Capítulo 8
"Dolor y Sanación"
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Hace dos meses
SAKURA
La manera en que su mirada cambió mientras me inspeccionaba me llenó de alarma.
Esa mente llena de recuerdos y de imaginaciones plagadas de autosacrificio… ¿qué estaba tramando?
-Sakura, mañana partiremos camino. Tú volverás al hospital de la capital y yo seguiré mi rumbo- zanjó y se dio la vuelta, tan rápidamente que no tuve tiempo de replicar y a través de las nubes de sake en mi entendimiento… sus palabras me hicieron el efecto de una bola de demolición, despejándolo todo de golpe. ¿Partir camino? ¿De nuevo me abandonaría?
Corrí tras él resistiendo el impulso de tomar entre mis manos aquel rostro perfecto y zarandearlo ¿Por qué le costaba tanto entenderlo? ¿Por qué no podía ver que la solución era tan simple que hasta un niño podría verla?
Me planté frente a él y le escupí las palabras, como si estuviese lanzando kunais a un blanco duro y lejano.
-Ya veo, de nuevo te marcharás.
-Sí- respondió con sequedad, pero no podía engañarme
Ya no.
En ese momento pude ver a través de él y todos los años de misterio de desvanecieron por un instante; aquel hombre me amaba, pero su necia necesidad de querer arreglarlo todo él solo le impedía decírmelo, como si yo me fuese a quebrar.
Echó a andar de nuevo.
Hubiese querido apagar la luna, dejar una vela encendida y que ambos pudiésemos descubrir todos nuestros dolores para sanarnos. Pero… no… lo que menos deseaba era que acabásemos como dos perros lamiéndose mutuamente las heridas y que el comienzo aletargado de nuestra historia juntos empezase con tan patética escena me repugnó. Por lo que casi le grité que no tenía derecho a hacer tal cosa… volviéndome a dejar enjaulada y llevándose la llave.
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-No entiendes nada- murmuré por lo bajo, bastante consciente de que él podía oírme, -Si te abro mi alma ésta noche es porque soy una plaza fuerte- Sasuke se detuvo, los amplios repulgos del poncho marrón ondeaban con la brisa del este.
-Soy una columna de hierro- dí un paso hacia él, -Y una muralla de bronce- alcé la cara y espeté las palabras a su espalda, el dolor me ahogaba. El dolor de quererle tan ardientemente y que él se empeñara en guardarme dentro de un capullo. –Ésta noche, frente a los daimyos y los reyes, los nobles y sacerdotisas, los samuráis y la gente del campo; quiero que sepas que yo ahora soy la guerrera y tú huyes de mi fuerza.
Con paso firme, le alcancé, sin mirarle pasé a su lado y le dejé atrás. Habría seguido caminando de no ser porque aquella voz suave y sedosa me llamó
-Sakura…
Y mi corazón, reo como era de sus susurros, no pudo evitar encogerse.
Me detuve y le miré, no había gota de alcohol en mis venas, había hecho combustión con mi furia contenida.
Sasuke nunca me había parecido tan alto, pero de pie en medio del polvoriento camino me pareció un dios listo para pelear.
-No estás viendo nada.
Entonces lo comprendí, lo comprendí tan bien que me sentí una estúpida de nuevo, pero por lo menos también vi que los dos éramos idiotas.
La intensidad entre nosotros era tal que no había necesidad de palabras, todo lo que nos había sucedido fueron pequeñas ascuas de fuego en la gran caldera de nuestras vidas y ahora, la caldera se hallaba en llamas… la atmósfera requería ser extinguida o nos devoraría. La impetuosidad de lo que yo sentía por Sasuke me asfixiaba, y él no podía siquiera hablar de lo que yo le despertaba, con la maldición de su clan todavía arrastrándose tan cerca de él, como sombra en un rincón, tan silenciosa y desalmada que él se percibía con el peso del mundo encima.
-Estoy viendo Sasuke, estoy viéndote- le dije calmada, pero con firmeza, -Desde que nos conocimos siempre te he mirado. Mucho antes de que tú me vieras a mí.
Pareció quererme atajar con algo, pero lo pensó mejor y guardó silencio, sus ojos volvían a ser un espejo que reflejaba las nubes pintadas de plata en el cielo, sabía que lo que yo estaba diciendo era más cierto como rojo era el color de la sangre.
-Así que, no puedo soportar verte tan claramente y que te rehúses a hablarme con la misma lucidez.
Él miró hacia arriba.
-No vuelvas a dejarme- ordené, imperiosa e irrefutablemente, un mandato que no admitía réplica, -Al margen de lo que hagas o nos digamos esta noche. No te entierres entre el mundo y las últimas horas de los Uchiha otra vez.
Dí la vuelta para retirarme y le oí musitar.
-Eres la misma de cuando estábamos juntos.
No supe qué interpretar de sus palabras y francamente se me habían agotado las fuerzas para averiguarlo, por lo menos en ése momento.
-Mañana partiré hacia el norte.
Era como si hablase una lengua que yo no comprendía, los años de separación y las heridas que nos habíamos infligido mutuamente se abrían en nuestra carne.
-Si tú decides partir también- de nuevo no sabía si se dirigía a mí o a la luna, puede que a las dos. Cuando habló, su tono fue de dura advertencia –Nunca podrás deshacerte de mí.
Me volví para responder, mi tono de voz era frío como el acero y tórrido como una hoguera.
-Prúebame- sus ojos trataron de disimular la sorpresa y pude ver que le había clavado la palabra en las entrañas. -Tú eres el que nunca ha podido lograr tal cosa.
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SASUKE
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El grito jubiloso de Naruto me traspasó la cabeza cómo una lanza.
-¡SASUKE!
El contento de su voz presagiaba que por lo menos no había sido presa de una extraña mezcla entre apático desespero y seco desaliento como yo.
-Lo tengo, ¡mira esto!
Tenía en los brazos varios libros abiertos en distintas páginas y por lo menos un par de pergaminos entre los dientes, se acercó trotando y azotó toda su carga frente a mí.
-¿Qué tengo que mirar?
En todas las hojas que me mostraba había diagramas y códices, tablas y viejas leyendas.
-Esto, mequetrefe estúpido- la creatividad de sus insultos siempre era un despliegue de su ingenua forma de ser. –Es una técnica de viaje en el tiempo.
Alcé una ceja en curioso escepticismo.
-¿Y cómo funciona?- pregunté, para Naruto lo mejor era que oyéndose, pudiera descubrir las fallas de sus planes. Así había sido siempre.
-Tienes que usar éste pergamino- lo señaló, era pequeño y de color dorado. –Y debes quemarlo con llamas azules en el sitio donde deseas abrir el portal, luego alguien con enormes reservas de chakra debe conectar con otra reserva de igual cantidad en el pasado y ¡bum! El portal se abre- se cruzó de brazos y puso una mano bajo la barbilla. -La técnica sólo funciona por el período de tiempo en que la persona siga teniendo chakra, luego el portal se cierra… pero confío en que puedas entrar por él, buscar a Sakura y traerla de vuelta antes de que la absorción me mate ¿cierto?-
Me quedé en silencio y le miré un par de segundos, como siempre era impactante la poca importancia que daba a su vida cuando se trataba de ayudar a alguien, pero precisamente por eso no podía permitirle cometer una idiotez.
-¿Dónde quieres conseguir llamas azules?
-¿Yo qué sé? Eso te toca a ti, yo ya ideé un plan; tú averigua las nimiedades.
-Eres estúpido- le reprendí secamente, -Las llamas azules sólo pueden ser extraídas de un dragón del mismo color; y por si no te enteraste- suspiré enseñándole uno de los libros, -la última dragón azul fue Aoi no Bara, quien por cierto está sellada en el maldito cerezo.
Naruto se quedó estático un momento, mirando al vacío con su particular gesto de imbécil.
-Además ¿qué chakra del pasado se va a conectar con el tuyo?
Ésta vez fue el turno de Naruto de mirarme como si fuera un retrasado.
-El de Ashura por supuesto.
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Hace 3 días
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Si hubiera tenido un padre con el cual vaciar mi espíritu atormentado le habría preguntado si era cabal siquiera, el llegar a querer así.
Ella caminaba frente a mí, descendiendo aquel valle a cuyo centro estaba la respuesta a todos nuestros enigmas: un enorme árbol de cerezo.
Pensé en todo el tiempo que llevábamos viajando, todo lo que había observado en ella, los paisajes vistos una y otra vez durante mi adolescencia pero que ahora, a su lado era como verlos otra vez; porque ella los pintaba de vida, los ríos del País del Fuego, las ciudades de Getsugakure y las cascadas en el País de las Aves.
Aquello era sinuoso, era ridículo. Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía y razonaba como uno. Cuando me hice hombre acabé con las cosas de niño, de hecho acabé con muchas otras y faltó poco para que acabara también con ella. Y ahora, cuando la miraba era como despertar entre gotas de amaneceres, y si ella me miraba también; sus ojos eran como carruajes en orden de batalla.
Ellos me habían vencido. Ellos me habían perdido en mi terca resolución de levantar una muralla entre Sakura y yo.
Si mi madre viviera podría jurar que cada gesto suyo había sido absorbido por Sakura y llevado al nivel en que cada risa y cada respiro tenía el poder de arrancar latidos desbocados en mi alma confundida. Pero el alma de aquella mujer era libre, tan libre que tenía el poder de elevar la mía con sus alas color esmeralda y calmar el fuego de mi culpa, que ahora era ya como una mancha descolorida y marchita en medio de sus sonrisas y su cariño mudo y comprensivo.
La pureza de sus sentimientos y su total aceptación de todo lo que yo era había terminado por derrumbarme, su rostro cautivador por su ternura y su delicadeza acabó por fascinarme. Hacía ya mucho que había visto la situación tal y como era.
Estábamos enamorados.
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Después de una breve conversación sobre la naturaleza del árbol, Sakura siguió hablando sobre fibras de corazón de dragón, pero yo me había perdido de nuevo en mis pensamientos.
¿Tenía derecho a decirle los sentimientos que habían estado oprimiéndome el pecho? Todo por lo que habíamos pasado, todo lo que nos habíamos hecho cobraría sentido, si sólo me dignase a hablar.
-Sakura- la llamé con el tono que empleaba siempre.
Ella me miró serena, los verdes ojos brillando en mi dirección, el diamante púrpura que enmarcaba su frente despejada y los cabellos encarnados enarbolándose con el viento.
-Kakashi dijo hace tiempo- comencé, la voz era tan fría que dudé que fuera la mía, pues altas llamas se conjuraban en mi mente, -que nadie necesita una razón para amar a alguien.
Fue instantáneo, pude ver su figura tomando una postura tirante y su mirada afilarse. El tema de mi conversación la había petrificado, no había manera de que recordase esto pues había sucedido cuando ella estaba ya bajo la ilusión del Sharingan.
-¿Tú crees eso?- preguntó
-Honestamente… no lo sé.- repuse sinceramente como todo lo que hacía con ella en el transcurso de aquellos meses, todo lo auténtico y verdadero que podía ser.
Sakura comenzó a caminar lentamente hacia mí, su voz canturreante era un hechizo para mis oídos acostumbrados a escuchar nada más que el atemorizante silencio de una vida sin nadie.
-Creo que lo que Kakashi quiso decir es que aunque si uno conociera todos los secretos y hablara las lenguas de los dioses, sin ése sentimiento del que hablas... uno no es nada- murmuró, -Porque el amor es paciente, es benigno. No tiene ambiciones ni es jactancioso. No hace nada que el otro no quiera, no se irrita ni guarda rencor. Busca la verdad y aguanta la lluvia.
-Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera… y todo lo soporta- los ojos de aquella mujer que por su virtud me deslumbraba, se volvieron tan dulces que pude haberme refugiado en sus brazos y llorar todas las lágrimas que me había tragado en los largos años de soledad. –El amor nunca deja de ser, el llanto se secará y el odio se cansará- Sakura alargó los brazos hacia mí, dejándome impávido, me acerqué con lentitud y de nuevo se entabló el duelo entre miradas al que nos habíamos vuelto tan aficionados, por ser un mudo y sincero despliegue de todo lo que podíamos decirnos sin necesidad de mediar palabra.
Al final, ella soltó:
-Incluso el Sharingan se ciega y las ilusiones se quiebran.
No, no había ilusiones allí, sólo un deleitante asentimiento de voluntades doblegadas por todo aquello que Sakura había descrito, despedazando mis reservas, rasgando mis ayeres y hendiendo mi corazón con el torrente de su hermosa comprensión, más preciosa para mí que toda su belleza y toda su juventud. Despertando mi pasión dormida por años de venganza y prorrumpiendo con su luz mi oscuridad, le tomé la barbilla obligándola a mirarme.
-Ya te miro- ronroneó, -¿No ves que tú también me ciegas?
-Hn- mi risilla sardónica por una vez era real, -Resígnate.
Me incliné sobre ella y ambos calmamos las ansias y la sed acumulada de años. Acariciarle los labios con los míos en calmada sintonía marcaba el final de una eternidad en guerra. Los recuerdos, los horrores, la amistad, la venganza, la familia, el hogar, los tormentos, la soledad, todo eso se perdió en el hielo de nuestro arrebato deseoso; allí no estaban los Uchiha, no estaba Itachi, ni Naruto o Kakashi. Sólo Sakura.
Nadie más que ella...Sakura Uchiha.
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Y mientras yo padecía la confitura de su boca desparramando destellos de luz en mis salvajes arrobos de ella; no pude evitar pensar en la ironía y la sorna de una situación acaecida hacía mucho. De vuelta en nuestra tierra, en una cálida noche de verano... junto a una fría banca de piedra.
"¡NO TE VAYAS! ¡SI TE VAS GRITARÉ!"...
-No Sakura- reflexioné apretándola más fuerte, tanto que de haber sido alguien más débil le habría roto unas cuantas costillas. –Si te vas, YO gritaré.
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INDRA
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Despidiendo al último criado, me aventuré en sus cámaras.
La amaba, tan ciegamente como lo había hecho con Tsubaki. Aquella mujer era lo único que faltaba para que todo encajara.
Y deslizando la mampara, me adentré en la habitación, deleitándome en el cálido sonido de su cautivante respiración.
-Sakura- pensé, preso de una desbordante ola de arranque apasionado que me empujó a acercarme a su forma dormida.
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Uy! Jajaja ;) espero no haberme pasado con la sal y pimienta. éste cap fue difícil de escribir pero al mismo tiempo lo disfruté mucho... no sé, siempre imaginé su primer beso como tierno y muuuy dulce (después de todo lo que pasó) y ya con el tiempo las cosas avanzan más XD. Claro que bienvenida sea la crítica para todos aquellos q crean q debió ser musho musho más apasionado.
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Un saludo a todos y gracias por seguir! Como siempre, háganme saber sus opiniones a través del confiable review jeje
Melina Fernandez Pues no sé si te va a llegar la alerta, pero aquí está la continuación que espero te guste ;)
alexa jajaja no es fácil, pero en el mood y con la música adecuada las cosas van saliendo. Si te gusta el capitulo la mitad de lo que a mi me gusto escribirlo, me sentiré muy feliz XD
Zpenceriot Muuuchas gracias, espero que tu también estés teniendo una gran semana y espero te haya gustado lo que leíste.
Mona- Hime Pues ya ves que sí, el pobre está un poco desesperado jaja. Poco a poco vamos avanzando, un montón de gracias por tus lindas palabras ;)
