Buenos días, os dejo con un nuevo capítulo de la historia, con otro momento bonito y entrañable. Espero que os guste.

Los personajes no me pertenecen…

Capítulo 26

POV RICK

Conseguimos que descansara durante unas horas pero cuando se despertó no dejaba de darme la lata con ir a conocer a su hija y ya no podía decirle que esperara un poco más porque estaba empezando a inquietarse y eso no era bueno para ella pero mucho menos para los que estábamos a alrededor.

- Kate tranquilízate. El doctor ha dicho que ahora viene una enfermera para llevarte.

- Ya, pero de eso hace mucho tiempo.

- Kate han pasado cinco minutos.

- No.

- Si.

- Vale, quizás esté un poco nerviosa.

- ¿Un poco nerviosa? - dije riéndome de verla casi temblando.

- No todos los días…

- Se conoce a tu hijo, lo entiendo. Pero va a ir todo bien. Vas a enamorarte de ella en cuanto lo veas y ella de ti lo sé.

- ¿Cómo estas tan seguro?

- Porque es fácil enamorarse de ambas - dije sonriéndole para intentar calmarla y ella me devolvía la sonrisa, esa sonrisa que hacía que mi corazón se pusiera a bailar.

- Estoy tan nerviosa que no sé cómo puedo estar parada más de dos segundos. Es como si necesitara tocarla para saber…

- Para saber que está bien - dije acabando por ella y la vi asentir - Kate te entiendo. Pero todo va a ir bien te lo prometo.

- Ahora mismo…

- Sé que mi promesa no te vale para nada - dije sonriéndole - anda voy a ver si viene ya la enfermera - dije riéndome mientras salía hacia fuera para quitarme la locura de Kate de encima.

Apenas salí por la puerta apareció la enfermera con una silla de ruedas y se paró al verme en la puerta.

- ¿Eso es para ella? - dije señalando la silla.

- Sí, el doctor no quiere que pase mucho tiempo de pie.

- Vale, pero se encargara usted de dársela. Va a enfadarse cuando le diga que la use - dije con una sonrisa entrando detrás de ella.

- Hola Kate. Vengo para llevarte a ver a tu hija.

- ¿Y eso? - dijo señalando la silla.

- Para llevarte.

- No, va a ser que no – dijo mientras se sentaba decidida en la cama.

- Kate no debes caminar. Son órdenes del médico.

- No, por favor, puedo andar, tampoco es para tanto.

- Si quieres, voy a por el doctor. Pero creo que me dejo muy claro que con ella o tendrías que esperar unos días más.

- Pero… - vi como dudaba y sonreí al ver su cara, sin duda la enfermera había ganado esa partida - está bien – respondió sentándose en la silla con cara de pocos amigos.

- Mejor la llevo yo - dije colocándome detrás de ella para poder empujar la silla.

- Estas disfrutando con esto ¿verdad? - pregunto molesta y no puedo evitar reírme - serás… esta te la guardo.

- ¿Ah sí? ¿Y que me vas a hacer? Si quieres pienso en unas cuantas cosas que puedes hacerme - digo en tono de broma y vi como se mordía el labio para evitar que viera la sonrisa que se dibujaba en su cara.

Cuando llegamos a la cristalera donde se podía ver la sala de las incubadoras, Kate ya no podía más con los nervios. Se retorcía las manos sobre sus piernas, se mordía el labio y no dejaba de mover las piernas. Me gustaba verla así, no es que me gustara verla nerviosa pero si por algo tan bonito como era conocer a nuestra pequeña.

- Ahora te voy a llevar a una sala donde podrás cambiarte y te llevaré a ver a tu hija - dijo la enfermera.

- ¿Estas bien?

- Si - dice con los ojos vidriosos de la emoción.

- Disfruta de este momento, te espero fuera - dije besándola suavemente y con una sonrisa la deje pasar.

No podía estar más emocionado. No tanto como cuando yo la conocí, pero sabía lo importante que era para ella. Estaba deseando verla de cerca, pero como de momento no era posible pasar los dos, me conformaba con verlas a ambas desde la ventana.

No tuve que esperar mucho para ver como Kate entraba ayudada por la enfermera al interior de la sala. Andaba con dificultad pero con una sonrisa en la cara pasando entre las incubadoras llenas de niños. De repente se paró delante de la nuestra pequeña y sentí una emoción tremenda, tanto es así que no pude evitar que las lágrimas cayeran por mis mejillas al verlas juntas por primera vez.

POV KATE

Entré con paso complicado entre todos esos pequeños buscando a la mía. Estaba tan nerviosa y emocionada por verla por primera vez que me temblaba todo el cuerpo y si no es por la enfermera que iba a ayudándome a cada paso que daba quizás no hubiera podido llegar hasta donde estaba ella.

- Es está de aquí, esta es su hija - dijo la enfermera parando de golpe. No podía verla todavía porque el cuerpo de la enfermera me tapaba, pero cuando la enfermera se aseguró que estaba bien que podía soltarme, se quitó y la vi, sentí una explosión de sentimientos que nunca antes había sentido.

Estaba viendo su carita por primera vez. Y era algo que no puedo explicar con palabras. Era preciosa, pero Castle tenía razón, era tan pequeña que me daba miedo hasta de que pudiera romperse.

No podía dejar de sonreír a la vez que lloraba sin poder evitarlo. Era un sentimiento increíble era como si me doliera el corazón de tanta felicidad. Nunca antes había visto algo tan bonito, nunca antes nadie me había hecho sentir así.

- ¿Quiere tocarla?

- Yo… ¿puedo?

- Claro. Hoy no la cogerás pero en poco tiempo podrás cogerla, es más, será bueno para ella sentir la piel de su madre - dijo la enfermera mientras manipulaba la incubadora para que pudiera meter la mano. Tenía miedo de tocarla y de que pudiera hacerle daño y la enfermera debió de darse cuenta – tranquila, es mucho más fuerte de lo que parece.

Yo trague saliva y con cuidado metí mi mano sin llegar a tocarla, aun me sentía extraña de poder hacerlo y entonces mi pequeña se movió hacia mi mano y nuestras pieles se tocaron, sentí una electricidad que me recorría todo el cuerpo y llore de la gran alegría que sentía, porque hasta este momento, no me di cuenta de lo importante de este momento.

La acaricie y por primera ver sentir esa pielecita enrojecida bajos mis dedos me puso la piel de gallina. Sonara presuntuoso, pero hubiera jurado que me reconoció. Y se lo dije.

- ¡Ey! Chiquitina, soy yo, la que te hablaba cuando me dabas pataditas, vamos a pasar mucho tiempo juntas, así que empieza a acostumbrarte a mi voz, porque a partir de ahora vas a oírme mucho. Tienes que ponerte bien rápido, porque no sé si podre estar lejos de ti, así que deja de remolonear y crece rápido. Tu padre no me dijo que fueras tan bonita, te pareces a él, aunque esos ojitos, creo reconocerlos… ¿Sabes? Entre las dos vamos a volver loco a ese de ahí afuera, vas a tener que ayudarme, porque sola es muy aburrido.

- Tenemos que salir ya. Tienes que descansar.

- ¿No puedo quedarme un poco más?

- No es recomendable. Esta tarde si quieres podrás venir otra vez. ¿Te parece?

- Vale - dije resignada a dejarla porque después de verla, de tocarla, sabía que no iba a querer separarme más de ella en mi vida, iba a ser un infierno todo esto tiempo, quería llevármela a casa, quería estar a cada momento con ella, quería que estuviera bien, quería que dejara de sufrir que pudiera vivir feliz y sana, eso es lo que quería.

Al salir la enfermera me ayudo a cambiarme y ya cansada casi sin poder aguantar más me deje caer sobre la silla exhausta a pesar del poco esfuerzo que había tenido que hacer, pero estaba feliz, muy feliz.

Cuando salí hacia el exterior me encontré con Rick que me miraba con los ojos vidriosos sin duda de haber estado llorando. Estaba sonriendo y yo también ambos éramos felices de poder disfrutar de nuestra hija.

-Déjela ya me encargo yo-dice Rick despidiendo a la enfermera y acercándose hacia mí. Ambos no podemos dejar de sonreír.

-Es increíble-digo de repente sin poder evitar de nuevo emocionarme por lo que acaba de pasar y Rick se agacha quedando cara a cara y con la ternura que siempre me dedica me las limpia.

-te he visto. Por el cristal-dice señalando un enorme cristal a poca distancia.

-Ha sido increíble. He tocado sus deditos, y se los he contado y su carita y todo…es perfecta.

-Claro se parece a su madre.

-¿Se parece?

-Claro-dice sonriendo.

-No soy buena para sacar parecidos.

-Pues créeme se parece a ti, ¿no ves lo guapa que es?

-Sí, es muy guapa. Quiero llevármela a casa ya. No quiero separarme de ella.

-Lo sé. Eres madre Kate es normal que te sientas así.

-Entonces porque no pudo estar con ella.

-Dale un poco de tiempo, después no te separaras de ella. Ahora vamos a la habitación tienes que descansar.

-Ok-dije dejando llevar pero con la sensación de que algo se me rompía en el interior al separarme de ella, cada paso era una puñalada en el corazón. Sin duda estaba completamente enamorada de esa pequeña, sin duda mi hija ya me había robado el corazón.

CONTINUARÁ…

Gracias a todos por leer hasta aquí y espero vuestros comentarios. Recordad que mañana será el último capítulo de la semana y hasta el martes no podré volver a publicar, espero dejaros con un buen sabor de boca.

Gracias y que paséis un buen día.

XXOO

Twitter: tamyalways