Esta es una traducción de 'When time isn't enough', original de Jinko
Capítulo 17: Freya, diosa nórdica del amor, la fertilidad y el deseo sexual
Traducción, Dulzura Letal
Harry buscó los labios de Draco, tomándolos sin pausa, en el primer beso después de semanas. Se fundieron en el beso, felices por volver a estar juntos. Era algo tan tranquilizador poder compartir el mismo aire con el amado, después de tanto tiempo.
Se separaron, jadeando. Harry juntó la frente con la de Draco, extasiado por volver a estar con él. Amorosamente, le acarició el cabello sedoso, recorriéndolo con los dedos.
-¡No te atrevas a desaparecer otra vez por dos semanas, Harry Potter!- Dijo Draco, entre dientes, mientras sus manos jugueteaban con la túnica de Harry.
-No lo haré, te lo prometo.
Draco salió de entre los brazos de Harry y lo condujo hasta la cama. Se sentaron contra el respaldo, con las piernas extendidas, hombro contra hombro, y se taparon las piernas con las sábanas.
-Entonces, ¿dónde estuviste todo este tiempo?- Preguntó Draco, tomando la mano de Harry.
-Luchando contra los malos, ¿dónde pensaste que estaba?
-Por lo que sé, podrías haber estado con algún amante en algún lugar exótico, mientras yo aquí, tirado en la cama y llorando, esperaba tu regreso-. Draco entrelazó los dedos con los de Harry y le besó los nudillos. –Más te vale que no haya sido así.
-Ciertamente, no lo fue-. Harry acarició el cabello y la sien de Draco con la nariz y los labios; amaba el aroma de su futuro esposo, -De todos modos, estuve pensando… ¿somos novios?- El corazón casi le explotó al ver la sonrisa de Draco.
-Más te vale.
-Bien.
Draco se acurrucó contra Harry, el moreno le pasó un brazo por el hombro y lo acercó más. –Quiero a Scorp de vuelta.
-Yo también… ¿no comiste nada del comedor, verdad?
La pregunta causó que Draco diera un respingo, separándose de su recién nombrado novio. Se arrodilló, abriendo mucho los ojos y mirando a Harry. -¿Cómo lo sabes?
-Tu padre se me acercó, anoche…en verdad, me secuestró, y me dio esto para que te lo diera-. Harry metió la mano en el bolsillo de su jean y sacó un pequeño frasco. –Se las arregló para conseguir una gota. ¿Podrás analizarla y hallar la cura, cierto?
Draco tomó el frasco y lo levantó, para mirarlo a la luz, casi inexistente. Harry le ayudó, iluminando con un siempre útil 'lumos' de su varita.
-¿Mejor?
-Sí-. El rubio continuó examinando la gota y suspiró. –Debería ser suficiente para descomponerlo-. Muy cuidadosamente, colocó el frasco sobre la mesita de noche y volvió a acurrucarse en la cama, apoyando la cabeza sobre el muslo derecho de Harry. -¿Crees que Scorp desapareció porque ya consumí algo de eso?
-Espero que no sea el caso.
-Si no supiera, probablemente lo hubiera consumido, tarde o temprano. Entonces, si la comida que estuve comiendo no tenía nada ¿Scorpius debería volver, no?
-Sería lo lógico.
Harry tuvo que respirar hondo, porque tener la cabeza de Draco sobre el regazo no era exactamente la más inocente de las posiciones y sus hormonas estaban bien conscientes de la situación. De hecho, estaban más que despiertas. Hizo su mayor esfuerzo para no moverse y para que Draco no se diera cuenta. En este momento, necesitaba una ducha fría. Además, una mano le acariciaba la pierna, justo por encima de la rodilla, en un gesto de confianza. Harry no estaba demasiado seguro de qué era lo que Draco trataba de hacer; sabía que el rubio estaba acostumbrado a tener sexo cada vez que tenía ganas, y ya hacía meses que se privaba de ello, pero, ni siquiera creía que Draco fuera consciente de lo que estaba despertando en él.
-Te extrañé tanto. Yo solo quiero…nunca voy a dejarte ir, Harry. Te vas a quedar aquí, conmigo, hasta que encontremos a la madre sustituta.
La más pequeña de las risas se liberó de la garganta de Harry, aunque se oyó lastimera. A él tampoco le importaría quedarse en la cama con Draco hasta que llegue ese momento, aunque sería con mucha menos ropa y menos charla.
Sin embargo, la charla era necesaria. Si Harry quería mantenerse sin tirársele encima a su novio, la conversación tenía que continuar.
-¿Crees que volvió a su tiempo? Espero que no, que nunca tenga vivir ese infierno.
-No lo sé-. Dijo Draco, pensativo. –Quiero decir, hay tantas teorías mágicas sobre las líneas del tiempo como cosas separadas. Solo porque cambió el pasado aquí, no significa que pudo cambiar su propio pasado o su futuro. Puede ser que haya cambiado el futuro para nosotros, pero no el suyo.
-Esa teoría también es muggle.
-Eso es interesante. ¿Alguien pudo probarla?
-Bueno, en el mundo muggle no es posible viajar en el tiempo, así que no hay modo de probarla.
-Nosotros tampoco hemos podido probar nada. Scorpius es la única persona viva que podría saber la respuesta. Nuestro viaje en el tiempo es demasiado pequeño para ser exacto, la diferencia de unas pocas horas no va a cambiar el mundo.
La mano de Harry volvió a recorrer el cabello de Draco. –Si realmente volvió a su tiempo, tendremos que esperar diez años para tenerlo de nuevo en nuestras vidas. ¿Crees que la poción dejó de funcionar?
-Esa es una de las opciones que estuve considerando. Revisé las propiedades de la poción y no encontré nada. Todavía no tengo las habilidades como para comprender cómo funciona. Ciertamente, tengo la lista de ingredientes y las instrucciones, pero no tengo idea de por qué o cómo llegué a usar esas cosas. Es extraño saber que no soy lo suficientemente inteligente como para resolver un problema que ya resolví.
-Tenemos que amar esas paradojas-. Draco respondió con un sonido de asentimiento. -¿Cómo descubriste lo del veneno?
-Por los espías de Slytherin. Theo tiene su propia banda de espías; reclutó la ayuda de un chico de cuarto año. Te juro que es un pendejo demente y jodido. Bueno, el pendejo espió a Parkinson y, por medio de Bulstrode, descubrió que ella anduvo mostrando un frasco por ahí, y que quien quiera que haya sido el Mortífago que se lo dejó, también le dejó una nota donde le decía que lo usara contra mí, que me iba a causar una muerte lenta y dolorosa.
-Eso fue lo que me dijo tu padre… ¿sabes qué más dijo? Me dijo que tu madre y él me aceptaron como hijo, que ahora soy parte de su familia.
Los ojos grises lo miraron con asombro. -¿Hablas en serio? ¿De verdad, mi padre te dijo eso?
-Sí, lo hizo. Además, me dijo que él y Narcissa, en verdad, quieren a Scorpius y a Lily como sus nietos.
-Pero…eres Harry Potter, eres un Gryffindor, hijo de una nacida de muggles...
-A mí también me resulta difícil de aceptar. Pero, nunca lo vi tan perturbado. Creo que está cambiando de bando por ti.
-¡Y una mierda, si prácticamente me desheredó…!
-Eso fue lo que le dije, pero creo que se está dando cuenta de que está equivocado.
-Muy equivocado.
-Sí, está equivocado, pero está dispuesto a ir contra Voldemort por ti. Es una buena señal. ¡Mierda, si hasta me salvó dos veces esta noche! Me hubiesen dado con un Avada Kedavra en la espalda si él no me hubiese empujado a un lado. Después, como sangraba por todos lados… ¡usó un jodido Imperius conmigo! ¿Cómo se atrevió a hacer semejante cosa?
Aunque seguía un tanto mareado por la pérdida de sangre, Harry comenzó a recordar lo sucedido.
-¿Qué te obligó a hacer?
-Me obligó a beber una poción para recuperar la sangre que había perdido…
-¡¿Cómo se atrevió?!- Lo provocó Draco, con una hermosa sonrisa en los labios, mirándolo a la cara.
Harry se burló. –Usó un imperdonable conmigo, y eso es inapropiado.
-Te salvó. Suficiente para mí-. La mano siguió acariciando. –Perdona, ¿qué muslo te cortaron?
-El izquierdo.
-Ah.
-Pomfrey hizo un mejor trabajo que tu padre.
-¿Mi padre trató de curarte? ¡Suerte con eso!- Dijo, con voz risueña, como quien sabe que los talentos de su padre son limitados. –Puede que sea un maestro en las Artes Oscuras, pero no tiene ni idea de cómo curar una herida correctamente. Por eso, anda cargando esas pociones por todos lados: puede hacer un horrible encantamiento para cerrar la herida, parar la hemorragia, después tomarse las pociones y despreocuparse.
Harry amaba la risa de Draco.
-Así que, ¿de dónde sacas la comida segura? Supongo que la razón por la que, en este mismo momento, no te estás desesperando es porque no has comido en el comedor.
-Theo me trae la comida directamente de la cocina. ¡Pobre chico! Probablemente lo hace porque quiere que Scorpius sea hijo suyo. Discutimos por esa razón. Aparentemente, lo cargué con todo eso de la familia demasiado enseguida de la muerte del último miembro de su propia familia…No quedó muy contento, Theodore.
Solamente con mirar cómo se movían esos labios, le dolía a Harry, deseaba tanto al rubio.
-Hasta me besó.
Esas palabras lo trajeron de vuelta a la realidad.
-¿Hizo qué?
-Está convencido de que, realmente, es el padre de Scorp y de que nos casaremos y todo lo demás…
-¿Y te besó?
-Sí, me besó, tratando de convencerme…
-Voy a matarlo-. Dijo Harry, seriamente. Respiró hondo, para no explotar de ira. Otro besó a su Draco. Podría entenderlo si se tratara de Blaise –era su ex novio-. Además, pasó mucho tiempo antes de que ellos empezaran nada. Bueno, se había puesto igualmente celoso cuando lo supo…
Draco resopló. –Te perdiste la verdadera diversión. Scorpius y tú no estaban, y eso me convirtió en un blanco fácil en la clase de Pociones, ¿sabes?
-¡Ay, Merlín!
-Sí. Terminé con la mitad de la espalda quemada por una poción...
Draco se vio obligado a detenerse, porque Harry lo envolvió en sus brazos y lo atrajo hasta su pecho, dejándole la espalda visible con un simple movimiento -que llevó a Draco a preguntarse en qué andaba Harry-. La parte de arriba del pijama desapareció, dejando la piel descubierta en la oscuridad del cuarto. Harry iluminó con su varita y la examinó.
La mayor parte de la espalda ya estaba curada, pero Harry halló las partes que no lo estaban. -¡Puta madre, Draco! ¡Lo siento tanto! Debería haber estado aquí…debería haberlos detenido-. Se inclinó y besó alrededor de las quemaduras, cuidándose de no tocar los sitios más sensibles. Al mismo tiempo, sus manos sujetaban las caderas de Draco, para que no se moviera.
Draco no pudo evitarlo, y gimió el nombre de Harry, mientras él lo acercaba y sus labios le recorrían el cuello. Sus labios se rozaron brevemente. Harry regresó a la piel quemada, reverenciándola a modo de disculpa, por no haber estado presente para evitar que sucediera. Las manos de Harry subían y bajaban por el pecho de Draco, acercándolo y haciendo que su cuerpo entero se estremeciera.
-¿Por qué Pomfrey no te curó por completo?- Preguntó Harry, finalmente, apoyando la barbilla en el hombro de Draco y envolviéndole la cintura con sus brazos. El cuerpo del rubio se hallaba apoyado, a lo largo, contra la piel cubierta-cosa que le enojaba-, pero su trasero podía sentir, con facilidad, la excitación de Harry.
-No quise estar mucho tiempo en un solo lugar-. Admitió Draco, aunque tenía la cabeza en otras cosas. –Ey-. Dijo, con voz suave, tirando la cabeza hacia atrás, sobre el hombro de Harry.
-¿Mm?
-Te amo.
Sintió que los brazos apretaban su cintura. –Yo también te amo.
Draco sintió que todo estaba jodidamente bien, que ellos se pertenecían mutuamente. -Estoy feliz porque tendremos hijos juntos y no puedo imaginarme con nadie más. Y si otro me toca, hasta me dan ganas de vomitar, es asqueroso.
Lo dijo con tanta fuerza que el estómago de Harry se heló. -¿Quién te tocó?
-Lo expulsaron.
-¿Qué mierda hizo?
Draco respiró hondo. La reacción de Harry no iba a ser divertida. –Metió la mano en mis pantalones, por detrás…-. Harry apretó los dientes. –Lo expulsaron. No me lastimó…solamente me sentí un poco enfermo. De todos modos fue tan estúpido como para hacerlo frente a Severus.
-¿Qué carajo puede poseer a alguien como para que haga algo así?
-Dijo que él no lo hizo, que fue como estar bajo un Imperius. Honestamente, yo no descartaría a Parkinson. El otro chico dijo lo mismo…
-¿El otro chico?
-El de la poción. A él también lo expulsaron. A Dumbledore le bastó con verme la espalda para decidir la expulsión-. Sus dedos ágiles tomaron las sábanas, hallando una pelusa. –Me pregunto si mi padre se enteró de eso.
-No me dijo nada-. Harry hundió la cabeza en el cuello de Draco, cubriendo la piel suave con sus besos. –Siento tanto no haber estado aquí. Ni siquiera pensé que algo así pudiera pasarte. Soy tan estúpido, debería haberlo pensado…
-Está bien, Harry. Estabas ocupado salvando vidas y todo eso de ser un caballero de brillante armadura, pero al final, volviste a mí. Puedo sentarme y decir que el gran Harry Potter vino a adueñarse de mi cama, después de derrotar a los malos.
Harry rio y besó la mejilla de Draco. –Bueno, ahora que sabes cuál es la verdadera naturaleza de esta visita, ¿estás de acuerdo en dejarme a solas con tu cama por un rato?
Los dientes perfectos de Draco le mordisquearon la oreja a Harry. –Hablando de eso, ¿cómo carajo pudiste entrar aquí?
-Snape me dio la contraseña sin chistar. Supongo que él también extraña a Scorpius.
-Ah. ¿Y cómo supiste cuál era mi puerta? ¿O las abriste una por una hasta que hallaste al paranoico en la cama?
Abrazando a Draco con más fuerza, Harry exhaló sobre la oreja del rubio, antes de seguir. –Intenté con todas las puertas, y la tuya fue la que no pude abrir solo con las manos. Tienes puestos unos lindos maleficios…
-Pero no te afectó ninguno- Se burló Draco. –Estoy seguro de que puse un maleficio que causa impotencia-. Y con eso, removió el trasero sobre la erección de Harry, para probarlo.
-¿Qué te traes con ese maleficio? Uno de estos días te va a salir el tiro por la culata y no vas a estar muy contento…
-Creo que es mejor que tus enemigos tengan motivos para no volver a intentar nada.
-Sí, bueno, pero estoy seguro de que no te alegrarías si hubiese funcionado conmigo.
-Creí que era mi cama quien iba a disfrutarlo.
Harry rio y su aliento cálido rozó el cuello de Draco. –Deberíamos hacer esto más seguido.
-Todavía no hicimos nada-. Argumentó Draco, recorriendo el muslo de Harry hacia arriba. Su mano izquierda rozó el lugar donde los pantalones de Harry quedaron rasgados por el ataque y manchados por la sangre seca. – ¿Es verdad que viniste aquí directamente después de la batalla? ¿Por lo menos te quitaste la sangre de la piel?
-Pomfrey lo hizo. En realidad, yo quería verte, no tuve tiempo para ir a la torre y ducharme y cambiarme.
Draco volvió a tirar la cabeza hacia atrás, esta vez para chupar la piel suave de Harry, bajo la oreja. Sintió que el cuerpo de Harry se estremecía y no pudo evitar la sonrisa. Cuando estuvo satisfecho con la marca que dejó, se sentó nuevamente.
-Y entonces, ¿cuándo me vas a devolver la camiseta?
-Esta noche, no.
Con esa sonrisa que Harry amaba tanto, Draco entrelazó sus dedos.
-Realmente me gusta esa respuesta.
Y para que Harry supiera lo que estaba pasando con su cuerpo, empujó esas manos contra su entrepierna. Oyó el gemido de Harry sobre su cuello mientras lo levantaba, juntando ambas pelvis y moviendo sus manos sobre el miembro de Draco.
La sensación de la tela subiendo y bajando por su piel, guiada por las manos de Harry, lo hizo temblar-Draco había esperado demasiado por esto-.
-¿Sabes que estaba convencido de que eras de los que usan menos ropa en la cama?- Harry sonrió, en la espalda de Draco. – O esperaba que lo fueras.
Draco dejó salir una risa ahogada y se apoyó aún más, de modo que Harry tuvo que acomodar la cabeza en su hombro. –Siento decepcionarte.
Harry torció la cabeza y volvió a tomar los labios de Draco.
–Entonces, asegúrate de estar desnudo la próxima vez que me cuele en tu cuarto a mitad de la noche-. Dejó que su mano derecha continuara acariciándolo y liberó la izquierda, para que explorara el pecho de Draco: las puntas de los dedos quemaron placenteramente la piel blanca como el mármol y rozaron los vellos finos que cubrían el torso de Draco, hasta llegar a una tetilla.
Draco gimió, sus caderas comenzaron a moverse al mismo tiempo que las manos de Harry. Sus propias manos se aferraron al cubrecama.
Los ojos de Harry observaron cada pequeño detalle: las rodillas de Draco rozándose, los dientes mordiendo el labio inferior, los ojos cerrados, el pecho subiendo y bajando, la piel del cuello enrojecida suplicando su atención…y él obedeció.
En el momento en el que Harry empezó con el cuello de Draco, el rubio jadeó y su mano derecha subió velozmente a la cabeza del moreno, para que esa boca se quedara cerca de su cuerpo. Harry mordisqueó y lamió. Draco murmuraba el nombre de Harry, disfrutando de cómo le hacía sentir.
Harry se alejó un tanto y volvió a concentrarse en la espalda, era tan delicado con la piel quemada que estremeció a Draco. No pasó mucho rato y el rubio giró; sonrió con picardía, envolvió los hombros de Harry con sus brazos y besó esa boca deliciosa, ganando algo de dominio sobre el que iba a convertirse en su amante. Harry dejó que Draco dominara el beso, suspirando cuando el rubio se sentó en su regazo. Ambos gimieron, frotándose. Draco bajó las manos para sacar la camisa de Harry de sus jeans, y el contacto ardió a los costados del moreno. Interrumpieron el beso y Harry levantó las manos de las caderas de Draco, permitiéndole que quitara la ropa de su cuerpo. El rubio se inclinó para besar la piel que ahora tenía a disposición y las manos de Harry se movieron hacia abajo, por la espalda de Draco, directamente a su trasero. Sintió que Draco volvía a estirar la mano, y esta vez, tomaba la varita del bolsillo de atrás y la deslizaba bajo una de las almohadas.
-Solo tú puedes hacer algo tan práctico cuando estamos haciendo esto…-Murmuró Harry, besando rápidamente a Draco, antes de que el rubio le sacara los lentes, los pusiera en la mesita de luz y se inclinara hacia atrás para admirarlo. La piel de Harry era mucho más oscura que la suya.
-No puedo esperar a verte desnudo-. Susurró Draco, volviendo a sentarse bien contra el pecho de Harry. El moreno rio y lo abrazó por la cintura. Descaradamente, Draco le dio un beso en la punta de la nariz y metió las manos entre los dos, para desabrochar el cinturón de Harry, que rápidamente abandonó el pantalón y fue arrojado a un lado de la cama. Las manos de Harry masajeaban amorosamente los muslos de Draco mientras el rubio desabotonaba y bajaba el cierre del jean.
-Eres demasiado bueno en esto de desvestir a la gente.
Escuchó la risa de Draco y fue forzado a acostarse de espaldas; en segundos, Draco le quitó los jeans y los calzoncillos de algodón. Por último, le sacó las medias; los artículos fueron arrojados a los lados, sin cuidado, y Draco se puso a contemplar la vista. Harry se ruborizó al ver que los ojos del rubio repasaban su cuerpo, y que la luz del cuarto se centraba en esos ojos grises.
Harry creyó que sollozaría cuando las manos de Draco se apoyaron sobre sus muslos, por encima de las rodillas, y comenzaron a ondular hacia arriba. ¡Eran tan suaves y provocadoras! Draco las subía hasta la pelvis y las bajaba hasta las rodillas; era un cielo inexplorado para Harry, ¡y eso que el rubio solamente estaba tocándole las piernas!
Y luego, ese par de labios llenos halló el camino recorrido por su mano izquierda, mientras las manos de Draco separaban las piernas de Harry. Delicadamente, Draco besó y mordisqueó el muslo derecho del Gryffindor, llevando la boca hacia la parte interna, para dejarle allí una marca sensible. La respiración de Harry se agitó, siseó entre los dientes apretados y aferró las sábanas. La boca talentosa de Draco subió hacia donde Harry más deseaba que estuviera, y sus manos la siguieron, jugando en el abdomen. Draco hundió la cabeza y tomó en la boca los testículos de Harry. Ante la sensación nueva, el moreno sintió que su columna entera se retorcía y maulló cuando Draco hizo algo asombroso con la lengua.
El rubio subió por el cuerpo de Harry, lamió la punta del miembro duro sobre el abdomen y siguió besando el pecho que tenía más vello que suyo-cosa que no le molestaba en absoluto-. Estaba más que impresionado por el cuerpo de su futuro esposo, encantado por su belleza. Se encaramó por sobre el cuerpo de Harry y encontró sus labios en un beso largo y voluptuoso.
Harry los giró, se arrodilló sobre Draco y sus manos fueron inmediatamente a los pantalones del pijama. Besó y mordisqueó del mismo modo que Draco había hecho con él, bajando por la ligera línea de vello, tomó la tela debajo de las rodillas y expuso pulgada tras pulgada, la piel perfecta del rubio. Igual que Draco, se sentó a contemplar la vista de su futuro esposo, deleitándose en el cuerpo excitado y desnudo que tenía delante.
-Mi Dios-. Susurró Harry, y su pene se estremeció por la anticipación. Draco se perdió la exclamación, demasiado caliente como para escuchar lo que decía Harry.
Harry bajó la cabeza y lamió la extensión del miembro de Draco. Sin embargo, buscó más y sorprendiéndolo, lo tomó en la boca y chupó. El cuerpo entero del rubio se curvó hacia arriba y luchó por respirar, jadeando. Harry se deslizó más abajo, sujetando las caderas de Draco. El rubio le clavó las uñas en los hombros.
Era la primera vez que Harry hacía algo así, y cuando creyó que Draco estaba suficientemente excitado, lo soltó y extendió su cuerpo sobre el cuerpo de su amante rubio. Era demasiado tentador regresar a lo que estaba haciendo al escuchar el gemido de Draco que quería más de la boca de Harry. En cambio, lo rodeo con la mano y besó a Draco.
Se separó, agradeciendo que el rubio fuera un Slytherin ingenioso, porque su cara debe haberle dicho que no tenía la menor idea de qué hacer. Draco estiró la mano, alcanzó la varita bajo la almohada, y con un simple movimiento, en un murmullo, realizó un encantamiento: la mano de Harry se cubrió de un gel cálido, lo que iluminó su escaso conocimiento de lo que debería hacer a continuación.
Fue cuidadoso en la preparación, y supo que lo estaba haciendo bien cuando Draco gimió y levantó las caderas para encontrarse con su mano. Harry amaba la manera en que lucía el Slytherin. Aunque su imagen no fuera muy clara-porque el moreno era prácticamente ciego sin anteojos-, Harry podía ver cómo Draco se movía, cómo se mordía el labio cuando disfrutaba, el rubor en su cara, los ojos cerrados con la fuerza del placer.
-¿Esto está bien?- Preguntó Harry, suavemente, dejándole un beso en el ombligo a Draco.
-S-sí…estoy listo, Harry-. Respondió Draco, y se le cortó la respiración cuando los dedos de Harry rozaron su próstata.
Harry nunca estuvo más agradecido de oír esas palabras, estaba dolorosamente duro, sólo por ver las reacciones de Draco. El rubio volvió a realizar el encantamiento en su propia mano y se lo aplicó a Harry. Sonrió. Harry gemía y embestía en su mano, luego se acostó sobre su espalda, flexionó las rodillas y apoyó las plantas de los pies sobre las sábanas.
El ardor bueno regresó, las manos de Harry hallaron las caderas de Draco y sus pelvis se encontraron propiamente por primera vez. Harry bajó su cuerpo sobre el del rubio, besándolo y concentrándose en abrirse paso dentro del cuerpo de Draco, que le daba la bienvenida. El Slytherin se relajó, sintiendo la penetración que hacía meses no sentía; su cuerpo se ajustó con facilidad alrededor de Harry, que le quemaba por dentro. Sintió el aliento caliente de Harry en el cuello, agregándole fuego.
-¿Cómo estás?- Susurró Draco, en el oído de Harry, acercando más su cuerpo. Los brazos del rubio se abrazaron a los hombros de Harry, como si encajaran, como si así debiera ser.
-Como la puta madre-. Esa fue la única explicación que recibió Draco. Harry embistió, tomándolo por sorpresa, antes de que los brazos del rubio lo apretaran.
-D-dame algo de tiempo para acostumbrarme-. Pidió. –Realmente, hace mucho que no hago esto…
-Sí…
Mientras Draco se acostumbraba a la vieja sensación, Harry se concentraba porque estaba a momentos de la gloria y ni siquiera había empezado a moverse. Draco era mucho más estrecho de lo que creyó y lo estaba volviendo loco. No pasó mucho tiempo y Draco empezó a moverse, levantando las caderas para encontrarse con él. Con un gemido estrangulado, Harry respondió agradecido, saliendo apenas y volviendo a entrar. En pocos momentos, Harry estableció el ritmo y Draco jadeaba cada vez que Harry embestía.
Puede que Harry fuese el más inexperto amante del mundo, pero sabía cómo dar con el lugar correcto, una y otra vez. Draco subió una pierna y le rodeo la cadera, los brazos del moreno envolvieron la cintura de Draco sujetándolo tan fuerte como pudo.
Harry aumentó la velocidad y la fuerza de las embestidas, causando que los gemidos de Draco se convirtieran en solo canto, que el rubio trató de reprimir en el cuello de Harry. Y los gruñidos de Harry fueron ahogados en el cuello de Draco.
Los dos, sudorosos, gemían y se movían juntos, incapaces de pensar coherentemente-unos relámpagos explotaban detrás de sus párpados cerrados-. Rápidamente, el ritmo se hizo brutal: Harry, a punto de conseguir el último pase a la felicidad, se dio por entero a Draco. Más se movían y más cerca estaban.
Muy cerca.
La otra pierna de Draco rodeó el cuerpo de Harry y ambas se elevaron para encontrarse con cada embestida de Harry. La cabeza de Draco se inclinó hacia atrás y su voz ya no se contuvo, se hizo más y más fuerte. Harry mordió la piel expuesta, marcando a Draco una y otra vez, y yendo más y más profundo, golpeando donde él amaba ser golpeado, más rápido, más duro, más profundo…
Las uñas de Draco se clavaron en la piel de Harry, echó los ojos hacia atrás y una luz blanca explotó detrás de sus ojos. Soltó un lamento sollozante y Harry sintió chorros de un líquido caliente en el torso.
Al mismo tiempo, los músculos que mantenían a Harry en el más íntimo de los abrazos, se apretaron a su alrededor, causando que el mundo de Harry perdiera el color y girara fuera de control. Colapsó sobre su novio, jadeando y asombrado por lo bien que se sintió.
Harry no pudo hallar otros pensamientos. La necesidad de abrazarse a Draco y dormir, le ganó a todas las demás, y por la manera en la que Draco se aferró a él, con fuerza, era obvio que compartía esos pensamientos.
Xxxx
Al principio, la puerta se abrió lentamente, hasta que el picaporte fue agarrado desde el otro lado, y la puerta fue abierta de un tirón.
-Tienes prohibido salir de este castillo para pelear junto a Potter-. Declaró Severus, atrayendo a su amante a sus brazos con un movimiento rápido.
-Nos fue bien. Ninguno de nosotros terminó herido, Severus-. Lo tranquilizó Remus, sabiendo que al Profesor de Pociones le costaba horrores estar tan lejos de la batalla. Le preocupaba muchísimo que alguien pudiera atacarlo y él no estuviera a su lado para protegerlo. –Y yo soy un luchador avezado, ¿sabes? Soy perfectamente capaz de defenderme de un ataque semejante. No tienes que preocuparte tanto…
-Vamos a casarnos.
Las palabras fueron dichas con atrevimiento, en el cabello de Remus, porque Severus no soltó al hombre lobo de su abrazo.
Remus se quedó en silencio, no había mucho que pudiera decir después de eso.
-En el próximo fin de semana de Hogsmeade-. Continuó Severus. –Podemos hacer que venga un ministro…
-No podemos hacerlo en un fin de semana de Hogsmeade-. Objetó Remus. –Tenemos que proteger a los chicos.
-Nuestra boda está primero que su seguridad.
-Estás comportándote como un chico. Yo…yo nunca dije que lo haría, y no recuerdo que me preguntaras…no me importaría que nos comprometiéramos, antes de empezar a pensar en dónde vamos a casarnos-. Remus se separó del hombre y se dirigió hacia el baño, realmente necesitaba una ducha.
-No tengo que preguntarte, ambos sabemos que vas a aceptar, a la larga-. Aventuró Severus, pisando la ropa que Remus se iba quitando y tirando al suelo.
-¿Cómo puedes estar tan seguro?- Remus se quedó parado delante de la puerta de vidrio de la ducha, vestido con poco más que unos jeans que no contribuían en nada a la concentración de Severus. Sin importar cuántas veces lo viera desnudo, nunca sería suficiente. Más de una vez, el hombre lobo le preguntó si usaba alguna poción desconocida. Naturalmente, eso provocó que Severus lo tomara dos veces más esa noche, aunque solo fuese para demostrarle que en él todo era natural.
Remus puso los ojos en blanco, viendo esa expresión en los ojos de Severus. -¿Estás seguro de la edad que tienes? Pareces un adolescente, todo el tempo pensando en sexo. Eso no está bien. Sé que también es amor y todo los demás: la calidez y la suavidad…pero ¿cómo te mantienes arriba? Estoy agotado por la batalla, así que puedes decirle al adolescente caliente que tienes en los pantalones que esta noche tendrá que quedarse quieto.
Severus sonrió de lado, acercándose y volviendo a abrazarlo. –Te amo, y sé que tendremos un futuro juntos, por eso sé que vas a casarte conmigo-. Besó la barbilla de Remus con ternura, mientras su mano derecha trabajaba con el cierre del jean.
-Ni pienses que vas a unirte a mí, ahí adentro-. Gruñó Remus, buscando los labios de Severus.
-¿Y si te propongo matrimonio?
-Sería inútil porque tú ya sabes que voy a casarme contigo, de todos modos.
Severus se alejó un tanto, frunciendo el ceño. –No te permito que uses mi propia lógica para evitar que tengamos sexo.
El hombre lobo sonrió ampliamente, terminó de desnudarse y cuando la ducha estuvo lista, selló la puerta detrás suyo y la oscureció para que Severus no pudiera verlo, a pesar de saber que el Maestro de Pociones lo esperaría, más tarde, en la cama.
Tuvo que sonreír, la vida era maravillosa, en verdad.
-xxx-
Recuerdo que bajé las escaleras que llevaban a la cocina. Esa noche hubo muchos gritos. Mi padre gritó y lloró. El tío Remus lo abrazaba. Yo no sabía qué era eso tan malo que había pasado. Creí que, tal vez, mi padre seguía alterado por la pelea que tuvo con mi papá, la noche anterior, pero él continuaba llorando cuando lo hallé en la cocina. Tenía los ojos muy enrojecidos e hinchados y sollozaba. Mi padre no lloraba, nunca lloraba.
Esa mañana, estaban mis dos tíos: Remus y Sev. Mi padre ni me miró cuando entré a la cocina, era como si no quisiera verme, como si no quisiera reconocer mi existencia. Y eso me dio miedo.
Fue mi tío Sev el que me vio primero. Se acercó y me levantó en brazos. A la edad que tenía, a veces pasaba eso cuando algún adulto quería abrazarme. Sin embargo, era muy raro que lo hiciera el tío Severus. Si yo quería abrazarlo, debía subirme a algún mueble, él no se agachaba para levantarme. Pero, esa vez, no tuvo problemas para hacerlo.
Me sentó sobre la mesa de la cocina, donde estaba mi padre, y prácticamente me empujó a sus brazos. En el momento en que me tocó, rompió en llanto.
Sujeté la cabeza de mi padre contra mi pecho, del mismo modo que mi papi lo hacía conmigo cada vez que yo lloraba, e intenté lo mejor que pude para que él no llorara más, pero creo que lo hice llorar más fuerte.
-¿Cuándo vendrá a casa papá?- Pregunté, finalmente, levantando la vista hacia el matrimonio a mi izquierda. Tío Remus masajeó la espalda de mi padre, tranquilizándolo y luego me besó la frente.
-Tu papá no volverá, Scorpius-. Me dijo, suavemente.
-¿Eso significa el divorcio?
Mi padre tembló y lloró con más fuerza.
-No. Tu papi fue capturado por el hombre malo.
-¿Cómo la tía Ginny? Mi padre la trajo de vuelta, él podrá traer de vuelta a mi papi…
-Draco está muerto, Scorpius-. Dijo tío Severus. Tío Remus lo miró enojado. Yo no sabía por qué, tenía solo cinco años, no entendía esa palabra. Muerto. Muerte. No tenían sentido.
-¿Cómo las rosas? Mi padre dijo que murieron, pero pudimos plantar nuevas…¿podemos plantar a papi, otra vez?
Mi padre lloraba con tanta fuerza que podía sentir que mojaba mi camisa, en mi pecho.
-No volverá, como las flores. No puede volver. Cuando el malo capturó a tu papi, lo lastimó-. Explicó tío Remus.
Allí comencé a llorar. No quería que mis padres sufrieran ningún dolor.
-Podemos llevarlo al doctor...
-No, no podemos. Los doctores no pueden hacer que se sienta mejor, no podemos traerlo de vuelta, Scorpius. Él se fue, ya no está más.
-…¿no voy a ver a mi papi nunca más?
Mi padre me susurró que lo sentía, pero no pude oírlo –lloraba tan fuerte que no pude oír nada-
Xxxxxxx Dulzura Letal, 10 de agosto de 201 xxxxxxxxxxxx
