione se sentó junto a Harry y lo abrazó sin pensarlo dos veces. –Realmente eres un idiota, ¿sabes?- A pesar de todo, lo mantuvo abrazado. –A los magos no les importa el tema de la sexualidad. Los homosexuales en el mundo mágico tienen todo lo que el mundo muggle les niega.

Harry escondió la cara en el hombro de Hermione. –Es que nunca estuve muy seguro de eso…

-Entonces, ¿eres gay?- Preguntó Ron, sintiendo que una sonrisa se dibujaba en su cara cuando Harry asintió. –Compañero, no hay problema, por lo menos ahora sabemos que el problema no era Ginny. Todavía hay una chance de que le resulte atractiva a algún chico.

-Ronald- Reprendió Hermione, instantáneamente. –Harry nosotros te que queremos, sin importar nada.

-¡Pero, vamos!- Se mofó Ron. –¡De seguro podrías haber elegido un poco mejor!...¡Malfoy!…

-No hay nada entre Malfoy y yo-. Respondió Harry, rápidamente, a pesar de su cara colorada. –Sigue siendo un pendejo y seguimos detestándonos mutuamente, sólo porque siento la necesidad de mimar a su hijo no significa que estemos interesados uno en el otro.

Hermione sonrió. –Sin embargo, tengo que admitir que no podrías haberte fijado en un chico más lindo, Malfoy tiene eso a su favor.

La cara de Harry ardía.

-Debes estar bromeando, Hermione-. Objetó Ron, sonriendo todo el tiempo.

-¿Lo has visto, últimamente, Ron? Es un joven muy atractivo.

-Lástima que sea un burro.

-Supongo que tienes razón-. Coincidió Hermione, abrazando con fuerza a Harry, otra vez. – No tienes que preocuparte por esas cosas, Harry. Nosotros siempre estaremos contigo.

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Dumbledore le dio privilegios a Draco, contemplando sus necesidades y las de Scorpius. Aunque no tenía una capa de invisibilidad, era libre de andar por el castillo sin cuidarse del toque de queda que regía sobre los demás estudiantes.

Scorpius le había contado a Draco que él había sido el que más lo mimaba; cada vez que se raspaba una rodilla al caerse, o cuando se enfermaba, era Draco el que lo abrazaba con fuerza y le decía que todo saldría bien.

-Realmente, lo extraño- Admitió Scorpius, poniéndose de lado, mientras Draco lo arropaba con cuidado –él no podía evitar pedirle que lo hiciera, después de perderse la experiencia por más de diez años-.

-Quisiera saber quién es- Sonrió Draco, acariciando cariñosamente el cabello de su hijo. Depositó un beso en la frente de Scorpius y lo abrazó. -¿No puedes darme una pista o algo así?

El rubio más alto negó con la cabeza. –Tío Sev realmente se enojaría conmigo, y además, quiero nacer si todo sale bien.

-Te prometo que no le diré nada.

Scorpius rio suavemente. -¿Sabes?, siempre me asombró cómo me trataban los dos, era como si yo fuese todo para ustedes.

-Lo eres-. Susurró Malfoy.

La risa se hizo más fuerte. –Eres tan maternal.

Draco se separó de su hijo con una mirada herida, de broma. –Yo soy puramente paternal, no hay nada femenino en mí. Soy hombre, Scorpius.

Con un gran bostezo, Scorpius giró hacia el otro lado de la cama. –Buenas noches.

Draco ya había notado que cuando Scorpius decidía que estaba listo para dormir, se apagaba como una luz en el momento en que giraba hacia la izquierda, y no había modo de despertarlo, por lo menos, hasta que habían pasado sus ocho horas de sueño. Había intentado todo para despertarlo, nada funcionaba. Acarició el cabello de su hijo hacia atrás, le besó la frente y se encaminó a la sala común de Slytherin.

En el momento en que abrió la puerta, dio un salto de la sorpresa, la puerta golpeó contra algo que había detrás.

-Puta madre, Malfoy-. La voz de Potter vino desde un lugar vacío; Draco cerró la puerta, pensando que su hijo estaba durmiendo detrás.

Con una mirada enojada, Draco tendió la mano al vacío hasta que entró en contacto con la capa de invisibilidad que sabía que estaría allí y tiró de la tela. Rápidamente, Potter quedó revelado, despeinado, con una mano sobre la cara en el lugar que había recibido el golpe de la puerta.

Draco se encontró mirándolo fijamente: el cabello del moreno estaba más desarreglado que lo usual, producto de haberle quitado la capa desde atrás, sus lentes estaban torcidos y había elegido usar una camiseta y jeans, descartando el uniforme del colegio.

La mano de Potter bajó de su nariz roja, y puso los lentes en su lugar. Draco apenas era consciente de esos ojos verdes que lo miraban a él; sólo cuando Potter levantó una ceja, volvió a la realidad.

-Scorpius está durmiendo, plebeyo-. Siseó Draco, volviendo a ser el Malfoy que Potter conocía.

-Sólo quería asegurarme de que no hubo efectos secundarios de la explosión.

-Él está bien.

Harry sintió que su estómago daba un salto ante el tono cansino de Malfoy; era el mismo tono y la misma expresión de siempre, pero había 'algo' últimamente que le resultaba 'interesante'. Recordó la conversación con sus mejores amigos y se esforzó muchísimo por no ruborizarse.

Perdió la batalla cuando vio la manera en que los ojos grises se detenían en su cara, en cada detalle; el rostro completo de Harry ardía y por la sonrisa satisfecha del Slytherin, supo que él lo había notado.

Harry contuvo la respiración mientras Draco levantaba una mano hasta sus labios, las puntas de los dedos apenas acariciaron el labio inferior, y el pulgar tocó el lugar que había sido lastimado cruelmente.

-Parece que te di un golpe-. Murmuró Draco, con suavidad, acariciando ahora el labio superior.

-Está bien, no es algo que no pueda arreglar-. Harry se encontró a sí mismo susurrando la respuesta y no pudo resistir tocar la delicada punta de un dedo con su lengua en el más breve de los contactos, y obtuvo un agudo sonido como recompensa.

A Draco no pareció molestarle, porque se acercó, las puntas de los dedos se movieron hacia la mejilla de Harry y luego pasaron a recorrer su cabello oscuro.

La mano de Harry encontró el dobladillo de la camisa de Draco, en su necesidad de tocar al rubio.

-No era un pedido de perdón.

Draco estaba bajo el mismo trance que Harry, anhelando más cercanía física. Harry se acercó aún más.

-Pendejo-. Respondió Harry, sin importarle las palabras entre ellos; estaban lejos de la realidad donde estar tan cerca no era aceptable, a ninguno de los dos les importaba ese mundo en este momento, todo lo que querían era eliminar el espacio entre ellos.

La mano de Harry subió y se cerró alrededor de la muñeca de Draco, quería tocarlo después de sentir los dedos de Draco recorriendo su cabello, su mejilla, su cuello…En el momento en que los dedos de buscador entrenado se cerraron alrededor de la muñeca de Draco, su mano sintió cosquillas; la muñeca de Draco reaccionó igual y eso aterrorizó al rubio y lo sacó del trance. –Suéltame antes de que te quite puntos, Potter-. Espetó, separándose del cuerpo de Harry. –Y mantente lejos de mí.

Con eso, salió corriendo hacia la sala común, dejando atrás a Harry.

No había necesidad de decirlo, Harry estaba confundido, tomó las palabras de Malfoy sobre el bienestar de Scorpius y directamente fue a la cama; apenas acordándose de ponerse encima la capa de invisiblidad.

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Draco no podía explicarlo, nunca había experimentado nada tan poderoso; no estaba seguro si se trataba de la magia de Potter fuera de control o si era atracción física entre ambos.

La negación no era una opción cuando se trataba del atractivo de Potter; que el Niño que Vivió era muy atractivo, Draco nunca lo negó. Cuando su último novio, un chico de Durmstrang, admitió que disfrutaba pensando en tener una relación de a tres con él, Draco no pudo evitar humedecerse los labios al escuchar la sugerencia; sí, puede que Potter haya sido una espina en su costado, pero, ¡mierda!, era una espina endiabladamente sexy. Tenía todo lo que a Draco le gustaba, había muy pocas cosas que evitaban que se envolviera en el moreno y le suplicara que hiciera lo que quisiera con él.

Sí. La idea lo atraía muchísimo.

-Necesito una ducha fría-. Murmuró para sí mismo, mirando fijamente al cielo raso. Su cuerpo estaba altamente consciente del atractivo de Potter y reaccionaba de acuerdo a ello ignorando lo negativo sobre el chico.

Los pensamientos de Draco volvieron a esa caricia y a cómo se sintió, era casi mejor que el sexo. Su cuerpo se tensaba más y más a medida que sus pensamientos seguían su rumbo. Gruñó y se miró. –Yo no hice esto- Murmuró. –Bájate, bastardo.

Por supuesto, siendo el saludable adolescente que era, su cuerpo no lo escuchó, en cambio, sacó su varita y aseguró su privacidad, antes de bajar la mano para hacerse cargo del problema.

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Harry se lavó las manos, aún sentía cosquillas por esa simple caricia y por la reacción de Malfoy; estaba casi seguro de que el otro chico había sentido lo mismo. El poder de lo que había entre ellos sólo se hacía más fuerte con su animosidad, tal vez había algo físico que comenzaba, pero no había nada que él pudiera hacer al respecto.

De hecho, no quería cambiar nada, estaba bastante contento con el tiempo compartido con Malfoy. Constantemente se encontraba recordándose a sí mismo de dónde venía y quién era Malfoy, podría haber sido un asesino de no ser por la intervención de Scorpius.

Eran completamente opuestos, y por si esto fuera poco, el rubio tenía un hijo. Hasta ahora, era un padre soltero, lidiando con un hijo sólo dos años más joven que él.

-Esto no puede ponerse mucho peor-. Gruñó Harry para sí mismo, mirándose al espejo. Su mano aún sentía el recuerdo. Su labio comenzó a hincharse, con un simple encantamiento cerró el corte. Decidió darse una ducha. Quería que las cosquillas se fueran, porque cuanto más se detenía en la sensación, más pensaba en Malfoy, y cuanto más pensaba en él, más agua fría debía agregarle a la ducha.

La atracción se le escapaba de las manos, pero aún así, no la cambiaría por nada; era un asunto atravesado, pero se sentía como algo normal; y eso sólo le producía más confusión.

Cuando entró a la ducha, el agua estaba perfecta; pero a medida que pasaba el tiempo, rápidamente perdió su calor mientras Harry trataba de enfriar su cuerpo adolescente.

–Bastardo-. Gruñó, apoyando sus antebrazos contra la pared de la ducha, hablándole a cierta parte de su anatomía. –Sólo una caricia suya y…

Abruptamente, Harry se detuvo, sus palabras no le hacían nada a su necesidad dolorosa.

No tenía idea de que algunos pisos más abajo, el rubio tomaba una ruta diferente para lidiar con el mismo problema.

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