Esta es una traducción de 'When time isn't enough', original de Jinko.

Por supuesto, cumplo en recordarles que la única dueña de los personajes y el universo de HP es J.K. Rowling, y ¡gracias por todos los reviews!

Capítulo Catorce: Elpis, diosa griega de la esperanza

Mi padre estaba tan solo cuando mi papá murió. A veces tenía días buenos; y a veces días terribles.

En sus días buenos, sonreía. Eran las únicas veces en las que realmente podíamos decir que se trataba de un día bueno. Verlo sonreír era muy raro, pero cada vez que lo hacía, era el más brillante de los días.

Los días malos eran casi mortales. Se quedaba en cama todo el día, durmiendo o llorando. Con demasiada frecuencia, lloraba. La pérdida de su esposo y su hija le arrancó una gran parte de su ser, y no podía lidiar con ello.

Perdí a mi hemana y a mi papá, ese día, pero yo no lo vi. A veces, también tenía días malos, cuando soñaba con ellos. No lloraba tanto como mi padre, pero me rehusaba a salir de la cama.

Odiaba esos días malos. Cuando era muy chico, como para cuidar de mi padre, el tío Remus venía y arreglaba todo. Hacía el desayuno para mi padre, lo hacía ducharse, y al menos, lo arrastraba hasta la sala para que no estuviera tirado en la cama todo el día.

Yo nunca pude hacerlo, ni cuando crecí. Podía hacerlo comer, pero nunca pude convencerlo de salir al sol, como tío Remus.

Pero, cuando tío Remus murió, mi padre casi salió de su caparazón. Vio el sufrimiento de tío Sev y lo ayudó cuanto pudo. Sabía por lo que estaba pasando y verlo sufrir de esa manera le ayudó más de lo que quisiera admitir. No suena bien cuando uno lo piensa, que otra persona haya tenido que pasar por lo mismo que él, para que reaccionara.

Creo que, para beneficio de tío Sev más que nada, los días malos de mi padre fueron siendo cada vez menos.

Dolía un poco que lo lograra por un hombre que odió la mayor parte de su vida, y no pudiera hacerlo por su propio hijo.

vvvvvvvvvv

Harry suspiró profundamente, con la cabeza completamente atollada por la información que tenía delante. Cierto, había oído cuando Draco lo mencionó, pero nunca imaginó que podía ser verdad.

Había quedado con la mente, posiblemente, aterrorizada: los había sorprendido en su momento íntimo, y salió corriendo de la habitación tan rápido como se lo permitieron sus rodillas huesudas.

Definitivamente, Severus Snape y Remus Lupin estaban juntos y él tenía la repentina necesidad de quemarse los ojos.

-Te lo advertí-. Se oyó la voz petulante de Scorpius, escondido bajo su capa de invisibilidad, como era de esperarse. Sus padres casi tuvieron un ataque, un día, cuando Theo lo pescó junto al lago, sin ella. El otro adolescente los abordó a los tres y les gritó, por permitir que el chico rubio estuviera tan expuesto a los otros estudiantes. No pareció afectarle a Scorpius, pero los otros dos insistieron en que volviera a usar la capa todo el tiempo.

Junto a Harry, a Scorpius se le escapó un sonoro bostezo, y se oyó cómo se movió la tela cuando el chico se estiró. –Creo que ya es mi hora de ir a dormir. Tal vez deberías volver mañana, a buscar tu respuesta.

Harry volvió a suspirar y concordó con su hijo. –Sí, seguro. Te acompaño hasta tu cuarto.

Aunque aún no se lo habían conformado, Harry estaba convencido de que Scorpius era su hijo. Extrañamente, tenía sentido. Además, eso significaba que él era el futuro esposo de Draco Malfoy. Idea que le causaba toda suerte de desorden a su sistema, pero al fin, estaba bien. A los diecisiete años, ya había encontrado a la persona con la que quería pasar el resto de su vida.

Aún no había admitido ante sí mismo, que estaba enamorado del rubio combativo. No. Se sentía peligrosamente atraído por él, pero no estaba enamorado. Por lo menos, no todavía. Sólo pensar en eso lo dejaba con la cara ardiendo; pensar en amar a alguien ya era suficiente para que uno se ruborizara, pero saber todas esas cosas, resultaba bastante atemorizante –aunque también excitante-.

Todavía tenía dudas en la cabeza, sobre cómo llegaron, en verdad, a casarse y a tener dos hijos. Por empezar, la idea era tremendamente rebuscada, ellos nunca se habían soportado, antes de la llegada de Scorpius. De hecho, al tope de sus listas, estaba matarse mutuamente; si alguien hubiese mencionado la idea seis meses atrás, lo hubiesen encerrado en el pabellón psiquiátrico de San Mungo.

Ahora, Harry esta locamente obsesionado con el rubio, era como si estuvieran hechos uno perfectamente para el otro. Cuando se besaban, conocían la danza de memoria; cuando se abrazaban, sus cuerpos se amoldaban, encajando perfectamente. Era todo lo que alguna vez había deseado.

Draco Malfoy era suyo, sin importar si él era o no el padre de Scorpius.

-He oído cosas sobre tus parientes muggles, pero aparentemente, ni siquiera permitiste que tus hijos los conocieran-. Dijo Scorpius, con voz muy ligera, camino a las mazmorras.

Harry se encogió de hombros. Imaginó que sus hijos jamás tendrían nada que ver con los Dursley, que eran malos bichos en su mente, y preferiría tener que volver a sufrir su infancia, antes que exponer a sus niños a su influencia.

-Prefería no tener que volver a oír sobre ellos, y menos dejar que mis hijos se les acerquen-. Respondió Harry, tranquilamente. -¿Por qué? ¿sabes algo?

-Fueron cazados y asesinados por su relación contigo. Voldemort creyó que tenerlos como rehenes iba a permitirle clavarte las garras. Nunca pensé que iba a vivir el día en que te mostraras tan frío con tu propia sangre. Dejaste que Voldemort les hiciera lo que quisiera. Nadie me quiso explicar el por qué...supongo que no debía saber la seriedad del asunto...

La mirada de Harry lo hizo callar al instante.

A pesar de ser su hijo, rara vez Scorpius vio una mirada semejante en la cara de Harry –de odio absoluto, algo que reservaba normalmente para tipos como Voldemort o los padres que atacaban su elección sexual-. Scorpius se dio cuenta por qué los Dursley eran un tema prohibido en su casa.

La única hija de Dudley era tres meses más chica que Scorpius. Se habían conocido por accidente. Un día, algunas semanas antes del asesinato de Draco; Harry y él llevaron a Scorpius al jardín de infantes cercano, para inscribirlo. Dudley Dursley, su esposa y su hija –cuyo nombre Scorpius nunca supo-, también concurrieron. Todo lo que tomó, fue una mirada del hombre, antes de que se alejara gruñendo, diciendo que él nunca pondría a su hija en un preescolar de ese tipo. Scorpius nunca lo había visto. Cuatro años más tarde, escuchó sobre su muerte. Su hija había sido entregada a Fenrir Greyback. Esas novedades golpearon duro a Harry, y allí, fue la primera y única vez que Scorpius lo vio borracho.

Eso sola vez, bastó para asustarlo. Oyó gritos, entre su padre y el tío Sev, sobre lo que le pasó a la niña -usando términos que, más tarde, comprendería y le causarían desagrado-. Su padre se metió en el estudio. En algún momento, Scorpius entró a la habitación y lo encontró acurrucado en un rincón, rodeado de botellas. Harry le gritó que saliera de la sala. Esa noche, los gritos no acabaron. Harry lloró y lloró, y gritó, y volvió a llorar, asustando muchísimo al niño de nueve años. Al día siguiente, lo evitó completamente, pero terminó acostado con él, esa noche. A Scorpius nunca le molestó que sucediera; eran lo único que le quedaba al otro.

A medida que creció, eso pasó cada vez menos. Pero, también sus amigos le dijeron lo anormal que era ese hecho: no era correcto compartir la cama con su padre. La primera vez que alguien los acusó de hacer cosas obscenas, Scorpius lo atacó, y nunca más volvieron a mencionarlo.

Sus amigos comprendieron, ambos extrañaban terriblemente a Draco y sufrían mucho por su muerte. Scorpius estaba más que agradecido por esos amigos.

-Los Dursley no son personas agradables. Odian a toda persona que sea diferente. Un niño nacido de dos hombres, con habilidades mágicas, está más allá de su normalidad. Ordenarían la muerte del niño en un santiamén, antes de permitir que nadie lo acercara a ellos.

Scorpius se quedó callado, podía percibir que ese tema no era fácil para su padre.

Así que, en cambio, siendo el chico maravilloso que era, cambió de tema.

-¿Estás enamorado de mi papá?

Tuvo mucha suerte de que Harry no tropezara con sus propios pies.

-Voy a matarte.

vvvvvvvvvvv

Draco trabajaba en otra poción, cuidando todos los detalles, para hacerla bien. Ahora que sabía que Harry era el padre de Scorpius, el jovencito rubio no tuvo reparos en prestarle su diario, con todas las pociones, donde había sido muy detallista, explicando por qué usaba un ingrediente y no otro, o por qué las cuatro vueltas agregadas no eran estúpidas como alguien podía opinar...

Como era de esperarse, las palabras estaban escritas en dos estilos diferentes, el primero reconocible era el de Severus; el segundo era nuevo para él, pero gritaba 'Scorpius'. Era tan desastroso como la escritura de Harry, pero con un toque de pretendida elegancia. A veces escribió con letra cursiva; otra veces apenas era legible, pero cada vez que escribió algo, lo hizo con tinta verde, muy diferente a la negra que había usado él. Lo más extraño era, sin embargo, que nunca usó tinta de pluma, parecía más un gel que se había deslizado por la página. Draco nunca había visto que una pluma hiciera algo así, era muy extraño.

Pero, bueno, razonó, nunca había vivido como muggle. No tenía idea de lo que usaba Scorpius, que probablemente, se tratara de un invento muggle. Casi lo trastornaba que su hijo, el heredero del legado Malfoy, haya sido criado como muggle porque su padre tuvo demasiado miedo de perderlo.

Seguramente, había sido entendible, pero debió haber sido una tortura.

Apenas puesto el toque final a la poción, se abrió la puerta. Draco apenas registró a los otros dos, pero no pudo evitar la sonrisa que apareció en su cara cuando un familiar par de brazos se abrazaron a su torso.

-¿Qué pasa?- Dijo Draco, preguntándose por qué su hijo lo abrazaba con tanta fuerza.

-Sólo quiero abrazarte-. Replicó Scorpius, pero sus ojos se pasaron a la poción. –Creo que te olvidaste de algo.

-Sal de aquí.

Scorpius lo ignoró, inclinándose para oler la preparación. –Sabía que te olvidaste de algo. Lo escribí allí...

-Por eso no lo agregué-. Le dijo Draco, levantando la vista hasta Harry y volviendo. –Tus extras son para que sepa mejor. Realmente no sé por qué quieres hacer que esta poción tenga mejor gusto. ¿A quién le importan ese tipo de cosas?

-Al tío Sev. Tú no lo sabes, pero él le agrega un montón de ingredientes extras a esas pociones para el dolor de cabeza a las que es adicto. De allí saqué mis ideas. Además, cuando eres adicto como el tío Sev, el gusto es muy importante, en verdad.

Harry reprimió un estremecimiento, tratando de no recordar lo que había visto no hace mucho.

Scorpius suspiró profundamente, dándose cuenta de que su papá no iba a escucharlo.

-En tres días es Navidad-. Sonrió ampliamente. –No puedo esperar-. Dos pares de ojos verdes se encontraron. -¿Qué quieres, Harry? ¿Hay algo que pueda comprarte?

Soltando a Scorpius, Draco miró a Harry, como preguntándole lo mismo. Una sonrisa astuta de Harry hizo que Draco se ruborizara inmediatamente, y Scorpius fingió vomitar.

-Deberías unirte a nosotros en Navidad-. Sugirió Draco, mientras guardaba sus utensilios, limpiaba cuidadosamente sus cuchillos y pesas, antes de guardarlos en la maleta transportadora. Aunque Scorpius tenía sus propias herramientas, Draco insistía en usar las suyas. Decía que prefería la sensación de sus propios cuchillos, en vez de los ajenos. –Será bueno. Abriremos los regalos aquí...

-Siempre pasé la Navidad con Ron y con Hermione-. Dijo Harry, interrumpiendo las palabras de Draco. –No sé...me encantaría, pero no quiero ponerle inconvenientes a nuestra amistad...

-Yo puedo hablar con tía Hermione-. Ofreció Scorpius. –Y como ella está con Ron, tú serías la tercera rueda.(1)

Una ceja rubia se levantó ante el término. –Tenemos que desmuggleizarte-. Murmuró Draco, gruñendo. –Me encantaría que mi hijo usara dichos mágicos. Esos dichos muggles no tienen sentido.

-Sí, porque los dichos mágicos tenían verdadero sentido cuando llegué aquí-. Comentó Harry, sarcásticamente. –Cuando te conocí, hablabas de cosas de las que yo jamás había oído hablar. Era hora de que alguien te lo devolviera.

-¿Qué tiene que ver no tener una relación con ser la tercera rueda? Es algo estúpido y él no tiene permiso para usarlo otra vez.

-Está bien-. Afirmó Harry, con una sonrisa en la cara. –No vas a alterarte porque él use términos muggles. Creí que a esta altura tendrías un poco más de apertura mental.

La quijada de Draco cayó. –Estoy haciendo cosas contigo, que eres un sangre mezclada. Me parece que ya no tengo la mente cerrada.

-Entonces, deberíamos ir a un centro comercial muggle, a ver qué tanta apertura mental tienes por estos días.

La sugerencia no fue tomada muy bien. -¿A un centro comercial muggle? ¿Tienes idea de lo extraño que sería? sería como si...

-Si Hermione puede hacerlo en el Callejón Diagon, estoy seguro de que tú puedes arreglártelas. Después de todo, Hermione es una nacida de muggles.

Aunque estaban jugando, Draco se sentía cada vez más frustrado.

-¿Y, vas a venir con nosotros o no?

Harry suspiró pesadamente, se acercó a Draco y le envolvió una muñeca con su mano. Habían decidido no hacerse demasiadas demostraciones físicas de afecto frente a Scorpius. Desafortunadamente, esa era una hazaña difícil de realizar. La necesidad de tocarse era demasiado fuerte.

-Voy a hablar con ellos, ¿sí?

Draco hizo un ruido para mostrarle que aceptaba la idea, y rápidamente besó los labios de Harry.

-Sin embargo, ahora tengo que irme-. Continuó Harry, sintiéndose tibio por dentro, después del beso de Draco. Necesitaba, desesperadamente, al menos un beso del rubio por día. Ahora, por fortuna, ya tenía su cuota diaria.

–Tengo práctica de quidditch.

Unos ojos verdes enormes se volvieron hacia Draco. -¿Puedo ir a ver? ¿por favor?

Su papá suspiró. –Si a Harry le parece bien-. Se encogió de hombros.

-¿Harry?

-Sí, por supuesto.

vvvvvvvvvvvvv

Las barreras de protección en la oficina dieron el alerta. Alguien que no debía estar en terrenos de Hogwarts, acababa de entrar a través del Bosque Prohibido. Albus observó uno de sus múltiples aparatos, que le gritaba que había ocurrido una intrusión.

Inmediatamente, se puso de pie y se encaminó a la chimenea, para advertir a los otros Profesores.

Draco se despertó sobresaltado, cuado escuchó que se abría su puerta. Había puesto tantos hechizos en ella, que no había nadie de su edad que pudiera abririla, eso significaba que se trataba de Severus o de un mortífago. Lo que vio a continuación, le heló la sangre.

Antes de que Draco pudiera alcanzar su varita, Lucius Malfoy estaba parado, al pie de la cama. De inmediato, Draco quedó a merced de su padre, apenas se quedó con la boca abierta y una la varita le apuntaba.

-Tengo algunas preguntas que necesitan respuestas-. Aseveró Lucius, sin siquiera saludar a su hijo. –Vas a responderme cada pregunta, sin necesidad de que te maldiga, ¿comprendido?

-Sí, padre-. Respondió Draco, una vez que pudo, porque la boca se le había secado de la sorpresa.

-Nos has dado la espalda a tu madre y a mi, ¿por qué?

-No quiero ser un mortífago...

-¿Por qué no?

-No concuerdo con lo que significa, no soy un asesino y no creo que la gente deba morir a causa de su sangre...

-¿Te acuestas con Harry Potter?

Eso lo dejó anonadado. Jamás hubiese esperado que su padre fuera tan directo con la pregunta.

-No.

-Entonces, ¿cuál es tu relación con él?

Draco observó la cara de su padre mientras le hablaba, sin emoción en la voz y menos aún en el rostro; interrogaba a su hijo como si fuera un enemigo.

-¿Mi relación...

-Sí, tu relación.

Draco se detuvo a considerar si responder con la verdad o no. –Somos...es algo complicado...

-¿Tienes intenciones de acostarte con él?

A Draco se le volvió a secar la boca. -...sí.

La varita que Lucius sostenía en la mano, se movió levemente. –Tu madre y yo estamos muy decepcionados contigo, Draco. Eres nuestro hijo y no dejaré que eso pase. No tienes mi permiso para establecer ese tipo de relación con él. Lo capturarás cuando tengas la oportunidad...

-No lo haré, padre-. Objetó Draco, sorprendiéndose a sí mismo. Era increíblemente nuevo en esto de 'desafiar abiertamente a su padre'. -Harry Potter es mi futuro.

La boca de Lucius perdió la tensión que tenía. -¿Qué clase de artilugios usó contigo, Draco?- Su voz no se oyó para nada calma. –Para que digas semejantes cosas...es una locura. Hace mucho que te enseñé cómo vencer la maldición Imperio. Esto no tiene sentido...

-Es amor.

Eso detuvo completamente al rubio mayor. -¿Amor?- La palabra fue escupida como si supiera amarga en la boca de Lucius.

-Pasó algo, padre, y lo amo. Él también me ama...

-He sabido de tu homosexualidad desde hace tiempo, Draco, y te he dicho que no es lo apropiado para un Malfoy. No puedes crear un heredero con un hombre y prefiero morirme antes que verte amando a Harry Potter. ¡Él es el enemigo, chico idiota!

-¿Y si pudiera tener un hijo con él? ¿Y si, por alguna fuerza creativa, alguien pudiera hacerlo posible?

-¡Draco! Estoy aquí porque el Señor de las Tinieblas me ordenó desheredarte o asesinarte si sigues con esto. Tu madre no me dejará desheredarte y abandonarte en las calles como una criatura cualquiera, y no tengo deseos de matarte. Sin embargo, chico, me dejas muy pocas chances.

-Yo no voy a ser un mortífago-. Le dijo Draco, simplemente. –No apoyo la causa del Señor Oscuro. Amo al enemigo, como tú dices. Desherédame, padre, pero no me mates; al menos no lo hagas por diez años, y si la guerra no ha acabado para entonces, yo mismo te buscaré para que lo hagas. Pero, por favor, espera hasta ese momento.

Lucius no podía creer en lo que su hijo estaba diciéndole. Lo que el chico le pedía no tenía sentido.

-Draco...¿qué es lo que sabes?

El joven Malfoy se alegró de que su padre no pudiera leerle la mente, porque se le presentaron imágenes de Scorpius. Sabía que Harry Potter sería su futuro esposo y que Scorpius nacería en cinco años, pero no podía decirle nada de eso a su padre. Se estremeció pensando en lo que su padre le contaría al Señor Oscuro.

Pero, si pudiera convencer a su padre de la existencia de Scorpius, tal vez comprendería.

-Y si...¿y si yo supiera algo que te hiciera cambiar de opinión?

-¿Cambiar mi opinión sobre qué?

-Sobre el Señor de las Tinieblas y lo que está tratando de hacer. ¿Y si...yo supiera algo sobre el futuro?

-¿Cómo puedes saber esas cosas? ¿Estás tan avanzado con tus pociones? ¿Has creado una que te permite ver el futuro?

Esa era una manera bastante buena de darle vueltas al asunto de Scorpius, notó Draco. Podía decirle todo lo que quisiera a Lucius, sin revelarle que Scorpius ya estaba en su vida.

-Sí. Mi hijo...

-¿Hijo?

-Scorpius. Lo llamaré Scorpius James. Será mi bebé con Harry, padre. Nos casaremos y lo tendremos en cinco años. Es la cosa más asombrosa que pasará jamás en mi vida-. Hasta cuando hablaba podía sentir la sonrisa que crecía en su rostro. -Será idéntico a mi, pero con los ojos y la altura de Harry. Será mi pequeño bebé, padre. Yo seré su papá y Harry será su padre. El Señor Oscuro...él me asesinará dentro de diez años, por ser el esposo de Harry. Me matará a mi y a nuestro segundo bebé. A nuestra hija no nacida.

Draco podía sentir que su padre se desmoronaba con la información.

-¿Hijos? ¿Cómo es posible?

-Voy a crear una poción que extrae el ADN de la madre sustituta y lo reemplaza con el del otro padre. Padre, seremos tan felices juntos. Puede que sólo viva para ver los primeros cinco años de la vida de Scorpius...

Ambos vieron que la varita de Lucius comenzó a brillar levemente. El patriarca Malfoy siseó una maldición, antes de girar.

-Dumbledore me descubrió-. Murmuró. -Draco, no puedo hacer nada para darte más tiempo. Tengo que decírselo al Señor de las Tinieblas, pero no puedo garantizarte que no regresaré a terminar lo que debería haber hecho hoy.

-Por supuesto-. Susurró Draco, agachando la cabeza. -Lo siento. Debo haberles causado muchos problemas a mi madre y a ti.

Eso fur lo último que dijo Draco, antes de que Lucius desapareciera a través de la puerta.

vvvvvvvvvvv

Llegó el día de Navidad, y Harry estuvo allí, con Draco y Scorpius. Apenas Lucius dejó los terrenos, Draco fue hasta la cama de Scorpius y se acurrucó a su lado. A la mañana siguiente, Harry lo halló y lo escuchó.

Sin embargo, ambos decidieron dejarlo de lado, la celebración de la Navidad debía ser un tiempo de alegría.

-Me sorprendió que los magos celebraran Navidad-. Admitió Harry, sentándose junto a Scorpius, que abría los regalos de sus padres. -Creí que era una cosa muggle, con la religión y todo eso.

Draco se encogió de hombros. -No me molesta ninguna oportunidad de recibir regalos.

Harry sonrió ampliamente al rubio, inclinándose para besarlo, justo cuando Scorpius desenvolvía un nuevo caldero.

-¡Guau!- Sonrió Scorpius, con manos temblorosas. -Es increíble. Es un clásico...

Draco se separó de Harry para lanzarle una mirada de enojo al jovencito. -¿Hablas en serio? Es el mejor de su línea en este momento.

-En este momento, papá. Yo estoy acostumbrado a las cosas del futuro.

Harry rió e hizo contacto visual con Draco.

-Creo que es un poco desagradecido.

-Lo he notado.

Volvieron a besarse, brevemente.

-Espero que tu padre...

-¿Podemos no hablar de eso, Harry?- Preguntó Draco, rápidamente. No quería nada que tuviera que ver con su padre. Si lo que le dijo no lo convenció, aceptaría voluntariamente que lo desheredara. Como sea, él era feliz con Harry y Scorpius, y esperaba ansioso el futuro juntos. Era todo lo que alguna vez quiso.

-Scorpius, espero que tu padre sea bueno en la cama.

El adolescente rubio, que justo estaba tomando su bebida navideña, casi se ahogó; los ojos se le aguaron mientras luchaba por respirar.

-Realmente, ¿deberías andar diciendo esas cosas? Quiero decir, eso está mal. ¿Cómo puede hablar así delante de tu hijo? Eso es...

Harry envolvió los brazos con fuerza alrededor de Draco, y sus dientes, instantáneamente se cerraron sobre el lóbulo de la oreja de Draco.

-Pendejo-. Sisieó Draco, dolorido.

-Scorpius tiene razón. Eso fue completamente inapropiado. Estoy seguro de que soy excelente en la cama-. Contestó Harry.

Se encontró con los ojos de Draco. -¿Estás seguro de que eres su padre?

-Más te vale.

El corazón de Draco se aceleró.

El hombre realmente quería formar una familia con él.

Era la Navidad más perfecta que hubiese imaginado nunca.

Zzzzcccc-zzzzzzcccccccc Dulzura Letal, 25 de julio de 2011 zzzzzzzzzzzcccccccccc-

La expresión 'third wheel' se puede traducir según el sentido, como 'tercero en discordia', pero en este caso era necesario lo literal, de ahí el: 'tercera rueda'.