Esta es una traducción de 'When time isn't enough', original de Jinko

Traducción de Dulzura Letal

Capítulo 20: Brígida, diosa celta de la sanación

-Dios -susurró, allí estaba su hijo, cubierto de sangre- Scorpius.

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No hubo muchas muertes en la Orden del Fénix. Charlie y Tonks, ambos perecieron sin dolor, por Avada Kedavra, en las primeras horas de la noche. Remus, muy golpeado, reconoció que había perdido en su pelea con Greyback, y que lo salvó la maldición de Severus. Antes de eso, Greyback se había alimentado de varios miembros del ED: Lavender Brown, Colin Creevey, Zacharias Smith y Dean Thomas -Dean fue el único que sobrevivió a la carnicería y se hallaba luchando por su vida en la enfermería-. Fred perdió una pierna, Julius quedó ciego de su ojo izquierdo, Ginny sufrió varias fracturas de costillas y su columna estaba en mal estado, Ernie Macmillan quedó con un tic permanente por las maldiciones Cruciatus a las que lo sometieron las varitas malditas de los Carrow.

La muerte de Charlie y la condición de Ginny, mantenían a los Weasley en estado de shock. Ginny permanecía en la enfermería al cuidado de Poppy, bajo un coma inducido para evitarle el dolor intenso -sus heridas eran similares a las de un accidente automovilístico, si lo hubiese tenido con el cinturón puesto y de frente.

Al principio, cuando se enteró de la muerte de Charlie, Molly lloró hasta enfermarse. También Remus se alteró muchísimo por la muerte de Tonks, sin fijarse en sus propias heridas. Severus lo tenía confinado a la cama, como si hubiese perdido algún miembro, y utilizaba sus ungüentos como nunca. Aún después de la primera semana, cuando apenas le quedaban cicatrices de las heridas, Severus seguía a su lado constantemente, y apenas permitía que el hombre lobo saliera de la cama para presenciar los funerales.

El primero fue el funeral de Tonks. Fue enterrada en el cementerio de la familia, por sus padres que a pesar del llanto incontrolable, estaban profundamente orgullosos de su hija, quien dio su vida para que otros pudieran ser felices.

Los Weasley trataron de retrasar el funeral de Charlie, esperando que Ginny se pusiera lo suficientemente bien como para presenciarlo y despedirse de su hermano. Sin embargo, después de los primeros 5 días, se dieron cuenta de que ella estaba demasiado inestable como para sacarla del coma, y decidieron que el cuerpo de Charlie debía ser enterrado.

Para el sexto día, las cosas ya se habían asentado: los mortífagos participantes en el ataque fueron enviados a Azkaban -Bellatrix se suicidó antes llegar-; Lucius y Severus fueron los únicos que no fueron sentenciados a una condena perpetua. Albus atestiguó a favor de la integridad de Severus. Harry declaró con sus propios recuerdos ante el Wizengamot, que Lucius y Narcissa cambiaron de bando antes de la caída de Voldemort. Además, si el Gran Harry Potter, vencedor del Mago Oscuro Voldemort, decía que alguien era bueno, al público no le quedaba más remedio que creerle.

La única ocasión en que Harry dejó voluntariamente la Enfermería, fue el juicio. Ya tenía preparado un sermón para cuando Scorpius despertara. A pesar del susto que pasaron Harry y Draco, su hijo había sobrevivido -ensangrentado, quebrado y golpeado, pero vivo-.

Desafortunadamente, sería castigado hasta los 20 años, porque sus padres no iban a dejarlo salir hasta que naciera por segunda vez.

A diferencia de Ginny, el estado de inconsciencia del chico no fue inducido mágicamente, sino que se debía a que había sufrido demasiados golpes en la cabeza. Después de una investigación completa, Poppy concluyó que Scorpius fue derribado por un hechizo que le quebró las piernas -no dirigido a él-, se golpeó la cabeza duramente, y el resto de su cuerpo fue golpeado al estar oculto con la capa. Tenía fractura de cráneo, de costillas, de muñecas, de dedos, y un pulmón perforado. Solo las fracturas de las piernas tardarían una semana en curarse. Poppy les informó a sus padres que, en el futuro, iba a necesitar un bastón para caminar, pues la rótula de la rodilla derecha estaba dañada más allá de cualquier reconstrucción mágica.

Sin embargo, estaba vivo, y eso era lo importante para sus padres y abuelos. A Narcissa y a Lucius les dieron un cuarto para que permanecieran allí, porque eran los únicos que lograban que Draco y Harry se alejaran de la cama de Scorpius. Por supuesto que, la primera vez, Lucius tuvo que levitarlos y sacarlos de la enfermería, para llevarlos hasta la habitación que Albus les había dado a los futuros padres.

Esa primera semana, Poppy estuvo muy ocupada, tuvo que lidiar con padres, aurores y miembros de la Orden, antes de decidir quiénes estaban lo suficientemente estables como para trasladarlos a un hospital. Aunque la medibruja consideró que Ginny lo estaba, Molly insistió en que la dejaran en Hogwarts. Todos estuvieron de acuerdo en que Dean también permaneciera, porque su estado empeoraba a medida que pasaban las horas. Les preocupaba, además, porque se acortaba la distancia hasta la luna llena. Nadie sabía qué sucedería. Remus pudo ofrecer muy poco sobre el asunto -su pareja se rehusaba a tenerlo fuera de su vista-, pero aseguró que Dean no se convertiría en un hombre lobo completo, creía que el chico se salvaría de ese destino horrible y solo tendría cambios de humor y necesidad de comer carne.

La pierna de Fred tomó bastante trabajo pues se trataba de una herida mágica, excesivamente difícil de tratar. Él también, en el futuro, viviría con una renguera permanente y una cicatriz cruenta encima de la rodilla, donde la pierna había sido -literalmente- cortada. Había tomado media semana hacer crecer el hueso y los nervios. Poppy los sellaba en una burbuja sanitaria, para evitar las infecciones. A los gemelos les gustaba tanto contemplar el proceso espantoso, que la medibruja tuvo que opacar la burbuja, para que se quedaran quietos. La piel y el músculo eran mucho más fáciles de producir, pero el dolor que todo eso le causaba, obligaba a Fred a tomar analgésicos constantemente.

Ginny fue puesta bajo un encantamiento inmovilizador, junto al coma, pues el movimiento podía ocasionarle mayor daño en los órganos, y peor aún, se arriesgaban a que no pudiera volver a caminar. Poppy quería trasladarla a un hospital, para que pudieran tratarle adecuadamente la columna, pero Molly y Arthur querían que su hija estuviera en mejores condiciones, antes del traslado.

Cuando Crispin encontró el cuerpo de su amigo sin un ojo -un mortífago se lo había arrancado-, lloró y llegó a ofrecer un ojo suyo como reemplazo. Por supuesto, Julius no aceptó. De hecho, parecía en paz con lo que le había pasado, especialmente cuando George le regaló un parche, prometiendo hacerle un diseño especial junto a su gemelo, uno parecido al ojo de vidrio de Moody. Sin embargo, Crispin volvió a romper en llanto. George se acercó a él y la razón salió a la luz: el chico de catorce años estaba enamorado de su compañero de travesuras y el llanto era de alivio.

Harry y Draco dormían en sillas, junto a la cama de Scorpius. Aunque lo mejor para el adolescente hubiese sido que lo llevaran a un hospital, no lo hicieron, para minimizar el riesgo.

Fred y Dean tuvieron el alta antes de que Scorpius despertara, y ambos temían por el rubio.

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Draco no pudo evitar sobresaltarse, cuando sintió la mano de su padre cerrándose sobre su hombro, la noche del octavo día.

Estaban tan tensos, esperando un signo de mejoría que el más mínimo de los movimientos hacía que sus corazones se aceleraran, esperanzados.

-Deberían descansar -sugirió Lucius, con los ojos puestos en Harry. De inmediato, Draco conjuró una manta, pero Lucius se la quitó de las manos-. En tu propia cama, hijo. Necesitan dormir, han estado aquí las tres noches pasadas.

-Estaremos bien…

-Aunque me alegra que tu futuro esposo y tú tengan cosas en común, me disgusta completamente que compartan los mismos hábitos de baño. Hace días que no se bañan, y dudo muchísimo que un olor tan desagradable sea lo mejor para su hijo.

Harry tuvo que admitir que un baño le parecía una idea excelente y le sentaría de maravillas a su cuerpo estresado. Además, ahora que, oficialmente, Hogwarts había cerrado por el resto del año, no habría nadie en el baño de prefectos-. Tiene razón, amor -cedió Harry, extendiéndole la mano a Draco-. Un baño nos hará bien. Lo tomaremos juntos, ¿sí?

-Pero…no podemos dejar a Scorp...lo que le pasó fue porque lo dejamos solo -argumentó Draco, con los ojos llenos de lágrimas y mirando a su hijo inconsciente-. Si me hubiese quedado a su lado estaría bien…

-Ahora no podemos hacer nada -el pulgar de Harry acariciaba el dorso de la mano de Draco-. Aquí sentados no haremos que se recupere más rápido, y si nos enfermamos él se sentirá extremadamente culpable y no lo ayudaremos en nada.

-Además, tu madre y yo nos quedaremos, Draco -agregó Lucius, justo cuando Narcissa entró a la sala y se detuvo junto a la cama de Ginny para colocar flores frescas, mientras Molly dormía en la silla cercana. A pesar de las diferencias, ambas madres se entendían. Ambas aceptaron a Harry como un hijo, y Narcissa había hecho todo lo posible para conocer a la mujer que se había comportado como una madre con su yerno. Se encaminó hacia la cama de su nieto y colocó flores frescas en la mesita junto a la cama.

-Por desagracia, no creo que cubran ese olor -murmuró, sentándose en la silla habitual-. ¿Qué es…? ¿Poppy usó un ungüento diferente? El olor es desagradable…

Draco puso los ojos en blanco y se levantó. -Está bien. Ya captamos la idea -espetó, apretando la mano de Harry. Narcissa parecía confundida, y Harry sonrió.

Antes de permitir que Draco lo sacara a tirones, Harry despejó la cara de Scorpius y le besó la piel recién curada de la frente.

Cuando salían de la Enfermería se encontraron con Hermione y Ron, que iban tomados de la mano, igual que ellos. Harry no podía menos que estar muy contento por ambos -ya era difícil que se hubieran unido después de la muerte de Charlie, sabiendo que él había esperado ese momento por años-.

Había sido durísimo de aceptar, para Ron, que su hermano ya no estaba allí. Despedirse había sido una de las cosas más difíciles que experimentó en la vida -y no quería volver a pasar por eso nunca más-.

- ¿Cómo van las cosas? -Preguntó Hermione, en voz baja.

-Todavía no responde -susurró Harry, sintiendo que Draco deslizaba un brazo alrededor de su cintura, para sentir la calidez de su cuerpo. La última semana se habían hecho más íntimos, uno le hacía saber al otro que allí estaba, que contaba con él-. Tampoco Ginny ha mejorado.

Ron bajó la cabeza, exhalando profundamente y luego reprimió un sollozo. -No debió suceder de ese modo -jadeó, tratando de llenar sus pulmones con oxígeno sin ceder a la necesidad de llorar. Hasta ahora, las lágrimas venían ganando la batalla-. No deberíamos haber perdido a nadie, Harry. Scorpius debería estar bien, Ginny debería estar bien…y Fred…y Cha...-no pudo ni terminar el nombre de su hermano-, él debería estar aquí. Jodido Percy...rata de mierda...

Rápidamente, Hermione lo abrazó y Ron perdió su batalla contra las lágrimas. El hecho de que Percy no estuviera presente en el funeral, había derrumbado a Ron. Arthur se había alterado de tal manera que lo buscó y lo golpeó. A los ojos de los Weasley, Percy ya no pertenecía a la familia.

- ¿Cómo pudo estar ausente? Él debería haber muerto, o le deberían haber partido la espalda en lugar de Ginny...

- ¡Eso es horrible, Ron! -Amonestó Hermione-. Vamos, reemplacemos a tu madre para que pueda ir a la cama. -Recorrió la espalda de Ron con ambas manos, arriba y abajo, tratando de consolarlo. Hermione miró a Harry y a Draco-. ¿Ustedes van a dormir?

Draco asintió. -A dormir y a darnos un baño.

-Pero no en ese orden -agregó Harry, suavemente. Pasó un brazo por los hombros de Draco y lo acercó más.

- ¿Estarán en el desayuno? -Preguntó Hermione. Ron se separó de ella, entró a la Enfermería y fue directamente hacia su madre.

-Creo que desayunaremos junto a Scorpius...

-No están comiendo bien…a él no le gustará nada y les dará un sermón cuando despierte.

-¡Más le vale estar aterrorizado por el sermón que yo voy a darle a él cuando despierte! -Dijo Draco, casi gruñendo-. Le dijimos específicamente que no dejara la Sala, pero el jodido aprendiz de Gryffindor tuvo que hacerse el héroe… ¿Por qué carajo tuve este hijo con el rey de los genes heroicos?

Harry ignoró el insulto y besó la frente de Draco. Era obvio para él, por qué habían tenido hijos juntos: no se imaginaba que pudiera estar más enamorado de lo que ya estaba. Draco era perfecto para él.

-Como sea -suspiró Harry, apretando posesivamente a Draco-, deberíamos apurarnos. Creo que voy a dormirme parado.

Hermione le ofreció una sonrisa débil y asintió. -Sí…yo también debería apurarme -los besó a los dos en la mejilla y siguió los pasos de Ron hasta Molly, que ahora estaba despierta.

-Ven -murmuró Harry, dirigiendo a su amor hacia el pasillo-. Necesitamos desesperadamente un baño largo y relajante, ¿no crees?

Draco estiró el brazo y deslizó la mano en el bolsillo de atrás del jean de Harry.

-Sí. -Harry bajó la cabeza y besó suavemente la mejilla de Draco-. Te amo tanto -dijo Draco, en un susurro-. No puedo esperar a casarme contigo y a tener a nuestro Scorpius y a nuestra Lily.

Harry lo abrazó aún más y lo condujo al baño de prefectos. Pensó en cuánto les había costado quitar la sangre del cabello de Scorpius y se estremeció. Poppy había permitido que, ambos le lavaran la cabeza, una vez que las heridas estuvieron completamente cerradas.

-Tengo miedo -susurró Draco-. ¿Qué pasará cuando despierte? Ya hizo lo que vino a hacer. Tú derrotaste al Señor Oscuro… ¿Y si no está inconsciente, sino que ya no está aquí?

Harry lo silenció, no quería que pensara en ese tipo de cosas. -Está herido, Draco. Sigue aquí…todavía no estamos listos para dejarlo ir.

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Severus se acurrucó junto a Remus en la cama, con cuidado para no lastimarlo.

- ¿Cuándo vas a dejar de tratarme como si fuera de cristal? -Preguntó Remus, débilmente, cuando Severus apoyó la cabeza en su bíceps. A pesar del enojo, suspiró complacido cuando Severus comenzó a regar de besos su hombro.

-No voy a dejarte ir hasta que estemos listos para casarnos -declaró Severus. Remus sintió la sonrisa contra su piel.

- ¿Por qué tú puedes andar por ahí antes de la boda y yo no? ¿A dónde fuiste esta mañana, mientras yo estaba recluido en esta cama? -Se interrumpió porque la calidez del cuerpo de Severus desapareció, y cuando regresó, un anillo de oro colgaba delante de su cara.

- ¿Esta propuesta te parece mejor que la otra?

Remus giró para mirarlo de frente, con una expresión sarcástica. - ¿Te das cuenta de que cuando me case contigo deberás dejar de cuidarme así? Creí que no ibas a casarte por esa razón.

-Lo creas o no, elegiría casarme contigo por sobre tener el completo control sobre tu vida -dijo Severus, con ternura-. ¿Quieres casarte conmigo?

-Me encantaría casarme contigo, Severus -respondió Remus, acurrucándose sobre el pecho de Severus. El Maestro de Pociones deslizó el anillo, hábilmente, en el dedo de Remus-. Eres extremadamente bueno en eso de ser furtivo, Sev. -Los brazos de Severus se apretaron alrededor del cuerpo de Remus-. Te amo.

-En el momento en que Draco y Potter puedan estar presentes, nos casaremos.

Remus lo besó en los labios. - ¿Y Scorpius? ¿Sabes cómo está?

-No ha mejorado. Tampoco Thomas.

Remus detestaba recibir esa noticia sobre Dean -deseaba fervientemente lo opuesto-.

-Una boda será algo bueno, para variar -comentó Remus, pasando sus dedos por el cabello de Severus, cariñosamente. Hizo una pausa y se llevó la mano a la cara, para poder observar el sencillo anillo de oro-. Es realmente hermoso. Me sorprende tu buen gusto…

Severus le pellizcó una nalga, travieso, haciéndolo callar. -Concéntrate en la boda.

-Sí, Profesor Snape.

Recibió otro pellizco por eso.

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Nunca antes les había resultado tan calmante el agua del baño. Harry y Draco ya habían utilizado el baño de los prefectos, pero con el paso de los días y el estado de Scorpius -que parecía alejarse cada vez más de ellos-, necesitaban relajarse. Harry entró primero a la bañera, permitiendo que Draco se acomodara en su regazo, con la espalda contra su pecho.

-Esta debe ser la primera vez -murmuró Harry en el cuello de Draco, mientras le masajeaba los brazos-, que estás tan jodidamente cerca, desnudo, y yo no estoy excitado…No me gusta tener a nuestro hijo en coma…me quita el apetito sexual. Tengo 17 años, se supone que debería estar caliente todo el tiempo…

Draco apoyó la cabeza en el hombro de Harry. -En lo único en lo que puedo concentrarme es en Scorpius...no voy aceptar ninguna oferta que me hagas… Nuestro niño se aleja, Harry. ¿Cómo podremos soportarlo?

-Honestamente, no lo sé.

-Esto no me gusta nada, amor. Siento que mi mundo entero está a punto de terminar…Si Scorp no despierta, no sé qué haré.

Los brazos de Harry se apretaron alrededor de Draco. -Sé exactamente cómo te sientes, Draco, pero en verdad no podemos hacer nada. Cuando Scorpius esté listo para despertar, lo hará. En este momento necesita sanar, y eso es lo que está haciendo.

-Solo quiero que despierte.

-Yo también. -Harry besó la sien de Draco, acercándolo más.

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Él, raramente se enojaba, por eso cuando Albus arrojó su varita, frustrado, los retratos supieron que algo estaba mal. En vez de enterrar el cuerpo de Nagini, como dijo que había hecho, lo conservó, con la intención de investigar lo sucedido durante la transformación.

Lo dicho por la serpiente, era cierto. Alguna vez, fue como las otras con las que Albus experimentó para fortalecer su magia. La había usado para probar sus límites, sin importarle el dolor del animal -él no entendía el lenguaje de las serpientes-. A pesar de haber sido quien la transformó en humana primero, Albus no fue capaz de transformar algunas partes de su cuerpo: cerebro y órganos internos. Pero ahora, ¡había sido lo suficientemente humana como para reproducirse con un humano!

Ciertamente, antes de que Albus pudiera apoderarse de su hijo, ella se abrió el vientre. Sin embargo, él fue quien le quitó la vida, degollándola con el mismo cuchillo. Luego se limpió e hizo parecer que ella se había suicidado. Los retratos estaban obligados a no decir nada, no tenían permitido divulgar información sobre el actual director -sin importar si violaba la ley o no-.

A Albus le enfadaba pensar que Voldemort había sido tan poderoso como para dotar a la serpiente con órganos reproductores; su hijo había sido un mamífero, no hubo huevo, sino que se alimentaba del cuerpo de Nagini. El cordón umbilical estaba intacto, pero la daga había destruido el embrión. No quedó mucho para que Albus pudiera examinar, pues el embrión era muy pequeño.

El viejo se pasó una mano por el rostro, frustrado. ¡Cómo deseaba poder examinar el fruto de Nagini! Quería ver de qué había sido capaz Voldemort y qué hubiese sido su hijo.

Aunque Albus fue el primero en transformarla, Voldemort lo había superado. Aun así, Harry lo venció. Por supuesto, no tuvo nada que ver con poder mágico, pero el chico había matado al mago oscuro más poderoso que existió jamás.

Albus no podía hacer nada, su mente iba y venía entre lo que tenía sentido y lo que no.

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A pesar de los intentos por obtener una buena noche de descanso, Draco y Harry no lo lograron. Acurrucados, brindándose calor uno al otro, rebotaban entre el sueño y la vigilia, con frecuencia sobresaltados por la imagen de Scorpius herido.

Por esa razón, cuando Lucius despertó a Draco, los dos se sentaron en la cama con una rapidez que el hombre no esperaba y le obligó a retroceder.

-Despertó -les dijo, suavemente, tratando de calmar a su hijo-. Narcissa está con él. Scorpius los quiere ver.

Costó un momento, hasta que el significado de las palabras penetró la mente de Draco, y para cuando sus piernas bajaron de la cama, Harry ya estaba de pie y colocándose el primer suéter que encontró.

-Ese pendejito está castigado y no saldrá en toda su vida -juró Draco. Sin molestarse con un suéter, siguió a Harry.

Xxxxxxxxxxxx Dulzura Letal, 16 de febrero de 2016 xxxxxxxxxxxxxx