Capítulo 5
Ran-hime
.
INDRA
.
-…juguemos- invitó ella posando las manos sobre la mesa.
Parecía tan engañosamente frágil que le habría aplaudido por tan buena actuación de no haberme causado tanto recelo, con su kimono negro, el rostro sumiso y la voz provocativa, la mujer parecía la diosa de la travesura.
-¿Cuál sería éste juego?
-Ya lo he mandado pedir, si te apetece puedes indicar a los sirvientes que lo traigan- la voz seguía siendo suave y cadenciosa, pero aquellos ojos…
No pude resistir y caí voluntariamente en el anzuelo de tan sugestiva muchacha, no me había hecho provocación alguna; ni tampoco llevaba un atuendo atrevido. Pero su mirada me hizo imaginármela ésa misma noche, cuando se preparara para dormir y se despojara lentamente de sus ropas.
Hice una señal a los criados para que obedeciesen lo que ella había pedido, cosa que cumplieron apresuradamente y trajeron en una bandeja de plata un tablero especial de madera. Fruncí el ceño, conocía aquel juego a la perfección pero no podía imaginarme lo que pretendía ella al retarme usando una diversión semejante.
.
Era un juego de resistencia con el alcohol, las casillas del tablero estaban hundidas de modo que cupiesen pequeñas tazas llenas a distintas alturas con tibio sake. Cada casilla tenía un número específico que dependía de cuanto alcohol contuvieran, el juego era principalmente una serie de preguntas y respuestas que uno escogía responder; y el castigo impuesto si no se contestaba era beber de la casilla que eligiera el contrincante.
La última fase del juego consistía en beber del sake en las casillas sin interrupción alguna; porque las preguntas sólo exigían respuesta afirmativa o negativa, pero en el último caso; uno podía abstenerse de beber. Ganaba el que estuviese menos ebrio.
Era una tontería, los dos acabaríamos inconscientes y así se lo dije, pero ella replicó con zalamería:
-¿Temes que te gane una mujer?
Yo me ericé y ella prosiguió:
-Me has traído aquí en contra de mi voluntad, creo que por lo menos, me debes algo de diversión.
La miré en silencio y asentí con acritud.
-Si yo gano- susurró, -promete por tu honor que me llevarás a ver el árbol de cerezo.
No pude ocultar la sorpresa y estampé el puño contra la mesa provocando un respingo asustado en los sirvientes; pero ella ni siquiera parpadeó.
-¿Quién te habló del árbol?
-No me creas estúpida Indra- dijo ella en tono de advertencia, había algo en el timbre de su voz cuando pronunció mi nombre que me hizo pensar en un gato afilándose las uñas, -Ése árbol también existe en mi época, quiero verlo por simple curiosidad- mentía descaradamente en lo último, y no se molestaba en ocultarlo.
No la creía estúpida, de hecho sabía demasiado bien lo astutos que habían sido tanto ella como su compañero al deducir la naturaleza del árbol, miles de años después. Pero aquello era lo que me preocupaba, el cerezo fue mi clave para encontrarla y probablemente también lo era para que ella volviera a su época.
.
-¿Y qué pasará si yo gano?
-Pon tus condiciones y negociemos.
-Muy bien, mujer- pensé en algo que me apeteciera conseguir de ella, no tuve que pensar mucho. –Mi premio no será al ganar, será durante el transcurso del juego.
La muchacha pareció confundida.
-Por cada taza de sake que te tomes- murmuré lentamente, deseando que entendiera muy bien a lo que estaba jugando. A mi pesar, me estaba divirtiendo bastante. –Te quitarás frente a mí una pieza de tu atuendo.
Ella analizó mis palabras y sus mejillas se colorearon levemente, haciéndome pensar por un momento en el hecho de que mis palabras habían provocado que su sangre corriera más rápidamente y su corazón se acelerase. Me congratulé internamente por tenerla junto a mí, aquel estúpido descendiente de linaje perdido nunca había aprovechado las delicias de aquella mujer, que como mesa de banquete, dejaba el asiento de la cabeza libre… y yo me disponía a ocupar aquel lugar.
La joven se recuperó y sacudiendo la cabeza con elegancia, aseveró con la firmeza de las reinas al tomar el trono:
-Hecho.
Su voz cristalina se apagó para dar paso a la tensión, era tan transparente que podía ver sin dificultad que se lo jugaría todo en aquel viejo tablero de madera roja.
.
.
.
SAKURA
.
Aquel prepotente se lo pasada en grande al humillarme, podía verlo en la chispa de su mirada oscura; aquella mirada fría y penetrante que me recordaba tanto a la de Sasuke.
Sasuke… otra vez le había perdido, otra vez le había fallado ¿es que mi inutilidad no conocía límites?
Sentí que el corazón se me volvía a encoger al pensar en él y me pregunté si llegaría el día en que mi alma no se sintiera impulsada por un tobogán capaz de subirme al cielo o caer al infierno sólo con una de sus miradas. Siempre me había reprochado ser tan vulnerable ante él, y mil veces traté de envolverme en una coraza de hierro forjado en la que su voz grave no me persiguiera, en la que pudiera escapar de su nombre; pero nunca lo logré. Fue entonces cuando empecé a darme cuenta de que tal vez, eso que los hombres llamamos "destino" pudiese existir, el que quería que yo le hubiese dado mi corazón sin reservas a aquel niño que me había parecido tan solo.
Tenía que ser eso, pues seguramente nunca había habido en la historia mujer alguna que se torturase como yo lo hacía, víctima de una crueldad de la que él no era culpable. Pues él no tenía la culpa de que desde la niñez, yo estuviera tan obsesionada con él; desde la adolescencia tan apegada y ahora, en mi adultez, tan… tan enamorada.
Tan dolorosamente enamorada que no podía ver a otros hombres de la manera en que lo veía a él a pesar de haberlo intentado tan desesperadamente. Él era como un árbol frutal entre árboles silvestres y marchitos a cuya sombra anhelaba sentarme, oler de él el vino con el que embriagarme y que izara sobre mí el estandarte de los Uchiha; pero Sasuke nunca me vió, era como si yo le gritara mis propuestas a la brisa del otoño que llega y se aleja dejando un montón de hojas secas.
¡Cuántas veces! ¡Cuántas veces intenté decirle que el invierno había pasado y que ya no había lluvia! Las mismas que él se empeñó en seguir viendo el charco del ayer. Apuñalándome tantas veces que llegó un momento en que pensé que ya no podía destrozarme más porque estaba demasiado rota. Era una cruel falacia que siendo como era, el escogido de mi alma, fuera capaz de provocarme tal fuente de dolor y sufrimiento tanto o más angustioso porque no podía liberarme.
Luego estuvo conmigo en Konoha, durante aquellas largas horas de terapia y sanación en las que pensé que quizás, quizás el eco de mis súplicas le había alcanzado.
Pero me equivoqué.
Él se había marchado por segunda ocasión dejándome hecha un lío. Pero ¿quién podía reprochárselo? El propio Sasuke estaba roto y yo no pude volver a cantarle mis desdichas cuando los versos de las suyas eran mucho más trágicos y desgarradores.
Traté de mantener correspondencia con él, queriendo que supiese que en mí podía encontrar lo que necesitara: un regazo en el que llorar, un puño que chocar, un brazo del que apoyarse para caminar, una boca que besar y un alma que amar. Y durante los meses que estuvimos juntos en el País de la Lluvia pensé que ésa vez era distinto, había algo en su forma de moverse a mi lado, en la manera de mirarme y hablarme; sus ropas tenían las gotas de la noche, pero sus cabellos estaban llenos del rocío de un nuevo comienzo.
Me había contado que estaba allí siguiendo algunos rumores que deseaba confirmar en documentos de aquella aldea; pero ninguno de los dos nos engañamos… yo por lo menos le hice saber con los ojos que estaba loca por la sed de él.
Ésa noche subimos a las montañas que rodeaban la aldea y allí vertí de nuevo, ante él, el contenido de mi alma sin decir ni una sola palabra, mientras admiraba la luna que pintaba de plata su piel pálida, dándole destellos azulados a su pelo azabache y cubriéndole con sombras aquellos ojos que tanto me gustaban. Estaba tan ansiosa que las manos me temblaban mientras le aferraba los lados del amplio poncho color marrón y lo atraía hacia mí; me bebí su esencia mientras le decía con la respiración y los acelerados latidos de mi corazón que nada me importaba, nada en absoluto, más que su presencia por más muda o discreta que fuera; eso para mí, después de todo lo que había pasado era suficiente. Cerré los ojos y coloqué la cara tan cerca de la suya que pudimos dar rienda suelta al remolino de nuestros sentimientos sin que mediara un solo sonido y ni siquiera una mirada. Sentí con un cosquilleo el nimio roce de la suave superficie de sus labios contra mi frente, fue tan fugaz que pensé habérmelo imaginado; después de todo, estábamos temblando tanto que pudo haber sido un accidente.
Así que decidí abrir los ojos y mirarlo, transmitirle toda la fuerza de mi vida, toda la impetuosidad que había en el jardín de mi espíritu y bajo mi mano derecha sentí su corazón latiendo tan desbocadamente como el mío…
.
.
.
Estaba decidida, mi existencia era para Sasuke, el último de los Uchiha. No para un hombre que lo único que supo hacer fue secuestrarme y que al parecer, fingía que yo era alguien más.
O tal cosa me hicieron creer los registros que Sasuke y yo habíamos estudiado en el País de la Lluvia antes de aquella catástrofe.
Pero yo me había metido en esto, yo sola podría salir y aunque Indra me miraba como un león esperando devorar una gacela, me armé de valor y despejé la mente.
Íbamos a jugar, mínimamente podía divertirme.
.
.
.
.
SASUKE
.
Altas pilas de libros y pergaminos se amontonaban junto a nosotros sobre la mesa. Naruto y yo habíamos recorrido la biblioteca y metido dentro de un carrillo de almacén todo lo que pareciese contener algún dato útil. Luego habíamos arrastrado una de las viejas mesas y apilado todo lo que encontramos, metiendo un escándalo infernal que me hizo agradecer que el lugar estuviese vacío.
Recorrí varios pergaminos con mi ágil mirada descartándolos casi de inmediato al lanzarlos de vuelta al carrillo. Frente a mí, Naruto hacía lo mismo; resultaba un acontecimiento peculiar verlo tan concentrado en los libros, deseé tener a la mano la fotográfica de la que Sakura hablaba en sus cartas. Ahogué una risilla sarcástica y me repuse para seguir investigando.
-Sasuke- llamó él haciéndome levantar la cara, -¿tienes información extra que nos ayude a compactar la búsqueda?
Me quedé callado un momento antes de responder, ya antes había estudiado sobre aquello.
-Fuimos a aquel lugar porque se sentía un chakra extraño- él asintió, eso ya lo sabía –Curiosamente la fuente de aquella energía no fue la repentina aparición de Indra; sino un enorme árbol de cerezo. Cuando Sakura y yo estábamos investigando sobre el árbol; resulta que éste lleva allí miles de años- me detuve, decidiendo si el último detalle era importante.
-Las leyendas locales dicen que en el árbol está sellada una sacerdotisa que vivió hace mucho; la princesa de las orquídeas, Tsubaki.
-Ran-hime- dijo Naruto.
-Sí, se supone que solo usaba sellos impresos con el carácter de las orquídeas para combatir y por eso se le puso el sobrenombre. Pero esto sólo es una leyenda local, no pude comprobar nada en los archivos del País de la Lluvia- aclaré con un dejo de decepción en la voz.
-Oye Sasuke, esto te parecerá idiota pero…- comenzó mi interlocutor, -¿No te parece que Indra y Ran-hime pueden tener alguna conexión?-
-Sí, me parece idiota ¿por qué habrían de tenerla?- repliqué sin alzar la vista de los papeles.
-Mira- dijo él agitando un pergamino con una línea de tiempo dibujada –en teoría ambos vivieron hace miles de años, ¿por qué no habrían de tenerla? Y dices que el árbol despide chakra extraño ¿no es…
-Puede que sí- le concedí sin ánimos de discutir, -Así como también puede que no.
-Piensa lo que quieras- espetó él, -Yo buscaré lo que se necesita para hacer técnicas de viaje en el tiempo.
No le respondí y él se marchó perdiéndose en la oscuridad de los estantes.
-Sakura- pensé ya sin poder contenerme, -Espérame… no dejes que nadie te manche, ni aunque sea yo mismo en otra vida.
.
.
.
Lamento mucho la tardanza, actualizo lo más rápido que pueda. Pero a alguien del trabajo se le ocurrió enfermarse e imagínense a quien pensaron para suplente?
Así q entré a trbajar dos días antes de los esperado :S. Como sea, me gustaría saber su opinión con un lindo review XD
Sigo escribiendo, pero será mucho más lento... T^T aguanten conmigo y lleguemos al final ;)
Muchas gracias, espero que éste también te guste ;)
Gracias por todos los favorites/follow clicks de la historia, realmente me arman el día ;)
