Esta es una traducción de 'When time isn't enough', original de Jinko
Traducción de Dulzura Letal
Capítulo 19: Ares, dios griego de la guerra
Decir que éramos una familia feliz, puede que fuera una exageración, pero sí nos amábamos unos a otros sin condiciones. Mi padre y mi papá se adoraban, y los dos me mimaban, como también hubieran mimado a Lily.
A veces, me gustaba ponerme a pensar en cómo fue mi nacimiento.
En la posición en la que estaban mis padres, la decisión de tener un hijo no debe haber sido nada fácil. ¿Cuántas parejas no tienen hijos por razones económicas? Quisiera que hubiera sido así de simple para ellos; pero no, mis padres tenían a un bastardo loco tratando de matarlos.
Me reconfortaba saber que ellos quisieron tenerme. No hay nada que entibie tanto el corazón como saber que tus padres hicieron lo indecible solo para traerte a su mundo. Papá trabajó durante tanto tiempo en la poción, intentó tantas combinaciones diferentes. Desearía haber visto la felicidad en su rostro cuando lo logró.
¡Debe haber sido genial ver la cara de mi padre cuando papá se lo dijo!
Mi padre siempre me contaba que, cuando conocieron a mi madre sustituta, supieron de inmediato que sería ella quien llevaría en su seno al niño -suyo y de su amado-.
Me gusta muchísimo pensar que me crearon por amor.
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Scorpius no recordaba cómo fue que pasó, pero en un momento, sus padres y él se hallaban disfrutando de su tiempo juntos y luego ya no. Su padre fue llevado a la oficina de Dumbledore, para discutir los pasos finales de la guerra. Era oficial, este sería el último ataque de los mortífagos. Por lo que informó Severus, los mortífagos estaban en su peor momento y la atención de Voldemort se hallaba dividida -aunque no explicó por qué o cómo le afectaba-.
Además, había traído con él a alguien que los dejó anonadados.
En medio de la oficina de Albus, atada a una silla, estaba Bellatrix Lestrange, maldiciéndolos a todos por querer matar a su señor. A pesar de que Voldemort la había traicionado con una serpiente, no decía nada que pudiera ponerlo en peligro.
-Todos ustedes morirán -siseó, mirando lascivamente a Remus-. El Señor Oscuro-
-¿Te traicionó? ¿Te entregó a cambio de su serpiente preñada? – Severus sonrió con desprecio-. ¿No era que estabas destinada a ser su amante, después de todo? ¿No eras tú la que ibas a darle un heredero?
Ella entrecerró los ojos y miró con odio al espía. -Pueden hacer lo que quieran conmigo, pero yo jamás traicionaré la confianza de mi señor.
Severus resopló. -Te echó por atacar a Nagini. No le importas. Me dijo que hiciera lo que quisiera contigo…
- ¿Preñó a su mascota serpiente? -Preguntó Harry, cuando su cerebro entendió lo dicho. Deseó que su estómago no lo comprendiera nunca, pues de seguro le provocaría vómitos-. Eso es enfermizo…es imposible…
-El Señor Oscuro puede hacer todo lo que quiera -se jactó Bellatrix, con altanería.
-Incluyendo preñar a su serpiente…eso es bastante asqueroso.
Los ojos de la bruja se llenaron de furia. -Mi señor descubrió cómo convertirla en humana. No es tan asqueroso como piensas. -Claramente le dolía decir esas cosas.
- ¿Por qué lo defiendes? -Preguntó Remus, exhalando pesadamente-. ¿Por qué defiendes a un hombre que te dejó por un animal? Si mi pareja se fuera con una mascota nuestra, como mínimo, lo maldeciría y querría arrancarle las bolas.
Esto último recibió una burla de Harry, y luego una mirada de enojo de Severus.
-Probablemente yo haría lo mismo, aunque con mucho llanto de mi parte -aceptó Harry, aclarándose la garganta.
Esas palabras parecieron molestar aún más a Bellatrix. -Mi sobrino y tú…eso es asqueroso…que un chico como él abandone a su familia por ti, eso está mal…tenía tanto potencial.
-Él no es un asesino -afirmó Harry-. Y ganó una familia que lo amará siempre.
Ella se burló. - ¡Lo perdió todo! ¿Crees que eres capaz de hacerlo feliz? ¿Te crees que le va a ser fácil darle la espalda a todo lo que aprendió? -Se acomodó en la silla, actuando como si no estuviera atada-. ¡Te equivocas! Fue criado para ser un perfecto mortífago. Lo que puede ser ahora no lo hará feliz. Le quitaste todo lo que aprendió… ¡te daría asco saber la mitad de lo que él sabe!
Harry giró. No le interesaba lo que ella pudiera decir. Sabía que Draco había sido criado así, sabía que se esperaba que fuera el más leal de los mortífagos, pero no podía evitar pasar por alto todo eso. Saber el tipo de vida que tuvo que vivir Scorpius sería suficiente como para hacer que cualquiera cambiara de parecer. ¡Mierda, si Scorpius estuviera del lado opuesto en esta guerra, él mismo hubiera cambiado de bando solo para mantener a salvo y feliz a su hijo! Harry quería la mejor vida posible para su familia, y estaba seguro de que Draco quería lo mismo.
-Sé que puedo hacerlo feliz -dijo Harry, cruzando los brazos sobre el pecho y forzándose a mirar a la mortífaga-. ¿Y tú? ¿Puedes hacer feliz al que amas? ¡Ay, cierto que está enamorado de una serpiente! Ni siquiera fuiste buena para competir por su amor con un reptil…Apuesto a que él ni siquiera una vez pensó en ensuciarse dentro de ti… ¡y eso que estuvo dentro de Nagini y la preñó! ¿Cómo mierda pudiste perder así, contra una serpiente? O eres patéticamente repugnante o él es un jodido demente.
A esa altura, los ojos de la bruja estaban llenos de lágrimas de furia.
-Vamos, vamos Harry -suspiró Albus-, eso fue inapropiado.
-A pesar de que ser perfectamente correcto -coincidió Remus, apoyándose contra el escritorio y junto a Harry-. Tiene que haberte dolido escucharlo.
-Dinos lo que sabes sobre Lord Voldemort y trataremos de aliviarte la sentencia, y hasta es posible que conserves tu alma -negoció Albus, en voz baja, rodeando su escritorio para detenerse delante de Bellatrix-. No te conviene no darnos la información.
Ella sacudió la cabeza, furiosa. - ¡Nunca les diré nada! ¡Puede ser que haya preferido a esa serpiente, pero eso no me hace dejar de amarlo!
Había un brillo en los ojos de Albus; levantó una viejísima ceja. - ¿Prefieres morir antes que decirnos lo que planea Voldemort?
-Sí -siseó, en voz baja.
-Entonces sufrirás de la peor manera imaginable. -Antes de que pudiera cuestionarlo, sacó un frasco de líquido transparente de su túnica-. Severus me proveyó de esto, hace unos días…Suero de la verdad, mi querida. Vas a decirnos todo lo que sabes, y ni siquiera vamos a torturarte para que lo hagas.
Inmediatamente, las lágrimas corrieron por las mejillas de la bruja. -Nunca traicionaré a mi señor…
-No tienes alternativa.
Albus hizo una seña a Severus para que lo asistiera en obligarla a tragarse la poción. Al principio, Bellatrix se resistió, pero Albus le lanzó un hechizo que aflojó sus músculos y no pudo evitarlo: tragó cada gota que pusieron en su boca.
-Ahora, quiero saberlo todo.
Por la expresión de la mortífaga, Harry estaba seguro de que ella preferiría tragarse su propia lengua antes que entregar los secretos de su amado.
Sin embargo, escupió la respuesta a cada pregunta que le hicieron.
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Draco casi dio un salto cuando sintió que los brazos de Harry le envolvían la cintura. Él y Scorpius habían cambiado de ubicación y ahora estaban en la sala multipropósitos, pues regresar a los dormitorios de Slytherin sería complicado para Harry.
- ¿Qué pasa? -Preguntó Draco, apoyándose en el pecho de Harry.
Scorpius intentó no sonreír ante la manera en que se trataban sus padres y giró hacia el otro lado.
-Voldemort va a tener un hijo.
- ¿Perdón?
-Sí, preñó a su mascota serpiente.
Draco se estremeció y Scorpius volvió a mirarlos de frente. - ¿Hablas en serio? Eso es…una locura…y asqueroso…y no pasó en mi tiempo.
-La convirtió en humana y la preñó. Están preparando un ataque, esta noche.
Harry exhaló con fuerza. - ¿Eres feliz, verdad?
El rubio giró, para tenerlo enfrente. -Por supuesto que lo soy.
-Todo esto no es demasiado cambio para ti? Estar del otro lado de la guerra, quiero decir.
Los ojos grises mostraron preocupación. - ¿Por qué estás pensando en eso? Yo soy feliz contigo y con Scorpius. Es perfecto, es lo que siempre he querido. Puede ser que al principio estuviera de acuerdo con el Señor Oscuro, pero las cosas cambiaron y las he aceptado. Si hubiese continuado con él, jamás hubiese tenido elección en nada de lo que quisiera hacer. Me hubiera obligado a casarme con quien él hubiese elegido para mí. Y no hubiese podido oponerme. Soy feliz, amando a la persona con la que tendré mis hijos, Harry. No lo cambiaría por nada, nunca.
Scorpius sonrió ampliamente, observando a sus padres. No podía expresar lo mucho que los había extrañado, y estaba más que contento con el cambio de su padre.
-Entonces, ¿qué va a pasar esta noche? -Preguntó Scorpius, ganándose la atención de sus padres.
-Tú permanecerás encerrado aquí, bajo tu capa, y no te moverás hasta que nosotros vengamos a buscarte personalmente…y aún en ese momento, no vas a dejarte ver hasta que haya pasado una hora -ordenó Harry.
Scorpius elevó una ceja. - ¿Realmente crees que alguien podría presentarse bajo multijugos? -Eso era algo esperable, viniendo de su papá.
-Sí.
-Yo voy contigo -afirmó Draco, volviendo a apoyarse en brazos de Harry.
-No, no lo harás -negó Harry, inmediatamente. Lo último que quería era que alguno de los rubios de su familia se involucrara en esa batalla-. Puedes quedarte a proteger el castillo, pero no vas a salir a detenerlos, ese es trabajo de los miembros de la Orden.
-Entonces yo puedo ir -dedujo Scorpius-, yo soy miembro de la Orden del Fénix, ¿recuerdas?
Draco le dio un golpe en la cabeza. -No vas a ir a ninguna parte…apenas sabes cómo usar tu varita.
- ¡Puedo echar pociones sobre la gente!
-Vas a quedarte aquí, Scorpius. Crees que puedes pelear, pero no puedes.
Los ojos verdes se entrecerraron, enojados, mostrando la molestia de Scorpius por esa decisión. -Soy lo suficientemente fuerte, papá. A diferencia de ustedes, yo sobreviví. De los que estamos en esta sala, soy el único al que no asesinó Voldemort.
- ¡Basta! -Exclamó Harry, con una severidad tal que casi asustó a Draco. Su hijo sí había oído antes ese tono-. ¿Peleaste contra él, Scorpius? ¿Sabes lo que es enfrentarse a ese monstruo? Puede que hayas sobrevivido, pero no recuerdo que dijeras que lo enfrentaste en el campo de batalla, ni siquiera que pusiste un pie en un campo de batalla. A diferencia de ti, yo sí sé lo terrorífico que es…
-¿Crees que no sé lo terrorífico que es? Me moría de miedo cada vez que salías a luchar, sin saber si regresarías o no. Si pude vivir eso, puedo vivir una batalla. Sobreviví a mis dos padres antes de los 16 años. -Lágrimas de furia le corrían por las mejillas-. Soy hijo de Harry Potter y de Draco Malfoy. Soy el heredero de dos de las líneas de sangre más poderosas de nuestro mundo, ¿crees que eso es algo que se puede tomar a la ligera? Me escondiste de Voldemort porque sabías que él me querría a su lado o muerto. Sé lo que es vivir con miedo todo el tiempo. Toda mi vida me preparé para esto. Si el tío Sev no hubiese creído que estaba listo, no me hubiese enviado hasta aquí.
-Tengo la certeza de que su intención no fue que pelearas. Además, yo estoy entrenado para terminar con esta tarea. No necesitamos tu ayuda.
-Está bien, ayudaré a papá.
-No, no lo harás -objetó Draco, igual que Harry-. Por lo menos, mi padre me entrenó. Tú no tienes casi entrenamiento…
-Tío Sev me entrenó.
No convenció a ninguno de los dos.
-No vas a luchar, Scorpius, está decidido.
El trato de Harry casi logró impresionar a Draco, pues por ser alguien que no conoció padres, ciertamente sabía cómo alcanzar el tono correcto.
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Albus se dispuso a evacuar la mayor cantidad posible de estudiantes. El único inconveniente era que debían hacerlo en silencio, para que los espías no los descubrieran ni reportaran a Voldemort. Estaban preparados para el ataque, pero si él se enteraba de que sabían, culparía inmediatamente a Severus.
La red flú fue abierta para que los alumnos pudieran ser enviados al Ministerio, empezando por los que tenían hora libre. Una vez que ellos estuvieron fuera del castillo, siguieron los alumnos de primer año. El área a la que los llevaron estaba todo el tiempo bajo vigilancia, para asegurarse de que los espías no los descubrieran. Además, en esa habitación, los estudiantes eran revisados en busca de la marca tenebrosa y de cualquier elemento de magia oscura similar a las monedas que Hermione habían encantado, años atrás. Y todas las varitas eran confiscadas.
Para la hora del tercer período, cuatro alumnos portadores de la marca fueron entregados a los aurores. Sorprendiendo a todos, pues apenas alcanzaban los 14 años. Rápidamente, fueron arrestados.
El quinto período halló a todos los estudiantes reubicados en el ministerio, y quince de ellos, arrestados. Algunos tenían la marca tenebrosa, otros poseían objetos oscuros. Pansy Parkinson y dos Slytherin de sexto año fueron los únicos que contaban con ambas cosas. Sin embargo, no solo en Slytherin había mortífagos: encontraron 5 en Ravenclaw, uno marcado y cuatro con uno o dos objetos oscuros.
Inmediatamente, los ojos de Crispin notaron la ausencia de Scorpius. Mierda, hasta Theo, Granger y los Weasley fueron traídos al ministerio, pero Scorpius, Draco y Harry no.
-Bueno, no podemos culpar a Potter por no estar aquí -suspiró Julius, observando la fila de Gryffindor -la única casa que permaneció íntegra, porque las otras casas perdieron varios miembros a causa de los arrestos-. ¿Quién hubiera pensado que habría mortífagos en Hufflepuff?
-Nosotros -sonrió Crispin, dándole un codazo a Julius en las costillas-. Yo te dije que Parks lo era, siempre andaba perdiéndose con Parkinson.
-Eso significa que ella todavía no se acostó con nadie.
Ambos chicos se estremecieron al mismo tiempo.
-Tal vez deberíamos haberles dicho esto a los de la Orden…
- ¿De Parkinson y los otros posibles…?
-No, pendejo pajero...
-Por favor, no digas paja después de haber mencionado a Parkinson…es asqueroso…-Julius se quedó callado, un auror pasó a su lado-. Sabíamos sobre estos desde hace mucho tiempo…hicimos mal en no informarlo. Podríamos haberle dicho a Theo o a Draco, para que ellos le pasaran la información a la Orden…
-La Orden hubiese pedido pruebas de cómo lo supieron…y ellos hubiesen tenido que delatarnos. No sé tú, pero yo prefiero que los mortífagos no sepan que, en realidad, estamos en su contra. Seremos los más Slytherin entre los Slytherin, pero no quiero que seamos ratas en el nido de las serpientes.
Rieron, y Minerva los miró enojada. Severus se acercó.
- ¿Quieren explicar qué les parece gracioso? -Preguntó, usando el tono de voz que reservaba para sus alumnos.
Los dos negaron. - ¿Hay alguna posibilidad de que usted nos diga qué es lo que está pasando? Si van a atacar Hogwarts, no crea que el ED se va a mantener al margen. Ya deben estar planeando…-Crispín bajó la voz, al ver la mirada furiosa de Severus.
- ¿Y qué le hace pensar que es así?
-El hecho de que Draco Malfoy y Harry Potter no estén aquí, señor. No creo que, simplemente, los hayan pasado por alto y que estén usando su tiempo solos para revolcarse juntos…-Interrumpió la frase por la mirada que recibió. Por lo menos, Julius la halló graciosa-. Y Scorpius tampoco está aquí. Sé que el Señor Potter tiene que haberle informado a usted de su regreso.
Severus levantó una ceja. Crispín pensó en lo que había dicho.
- ¿El Señor Potter? -Preguntó Severus.
-Después de todo es hijo del legendario Prongs -agregó Julius, orgulloso como siempre-. Aunque el Innombrable lo destruya y se lo dé como alimento a su serpiente, el Señor Potter siempre será nuestro héroe.
Severus puso los ojos en blanco. -Guárdense sus teorías, no quiero oírlas.
-¿Tampoco en otro idioma?
-No sé otro idioma…-lamentó Crispín.
-Supongo que no tiene que preocuparse, entonces, señor.
El Jefe de la Casa giró sobre sus talones para alejarse, y casi choca con Remus, que se había parado a su lado.
- ¡Ah, gracias por la invitación a la boda! -Agradeció Julius, con una sonrisa traviesa, saludando a sus profesores con la mano.
En segundos, la cara de Remus se puso roja, probando que lo que les había dicho Scorpius era cierto.
- ¿Es cierto? -Preguntó Crispín, observando a ambos hombres-. No hay manera de que nuestro legendario Moony…-la boca continuó moviéndose, pero la voz no salía. Severus le había lanzado un encantamiento silenciador, y cuando Julius abrió su boca, para tomar la posta, recibió el mismo tratamiento.
-Suficiente -siseó Severus-, si los vuelvo a escuchar diciendo cosas que no deben…
Ambos profesores los dejaron y no fue hasta varios minutos más tarde que recobraron la habilidad de hablar.
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El ataque estaba en camino a ser una guerra en toda la regla, a pesar de que los primero mortífagos fueron capturados inmediatamente, observó Scorpius, mientras caminaba atravesando la carnicería. Oculto bajo la capa, se internó en el campo de batalla, ignorando las palabras de sus padres, decidido a ayudarlos. Por lo que podía ver, había duelos, algunos terminaban en un rayo verde, otros con los mortífagos encadenados.
Buscó a sus padres, sabiendo que su padre estaría cerca del lago y su papá más cerca del castillo. Cuidadosamente, Scorpius esquivó a los duelistas, asegurándose de mantenerse alejado de los rayos de luz que brotaban de las varitas -lo último que quería era quedar atrapado en el fuego cruzado-.
No veía por ningún lado a Voldemort. A pesar de lo que les había dicho a sus padres, esa criatura le aterrorizaba, porque había destruido su vida, quitándole todo. Y ahora, tenía la oportunidad de ver cómo su padre mataba a ese monstruo. Era algo que, toda su vida, había esperado ver.
Scorpius casi entró en pánico cuando, perdido en sus pensamientos, chocó con alguien. El mortífago miró alrededor, tratando de localizar de dónde había venido esa fuerza, hasta que Scorpius sacó la varita de su bolsa y aturdió al hombre. Maldiciendo, corrió para no ser descubierto, aunque fuera invisible.
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Remus giró al oír un gruñido familiar. Faltaban varias noches para la luna llena, pero él reconocería donde fuera al hombre lobo que se daba festines con magos aún en forma humana. Así, se halló frente a frente con el mismo lobo que lo había convertido, tantos años atrás.
-Greyback -saludó, amablemente, aunque sintió que la bilis le subía por la garganta, al ver la sangre que cubría la barbilla del hombre lobo. Notó que no usaba su varita, en cambio solo atacaba con su fuerza bruta. Se abalanzó sobre Remus, sin sorprenderlo, y sus dientes buscaron instantáneamente la yugular. Para defenderse, Remus levantó los brazos, tomando a Greyback por los hombros y arrojándolo lejos, demostrando que él también poseía la fuerza de un hombre lobo.
El salvaje se levantó y repitió el ataque.
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-Ustedes también quieren ir, ¿no?
Crispin levantó la vista rápidamente, Theo estaba detrás de ellos -Julius y él se habían sentado en el piso y hacían ruidos a cada profesor y prefecto que pasaban-.
-¿A dónde?
-A la batalla. Ustedes saben lo que está pasando. Tenemos que llegar hasta allá.
Les tomó muy poco decidirse. -Sí, queremos ir; pero no podemos aparecernos. Somos increíbles, pero no tenemos ganas de escindirnos…-dijo Julius.
-Y bueno, también es contra la ley -agregó Crispin-. Están peleando por nuestra libertad y no podemos hacer nada.
Theo asintió, los tomó a ambos de los codos-. Vengan conmigo.
Los llevó a las sombras, donde se escondía la mayoría de los miembros del ED. - ¿Ya lo solucionaste, Granger?
Hermione asintió, esperando el momento oportuno. Cuando vio que un auror apareció en la sala, ella desapareció y los demás la siguieron, tomando a otros con ellos cuando era necesario. Aparecieron en Hogsmeade.
Ron distribuyó las varitas robadas.
-Recuerden todo lo que Harry les enseñó a través de los años. Cuando vean a un mortífago, no duden, atúrdanlo; hagan lo que puedan para incapacitarlo, si es necesario tomen sus varitas y rómpanlas. ¿Entendido? -Dijo, observando al grupo que había podido salir del ministerio. Todos asintieron y se pusieron en marcha.
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Scorpius vio un destello rubio, su papá se dirigía hacia el castillo, pisando los talones de un mortífago que había logrado pasar. Luego, divisó a su padre.
Ver en acción a su padre fue una de las cosas más maravillosas que contempló en toda su vida. Harry lanzaba hechizo tras hechizo, tratando de detener a los mortífagos y esperando a Voldemort para liquidarlo.
Otro destello rubio llamó su atención, y antes de darse cuenta, su abuelo estaba frente a él sin saberlo. Y peor aún, peleaba contra miembros de la Orden.
Lucius levantó la varita y apuntó a Tonks, Scorpius corrió a interponerse y tomó la varita de la mano de su abuelo.
-¡Abuelo! -Gritó, quitándose la capa-. No puedes hacerlo, si eliges el bando de Voldemort...
Lucius lo calló, cerrando la distancia. Por primera vez en su vida, Scorpius sintió el abrazo de uno de sus abuelos.
-Scorpius -dijo Lucius, en voz baja, apoyando la cabeza en el hombro de su nieto-. No deberías estar aquí, vuelve al castillo…
-Si te quedas aquí nunca vas a verme en el futuro. En mi tiempo, no te conocí. Nunca estuviste, abuelo. Quiero que mi otro yo te conozca, a ti y a la abuela. Confía en mí, si estás del lado de Voldemort, tus nietos no van a conocerte. Por favor…
Lucius lo apretó con fuerza. -Lo sé…ve adentro. Allí estarás a salvo. Yo protegeré a tus padres.
-Abuelo…
-Ve…
El Malfoy mayor tomó su varita y le dio la espalda a su nieto, esta vez batiéndose a duelo con el mortífago que atacaba a Tonks. No se detuvo a ver si Scorpius volvía o no al castillo. Le desgarraba saber que no iba a poder cuidar a su nieto.
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Albus levantó la vista con calma cuando la puerta de su oficina se abrió. No imaginaba cómo podían haber llegado hasta allí con tanta rapidez, o cómo supieron la contraseña, pero lo que vio casi le detuvo el viejo corazón.
Parada delante de él estaba la criatura que había perdido tantos años atrás. La última vez que la vio, tenía unos pocos años, y ahora se veía extrañamente bella, tal fue su propósito cuando la crió.
Respiraba con dificultad, se enderezó -torpemente- y apoyó una mano con garras sobre el picaporte que quedó detrás.
-Nunca creí…que te vería otra vez -siseó ella, literalmente, luchando con las palabras-. Mi amado…me dijo que eressss apreciado…por tu obra…de vida.
Los ojos azules se agrandaron. -¿Nagini? De todas las serpientes…
-Nos preguntamosssss, ssssi sserías tan apreciado ssi sssupieran…cómo es que te volvisssste tan poderossso, Albussssssssss Dumbledore -continuó, con la mano libre apoyada sobre su abdomen, protegiéndolo.
-Estás preñada -observó Albus-. Eres quien lleva su hijo…
- ¿Ellos saben lo que hicissste?
Albus se puso de pie. Nagini tomó la daga que llevaba en la cintura. -Mi querida, el hecho de que tengas ese bebé es suficiente para garantizar tu muerte…Suelta el arma y te lo haré lo menos doloroso posible.
Ella negó y abrazó su abdomen, retrocediendo y chocando contra la puerta.
-Tom me dijo que podía matarte… ¡tengo eI derecho de matarte!
El anciano negó con la cabeza, avanzando hacia ella. -Ese hijo que llevas en tu vientre es algo nunca visto, Nagini. No puede vivir. No hay posibilidad de que des a luz a un niño mitad humano y mitad serpiente…
-Tom cambió…mi ADN…tendré un niño humano de mi amado…
Los ojos azules se oscurecieron. -Ese niño no verá la luz del día.
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Harry se detuvo cuando vio a Voldemort. Finalmente, el Señor Oscuro entró al campo de batalla, solo -nadie cubría sus flancos-. Harry notó que los ojos rojos recorrían la escena, contando a los pocos mortífagos que quedaban y a los dos que se habían pasado a la Orden del Fénix. Luego, miró hacia el castillo y en especial hacia la oficina de Albus. Ambos vieron las sombras y escucharon el fuerte chillido siseado. Inmediatamente, Harry reconoció el grito de dolor.
Voldemort se sobresaltó ante el sonido, sus ojos se volvieron hacia Harry y lo miró de frente. Sabía exactamente lo que había pasado en esa oficina, y estaba más que furioso.
-Mi querido Harry -saludó, inclinándose levemente-. Veo que Severus informó del ataque a la Orden.
-Cierto -replicó Harry, sin cuidado. Ajustó el agarre de su varita, sintiendo que se le resbalaba por el sudor.
Voldemort suspiró. - ¿Quién me asegura que la maldición asesina va a funcionar esta vez? Por esa razón, no la usaré…sería una manera aburrida de matarte, y demasiado riesgoso para mí.
Así comenzó el duelo, la primera maldición fue la Cruciatus. Harry la esquivó con facilidad, adivinando el primer movimiento de Voldemort. Recordando todo lo que aprendió, Harry se protegió de los ataques, pero sabía que eso no duraría, pues sus varitas seguían conectadas por la pluma de Fawkes.
Para esto servía el entrenamiento. Esquivó cada ataque de Voldemort, evitando completar la conexión a través de los hechizos de protección, acercándose cada vez más al mago oscuro, hasta que estuvo lo suficientemente cerca como para dar el golpe final.
Murmuró un hechizo y transformó una piedra en una daga. En cuestión de segundos, la daga pasó de su mano a clavarse en el pecho de Voldemort, antes de que el mago siquiera se diera cuenta de lo que sucedía.
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Los pies de Draco se detuvieron, abruptamente, cuando alcanzó la oficina de Albus. Había oído el siseo y creía saber qué fue lo que sucedió. Entró. Encontró a Albus, sentado tranquilamente detrás de su escritorio, y en medio de la habitación, el cuerpo sin vida de Nagini. Al parecer, tenía la garganta cercenada y una segunda herida abierta en el abdomen. Era, quizá, la cosa más asquerosa que Draco había visto nunca. Tuvo que taparse la boca con la mano, para evitar el vómito.
-¿Señor?
-Se suicidó; eligió la muerte antes que entregarnos su hijo -explicó Albus, pasándose una mano por la barba. Draco se quedó anonadado, viéndolo tan decepcionado-. Se tajeó el abdomen, para destruir a su hijo, y después se cortó el cuello. Cómo pudo Tom hacer algo semejante…
Draco asintió y salió.
Jamás sabría por qué Albus estaba tan desilusionado por la pérdida de ese bebé.
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Severus usó la maldición asesina, deseando que ésta fuera la última vez.
El cuerpo sin vida de Greyback cayó sobre la pareja de Severus.
Terriblemente agradecido, Remus se levantó. De inmediato, Severus estuvo a su lado, ayudándolo a enderezarse. El hombre lobo estaba cubierto de sangre, propia y de Greyback.
-¿Estás bien? -Preguntó Severus, con suavidad, recorriéndole la espalda arriba y abajo con una mano, calmándolo.
-Solo un poco golpeado.
Severus no podía sentirse más agradecido.
- ¿Y Harry?
-Venció.
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Los mortífagos fueron rodeados rápidamente. Ahora que su señor estaba muerto, ya no les quedaba nada. Los aurores los ataron y arrestaron. Sin embargo, hubo dos vestidos con túnicas de mortífagos que levantaron sospechas: Severus Snape y Lucius Malfoy llevaban las túnicas negras y las máscaras, pero no se reconocían como mortífagos. En un abrir y cerrar de ojos, Albus salió en defensa de Severus, y Harry en defensa de Lucius.
Momentos después, los aurores los dejaron para ocuparse de otros asuntos, y Draco buscó los brazos de Harry.
Harry correspondió al abrazo, aliviado al ver a salvo a su futuro esposo.
- ¿Y Scorpius? -Preguntó Lucius, evitando mirar la escena que tenía delante, especialmente no quería ver a su hijo besuqueándose con Harry Potter.
-Debería estar a salvo en el castillo. Le ordené que no se involucrara -respondió Harry, confiado. Pero, sorprendido, escuchó que Severus empezaba a llamar a los gritos al más joven de los Malfoy-. ¿Qué…? Debería estar….
-Tiene sangre Potter -objetó Severus, y siguió buscándolo.
-Mierda…
Draco se lanzó a correr de vuelta al castillo, directamente hacia la sala multipropósitos.
Harry se sorprendió al escuchar la voz de Theo. En una acción que le revolvía las tripas, Harry controlaba los cuerpos de los muertos, para asegurarse de que su hijo no fuera uno de ellos. En su búsqueda, encontró a Charlie, muerto por Avada Kedavra.
Harry se acercó a Theo -cómo había llegado allí el Slytherin era una cuestión completamente desconocida- y se paró a su lado. Theo señaló una mata de pelo rosa, en las afueras del bosque prohibido. De vez en cuando, el viento soplaba, y se podía ver partes de un cuerpo. Había alguien debajo de una capa de invisibilidad. Harry salió corriendo, tan rápido como le permitieron sus piernas. En segundos, estuvo junto a la persona y le quitó la capa.
-Dios -susurró, allí estaba su hijo, cubierto de sangre- Scorpius.
Xxxxxxxxx Dulzura Letal, 4 de febrero de 2016 xxxxxxxxxxxxxxxx
