Naruto © Masashi Kishimoto
{ NA: Les recomiendo escuchar My Demons de Starset mientras leen esto. Ayuda bastante a entender los sentimientos de Sasuke hacia Naruko... O a mi me lo parece. }
It's all about his demons.
Parte II.
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Ellos piensan que estoy loco, pero no saben la sensación.
Están todos a mí alrededor,
Dando vueltas como buitres
Ellos me quieren romper y lavar mis colores
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Los pies le dolían de muerte, pero ese dolor servía para opacar otra clase de emociones en su sistema. Además no quedaba mucho para que llegara a un pequeño pueblo donde comería, se daría un baño decente, dormiría y recargaría energías para seguir con su camino.
Un camino todavía largo, si había que mencionarlo. Su principal objetivo había sido irse lejos de todo aquello que podía ser negativo para él, dejar todo lo oscuro detrás… sin embargo, eso no estaba funcionando muy bien que digamos aunque no quisiera ni admitirlo consigo mismo. No encontraba la luz de su camino y menos estando en la soledad que él mismo había elegido.
Apretó la mandíbula y decidió acelerar el paso a pesar del dolor para llegar cuanto antes a ese pueblo. Tenía que concentrarse en otra cosa, en lo que fuera, menos en eso. Y fue entonces cuando, mientras entraba al pueblo, una resplandeciente sonrisa, un par de grandes ojos tan azules como el cielo y un largo cabello rubio se materializaron en su cabeza, pertenecientes a cierta recién nombrada Hokage…
Eso lo hizo gruñir. ¿Por qué tenía que pensar en ella y su facha de dobe? ¿En su bonita sonrisa, en aquellos ojos tan expresivos como celestiales?
—Mierda.
Odiaba más pensar en ella que en cosas negativas porque solía afectarle aún más. Comenzaba a sentir cosas que no quería, sentimientos a los que definitivamente no estaba acostumbrado. Era mucho más fácil tratar con la ira, la desolación, el dolor y el orgullo que con lo que sea que le hacía sentir la Nanadaime Hokage, y apartarla de su pensamiento le era difícil.
Resignado a tener su "fastidioso" rostro en la mente durante lo que quedaba del día, se encaminó hacia la posada que tenía aguas termales del pueblo. Entró con su normal y mortalmente seria expresión y se disponía a pedir una habitación cuando algo lo dejó paralizado: al final del pasillo de la posada había alguien, una chica, de un largo cabello dorado dándole la espalda. Se había quedado observando sin moverse de la entrada, realmente pensando en que se trataba de quien él creía cuando la mujer volteó y reveló que su mente ya le estaba empezando a jugar pesado.
Ni siquiera era parecida del cabello, pues este era platinado y no dorado. Su rostro no tenía ni la más mínima pizca de belleza que el de la portadora del Kyubi y era más baja. Además le lanzó una mirada que otros hombres calificarían de seductora que, obviamente, no hizo efecto alguno en él; salvo cabrearlo. La ignoró y caminó hacia la recepción, hablando solamente lo necesario para pedir el hospedaje, terminar, y dirigirse a la pequeña habitación que le fue asignada.
Una vez ahí se permitió recostarse un momento en la cama, descansando sus tensionados músculos y sus pies. Se quitó las sandalias y las vendas que traía atadas alrededor de su cabeza para más comodidad, sintiendo que podía descansar.
Por supuesto, cierta rubia seguía en sus pensamientos y no iba a marcharse hasta confundirle más y hacerle sentir peor. Le odiaba en ese instante pero… ¿de qué tenía la culpa ella? No era como si le pidiera que pensase en ella o se manifestara a sí misma en su mente. Soltó un audible suspiro ahora que estaba solo y puso uno de sus brazos sobre sus ojos para luego quedarse dormido un instante después.
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El intenso brillo del sol lo despertó, haciendo que se incorporara con el ceño fruncido y alzara su pequeña mano para tapar la luz que le molestaba. Había estado dormitando bajo la sombra de un árbol en el área de entrenamiento de su hermano, pero a Itachi no se le veía por ningún lado. Confundido, se levantó y comenzó a mirar a su alrededor para ver si le veía a él o a cualquier conocido, pero no fue así.
Al menos hasta que escuchó gritos. Barullos de una pelea, más bien.
Como no tenía a nadie mayor cerca en esos momentos, el pequeño de 6 años le hizo caso a su curiosidad y yendo a ver qué ocurría, llevándose una desagradable sorpresa: había aproximadamente cinco niños y niñas algunos años mayores a él molestando a una pequeña niña rubia. A esa niña rubia ruidosa que siempre estaba causando problemas por la aldea. Pero ahora no estaba haciendo ruido o causando problemas porque los niños la estaban golpeando.
Sabiendo que eso estaba mal, el pequeño azabache se dirigió a ellos para tratar de detenerles.
—Vete de aquí si no quieres que te golpeemos a ti también—le dijo un chiquillo particularmente obeso, amenazante. Sin embargo, otro se acercó y le susurró algo al oído que hizo que pusiera cara de miedo—. Oye, enano, el pleito no es contigo. Mira que si viene tu hermano y…
— ¡No necesito de mi nii-san para darte una paliza, gordo!— le rezongó él con el ceño fruncido, posicionándose frente a la rubia que estaba en el suelo—. Déjenla en paz o se las verán conmigo.
Los bravucones, por supuesto, soltaron unas carcajadas ante la amenaza pero no continuaron golpeado a la rubia: de verdad temían que Itachi se apareciera por ahí. Simplemente dejaron de reírse y se fueron empujándose entre ellos.
Una vez que se alejaron, Sasuke se volteó hacia la niña, la cual ya se había incorporado quedando de cuclillas en el suelo tratando de quitar la tierra de su cabello, cara y ropa. Ella emitía un ruidito extraño por lo que él se estremeció al pensar que estaría llorando, así que se agachó y se acercó un poco a ella.
—Oye, no llores, no vale la pena llorar por tontos como esos— le dijo, con una expresión de preocupación en su infantil rostro.
Al instante ella alzó su mirada azulada hacía él, sorprendiéndolo porque no lloraba. Más bien parecía molesta.
— ¿Llorar por esos idiotas? Golpeaban como mariquitas, 'ttebayo— espetó con más bravuconería que la que el hematoma que se estaba formando bajo su ojo izquierdo le permitía—. Si se hubieran quedado un poco más…
—Te habrían dejado hecha papilla.
La respuesta del chiquillo hizo que a la rubia le diera un tic en el ojo. Ella se levantó casi con violencia y le apuntó acusatoriamente.
—¿Acaso estás diciendo que soy débil porque soy una niña?— espetó, pero antes de que Sasuke contestara que no se refería a eso volvió a vociferar— ¡Yo no soy débil! ¡Algún día seré Hokage y todos esos gusanos me temerán, 'ttebayo!
Dijo aquello con tanta confianza que, sin poder evitarlo, Sasuke se rió. Genuinamente ante las ocurrencias de la ruidosa niña, quién lo malinterpretó porque enseguida puso mala cara.
—Lo que dices es divertido— le dijo él, luego de recuperarse—. Pero antes de ser Hokage debes aprender a defenderte de todos tu sola.
—Pero… yo no te pedí ayuda 'ttebayo— dijo ella de manera digna, cruzándose de brazos por un momento. Luego de un rato, los bajó y se giró hacia el azabache con una sonrisa. Una sonrisa tan cegadora como la luz del sol que lo despertó—¡Gracias por la ayuda, Sasuke!
Él se sorprendió de que ella supiera su nombre si nunca habían hablado antes. Sasuke sabía que ella era Uzumaki Naruko debido a que todos en Konoha la conocían, pero a él… ni su padre le prestaba atención.
Decidió dejar de pensar en eso y miró la sonrisa que la rubia todavía le dedicaba mientras sentía que él mismo esbozaba una. Verla sonreír le provocaba casi el mismo tipo de emoción que cuando Itachi lo llevaba a entrenar con él, y eso le hizo sonrojarse un poco.
¿Cómo era que aquella niña, con esos ojos tan grandes, cristalinos y azules y aquella sonrisa brillante fuera discriminada de esa manera por la mayoría de los aldeanos? Ella debería ser tratada como lo que el infante Sasuke pensaba que era: una princesa del sol…
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Despertó de pronto, abriendo los ojos y dándose cuenta de que ya era de noche. Sasuke se irguió hasta sentarse y se dispuso a sopesar su sueño. ¿Por qué diablos había soñado aquello? Ese era el sueño más pacífico que había tenido desde que… desde que se quedó sólo en Konoha.
Pero… ¿era sólo un sueño?
No tenía manera de saberlo puesto que su mente, debido a que él la había programado para la venganza y nada más, había bloqueado toda clase de pensamientos, sentimientos y recuerdos positivos tan bonitos como ese. De hecho, ahora que se ponía a analizar sobre ello, no recordaba algún cumpleaños que hubiese pasado con sus padres e Itachi, o el cumpleaños de alguno de ellos.
Tener presente que no conservaba ningún recuerdo de su feliz infancia le hizo sentirse como alguien sin vida. ¿Qué era él, de todos modos? Ya no tenía nada. La venganza hacía años que había acabado, ya no tenía objetivos claros aparte de su redención y la estúpida disputa con Naruko era historia.
O eso creía, porque a ella no le bastaba con que él hubiese aceptado regresar a Konoha y el haberle conseguido el perdón, no. Sasuke sabía perfectamente que la Uzumaki esperaba que pasara su vida en la aldea como todos los demás, porque para ella el punto sobre haber conseguido que decidiera regresar era regresar en serio, y él estaba haciendo lo contrario.
Si tan solo ella supiera que no soportaba ver esa burbuja de felicidad en la que estaba envuelta Konoha. Le hervía la sangre observar la paz que otras personas disfrutaban mientras él se encontraba hundido en el más profundo pozo del infierno en su propia mente. Él, en Konoha, era solamente un pobre diablo que había hecho todo mal, quién nunca sería perdonado del todo por los habitantes y quién había perdido todo por tomar el camino incorrecto.
¡Él no hizo nada de eso! ¡Él no pidió que su vida fuera jodida de esa manera! ¡Él no fue el culpable de lo que ocurrió con su familia, con su hermano y con el resto de su vida de esa fecha hasta ese día! Su vida entera fue masacrada y sacrificada por el bien de esa maldita aldea. ¿No tenía el derecho a estar furioso y buscar venganza? Primeramente contra Itachi al no saber la verdad, y luego contra Konoha… Qué al final no salió como él quería. En momentos como ese pensaba que tenía que haber matado a quién se atravesara entre él y su venganza, así fueran Sakura, Kakashi o ella. Si hubiera matado a Naruko habría cortado de tajo todos los lazos que le pudiesen conectar con esa aldea y hubiese podido proseguir.
Pero no lo hizo para no manchar el recuerdo y el sacrificio de su amado hermano, y de ella. Además de que quizás no lo hubiese conseguido porque todos se le hubiesen echado encima para aniquilarle por haber asesinado a la salvadora del mundo.
Y muy en el fondo sabía también que si se hubiera atrevido a matarla cuando ambos se enfrentaron y estuviera vivo todavía, el corazón le sangraría por la herida que causaría el saber que Naruko ya no brillaba para el mundo al haber muerto por su propia mano.
Aunque, claro, eso nunca se atrevería ni siquiera a formularlo en su mente necia.
Author's Note: Bien, cambiarán las cosas. Hoy esta historia dio un nuevo rumbo en mi cabeza que sé que les gustará, así que no será un three-shot, pero no tendrá más de cinco capítulos, eso si.
Matta ne, como dice Hibari-kun 3 [?]
Helenna 'Uchiha.
