Esta es una traducción de 'When time isn't enough', original de Jinko.
Por supuesto, cumplo en recordarles que la única dueña de los personajes y el universo de HP es J.K. Rowling
Capítulo 11: Morfeo, dios griego de los sueños
Recuerdo el funeral. Puedo recordarlo todo, pero lo que sentí en ese momento se me escapa. El quinto aniversario fue, quizá, el año en que realmente sentí la pérdida.
Una niña de mi escuela muggle perdió a su madre en la lucha. La madre era una squib y había hecho todo lo posible para mantenerla lejos del mundo mágico, tal como mi padre había hecho conmigo. Pero esa familia tenía conexiones con el Ministerio y la mujer murió a causa de ellas.
Entonces fue que lo sentí: esa niña, como yo, había perdido a uno de sus padres en la guerra. Su padre y ella jamás volverían a ser los mismos; igual que nosotros. Mi padre y yo sólo nos teníamos uno al otro.
Odié ese aniversario. Esa fue la primera vez que me escabullí de la casa y fuí directamente a la tumba de papá; y lloré, y lloré. Y luego ví la tumba de Lily y lloré aún más.
Si mi padre se enojó, no me lo demostró. Llegó unas horas más tarde, me envolvió en una manta, antes de aparecerse conmigo. Me arropó en mi cama, por primera vez en años, y volvió al cementerio.
Dolía mucho más de lo que jamás hubiese imaginado.
Es uno de los pocos recuerdos que aún me hacen llorar.
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Scorpius se sentó, sobresaltado, en la cama; las lágrimas casi lo ahogaban. No soñaba con estas cosas a menudo.
Arrojó las mantas a un lado, y sin pensarlo dos veces, tomó su capa de invisibilidad.
Necesitaba el consuelo de su papá.
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Hacía bastante tiempo que Draco no compartía su cama con nadie. Unos meses atrás, no le hubiese sorprendido mucho que alguien trepara a su cama en medio de la noche con urgencias corporales.
Ahora, cuando sintió que el colchón se hundió por el peso de alguien, se molestó. Especialmente, porque no podía ver quién era el que se deslizaba bajo las sábanas.
-¿Scorp?- Preguntó, adormilado, deseando tener razón.
Por suerte para él, la capa fue removida y un muy visible Scorpius se acurrucó entre sus brazos. Draco notó que su hijo temblaba, ahogando sollozos.
-¿Qué sucede?- Susurró con ternura, meciendo al chico.
-Ellos te alejaron de mi. Te asesinaron a ti y a Lils. Papá...debió detestar que hiciera lo que hice ese día...fuí a buscarte antes que él...¡odio soñarte así!
Draco lo abrazó con fuerza.
-¿Por qué no volviste como fantasma? ¡Nos hubieses hecho tan felices a mi padre y a mi! Hubiésemos podido verte...Dolía tanto...teníamos esos días en la escuela, cuando iban los padres, y yo nunca pude tenerlos...Tú estabas muerto, mi padre demasiado ocupado por la guerra...Nunca pude tenerlos-. Lloraba con tanta fuerza que Draco no sabía qué hacer.
Esas lágrimas desgarraban a Draco, porque la cara de Scorpius raramente tenía una expresión que no fuese una sonrisa. Detestaba ver a su hijo en semejante estado y agradecía que sólo debió lidiar con esto una vez. Pero, eso no importaba en absoluto, él no había estado presente en la vida de Scorp, no había estado allí cuando el chico necesitó que lo abrazara. Ese pensamiento: un pequeño Scorpius llorando, lo hacía pedazos. Sabía que su muerte había afectado a su hijo mucho más profundamente de lo que le demostraba.
Draco besó con ternura la frente de Scorpius, tratando de calmarlo. -Aquí estoy. Estamos juntos ahora.
Las lágrimas siguieron, hasta que el chico se durmió.
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Las clases cambiaron. Ya no eran todos contra Draco. En cambio, ahora Theodore lo acompañaba.
Y esto molestaba enormemente a Harry.
Había algo en el modo en que interactuaban. Se acercaban cada vez más uno al otro, con el paso de los días. Malfoy había caído en desgracia con los estudiantes de Slytherin, y Nott le siguió después de que se supo lo sucedido con su padre.
Los rumores sobre la muerte de Zabini volaban por todas partes: que fue sometido a tortura, que su madre fue obligada a matarlo, que el Señor de las Tinieblas lo había usado antes de permitirle a su serpiente que se lo comiera vivo. Los rumores se hacían cada vez más locos a medida que pasaban de boca en boca. Casi eran demasiado para algunos Slytherin, pero al parecer, ellos eran los que estaban detrás de los rumores. Los chicos de los años menores detestaban oirlos, especialmente desde que la pequeña Zabini debió ser retirada del colegio, pero los estudiantes mayores se deleitaban dramatizando la muerte de Blaise. Los Mortífagos veían a la familia como traidora. El Señor Oscuro había sido insultado por la señora Zabini y ellos querían que se supiera lo que pensaban de la familia.
Por todo, Nott y Malfoy se vieron forzados a acercarse. Nott, que antes compartía su cuarto con Blaise, terminó con su propia habitación; y si los rumores eran ciertos, Draco lo visitaba con frecuencia; y donde iba Draco, también iba Scorpius.
Eso era casi suficiente para ponerle la carne de gallina a Harry. La idea de Malfoy y Nott juntos...
Trató de no pensar en esas cosas, especialmente en clase de Pociones, donde se hallaba. Malfoy se destacaba en esta clase, ganándose su atención. O tal vez era el modo en que la escasa luz se reflejaba en sus ojos o en su cabello...siempre captaba su atención. El hecho de saber que Scorpius estaba haciendo la mitad del trabajo por él, lo llevaba a pensar en la familia.
Harry observó que uno de los frascos se movía hacia su mano. -Unas cuantas gotas de esto, después de la tercera vuelta en dirección a las manecillas del reloj, la va a dejar perfecta-. Escuchó el murmullo de Scorpius. Hermione torció una ceja cuando vio que Harry levantó el frasco.
-Eso no está en nuestra lista de ingredientes-. Siseó, y sus ojos buscaron alrededor, como si tratara de ver a Scorpius. -No deberías hacerle caso. Puede parecer que estás mejorando, pero sólo estás robando su conocimiento.
-Hermione, puede que ni siquiera viva lo suficiente para ver los resultados de este año. Y cualquier profesión que elija, no tendrá nada que ver con Pociones. Mierda, probablemente tenga que pasarme el resto de mi vida como un Auror, donde se supone que voy a ser perfecto...y eso, si sobrevivo esta guerra.
-Con el entrenamiento que tienes, hay buenas posibilidades de que sobrevivas.
-No de acuerdo a alguien que ya pasó por eso.
La cara de Harry se arrugó en una breve expresión de dolor, después del sonido de algo que golpeó contra su pantorrilla.
-Eres un idiota-. La voz de Scorpius le llegó nuevamente a los oídos. -No vas a morir esta vez.
En lugar de responderle, Harry agregó el ingrediente extra, después de la tercera vuelta.
Detrás suyo, podía oír a los dos marginados, como si Nott jamás hubiese golpeado a Malfoy. Harry puso los ojos en blanco.
-No tienes idea lo celoso que pareces-. Scorpius rió, manteniendo la voz tan baja como pudo. Sus palabras hicieron sonrojar a Harry.
-Mira, eso no está bien. Nott casi mató a golpes a Malfoy, no hace mucho. Seguramente no puedes haberle perdonado tan rápido.
-Te culpé a ti, no sé si te acuerdas.
-No entiendo por qué no te molesta, él atacó a tu papá. Yo no confiaría tanto en alguien si eso le sucediera a mi padre.
-Sí, bueno, pero tu padre está muerto desde hace mucho tiempo, así que nadie va a atacarlo. Yo crecí con Theo en mi vida y confío en él con mis secretos más profundos y oscuros. Confío en él más de lo que confío en ti la mitad del tiempo.
Harry sintió que esas palabras le quemaban por dentro con tanta fuerza que el ingrediente siguiente se le cayó de las manos. Dio un respingo al oír que el vidrio se rompía.
-Theodore fue un buen padre para mi; me trató mucho mejor que tú; quería que fuese feliz y trató de llenar el hueco que papá dejó cuando murió.
Severus se acercó a Harry. -Hubiese jurado que eso pertenecía a la poción, no al piso, Potter.
-Sí, señor-. Respondió Harry, entre dientes. Mientras se agachaba a recoger lo que podía, oyó que los dos de atrás susurraban.
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Draco enrojeció brillantemente, Theo levantó una ceja, mirándolo. -¿Eso es lo que le ves?
Habían estado hablando sin parar, de la muerte del padre de Theo y el tema de Potter parecía ser uno muy caliente. Ahora, allí estaba, inclinado frente a ellos, y a Theo se le ocurrió de repente qué era lo que le atría a Draco.
-Bueno, tienes que admitirlo...tiene un gran trasero.
Theo resopló. -El tuyo es mejor.
El rubor se intensificó. -Theo...yo no...
-¿No estás interesado?- Preguntó Theo, con una pequeña mueca. -¿te estás reservando para el padre de Scorpius?- El adolescente rozó su cuerpo contra el de Draco, notando la tibieza del muslo y la cadera del otro.
Además de sentir lo completamente inapropiado del movimiento, Draco sintió como si le hubiesen escaldado, pasando el calor a través de sus ropas. Lo había tocado alguien que no era el padre de Scorpius; por eso, fue como si alguien sostuviera una llama junto a su piel, tal como había pasado con el beso de Blaise.
Pensar en Blaise siempre le revolvía el estómago. Dumbledore organizó un segundo funeral en el colegio, para que los estudiantes pudieran decirle adiós. La familia decidió cremarlo, sin funeral, para que nadie viera lo que había quedado de él. Su hermanita no vio sus restos; y su madre estaba hecha un despojo. La gente decía que ella lo había matado para acabar con su sufrimiento. Le preguntaron su opinión a Potter, pero él lo negó, dijo que dudaba que ella pudiera hacer algo así en el estado en el que estaba.
Draco regresó al salón de clase, dejando sus pensamientos cuando Theo lo codeó para obtener su atención. Aún eso le produjo una quemazón mala a Draco. Así lo describía él. El ardor que Potter le producía en la piel al tocarlo era una quemazón buena; los contactos con los demás eran una quemazón mala.
-Sí, me estoy reservando para el padre de Scorpius. Estoy enamorado de él-. Exclamó Draco, mirando con enojo a Theodore, antes de que sus ojos se desviaran al trasero de Harry, disfrutando completamente la vista.
-¿Y Potter...?
-Sólo estoy mirando...
-Estás haciendo más que mirar-. Le recordó Theo, y sus ojos se pasearon sobre el cuerpo de Draco.
-De verdad, tienes que retroceder-. Advirtió Draco, levantando la voz.
Tratando de mantener la conversación entre ellos, deliberadamente, Theo bajó su voz. -Sólo estoy jugando.
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La voz de Draco advirtiendo al otro adolescente que se aleje porque no quería nada con él, entibió por dentro a Harry. El Gryffindor sintió que podría hacer cualquier cosa; la idea de que el rubio no quisiera a Nott lo hacía más que feliz.
Se enderezó, después de recolectar todo lo que pudo y se preparó para cortarlo. Un par de manos ocultas cubrieron las suyas, conduciendo sus acciones.
-Eres un bárbaro con el cuchillo-. Se burló Scorpius, cortando con exactitud. –Estamos tratando de usar esta cosa, no de acuchillarla.
Detrás, se oyó un grito ahogado y ambos giraron rápidamente.
-¿El nombre de tu madre era Lilith, verdad?- Preguntó Draco a Theo, haciendo cálculos mentales.
-Sí-. Respondió Theo, con cierta lentitud, mirando a Draco como si estuviese poseído. -¿Por qué?
-Lils. Scorpius llamó Lils a su hermana. Se rehusó a decirme cuál fue su nombre real. Sé que Lils tiene que ser un apodo, porque no hay modo que yo haya permitido que mi hija se llame Lils, y él me dijo que se llamaba como su abuela.
Una sonrisa astuta se formó en la cara de Theo. –Entonces, tal vez sí estás interesado.
-Pero tú tienes ojos marrones...
-Como mi madre. Sin embargo, mi padre tenía ojos verdes.
Draco y Harry se quedaron sin aliento.
Hermione empujó a Harry, de vuelta a la realidad. -¿Podrías concentrarte aquí, Harry?- Demandó, moviendo peligrosamente su cuchillo sobre el caldero. –Su conversación no es importante; esto sí lo es-.
-¿No es importante?- Siseó Harry, casi furioso. –Están hablando sobre Scorpius...
-¿Y por qué eso tendría que involucrarte a ti? Si sus sospechas están en lo cierto, tú no eres su padre y no tienes parte en esa conversación.
Las palabras chocaron con la tibieza anterior y el cuerpo de Harry se quedó helado, incómodo.
-Malfoy y yo...
-Obviamente no son nada si ni siquiera puedes usar su primer nombre. Malfoy y Nott parecen cercanos, encajan perfectamente, ¿verdad?
La bestia, esa que se levantaba cada vez que Harry se ponía celoso, comenzó a moverse.
-Quiero decir, el nombre de su madre era Lilith y el tema de los ojos también corresponde, y parecen llevarse bien, ¿no?
La idea le paró los pelos a Harry.
-O…¿es posible que tú quieras ser el padre de Scorpius?
Ninguno de ellos esperó que Scorpius los interrumpiera.
-Por favor, no respondas, Harry. Por favor, no lo hagas-. Suplicó, suavemente. Llegó hasta a tironear de la túnica de Harry. –No hay necesidad de que respondas a eso...Tía Hermione sabe quién es mi padre…ella sólo está bromeando, porque ya lo sabe...De verdad, no necesitas responderle.
Harry podía notar la deseperación en la voz del chico y eso le ganó. Jamás lo lastimaría voluntariamente, y sabía que cualquiera fuese su respuesta, complicaría las cosas.
Aún así...
-¿Tú lo sabes?- Harry preguntó a Hermione.
-Yo soy su tía. Por supuesto que me lodijo-. Contestó, con la nariz al aire.
Harry gruñó, antes de que su mano se extendiera hacia la de Scorpius, que seguía sujetando su ropa. –Está bien. Lo que sea que pase entre tu papá y yo no va a cambiar nada entre tú y yo, ¿sí?
Unos brazos lo rodearon con rapidez, y se retiraron antes de que alguien notara la forma rara en que se arrugaba la ropa de Harry.
Los ojos grises se entrecerraron ante la demostración de afecto entre Potter y Scorpius. Puede que Draco no pudiera ver a Scorpius, pero sabía por qué las ropas de Potter se arrugaron de ese modo. Su hijo acababa de abrazarlo.
Acababa de abrazar a otro hombre justo delante del que Draco sospechaba que era su padre. Además, había oído el comentario de Granger, ella sabía quién era el padre de Scorpius.
Brevemente, sus ojos se encontraron: esos grandes ojos marrones parecían saber todo. Draco quería saber quién era el hombre misterioso. Sus pensamientos sobre Theo tenían sentido: el nombre de su madre fue Lilith; seguramente Lils podría ser una versión corta de ese nombre. Los ojos de su padre eran verdes...
Pero, cada vez que lo tocaba, sentía la quemazón mala. Igual que con Blaise. Pero, con Potter...
Se dio cuenta de algo...
-Potter- Siseó, inclinándose por sobre su escritorio, acercándose lo más posible a Harry. -Potter.
-Estamos en medio de una clase, Malfoy-. Replicó Harry, sin molestarse en girar.
Esta vez, Draco estiró la mano y agarró la parte de atrás de los pantalones de Harry, tirando de ellos con fuerza. Harry apenas tuvo el tiempo para sostener su cinturón, para que no se le cayeran.
A la derecha de Draco, Theo se quejó, y Harry se volvió para golpear la mano de Draco.
-¿Qué te pasa?
Ambos ignoraron la tos impaciente de Severus, quién al darse cuenta, regresó a su escritorio, buscó otra poción y la tomó.
-Quiero ver-. Murmuró Draco, tironeando otra vez del pantalón de Harry.
-¿Cómo?- Preguntó Harry, completamente asombrado por lo que acababa de decirle el rubio.
-Saca tu cabeza de tu entrepierna y ven aquí.
-Tú eres el que está tratando de sacarme los pantalones.
El rubio suspiró, soltándolo. Harry giró completamente para enfrentarlo y en el momento en que lo hizo, Draco le quitó los lentes y se acercó para ver al moreno con detalle.
Se quedó sin aliento. Por supuesto, ellos se habían besado antes, pero sólo una vez habían tenido la oportunidad de verse desde tan cerca, cuando Draco golpeó la cara de Harry con la puerta. Esta vez, sí podían mirarse.
Nunca antes había pensado qué tan brillantes eran en verdad los ojos de Harry, siempre escondidos detrás de sus lentes. Brillaban de un modo hermoso, como esmeraldas. El color perfecto para un Slytherin de puertas adentro. Además, su piel era suave, del lado más claro de la paleta de colores; apenas mostraba vello facial, y no se había rasurado esa mañana. Tuvo que luchar contra la tentación de posar sus labios sobre esa sólida barbilla. Guardó ese pensamiento para más tarde. Lo que lo tentaba aún más, eran esos labios ligeramente abiertos, y rosados y absolutamente besables...Otra vez, ese pensamiento era general con Potter: con sus labios, su barbilla, las puntas de sus dedos...todo Potter suplicaba por la atención de la boca de Draco. Por supuesto que sus labios no iban a quejarse por eso...No, estaba más que dispuesto a callar esas súplicas.
Draco estaba tan cerca de la cara de Harry que él podía ver cada una de las facciones del Slytherin. Podía ver cómo los ojos grises observaban lánguidamente cada pequeño detalle de su propio rostro, antes de volver a encontrarse con su mirada. Malfoy era muy pálido, probablemente su piel brillaba a la luz de la luna como lo hacían los bronceados al sol. Era difícil imaginarlo al sol, tratando de oscurecer su piel, cosa que Harry agradecía. No había manchas en su cara –por lo que Harry podía ver-, no tenía las pecas que a la mayoría de la gente le aparecían a causa del sol. Se preguntó si esa piel sería tan suave como parecía. Harry nunca había prestado mucha atención a una cara, pero todo en Malfoy captaba sus ojos débiles. En un momento, inconscientemente, Malfoy se mordió el labio inferior, lo llevó bajo el otro y lo devolvió a la luz de la habitación rojo, húmedo y listo para ser besado. Por un segundo, Harry fantaseó con morder ese labio.
Pero, por supuesto, uno de los muchos afectados por la todopoderosa habilidad del sol de producir pecas, les arruinó el momento. Ambos fueron arrancados de sus observaciones cuando un bollo de papel que arrojó Ron, dio con la parte de atrás de la cabeza de Draco. El rubio giró para lanzarle su mirada de enojo y se dio cuenta de que todos los miraban; los murmullos comenzaron, también el rubor, y debieron enfrentarse con Severus.
-Diez puntos de Gryffindor por arrojar bollos de pergamino, Weasley-. Exclamó Severus, quitando puntos. –Otros veinte puntos, señor Potter, por coquetear en clase.
Todos esperaban la sanción para Draco, y sus bocas quedaron abiertas, porque no recibió ninguna.
-Él empezó...- Discutió Harry, quitando sus lentes de la mano de Draco y colocándoselos. –Y no estábamos coqueteando...
-Otros veinte puntos por discutir...
Abrió aún más la boca. -Pero...- Severus le dirigió una mirada que lo provocaba y lo desafiaba a continuar. Suspirando, profundamente, Harry se dio por vencido.
Había un trozo de pergamino sobre su mesa. Obviamente era el que Ron había arrojado a la cabeza de Draco, porque tenía unas notas de Ron en la parte superior; más abajo se veía la letra más hermosa que Harry haya visto jamás. Por supesto, era de Malfoy, pero la idea de que tuviera una letra tan linda le arrancó la risa a Harry, quien disimuló antes de leer lo escrito.
Lo que el rubio le decía allí, hizo que se mordiera la mano para evitar reírse a carcajadas.
Hermione vio su reacción y tomó el papel. Ella tuvo el mismo problema.
Tienes suerte de que se esté revolcando con tu hombre lobo, pordría haber sido mucho peor.
Harry se volvió hacia Draco, con una expresión interrogante.
El rubio sonrió satisfecho.
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-¡No puedo creer la cantidad de problemas en los que me metiste hoy!- Gruñó Harry, siguiendo a Draco hasta la Sala Multipropósito. -De veras. No fue nada gracioso. ¿Y qué fue eso de...?
La pregunta de Harry fue interrumpida por la boca de Draco. Apenas la puerta se cerró trás ellos, el rubio se abalanzó y selló sus labios, apretándolo contra la puerta.
Harry no iba a quejarse. Un brazo se envolvió alrededor de la cintura de Draco, acercando su cuerpo lo más posible, disfrutando la sensación de tener esa figura preciosa contra su propio cuerpo. Su otra mano le recorrió el cabello y se enredó en él, apretando con más fuerza sus bocas.
Draco se estremeció, empujándolo más contra la puerta, con sus brazos alrededor del cuello y hombros de Harry. Las manos de Harry se deslizaron bajo la camisa de Draco y sus dedos bailaron sobre la piel cálida; gimió al notar que esa piel era tan suave como la había imaginado.
Se dio cuenta de que necesitaba más. Soltó los labios de Draco y bajó a su barbilla, después subió por la línea de su mandíbula hasta mordisquear el lóbulo de la oreja y luego volvió a bajar por el cuello mientras su boca y su lengua devoraban tanta piel como podían. El tablero se dio vuelta, porque Harry giró, apretando a Draco contra la puerta. El rubio gemía y sus dedos se clavaban en los hombros de Harry, arqueándose hacia la boca que le recorría el cuello; todo su cuerpo se estremeció cuando Harry mordió y chupó su piel, marcándolo.
Draco susurró el nombre de Harry, su primer nombre se deslizó por sus labios y forzó a Harry a abandonar su cuello y retornar a esa boca gloriosa. El moreno sintió que los dedos hábiles de Draco jugaban con su túnica, desatándola con unos simples tironcitos; no pudo evitar reír y separarse un tanto al sentir el cambio de temperatura, con su túnica tirada alrededor de sus pies. Con los mismos tironcitos en su propia túnica, Draco la dejó caer de sus hombros. -Parece que tienes experiencia con ese movimiento-. Rió Harry, apoyando la boca en la esquina de la boca de Draco, casi cariñosamente. Esa boca sonrió satisfecha y los dedos de Draco se pusieron a trabajar en la corbata de Harry.
-No deberíamos...Scorpius va a llegar en cualquier momento...
-Le dije que no viniera-. Interrumpió Draco, tirando al suelo la corbata de Harry. Desabrochó el primer botón de la camisa de Harry y besó la piel debajo.
-Pendejo tramposo.
-Pendejo caliente-. La corrección hizo que las manos de Harry se movieran sobre el trasero de Draco. -No tengo sexo desde semanas antes de que Scorpius llegara aquí, ya es hora de tener algo de acción-. Desabrochó el segundo botón.
-Habíamos quedado en que no...
-También habíamos quedado en que no íbamos a estar solos...
Harry abrió la boca para contradecirlo, pero Draco se separó y comenzó a desabotonar su camisa.
Y, ¡Merlín! La boca de Harry se secó y su cerebro se convirtió en puré: la piel crema del rubio se le reveló pulgada trás pulgada. Su pecho, hermosamente esculpido, lucía como si nunca hubiese visto la luz del día ni hubiese sido tocado antes. A Harry casi le preocupaba tocarlo, se parecía demasiado a una muñeca de porcelana. Sin embargo, le tomó las caderas y lo atrajo hacia su cuerpo, subiendo y bajando sus manos por sus lados, antes de dejarlas descansar, finalmente, bajos sus costillas.
Había sólo un ligero defecto en su piel, y era el moretón púrpura que Harry había provocado en el cuello un rato antes.
-Joder, Malfoy- Murmuró Harry, y bajó la boca a la clavícula de Draco. El rubio se quedó sin aliento cuando la lengua de Harry mapeó su piel, y sus dientes lo mordieron hasta dejarlo enrojecido. Harry trazó un camino desde la clavícula hasta la parte más oscura que había visto del cuerpo de Draco: le besó la tetilla izquierda y luego la raspó con sus dientes hasta endurecerla, despúes la chupó y la lamió una y otra vez, hasta dejar temblando a Draco.
-Harry-. Jadeó Draco; sus manos tiraron del cabello de Harry cuando cruzó hasta el otro lado del pecho, acariciándole amorosamente la piel, chupándola y marcándolo también allí.
Al oírlo, Harry se alejó. -Esto está mal-. Murmuró, enderezándose. Amagó cerrar la camisa de Draco, pero el rubio le detuvo las manos.
-¿Estás bromeando?- Demandó Draco. -¿Me calentaste y ahora vas a dejarme así por tu moral gryffindoriana?- Jadeaba, aún excitado.
-Mira...
-No, mira tú-. Con eso, tomó la mano de Harry y la apoyó en su entrepierna, dejando que el moreno supiera qué tan excitado estaba realmente. Le tomó toda su voluntad a Harry, no ayudar al rubio, sintiendo la forma y el calor de su dureza. Harry estaba exactamente en el mismo estado, y Draco lo sabía. Por unos breves segundos, sus ojos se desviaron al pantalón de Harry. -No puedes dejarnos así. Ahora no. Así que más te vale apurarte y tomarme antes de que me enoje-.
Harry no pudo evitar besar la mejilla ruborizada del Slytherin, esquivando deliberadamente su mirada. Sólo podía asumir que él reflejaba la misma necesidad y excitación. Quitó sus manos y retrocedió.
-Lo siento-. Susurró. -Pero no podemos...tú amas al padre de Scorpius.
-¿Y? ¿Por qué esto está mal?- Las palabras salieron de la boca de Draco antes de que pudiera detenerlas.
-Creo que es bastante obvio por qué está mal. Parece que Nott encaja perfectamente-. Dijo, con voz envenenada; tanta que Draco abrochó algunos botones, escondiendo su cuerpo del Gryffindor.
-Eso es distinto.
-¿En qué?
Draco evitó la mirada, esta vez. -Me quema. Cada vez que él trata de tocarme me quema. Es...él no puede ser...
-¿Y entones? ¿Crees que yo soy su padre?
Esta vez, Draco se adelantó y besó castamente los labios de Harry. -¿No lo sientes bien?
La cabeza de Harry explotó. -¿Cómo...cómo es posible? ¿Tú y yo?- Se quedó helado. -¿Estás enamorado de mi?
-No lo creo-. Respondió Draco, con honestidad. -Estoy tan confundido.
Harry lo tomó entre sus brazos y lo abrazó, confortándolo, asegurándose de transmitirle ese mensaje. Aún podía sentir pesadez entre la piernas y la semi rigidez de Draco apretada contra su muslo, pero las ignoró lo mejor que pudo. -Tal vez no deberíamos concentrarnos en esas cosas ahora-. Acomodó con ternura el cabello de Draco, luchando contra la necesidad instintiva de besarle la frente.
Encajaban perfectamente, demasiado perfectamente.
-¿Qué le pasaba a Scorpius hoy?- Preguntó Harry, con aire ausente. -Parecía un poquito distinto.
-Tuvo una pesadilla anoche y se asustó terríblemente. Debe haber sido como a las tres de la mañana, se pasó a mi cama, llorando-. Draco hablaba en la camisa de Harry, rehusándose a mirarlo. -Recordó el quinto aniversario de mi muerte y de su hermanita.
-Lilith.
No importaba cuántas veces Draco había dado vueltas al asunto en su cabeza, no lo dejaba tranquilo.
-Me preocupa realmente-. Continuó Harry. -Cada vez que lo veo es como si explotaran mariposas en mi estómago. Todo lo que quiero hacer es protegerlo. Cuando apareció en la oficina de Dumbledore, todos se prepararon para atacarlo, pero sólo el pensamiento de que alguien pudiera lastimarlo me provocaba desear la muerte.
-Sí, lo sé. Yo sentí lo mismo la primera vez que lo vi.
-No quiero siquiera pensar en un mundo sin él. Dumbledore quiere involucrarlo en esta guerra, pero yo le dije que no. Tuve que hacerlo. Sólo la sugerencia casi me parte al medio.
Los ojos de Draco se abrieron, enormes, finalmente llegando a la conclusión correcta. Se liberó de los brazos de Harry, bastante más pálido de lo usual.
-¿Qué pasa?- Preguntó Harry, sinceramente.
-Nada...yo...yo- Draco no terminó la idea y salió corriendo de la Sala, levantando su túnica caída en el camino.
Harry se quedó mirando la puerta, completamente sorprendido.
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