BW17: ¡El gimnasio de Nimbasa está esperando! ¡Conoce a los Cambiadores!


—Cold Opening—

El narrador abre el episodio diciéndonos que Hilbert y Dawn acaban de llegar a ciudad Nimbasa. Sigue siendo muy temprano en la mañana, y nuestros héroes han decidido desayunar en una cafetería estilo americana.

Hilbert se ve muy exhausto, con ojeras y bostezando, y lentamente sorbe café negro de una taza. Por el contrario, Dawn se ve despierta y alerta, al igual que todos los Pokémon que los acompañan.

Mientras continúa bebiendo su café, Hilbert menciona que siente que está olvidando algo acerca de la ciudad.

—Hay algo importante que íbamos a hacer aquí además de visitar el gimnasio… pero no recuerdo bien —él dice.

—¿No te iba a enviar dinero tu mamá? —pregunta Dawn

—No, no es eso

—¿Tocaba lavar la ropa?

—Tampoco… ¡Ah! ¡Ya estoy mucho mejor! —exclama Hilbert, habiendo tomado otro trago de café —Bueno, sea lo que sea, ir hoy al gimnasio a conseguir otra medalla es lo más importante, no es así, ¿muchachos? —él sigue, ahora dirigiéndose a sus Pokémon, quienes reaccionan con determinación.

Hilbert entonces se levanta y se agacha junto a donde ellos están comiendo.

—Vullaby, sé que eres la chica nueva del grupo y todo, pero creo que debes esperar un poco antes de tu primer batalla importante —le dice a la Pokémon —Necesitamos entrenar más, y creo que lo mejor que podemos hacer es que veas cómo peleamos.

—Temporada: Pocket Monsters BW: Revolución—

—Opening: Best Wishes—

—Corte comercial—


—Primer acto—

Hilbert y Dawn están ahora en una plaza del centro de la ciudad, buscando el gimnasio en un mapa que acaban de comprar de un quiosco.

—¡Ahí está! —dice Dawn cuando lo encuentra —Pero qué raro, mira en qué lugar

—¿Un parque de diversiones? —cuestiona Hilbert cuando ve el lugar en el mapa

—Me pregunto si habrá que pagar para entrar —continúa Dawn

—Parque de diversiones… siento que tiene que ver con lo que tengo que hacer aquí…

—Pues en realidad sí… Digo, ahí está el gimnasio.

—Sabes, quizás ya había leído o visto en algún lado que el gimnasio estaba en un parque y apenas lo estoy recordando

—Eso puede ser…

—Bueno, ahora sólo tenemos que tomar el metro y bajarnos en la estación que está en frente. La estación más cercana de aquí es la Central que está a unas cuadras.

Hay una transición. Hilbert y Dawn llegan a pie a la Estación Central de Nimbasa, donde se juntan todas las líneas del metro y ferrocarril de la ciudad. Adentro hay muchas tiendas y muchas cabinas de teléfono.

Tras comprar los boletos, Hilbert ve un reloj que cuelga del techo y siente alivio al ver que aún es temprano. Él expresa que quiere partir al siguiente destino tan pronto como termine su batalla contra quien sea que sea líder del Gimnasio.

En ese momento, Dawn ve un vestido azul en el aparador de una de las tiendas al interior de la estación, y viendo también que aún es temprano, ella no duda en entrar para comprarlo y luego usarlo en un Musical. Entonces Hilbert se sienta en una banca mientras espera a que Dawn salga de la tienda.

Mientras está sentado, Hilbert voltea a ver el interior de la enorme estación y a la gente que está caminando por ahí. Pero mientras mueve su cabeza para ver alrededor, él de repente capta una figura femenina a la que comienza a seguir desde el momento en que pasa por la entrada principal. Al principio se le ve como una silueta, pero pronto la imagen se aclara y vemos a una joven que viste un chaleco negro, blusa blanca y shorts de mezclilla muy cortos y rasgados, y que además porta una gorra blanca y amarró su cabello café oscuro en una coleta.

Un par de flashbacks muy breves pasan frente a los ojos de Hilbert a medida que ella se acerca. En ellos vemos a una niña muy pequeña con cabello y cara muy parecidos a las de la joven. Él cree tener recuerdos de ella, pero no está seguro de que sea la misma persona. No obstante, Hilbert está notablemente sonrojado y su cara llega a ponerse completamente roja cuando la joven pasa justo frente a él, sin embargo, ella no se percata de que él está ahí y continúa con su camino.

Él sigue sin poder quitarle los ojos de encima hasta que ella llega a un pasillo que está notablemente vacío en comparación con el resto de la estación: es una entrada a una sección de la estación que se supone que no está en servicio. En la boca del pasillo hay un hombre de apariencia punk a quien ella saluda con una seña particular, lo que intriga enormemente a Hilbert.

Hilbert se levanta de la banca y va hacia el pasillo, pero antes de llegar se ve detenido cuando un grupo de hombres vestidos con abrigos de piel, sombreros y lentes de sol pasa frente a él. Uno de ellos choca con él, y cuando el hombre cae al suelo, su abrigo se abre y rápidamente muestra la armadura del Equipo Plasma, lo que de inmediato alerta a Hilbert, aunque a la vez pretende no haber visto nada. Es en éste momento que él por fin recuerda lo que iba a hacer en Nimbasa: vería a N en la rueda del parque de diversiones, y ahí se supone que él le aclararía más acerca de sus planes.

Él entonces encuentra a Dawn al momento en que ella va saliendo de la tienda, le alerta de la presencia de Plasma, y le dice que tienen que hablar con N.

Hay una transición. Vemos a Hilbert y Dawn sentados en un vagón de metro. Ahí ellos continúan su conversación.

—Esos tipos se aparecen en todos lados —dice Dawn

—Pero tú ya sabes que no podemos dejar que sigan con lo suyo —le contesta Hilbert

—¿Pero qué podemos hacer?

—Tenemos que hablar con N. Él sabe todo lo que está pasando. Quizás somos los únicos con los que él ha hablado antes. Recuerda que cree que somos especiales.

—No sé… se ven más serios que el Equipo Rocket, eso sí… Aunque… ¿no se supone que vas a visitar el Gimnasio primero?

—¡Maldición! Es verdad. Y no quiero quedarme más tiempo aquí. Nos hemos estado atrasando muchísimo… Los chicos y yo tendremos que ser rápidos y efectivos. Primero la batalla, luego busco a N, y tan pronto como sea posible nos vamos rumbo a Driftveil.

Hay una nueva transición. Nuestros héroes ahora están adentro del parque y en el centro de éste se encuentra un edificio enorme, color índigo y de estilo futurista: es aquí donde se encuentra el Gimnasio.

Hilbert se percata de que hay dos filas dirigiéndose a distintas entradas del edificio. Junto a él hay una placa bajo una astabandera, la cual él lee en voz alta:

—El Pabellón Kanto. Construido para la Feria Mundial de Nimbasa de 1964. Ahora sede del Gimnasio Nimbasa, el Auditorio Devon y la montaña rusa «Tornado de Gyarados»

Él entonces nota que hay una entrada que está vacía, y a medida que se va acercando se da cuenta que es la entrada al gimnasio, pero también se da cuenta de que éste está cerrado, con una nota al exterior.

—«Lo sentimos. Por el momento, la líder se encuentra ocupada» —lee Hilbert —¿Haciendo qué cosa? —él cuestiona. En ese momento un mensaje es transmitido a través de altavoces colocados a lo largo del parque.

—«La talentosa líder de gimnasio y supermodelo internacional, Elesa, se presentará en la pasarela en unos minutos más en el Auditorio Devon» —dice una voz masculina

—Supermodelo y líder, entonces —se dice Hilbert —Abrá que ir al evento, a ver si podemos hablar con ella en cuanto acabe.

Mientras tanto, vemos a los miembros del Equipo Plasma que estaban en la estación hablando por teléfono en una de las cabinas. Ellos se están comunicando con Lord Ghetsis, quien se encuentra en el asiento del copiloto de un sedán negro de lujo, y está contestando a través de un celular que está notablemente pequeño y dañado.

—¿Cómo está Lord N? ¿Lo han visto? —les pregunta Ghetsis

—En estos momentos debe estar caminando rumbo al parque de la vieja Feria Mundial —dice uno de los reclutas, con voz seria y neutra.

—¡Simón! El parque acá con la rueda de la fortuna, y la montaña rusa que está acá bien chin… —dice otro de los miembros que acompañan, pero el primer recluta lo interrumpe dándole un bofetón con un guante.

—¿No pudieron continuar siguiéndolo para asegurarse de que llegue a salvo? —pregunta Ghetsis

—Lo lamentamos, pero no hemos podido seguirlo de la misma forma que lo hemos hecho el resto del viaje. En la ciudad nos ha sido más difícil evitar que nos note —contesta el primer recluta —Pero sabemos bien su rumbo. Lord N no ha pasado por peligros y confiamos en que llegará a su destino en cuestión de minutos y sin mayor problema, mi Lord.

—Entiendo —dice Ghetsis, sorpresivamente calmado —Después de todo, no queremos que él se dé cuenta que ustedes lo han estado protegiendo a sus espaldas desde la operación anterior.

—Es una lástima que esos huesos no hayan sido de un Pokémon legendario, pero no importa ya. ¿El plan sigue en pie, mi Lord?

—Por supuesto que sí. Sólo denle tiempo a Lord N para que llegue al parque. Una vez que esté dentro ya podrán buscarlo y hablar con él. Pídanle que los acompañe. Los veré con él en la entrada junto con los otros Sabios y los súbditos que hicieron el viaje con nosotros. Él ya sabe que lo veré.

—Ya rugistes carn –

—Entendido, mi Lord.

Después de esto vemos que a Ghetsis le siguen decenas de camionetas de lujo en color negro, todas ellas repletas de reclutas del Equipo Plasma. Dentro de su auto, en los asientos traseros, le acompañan el sabio Gorm y otro más llamado Zinzolin, mientras que un recluta anónimo maneja el vehículo.

Una vez terminada la llamada, Ghetsis baja la ventana y arroja el celular a la carretera, para que éste sea destruido por una de las camionetas.

—A partir de este punto nos comunicaremos a través de radio —dice Ghetsis

—¿Y la policía no podrá oírnos en sus radios? —pregunta Gorm

—Lord Ghetsis ya planeó todo con gran anticipación —dice Zinzolin

—El plan requiere que la policía nos encuentre. Es mucho más fácil que ellos rastreen una conversación de radio —dice Ghetsis —Por ahora mi mayor preocupación es N. Si se entera de esto nos tendremos que ir de inmediato.

—Y perdone que esté tan preguntón hoy pero, ¿para qué queremos que la policía se de cuenta? —cuestiona Gorm

—Para que sean menos policías los que presten atención a nuestros súbditos que estarán tomando todos los Pokémon de la ciudad —dice Zinzolin (lo que dice adelante se ve en pantalla) —Los oficiales nos seguirán al parque de diversiones donde Lord Ghetsis dará su discurso. Los súbditos de mayor rango tomarán el parque, lo que atraerá más atención de su parte, y todos los demás nos ayudarán a tomar la ciudad, ocupando negocios, hogares… No olvide que usted sacará a N de la ciudad una vez concluido el discurso, mientras que Lord Ghetsis y yo comandaremos el sitio una vez que los reclutas de menor rango hayan terminado de trastocar la ciudad.

En el Auditorio, Hilbert y Dawn están presenciando el evento de pasarela de Elesa, quien está acompañada de más modelos. A Hilbert se le ve muy aburrido, pero por el otro lado Dawn está emocionada por los atuendos que se están enseñando y se imagina usándolos.

Hilbert sólo empieza a poner atención cuando Elesa llega hasta el frente de la pasarela y saca un par de Pokébolas, de donde salen dos Emolga, uno de ellos con un moño rosa para demostrar que es hembra.

—«Hasta que por fin pasa algo interesante» —piensa Hilbert, justo después de registrar al Pokémon en su Pokédex

Elesa y las demás modelos forman una fila, y tras esto ella le ordena a los Pokémon que salten y que simultáneamente usen Cambio Voltio el uno con el otro, lo que confunde a Hilbert, pues él sabe que el ataque causa daño. Sin embargo, al ser disparado al mismo tiempo, los ataques chocan en el aire soltando chispas de colores, mientras que los Pokémon no reciben daño y sólo cambian de lugares a una velocidad extraordinaria. Ellos continúan haciendo hasta que Elesa les ordena usar As Aéreo* contra el suelo de la pasarela.

A continuación, la misma voz que anunció el inicio del evento está ahora anunciando que Elesa y su diseñador de modas estarán participando en una rueda de prensa en una sala de conferencias, cuyo acceso está en el backstage del auditorio, y que habrá libre acceso al público, mas sólo los miembros de la prensa podrán hacer preguntas. Decidido, Hilbert va con Dawn a la sala para esperar a Elesa y poder hablar con ella al momento en que la rueda de prensa termine.

Hay una transición. Elesa y su diseñador, un adulto de piel muy clara, cabello teñido de lila en forma de hongo, y de traje blanco con corbata morada con puntos blancos, están sentados frente a los reporteros, quienes en conjunto hacen preguntas al azar, incoherentes y raras, como «¿cuántos pares de zapatos [tiene Elesa]?» o «¿cuántos metros mide la Torre de Radio de Johto?»: el nombre del diseñador, Shirley, es revelado cuando uno de los reporteros pregunta por qué lleva ese nombre si «normalmente es de mujer». Pero por fin, uno de los reporteros hace una pregunta más coherente:

—¿Cuáles son sus planes para esta semana? —pregunta el reportero

—Shirley y yo saldremos en un mini-tour para promover la nueva colección que saldrá el mes que viene —dice Elesa —Hoy mismo tomamos un tren a ciudad Driftveil porque mañana nos presentamos en un centro comercial, y ese mismo día volamos hasta Kanto, donde nos vamos a quedar una semana en ciudad Azulona para presentarnos en un centro comercial y dar más entrevistas.

—Eso significa que Elesita chula no va a recibir a nadie en el gimnasio hoy —dice Shirley —Y bueno, tenemos que salir lo más pronto posible, así que a los de las cámaras les digo fuchi de aquí.

Hilbert frunce el ceño fuertemente, molesto por pasar tanto tiempo esperando para que a fin de cuentas resulte que no podrá desafiar a Elesa hasta dentro de varios, varios días. Su expresión molestia rápidamente cambia a una de decepción.

Una transición pasa por la pantalla y ahora Hilbert y Dawn aparecen afuera de la entrada del gimnasio, sentados en la orilla de un jardín que circunda el enorme edificio.

—Tendremos que esperar aquí, supongo —dice Hilbert, desanimado

—¿No puedes pelear primero en el gimnasio en Driftveil? —pregunta Dawn

—Leí que se necesitan al menos tres medallas para pelear en él —él responde —¿Y tú no tienes algún Musical?

—El próximo en el que planeo participar es en ciudad Mistralton. Y para eso falta más que un buen rato…

—¿Entonces qué se supone que vamos a hacer?

Entonces arriban a la escena Elesa junto a Shirley, quienes llegan diciendo que deben poner otro letrero para avisar que no estarán en la ciudad por «al menos diez días». Para no desaprovechar el momento, Hilbert salta frente a ella para pedirle una batalla rápida antes de que ella tenga que partir.

Mientras tanto, el convoy Equipo Plasma sigue sobre una autopista y ya se puede ver a la ciudad de Nimbasa en la cercanía. Viendo el interior de algunos de los autos, se puede notar que los reclutas tienen todo lo necesario para comenzar a robar los Pokémon de la población. Sin embargo, Ghetsis les dice que no pueden comenzar hasta que él llegue al Parque, y les explica a los otros Sabios que le acompañan que lo hace para asegurarse de que N no vea el sitio que efectuarán los demás miembros de la organización.

—¿Pero por qué es tan importante que Lord N no vea nada de lo que haremos aquí? —pregunta Gorm —No es como si nunca hubiera visto algo como esto antes.

—Esto no será nada parecido a lo que hemos hecho antes —dice Ghetsis —En ésta ocasión tendremos a muchos más súbditos en acción, y los de más bajo rango aún no saben mucho de comportarse, con ese lenguaje y con ese carácter que tienen de seguro habrá mucho caos, pero es necesario que adquieran experiencia. Además, la toma del control del gobierno local no será nada limpia, eso se los aseguro. Obviamente Lord N se enterará de que tomamos la ciudad, pero no debe enterarse de la forma en que lo habremos hecho. No aceptará que nosotros tengamos que usar la violencia para llegar a nuestros fines, pero es la única forma en que podemos lidiar con estos viles usurpadores de la libertad.

—Tiene razón, Lord Ghetsis —dice Zinzolin —Lord N fue criado lejos de toda barbarie. Lo que ha visto hasta ahora no se compara con lo que pasará hoy.

—Si tiene que haber sangre, que así sea, mientras que sea para lograr nuestra justa causa, pero más vale que Lord N no vea ni una sola gota —dice Ghetsis

Siguiendo esto, la escena cambia al centro de Nimbasa, donde vemos a N abordando el metro con dirección al parque.

—«Espero con ansias ver a mi padre y a mis amigos también» —él piensa, estando sentado arriba de un vagón.

—Corte commercial—


—Segundo acto—

De regreso en la entrada del gimnasio, vemos a Hilbert rogándole a Elesa por una batalla, mostrándole sus dos medallas y sus Pokémon en el proceso, pero ella se excusa con el hecho de que tiene que tomar el tren a ciudad Driftveil en la tarde. Hilbert entonces termina por convencerla diciéndole que apenas es mediodía y que queda tiempo para una batalla. Ella entonces le pide a Shirley su opinión, a lo que él contesta que lo que dice Hilbert es cierto.

—Assh... No puedo olvidar mi responsabilidad como líder. Tipo, va a ser una pelea rápida, pero no te será nada fácil —le asegura Elesa al entrenador, aunque se nota un dejo de renuencia en su expresión.

Todos pasan al interior del gimnasio: una sala con paredes muy oscuras que son iluminadas con luces de neón de muchos colores y con un campo de batalla color cian. A falta de personal en el gimnasio, Elesa le pide a Shirley que arbitre la batalla.

—¡Muy bien, queriditos! Esta batalla va a ser de tres-contra-tres. Sólo la líder podrá cambiar Pokémon durante la batalla —dice Shirley

—¡¿Qué?! —exclama Hilbert —¿Sólo ella?

—Osea, no pensaba aceptar retos hoy y ya hice una excepción por ti, amigo —contesta Elesa —Tipo, no voy a hacer más excepciones. ¿Aceptas o nel?

—Ok, ¡Acepto! —él afirma

—¡Ya quedó! ¡Que empiece la batalla! —dice Shirley

Elesa decide empezar la batalla usando a su Emolga macho, mientras que Hilbert elige a Pikachu.

—«Emolga es mitad Volador, así que Pikachu no va a tener mucho problema» —piensa Hilbert

Emolga hace el primer movimiento, con Ataque Rápido, lo que sorprendentemente hace daño considerable en Pikachu. Sin embargo, la Pokémon logra recuperarse y Hilbert le ordena que use Electrobola, pero en contraste, este movimiento hace poco daño al oponente.

—Ese ataque no te va a ayudar en mucho. ¡Pikachu es mucho más lenta que Emolga! —le dice Elesa.

—¡Te falta concentración, Hilbert! ¡Pikachu puede usar ataques más fuertes! —le grita Dawn desde una grada. Junto a ella están Piplup, Snivy y Munna viendo la batalla.

Hilbert entonces le pide a Pikachu que use Atactrueno, pero antes de que pudiera empezar a cargar el ataque es golpeada por el Cambio Voltio del oponente. Entonces Emolga regresa a su Pokébola y Elesa manda al campo a su Zebstrika, cuyo porte asombra a Dawn, quien registra al Pokémon en su Dex.

Y es que el Pokémon no sólo tiene la apariencia de ser fuerte, sino que en verdad prueba ser un desafío muy complicado para Hilbert y Pikachu; el segundo intento de usar Atactrueno falla en hacer daño al rival debido a su habilidad de Pararrayos, que nulifica el daño de todos los ataques eléctricos. En cambio, Zebstrika impacta a Pikachu con Nitrocarga*, lo que la deja muy lastimada, pero ella aún mantiene las ganas de luchar.

Así, en un intento de cambiar la estrategia, Pikachu busca usar Azote sobre el contrincante, pero este usa Cambio Voltio, haciendo al Pokémon regresar con su entrenadora. Elesa entonces saca a la Emolga hembra. Viendo la necesidad de hacer daño rápido, Hilbert no espera para ordenarle a Pikachu que use Atactrueno una vez más; esta vez, el movimiento sí logra producir daño moderado en la oponente, pues éste hace que ella caiga al suelo. No obstante, la Pokémon se reincorpora y usa su As Aéreo sobre la Pokémon Ratón.

Pikachu está ahora muy lastimada, y por momentos Hilbert duda que pueda levantarse, pero ella insiste en continuar.

—¡Usa Electrobola de nuevo, Pikachu! —ordena Hilbert

—¡No te va a funcionar! —grita Elesa —¡Emolga! ¡Cambio Voltio, ahora!

Los dos ataques chocan en el aire y se genera una fuerte explosión que propulsa a las criaturas al suelo, levantando una nube de polvo del color del campo. Cuando ésta se disipa, vemos que ambas Pokémon se encuentran fuera de combate.

Mientras tanto, la policía de la ciudad ha comenzado a notar la alta cantidad de camionetas del Equipo Plasma. Todas las fuerzas policiacas en Unova han mantenido un seguimiento en las actividades de Plasma, pero hasta ahora sólo se les ha tachado de alborotadores, con la mayor parte de sus mítines, manifestaciones y robos de Pokémon siendo frustrados por los policías, la ineptitud de los reclutas más nuevos, o por el mismo N. Sin embargo, la cantidad de reclutas que han entrado hoy a la ciudad en camionetas de lujo han causado un poco de alarma extra.

—¿Ya viste cuántos van en esa camioneta, pareja? —le dice un oficial a su compañero, apuntando a una camioneta de lujo llena de reclutas de Plasma que pasa junto a ellos. Los dos están sentados en una patrulla estacionada frente a la Estación Central. Uno es blanco y pelirrojo y el otro es moreno y de cabello negro.

—Han de ser unos ocho o diez ocupantes en cada una, ¿qué no? —contesta el pelirrojo

—Y ya pasaron como cinco o seis camionetas iguales, ¿eh?

—Y con la que está pasando ahorita son siete, pareja. ¿Crees que ya sea hora de pedirle instrucciones a la Comandante?

La Oficial Jenny, quien comanda la policía de la ciudad, sólo les dice que se mantengan alerta y que usen la radio para ver si pueden rastrear alguna transmisión. Los oficiales obedecen y buscan una señal.

La escena se corta y ahora aparecen los sabios en su respectiva camioneta.

—¡Comando Gamma! Habla «el Caballero». ¡Dénme su posición ahora! ¡Cambio! —dice Lord Ghetsis a través de la radio de banda civil que está en su vehículo.

—Acabamos de pasar frente a la Estación de Tren, «Caballero», cambio. —contesta una recluta a bordo de uno de los autos que acaba de pasar por enfrente de la patrulla.

—Excelente. Apresúrense a llegar al parque de la vieja Feria Mundial. Los veré en la entrada C y quiero que estén ahí para antes de las dos y media. Ya le estoy avisando a todos los demás convoyes. Cambio y fuera.

—Entendido, «Caballero», ahí los veremos.

Los oficiales no tardan en encontrar la frecuencia que está usando el Equipo Plasma.

—¿Crees que vaya a haber mucho problema, pareja? —pregunta el oficial moreno

—Ya sabes cómo son esos mensos. Es puro alboroto lo que traen —contesta el otro oficial

—Entonces nada más hay que ir a cuidarlos.

De regreso en el gimnasio, Hilbert recurre a mandar a Lillipup a la batalla, mientras que Elesa deja salir de nuevo a su Emolga macho, a quién ordena que empiece con Ataque Rápido. El Pokémon Perrito aguanta bien y contesta con Mordisco, pero al hacerlo, éste sufre parálisis y cae al suelo.

—«Movimientos con contacto… debí suponer que Emolga tenía la habilidad de Estática como mi Pikachu» —piensa Hilbert.

Emolga entonces vuelve a usar su Cambio Voltio y Elesa manda de nuevo a Zebstrika. Lillipup logra ponerse de pie y su entrenador le ordena que intente con Mordisco de nuevo, pero Lillipup no logra moverse a tiempo y recibe un ataque de Chispas de parte del Pokémon Rayo.

Dándose cuenta que ya era hora de usar movimientos «de desesperación», Hilbert le ordena a su Pokémon que use Derribo sobre su oponente, pero de nuevo la parálisis le impide actuar rápido y en cambio, Elesa le ordena a Zebstrika que use su Nitrocarga*. Hilbert entonces cierra los ojos con fuerza.

—¡Sé que tú puedes, Lillipup! —grita Hilbert.

Hay un silencio total, y es en ése momento de quietud, antes de que Zebstrika actúe, que Lillipup empieza a brillar.

Todos los presentes están atónitos por el dramático momento en el que Lillipup evolucionó a Herdier, justo cuando todo parecía perdido para él. El recién evolucionado Pokémon entonces intenta moverse con confianza, pero la parálisis no se ha perdido, y una vez que Zebstrika vuelve a poner los pies en la batalla tras distraerse con la evolución de su oponente, éste vuelve a intentar la Nitrocarga, para lo que en ésta ocasión el Pokémon corre hacia Herdier.

—¡Lil-! Digo, ¡Herdier! ¡Derríbalo! —ordena Hilbert

Herdier logra correr a pesar de la parálisis y ambos Pokémon se encuentran e impactan en el centro del campo, pero a diferencia de lo que pasó previamente con el choque entre Pikachu y Emolga, ésta vez ninguno queda totalmente debilitado. Hilbert entonces le ordena a su Pokémon que continúe con otro Mordisco, pero la parálisis actúa de nuevo, y Shirley le advierte que si Herdier no logra atacar en el siguiente turno, tendrá que sacarlo de la batalla.

—Corte commercial—


—Tercer acto—

Zebstrika tiene al Herdier de Hilbert en las cuerdas; el Pokémon Rayo corre para disparar otro Cambio Voltio.

—¡Vamos! ¡Hazle otro Derribo antes de que te impacte! —le urge Hilbert a su Pokémon, pero éste muy apenas puede mover sus piernas antes de ser fulminado por el ataque de Zebstrika, debilitándolo.

Hilbert le agradece su ayuda a Herdier mientras lo llama de regreso a la Pokébola, y entonces se prepara para sacar su siguiente y último Pokémon, Whirlipede.

Como consecuencia del Cambio Voltio, Emolga sale a la batalla; estando ambos Pokémon en el campo, Hilbert le ordena al suyo que use Defensa Férrea, y éste logra endurecer su cuerpo a tiempo para aguantar el Ataque Rápido de Emolga.

Otz, voy a necesitar algo súper efectivo —dice Elesa —¡Usa As Aéreo, Emolga!

—¡Defensa Férrea de nuevo! —grita Hilbert.

No sólo la aumentada defensa de Whirlipede le ha permitido resistir el ataque de Emolga, sino que gracias a su habilidad de Punto Tóxico también ha podido envenenar al oponente cuando éste hizo contacto de nuevo.

Hilbert entonces le pide a Whirlipede que use Carga Tóxica, dejando a Emolga en un muy mal estado; Elesa intenta replicar ordenándole a su Pokémon que use Cambio Voltio de nuevo, pero el envenenado Pokémon no consigue atinarle y Whirlipede logra noquearlo con una Picadura.

En las gradas, Dawn y sus Pokémon celebran mientras que Hilbert exclama un fuerte «¡Sí!» mientras que Shirley declara que Emolga ya no puede pelear. La batalla ahora es de uno contra uno, quedando Zebstrika versus Whirlipede.

Mientras tanto, la policía consiguió rastrear a los «comandos» que se reunirían con Ghetsis en la entrada C del parque de diversiones.

Ghetsis y los otros dos sabios llegan antes de que todos los convoys se aparezcan, y no pasan muchos instantes antes de que N se aparezca cruzando el estacionamiento. Al llegar, Ghetsis intenta saludar a N con una reverencia, pero el joven le ofrece la mano. Extrañamente, Ghetsis saca su mano izquierda para el saludo.

N, Ghetsis y los otros Sabios, permanecen cerca de la entrada C del recinto. A través de sus pensamientos, se revela que la intención de N era la de encontrarse con su padre en Nimbasa para decirle de su encuentro con Hilbert y Dawn en Accumula, y si era posible, hacer que ellos lo conocieran para que entendieran el «verdadero propósito» de la organización. Nimbasa sería el lugar óptimo para dicho encuentro, pues él sabía que su padre pretende «ganar» la ciudad (aunque no sabe de qué forma), y que Hilbert y Dawn necesariamente tendrían que pasar por ella al ser una ciudad tan grande y estratégicamente posicionada, justo al centro de la región. N pretende quedarse hasta que nuestros héroes lo encuentren.

De regreso en el gimnasio, a Zebstrika ya se le ve cansado, mientras que Whirlipede está en condiciones notablemente buenas.

—¡La velocidad es la clave! ¡Usa Ataque Rápido, Zebstrika! —ordena la líder

El Pokémon impacta con fuerza, pero de nuevo la aumentada defensa del oponente sigue jugando a su favor. Hilbert espera que Zebstrika sufra un envenenamiento con la habilidad de Whirlipede, pero por el momento no sucede nada al respecto. A continuación, el agitado Zebstrika logra evadir la Cola Venenosa del oponente y consigue impactar con Nitrocarga, quemando a Whirlipede y dejándolo sumamente adolorido en ésta ocasión. Una segunda Cola Venenosa golpea al Pokémon Rayo, y ahora sí es envenenado, pero con sus últimas fuerzas, éste logra derrotar a Whirlipede con una última Nitrocarga. Hilbert ha perdido ante Elesa.

Ghetsis recibe una transmisión de uno de los convoyes en un walkie-talkie; los «comandos» están por arribar y la policía ya se enteró y los están siguiendo. Él entonces le dice a los otros dos sabios que acompañen a N al interior del parque, para de esa forma comenzar con su plan.

—Lord N —le dice Zinzolin al joven —Estamos esperando a muchos súbditos hoy en el parque. Creo que ya sabe que teníamos muchas ganas de esparcir la palabra aquí en Nimbasa, así que, ¿por qué no nos acompaña adentro a esperarlos?

—Yo estoy esperando a otras personas también. Ellos pueden ser clave para el bien de nuestra causa. Aquí estaré en Nimbasa hasta que se aparezcan —dice N, sorprendiendo a Zinzolin

—Eh… pero creo que debería esperarlos en otro lugar —dice Gorm —No creo que lleguen hoy… le sugeriría que les avise que estaremos en Driftveil desde mañana. Pueden buscarlo ahí con mayor facilidad —contesta el sabio.

—Yo estoy seguro que no tardan. Les he estado siguiendo el rastro desde la última vez que los vi; tienen que haber llegado hoy mismo, y confío en que no se han olvidado de mí.

N y los sabios Zinzolin y Gorm entran al parque. Mientras tanto, los convoyes cargados de reclutas del Equipo Plasma comienzan a llenar el estacionamiento, seguidos de docenas de patrullas de policías que intentarán asegurarse de que nada salga de control.

Ghetsis se posiciona enfrente de la entrada con un megáfono. Para este momento, todos los reclutas han salido de sus autos; alrededor de una mitad de ellos entra corriendo al parque con pancartas y megáfonos propios, mientras que la otra mitad se queda afuera para proteger a su líder. La policía se mantiene expectante y tolerante en medida.

Mientras tanto, en el gimnasio, Hilbert se siente sumamente frustrado al perder su primer batalla de gimnasio. Sin embargo, se mantiene firme y felicita a Elesa por su competente actuación.

—No me quedan dudas de porqué es la líder de gimnasio —declara Hilbert, dándole la mano. Ella le da un apretón y lo felicita también por «aceptar [su] derrota con dignidad», y por último le dice que él es bienvenido en el gimnasio cuando ella llegue por si desea un nuevo enfrentamiento.

—Qué bien lo tomaste, Hilbert —le dice Dawn

—No puedo quejarme más. Tengo que entender que no siempre podemos ganar. Tan sólo tenemos que practicar un poco más y esforzarnos también —él contesta

—Oye, ¿no crees que deberías ir con tus muchachos al Centro Pokémon para que los atiendan bien? —ella sigue.

Después de esto, Elesa mira el Pokétch de Dawn y se da cuenta que su tren a Driftveil partirá pronto. Ella decide que lo mejor sería darles un aventón a ambos al Centro Pokémon más cercano, para pasar de ahí a la estación. Nuestros héroes aceptan la invitación, y los cuatro caminan hacia la salida del inmueble.

—Hilbert ha aprendido que en las batallas se gana y se pierde, y que las derrotas son enseñanzas con las cuales puede crecer —dice el narrador —Ahora, sólo le queda entrenar más para estar listo para su próxima… ¡Esperen! ¿¡Qué está pasando?!

Cuando Hilbert, Dawn, Shirley y Elesa salen del gimnasio, se dan cuenta que todo el parque está lleno de reclutas de Plasma. En la distancia, Hilbert reconoce a N quien va caminando rumbo a una rueda gigante. El joven líder del Equipo Plasma voltea a verlo, lo reconoce, y rápido camina hacia él.

—¡Hilbert! ¡Qué gusto que hayas venido! —le dice N al llegar, enunciando muy rápido —¡Mira cuánta gente! Es fantástico que todos estén difundiendo nuestra palabra

Por el otro lado, Dawn, la líder y su diseñador están asustados al ver la magnitud de la «invasión» que se ha hecho presente, y ellos corren a la entrada C, la cual ellos descubren que está bloqueada por más reclutas. Escuchando a los alterados visitantes, se dan cuenta también de que las demás salidas del parque también están cerradas.

—Elesita, creo que ya nos cargó el payaso —dice Shirley —Ya estuvo que no llegamos ni a Driftveil ni a Azulona.

—Shirley, me parece que habrá que posponer todo hasta sacar a estos nacos del parque —ella contesta

«Esta historia continuará»

—Ending: Kaze no Messeiji - Mensaje del Viento


—Preview del siguiente episodio: «¡Emergencia! ¡El Equipo Plasma Secuestra el Parque!»

Hilbert: —¡El Equipo Plasma sitió todo el parque! Sabía que más tarde que temprano algo pasaría, pero no me esperaba esto. Necesito hablar con N

N: —¡Pero Hilbert! ¡Estas personas están aquí para compartir nuestro mensaje!

Hilbert: —¿Enjaulando a los Pokémon?

N: —¡Esos Pokémon están siendo liberados!

Dawn: —Tenemos que librarnos de esos locos

Elesa: —Está hasta las chanclas de nacos, pero podemos obligarlos a que se vayan.

Ghetsis: —No pueden hacernos nada. Pronto, ¡el Equipo Plasma habrá liberado a todos los Pokémon de la opresión humana!

Hilbert y Dawn: —¡No olviden ver el siguiente episodio! «¡Emergencia! ¡El Equipo Plasma Secuestra el Parque!»

「みんなポケモンゲットだぜー!」

—Fin del episodio—


—Notas—

*As Aéreo = Golpe Aéreo (Aerial Ace)

*Nitrocarga y Defensa Férrea = nombres originales en castellano. (Flame Charge y Iron Defense)

Ahora sí que de veras me pasé con lo tardado. Este es el episodio con el que más tuve problemas al escribirlo en el inglés original, y también al corregirlo y traducirlo al español. No puedo prometerles que el próximo tardará menos, pero de que lo voy a publicar, lo voy a publicar.

¡Muchas gracias por leer!