Esta es una traducción de 'When time isn't enough', original de Jinko

Traducción de Dulzura Letal

Capítulo 21

Me gustaba imaginarme cómo había sido la propuesta de matrimonio entre mis padres. Como mi padre prefería no hablar de mi papá, nunca lo supe realmente, pero me la imaginaba dulce y romántica. Lo único que pude saber es que fue el día del aniversario de bodas de los tíos Sev y Remus.

Imaginaba que mi padre había puesto una rodilla en tierra, asombrando a mi papá. Por supuesto, papá sabía que iba a pasar, porque estaban locamente enamorados, pero mi padre había sabido elegir el mejor momento -por lo menos en mi cabeza-.

Me gustaba pensar que papá no necesitó pensarlo, sino que ya tuvo lista su respuesta apenas vio que mi padre se inclinaba. El tío Remus le había dado el anillo, un regalo de Sirius Black, y eso sí que no lo imaginé. Fue real. Mi padre usaba el anillo en una cadena alrededor del cuello, después de la muerte de papá. El tío Sev lo había recuperado, y allí fue descubierto como espía. Nunca pudimos recuperar el cuerpo de mi padre, así que yo no pude usarlo. Realmente hubiese querido hacerlo.

También hubiese sido lindo si papa despertaba y veía el anillo sobre la almohada…Ví la escena en una película e inmediatamente me pregunté si mi padre lo hubiera hecho así.

Ahora que los conocí siendo jóvenes, podía imaginarme que sucedería de ese modo. Dudo mucho que a mi padre se le ocurriera meterlo en un dulce o en una comida -demasiado cliché-, y probablemente mi papá protestaría por la suciedad del anillo…tampoco he podido imaginarlo haciendo una de esas extrañas propuestas que hacen los muggles: en grandes eventos deportivos, en la radio, en esos carteles en los aeroplanos; no, mi padre no haría nada tan extravagante, sino algo personal e íntimo…Siempre le quedaba la opción de proponérselo después de hacer el amor, esa seguramente sería una manera que papá apreciaría.

Me pregunto si ahora sería diferente. Desearía poder verlo esta vez -solo para ver si resulta de la manera en que me lo imagino-. Quisiera verlo, en verdad quisiera verlo.

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Una vez consciente, Scorpius no tardó demasiado tiempo en recuperarse, pues pudo indicarle a Poppy cómo podía ayudarlo más, concentrándose en sus dolores o donde sentía que no estaba bien.

Al principio, lloró cuando le informaron que había quedado con una renguera permanente, pero se tranquilizó cuando le aseguraron que mejoraría y aprendería a vivir con ello. Se sintió inmensamente aliviado al ver a sus dos padres, y se asombró muchísimo al ver a su abuela. Se aferró a ella y lloró a más no poder, hasta que Draco, cariñosamente, lo separó de su madre. Y cuando el pobre chico vio quién era el que lo abrazaba, lloró con más fuerza, conmovido. En unos años, iba a poder nacer a la vida que siempre anheló.

Eso también significaba que Scorpius tenía que regresar pronto. A los tres días, pudo voIver a caminar, aunque con un bastón. Lucius reforzó el suyo, y se lo dio; por supuesto, el heredero Malfoy lloró, otra vez.

El tercero, también fue el día en que Ginny despertó. El hechizo inmovilizador no solo no le permitía moverse, sino que evitaba el estrés emocional. Los Weasley lo agradecieron, pues -por su posición en la cama-, ella vio por el rabillo del ojo la cojera de Fred, y luego preguntó por Charlie. George fue el encargado de explicarle, aunque su reacción fue desconcertante para la familia; el hechizo la mantenía en calma y evitaba que sintiera las emociones fuertes. Resultaba frustrante para todos, a pesar de saber que el origen de la falta de reacción era el hechizo.

El quinto día, Scorpius decidió regresar. Sabía que tenía que irse, pues su trabajo ya estaba hecho. Mientras los demás se preocupaban por la primera luna llena de Dean, Scorpius se ocupaba en conocer lo más posible sobre sus padres y abuelos, antes de volver al infierno que era su vida. Solamente esperaba que los cambios que había hecho en este tiempo se reflejaran en el suyo; sería el cielo si regresara y hallara a su papá. Era muy difícil para él, despedirse de sus seres queridos. Harry y Draco habían sido maravillosos, lo amaban con todo el corazón e hicieron todo lo que pudieron para ser buenos padres.

Scorpius decidió que se iría después de la boda de Severus y Remus -seis días después de despertar del coma-.

Severus y Remus no querían una gran boda, solo ellos y aquellos a quienes consideraban de la familia. Así que fueron a la iglesia de Hogsmeade con Draco, Harry y Scorpius. En el mundo mágico, un matrimonio entre dos hombres o dos mujeres era igualmente válido a uno heterosexual, la pareja estaba unida legalmente y podían adoptar todos los hijos que quisieran.

Vestidos con sus mejores túnicas -Severus se sorprendió al ver que Remus llevaba la misma que usó en la boda de James y Lily-, se presentaron ante el ministro que, obviamente, era mago.

No querían fiesta, no querían a nadie más con ellos. No dijeron votos, no querían fotografías, solo la ceremonia y la firma del certificado de matrimonio. Es lo que eran, un matrimonio, esposos con los mismos anillos que lo proclamaran a la vista de todos.

Scorpius contuvo sus lágrimas al ver a sus padres, sentados en primera fila, tomados de la mano y sonriendo tímidamente. Las mejillas coloradas de Draco sorprendieron a Scorpius, porque él siempre creyó que su papá era el más osado de los dos cuando se trataba de la intimidad de la relación.

Severus y Remus se disculparon, porque querían alejarse de Hogwarts para su luna de miel; abrumados, no querían quedarse en el castillo, donde era necesario -para sus habitantes- pasar por esa época de duelo, previa a la recuperación.

Hasta en el tiempo de Scorpius, Severus no era muy demostrativo, raramente lo abrazaba. Sin embargo, antes de partir junto a Remus, lo tomó en los brazos y lo apretó contra su pecho.

-Gracias por todo lo que has hecho -murmuró, en el mechón de cabello rubio cerca de su barbilla-. Espero que todo esté bien cuando regreses en el tiempo. No dudes en enviar un mensaje, quiero saber que estás bien, ¿sí? Aunque tengas que robar algo para enviarlo de vuelta…

-No esperaría otra cosa de ti, tío Sev -replicó Scorpius, correspondiendo al abrazo con un brazo, y con el otro apoyado firmemente en su bastón.

La pequeña familia regresó a Hogwarts sin los recién casados.

Delante de la puerta principal, fueron emboscados por Julius y Crispin.

-Escuchamos que estás planeando dejarnos pronto -anunció Crispin, mirando a Scorpius.

La verdad era que Scorpius prefería los ojos de Crispin en lugar del ojo real y el ojo mágico de Julius. Al final, Fred y George le hicieron un ojo muy parecido al de Moody. No giraba, pero le permitía ver las cosas de modo diferente. Poppy lo conectó correctamente y como resultado, Julius tenía una visión similar a los rayos x, podía enfocarla como una cámara y podía atravesar encantamientos como si no existieran, pero de a una cosa a la vez.

-Sí…¿crees que es una buena idea volver a tu papá en el estado en el que estás? -Preguntó Julius, observando la rodilla. Dio un respingo, antes de levantar la vista a la cara de Scorpius-. Es extraño, pero puedo ver por qué necesitas ese bastón.

Scorpius frunció el ceño. -Sí, bueno, tengo que volver a mi tiempo. No pertenezco a este. ¿Y cómo carajo se supone que tú vuelvas a tu familia, con ese ojo? -Señaló el ojo falso.

-Mi hermanita ya lo odia -sonrió satisfecho-. No puedo dejar de agradecerle a los gemelos. ¡Son increíbles! A mí me duele la cabeza de tanto pensar que el profesor Lupin es uno de los merodeadores…y que se acaba de casar con el profesor Snape.

Crispin le sonrió, cansado. -No es homofóbico, solo está desilusionado.

-Se suponía que los merodeadores se casarían con las mujeres más lindas y seductoras…y el profesor Snape no califica en ninguna de esas categorías.

El frunce en la frente de Scorpius se profundizó. - ¿Te das cuenta de que soy el nieto de uno de los merodeadores, no? No quiero pensar esas cosas de mi abuela.

Harry miró al joven Slytherin con enojo. -Tampoco yo quiero escuchar esas cosas de mi madre.

Se oyeron dos rápidos -Sí, señor.

Lo último que querían los Slytherin era hacer enojar al matador del mayor mago oscuro conocido.

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Scorpius finalizó la poción que tenía que tomar para volver a su tiempo, y después limpió sus cosas, no le tomó mucho. Sus padres observaban cada movimiento, tratando de pasar el mayor tiempo posible con él.

-Ustedes saben que naceré en unos pocos años -dijo Scorpius, suavemente. Draco lo abrazó con fuerza-. Pueden esperarme, ¿no? Tiene que ser igual que en mi tiempo…van a conocer a mi madre de la misma manera, y sabrán que ella es la indicada para tenernos a Lily y a mí. Cuando vuelva…tal vez estés vivo, papá…y podré vivir de la manera en que siempre quise.

-Puedes permanecer aquí todo el tiempo que quieras, Scorpius -objetó Draco, débilmente-. Puedes quedarte hasta que nazcas…no importa.

Scorpius rio, en el hombro de su papá. - ¡Sí que importa! Pronto van a querer estar solos, y eso no podrá pasar si yo estoy siempre con ustedes.

-Estoy seguro de que eres lo suficientemente grande como para no abrir la puerta si escuchas el ruido de los resortes de la cama.

-¡Papá!

Harry rio por el comentario de su futuro esposo y le revolvió el cabello a Scorpius. -Tiene razón -coincidió con Draco-. Eres bienvenido a quedarte todo el tiempo que quieras.

-No es justo…para mí, supongo -Scorpius se alejó de su papá antes de explicar-. Ustedes tienen esta imagen mía, de mi tiempo. No sabemos si mi otro yo resulta ser completamente diferente porque las circunstancias de su vida son completamente diferentes-. Negó con la cabeza. Era muy raro hablar de mí mismo en esos términos-. Quiero decir, ustedes van criar un bebé recién nacido, y me imagino que no será nada fácil…no voy a nacer así como soy ahora…

-Lo sabemos bien, Scorp -dijo Draco-, pero no queremos que nos dejes.

-Bueno…pero debo hacerlo. De otra manera, no tendrán tiempo para ser una pareja, van a pasar directamente de enamorarse a ser padres…y no me parece que sea algo inteligente...Y de verdad que quiero regresar y ver si todo cambió en mi tiempo. Quiero regresar y encontrarlos a ustedes vivos. Necesito verlo.

Harry abrazó a su hijo esta vez, apretándolo contra el pecho. -Está bien -dijo, ignorando el chillido desaprobador de Draco-. Pero prepara la poción para regresar aquí, si las cosas no funcionan como esperas, ¿sí? La colocaremos en un lugar donde puedas encontrarla. No la quitaremos nunca, para que puedas acceder a ella en el futuro. ¿Te parece una buena idea?

- ¿Dónde la pondremos?

-En mi cuarto en la mansión -dijo Draco-. Vives en la mansión, ¿no?

-Sí.

-Entonces la pondremos en el último estante de la biblioteca.

Scorpius no pudo evitar una amplia sonrisa. -Querrás decir que mi padre la colocará en el estante…tú no alcanzas.

Recibió una palmada de Draco por respuesta. -Sí, bueno, tu padre lo hará.

Deliberadamente, Harry se agacho la besarle la mejilla.

Los dos más altos sonrieron y Harry abrazó a Draco por detrás, apoyando la cabeza en su hombro.

-¿Padre?

-¿Sí?

- ¿Puedo preguntarte algo en privado? -Preguntó Scorpius, casi avergonzado.

Harry asintió, soltó a Draco y el rubio salió del salón -pero antes lo miró, y Harry supo que Draco esperaba que le contara todo en el primer momento a solas que tuvieran-.

Scorpius se sentó en uno de los escritorios y miró expectante a su padre, aunque todavía no le había hecho la pregunta. Harry se sentó frente a él y esperó.

- ¿Tienes intenciones de proponerle matrimonio a papá, cierto?

-Por supuesto -Harry sonrió y un ligero rubor le tiñó la nariz y las mejillas-. A su debido tiempo, apenas tenemos 17 años, sería una exageración hacerlo ahora; aunque sabemos que va a pasar, creo que es demasiado pronto.

- ¿Cómo lo harás?

Harry levantó una ceja. Ciertamente era una pregunta extraña. -No lo sé…todavía no lo he pensado. ¿Por qué?

-Porque siempre he tenido esta imagen en la cabeza, del momento en que lo hiciste, pero nunca hablamos este tipo de cosas. No sé cómo lo hiciste.

Harry bajó la cabeza. -Siento mucho cómo fue nuestra relación, Scorpius. De verdad. No puedo imaginarme a mí mismo, siendo de ese modo. Siempre quise tener una familia, y pensar que traté tan fríamente a mi propio hijo, como has contado…realmente me confunde. Me gustaría que nos lleváramos bien…

-No soportaste la muerte de papá -dijo Scorpius, con un suspiro-. Eso te mató por dentro. También perdiste a Lily…a tu hija, padre.

-Tú perdiste todo, Scorpius -objetó Harry-. Perdiste a tu papá, a tu hermana, a tu padre…eres tan joven y actúas como un adulto. Perdiste todo lo que amaste y no sé cómo lo soportaste. En tu lugar, yo hubiese…

Harry se calló, viendo caer las lágrimas de Scorpius.

-De alguna manera pude soportarlo, y llegar hasta aquí, y eso es suficiente. Puedo volver a mi tiempo, feliz, sabiendo que papá y tú realmente me aman, que tú no me odiaste por parecerme a papá. Entiendo lo difícil que fue para ti, y está bien. Tengo mejores recuerdos de los dos, y sé que en 5 años voy a volver a nacer y esa versión de mí tendrá la mejor de las vidas. Ese Scorpius conocerá el amor y la felicidad, y ese sentimiento protector que los hermanos mayores tienen para con sus hermanitas. Ahora todo estará bien.

El Gryffindor se paró y abrazó a su hijo. -Vamos a amar las dos versiones de ti por el resto de nuestras vidas, Scorpius. No importa en qué tiempo estés, ni en qué tiempo estemos, siempre te amaremos. El Harry Potter que te crió te amó tanto como te ama este, y eso no cambiará.

Harry limpió las lágrimas de los ojos de Scorpius.

-Yo también te amo -susurró Scorpius-. A ti, a tu yo futuro y a todos los tú en existencia.

Una mano segura acarició el cabello de Scorpius. -Creo que se lo pediré poniéndome de rodillas -admitió Harry. El rubio rio con suavidad.

-Me lo imaginaba.

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Se reunieron en la oficina de Albus para despedir a Scorpius, él quería regresar desde el lugar del que había partido, esperando encontrarlos vivos a todos.

- ¿Te vas? -Preguntó Albus, levantándose de su silla. Los tres adolescentes llenaron la oficina.

Scorpius asintió, sin mediar palabra. Controló que todo estuviera en su lugar, esforzándose en ignorar a sus padres, cosa nada fácil, pues lo que menos quería era dejarlos, pero tenía que saber cómo resultaron las cosas en su tiempo. Él no pertenecía a este lugar, ni siquiera había nacido, técnicamente. Con esos pensamientos, se afirmó.

-Tengo todo -anunció. Giró hacia sus padres, los abrazó y los besó a ambos, pero trató de no alargar los gestos, para no cambiar de idea-. Los amo tanto… a los dos.

-Te amo -murmuró Harry, besando la sien de su hijo. Draco hizo lo mismo.

Con un último saludo lloroso, Scorpius sacó el frasco de su bolso, se tomó el contenido de un trago y desapareció.

xxxxxxxxxxxxxxxxxDulzura Letal, 18 de febrero de 2016 xxxxxxxxxxxxxxx