Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo me adjudico la historia, prohibida su publicación en otros sitios sin mi consentimiento.

¡No te enamores!

Feliz Cumpleaños, Bella

Miré hacia el cielo, esperando como el resto el espectáculo de luces. Los primeros empezaron a surgir iluminando el cielo estrellado y confundiéndose con ellas. De repente fui jalado hacia abajo y unos labios suaves se encontraron con los míos.

Y así, con los labios de Bella sobre los míos enredados en una danza suave y rodeados por el ruido de los fuegos artificiales tanto en el cielo como en mi corazón, sucedió el mejor cuatro de julio de mi historia.


Recuerdan el beso que Bella y yo nos dimos el cuatro de julio, pues bien ese fue el primero y último beso que me di con Isabella Swan.

Después de besarnos por un largo tiempo, ella miro a mis ojos y no se apartó de mi lado mientras duró nuestro paseo. Al terminar se suponía que regresaríamos a casa de Rose pero Bella se excusó diciendo que tenía algo que hacer y desapareció por los siguientes cuatro días para regresar como si nada hubiera pasado entre nosotros, de nuevo.

Rose y Alice trataron de calmarme, pero ya no podía más con esta incertidumbre, tendría que enfrentar a Bella y preguntarle cara a cara qué es lo que le pasaba porque yo ya no podía seguir así.

Dos meses habían pasado desde nuestro primer y último beso, la distancia entre los dos había aumentado, es decir, seguíamos hablando pero siempre y cuando estuviera una tercera persona o más cerca de nosotros, nunca solos. Esto a mí me parecía la mejor manera de no salir herido.

— ¿Irás con nosotros al bar esta noche? — Emmett entró a mi cubículo sin ser invitado como siempre.

— Uh… ¿hay alguna ocasión en especial? — le pregunté antes de guardar mi trabajo y girarmé hacia el — nunca acostumbramos ir al bar en un viernes.

— Es el cumpleaños de Bells, las chicas organizaron una pequeña reunión e invitaron a todos los de la oficina… y entre ellos estás tú.

— No lo sé, sabes que no hablamos muy bien desde hace días. No quiero incomodarla en su fiesta.

— No creo que la incomodes, Eddy. He visto como no aparta la mirada de ti en todo el día. Incluso el idiota de Newton le ha llamado la atención.

— ¿Enserio? —Pregunté intrigado y sorprendido por la habilidad observadora o cotilla de Emmett.

— De verdad amigo. Esa chica oculta algún sentimiento hacia ti, no sé si sea algún enamoramiento o piense que eres un completo bicho raro y por eso no deja de observarte — Emmett empezó a reír con su propio chiste, yo lo observé sin ninguna emoción en mi rostro.

—Ja ja. Muy gracioso, Emmett —Me levanté de mi asiento y caminé hacia la pequeña cocina que teníamos en la oficina. Emmett me siguió.

— Se verían lindos juntos — Mi taza de café paró a medio camino.

— ¿De verdad acabas de decir eso? — Le pregunté — Deja de leer las revistas de Rosalie en el baño.

—Oye ahí he aprendido buenos trucos y postras del ka…ma… Mierda, Eddy. Ahí viene Bella, actúa normal.

—Hey, Edward y Emmett — Bella entró a la pequeña cocineta.

—Uh… Hola Bella — Emmett tomó su taza de café y unos cuantos paquetes de galletas a una velocidad increíble — Adiós Bella, fue un gusto saludarte —Y así fue como rápidamente salió de la habitación dejándonos solos — ¡Feliz cumpleaños! —se escuchó que grito al final.

— Lo siento, creo que Emmett está un poco hiperactivo el día de hoy —intenté salvar a mi amigo de su idiotez.

—No te preocupes, ya me estoy acostumbrando a sus momentos extraños —Rió dulcemente.

Ambos nos sumimos en un silencio incómodo y tensó por algunos minutos.

— Uh… por cierto, feliz cumpleaños —No hice amago alguno para acercarme a ella y abrazarla como normalmente se acostumbra.

— Gracias, Ed — Asentí — Me preguntaba si irías en la noche. Alice y Rosalie organizaron una pequeña reunión en un bar cercano para celebrar mi cumpleaños.

— No te sientas obligada a invitarme, Bella. Sé que no estas cómoda en mi presencia y no quiero arruinar tu fi…

—No, Edward. No pienses eso — Me interrumpió — Yo de verdad quiero que estés ahí.

Después de eso, Bella había salido corriendo de la cocineta al escuchar los gritos de Mike llamándola. El resto de la tarde no pude concentrarme en el trabajo y esperando que nadie me descubriera abrí mi cuenta de LoL y empecé una partida para descansar mi cerebro por el resto de la jornada laboral.

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La música me ensordeció momentáneamente cuando entre al bar esa noche acompañado de mis amigos Jasper y Emmett, ahora que lo pienso parecíamos las chicas superpoderosas al hacer nuestra entrada. Jasper con su cabello rubio a mi izquierda, Emmett con su cabello oscuro y semblante rudo a mi derecha y yo, el más inteligente y pelirrojo en el centro.

— ¿De qué te ríes, Edward? ¿Estás bien? — Jasper interrumpió mi propio chiste.

— Todo bien, Jazz — Jasper me vio como si no me creyera nada de lo que le había dicho.

Pasé mi mirada por todo el bar, la mayoría de las personas que trabajaban con nosotros estaban ahí, era fácil identificarlos porque éramos el grupo más ruidoso del lugar y por supuesto por nuestra ropa de oficina.

—Llegas tarde, osito —Rosalie apareció a mi lado. Saludó a su novio con un beso en los labios.

—Lo siento, osita bebé. Pero estaba esperando a Jazzy y a Eddy. ¿Me pedonas po favo?

Calo que sí, mi amor —Jasper y yo nos alejamos de la empalagosa pareja antes de que vomitáramos o peor, nos diera diabetes.

Caminamos por la sala saludando a algunos compañeros que de vez en cuando nos juntábamos para tomar algunas cervezas y quejarnos del trabajo.

—Bella a las doce, repito Bella a las doce —Giré mi vista a mis doce pero solo vi a la señora Cope, secretaria de Rosalie, besándose con el señor Banner, asistente de distribución.

—Iugh, Jasper. Eso es asqueroso — Aparté mi mirada del intercambio de babas entre los dos ancianitos.

—No idiota, a mis doce — Jasper tomó mi cabeza y me giró hacia la dirección correcta, aunque casi hubiera deseado seguir observando el espectáculo de la señora Cope con el señor Banner.

Bella estaba en la barra junto a Alice y el idiota de Newton que pasaba su brazo por sus pequeños hombros. Ambas escuchaban su plática con cara de total aburrimiento.

— ¡Hey, chicas! —Jasper arrastró las palabras mientras se acercaba a ellas y me jalaba al grupo — Jefe ¿cómo están?

—Hola, Jasper y Edward. Estábamos escuchando las divertidas vacaciones de Mike en la India —Alice habló con sarcasmo. Newton era un tonto si no se daba cuenta.

— Como te decía Bella, en unos meses pienso irme de Safari. Si estas interesada puedes ir conmigo, te aseguró que disfrutaras mucho de estas vacaciones— Habló en doble sentido. Las palabras de él hicieron que hirviera mi sangre.

—Gracias, Mike. Pensaré tu oferta —Bella le contestó cortésmente.

—No pienses que mi oferta son palabras al aire, Bella —El ambiente se empezó a sentir realmente incomodo por lo que agradecí que Alice interviniera.

—Okay, Bella creo que necesitamos rellenar tu vaso, acompáñame —Alice tomó de la mano a Bella y la llevó al otro extremo de la barra, lo que lamentablemente nos dejó con Newton.

Unos sonidos de perro rabioso hicieron que Jasper y yo volteáramos hacia Mike quien se encontraba brincando en su lugar.

—Ese culito pronto será mío —Jasper y yo lo miramos con la ceja alzada. Ni Jasper que era todo un mujeriego se expresaba así de alguna de sus conquistas.

—Señor Newton, si me disculpa. No creo que debería referirse así a Bella, ella es una mujer y su empleada por lo cual merece respeto — Intenté de la manera más educada que se retractará de sus palabras.

—Tú qué sabes niñito —Aflojó su corbata y tomó un trago de su whiskey — Ellas solo quieren algo y yo estoy dispuesto a dárselo a cambio de un poco de diversión y placer —Se encogió de hombros, sentí mi rostro enrojecer pero no de vergüenza sino de enojo hacia ese ser que se hacía llamar hombre. No pude decir algo más porque justo en ese momento Bella y Alice llegaron.

—Bella, querida. Me tengo que ir, lamentó no quedarme hasta el final de la noche.

—No te preocupes, Mike. Gracias por venir — Bella le contestó educadamente. Mike se acercó a ella y la abrazó dejando a Bella inmovilizada de sus brazos y sin corresponder el gesto.

—Nos vemos, por cierto hoy luces preciosa —Le hizo un guiño que parecía un intento de ser sexy y fue más del tipo aterrado —Bella le sonrió incómodamente como despedida.

— ¡Por fin se fue ese pesado! — Alice exclamó aliviada — ¿Quién lo invitó? —Nos miró como si fuéramos los culpables.

— Te aseguró que nosotros no fuimos, Allie —Jasper contestó por los dos. Alice giro hacia Bella.

—A mí ni me mires, yo tampoco fui. Te lo juró —Bella levantó sus dos manos en señal de paz.

— Bueno, eso ya no importa. Por lo menos ya se fue, casi me quedo dormida en la mesa.

—Ni que lo digas, estoy a un paso de pedir al dueño del bar el cloro que usa en los pisos para darme un baño con el — Sin saber porque las palabras de Bella hicieron que disminuyera mi frustración.

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Las horas pasaban al igual que las bebidas, algunos estaban sentados en la mesa mientras que otros, como Rosalie y Emmett bailaban en la pista improvisa del bar. De un momento a otro, Jasper y Alice se levantaron y se dirigieron a la pista dejándonos a Bella y a mi solos de nuevo.

— ¿Quieres bailar? —La voz de Bella me sorprendió y distrajo de la pista de baile.

— Lo siento, no se bailar — Mis mejillas se tiñeron de rojo ante mi confesión.

—Yo tampoco — Me sonrío para darme ánimos —Pero creo que sería divertido —Extendió su mano hacia mí. Con titubeos la tome y caminamos juntos hacia la pista.

Posé mis manos en su cintura, mientras que ella posicionaba sus brazos y manos tras mi cuello, para empezar a movernos al ritmo de una vieja canción lenta de los noventa.

—Jasper y Alice hacen una bella pareja —Bella interrumpió nuestro silencio — ¿Crees que terminen juntos algún día?

— Uh… no lo sé, pero lo que te puedo asegurar es que mañana despertará en mi departamento al lado de Jasper… aunque prometió que ya no lo haría —Bella rio por mi comentario ¿qué tenía de gracioso? Era la verdad.

Auch — Bella tropezó un poco.

— ¿Estas bien? —le pregunté preocupado.

—Sí, solo que estos tacones me están matando.

—Okay, sostente bien —la levanté fácilmente unos centímetros he hice que apoyara sus pies sobre los míos. Bella soltó un gritito por la sorpresa.

—No, Edward —Intentó bajarse pero la detuve.

—No me lastimas, la verdad —Bella me miró a los ojos y asintió aceptando nuestra nueva postura.

Sin darme cuenta, esta postura me ponía en un gran peligro pues prácticamente nuestros pechos estaban pegados y su nariz golpeaba a la mía, quedando a la misma estatura. Bella pareció pensar lo mismo cuando sus ojos se encontraron con los míos.

Y fue así como de nuevo volví a sentir los fuegos artificiales en mi corazón al sentir lo labios de Bella sobre los míos por segunda ocasión, pero esta ocasión estos eran más demandantes y menos tímidos, intentando expresar en esa danza sentimientos que no podía reconocer. Y aunque regresé sus besos, mi sentido común pareciera que volvió a mi haciéndome recapacitar y darme cuenta que lo que estábamos haciendo no era más que un juego para Bella.

—No, Bella. Detente — La tomé por los hombros y la separé de mi — Ya no puedo más con este juego ¿qué es lo que intentas?

Sus profundos ojos quedaron clavados en los míos, Bella me miraba intentando explicarme con su mirada algo que no podía entender. Mordió su labio inferior antes de hablar.

— Es algo muy complicado — Miraba hacia todos lados.

— ¿No tienes ninguna enfermedad terminal, cierto? — Bella me miró esperando a que le dijera que estaba bromeando. Hasta que entendió que estaba hablando enserio. Se lanzó a reír.

— Por supuesto que no, tontito — Su mano tocó mi mejilla — Edward, debes de entender…quiero que sepas que aunque no deba, me gustas — Mis mejillas se encendieron ante su confesión — Me encanta cuando te sonrojas.

—No, Bella. Basta ¿qué pretendes? Dices que no debes pero te gusto ¿qué quieres que te diga? No sé cómo proseguir porque me confundes.

—Edward, yo me iré en un par de meses, eso no va a cambiar. Y aunque luche con esto, si tú estás de acuerdo, quiere que disfrutemos el momento. No ataduras y por supuesto, esto tiene que ser un secreto. No se lo puedes contar ni a tus amigos.

¿Qué diablos? La verdad es que la confesión de Bella me había dejado mucho para que pensar, la idea de estar con ella me atraía, pero mantenerlo oculto y que fuera solo una aventura no era de mi agrado. Bella estaba ocultando algo y estaba dispuesto a averiguarlo.

— ¿Aceptas? — Bella se acercó a mí y susurró en mi oído. Su cercanía me hizo estremecer y sudar frío.

—Antes, respóndeme una cosa… ¿Por qué me dijiste que no me enamorara de ti? —Pregunté intrigado. Bella apartó la mirada de mí y suspiró hondamente antes de contestarme.

—Porque yo ya lo estoy y eso complicaría mucho las cosas, Ed.


Hola, después del final de las fiestas, de enfermedades y de trabajos escolares, estoy de vuelta. Más vale tarde que nunca. Una disculpa muy grande por el atraso pero hubo cosas que estuvieron fuera de mi alcance, pero de nuevo ya están las actualizaciones. Y para que me disculpen el día de hoy el capítulo esta el doble de largo.

¿Qué tal el capitulo? ¿Alguna se esperaba eso? Ya pasamos la mitad del fic, por lo cual le quedan 4 capítulos pero estos vienen muy intensos, así que esperenlos.

Muchas gracias a todas las personitas que dejaron un review preocupadas del por qué no actualizaba, al igual que a las personas que agregaron a favoritos y alertas, también a todas aquellas lectoras o lectores fantasmas ¡muchas gracias por leer!

Nos vemos mañana.