..
Capitulo Final
La magia del muro
Perspectiva de Akane
Ryoga irrumpió el almuerzo de mi familia, apareciendo en la puerta de entrada con un pesado muro con infinitas notas de amor escritas en él, a los pocos instantes lo dejo caer en la mesa, señalando un lugar donde había escrito su nombre y el mío y en el cual, asombrosamente decía: " destinados a ser".
— Lo vez Akane… - Susurró Ryoga.
Yo me mantuve atónita, no sabía si creerle y sobre todo no creí que el sintiese algo por mí. Jamás me lo hubiese imaginado, estaba impactada por esto que volqué mi atención en aquel muro, leyendo lo que se plasmaba en él.
En ese momento mi impresión aumento, cuando vi: "shion y Riku, por siempre juntos".
Si todo era una mentira, había investigado muy bien a quien nos contó la historia.
Un poco incrédula le cuestione — ¿Como supiste?
Ryoga trago duro y comenzó a jugar con sus dedos. — Pasaba por ahí cuando escuche la historia y pues… - Contemplo mi rostro por unos segundos y bajo la vista al suelo… ¡Dios, esto me estaba sobrepasando!
— Buscaste el muro… ¿solo por mí? – Le pregunté más interesada por saber lo que el sentía por mí.
Ryoga contesto asintiendo un poco con la cabeza. Estaba nervioso, yo me lleve una mano al pelo, despeinándomelo, no sabía que decir ni hacer. Mi amor le correspondía a otro y ese otro estaba pasmado enfrente de mí.
Con mi mano repase los nombres, sintiendo las grietas que se formaban en el muro.
— Vaya –susurré.
Ranma se acercó al muro y contemplo todas las escrituras que había allí, las cuales estaban avejentadas por el tiempo, pero todas tenían frases debajo. Parecía más incrédulo que yo.
— ¿Cómo sabemos que es real? ¿Cómo sabemos que tú no escribiste todo eso? – le cuestiono firmemente y me molesto eso. Si era falso o no, él había buscado algo que Ranma me había negado indiscutiblemente y eso la verdad, le sumaba puntos.
Ryoga bufo, estaba en su derecho de molestarse, pues le había llamado mentiroso en su cara.
— Te demostrare que es real. – Dijo, metiendo su mano en la mochila, al instante saco una pluma y prosiguió a escribir: "Hapossai y Ranma", ahora estaba más interesada por comprobar si era verdad.
— ¿¡Oye porque tiene que ser con el viejo pervertido!? – Refunfuño Ranma.
— Solo observen. – Todos los presentes observamos con detenimiento el muro y ante nosotros una luz resplandeciente emano del pedazo de pared y los nombres se vieron rodeados por una luz roja, que de pronto plasmo una equis y una frase debajo que decía "Ni locos deben estar juntos". Todos quedamos choqueados ante el suceso, mi familia estaba confundida y tanto Ranma como yo estábamos impactados, ¡era real, era verdad!, ¿pero cómo saber si el muro tenía razón?
— Lo ven… es real. – Ryoga me miro directamente a los ojos y con unos nervios enormes me dijo:
— Estamos destinados y… esto lo comprueba. – le había costado decir esto último tanto, que yo me derretí de ternura y de preocupación… ¿Qué se supone que haga ahora?
No dije nada. Mire a Ranma para ver sus expresiones pero eran iguales que las mías, estaba aturdido observando él muro. Tenía el ceño fruncido, como si tratase de darse una explicación coherente a lo que acababa de ocurrir, pero no lo había, era algo misterioso pero maravilloso.
— Entonces… Akane quie… quiee… - Ryoga tartamudeaba, estaba nervioso.
Era entendible lo que Ryoga quería proponerme, "quieres ser mi novia" eso era. Lo entendí perfectamente.
Pero era demasiado que pensar. No tuve él valor de si quiera decirle algo, solo le sonreí, me levanté de la mesa, mire a Ranma por última vez y lo vi consternado.
— Con permiso. – dije, dispuesta a desaparecer hacia mi habitación, pero antes de que esto sucediera Ranma me tomo de la mano, un respingo embargo mi corazón y yo lo mire, preguntándole con los ojos: ¿Qué hago?
— Espera, ¿A dónde vas? – Me dijo, sentí como apretó más su agarre y me confundí aún más.
— Tengo cosas que pensar. – Mire a Ryoga y le volví a sonreír, Ranma parpadeo varias veces como si se estuviese asimilando la idea de que estaba considerando estar con Ryoga…
Ranma me soltó, bajo su cabeza hacia él piso y emprendí camino hacia mi cuarto.
Perspectiva de Ranma
Cuando Akane se fue no hice más que mirar al suelo preocupado. — "¿Porque lo tiene que pensar?, ¿planea abandonarme así como así, luego de tanto?" – pensé.
— Bueno Ryoga, parece ser que te tendremos un tiempo aquí, siéntate como en casa. – le dijo Kasumi con su característica sonrisa a ese maldito cerdo, como si ya fuese parte de la familia.
Ryoga hizo una pequeña reverencia. — Gracias, no hace falta que se tomen muchas molestias conmigo.
— No, no es nada, ahora mismo te traigo él almuerzo. – contesto de vuelta Kasumi y yo mire todo aquello atónito.
— Bueno ya que estas aquí, cuéntanos sobre tus aventuras, hijo. – le propuso Soun y me lleve una mano a la boca horrorizado. Dios todo esto se estaba haciendo real, Ryoga se iba a quedar con MI chica, todo por un estúpido muro.
Vi a Ryoga ilusionado, vi como sus ojos le brillaron los ojos al escuchar "hijo" , seguramente malinterpreto todo y supuso que ya lo aceptaban. — ¿Puedo llamarlo padre? – pregunto y la cólera se apoderó de mi estómago.
Soun se carcajeo y lo golpeo un poco en la espalda. — Claro, claro, puedes llamarme como quieras.
Al parecer nadie sabía lo que sucedía, decidieron ignorar el asunto y actuar con normalidad, como si nada hubiese pasado.
Todo eso sumado me parecía el inicio del apocalipsis, porque veía aterrado escenas en las que Ryoga tomaba mi lugar junto con Akane y me sentía mal, no podía estar allí, así que me levante de la mesa, con el fin de refugiarme en otro lugar.
— ¿A dónde vas Ranma? Apenas has tocado tu comida y tú siempre estas devorando todo. – Me preguntó Nabiki en tono burlón.
— No tengo mucha hambre, de pronto todo me dio nauseas. – mire a Ryoga, quien no noto aquello.
Nabiki coloco su mano sobre su barbilla y sonrió. — Al parecer estás celoso, soy la única que entiende que ese muro habla del futuro, ¿no es así? – suspiro. — Creo que pronto tendremos otro prometido rodando por aquí… ah no ser que tú…
— Me tengo que ir. – conteste, fingiendo haber ignorado todo eso. No quería ponerme de inseguro pero era evidente que Akane estaba confundida. Maldito Ryoga, maldito muro y ¡maldita cobardía!, si no fuera tan gallina ya le hubiese dicho a Akane que quería estar a su lado…
El mejor lugar que siempre tenía para pensar era el techo, por lo que subí a él y me recosté en las frías láminas de allí y mire las nubes para relajarme, no sabía qué hacer, ¿porque todo se tenía que basar en algo que quizá no tenía la razón?, es un simple muro, mágico, pero no tiene por qué decidir todo nuestro futuro y eso me enfadaba, aún más que Akane estuviera considerando dejarme por Ryoga, ¿pero qué le pasaba?, fruncí el ceño enfadado y cerré los ojos meditando que debía hacer, de pronto una idea me atravesó la cabeza y decidí que si debía ser así con tal de demostrarle a Akane que no me debía abandonar, lo iba a ser, aunque llevar a cabo eso me parecía una estupidez.
— Todo sea por Akane. – Dije, parándome decidido y motivándome a que todo saldría bien.
Espere que fuera de noche y a que todos estuvieran dormidos, pues no quería que nadie se enterará de lo que iba a hacer. Camine sigilosamente a donde estaba Ryoga dormido, quién estaba acurrucado con el muro y con sumo cuidado se lo quité de las manos y con una fuerza que saque de quien sabe dónde lo cargue tan silenciosamente como pude hasta el dojo.
Allí me encerré, me senté frente a esa pared y lo mire largos minutos, dándome fuerzas para hacerlo, quería saber, descubrir… que era lo que el destino me deparaba.
Con un bolígrafo que llevaba conmigo, me abalance al muro y luego de dudas y tambaleos, escribí: "Ranma y Akane"… espere unos pocos segundos y…
Cuando vi el resultado mi corazón se regocijo en su lugar. No espere a que fuera de día y fui hacia el cuarto de Akane, golpe varias veces su ventana hasta que abrió. Llevaba aún el uniforme puesto, al parecer se había quedado dormida pensando.
Abrió la ventana y aún adormilado me pregunto:
— ¿Estás loco Ranma? Son las 3 de la mañana ¿Qué quieres?
— Necesito mostrarte algo. – le dije ansioso de que se callará y me siguiera hasta el dojo.
— ¿A esta hora?
Yo asentí lo más serio que pude.
— ¿No puede esperar para mañana?
— No Akane… tienes que verlo ahora. – Le extendí un brazo para que saliese conmigo por la ventana.
— B… Bien. – Sentí perfectamente sus nervios, yo también lo estaba, así que por eso no trate de calmarla.
La cargue delicadamente entre mis brazos y ágilmente brinque hasta el dojo. Nos metimos dentro, yo cerré la puerta detrás de mí, Akane me miro con una ceja levantada, estaba confundida y yo con un dedo le indique que mirará detrás de ella y a continuación Akane rodó su vista hacia el muro que estaba en la esquina del lugar.
— ¿El muro? acaso tu…
Yo asentí. Nos miramos el uno al otro. Ella suspiro y camino hacia aquella pared. Mi cuerpo empezó a temblar cuando la vi buscar nuestros nombres. Me mantuve cerca de ella por cualquier cosa que llegase a suceder y…
Perspectiva de Akane.
Mientras analizaba el muro con mi vista, no podía dejar de sentir nervios. Ranma estaba serio, era obvio que algo había pasado. De pronto identifique nuestros nombres…
"Ranma y Akane"…
Moví mis pupilas lentamente hacía la frase pero antes de verla cerré los ojos abruptamente. No quería saber que decía.
Me gire hacia Ranma y lo contemple.
- ¡Sea lo que sea no quiero saberlo! – le grite asustada, aterrada por que fuese algo negativo.
Ranma me tomo del rostro y giro mi cara hacia el muro de nuevo, obligándome a ver lo que decía, yo cerré los ojos. De verdad estaba muy asustada.
- Anda, Akane… velo. – me dijo el tratando de tranquilizarme.
Yo lo volteé a ver y su mirada me calmó. Mire de nuevo…
"Ranma y Akane hechos el uno para el otro, deben estar juntos, sin importar que, sin importar las barreras que se les crucen. Ellos sabrán como sobrepasarlas."
Yo abrí mi boca. Ranma me soltó la cabeza y empezó a caminar alrededor del dojo. Estaba evidentemente nervioso. Yo me deje caer al piso, sintiendo un balde de agua fría sobre mí.
Luego de unos minutos, lo volví a ver. El paro su andar para volcar su atención en mí. Se me acerco y se sentó en el suelo junto a mí.
Sus manos empezaron a temblar, acercándolas lentamente a mi rostro. Yo me quede pasmada esperando lo que vendría.
Me tomo el rostro, vi como sus mejillas se bañaban de un color carmesí y de pronto…
Sentí un beso torpe en mi boca…
Medio abrí los ojos y contemple el rostro de mi prometido. Sentí su corazón latir a mil por hora a través de sus manos y lo comprobé todo…
De verdad él me quería.
Perspectiva de Ranma
¡Dios mío había besado a Akane!, Fue la mejor manera que se me ocurrió para transmitirle lo que yo sentía.
Nos separamos luego de un tiempo y ahora ya no sabía que decir, ni que hacer, solo me mantuve como roca mirando un punto fijo de la habitación, esperando que ella me dijese algo. Pero no lo hizo.
Al contrario solo se levantó y se fue. Cuando caí en cuenta de que se había ido me levante corriendo tras de ella, antes de poder cuestionarle que rayos pasaba, me grito.
"Espera a mañana"
Yo suspire en la distancia mientras veía como se iba. Me deje caer en el pasto en el que ahora estaba. Era seguro que esa noche no iba a dormir.
Toda la noche fue una inmensa tortura, las horas parecían pasar con lentitud, sin embargo a las 6 de la mañana me quede dormido, no porque quisiera sino porque mis ojos estaban cerrándose inevitablemente.
Más tarde sentí unos golpecitos en mi hombro. Entre abrí los ojos y lo primero que vi fue el reloj que yacía junto a mí.
¡Eran las 4 pm!
- ¡Akane! – grite levantándome de sopetón.
Estaba por salir cuando entre tanto alboroto mental, vi a Akane sentada mirándome sorprendida.
Yo me deje caer frente a ella, ella sonrío ante mi actitud.
- ¿De qué rayos te ríes? – le cuestione avergonzado.
- De nada, de nada.
Hubo silencio entre nosotros, pero era tarde y ella me había dicho que esperará al día siguiente.
-Bien… - le dije, tratando de poder preguntarle lo siguiente.
- Bien… - me imito.
Estábamos sonrojados, sin saber cómo actuar.
- ¿Ya te decidiste? – le cuestione sin más.
Akane asintió. Timidamente se acercó a mí, me rodeo con sus brazos y yo no pude regresarle el mismo pues estaba muy nervioso, tan nervioso que seguramente mi rostro se veía ridículo.
- En la mañana despedí a Ryoga, le dije que no podía corresponderle porque hay un chico al que amo por sobre todas las cosas.
Yo me asuste, ¿Quién era el chico al que amaba Akane? Después de todo no era yo a quien elegiría.
- ¿Q… Qui…en? – pregunte temerosamente de su respuesta.
- Tú. – sentí su abrazo tensarse más. Y mis nervios desaparecieron en ese instante.
Yo no supe como decirle que yo también, por lo que sólo la separe de mí, acerque mis labios a los suyos rosándolos un poco, sintiendo su boca contra la mía y la bese, la bese como pude, la bese y así le dije que la amaba también.
FIN
Notas de autora:
Leí el comentario que puse hace un tiempo aquí y dije que la iba a seguir sin importar que. Me tarde pero aquí ésta el final. Me gusta más que sea desde la perspectiva de Ranma y Akane, jamás lo había hecho, pero espero que les guste como quedó.
Gracias por ser tan pacientes.
Bisous.
