Buenas y lluviosas tardes, como lo prometido es deuda aquí tenéis un nuevo capítulo para que no me matéis por el de ayer. Recordad que la semana que viene solo podré subir tres capítulos pero ya os avisaré. Gracias a todos por estar ahí.
Los personajes no me pertenecen…
Capítulo24
POV RICK
Estaba mirándole fijamente, no sabía si quería o no saber. Tenía tanto miedo que no sabía cómo me mantenía en pie.
- Hemos tenido problemas Rick, pero ahora mismo ambas están estables.
- Entonces… ¿Están bien?
- Lo están. Al principio la niña no respondía. Creía que no iba a salir pero… conseguimos recuperarla y ahora esta en la sala de incubadoras. A Kate la vamos a llevar en cuanto la preparen a una habitación, allí podréis estar con ella aunque tardará un poquito en despertar.
-Están bien - dije con una sonrisa más para mi mismo que para nadie. No podía creérmelo ambas estaban bien, todo estaba bien.
- ¿Cuándo podremos ver a la pequeña? - dijo Alexis con una sonrisa y yo la atraje hacia mí con un fuerte abrazo.
- Tendréis que esperar…
- No puedo…
- Está bien, podrás verla solo tú un ratito. Los demás tendréis que esperar. Pero antes será mejor que vayáis con Kate.
- ¿Cuándo despertará?
- Tardará unas horas, por lo menos un par.
- Gracias doctor.
- He hecho mi trabajo.
- No, ha hecho mucho más - dije con una sonrisa feliz de que ambas estuvieran bien. Nos abrazamos todos felices por la gran noticia. Todo estaba bien, parecía que la cosa estaba mucho mejor de lo que había pensado.
Pasados unos minutos llegaron los médicos con Kate. Estaba muy blanca pero aun así estaba guapa. Les dejamos hacer y cuando nos dejaron a solas me acerque a la cama y tras cogerle la mano le bese suavemente la frente. Se le veía muy cansada, sin duda había tenido que ser muy duro todo. Pero había salido bien y con eso de momento me bastaba.
- Ha sido toda una campeona.
- Si lo ha sido - contesté a mi madre mientras no dejaba de acariciar a Kate, no podía dejar de tocarla, no quería volver a alejarme de ella.
- Has tomado una buena decisión - dijo Jim dándome una palmadita en el hombro y se lo agradecí con una sonrisa. Estaba tan asustado ante la decisión tomada, por haber contradicho a la decisión de Kate, pero tenía que hacerlo, necesitaba que ella estuviera conmigo aunque sabía que si le llega a pasar algo a nuestra pequeña no me lo hubiera perdonado en la vida, pero con lo que no hubiera podido vivir era con saber que no la iba a volver a ver en la vida, que la iba a perder. Con eso nunca hubiera podido vivir.
Ahora tenerla aquí de nuevo, conmigo y sabiendo que nuestra pequeña seguía luchando me hizo sentir algo más tranquilo aunque no podía estarlo del todo hasta que ella despertara y hasta que podamos tener a nuestro bebe con nosotros, hasta que podamos empezar a vivir como una familia normal.
- Rick… - dijo el médico apareciendo por la puerta.
- ¿Si?
- ¿Quieres conocer a tu hija?
- Claro… - dije con cara de tonto mientras seguía al doctor rápidamente para conocer a mi niña.
Estaba nervioso, no pude evitar recordar el primer momento en ver a Alexis, la primera vez que la tuve en brazos y sabía que sería un poco distinto pero que sentiría lo mismo el amor que siente un padre por un hijo.
- Mary, este es el señor Castle. ¿Puedes prepararle para que vea a su hija?
- Claro doctor - dijo la enfermera con una sonrisa mientras me dirigía hacia una habitación donde me hizo ponerme un mono, una mascarilla y un gorro y me insto a lavarme las manos con un jabón que tenía allí.
- ¿Está listo?
- Si.
- ¿Nervioso?
- Si.
- ¿Es su primera vez?
- No, ya tengo una hija pero nunca…
- Tranquilo, gracias a los avances médicos la esperanza de vida de estos niños ha mejorado notablemente. Verá como todo sale bien.
- Eso espero-dije sonriendo mientras pasábamos por la gigante ventana donde estaban todos los niños recién nacidos.
- Miré, esa de allí, de la derecha, es la suya. Pero entremos para que pueda verla mejor.
Yo trague saliva y la seguí hacia el interior. Estaba muy emocionado por lo que significaba el poder conocerla.
Cuando entré en el interior y vi un montón de cunas e incubadoras llenas de niños no pude evitar ponerme nervioso pero nada comparado a cuando la enfermera me miro y me acompaño a una urna de cristal trasparente donde apenas se veía a mi pequeña hija.
- Esta es su hija.
Cuando la mire y la vi tan chiquitina, sentí como el corazón se me aceleraba a mil por hora. Eran tan diminuta, mucho más de lo que fue Alexis cuando nació y tampoco fue muy grande. Pero a pesar de eso era muy guapa, mi pequeña era preciosa a pesar de tener unos cables que cubrían mucha parte de su pequeño cuerpo.
- Si quiere puede tocarla.
- ¿Puedo?
- Si claro - dijo separándome un poco para poder meter la mano por un pequeño agujero por donde toco a la niña – ¿Ve? así.
- Gracias - dije tragando saliva mientras metía la mano del mismo modo que había hecho la auxiliar. Tenía tanto miedo de tocarla, era como si fuera a romperse de lo chiquitina que era, pero al sentir el roce de su piel en mis dedos, al sentir como se movía, como estaba viva, me emocione de tal modo que rompí a llorar.
- Le dejo unos minutos a solas con ella. Pero solo unos minutos. Ahora volveré.
- Si claro. Gracias - dije sonriendo, pero sin quitar la vista a mi pequeña, que parecía reconocer mi voz y mi tacto.
Tenía unas ganas terribles de protegerla. Antes cuando estaba en el vientre de su madre podía hacer poco para ayudarla, pero ahora… ahora podía hacer menos. No podía hacer nada para que su seguridad y su salud mejoraran, no podía hacer nada para mantenerla a salvo aunque en el mundo en que vivimos es muy difícil mantener a alguien a salvo. Era algo que había aprendido ya con Alexis pero era distinto. Ahora solo ella podía luchar por su vida, yo no le servía de nada, solo esperaba que tuviera los genes de su madre.
Pasé unos minutos con ella sin dejar de mirarla, se me caía la baba de verla allí por fin y poder tocarla. Tenía miedo de perderla y mucho más ahora, después de verla, pero estaba feliz porque ahora que la había visto y tocado, sabía que todo saldría bien, tenía que salir bien.
- Señor Castle, tenemos que salir ya.
- Sí, claro – respondí echándole una última mirada a mi hija.
Cuando salimos de la sala, me encontraba mucho más feliz y tranquilo que cuando entre. Estaba radiante de felicidad. Deseaba que Kate pudiera verla, seguro que se le caería la baba y sabía que una vez que la viera, su vida cambiaría por completo.
Me despedí de una enfermera y me dirigí hacia la ventana para verla de nuevo y allí me encontré con mi otra pequeña, aunque ya hubiera crecido, para mí siempre lo sería.
- Hola cariño.
- Hola. ¿Ya la has visto?
- Sí, es muy pequeña - dije abrazándola con fuerza – mira - dije señalando hacia donde estaba su hermanita - ¿Ves aquella última?
- Si.
- Pues esa es tu hermanita.
- ¿Cómo la has visto?
- Es muy pequeña. La he podido tocar y me he sentido… no sé… es algo que no sé puede definir. Recuerdo el primer día que te cogí en mis manos y fue un sentimiento parecido. Me sentía nervioso porque no sabía cómo hacerlo. No sabía cómo iba a conseguir ser alguien que pudiera sacarte adelante, como iba a ser un bastón para algo tan pequeño. Ahora quizás esté más preparado pero…
- Es distinto - dijo sonriéndome.
- Sí, estoy igual de emocionado y de asustado. Creo que nunca me voy a sentir preparado.
- Pues lo estás y mucho, te lo prometo. Además esta vez tienes a Kate. Ella también va a ser una gran madre.
- Si, lo será. Tengo unas ganas de ver su cara cuando conozca a nuestra niña - dije con una sonrisa en la cara.
- Será muy feliz, vais a ser todos muy felices.
- Si, vamos a serlo todos cariño - dije abrazándola con todas mis fuerzas.
- Rick - dijo una voz a mi espalda y cuando me giré me encontré con Jim - Kate ha despertado -dijo y yo no necesité escuchar nada más. Besé en la cabeza a mi Alexis y salí disparado en busca de la mujer de mi vida.
CONTINUARÁ…
Gracias por seguir leyendo y como siempre los comentarios son bienvenidos.
Nos vemos el lunes hasta entonces disfrutad…
XXOO
Twitter: tamyalways
