Buenos días, tras una larga espera os dejo un nuevo capítulo espero que os guste. Veremos a ver como enfrentan la situación ahora que están solos y que se han propuesto poner de su parte para que todo vaya lo mejor posible.

Gracias a todos por estar ahí, siempre.

Los personajes no me pertenecen…

Capítulo 12

POV KATE

Estoy muy aburrida. Siempre he deseado un poco de tiempo libre para mí. Vale, miento, no me gusta el tiempo libre, porque lo que me gusta es mi trabajo, es de lo que de verdad disfruto. Pero ahora no puedo hacer nada de eso y me estoy volviendo loca. He vuelto a empezar "Lluvia de balas" que siempre me relaja, siempre me saca de todo, pero después de estar aquí, horas tumbada con el libro entre mis brazos, estoy empezando a inquietarme.

Luego esta Rick. Si esta allí parado a lo lejos observándome a cada momento. Él no sabe que yo lo sé pero sé que exactamente cuánto tiempo lleva ahí. No me gusta sentirme observada pero supongo que con él siempre ha sido así. Aunque ahora es por motivos distintos, sé que está preocupado por nuestro pequeño y eso hace que yo también me preocupe y no pueda olvidarme de porque estoy aquí. Y eso es mucho peor que el aburrimiento, que los dolores por estar todo el día tumbada, de la rabia que me da todo esto. Si a él le pasa algo yo… y siento que todo se me vuelve a caer encima y tengo que salir de aquí.

Empiezo a sentir como esa presión me atrapa de nuevo y acabo llorando sin poder controlarlo. Siento que estoy en un agujero negro que me engulle hacia dentro, lejos de todo esto. Y de repente siento unos brazos que me retienen que me devuelven a la realidad. Y me dejo llevar por él y lloro contra su pecho como tantas veces hice, pero ahora siento que no hay nada que él pueda hacer para que este peso que tengo en el pecho… este peso llamado culpabilidad se vaya y no vuelva jamás. Pero eso solo puede ocurrir si mi niño nace bien, hasta entonces esa losa estará en todo momento sobre mi cabeza. Eso y las dichosas hormonas que me tienen en un total descontrol interno. Lloro, rio, me enojo y me enfado por igual sin ningún motivo o razón. A veces, incluso pienso que estoy a punto de perder mi cordura.

Me separé de él despacio después de unos minutos. Él se quedo allí en silencio esperando a ver que era lo que necesitaba pero sin pedirlo, sin ofrecer nada porque me conocía lo suficiente para saber qué era lo que me sucedía en este momento y no era alguien que estuviera compadeciéndose de mi.

Necesitaba salir de esto sola como siempre, aunque desde que empecé con él… todo fue distinto. Él siempre estaba ahí apoyándome, hasta que yo lo eche, hasta que lo aleje. Y ahora lo había perdido para siempre, había perdido a mi marido, al hombre de mi vida, a ese que me entiende con solo mirarme y de nuevo noto una gran presión en el pecho, pero esta vez me la trago, tengo que hacerlo.

- Kate ¿Estás bien? - por fin se atreve a preguntar y yo solo asiento con la cabeza mientras me limpio las lágrimas que aún no han dejado de caer -Si necesitas algo… lo que sea… puedes pedírmelo.

- Estoy bien - dije intentando mentirle, pero sabía que no podía hacerlo - solo estoy cansada de esta maldita cama. Estoy aburrida.

- Si quieres, puedo llevarte al sofá y podemos ver una película o un programa de cotilleo - dijo haciéndome sonreír, él siempre sabía que decir en cada momento.

- Está bien.

- Perfecto, voy a preparar el sofá y ahora vengo - dijo saliendo disparado.

En ese momento caí, lo hacía por mí, pero él también necesitaba esto. Solo había pensado en mí, pero… ¿Cómo lo llevaba él? Tenía que estar todo el día pendiente de mí y yo no se lo había puesto nada fácil. Y luego estaba la preocupación que compartíamos ambos por nuestro pequeño. Se merecía que le pusiera las cosas un poco más fáciles por muy difícil que para mí fuera, él se merecía al menos eso.

- Ya está todo preparado - dijo apareciendo con una sonrisa en la cara y me jure a mí misma que solo por él, por verlo bien, intentaría hacer las cosas más fáciles, lo que pudiera permitirme hacer lo haría, por él, por nuestro pequeño… porque todo esto fuera lo menos doloroso posible.

- Rick… necesito ir antes al baño - dije sonrojándome por lo que le estaba pidiendo.

- Claro - dijo ayudándome a sentarme en la cama para luego cogerme por la espalda y las piernas y llevarme al baño - yo… - dijo señalando la puerta - te espero fuera… cuando acabes, llámame, estaré aquí.

- Vale, gracias.

Era tan adorable, era una de las cosas que me enamoro de él y verlo de nuevo así, me daba miedo, mucho miedo. Lo quería, eso no había cambiado, ni creo que fuera a cambiar nunca. Era con el único hombre del que me sentía completamente orgullosa de haber estado. Era el único hombre que me hacía feliz solo con una sonrisa, incluso antes de ser pareja o de conocer nuestros sentimientos. Era un hombre increíble, el cual yo sola había alejado de mí, y ahora tenía que aguantarme y tirar hacia adelante por nuestro bebe, él sería ahora el amor de mi vida. Y el me lo había dado también, el había germinado en mí, consiguiendo que ese pequeño milagro creciera en mi interior.

Acabé y tras lavarme un poco lo llame. Casi no acabé de pronunciar su nombre cuando ya estaba a mi lado. Eso me hizo sonreír, porque sabía lo importante que era para él sentirse útil. Y por eso me deje llevar, por eso me deje ayudar.

Me levanto con sumo cuidado y me llevo hacia el sofá que tenía muy bien colocado con un montón de cojines por todos lados para que estuviera más a gusto. Me depositó despacio sobre ellos y se quedó allí parado mirándome con un bobo.

- ¿Qué?

- ¡Oh! yo… ¿quieres palomitas para ver la tele? – pregunto anhelando una indicación mía para obrar.

- Si, yo… - lo cierto, es que tenía antojo, pero me daba vergüenza decírselo.

- ¿Qué?

- Me apetece algo dulce.

- ¡Aja! creo que habrá algún caramelo o algo así por aquí, sino voy en un momento a la tienda.

- No, me apetece… bueno, nada, mejor déjalo – no quería molestarlo más.

- No, dime.

- Quiero una piruleta - dije casi susurrando avergonzada.

- Ahora mismo salgo y te traigo una.

- No, de verdad….

- Que sí. No tardo nada - dijo recogiendo su cartera rápidamente y saliendo disparado. En el último momento volvió para atrás y se dirigió hacia mí - No te muevas. Aquí te pongo el móvil por si necesitas cualquier cosa. ¿Vas a estar bien? – pregunto ansioso.

- Que si… vete ya.

- Voy – y como alma que lleva el viento, salió como una exhalación a por mí piruleta.

- Rick.

- ¿Si?

- Gracias.

- No tienes que dármelas cada vez que haga algo. Lo hago encantado - dijo dedicándome una sonrisa justo antes de salir disparado por la puerta.

Tenía sentimientos encontrados cada vez que lo miraba, no podía negar lo que sentía pero luego estaba el miedo a volverme a equivocar, a hacerle de nuevo daño a él, a mí y a nuestro bebe. En él no dejaba de pensar y no sabía que era lo mejor para pero sin duda tendría dos personas que darían todo por él, juntos, o por separados. Y si nosotros estábamos bien eso le vendría bien al bebe y ahora estamos bien, lo bien que se puede estar en esta situación. Era mejor no hacer nada, era mejor vivir lo que nos había tocado vivir y eso sería lo mejor, tenía que mantenerme lo más fría posible porque no quería sufrir, pero mucho menos hacerles sufrir a ellos.

De repente sonó el teléfono que Castle me había colocado al lado. Me sorprendió ver el nombre de la persona que llamaba. Cogí aire y contesté al teléfono.

- Hola.

- Hola Kate. ¿Cómo estás? Mi abuela me ha contado todo.

- Estoy bien, Alexis.

- ¿Seguro?

- Si tranquila, tu padre me cuida bien.

- Para eso es el mejor. No quería molestarte solo…

- No molestas Alexis. Me alegra oírte.

- ¿Si? siento no haberte llamado antes. Debería haberlo hecho pero como estaban las cosas un poco raras con mi padre yo…

- Pase lo que pase con tu padre, no tiene que cambiar nada entre nosotras. Y ahora menos que nunca…

- Vas a ser la madre de mi hermanito o hermanita. Pero no solo por eso, Kate, para mi has sido muy importante. De verdad… me alegra de que aparecieras en la vida de mi padre.

- ¿A pesar de todo?

- A pesar de todo. Él ha sido muy feliz contigo, y todavía lo es. Sé que no tengo que meterme y no pienso hacerlo pero seré feliz si ambos sois felices. Pero solo vosotros sabéis que es lo que os hace realmente felices, así que no me meto. Pero para mí eres la persona que más feliz ha hecho a mi padre desde que tengo memoria, y pase lo que pase siempre formaras parte de nuestra familia - dijo con mucha tranquilidad, pero con la sinceridad que era propia de ella. No pude evitar que las lágrimas mancharan mi cara.

- Alexis… gracias. Y para mí también eres importante, todos vosotros. Me acogisteis muy bien y quiero daros las gracias por eso. Y quiero decirte que pase lo que pase yo… estoy feliz de haberos conocido y siempre estaréis en mi vida porque tendremos una persona que nos unirá por siempre, pero también porque de verdad os quiero a todos mucho.

- Y nosotros a ti Kate. Tengo que dejarte, pero cuídate y llama si me necesitas para algo.

- Gracias.

Colgué el teléfono con lágrimas en los ojos, pero de felicidad, por permanecer a estar increíble familia, y feliz porque mi hijo iba a tener la mejor del mundo.

En ese instante apareció Rick de nuevo por la puerta, me limpié las lágrimas para que no pudiera verlas pero me conocía lo suficiente como para engañarlo.

- Ya te la he traído, he traído muchas cosas más por si acaso… ¿Estás bien? ¿Ha pasado algo? – pregunto preocupado cuando noto el enrojecimiento de mis ojos.

- Todo está bien. Ven vamos a ver algo - dije haciéndole un pequeño hueco para que pudiera sentarse a mi lado.

- ¿De verdad? ¿Puedo? – pregunto como si yo fuera la reina y el solo un simple criado.

- Anda, ven…

CONTINUARÁ…

Veremos a ver cómo les va a partir de aquí, por ahora parece que Kate quiere poner de su parte y que no puede evitar sentir. Veremos a ver si Martha tiene razón y el roce hace el cariño.

Nos vemos mañana

XXOO

Twitter: tamyalways