Por supuesto, todo el universo de HP es propiedad de JKR...
Esta es la traducción de la historia de Jinko.
-
Capítulo Siete: Nekhbet, Diosa Proctora Egipcia
-
Sólo puedo recordar una vez en la que mi padre me golpeó.
Pasó por una fase donde no podía mirarme, y menos hablarme. Durante un año, apenas podíamos estar juntos en la misma habitación.
Fue entonces, cuando me las arreglé para conseguir una fotografía de mi papá a mi edad; allí me dí cuenta de lo idénticos que éramos, y entendí porqué mi padre no podía mirarme.
Esa noche, me teñí el cabello, con una poción de mi autoría, tan negro como el cabello de mi padre. Cuando se lo mostré, él se quedó mudo; nunca lo ví tan abatido; me miraba como si yo hubiese dibujado sobre la lápida de mi papi. Salió de la habitación y por un tiempo no pude hablarle; cada vez que entraba a la habitación, él se iba; cuando lo confronté, sus emociones lo superaron, me abofeteó tan fuerte que apenas puedo recordar las palabras que salieron de su boca. Me gritó que nunca quería verme perder el orgullo por lo que mi papá me había dado, que él no podía creer que yo ocultara de ese modo, quién era. No escuchó lo que yo quería decirle, y antes de que que pudiera articular palabra, me envió a deshacer lo que había hecho.
No puedo recordar otra ocasión en que lo haya visto tan enojado. Traté de explicarle, una y otra vez, que yo estaba orgulloso de lo que mi papá me había dado, pero él no me escuchaba. Honestamente, lo único que yo quería era que mi padre volviera a mirarme; no fue mi intención ocultar mi identidad.
Sólo no quería perder a mi padre.
………………………………………………………………………………………………………………………………….
Lo primero que hizo Harry fue correr hacia la Sala Multipropósito para pedirles perdón a sus amigos. Llegaba mucho más tarde de lo convenido, por culpa de Scorpius y de Malfoy. Los rubios le comían la cabeza, tratando de meterse en cada uno de sus pensamientos. Y, maldita sea, estaban haciendo un buen trabajo. Pensaba en ellos más que en hacer sus tareas escolares, y hasta más que en entrenarse. Lo último que necesitaba era que algo lo distrajera de su entrenamiento; su prioridad era vencer a Voldemort. El pobre Scorpius había crecido en un mundo donde nunca había sido derrotado, había perdido a toda su familia a manos del Señor de las Tinieblas, exactamente igual que él.
Tratando de pensar en otra cosa, Harry entró a la Sala Multiproósito en tiempo récord. Ambos, Ron y Hermione estaban sentados en el medio de la habitación, sobre unos almohadones, pasando de un libro de hechizos al otro; y apenas levantaron la vista cuando Harry se acercó.
-¿Disfrutaste tu tiempo con los Malfoy?- Preguntó Ron, mordazmente, hojeando su libro.
No se necesitaba ser un genio para notar que Ron estaba molesto; miraba al libro y no a Harry.
-Ron, no quise pasar nada de tiempo con ellos, pero...venía para acá y vi a Malfoy y a Nott peleando...- Harry trató de explicar.
-Si era una pelea entre dos Slytherin, ¿por qué te metiste?
-Tú sabes que pasa algo entre nosotros...
-¡No sabía que te acostabas con él!- Espetó Ron, sin mirar a Harry.
Harry se adelantó, molesto. -¡No estoy acostándome con él, pero no voy a sentarme a ver cómo lo golpean hasta matarlo!
-¡Es Malfoy, Harry! Es un aprendiz de Mortífago, siempre fue nuestro enemigo.
-Ahora es un buen chico...
-Yo no voy a aceptar que es un 'buen chico' porque tú estás caliente con él.
-Ronald- Siseó Hermione, reprediéndolo por su vulgaridad. –Sabemos que Malfoy renunció a su famila por Scorpius; se enfrentó a su padre por ese chico...
-¿Y qué? ¿Estás tratando de decirme que ese chico es hijo de Harry? Todos sabemos que eso no va a pasar nunca, así que no debería pasar tanto tiempo con ninguno de ellos; eso le va a doler más cuando ellos se lo digan. Además, ahora mismo, lo más importante es matar al Innombrable...
-Lo sé muy bien, Ron. No entiendo por qué no puedo relajarme alguna vez.
El libro que Ron sostenía, cayó al piso, delante suyo. -¡Hermione y yo nos estamos rompiendo el culo para ponerte en forma! Nosotros prácticamente no tenemos parte en esta guerra, pero estamos trabajando más duramente que tú para ganarla.
Harry se lo concedió, sabiendo que el pelirrojo tenía razón. –Lo siento, pero hay algo en Scorpius...ustedes...ustedes se tienen uno al otro. Yo…Malfoy y yo...siento que está bien que yo pase todo el tiempo con él y con Malfoy, es lo correcto...- Ignoró completamente que los otros dos se ruborizaran antes sus palabras. –Nunca sentí eso, pero es así...está bien, así debe ser.
Hermione bajó su propio libro, con un profundo suspiro. –Scorpius y tú se llevan muy bien, ¿verdad?
-Sí, supondo que sí...a veces siento que lo conozco de toda la vida...y Malfoy y yo peleamos por él, de vez en cuando, y no sé por qué lo hacemos...- Harry se dejó caer al suelo, cruzando las piernas. –Es tan confuso...y no quise llegar tarde por estas cosas...pasó así.
-No parece un mal chico- Murmuró Hermione. –Tal vez esta cosa entre tú y Malfoy puede sernos útil. No me imagino lo que Malfoy puede saber...
-Como sea, Scorp me pidió que entrene a Malfoy para que pueda defenderse, en caso de que Nott quiera matarlo.
-Naturalmente, tú aceptaste- Gruñó Ron.
-Es una buena idea...además, me lo cambia por clases particulares de pociones...
-Hermione puede darte esas clases.
Harry no pudo evitar sus palabras. –Malfoy es más lindo de ver...- Se tapó la boca con la mano. –No quise decir eso...sólo que...exactamente, yo no soy hetero...y Malfoy es un chico y Hermione es una chica...
-No me ofendo, Harry- Interrumpió Hermione, con suavidad. Obviamente, él estaba atribulado por sus palabras. –Yo también prefiero mirarlo a él, en vez de mirarte a ti.
-Hermione- Siseó Ron, negando con la cabeza. –Ustedes dos necesitan un nuevo chico poster. Estoy cansado de escucharlos hablar de Malfoy y de lo apuesto que es.
Harry sonrió levemente, agradecido porque sus amigos comenzaban a entender su situación. –Entonces...¿Hay algún nuevo hechizo que quieran mostrarme?
...................................................................................................
-Esta fotografía es preciosa.
Scorpius levantó la vista de su trabajo; Draco sostenía una de las fotografías que él había traido consigo. Era una de sus favoritas, su papá lo sostenía mientras él daba sus primeros pasos.
-Sí, es una de las mejores fotos que tengo de nosotros dos. La tomo mi padre.
-Puedo verlo- La mirada de Draco era de pura alegría. –Él se concentró en nosotros como si no tuviese más que amor para darnos.
-Él te amó más que nadie. Aún años después de tu muerte, se negaba a buscar a nadie más. No podía amar a otro.
Finalmente, Draco levantó la vista de la fotografía. –Quisiera que me digas quién es. Siento que ya me estoy enamorando de él, y no tengo idea de quién puede ser. Ya sé que es imposible, pero así lo siento.
-Espero que te enamores de mi padre- Sonrió Scorpius. –Sólo quisiera que las cosas resulten distintas esta vez. No creo poder soportar, otra vez, que te nos vayas...el dolor de mi padre fue demasiado terrible...
-Siempre hablas de cómo eso afectó a tu padre, pero nunca me cuentas cómo te sentiste tú.
Scorpius sacudió la cabeza. –Yo siempre te amé, y siempre te extrañé. Mi padre y yo sentimos lo mismo, nunca quisimos reemplazarte. Pero…mi padre sufrió tanto. Se culpó a sí mismo por haber perdido a su hija; y lo último que ustedes hicieron juntos fue pelear. No pudo superar eso.
-¿Y tú sí?
-No quise decir eso, Papá- Scorpius suspiró, frustrado, pasándose una mano por el cabello. –Yo siempre tuve alguien para que me contara historias tuyas. Él se aseguró de que yo supiera todo lo posible sobre ti. Eso fue suficiente para mi, yo sabía que tú me amaste. Por supuesto que te extrañaba terríblemente, pero no había nada que pudiera hacer, y debía ser fuerte para mi padre, él se moría por dentro.
Draco apretó la foto contra su pecho, casi suspirando; se estaba enamorando de un hombre desconocido. ¡Y qué confundido estaba! No sólo no conocía a ese hombre; sino que también estaba el otro asunto: Potter. Pasaba algo... cuando se tocaban pasaba algo demasiado bueno.
De repente, recordó lo que había hecho hacía menos de una hora. Realmente, sus labios habían tocado la piel de Potter. Voluntariamente, había tocado con sus labios la piel bronceada del cuello de Potter. Eso era peor que un beso. Draco lo colocaba más alto que un simple beso, hasta lo consideraba más íntimo que el sexo rápido. Estaba empezando algo que, realmente, no debería comenzar.
-Mierda- Murmuró Draco, dejándose caer sobre la cama.
-¿Qué pasa?- Preguntó Scorpius, recordándole su presencia a Draco.
-¿Alguna vez te gustó alguien?
Una ceja rubia tan parecida a las suyas, se elevó ante sus palabras. –Realmente...no. ¿Por qué?
Consideró si debería o no confiar en su hijo. El chico tenía la tendencia a admitir cosas que no debería. –Me estoy enamorando de tu padre, sin conocerlo, pero también me atrae alguien más, y estoy muy confundido. No debería ser tan complicado.
-¿Cómo sabes que el que te atrae no es mi padre?
Draco podría jurar que su cuello se quebró al girar la cabeza en dirección a su hijo. En realidad, no había considerado la posibilidad de que Potter fuese el padre de Scorpius. La idea era más que loca; suponía que sus ojos podían ser similares, y eso explicaría la altura de Scorpius...como fuese, él no debería saber esas cosas de Potter.
-No es posible que él sea tu padre- Exclamó Draco, reprimiendo sus pensamientos. Desde que conoció a Scorpius, su mente comenzó a evaluar a los hombres de su vida, separándolos en diferentes pilas. Estaba la pila de los del tipo de Blaise, Crabbe y Goyle, los 'Imposibles'; había unos cuantos ex-novios que formaban la pila de los 'Posibles'.
Potter había sido arrojado instantáneamente a la pila de los 'Imposibles'.
-¿Quién es el tipo que te atrae?- Preguntó Scorpius. Draco podía ver una sonrisa maliciosa y astuta en sus facciones.
-Ya sabes la respuesta, pequeña mierdita.
Las palabras eran livianas y provocadoras, y Scorpius sonrió.
-Harry y tú pueden ser una gran pareja.
Draco no sabía lo incómodo que le resultaba a Scorpius, llamar a su padre de ese modo. Era algo que le parecía, y siempre le parecería mal. Él era su padre, primero y principal, jamás había soñado llamar a su padre por su primer nombre.
-¿Tuvimos una relación antes de que tú nacieras?
-No puedo decírtelo. Y, aunque pudiera, no lo haría. ¿Dónde está la gracia? Por eso no te digo quién es mi padre, no te enamorarías de él si lo supieras.
Draco lo miró casi con enojo. –Ya me estoy enamorando de él sin importar nada. Es algo que ya me está pasando.
La sonrisa maliciosa de Scorpius retornó. -¿De quién? ¿De Harry?
Draco palideció –Nunca voy a amar a ese mestizo de Gryffindor, aunque supongo que puede ser bueno en la cama.
Scorpius se tapó las orejas con las manos. –No necesito saberlo.
-Vas a superarlo. Las personas tienen sexo, y sucede que yo soy una de ellas. Mejor aún, lo disfruto, y probablemente lo haré mientras tú estés aquí. Todavía no debería estar con tu padre, así que puedo disfrutar el tiempo que me queda de soltero.
-¿No sentirás que lo engañas? Quiero decir, dices que ya te estás enamorando de él, ¿no será cómo si estuvieras teniendo una aventura?
-Técnicamente, áun no estoy con él, Scorp.
-Entonces, ¿te acuestas con personas a las que no amas?
-Sí- Scorpius parecía muy asombrado por su respuesta. –Esa ha sido la manera de los Malfoy por generaciones. ¿De verdad, crees que tus abuelos se amaban? No, nunca se amaron. Mis padres fueron forzados a casarse. Su matrimonio fue arreglado mucho antes de que se conocieran; inclusive antes de que naciera mi madre. En el momento en que mis abuelos supieron que iban a tener una niña, la destinaron al mejor niño nacido dentro de los cinco años anteriores. Siempre ha sido así.
-Eso es horrible. Tú no vas a obligarme a que me case con ninguna mujer que no conozca o que no ame- Decretó Scorpius. –No me importa si me desheredas, yo voy a casarme por amor.
Draco suspiró y se estiró, sujetando la muñeca de su hijo. –Nunca te haría eso. Tú eres un hijo del amor, sé lo perjudicial que es nacer del deber. Está bien. Tú podrás casarte con quien demonios quieras cuando lo encuentres o la encuentres.
-Tengo la sensación de que será 'ella', Papá.
-No hay nada malo en eso.
Scorpius se dejó caer en la cama, junto a su Papá. –Espero que mi padre y tú puedan juntarse pronto. Son tan felices en mi tiempo.
-¿Cómo somos juntos?
El adolescente más joven se rió. -¿Quién te dijo que los he visto interactuar? No puedo decirte ese tipo de cosas.
-No estaría mal, al fin podría ponerle un rostro y un nombre.
-Disfruta tus momentos de coqueteo con Harry, Papá. ¿Ya se besaron?
Los ojos grises se entrecerraron en dirección a Scorpius. –No. Por como lo dices, pareciera que eso sí pasó en tu tiempo.
-Lo que deba pasar, pasará. Sólo espero que lo dos puedan superar lo que sea que sus hormonas estén haciendo, antes de que yo nazca.
-Eso se resolvería fácilmente si me dijeras quién demonios es tu padre.
-No puedo. Creo...pienso que Harry te haría feliz. Deberías intentarlo, en vez de negarte porque es un Gryffindor.
-Él es más que un Gryffindor, es el Niño Dorado, el Escogido, el Niño que Vivió, es todo lo que mis padres me matarían si me detuviera a considerar.
-Tus padres no dormirán con él, ¿verdad?
-Eso es repugnante- Describió, Draco con simpleza; rozó con sus manos el cabello de Scorpius. –Me alegra que sacaras los ojos de tu padre, son tan deslumbrantes.
Scorpius sonrió suavemente. –Con frecuencia, mi padre decía eso de mi cabello. Se alegraba de que haya sacado tu cabello y no el suyo. Amaba tu cabello, ¿sabes? Siempre repetía lo perfecto que era. Mi padre amaba todo de ti.
-No puedo creer que alguien me ame tanto. Casi me siento mal por el pobrecito, al parecer, no me conocía muy bien.
-Te conocía mejor que nadie. Ustedes pasaban tanto tiempo juntos...con guerra y todo, siempre tuvo tiempo para ti.
Draco se sentó. -¿Él es parte de la guerra?
-¿No lo somos todos?
-No, quiero decir, ¿él es parte activa, pelea? ¿Es miembro de la Orden?
-¿Cómo sabes tú sobre la Orden?
-Mi padre es un Mortífago del Círculo de confianza del Señor de las Tinieblas, Scorp. Yo tengo que saber ese tipo de cosas. ¿Y tú, cómo lo sabes?
-Yo soy parte de la Orden...
-¡Mierda, por supuesto que no!- Objetó Draco, al instante. –¡Tú no puedes estar en la Orden! ¡Yo no te lo permito! Jamás vas a pelear. ¿Cómo mierda te lo permitió tu padre? ¿Era loco?
-Él nunca me lo permitió, Papá- Discutió Scorpius, sentándose, él también. –Recién pude entrar después de su muerte, y aún entonces, sólo hacía pociones, como lo hiciste tú. Él nunca quiso que yo luchara en la guerra, te lo juro.
-Pero...¿él está en la Orden?
-Papá...
Draco sacudió la cabeza. -¿Cómo pudo dejar que te expusieras a ese tipo de cosas?
-Lo sabrás cuando descubras quién es.
...........................................................
Harry no podía evitar mirar el reloj cada pocos minutos, le había dicho a Malfoy que lo vería en dos horas, ¿no?. Cuando pasó la primera hora, deseaba haberle dicho una en vez de dos horas, deseaba poder verlo en la puerta en cualquier momento.
Hermione levantó una ceja al notar la aparición de un gran reloj en un rincón de la sala, a pesar del duro entrenamiento. Los hechizos volaban por todos lados, y así y todo, Harry tenía tiempo suficiente para mirar alrededor, esperando ver a Malfoy.
-Harry...todavía faltan otros treinta minutos. ¿Te importaría concentrarte en esto?- Siseó Hermione, finalmente, sonando enojada. –Esto es mucho más importante.
-Lo siento- Murmuró Harry, respondiendo rápidamente con un hechizo al intento de Ron de maldecirlo.
Harry había progresado, y se manejaba mentalmente con esos hechizos simples; para sorpresa de Severus y de Albus. Ninguno de los dos había esperado semejante mejoría sólo con la instrucción de Ron y de Hermione; y esa era la razón más importante por la que Albus no interfería en el entrenamiento. Esos pensamientos sacudían a Harry. ¿Por qué demonios Albus no había saltado ante la aparición de Scorpius? Harry podría asegurar que el viejo haría lo que fuese por conseguir información sobre el futuro. Se preguntaba qué tramaba el mago para Scorpius. Honestamente, lo preocupaba y le repugnaba.
-¡Merlin!- Ahogó un grito, interrumpiendo los ataques de Hermione y de Ron.
-¿Qué?- Preguntó Ron, adelantándose hacia su mejor amigo.
-Scorpius...
-¡Otra vez él, Harry! ¡Ni siquiera es tu hijo! ¡Es un Malfoy! A pesar de quién sea su padre. Sácate a esos dos de la mente y hazte fuerte, por el bien de todos.
-Estoy preocupado por él, Ron. Dumbledore...debe tener algo planeado para él, y sabemos que ese hombre no puede pensar correctamente...
-Tú tampoco estás pensando correctamente, compañero, y es ridículo. De verdad, necesitas alejar tu mente de esos dos.
-¿Y qué? ¿Debería estar pensando en la guerra? ¿Debería dedicar todo mi tiempo a pensar en muerte y destrucción? No veo cómo eso puede ser mejor que pensar en los Malfoy. Al menos no me siento como la mierda cuando pienso en ellos.
-¿Malfoy te hace sentir bien contigo mismo? Harry, de seguro, ese chico te hizo algo para provocar esto. No está bien.
-¿Y si soy el padre de Scorpius?- Preguntó Harry, y le cortó la respiración a Ron. -¿Y si Malfoy y yo nos casamos en el futuro y tenemos un hijo juntos...?
-Eso es imposible.
Harry negó con la cabeza y se acercó más a Ron. –Eso es lo que todos han estado diciendo sobre el padre de Scorpius. Eso es todo lo que Snape podía decir cuando se enteró, y a Remus lo asombró de la misma manera...
-Tú no puedes ser, Harry. Malfoy es Malfoy; es un podrido hijo de puta y nada cambiará eso. Tienes que dejar de pensar con tu pene. Ustedes dos no van a tener ningún hijo juntos. ¿Yo soy el único que recuerda que ustedes se odian? Él tiene la culpa de muchas cosas que nos han pasado, siempre se las arregló para hacernos la vida imposible, ¡mierda!, especialmente la tuya. Trató de que nos expulsaran del colegio; me sorprende que todavía no haya logrado que nos maten...
-Él dejó a su familia, Ron. Los dejó por Scorpius. ¿Tú hubieses podido darle la espalda a tu familia, del modo en que lo hizo él? Él está cambiando todo lo que alguna vez conoció...
-Yo nunca hubiese tenido que hacerlo. Mi familia es buena gente, no odiamos a las personas por su sangre...
-Scorpius no es un sangre pura.
Esas palabras silenciaron a Ron.
-¿Podemos cambiar de tema?- Sugirió Hermione. –Preferiría no discutir sobre Malfoy de este modo. No es justo para ninguno de nosotros. Harry tiene sus razones y nosotros tenemos las nuestras.
Harry bajó la cabeza sobre el pecho. –Así que, ¿tú concuerdas en que esto es un tanto loco?
-Es Malfoy, Harry. Puede que sea agradable a la vista, pero ciertamente está lejos de ser un ser humano decente. Y, para ser honesta, me enoja un poco que pases tanto tiempo con él; también con Scorpius. ¿Y si Malfoy quiere usarte para algo?
-No lo creo.
-Por favor, dejemos el tema.
Harry casi suspiró; la idea de los Malfoy ya comenzaba a dominarle el cerebro, a pesar de sus deseos. Tenían razón, debería concentrarse en vencer a Voldemort.
Sin embargo, no podía evitar que sus ojos se dirijieran al reloj. Vio que Hermione ponía los ojos en blanco.
-¿Sabes qué, Harry?- Preguntó Ron, recogiendo lo que había traído. -¿Por qué no te dejamos aquí a esperar por Malfoy? Nosotros iremos a la biblioteca a trabajar en otra cosa, ¿tal vez Malfoy y tú puedan arreglar esta mierda antes de que volvamos a verte?
-Ron...yo no siento nada por Malfoy como persona, estoy haciendo esto porque me lo pidió Scorpius y porque no puedo sentarme a ver que lo golpeen hasta matarlo. Lo admiro y siento menos odio por él, por lo que hace, pero aún no pienso en él como en un amigo, o lo que sea.
Ninguno notó que la puerta se abría, sólo se dieron cuenta cuando escucharon la voz de Scorpius llamando a su Papá. Harry no podía recordar otra vez en su vida en la que se haya movido tan rápidamente para alcanzar a alguien. Sus pies se movieron sin su conocimiento, y no estaba seguro si se debió a que Scorpius sonó tan alterado o a lo que había entra él y Malfoy.
Todo lo que supo, fue que apareció junto a Malfoy mucho más rápido de lo esperado, y una mano suya se cerró alrededor de un codo del rubio, tratando de atraerlo hacia su cuerpo, cuidadosamente.
-¡Vete a la mierda, Potter!- Siseó Malfoy. No estaba seguro de por qué lo afectaban tanto las palabras de Harry.
Harry podía ver lo enojado que estaba el rubio, pero la razón le resultaba un misterio.
-¿Qué te pasa a ti?- La voz de Harry salió mucho más suave de lo que hubiera querido.
Ciertamente, consiguió intrigar a Hermione.
-¿Papá?- Preguntó Scorpius, quitándose la capa de invisibilidad de encima. -¿Estás bien? ¿Seguro...
-Suficiente, Scorpius. Vámonos a las mazmorras- Decretó Malfoy, tratanto de liberarse de la sujeción de Harry, y de alcanzar a su hijo.
Algo en las palabras de Harry lo había golpeado y necesitaba el consuelo de su hijo.
-Papá...
-Ahora, Scorpius.
-Estás exagerando, Malfoy- Lo acusó, Harry, mientras su otra mano tomaba el brazo de Draco, para evitar que se fuera.
Casi instantáneamente, el estómago de Scorpius comenzó a revolverse, otra vez. Se inclinó levemente, bajando la mano para masajearse la panza. Se le cortó la respiración cuando vio que no tenía mano con qué hacerlo. Sus ojos verdes se agrandaron, su mano...era transparente. No pudo ni siquiera hacer un ruido para llamarles la atención a sus padres.
-¿Scorpius?- Llamó Hermione, suavemente, sujetándolo; su rostro se puso muy pálido y su respiración, muy débil.
Ambos, Harry y Draco la miraron, escuchando la preocupación en la voz.
-¿Scorpius?
-¿Scorp?
Todo desapareció al mismo tiempo, y el enojo de Draco con Harry se esfumó ante la preocupación por su hijo. Se soltó de Harry y los dos se acercaron al chico.
-¿Otra vez tu estómago?
Scorpius afirmó con la cabeza, escondiendo la mano lo más posible. Rápidamente hundió la cara en el cuello de Draco, suplicando físicamente que lo abrazara. El rubio padre obedeció inmediatamente, envolviéndolo con sus brazos.
-¿Estás bien, ahora? Está bien, vamos a buscar algo para que se te asiente- Prometió Draco, apoyando un beso rápido sobre la ceja de Scorpius.
-No me gusta que pelees con él, Papá- Gruñó Scorpius, lo suficientemente alto como para que lo oyeran los otros tres. -Por favor, no pelees con Harry. Estoy tan acostumbrado a verlos juntos que...me hace sentir muy enfermo.
Esas palabras hundieron el corazón de Harry hasta su estómago. Otra vez, no tenía idea del motivo. Más que nunca quería abrazar a Scorpius.
-Scorpius, ¿puedo hablar contigo un segundo?- Preguntó Hermione, apoyando una mano en la espalda del chico para llamarle la atención. A Harry y a Draco no les agradó, para nada, que ella tocara al chico; sólo ellos deberían consolarlo.
-Sí, tía Hermione- Murmuró Scorpius, sin pensar.
-¿Tía Hermione?- Gruñó Draco. Él no estuvo presente cuando Scorpius explicó el porqué del título. Scorpius soltó a su Papá con cuidado y volvió a entrar a la sala con Hermione.
Ron levantó una ceja cuando Harry se giró hacia Malfoy.
-Mira,- Comenzó Harry, y su brazo volvió a buscar el de Draco. Rápidamente, Draco se zafó.
-No quiero que me toques- Siseó Draco. –No quiero que me hables. Aléjate de mi.
Harry sujetó un lado de la camisa de Draco y tiró, con un movimiento de muñeca, acercándolo. Ron sintió la necesidad de darse vuelta y no mirar, le parecía que presenciaba algo demasiado íntimo.
Draco intentó zafarse, el calor de la piel de Harry pasaba a través de la ropa. –Es suficiente, Potter.
-No puedes estar tan enojado conmigo por unas pocas palabras- Harry trató de razonar. –Además, no creí que te importara...
La manera en que Draco lo miró, le cortó la respiración a Harry; la emoción que había en esa mirada era casi devastadora.
-Lo que sea que nos pasa...es más que amistad, Potter- Murmuró Draco, dando un paso hacia Harry. La audiencia pelirroja se dirigió hacia la sala Multipropósito; descubrió que la puerta estaba firmemente cerrada y maldijo por lo bajo. Los otros dos lo ignoraron.
La piel de Harry zumbó cuando Draco se apretó contra su cuerpo. –Esto es...
-Esto está volviéndome loco, a decir verdad.
El moreno se hubiese reído si el momento no fuese tan tenso. En cambio, tomó la muñeca de la mano izquierda de Draco, la levantó hasta sus labios y le besó el dorso de la mano.
-Tú no estás autorizado a hacer eso- Acusó Draco, sintiendo cómo todo su cuerpo ardía con esa acción tan simple.
Harry se sacudió a sí mismo de sus pensamientos y dejó caer la mano. -¿Realmente lo hice...?
Draco asintió, acariciando la mandíbula de Harry con la suya. –Creo que necesitamos alejarnos uno del otro- Murmuró. –Esto se está saliendo de control.
-Yo diría- Tosió Ron, desde la puerta de la sala, rascándose la cabeza nerviosamente y mirando hacia otra parte.
Recién entonces, se dieron cuenta de que no estaban completamente solos. –Mierda, Ron, lo siento- Murmuró Harry, alejándose del rubio. –Sí...alejarnos uno del otro...buena idea. Mmm, ¿vamos a hacer lo que nos sugirió Scorpius...las clases...?
-Scorp debería estar presente en todas las clases.
Harry asintió, aceptando los términos de Draco; y ya extrañando el contacto con el rubio y anhelando sentir su calidez.
-¿Adónde fue Hermione?- Le preguntó a Ron, arrancando sus ojos de la figura de Draco.
-Está allí con Malfoy hijo-.
Harry inclinó la cabeza hacia la puerta cerrada.
............................................................................
-¿Fue tu estómago, al principio?- Hermione preguntó a Scorpius con suavidad.
-Sí, no es la primera vez.
-Lo supuse. Debe ser difícil ver que tus padres pelean de ese modo.
Scorpius iba a coincidir con sus palabras, pero se interrumpió a tiempo y levantó una ceja 'a lo Malfoy'.
-¿Tú lo sabes...?
-Yo soy una de las pocas personas que ha visto los ojos de Harry, Scorpius. Cuando no esconde su cicatriz con esos mechones y se le pueden ver los ojos claramente, se ve que son de un hermoso color verde. Similares a los tuyos, tienes que ser su hijo- Explicó Hermione, encogiéndose de hombros. –Además, vi que tu mano desaparecía.
Scorpius volvió a mirar la mano. –Eso no pasó nunca antes. Me asusté, no sé qué significa...
Hermione lucía pensativa. –Comenzó cuando ellos empezaron a pelear...
-Al mismo tiempo que el dolor de estómago.
Ella suspiró. –Tal vez está relacionado con el tiempo. Quiero decir, si siguen peleando así, nadie pensaría que alguna vez pudieran llegar a casarse...
-¿Me estás diciendo que no voy a nacer?- Preguntó Scorpius, con la boca abierta. –No deben pelear nunca más, de otro modo no van a enamorarse; y si no se enamoran, no van a ser felices juntos. Quiero que sean felices, tienen que serlo.
Hermione le masajeó el brazo, tranquilizándolo.
-¿Estás de acuerdo con que mis padres estén juntos?- Preguntó Scorpius, después de un momento. –Sé que mi padre es muy importante para ti, y sé que no te agrada mi Papá, aún...pero ellos realmente son uno para el otro. Se aman...son perfectos juntos, te lo juro...
-Lo sé, Scorpius- dijo Hermione en voz baja. –Pero debes darte cuenta de que en este momento, tu padre...Harry, tiene otras cosas con que lidiar. El Innombrable es un peligro para todos, aquí. Estamos preocupados por nuestras vidas. Lo que ustedes dos no entienden es que él no puede permitirse distraerse contigo o tu Papá. Él pierde tiempo con ustedes cuando debería concentrarse en la guerra...
-Yo sé mucho más de lo que tú piensas-, interrumpió Scorpius, levantando la voz por primera vez desde que llegó desde su tiempo. –Perdí a mis dos padres a manos de Voldemort. Me robó a mi hermanita antes de que naciera...la arrancó del útero de nuestra madre sustituta y la mató enfrente de mi Papá. Obligó a mi padre a que presenciara todo por la conexión que comparten- El chico temblaba. –Nunca fuí a Hogwarts, ni siquiera tengo varita. Mi padre tenía miedo a dejarme salir de casa durante toda mi vida. Voldemort me dejó vivo cuando yo hubiese preferido morirme, tía Hermione. Yo sé lo fuerte que es y cómo duele cuando está en tu vida; mi padre es el enemigo mortal de Voldemort. Lo único que quiere es matarlo; tuve que vivir con eso por quince años; hace diez años que vivo sin mi Papá. Mi padre murió en el alma en el momento en el que mi Papá fue asesinado; tú jamás podrías imaginarte qué tipo de vida es esa- Se estremeció con esas palabras, limpiéndose las lágrimas de furia que le quemaban las mejillas.
Hermione suspiró profundamente. –Lo siento...
-Estoy cansado de que me digan que lo sienten. Tú asumes que yo no sé qué carga lleva mi padre sobre los hombros. Lo sé demasiado bien, sé por lo que él está pasando. Mi Papá hará feliz a mi padre. Él debería ser feliz; no puedes pretender que pase por esto nada más que con la guerra en su mente. Mi padre merece alegría y amor.
.....................................................................................................
Draco arropó a Scorpius en la cama, como de costumbre. -¿Cómo está tu estómago?
-Ahora está bien. Pero...por favor, no pelees más con Harry.
El adolescente mayor pasó la mano por el cabello de Scorpius. –No te preocupes. Potter y yo no...vamos a vernos mucho...
-Eso no está bien...ustedes sienten algo profundo...
-Por eso mismo, no podemos estar cerca- Draco sonrió tímidamente. –Me besó.
-¿Qué? ¿Cuándo?
-Cuando estabas en la sala Multipropósito con tu tía. Sólo fue en la mano, no fue nada para entusiasmarse.
-¿Tú te estás entusiasmando?
A Draco se le secó la boca. –No creo.
..................................................
-Puta madre, lo besé.
Cuatro pares de ojos lo miraron, agrandándose.
-¿Harry? ¿Compañero?- Preguntó Seamus, con suavidad, mirándolo en forma extraña. -¿Estás bien?
-Yo...yo...yo, en verdad, lo besé...no puedo creerlo...puta madre.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
