-.-.-.-
Capítulo 3
Thousand Sunny.
Los intensos rayos de sol golpearon la cara de Nami, anunciando la llegada de un nuevo día. Lentamente la navegante fue abriendo los ojos, hasta tenerlos completamente abiertos. Bostezó con desgana, y se levantó para desentumecer sus extremidades.
Pudo observar con claridad la cama vacía de Robin, sin duda la chica se despertaba muy temprano. Tras cambiar su pijama por una ropa más casual, salió de su habitación para recibir de lleno la brisa matutina. Era muy agradable.
–Super Buenos Días, pequeña–La mencionada visualizó a Franky construyendo el artefacto para recubrir el barco.
–Buenos días, Franky. Madrugaste muy pronto, Sólo son las ocho de la mañana
–Lo sé, pequeña. Pero es la única manera de cumplir mi palabra de acabarlo en dos días.–Nami asintió, valorando el esfuerzo de su nakama. Aunque fuera un total idiota, Franky siempre se ha preocupado por ayudarlos en todo lo que ha podido.
–Yohohoho, Buenos días, Nami-San–Justo a su izquierda, Nami observó a un Brook sentado en el banco que envolvía el mástil, consumiendo una taza de té.
–Buenos días, Brook. Tú también madrugaste.
–Yohoho, en realidad acabo de llegar. Yohoho–Una gota de sudor resbaló por la cabeza de la navegante.
–Idiota...–La navegante comenzó a mirar, desde su posición, el resto de la cubierta del barco. No había rastro alguno de su amiga–Por cierto, ¿Saben dónde está Robin?
–Mmm... Ni idea, pequeña. No la he vuelto a ver desde anoche.–Respondió el ciborg.
–¿Y tú, Brook?–El esqueleto negó con la cabeza.–Ya veo...Seguramente estará en la biblioteca.–Le restó importancia–De momento estaré ocupada con el mapa de la Isla iceburg, si ocurre algo relacionado con el clima avísenme de inmediato.
–Yosh.
–Claro, Nami-San. ¿Por cierto?¿Sería tan amable de enseñarme sus panties?–La mirada asesina de Nami contestó por ella.–Yoho... hoho... ho... Lo siento, Nami-San
–Cómo estaré ocupada con el mapa, informad ustedes a los demás de la llegada a una nueva isla en unas horas. Su nombre es Isla yunque, y está muy cerca de dónde se encuentran los nakamas de Law–Dicho esto, la chica regresó a su camarote a terminar con su tarea.
-.-.-.-
Robin despertó aún apoyada en el hombro de Zoro, Ante la mirada de este.
–Te quedaste, Dormida–Le informó el Peli-verde medio bostezando. Robin miró a su alrededor, aún seguía en el observatorio.–Deberias marcharte ya, yo dormiré un rato.–Sin duda necesitaba dormir después de aguantar toda la noche despierto con la cabeza de Robin en su hombro.
–Siento haberme quedado dormida–Se disculpó la morena, levantándose del suelo.
–No te disculpes–Zoro cerró los ojos para intentar conciliar el sueño. Notó los dulces labios de Robin posarse en los suyos.
–Tienes razón. hasta luego, Zoro–Robin cruzó las manos, creó un clon en su habitación, pero lo deshizo rápidamente al ver que Nami se encontraba allí. De nuevo creó otro en la biblioteca, comprobó que no había nadie y cambió su cuerpo real por el de la copia.
La Robin falsa desapareció, dejando al espadachín dormir tranquilo.
-.-.-.-
Isla Yunque.
Aquel lugar sin duda era un paraíso para los piratas. Cero marines y mucho comercio. En su única ciudad, en medio de una plaza, se estaba llevando a cabo una subasta de esclavos. Entre los interesados en la venta, un hombre con un enorme abrigo negro, cuyo rostro era dividido por una enorme cicatriz le susurraba al oido a otro hombre con la cabeza rapada y cuerpo fornido.
–El plan ya ha comenzado, sólo hay que esperar el momento.
–De acuerdo, Cocodrile.
–No seas torpe, Daz. Usa mi nombre en clave para situaciones cómo esta.–Explicó el ex-Shichibukai. Los dos piratas observaban disimuladamente cómo un individuo de túnica celeste, rodeado de muchos esbirros, hablaba con el dueño de aquella subasta.–Atento, una vez se despida del dueño, nuestros muchachos le tenderán una emboscada. Si resulta un debilucho no tendremos que participar en la pelea, pero no hay que confiarse...
–Pero, ¿Porque hacemos esto?. ¿Es por lo que dijo ese chico de un tal Tesla?
–Es una larga historia–Los dos hombres visualizaron cómo el tipo de la túnica se despedía del viejo a cargo de la subasta.–Que comience el juego.
El muchacho que poseía la túnica celeste arrastraba una docena de esbirros tras de sí. El Joven portaba un rostro colmado de trivales y marcas religiosa de color negra a juego con el color de su pelo. A la altura de su pecho se podía apreciar el emblema estampado de una pirámide negra con un círculo rojo en su centro. En su mano izquierda sujetaba un enorme rosario platinado.
El grupo comandado por el chico abandonó la ciudad dispuesto a ir al enorme navío atracado en una costa de la isla. El camino estaba rodeado de árboles, y por lo que se podía oír, también había aves sobrevolando la zona. El del rosario dejó de caminar a medio trayecto, cerró los ojos durante un instante y pronunció con claridad:
–Salid de vuestro escondite, sucias ratas.–Los esbirros miraron hacía todos lados, sin hayar nada.
–Señor, creo que no hay nadi...
–¡Silencio!. Alguien de un nivel tan patético cómo el tuyo no puede captar al enemigo si este está escondido. Pero alguien como yo, bendecido con un kenbunshoku haki tan sensible puede ver incluso a una hormiga en lo más profundo de su hormiguero.–Explicó con severidad. El esbirro se disculpó colocándose en posición de ataque.
–Maldición–Masculló uno de los piratas que estaba escondido en lo más alto de la copa de un árbol. «Cocodrile no nos dijo que este sujeto poseía haki, tendremos que improvisar». El pirata, confiado, saltó de la copa, aterrizando a unos metros de distancia frente al de túnica celeste.
–Admiro tu imprudencia, pirata kamikaze.
–Ja, Ahora verás...–El pirata silbó con fuerza, y de entre arbustos, árboles y rocas aparecieron una treintena de hombres armados con espadas y pistolas.–Quién es el kamikaze ahora.
El de la túnica celeste cerró los ojos y alzó su mano izquierda con el rosario a la altura de su rostro.
–Huma, Tu voz lidera a los ejercitos en tu nombre, los caballeros infernales volveran a reinar, el fuego y el odio consumiran el paraiso, Comienza la batalla contra la escoria pirata, Comienza la victoria, la guerra final se acerca.–Los piratas miraban, desconfiado y en posición de ataque, al joven religioso.–Niebla omnipotente, suspiro infernal, cánticos blasfemos y trompetas muertas.–El joven bajó la mano, y de una simple mirada, todos cayeron al suelo inconscientes. Los esbirros retrocedieron ante el fuerte aura que había rodeado al chico.
–Haoshoku Haki–El de la túnica celeste giró medio rostro para observar tras él y sus esbirros, a él Ex-Shichibukai y su segundo al mando, este último impresionado por el acto del joven.–Daz, cierra la boca o te entrarán moscas.
–Tú rostro se me hace conocido, Patético humano.
–Hablas cómo si tú no fueras uno.
–Yo soy un siervo de Huma, sucio despojo–Cocodrile sonrió de medio lado.
–Llamas sucio despojo al patético humano que acabará contigo y con tu dios.–El joven apartó a sus esbirros y avanzó unos pasos al frente.
–Jamás permitiré tal injuria, ahora... ¡Muere!
-.-.-.-
(Una hora después)
Thousand Sunny.
Tras el desayuno Luffy estuvo pendiente del trabajo de Franky durante el resto de la mañana. Ya le habían informado sobre la llegada a una nueva isla, no quería parar allí, pero ayer con la noticia arrasó con casi toda la despensa. Ahora necesitaban más víveres, y Sanji le había advertido que sí seguía así retrasariamos la llegada a la isla gyojin. Con un gran esfuerzo, y voluntad había decidido comer lo menos posible para ayudar a sus amigos.
–Hoy Luffy casi no ha comido, Usopp–El renito estaba preocupado por su capitán, pocas veces mostraba esa endereza y seriedad.
–No te preocupres por eso, Chopper. Tienes que pensar en el terrible monstruo que nos comerá una vez llegemos a la isla gyojin, Lo del capitán es temporal.–Dijo Usopp temblando mientras sujetaba la caña de pescar.
–¿¡M-monstruo!?
–Si, mi pequeño e indefenso amigo Chopper. Una vez llegemos a la isla gyojin, el enorme y voraz monstruo que la destruyó nos comerá de un simple mordisco.–Chopper retrocedió unos pasos con miedo.
–¡Yo no quiero morir!–Chopper comenzó a correr en círculos con lágrimas en los ojos.–¡Soy muy joven, para morir!
–T-tranquilo amigo, el d-dios Usopp lo derrotará.–Habló Usopp titubeante.
–¡En serio!–Chopper lo miró con pequeñas estrellitas en sus ojos.
–C-claro, no te preocupes.
–¡Monstruo marino!–Usopp del susto perdió el equilibrio y cayó de espaldas a la cubierta. Zoro se carcajeó con una sonrisa ladina.
–¿¡Por qué hiciste eso, Zoro!?–El espadachín pasó de largo, ignorando las quejas de su amigo narigudo. Llegó a la cocina, dónde el rubio limpiaba los platos del desayuno.
–¿Que haces aquí, Marimo?–Preguntó de espaldas, sin dejar de hacer su trabajo.
–Sólo he venido por un poco de sake, hemorragia nasal–Informó el peli-verde, dirigiéndose a la cocina.
–¿Que piensas sobre lo que le ha sucedido a la isla gyojin?–Preguntó de nuevo. Zoro cogió una botella de sake de la nevera, y la observó mientras pensaba que contestar.
–¿También crees que fue obra de alguien?
–Si, es la única manera desde mi punto de vista.
–Ya veo, Después de todo estamos de acuerdo en algo.–Sanji suspiro con una pequeña sonrisa.
To Be Continue...
Luffy Ketchum: Me da mucho gusto que leas mi historia y que te guste, gracias por comentar. Un fuerte abrazo.
Kaoru Likes One Piece: muchas gracias por tu opinión, de verdad que me anima mucho cada vez que leo tu comentario, y a mi también me da pena que los mugis tengan que volver atrás, pero a veces hay que retroceder para salvar a un amigo, y conociendo a Luffy no dudaría en hacerlo. Un fuerte abrazo y gracias por comentar.
