Disclaimer: Johanna Mason y el universo de Los Juegos del Hambre son propiedad de Suzanne Collins.
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I.
Alborada
La fría caricia del bosque se cuela por mi ventana y no hago más que suspirar ante el destello del sol despuntándose en las colinas.
Pero no, no es ese suspiro de desaliento que he visto en el rostro de mi madre tantas veces, sino que uno de vitalidad y entusiasmo tras el olor a pino por las mañanas. Porque a pesar del hambre carcomiéndonos las costillas y la muerte hostigándonos desde aquél estúpido lugar al que llaman Capitolio, sé que podría amanecer con una sonrisa mordaz y colorada mientras el viento me revolotee las hojas en el cabello y la taza de café humeante de mi padre caliente mis dedos.
Porque sin importar que somos esclavos de esos miserables payasos circenses, sé que levantar un hacha bajo el cielo rojizo y aquellas nubes regordetas de libertad, me hacen creer que soy la más fuerte de las guerreras.
La más fuerte del amanecer de Panem.
Nota de autor:
Tiempo durante el cual aparece la luz del día.
