Esta es una traducción de 'When time isn't enough', original de Jinko.
Por supuesto, cumplo en recordarles que la única dueña de los personajes y el universo de HP es J.K. Rowling
Capítulo 12: Isis, diosa egipcia de la maternidad
La odiaba. Ella venía a casa con todas sus tareas, que consistían en el uso básico de la varita, o en las reglas a acatar cuando estaba en compañía de muggles...En cambio, yo tenía tareas que debía escribir a mano, deberes de matemáticas, de inglés...todo lo necesario para entrar a la escuela media muggle; todo tan diferente a la escuela mágica que preparaba para Hogwarts. Realmente, Rose y Hugo me lo restregaban en la cara, día trás día. Además, ¡tenían tantos amigos que irían con ellos a Hogwarts!
Todos mis amigos eran muggles, incapaces de distinguir una varita de un palito para jugar con el perro.
La odiaba tanto por todo eso….
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-¡Yo sabía! ¡Yo sabía que había visto antes esos ojos de mierda!
La explosión de su papá, sorprendió a Scorpius, que trató, por todos los medios, de no escupir su bebida.
-¿Perdón?
Nunca había oído que Draco usara semejante lenguaje, y especialmente no, cuando era niño.
-Tienes sus ojos: verdes; ojos verde esmeralda. ¿Cómo mierda me tomó tanto tiempo darme cuenta? ¿Lily? ¡Por supuesto que iba a llamar así a su hija! ¡Y yo que pensé que él y tu padre eran amigos, y que por eso murieron juntos! ¡No! ¡Vaya coincidencia! ¡Murieron el mismo día porque eran la misma jodida persona! Entonces...entonces…ahora todo tiene sentido...por qué tú te alterabas cuando peleábamos, y nos obligabas constantemente a tratarnos bien...pedazo de mierda...
-Sería bueno que te sientes-. Sugirió Scorpius, ofreciéndole un lugar en su cama. Draco negó con la cabeza: iba y venía por el cuarto, esquivando apenas el equipamiento desparramado por allí.
-No me extraña que no me lo hayas dicho. ¡Te hubiese asesinado! ¡Sólo un loco podría pensar que Potter...- Se interrumpió; era demasiado inverosímil, hasta para decirlo en voz alta.
–¿Sólo un loco podría pensar que Draco Malfoy y Harry Potter tendrían un hijo juntos?- Completó Scorpius, suavemente; y se sintió violentamente nauseoso cuando vio que el Malfoy mayor retrocedía ante esas palabras. –Tú me dijiste que te habías enamorado de mi padre. ¿Qué es lo distinto, ahora...?
-¡Es...es él! No lo esperaba, ¡no puedo ni imaginarme cómo pudo pasar...!
-Lo estás besando todo el tiempo, estos días.
-Eso es puramente físico, Scorpius.
-¡No lo es!- Exclamó Scorpius con los ojos llenos de lágrimas. –¡Mi papá y mi padre se aman, simpre se amaron y simpre se amarán!- Se pasó las manos por los ojos, casi con furia. –Tú amas a mi padre. Por eso me tuvieron y permanecieron juntos. Sólo alguien que amara a mi padre se hubiese quedado a su lado durante la guerra, como lo hiciste tú. Sólo alguien que lo amara muchísimo. Yo sé, más que nadie, lo difícil que era vivir con él, lo mucho que dolía tener que esperar hasta la mañana para ver si volvía o no, pero tú lo amabas. Tarde o temprano…
-Lo que pasa entre Potter y yo, en este momento, no es amor, Scorpius.
-Aún no, pero cuando lo besas está bien, ¿no? No sientes lo mismo que cuando el tío Theo te roza, ¿verdad?
-Potter no puede ser tu padre-. Objetó Draco.
Repentinamente, Scorpius rompió en llanto.
-Harry Potter es mi padre. Yo soy Scorpius James Malfoy-Potter, el nombre de mi hermanita fue Lily Cissa Malfoy-Potter; en tu tumba está escrito tu nombre: Draco Hyperion Malfoy-Potter. Tú te casaste con él, y tuviste dos hijos con él. Te enamoraste de él...Ya lo amas.
Draco se pasó una mano por el cabello; su estómago dio un salto ante las palabras de Scorpius. –Tu padre y yo...venimos de lugares muy diferentes...
-Entonces, ¿está bien que lo beses y no está bien que te cases con él? ¿No tienes permitido enamorarte de él?
-No creo que lo entiendas, Scorp. Te han criado para que creas que Potter tiene razón. Vengo de uno de los seguidores más leales del Señor Tenebroso...
-¡Voldemort está equivocado!- Exclamó Scorpius, interrumpiendo la frase de su papá. –Está mal matar a toda esa gente inocente...te mató a ti y a mi padre...¿Cómo puedes creer que lo que hace está bien? Mi padre y la Orden evitaban que las personas fuesen oprimidas y asesinadas. ¿Cómo puede estar mal proteger a los que amas?- Scorpius se levantó y se alejó lo más posible de su papá –en el pequeño cuarto-. -¿Por qué cambiaste de bando?
-Ven, siéntate, Scorp-. Suspiró Draco, acercándose a su hijo.
-¿Por qué cambiaste? ¿O es que todavía crees en lo que pregona Voldemort?
-Confío en ti. Quiero que crezcas del modo que deberías, con todo lo que te haga feliz. Por eso cambié de bando-. La explicación hizo que el poco color que tenía la cara de Scorpius, desapareciera.
-Entonces...no lo hiciste porque no estás de acuerdo con él...
-Ningún niño merece que le arrebaten a su familia. Te mereces toda la felicidad, y ya no me importa la política. Los muggles son muggles...tú tienes sangre muggle y te amo tanto como si fueras de sangre pura...
-¿Aún piensas como él?
-No lo sé-. Respondió Draco, honestamente. –No apruebo lo que le hizo a Blaise. Eso estuvo más que mal-. Se sentó en la cama y apoyó la cabeza entre las manos. –No sabes lo raro que es todo esto para mi. Se supone que debo ser su enemigo, no su esposo. Él es todo lo que se supone que debo odiar. No sé cómo es que funcionará esto, Scorp. Quiero decir…¿casados? Todo está tan revuelto.
-Te enamoraste de él y te casaste con él. De otro modo, yo no esaría aquí-. Scorpius se apoyó contra la pared, no muy seguro de querer acercarse a su papá. No después de lo que estaban hablando. –Cada vez que ustedes pelean, yo empiezo a desaparecer. Me da ganas de vomitar, y la última vez, me desapareció la mano. Tía Hermione lo vió y me alejó rápidamente. ¡Tuve tanto miedo! creo que eso significa que no naceré...
Scorpius nunca había visto tan asustado a Draco. -¿Desapareces? ¿Por qué mierda no me lo dijiste?- Y más pálido que nunca. –¡Si lo hubiera sabido, nunca hubiese peleado con Potter! Tienes que comprender que puede que no comparta el mundo de Potter, ahora mismo, pero tú eres todo para mi. Puedo lidiar con que Potter sea tu padre, siempre y cuando tú estés conmigo...-
Eso sorprendió un poco a Scorpius. -Me voy a casar y a enamorar de él hasta que tú nazcas.
-No creo que funcione de esa manera, papá-.
Draco negó con la cabeza. -No me interesa cómo funcia. He dejado todo por ti...¡Nacerás! sea que Potter esté de acuerdo o no. Le robaré su esperma si es necesario.
Scorpius rió, y pareció que esa era la meta de Draco. No pudo evitarlo: su papá se levantó y lo abrazó. -Lo que tenga que pasar entre Potter y yo, pasará-. Se detuvo a pensar un momento. -Supongo que podría haber sido peor. Podría haber sido Theo, y eso nunca hubiese funcionado. Y Potter...supongo que será bueno en la cama...al menos no es un mal besador...
Draco sonrió brillantemente y Scorpius se revolvió, incómodo, y quejándose con disgusto. -No quiero escuchar esas cosas de mi padre.
Draco siguió sonriendo, agradecido, porque tenía a Scorpius entre los brazos. Se sentía tan horrible cada vez que lo veía llorar; lo destrozaba. Haría cualquier cosa para volver a poner una sonrisa en la cara de Scorpius, Acarició el cabello de su hijo, como acostumbraba, y le depositó un beso en la frente.
-¡No puedo esperar a qué nazcas, esta vez! ¡debes haber sido un bebé tan lindo!- Esta vez, lo provocó deliberadamente. -Supongo que ahora puedo ver esas fotografías, ¿no? Quiero decir, ahota que ya sé quién es tu padre, ya no hay problema.
Scorpius puso los ojos en blanco y trató de salir del abrazo de Draco. Al principio, pareció como si su papá no quisiera soltarlo, luego, sacó el álbum de su escondite, sin molestarse en mantenerlo en secreto, y se lo alcanzó a Draco.
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En la Sala Común, Harry estaba agitado, tratando de ocultar sus nervios frente a los demás. Habían pasado muchas cosas entre Malfoy y él, tal vez, los momentos más calientes de su vida, entre ellas. Cada vez que recordaba la manera en que se movieron juntos, sus regiones bajas se estremecían; pero esa era la última de sus preocupaciones en ese momento. El asunto de Scorpius, Nott y Malfoy estaba primero.
Le molestaba, de verdad. Además, el modo en que Malfoy salió corriendo, sin darle explicaciones, lo había alterado, pues no tenía ni la más remota idea del por qué.
Pero, de nuevo, si él le hubiese hecho lo que quería, allí nomás, en el suelo, Malfoy no se hubiese ido.
Inmediatamente, Harry se sentó, tratando de bloquear esas imágenes mentales.
-¿Quieres hablar sobre algo, Harry?- Preguntó Hermione, desde su izquierda. Hoy, Ron no estaba con ellos, lo habían arrastrado a una partida de ajedrez. En algún lugar de su mente, Seamus se había puesto la meta de vencerlo antes del fin de semestre. Así lo había asegurado hacía un año atrás.
-No hay mucho de qué hablar-. Murmuró Harry, respondiéndole. -Las cosas están un poco confusas, y Malfoy no ayuda.
-¿No ayuda con qué? Quiero decir, hoy estuvo un poco...caldeado, en Pociones.
Harry se ruborizó con fuerza. Si ella pensaba que eso era caliente, entonces lo que pasó en la Sala Multipropósito había sido pura lava derretida.
-Tú sabes quién es el padre de Scorpius...Creo que Malfoy lo descubrió...Debe ser Nott, ¿verdad?
Ella tuvo que esforzarse para no fruncir el ceño. -Como si te lo fuéramos a decir, tienes que dejar de pensar en esas cosas. Eso no importa ni la mitad de lo que importa la guerra.
-¿Así que tengo permitido besarme con Malfoy en clase, pero no pensar en Scorpius?- Cuestionó Harry, con una ceja levantada.
-No quise decir eso...no puedes permitirte distracciones en este momento. No queremos el futuro que vivió Scorpius, ¿no? Me parece se mataría antes que volver a vivir lo que vivió-. Recordó lo que le había dicho Scorpius cuando estuvieron en la Sala Multipropósito. El chico tenía razón, nadie sabía nada, comparado con él. Todos vivían la guerra con Harry como su guardián, su salvador; en cambio, él vivió con Harry como su única familia. Para Scorpius, era más difícil que para todos los demás.
-Me confundes, Hermione. Sí, no necesito distracciones en este momento, ¡pero si Snape puede tener una aventura por estos días, seguro que yo puedo disfrutar de algunas cosas! ¡No puedo creer que se esté acostando con Remus...! ¿Qué mierda está pasando...? ¿Por qué Remus no nos dijo nada?
-¿Tal vez porque está engañando a Tonks?-. Sugirió Hermione.
Harry asintió; no había pensado en eso. -Volviendo a que tú me confundes...no sé...a veces, parece que apoyaras a Malfoy y a Scorpius, y otras veces, te comportas así. ¿Por qué no te decides?
-Soy una mujer, es mi prerrogativa cambiar de idea todo el tiempo-. Se encogió de hombros, despreocupada. -Honestamente, cuanto más te involucres con Malfoy, será más probable que termines lastimado...
-Entonces, Scorpius no es mío.
El aire se anudó en la garganta de Hermione; lo último que quería hacer, era confirmar o negar nada. Scorpius era un buen chico que merecía vivir, y cualquier respuesta podía poner en peligro su existencia.
-Cualquier respuesta que dé, te adelantará demasiado tu futuro, así que no puedo responderte. Él me pidió que no lo hiciera-. Mintió Hermione.
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Remus examinaba a Harry, durante el encuentro, y se dio cuenta de que su mente estaba demasiado nublada. Surgieron novedades sobre el movimiento de los Mortífagos, y ahora, allí estaban, planeando emboscar a los seguidores de Voldemort, la noche siguiente.
Pero, los ojos de Harry insistían en desviarse de Dumbledore. No escuchaba, sin importar cuántas veces le golpeara las costillas el mayor de los Weasley.
-Probablemente deberías escuchar la parte de los planes-. Sonrió Bill, mostrando sus rasgos lobunos.
Harry le retornó la sonrisa, aunque más débilmente. Su mente estaba con los Malfoy.
-¿Creen que podremos atrapar a Lucius Malfoy?- Preguntó, de repente.
Todos detuvieron sus conversaciones para mirarlo.
-Lucius Malfoy es demasiado bueno, y se retira antes de que la Orden siquiera lo vea-. Reflexionó Albus. -Tengo mis serias dudas de que esté allí, para cumplir tareas tan mínimas.
Remus compartió una mirada con Severus. Era obvio que los pensamientos de Harry descansaban en Scorpius.
Como fuese, mirar al hombre más alto, lo hizo ruborizarse; y recordar lo que hicieron la noche anterior, estremecerse. Había sido una de las mejores noches de su vida, aunque hubiese preferido una mañana diferente. Lo último que necesitaba era que Draco Malfoy los descubriera. Ahora tenía que esperar a que lo hiciera Tonks. No iba a ser muy difícil.
Ella estaba parada justo a su lado, con la mano en el puño de su túnica. Tal vez era su intuición femenina la que le decía que algo no estaba bien; la noche anterior había pasado algo, pero ella no sabía qué. Todo lo que había podido averiguar, era que su novio no durmió en su cama. Y no hubo ninguna misión de la Orden. Remus le había dicho que tuvo que corregir trabajos con Severus, pero las miradas que pasaban entre ellos no eran del tipo profesional. Era…casi como si coquetearan. No debería preocuparse, pensó Tonks, Remus era heterosexual. Pero le preocupaba; realmente le preocupaba.
-Lucius y Narcissa ya no son un problema-. Les informó Severus, a los miembros de la Orden. –Desde que Draco se negó a tomar la Marca, el Señor de las Tinieblas los ha ignorado, y también la mayor parte de los Mortífagos. Se les ha ordenado a las familias que lastimen a Draco como les sea posible, aquí, en Hogwarts.
-Les está siendo fácil, de todos modos-. Agregó Harry, casi con mordacidad. -Y usted no está ayudando, tampoco.
Severus lo ignoró. –Lo mismo pasa con Theodore Nott. Me imagino que no falta mucho para que lo traten de la misma manera que a Draco.
-¿Lo van a golpear y a molestar en rincones oscuros, entonces?
-Ese no es su problema, Potter-. Siseó Severus. –Draco sabe que no puedo hacer nada para evitarlo, sin exponer mi posición de espía...
-¿Él lo sabe?- Preguntó Albus, repentinamente. Harry lo había visto así raras veces.
Severus mantuvo su compostura. –Me preguntó y no me pareció mal que lo supiera.
-Eso fue estúpido-. Exclamó Tonks.-¿Y si decide que quiere congraciarse con sus padres? Puede entregar la información.
-No va a volver a ellos-. Refutó Harry. –No podría, Scorpius significa demasiado para él.
Bill levantó una ceja, tal como los otros tres Weasley presentes. -¿Qué tan amigo eres de ese chico?
-Se acuesta con él-. Les dijo Severus, antes de que Harry pudiera decir una palabra.
-¿Perdón? - Exclamó Harry, con los ojos enormes. -¿Eso es lo que le dijo? No tuvimos sexo…
-Nos dijo que todo dependía de lo que clasificáramos como 'acostarse con alguien'...- Remus sonrió brillantemente, apoyando a Severus. -¿Hay algo que quieras contarme, Harry?
-Bueno, se admira el muerto del degollado-. Espetó Harry, acaloradamente. Las miradas de ambos hombres le hicieron cerrar inmediatamente la boca.
-¿Harry?- Preguntó Molly, acercándose al joven. -¿Estás saliendo con él? Ginny me contó que tú pensabas que no te atraían las mujeres, pero esto es una sorpresa…¿Draco Malfoy?
-No es muy femenino…-Bill rió. –No sabía que eras gay. ¿Te acuestas con Malfoy? Supongo que podría ser peor.
Harry se ruborizó por toda la atención.
-A mi tampoco me lo contó, nunca-. Suspiró Remus. –Tuve que enterarme por Scorpius, y sólo porque el chico no puede mantener la boca cerrada con esas cosas.
-No me acuesto con Malfoy-. Exclamó Harry. -Puede que hayamos dormido uno junto al otro, anoche, pero no hicimos nada sexual.
-Entonces, ¿estás con él?- Preguntó Molly. -Nunca lo hubiese imaginado: 'nuestro' Harry Potter y 'su' Draco Malfoy.
-No somos novios ni nada parecido. Apenas somos amigos...No lo llamaría amigo...se pone un poquito loco cuando le llamo así, pero no nos tratamos como amigos.
-No, él le ordena que se quite los pantalones porque quiere ver, en medio de la clase-. Severus sonrió maliciosamente, tratando de poner en problemas al adolescente, deliberadamente. Harry lo miró enojado, antes de lanzarle una mirada suplicante a Albus. Haga algo para detener este interrogatorio.
El anciano sólo sonrió abiertamente, era obvio que estaba interesado en la conversación.
Molly ahogó un grito y miró brevemente a Arthur. -¿Qué fue lo que hizo?
-Eso no es lo que yo hago...normalmente, con mis amigos-. Agregó Bill.
-Quiso decir que me saque las lentes. Quería ver mis ojos o algo así-. Se defendió Harry.
-Sea lo que fuere, creí que iban a empezar a copular en mi clase-. Severus se encogió de hombros, casi despreocupadamente.
-Sí, bueno, Malfoy acabó dándome una noticia muy interesante sobre su vida amorosa, Profesor.
El Profesor de Pociones, se detuvo, su cuerpo entero se tensó y cerró la boca. Remus tuvo la misma reacción, pero nadie lo notó.
-¿Vida amorosa?- Preguntó Molly, ignorando el ataque de Harry a Severus. -¿Lo amas?
-¿Qué? No. Definitivamente, no estoy enamorado de él.
-Sólo obsesionado, al parecer-. Sonrió Bill. -Nunca pensé que vería el día...
-¿Obsesionado? Son ustedes los que están forzando esta conversación...Yo apenas me estoy defendiendo...
-Tú sacaste el tema de Lucius Malfoy, ¿no?
Tenía razón.
Paseando la vista por la habitación, Harry encontró que todos tenían su atención puesta en él. Habían sido llamados a la oficina de Albus para planear el próximo ataque, aunque había pasado sólo una quincena desde el último. Estaban allí, Molly y Arthur Weasley, con Bill; Tonks, Remus, Severus y Minerva, como siempre. Los demás serían informados más tarde.
Y ahora, todos estaban concentrados en su inexistente vida sexual.
El único que no parecía divertirse, era Arthur; de hecho, parecía bastante enojado.
-Lo odio, ¿sabe?- Harry suspiró, dándose por vencido. El comentario fue -por supuesto- dirigido a Severus.
-El sentimiento es mutuo, Potter.
Harry puso los ojos en blanco. -Bueno, ¿podemos pasar al asunto verdadero? ¿a los Mortífagos tratando de apoderarse del mundo?
-Mientras seas cuidadoso, Harry querido-. Dijo Molly, suavemente, y apoyando una mano en su hombro. -¿Sabes con cuántos más ha estado él? Espero que uses protección, para no contraer ninguna de esas enfermedades transmisibles...sé que fuiste cuidadoso con Ginny, esa vez, pero...
-Mamá-. Interrumpió Bill, casi instantánemaente. -Estoy seguro de que Harry no necesita esa charla frente a todos.
-Ah...
Harry se puso coloradísimo. Lo último que necesitaba, de verdad, era que Snape oyera cómo Molly lo mimaba. Realmente, ésta era una de las pocas veces que se alegraba de que su madre no estuviera por allí para avergonzarlo.
No iba a decir semejante cosa en voz alta, probablemente, Severus le arrancaría miembro por miembro si lo oyera.
-Bueno, entonces, ¿qué tipo de relación es?- Perseveró Molly.
-Una en la que no debería estar-. Dijo Arthur, con bastante enojo. -La familia Malfoy no puede ser confiable. Prefiero morirme antes que verte en una relación con ese Mortífago.
-No estoy diciendo que tengamos ningún tipo de relación, pero Draco Malfoy cambió de bando a causa de su hijo-. Explicó Harry. -No voy a confiarle mi vida, pero lo que hacemos está bien...
-Ah, ¿ese chico es tu hijo?
Harry hizo una pausa, y tartamudeó...-Mm...bueno, no...Scorpius es el hijo de Theodore Nott...
-¿Dónde escuchaste eso?- Preguntó Remus, sin poder contenerse. Severus lo hubiese golpeado, realmente no necesitaba andar desparramando esa información, en este momento. Cuanto menos distraído esté Potter, mejor.
-Bueno, ellos han estado mucho tiempo juntos desde que murió el padre de Nott. Y todo lo que nos contó Scorpius sobre su padre tiene sentido si piensas en Nott...
-¿Y entonces, por qué estás interesado en él?- Preguntó Arthur. -Si ellos ya están en camino a ser una familia, ¿no deberías retirarte?
El corazón de Harry se cayó, se le cortó la respiración y el estómago se le dio vuelta.
La idea de ellos, como una familia, le partía el corazón.
Al menos, así lo sentía.
En algún lugar de todo este asunto, Harry había concebido la imagen de Malfoy, él y Scorpius, como una familia, junto a la pequeña Lils.
Casi dio un salto cuando Bill cerró una mano en su hombro. -¿Vamos a hablar afuera? Dejemos que ellos planeen.
Embotado, Harry dejó la habitación.
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-¿Has hablado con Harry, últimamemte?
Hermione levantó la vista al oír la voz de Ron. Ambos hacían sus tareas en la Sala Común.
-No he tenido tiempo para hacerlo. Me siento tan mal...lo desconozco-. Continuó Ron.
-Hablé con él, más temprano-. Acotó Hermione, tranquilamente. -Ha estado muy preocupado por muchas cosas...es demasiado para él: lleva el peso del mundo mágico sobre sus hombros; y ahora, con todos esos problemas de relaciones... Además, Scorpius no está haciéndole más fáciles las cosas. Tiene la cabeza puesta en esos dos Malfoy, y es demasiado.
-¿Acaso no lo sé? Casi le dieron con esa bludger, en el último entrenamiento, ¿lo viste?
-Sí.
-Parece...parece como si ni siquiera pensara. ¿Qué posibilidades hay de que Harry sea el marido de Malfoy? No creerá que es el padre del chico, ¿no?
-Podría ser-. Dijo Hermione, tratando de no dejar entrever la verdad. -Los ojos de Scorpius son verdes, verde esmeralda, Ron. Son idénticos a los de Harry. Y Lils; el nombre de la madre de Harry era Lily. No creo que el nombre de la niña fuera Lilith-. Vio cómo Ron mordía su rana de chocolate, dejando que la idea le flotara en la cabeza.
-¡Pero es Malfoy!
-¿Los viste hoy, en clase? Fue como si no existiera nadie más que ellos dos.
-No fue la primera vez que los ví así, Hermione. Ese día, cuando tú desapareciste en la Sala Multipropósito con Scorpius, los ví muy acaramelados.
La pregunta siguiente fue dicha en un tono dócil -¿Te pareció que Harry era feliz?
-Parecía completa y absolutamente enamorado y entusiasmado-. Confirmó Ron, con un suspiro. –Es mucho más de lo que le pasó con Cho o con Ginny. Cuando él y Malfoy decidieron que no iban a andar más juntos, parecía tener el corazón roto...Nunca lo he visto así a Harry. Casi es como si le gustara Malfoy, de verdad. Se han andado besando y todo ese tipo de cosas...no sé...Quiero decir, es Malfoy, eso no me alegra, pero la manera en que lo mira...
-Lo sé.
-No puede permitirse una distracción como esa, una relación pésima para este momento. El futuro que tuvo que soportar Scorpius es una prueba suficiente de ello.
-Yo le dije exactamente eso, pero ¿y si Malfoy de verdad, lo hace feliz? ¿Por qué Harry no puede tener una relación que lo haga feliz? Lo merece más que nadie; ha pasado por un infierno...Pero una distracción así no sería buena para él; lo necesitamos, toda la comundad mágica lo necesita con la cabeza bien puesta.
Ron suspiró profundamente y se quedó callado; observó a Hermione, sintiendo que su cuerpo se calentaba. Puede que Harry esté metiéndose en lo que sea, con Malfoy, pero él no tenía duda en lo que sentía por Hermione. Lo que había empezado como un pequeño deslumbramiento, años atrás, había dado paso a lago más fuerte, mucho más fuerte. De hecho, algo cercano al amor.
-Mm...¿te preocupan las...distracciones?
Ella sintió que se ponía colorada. -¿Qué quieres decir?
-Bueno...bueno, algo así como...¿Estás distraída por alguien, en este momento...?
Hermione cerró el libro y sus ojos marrones se posaron en Ron.
-Tengo una ligera distracción, sí…
La cara de Ron se puso colorada. -¿Es una distracción buena o mala?
-Buena. ¿Y tú, estás distraído?
-Muy distraído-. Lanzó Ron, sin poder evitarlo. De una vez, sintió que su cuerpo levantaba temperatura, su estómago se retorcía, de una manera desagradable; deseó poder hacerse una bolita y dejar que las cosas pasasen: decir algo así de ridículo no fue su intención. Fue como decirle a Voldemort en que cama dormía Harry.
El fin del mundo.
O tal vez no.
Hermione estiró la mano, por sobre la mesa, y deslizó sus dedos encima de la mano de Ron. Mientras tanto, sus ojos volvieron a las páginas del libro.
Un rubor característico le cubrió la cara, similar al de Ron. Aún así, en ese momento, él era el hombre más feliz de la tierra.
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-Conozco esa expresión-. Acusó Bill, dirigiendo a Harry por los hombros, hacia el pasillo. –Parece que hubieses perdido la cosa más importante de tu vida.
-Yo no...
-Fue cuando mi papá sugirió que dejaras a Malfoy y a su hijo.
Harry caminó hacia el otro lado del pasillo y se apoyó en la pared.
-Fue como si te hubieses dado cuenta de que ese chico nunca será hijo tuyo.
-¿Y tú cómo sabes que la expresión significaba eso?
El hombre mayor suspiró, uniéndose a Harry –donde estaba parado-. –Porque Fleur...perdió otro embarazo. Estábamos tan cerca de tener nuestra propia familia, pero parece que no podemos pasar el primer trimestre. Le preocupa intentarlo otra vez, y no la culpo. Es duro perdérlos así-. Desacomodó el cabello del asombrado adolescente. –Esa era tu expresión, igual que la mía. Perder esos niños ha sido, tal vez, la cosa más difícil que me ha tocado vivir. Un infierno. Así que no pienses demasiado en que Scorpius puede ser tuyo. Te va a doler mucho más cuando sepas que no va a ser así.
-Ya pienso en él como si fuera mío-. Admitió abiertamente, Harry, por primera vez. –Quiero decir, todo encaja. Tiene mis ojos, mi estatura; el sobrenombre de su hermana, perfectamente, puede ser por Lily. Me siento en el cielo cada vez que lo veo, y más cuando lo abrazo. Puede ser que tenga sentido que sea hijo de Nott, pero no está bien. Malfoy no soporta estar cerca de él, me dijo que siente una quemazón cada vez que lo toca; y a mi puede besarme tranquilamente...No sé qué es lo que está pasando...
Bill se quedó pensando un rato. –Bueno, sí, esas cosas tienen sentido...
-Así es.
-Pero, tenemos que tener presente que se trata de Malfoy...
Harry se esforzó por no resoplar. –El hecho de que se trate de Malfoy ni siquiera nos hace ir más despacio...Los dos estamos más allá de la simple atracción...prácticamente me suplicó que tuviéramos sexo, más temprano...
Bill rió a carcajadas. -¿Acaso sabes cómo hacerlo con otro chico?
-Calculo que él sabe hacerlo perfectamente, por los dos. Odio decir eso de él, pero por lo que he oído, tiene una lista larga de donde sacar experiencia.
El tono de voz se tornó serio. -¿Estás bien con que Malfoy sea tu amante y Scorpius, tu hijo?
Harry se estiró, sus huesos sonaron y sus músculos se reacomodaron. -Sí, sorpresivamente, estoy bien.
Bill lo atrajo hacia sí y le dio un abrazo rápido. -Entonces, adelante. Ignora a mi padre, le va a tomar un tiempo poder digerirlo. Oír de improviso que te estás acostando con ese demonio hijo de puta, no es fácil de aceptar, ¿sabes?
-Supongo que no-.
-¿Y...alguna novedad de Ron y Hermione y sus encuentro mágicos? Debes estar dándoles mucho tiempo para ellos solos, con toda tu atención puesta en Malfoy.
Harry sonrió, asintiendo, mientras volvían juntos a la oficina.
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