Capítulo 4: Rome

"The future's drowned away
I've never loved you
and if I loved you
I wouldn't say I'm sorry, oh no".

.

.

La paz del agua se vio interrumpida por una pequeña roca que dio saltos en ella, formando ondas de distintos tamaños en el líquido cristalino. Algunos peces aletearon asustados, evitando ser presos del pequeño y rápido proyectil. Un joven rubio sonrió, ajeno a estos ligeros movimientos en el lago, sintiéndose victorioso por haber hecho saltar su piedra cinco veces.

— ¡Gané, teme, gané! —Festejó, alzando sus brazos por encima de su cabeza. Su acompañante cerró los ojos de forma apacible, sonriendo de medio lado. Naruto siempre trataría de superarlo cuando él se encontraba un paso delante de él, pero ciertamente era algo innecesario.

—Tsk, esto es algo tonto. —Replicó Sasuke para ignorar su derrota, aunque no era de suma importancia para él arrojar unas rocas al lago. Su amigo frunció el ceño, captando inmediatamente el mensaje. El Uchiha esperaba algunos insultos o una pequeña discusión, pero no recibió nada de eso.

El rubio colocó las manos detrás de su nuca, un gesto relajado que no combinaba con la expresión seria que había tomado su rostro. Silenciosamente se sentó en césped, cruzando sus piernas y bajando sus manos hacia sus rodillas. Una vez que sus palmas tocaron completamente sus rodillas, separó su mirada del agua y esta se posó en Sasuke.

Estaban en aquel viejo lugar, en el Valle del fin, donde hacia tantos años habían luchado cada uno de parte de sus ideales. Sin embargo, los recuerdos de decisiones pasadas no eran lo que ocupaban sus pensamientos ahora, sino más bien era la expectación por lo que traería el futuro, por decisiones presentes.

—Sasuke. —No insultos, no sobrenombres, sólo su nombre en un firme y decidido llamado.

El joven de cabello y ojos negros le dirigió una mirada interrogativa al otro. Permaneció de pie, cruzado de brazos y silenciosamente exigiendo una respuesta. Naruto se volvió hacía el río, el sonido del fluir constante del agua siendo lo único que interrumpía la calma. Parecía tratar de encontrar las palabras y el mensaje indicado para lo que quería decir.

—Sé que no me harás caso, pero quiero decirte algo. Sakura-chan siempre te ha querido, y siempre lo ha hecho todo por tratar de hacer que la ames como ella te ama a ti.

Pausó unos segundos, dudoso, y prosiguió:

—Sé que no eres del estilo expresivo, pero quiero que la cuides lo mejor que puedas.

Sasuke se mantenía impávido, observando algún punto entre las estatuas de Madara y Hashirama. Eso estaba de más dicho.

— ¿Crees que sería tan estúpido? —Respondió con altanería, un pequeño sonido gutural salió de su garganta, para agregar indignación al comentario.

El rubio compuso una pequeña sonrisa melancólica. Ambos habían crecido bastante, pero a veces sentía que seguían siendo los mismos críos ingenuos, que creían saber todo lo que necesitaban.

—Me harás el padrino, ¿verdad? —Sonaba más a afirmación que a pregunta.

—Hn. Si no me queda más opción. —Sonrió de medio lado, burlón. Naruto suavizó más su expresión.

El Uzumaki se incorporó lentamente, comenzando a sacudir con sus manos su pantalón anaranjado, apartando las manchas de polvo. Se estiró mientras su boca soltaba un sonoro bostezo, indicando que ahora estaba más relajado.

—En fin teme —Se acercó hasta él, y dio algunas palmadas en la espalda, en señal de ánimo—, ¡felicidades por el bebé! Pero aunque Hinata-chan y yo aún no nos casemos, nuestros hijos definitivamente serán mejores que los tuyos. —Rió ante su propio comentario— Y espero que no saque la fuerza de Sakura-chan —palideció ante tal pensamiento, imaginando un pequeño Sasuke con la fuerza de un monstruo, torturándolo junto a su padre.

El Uchiha compuso una pequeña mueca divertida, con su toque típico de arrogancia. Comenzó a caminar en dirección hacia el bosque, el cielo comenzaba a pintarse de colores rojizos y Sakura y Hinata debían estar esperándolos. El rubio le siguió, caminando a su lado.

—Quién diría que detrás de esa cara de amargado que te cargas, había un pervertido, teme —Bromeó el rubio, con una sonrisa zorruna en su cara.

—No me llames teme, dobe. —Respondió molesto— ¿Estás celoso de que yo esté casado y esperando un hijo, y un usoratonkachi como tú, apenas tenga novia?

— ¡Idiota, nadie podría estar celoso de un teme amargado como tú! —Se defendió Naruto, histéricamente señalando a su amigo con el dedo, y notablemente avergonzado por las palabras de Sasuke.

—Apresúrate o la chica Hyuga comenzará a desear dejarte —Chasqueó la lengua, comenzando a saltar entre arboles.

— ¡Hey, Hinata-chan nunca me haría eso! —Reclamó, siguiéndole el paso a su acompañante.

.

Sakura sonrió de forma dulce frente a una humeante taza de té, notando los detalles dorados en el borde de la pieza de porcelana fina. Era gracioso pensar que una vajilla como esa estaba en el apartamento de Naruto ahora.

—Es algo maravilloso, Sakura-san —Susurró Hinata, tímida como una pequeña niña en una fiesta llena de adultos. Bajo la vista hasta su respectiva taza y concentró ahí su vista, insegura ante la mirada de la médico.

—Gracias Hinata, pero por favor, llámame Sakura-chan. —Dijo suavemente, avergonzada por intimidarla.

—E-está bien, Sakura-chan. —Levantó la vista, un poco más confiada, pero con las mejillas aún sonrosadas.

—Gracias. Y dime, ¿cómo van las cosas entre tú y Naruto? —Se llevó la taza a los labios, tomando un pequeño sorbo— espero que no estés sufriendo demasiado por su desorden, ¡ya le he dicho que debe de ser más cuidadoso!

—En realidad, y-yo… —La expresión de Hinata se dulcificó. Sus ojos se posaron sobre alguna esquina de la habitación, como recordando algo demasiado feliz, y el rosado de sus mejillas parecía poco a poco convertirse en un carmín.

—Veo que todo va muy bien, ¿cierto? —Rió un poco, enternecida por el evidente enamoramiento que crecía dentro de la chica de ojos perla.

—Sí. —Afirmó, la sonrisa pequeña y tímida hablando por sí sola. —Na-Naruto-kun es muy bueno conmigo… —Musitó.

Sakura hizo un guiño feliz, felicitándola.

Aquel día Sasuke y ella habían tenido el día libre. Había estado temerosa de que al haber tardado tanto tiempo en quedar en cinta, sufriera alguna clase de percance durante los primeros meses, a pesar de que su maestra le había asegurado que todo estaba en perfectas condiciones para su embarazo; por lo que no le había comentado nada a nadie aún —salvo a sus padres, pues su madre muy astutamente había notado lo ligeramente redonda que se había tornado su pancita—. Llevaba ya tres meses de embarazo, y había decidido decirles a sus amigos la noticia.

La primera había sido Ino, quien ya se lo olía puesto que su mejor amiga actuaba de una forma extraña, siendo demasiado cuidadosa para su normalidad. Había pegado algunos grititos y habían tenido una larga conversación —un almuerzo que se prolongó hasta cerca de las siete— contando detalles y felicitando de cuando en cuando a la futura madre, además de algunas quejas de "no sé porque a mí nadie me pide matrimonio aún" aunque Sakura sabía que Ino no podía siquiera decidir con cuál de sus pretendientes salir las noches de viernes.

Después se habían encontrado con Kakashi, quien les había revuelto los cabellos como si de repente hubiese visto frente a sus ojos al par de niños que no lograban quitarle los cascabeles, y asentía mientras decía "Muchas felicidades, mis niños". Sasuke había compuesto un mohín muy gracioso.

Finalmente, habían elegido aquel día para decirle a Naruto. Pasaron a su departamento —el cual ahora compartía con Hinata, con el permiso del señor Hyuga, por supuesto— esa misma tarde, y mientras compartían un tazón de ramen en el Ichiraku para la ocasión, Sakura le dijo un "Naruto, ¡serás tío!", y el viejo del ramen no parecía particularmente contento con la gran cantidad de comida que el joven Uzumaki había escupido en su cara. Después la gente no había podido evitar voltear cuando, al reaccionar de un shock de más de dos minutos, el rubio había gritado "¡Sakura-chan, ¿pero qué te ha hecho este bastardo?!" y la abrazó fuertemente mientras le decía que la quería, para finalmente acabar en el piso gracias a un puñetazo de Sasuke acompañado de un "Idiota".

Posteriormente Naruto había decidido salir a dar una vuelta por ahí con su mejor amigo, y Hinata la había invitado tímidamente a tomar té para conversar un poco. No había podido rechazar la oferta. Lo cierto era, que ella realmente no quería pasar la tarde sin compañía, o tener que estar con su marido a solas.

— ¿Y ya han pensado en matrimonio? —El rostro blanquecino de Hinata se tornó rojo tomate. La Haruno rió. —No tienen que apresurarse, pero a decir verdad llevan una relación seria, me sorprende de Naruto. —Elevó su dedo índice a un barbilla, pensativa. Su amigo llevaba apenas un año con su novia, pero a pesar de la lentitud que lo caracterizaba en esas cosas, el noviazgo parecía ir por muy buen camino.

—Sakura-chan, t-tú y Uchiha-san, se casaron pronto, ¿verdad? —Preguntó.

—Si… —Un suspiro salió enseguida de su afirmativa. Se sintió melancólica al recordar lo mal que iba su matrimonio, cosa que Hinata pareció notar con una ligera mirada curiosa. — No es algo malo, pero es mejor que se tomen su tiempo —Su mano moviéndose de lado a lado frente a ella, tratando de despistar su estado.

La conversación se vio interrumpida cuando escucharon cómo se abría la puerta, mostrando a un alegre Naruto, y detrás de él, a Sasuke.

— ¡Hinata-chan, volví! —Corrió hacia la mesa donde se encontraba sentada la susodicha, y le abrazo efusivamente. Le plantó un casto beso en los labios y comenzó a hablarle sobre a donde habían ido él y Sasuke.

Sakura miraba la escena, absorta. En ese momento, debía admitir que envidiaba un poco la relación que mantenían sus dos amigos. Sintió como una mano le tocaba el hombre por detrás, y al voltear su cabeza se topó con su esposo.

—Nos vamos. —Sentenció, dirigiéndose al Uzumaki.

—Vamos teme, quédense a cenar, ¡podemos ir por más ramen, dattebayo! —Invitó entusiasta.

—No quiero ver cómo le escupes a la gente —Replicó.

— ¡Eso sólo fue por la impresión! —Se defendió, la Hyuga se rió por lo bajo.

—Sakura debe estar cansada, nos vamos. —Ella ensanchó los ojos, no sabía si él había dicho eso de verdad o sólo para zafarse de la invitación.

Se despidieron rápidamente, Sasuke con un movimiento de cabeza y Sakura con un fuerte abrazo para la joven pareja. Para cuando abandonaron el apartamento, ya era de noche y un azul intenso se esparcía por el cielo, adornado por la luna y las estrellas.

Caminaban uno al lado del otro, sin tomarse de las manos o algo parecido. La futura madre avanzaba con la mirada perdida, pensando en esa tarde. Recordó los celos que le habían provocado la relación de Naruto y Hinata. No se sentía celosa de que ahora el rubio tuviera novia, no, ella se sentía celosa de la forma en que a sin gran esfuerzo se podía percibir esa aura de amor que se formaba cada vez que se acercaban.

Envidiaba la forma en que se saludaban como si hubiesen pasado meses sin verse, cómo se dirigían miradas cómplices, los comentarios que hacían el uno del otro, enfatizando lo felices que estaban; le causaban celos ver cómo el apartamento tenía delicadas tazas de té en una simple y burda alacena de madera, cómo la ropa perfectamente doblada de la fémina contrastaba con la arrugada y tirada del chico, cómo la mesa tenía especialmente dos sillas para los amantes. Anhelaba la forma en que encajaban extraña y perfectamente.

Se mordió inconscientemente el labio, y su mirada se posó en Sasuke mientras el abría la puerta de su casa. Se adentraron, y ella se dirigió directamente a su habitación.

— ¿Cenarás? —Le preguntó el joven Uchiha, deteniéndose en la cocina.

—Estoy cansada —Había algo de ironía en su voz. Las conversaciones entre ellos no eran muy amenas.

Pudo oír cómo él siguió su camino hacia el refrigerador. No le dedicó ni una mirada de reojo, y entró a la habitación. Se dio una corta ducha, se cepilló los dientes, y después de ponerse su camisón, se sentó frente al tocador a desenredar su cabellera rosada. En el reflejo del espejo pudo ver cuando Sasuke ingresó en el cuarto, y cómo él se deshacía de su ropa en el borde de la cama, reemplazándola únicamente por un pantaloncillo ligero. Se permitió observar la escena, deleitándose aunque nunca lo admitiera.

Desde que había recibido los resultados de la prueba, no habían tenido nada de sexo. Sakura había comenzado a sentir un gran cansancio, y ella le había pedido a su marido que no la tocara de esa forma mientras estuviese en cinta; es decir, había esas noches en que él jugueteaba un rato con su boca y la tocaba un poco, pero no podía hacer demasiado. Además ella reaccionaría mal a eso, y ya había demasiada tensión entre ambos.

Sasuke se acostó en la gran cama, boca arriba y con los brazos a cada lado. Sus ojos estaban abiertos, lucía pensativo. La joven médico lo imitó y se recostó entre las sabanas, en la misma posición.

El meñique de la chica y el pulgar de él se rozaban. Pero ninguno hizo nada, no intentaron una caricia o un agarre, ni tampoco trataron de alejarse. Estaban con los ojos bien abiertos, sus miradas puestas en el techo de madera, que en ese instante parecía tener algo hipnótico.

Ella pensó en la pregunta que le había hecho Hinata esa misma tarde "Tú y Uchiha-san se casaron pronto, ¿verdad?" Y apostaba a que los ojos color perla habían podido encontrar el arrepentimiento en sus ojos verdes. Quería regresar el tiempo y darse una enorme bofetada a sí misma para reaccionar, porque ahora por su propia culpa, era infeliz y traería un niño al mundo a cargar con el peso de los padres. Y se sentía terriblemente culpable por eso, cada vez que lo recordaba quería ponerse a llorar hasta que todas las lagrimas que había guardado en su interior todo ese año de casada, se acabaran.

Durante el par de meses pasados, Sasuke había sido mucho más considerado. No del tipo de consideración en el que se preocupaba demasiado por ella y le daba todo tipo de mimos, era de la clase de consideración en que él simplemente era más amable, no decía nada inapropiado y hacía caso de los cuidados que debía de tener, pero eso era todo. Casi no hablaban, sino sólo para lo necesario, preguntas como si necesitaba esto o lo otro, si se sentía bien o cuando había cita con el ginecólogo. Y eso era todo.

Llevaban ya un buen rato así, lo sabía porque a veces miraba fugazmente a su esposo o al reloj, y sabía que él también la miraba a veces, porque sentía siempre su mirada afilada sobre ella; esa mirada que le causaba escalofríos.

Sasuke, por su parte, pensaba en la conversación que había tenido con Naruto. Sabía que el portador del Kyubi no era la persona más lista del mundo, pero se preguntaba hasta dónde sería eso cierto, pues el rubio podía ser perspicaz cuando nadie sospechaba. Quizá lo que le había pedido era simple "amor de hermanos" como ese dobe decía, pero eso de "Sakura-chan siempre te ha querido, y siempre lo ha hecho todo por tratar de hacer que la ames como ella te ama a ti" sonaba mal. Sonaba a que él no parecía tragarse lo de que eran un matrimonio común.

Tal vez era algo que no debía de preocuparle, después de todo, era la verdad, él ciertamente no estaba enamorado de Sakura, y no eran un matrimonio común porque casi ni se hablaban, y lo único que los unía era un papel, una casa, una cama, y un bebé. Pero en realidad si debía importarle, porque conociendo a su amigo, a pesar de que lo quería, trataría de sacar a Sakura de esa vida de alguna forma. Él no debía permitir eso, tenía que estar ahí para la crianza de su hijo.

No tenía idea de cómo seguirían las cosas en los siguientes meses, y mucho menos cuando por fin sucediera el tan ansiado nacimiento. Las cosas iban muy mal, pero de alguna forma no podían cambiar. Él no iba a fingir que amaba a Sakura, y ella había dejado en claro que no iba a soportar más que todo fuese una farsa. De hecho tenía que reconocer que le sorprendía que ella siguiese actuando frente a los demás tan bien, diciendo que las cosas eran una maravilla, cuando él siempre veía cómo ella lucía totalmente triste y desinteresada de todo por las mañanas.

También tenía que admitir que no sabía cómo sentirse cuando la veía actuar de esa manera. Se sentía un poco extraño, probablemente incómodo, pero no prestaba demasiada atención a esos pensamientos. Pero siendo honesto, tenía que cambiar la situación, porque ninguno de los dos la soportaría por mucho.

.

La mañana siguiente, Sasuke se quedó en la cama cuando despertó, mirando a Sakura mientras dormía. La noche anterior se había quedado cerca de dos horas con la mirada en el techo, lleno de pensamientos. Y había tomado una decisión.

Los rayos del sol se colaban por la cortina desde hacía rato, y calentaban uno de los pies de su esposa, que se encontraba fuera del enredo de sabanas en el que ella estaba atrapada. Era la primera vez que notaba que ella amanecía cada mañana de esa forma, lo cual explicaba porque recurrentemente él tenía una pequeña parte de las mantas, o incluso despertaba sin ellas. Se preguntó cuántas cosas nunca había notado acerca de la Haruno.

Observó las dos fotografías que había en la pared de enfrente. Una era de su antigua familia, y la otra del día de su boda con Sakura. Enfocó su mirada en la leve sonrisa en el rostro de su madre, y luego en la severa expresión que siempre mantenía su padre. Recordó algunos sucesos de su infancia, centrándose principalmente en cuando sus padres estaban solos. O creían estarlo. Recordaba que solían tomarse de las manos en los paseos por la Villa, o que su madre siempre le daba un beso en la mejilla cuando se iba al trabajo. Sin embargo, no pudo remembrar alguna cosa, palabra o muestra de afecto por parte de su padre. Se preguntó si el matrimonio de sus padres habría sido un simple acuerdo ninja o un verdadero acuerdo entre ellos.

Pensó en su madre. Pensó que ciertamente no le habría gustado verla de esa manera. No le habría gustado saber que esas sonrisas eran falsas —aunque lo fueron un tiempo, por el problema de su clan e Itachi; pero no porque se sintiera atrapada en una vida en la que no era feliz—.

Sakura dio un pequeño respingo y fue entonces cuando despertó, con algunos mechones rosas desordenados en su cara. Frotó sus ojos y dio un pequeño bostezo, cuando pudo enfocar bien su mirada, reparó en que Sasuke estaba muy concentrado mirando las fotografías de la pared, pero no dijo nada. Él pudo sentir su mirada, así que reaccionó y giró su rostro hacia ella. Se acercó lentamente y atrapó sus labios en los de él, tratando de no ser demasiado brusco, no quería asustar a la joven. Comenzó paciente, rozando sus labios, atrapándolos y mordiendo un poco su labio inferior. Ella correspondía apenas, como adormecida aún. Pero él sabía que no era así.

Se separó de ella, y entonces lo decidió.

—Sakura —sus penetrantes ojos negros miraron directamente a los orbes jades de ella— has pensado en el divorcio, ¿verdad?

Ella sintió una pequeña punzada en el pecho. La culpa y el dolor de esas palabras tomándola por sorpresa.

.

.

.

Notas: Bueno, qué puedo decir. Sé que prometí que actualizaría más seguido y de nuevo tardé un montón, pido mis más sinceras disculpas por eso. La vida se me complica, probablemente esté un buen tiempo con estos periodos largos entre capítulo y capítulo, les pido de corazón su comprensión; les aseguro que esta historia si será terminada y espero que cada entrega les guste aún más que la anterior.

Sobre el capítulo, espero que realmente haya sido de su agrado, este es más animado que los anteriores. Hemos visto que Sakura parece resignarse sin muchos ánimos, y ahora Sasuke aprecia cómo son y se están poniendo las cosas en realidad. ¿Qué pasará? Sigan leyendo (risa malvada). Les esperan sorpresas, prometo que todo estará bien.

Por cierto, ¿alguien ya vio el 627? ¡SASUKE TEME AL FIN RECTIFICÓ! Me he vuelto a enamorar de él, quizá es por eso que decidí ser más suave con él en este capítulo jajajá. Pero hablando enserio, sabemos que Sasuke es un cubo de hielo y a veces hasta se nos olvida que tiene expresiones faciales, pero ciertamente él también tiene sentimientos (muy en el fondo) y vamos, que por más que lo evite el también se da cuenta de las cosas y las sufre en silencio. Así que espero no haya demasiado OoC.

Muchísimas gracias por sus comentarios, favs, follows y a quien ahora esté leyendo esto. :D ¡Eres mi motivación! Si tienes cualquier cosa que decirme, como tu opinión, si te gustó o no, si hay algún error o crítica constructiva, será bien recibida en un comentario.

La canción es "Rome" de Phoenix.

Gracias por leer.

Pudin.