Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo solo me adjudico la historia, prohibida su publicación en otros sitios sin mi consentimiento.


¡No te enamores!

Epilogo.

— ¿De verdad? ¡Oh dios! No puedo creerlo.

Giré sobre mí mismo para poder quedar de espaldas, me estiré como un gatito después de una siesta y extendí mi brazo hacia mi lado para acercar a Bella a mí, pero su lugar estaba helado. Me senté y tallé mis ojos antes de ponerme mis gafas para encontrar que Bella no estaba en la habitación.

Un grito ensordecedor y luego cientos de risa me hizo saber que estaba en alguna parte de nuestro pequeño apartamento. Sí, una semana después de que Bella regreso decidimos que me mudará a su departamento. Desde ese momento nuestra relación se había vuelto más física y con ello yo un poco, poquito, adicto al sexo.

No me juzguen, después de cuatro años de celibato con experiencias anteriores muy desagradables (quien iba a saber que mi look de nerd sería tan popular en las salas BDSM, iugh), estar con Bella me hizo conocer los placeres del acto más íntimo de amor.

Me levanté de la cama y caminé con mis calzoncillos de los vengadores por el pasillo hasta encontrar a Bella sentada en uno de los bancos de la cocina. Me acerqué a ella y por detrás enredando mis brazos por su cintura mientras descansaba mi cabeza en su hombro. Ella seguía conversando o chismeando con quien sabe quién.

—Debí de suponerlo, hizo lo mismo en mi cumpleaños…aja…—mientras estaba distraída logré colar mi mano bajo su camiseta, intenté llegar hacia sus pechos pero fui descubierto y de un manotazo y con una mirada furibunda me apartó. Hice cara de cachorrito regañado y ella solo rodó los ojos —Muy bien, los espero el viernes… yo también, dile a papá que lo amo —Colgó el teléfono y me miró con su ceja alzada — ¿Qué crees que hacías Anthony Cullen?

— ¿Darle los buenos días a mi novia? —contesté sin estar seguro.

— ¿Darles los buenos día? —se acercó a mí y pellizco mi pezón izquierdo.

—Auch… ¡Oye! —me sobé en el lugar en el que me pellizco.

—Eso es lo mínimo que mereces, ¿sabes con quien estaba hablando? —Negué — Con Sue, la novia de mi padre, de mi papi, Edward. A veces eres un poco infantil —Se cruzó de brazos. Yo me acerqué a ella con la misma mirada de antes, esperando que bajara su enojo conmigo tal como había funcionado en anteriores ocasiones.

—Lo siento, bebé —acomodé mis manos en su cintura— me portaré mejor la próxima vez —Me miró sin creerme antes de suspirar.

— ¡Dios! He creado un monstruo—Rió antes de pasar sus brazos por mi cuello.

—Así es, tú me has creado y tienes que sufrir las consecuencias— la levanté haciendo que enredara sus piernas entorno mi cadera.

— ¿Ah sí? Y dime ¿de qué consecuencias estamos hablando? —me preguntó coqueta mientras yo empezaba a caminar.

—Ah…ya lo veras— cerré la puerta tras de mí y nos llevé a la cama.

.

—Así que mi padre vendrá el próximo viernes —Bella me dijo como si nada. Deje caer mi cuchara de nuevo al plato y la miré con los ojos abiertos lleno de miedo.

— ¿Cuándo te refieres al próximo viernes te refieres al de la próxima semana o al del próximo mes?

—Ah este viernes, Edward —Dijo mirándome fijamente.

—Demonios, que lastima, Bells. Pero recordé que ese día tengo que salir de la ciudad. No puedo creerlo y yo que tenía tantas ganas de conocer a tu padre —dije intentando parecer desilusionado.

— ¿Acaso le tienes miedo a mi padre? — Dijo con una sonrisita burlona antes de meter otra cucharada de cereal a la boca — Además eres un muy mal mentiroso, hablé con Alice y ella decidió darte el viernes libre. De nada, amor —Me aventó un beso desde el otro lado de la mesa.

—Bellaaaa…. —Lloriqueé como un niño pequeño — Necesito como seis meses de preparación para conocer a tu padre. No de un día para otro.

— ¿Qué te puede hacer mi padre?

—Atropellarme con su silla de ruedas — le contesté con miedo.

—Número uno, eso ha sido muy grosero —susurré un lo siento — Y número dos, mi padre ya no está en silla de ruedas, ahora usa un bastón —Genial, ahora me golpeará con su bastón susurré —Te he oído, tonto. Además ha oído hablar tanto de ti que mi papá prácticamente te conoce ¿sabías que se va a casar? —Me preguntó emocionada —Sue me habló esta mañana para decirme.

—No sabía.

—Mi padre tiene esta loca idea en la que no pueden vivir juntos hasta que no estén casados…como si no supiera que Sue pasa más tiempo ahí que en su propio hogar —Bella se estremeció recordando, supuse, cuando encontró a su padre y madrastra juntos en una situación demasiado comprometedora y gráfica.

—Oh…hablando de eso, tal vez deberíamos seguir el ejemplo de tu padre, no quiero que me mate por vivir en pecado con su hija—le insinué a Bella, ella decidió ignorarme empezando a silbar — ¿Me estas escuchando?

—Lo siento, deje de escuchar cuando dijiste seguir el ejemplo de mi padre — se dio la vuelta y empezó a lavar su plato — ¿terminaste? —me preguntó dando por zanjado el tema.

—Bella….

—Uhm…

—Cásate conmigo.

—Uy, mira la hora que es, será mejor que me apresuré para ir al trabajo —Se giró hacia mí, me dio un rápido beso y corrió a esconderse a la habitación antes de que volviera a insistir con el tema.

Bella tenía un poco de fobia al matrimonio. Si, puede que lleváramos muy poco tiempo juntos, seis meses, pero ese fue el tiempo que necesite para saber que quería pasar mi vida junto a ella y que la seguiría a donde fuera.

Habíamos hablado del futuro, de cuentas bancarias en conjunto, comprar una casa e incluso en hijos, pero si involucraba un anillo, Bella corría despavorida. Tenía la creencia que con ese objeto en su dedo todo se iría hacia abajo.

Esta era la quinceava vez que le pedía a Bella que se casara conmigo y era la quinceava vez que se hacia la loca con el tema, decir que no me dolía era mentira. Pero trataba de entenderla y sabía que algún día aceptaría.

.

— ¿A qué hora llega el padre de Bella? — Jasper me preguntó a través del teléfono.

—En un par de horas, estoy esperando que Bella termine de arreglarse para poder marcharnos al aeropuerto… uh, Jazz ¿si van a venir esta noche a la cena cierto? Viejo, no pueden dejarme solo —le susurré.

—Vaya, no pensaba que le tuvieras tanto miedo a su padre —rió —Pero ahí estaremos, Eddy. Listos para llevarte al hospital si es necesario.

—Eres un idiota, Jasper.

—Sí, sí. Como sea—rió al otro lado del teléfono, Bella salió de la habitación y me despedí de Jasper haciéndole jurar que no cancelarían a último minuto.

Bella rebotó en el asiento durante todo el camino hacia el aeropuerto, luego siguió vibrando de la emoción mientras caminábamos de la mano hacia la puerta donde salían las personas.

—Bella, cálmate. Parece que vas a explotar—me burlé de ella.

—Es que estoy muy emocionada. Por fin veré a papá caminar de nuevo —Me abrazó entusiasmada.

No sabía mucho de la historia del padre de Bella, solo sé que al igual que ella trabajaba en el FBI y después de un grave accidente sufrió una lesión que le impedía caminar. Inmediatamente Bella asumió la responsabilidad de su hogar y se hizo cargo de todo lo que requiriera Charlie. Su padre la había criado sola por lo que Bella sabía que era su turno de regresarle todo lo que él había hecho por ella y no podría apartarse de su lado, pues ahora él la necesitaba a ella.

Pero todo cambio cuando regresó a Nueva York y al entrar a casa lo encontró con la agradable vecina Sue en una situación que haría vomitar a todos los hijos del mundo si alguna vez lo presenciaban, a mí me paso una vez cuando tenía 16 cuando encontré a Carlisle y a Esme en el…uh con …iugh…

Lo importante aquí, regresando al tema que nos incube, es que después del penoso accidente, Charlie le confesó que tenía una novia y que quería que ella volara, no quería que su vida estuviera atada a él, además con terapia pronto estaría caminando de nuevo.

Días después Bella estaba en un avión con destino a Seattle y el resto es historia.

— ¡Mira! Ahí vienen— Bella corrió hacia la puerta donde estaban saliendo un hombre mayor y una mujer casi de su misma edad empujando un carrito con maletas. A paso lento me acerque a ellos.

—Uh, hola —saludé nervioso. Bella se encontraba abrazando a su padre mientras Sue les daba una mirada amorosa. Bella se separó de su padre para dar inicio a las presentaciones.

—Papá, Sue. Él es Edward, mi novio —Charlie me miró con la ceja alzada.

—Mucho gusto, Edward. Soy Sue —la mujer enseguida de mí me dio la mano la cual sacudí. Seguía nervioso pues Charlie solo se dedicaba a observarme.

—Así que tú eres el chico que hizo que mi Bells me dejara abandonado al otro lado del país ¿no?

— ¿Qué? Uh, señor… si quiere puede llevarse a su hija de-de nuevo, no-no fue mi in-intención llevármela de-de su la-lado —contesté nervioso sin saber realmente que había dicho.

—Es broma, muchacho—rió, mientras me daba un golpecito en la espalda que me hizo tropezar hacia adelante —Me alegra que mi hija haya formado aquí un grupo de amigos muy cercano y que no esté sola en la ciudad—Yo le sonreí con amabilidad deseando poder sobar mi hombro — Y bueno, ¿qué hacemos aquí? Estoy esperando el gran filete que me prometiste, Bells.

Ambos, padre e hija empezaron a caminar delante de nosotros. Bella sujeta del brazo izquierdo de Charlie mientras que el con la derecha se sostenía con su bastón, le pedí a Sue que me diera el carrito con las maletas y caminamos todos juntos hacia el auto.

Pronto llegamos a nuestra casa y Charlie y Sue fueron a su habitación para descansar un rato mientras terminábamos la cena.

— ¿No quieres ir un rato a la habitación a jugar? —Me acerqué a ella por detrás pasando por sus costados. Sabía que Bella podía sentir como de emocionado estaba.

—No —intentó ocultar su risa—mi padre y su novia están a unos metros de nosotros —dijo meneando su trasero contra mí. Pequeña bruja.

— ¿Podríamos escaparnos?

—Aleja tus sucias manos de mi hija, Edward Cullen—levanté mis manos sobre mi cabeza y giré nervioso para ver a Charlie.

—Juro que soy inocente —Les aseguro que miré como su mano iba hacia su cinturón ¿qué llevaría ahí? ¿Su pistola? Dios iba a morir. Mi corta vida paso frente a mis ojos.

—Papá, deja de molestar a Edward— Bella se giró y vio a su padre fijamente —Edward, mi padre está jubilado así que no tiene ningún arma o tiene permiso de portarlas —Mientras tanto Charlie reía a mis costillas.

—Bells —se quejó— ¿desde cuándo dejaste de ser tan divertida? —se acercó al refrigerador y tomó una botella de agua.

—Desde que tengo dos niños en casa: tú y Edward —rodó los ojos. Yo seguía con las manos en alto —Baja las manos ya, Edward —Asentí y me senté en un banco.

—Y Edward…No soy tonto, sé que tú y mi hija han llevado su relación un paso más, pero como cualquier padre me gustaría pensar que tienen una relación célibe, así que aleja las manos de mi niña —dijo antes de desaparecer de nuevo por el pasillo.

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La noche llego y con ello la cena con mis amigos, Charlie y Sue. Al parecer Sue se había llevado bien con las chicas y Charlie con los chicos, excepto conmigo. Ante sus amenazas decidí contener el contacto físico con su hija frente a él y a escondidas de él, no quería terminar muerto.

— ¿Y cuáles son sus planes? —nos preguntó Charlie después de conocer que mis amigos ya estaban comprometidos o casados.

¿Adivinen el estado civil de cada pareja? Aunque no lo crean Emmett y Rosalie seguían comprometidos preparando su boda de ensueño; y Alice y Jasper ¡estaban casados! A mí también me sorprendió pues no eran ni amigos, pero un fin de semana desaparecieron de la faz de la tierra y el lunes siguiente nos enteramos que se habían ido a Las Vegas.

—Estamos dejando que las cosas fluyan, papá. Cuando sea tiempo daremos el siguiente paso —contestó Bella por mí.

— ¿Piensas poner un anillo en el dedo de mi hija, Cullen?

—Esperen —no me miren así, todos en la mesa me observaban esperando mi respuesta — Ya le he preguntado a su hija infinidad de veces si quiere casarse conmigo y huye despavorida. No es mi culpa que le tenga miedo al matrimonio.

—Yo no le tengo miedo al matrimonio, Edward —Bella dejó sus cubiertos sobre al plato mirándome fijamente.

—Uh… ¿no lo tienes? —le pregunté rascándome la cabeza. Ella negó con la cabeza — ¿Y entonces porque siempre me ignoras cuando te lo pregunto? —Ella frunció el ceño y bufo.

—Bueno si me lo preguntaras correcta y formalmente tal vez te hubiera tomado enserio —Se cruzó de brazos y me miro enojada —digo, no es muy romántico preguntarlo mientras te rasuras frente al espejo o después de gritarme que necesitas papel en el baño.

Todos en la mesa rieron de mis propuestas, en tanto, Bella me seguía viendo furiosa.

—Yo lo siento —le dije sinceramente —Yo pensé que no importaría.

—Amigo, la propuesta es la diferencia entre un sí y un no. Siempre es importante —Emmett me dijo desde el otro lado de la mesa. Todos asintieron de acuerdo.

—Y si lo hago correctamente ¿me dirás que si? —le pregunté esperanzado.

—Tal vez —me dijo aun con los brazos cruzados e intentando ocultar una sonrisa.

—Entonces ahora es un bueno momento —Me paré de mi asiento y miré que me observaba con los ojos totalmente abiertos — Señor Swan, me gustaría pedirle la mano de su hija —le dije con un nudo en la garganta. El hombre asintió y me guiño el ojo —Uh...um...okay ¿no está haciendo calor aquí? —dije estirándome el cuello de la camisa.

"—Bella, sé que nuestra relación empezó de una manera poco convencional. Pero te puedo asegurar que desde que te conocí no pude sacarte de mi mente, eres la mujer más valiente, paciente y hermosa que he conocido en toda mi vida. Y aunque seamos la pareja más dispareja hemos encontrado una forma de encajar perfectamente tanto que no puedo pensar en un futuro en el que no formes parte. Te amo y te seguiría hasta el fin del mundo si es necesario ¿te casarías con este loco y enamorado nerd?

Espere paciente hasta que dijera las palabras que estaba esperando, hasta que ella seco sus lágrimas.

— Si, Edward. Si quiero casarme contigo —rió, mientras la tomaba en mis brazos y la abrazaba para luego besarla por unos segundos.

— ¿Y el anillo? —Preguntó Alice después de separarnos — ¿olvidaste el anillo, Edward? —me dijo con una sonrisa engreída en su rostro.

— ¿Cuál anillo? —le pregunté sin soltar las manos de Bella. Todos en la mesa empezaron a negar entre ellos y a murmurar cosas que no entendía.

—No te preocupes amor, junto lo escogeremos —Bella me beso de vuelta y olvide de nuevo el tema del maldito anillo.

Lo que importaba ahora era que ambos nos pertenecíamos y que nadie ni nada nos iba a separar de nuevo, porque a donde fuera Bella ahí iría yo y adonde yo fuera se que Bella me seguiría. Quién diría que al final si nos enamoramos y terminamos juntos. La vida no podía ser más perfecta en este momento.


Y ahora si ya se acabo. Espero que les haya gustado mucho la historia, muchas gracias por leer, dejar sus comentarios y agregar a favoritos y alertas.

Nos leemos pronto.