Capítulo 4
Sakura corría para darse prisa, lucía más alta... Y algo mayor. - Debo llegar rápido al aeropuerto... Debo alcanzarlo... - decía mientras se apuraba, al llegar al aeropuerto se encontró con una persona de su tamaño, apenas logré distinguir que se trataba de un niño de su edad... Él le daba un oso de felpa, ambos sonreían y se despedían... Mientras él se alejaba ella le gritó - ¡Nos volveremos a ver, ¿verdad?! -
La alarma me despertó, era extraño para mí tener esa clase de sueños, nunca me había pasado hasta ese día; me alisté para ir a la escuela, bajé y esperé a que Sakura estuviera lista también. Yo tenía 16 años y era mi primer día en la Preparatoria Seijou, mi hermana iba a iniciar el 3º grado en la Primaria Tomoeda, y era su noveno cumpleaños.
Sakura: (Baja las escaleras) ¡Buenos días!
Fujitaka: Buenos días Sakura, feliz cumpleaños. Ven aquí, voy a darte algo.
Sakura: ¿Un obsequio? ¿Para mí?
Fujitaka: Sí, un obsequio de parte mía y de Touya. Te gustará mucho, y es muy útil (le entrega una caja de regalo grande a Sakura)
Sakura: (Se asombra) ¡Qué bien! Ya quiero saber qué es (abre la caja) ¡Aaaah! Unos patines (le brillan los ojos) Muchas gracias a los 2
Fujitaka: Con ellos podrás ir a la escuela más rápido, y Touya podrá acompañarte yendo en la bicicleta que recibió por su cumpleaños
Touya: Mi cumpleaños alternativo más bien (se ríe un poco)
Fujitaka: (Sonríe) Aunque no sea bisiesto celebraremos cada año el día de tu nacimiento.
Touya: (Asiente con la cabeza y se dirige a Sakura) Felicidades, ahora serás un monstruo sobre ruedas.
Sakura: No-soy-un-monstruo hermano
Touya: Si-no-eres-un-monstruo-¿por-qué-hablas-así?
Sakura: ... No hay forma de convencerte ¿verdad?
Touya: Nop... Pero haces muy buenos intentos. Ahora desayunemos pronto antes que se nos haga tarde.
Fujitaka: (Coloca los platos con el desayuno encima de la mesa del comedor)
Familia Kinomoto: (Juntan las manos al mismo tiempo) ¡Gracias por la comida!
Desayunamos y salimos por primera vez en nuestros vehículos. Era una fortuna que Sakura había aprendido a patinar cuando fuimos a Tokio en las vacaciones de primavera, allí había una pista de patinaje sobre hielo y la llevamos para que aprendiera, mi padre había alquilado 3 pares de patines para nosotros y ella se sintió a gusto, dominó rápido la técnica y dimos vueltas a la pista juntos; siempre ha sido buena en los deportes.
Aún así íbamos a una velocidad moderada por ser el primer día rodando. Ambos llegamos a nuestras escuelas, una quedaba junto a la otra. Recuerdo que meses antes de terminar la Secundaria papá me informó dónde iba a continuar mis estudios, argumentó que era muy buena institución por la calidad de sus docentes y demás características que la hacían digna de ser tomada en cuenta - ... Además, se ubica junto a la Primaria Tomoeda... - añadió - ¿En serio? ¿Cómo no me fijé antes...? - interrumpí involuntariamente, no suelo decir nada mientras mi padre habla y me apenaba haberlo hecho - Perdón papá, no te quería interrumpir - él sonrió y continuó - Lo supuse, de haberlo sabido tal vez habrías sido tú el que me hubiera pedido el consentimiento de estudiar allí - . Yo sonreí un poco y solté un suspiro. - Ahora no tengo duda de que estás de acuerdo - finalizó.
Al entrar al aula de clases noté que el docente no había llegado, casi todos mis compañeros se presentaban entre sí, en especial las chicas, había un grupito que no dejaba de mirarme sin disimular, yo con mi expresión seria les dí a entender que me daba cuenta y volvieron a sus asuntos de inmediato. Me senté en mi puesto, la clase empezó y el día transcurrió sin mayores novedades. Al llegar a casa vi de lejos a Sakura caminando junto a una niña de cabello largo (sí, se trataba de quien sería su mejor amiga) ambas se despidieron y esa niña siguió su rumbo mientras mi hermana entraba por la puerta.
Sakura: ¡Ya llegué!
Touya: ¿Quién era esa niña?
Sakura: Su nombre es Tomoyo Daidouji, es nueva en la Primaria Tomoeda y estudia en mi salón. Le dí la bienvenida y le regalé mi borrador porque no tenía en el momento.
Touya: Ahora los monstruos regalan borradores...
Sakura: (Empuña la mano) ¡No soy un monstruo!
Touya: ¿Por qué no te regresaste en patines?
Sakura: Porque Tomoyo insistió que quería acompañarme a casa y platicar en el camino, no podía si yo iba en patines. Ella es muy amable y atenta, creo que seremos muy buenas amigas.
Touya: Debe ser especial, te tomó 2 semanas llamar a las otras 3 por sus nombres.
Sakura: Ah, te refieres a...
Touya: (Interrumpe a Sakura) Tú las conoces mejor, sé sus apellidos y con eso me basta.
Sakura: Ya veo... Hermano, ¿lograste hacer algún amigo en la preparatoria?
Touya: Yo no hago amigos...
Sakura: ¿QUÉ?!
Touya: ... No hago amigos tan pronto. Primero los conozco un poco para saber si quiero que sean mis amigos... Deberías hacer lo mismo con tus compañeros, en especial con esa niña de pelo largo
Sakura: Su nombre es Tomoyo
Touya: Ella misma
Sakura: Si logras hacer un amigo... ¿Me lo presentarás?
Touya: (Suspira) Lo haré
Sakura: ¡Sí! (Da saltitos de alegría)
Touya: Claro... Si no lo hago no me creerá cuando le diga que tengo a un monstruo de hermana
Sakura: (Frunce el ceño) Espero que conozcas a alguien que sea muy amable, y así tal vez quieras ser como él. (Se da la vuelta) Voy a hacer la cena, y prepararé algo con pasta de pescado.
Touya: Agghhh... (Muestra expresión de desagrado y niega con la cabeza) Mejor yo hago la cena (se dirige rápido a la cocina)
Sakura: (Susurra) Al menos hoy te gané
Touya: (Se asoma a la sala) No cantes victoria... Por querer hacerme una broma con la cena prepararé puré de papas
Sakura: (Abre más los ojos) ¡No, hermano, no lo hagas!
Touya: Tú te lo buscaste... (Se devuelve a la cocina)
Sakura se quedó sentada en el sofá con los brazos cruzados con un puchero de frustración, realmente creyó que prepararía puré de papas. Lo que ella no sabía era que hice el mercado días antes y compré varios alimentos, excepto papas; siempre tomo en cuenta los gustos de los 3, pero no se lo diría, decidí esperar a sorprenderla cuando sirviera la cena. Le mentí con el tema de los amigos, no me interesaba convivir con ninguna persona que no fuera mi familia, con Kaho era diferente pero dejamos de hablarnos, aprendí que no debía acostumbrarme a alguien nuevo en mi vida porque tarde o temprano se alejaría, me compadecía del optimismo de mi hermana por creer que pronto yo encontraría a un amigo, tenía la seguridad de que ella estaba en un completo error. Mi padre llegó de la universidad como de costumbre y nos saludó a ambos. Al servir la cena Sakura hizo su expresión más común al fijarse de que preparé algo distinto - ¿Hoe? - notó que serví pasta en forma de tornillos con salsa de tomate, del asombro le brillaban los ojos - Te salvaste, olvidé las papas cuando hice el mercado - le susurré, si le decía en voz alta papá me iba a delatar. Los 3 agradecimos por la comida y cenamos.
Todos en Tomoeda estaban inconscientes en el suelo, me distinguía a mí mismo durmiendo junto a un muñeco amarillo de orejas grandes y cola larga... A mi padre también pude ver dormido, y Sonomi estaba junto a él... Sakura estaba despierta, de pié en lo más alto de una torre, lucía algo mayor , usaba un traje extraño de color rosado - No sé qué piensas ahora de mí... - le decía a alguien - ... Tú me gustas mucho... - me sorprendían sus palabras - ... Y siempre serás la persona más valiosa para mí... - finalizó entre lágrimas ¿Por qué lloraba? No lo sabía - Para mí también... Sakura - respondió un muchacho, a ambos los separaba un abismo, sólo pude distinguir que usaba un traje parecido al de Sakura pero verde, y apenas su cabello castaño, quería saber quién era, mientras más quería visualizar su rostro más borrosa era la escena...
Sonó el despertador. Otra vez estaba soñando, había transcurrido un semestre y medio desde la primera ocasión. Era tan extraño, no podía entender por qué tenía sueños tan extraños con el futuro de Sakura; me enojaba con el joven ficticio que aparecía por segunda vez, y como "la persona que ella más quiere"... Para que alguien pudiera estar con ella tenía que aprobarlo yo primero, y para mí ninguno valía la pena o era lo suficientemente bueno para ella. Se trata de mi querida hermana, una niña alegre, inocente y amorosa, me aseguré todo ese tiempo de que tuviera una infancia y una vida muy feliz, al igual que papá; no permitiría que ningún mocoso llegara a arruinar su felicidad... Antes de que aumentara mi ira por cosas que eran producto de mi mente me alisté para ir a la escuela, esperé a mi hermana como de costumbre, bajó ruidosamente y dio los "buenos días" de manera eufórica, lo habitual. No quería que nada ni nadie le robara su sonrisa. Jamás. Si alguien iba a molestarla sería yo. Nadie más.
Luego de mi típica broma del "monstruo" mi familia y yo desayunamos, después Sakura y yo salimos, ella en sus patines y yo en mi bicicleta.
(Mientras rodaban)
Touya: Y esa niña de cabello largo ¿la sigues tratando?
Sakura: Hablas de Tomoyo, y sí. Conversamos todos los días de escuela.
Touya: Es algo rara, hace 2 meses cuando la conocí dijo que me parecía a ti por mis orejas.
Sakura: Perdónala, estaba muy emocionada por ser su cumpleaños, y ansiosa por conocerte y a papá. Además le dije que no nos parecíamos tanto, tal vez por eso lo dijo...
Touya: Hmmmm...
Sakura: ... (Dice entre una risa de incomodidad) Aunque también creo que es algo extraña...
Touya: Pero te trata bien
Sakura. Sí. Es mi mejor amiga.
Touya: Bien por ti... Ya casi llegamos
Sakura entró corriendo a su escuela, yo llegué a la mía, cuando me senté en mi puesto inició la clase. El maestro Hayashi dejó pasar a un joven de cabello grisáceo, piel muy clara y anteojos grandes, en cierto modo me recordaba a mi padre pero me fijé que había algo inusual en él que me daba curiosidad, porque su presencia era diferente a la de cualquier persona. También a la mía. Incluso a la de Kaho, sabía que ella era una mujer con habilidades sobrenaturales, pero con él no podía distinguir lo particular de su ser. Una vez copiado su nombre en la pizarra con tiza nuestro docente lo presentó - Alumnos les presento a su nuevo compañero. Su nombre es Yukito Tsukishiro. Aunque es nuevo en la Institución vive en Tomoeda desde hace varios años. Espero que todos sean amables con él. - su nombre en kanji significa "Conejo de Nieve", me pareció gracioso darme cuenta de eso - Tsukishiro, siéntate en el puesto de allá, junto a Kinomoto - las chicas volteaban a mirarlo fijamente, y por primera vez yo les daba la razón para hacerlo. Me preguntaba "si vive tanto tiempo en Tomoeda, y su presencia es inusual ¿cómo no lo conocí antes?".
La clase de ese día fue una de las más interesantes que he tenido, por primera vez se me había presentado un reto en la hora de matemáticas. Cada vez que el maestro llamaba a algún compañero a realizar algún ejercicio difícil en la pizarra yo lo resolvía por mi cuenta y lo terminaba mucho antes, sin errores. En esa ocasión fue el turno de Yuki, yo estaba listo para vencerlo mentalmente como solía hacer con el resto, no sólo eso, iba a marcar mi récord en resolver un ejercicio, el tiempo estimado era 30 segundos y lo iba a reducir a 28 - Tsukishiro, ya puedes empezar a resolver el ejercicio - le indicó el maestro Hayashi, lo que asumí como un canto de partida. Era mi especialidad, me sentía en un ambiente donde encajaba perfectamente, y no debía aplicar mayor razonamiento que el matemático... Pero de repente hubo un paso en el que me atasqué, mientras buscaba el detalle donde podía haberme equivocado una voz me distrajo de mi concentración - Listo profesor - dijo Yukito, quien culminó en 20 segundos, no lo pude creer, "seguramente debe tener muchos errores, nadie lograría resolver eso tan rápido" afirmaba mi orgullo mientras nuestro docente revisaba el procedimiento y el resultado. - Bien hecho Tsukishiro - así se confirmó que fui vencido - Kinomoto, ¿tu resultado es igual al de tu compañero? - me sorprendió la pregunta del maestro - N-no, no lo he terminado aún, maestro - ante mi respuesta él se quedó mudo por unos segundos, luego sonrió un poco y continuó - supongo que ahora las clases serán más interesantes ¿no es así? - asentí con la cabeza con expresión neutra sin pronunciar palabra alguna, me enojó que alguien desconocido, por más deslumbrante que fuese su presencia, rompiera un récord mejor del que me planteé, y más aún que lo notara todo el salón de clase, se suponía que mi rutina era secreta, me disgustó que se revelara pues no acostumbro alardear de mis virtudes académicas.
Durante la hora del almuerzo me senté solo en la mesa donde acostumbro, comiendo me distraía de la rareza de lo ocurrido en la mañana, evitaba pensar en eso. En el momento que menos esperé estaba Yuki con una bolsa grande repleta de comida que se terminó en 20 minutos, hasta su forma de comer me parecía extraña (terminó de comer 5 minutos antes que yo, y comía el doble de cantidad, "¿qué acaso tiene varios estómagos como las vacas?" me pregunté), consideré seriamente aplicarle la ley de hielo cuando de repente se dirigió a mí - Las relaciones interpersonales son curiosas ¿verdad? - sonrió - ¿Ah? - confundido sólo pude pronunciar eso - Creen que con el primer día lograrán conocer a todos y saber quiénes serán sus mejores amigos... Acaban con la ilusión o con la disposición de tomarse todo el año escolar para conocer mejor a cada uno ¿no crees? - no creí que alguien más pudiera compartir mi opinión sobre la convivencia, me sorprendió gratamente su respuesta - Cierto, las mujeres por querer ir muy rápido discuten por tonterías o cometen indiscreciones, y el grupo que se prometía amistad eterna la primera semana termina disuelto para las próximas vacaciones de primavera - respondí, ambos reímos un poco y él continuó - Los hombres no suelen ser de los que expresan sus pensamientos profundos, y aún así crean grupos para conversar de temas impersonales. Pueden considerarse una familia aunque sólo conozcan lo básico de cada quién - identifiqué esa conducta en mí y en los demás integrantes del equipo de fútbol de la Secundaria donde estudié, aunque el que dijera "Los hombres no suelen ser" en vez de "no solemos ser" me pareció extraño - Eres muy observador - fue lo que se me ocurrió decirle, en realidad no sabía qué pensar realmente - Es injusto que por analizar la conducta humana lo cataloguen a uno como fenómeno - afirmó él, y bajó la mirada como si hubiese recordado algo desagradable.
A partir de ese momento cuestioné la opinión que tuve de él horas antes, creí que tal vez ya sabía que no era un ser común pero se avergonzaba, y que, al igual que yo, se refugiaba en las materias de la escuela para darle utilidad a su manera única de ser. Me dí cuenta de que lo juzgué mal, me retracté de los pensamientos de ira que tenía hacia él cuando me venció, era extraño sentirse culpable por haber prejuzgado a alguien el primer día que lo conocía, cuando yo solía tener opiniones adelantadas de mis compañeros el primer día de clases y no sentía nada en especial; pero con Yuki fue distinto, porque al decir él esas palabras algo me decía que leía mis sentimientos. Así que decidí hablar en base a cómo me sentí desde ese instante - No debería ser, más bien evitar sucumbir a los automatismos es motivo de ser considerado como alguien culto - le contesté, para darle a entender que apoyo su manera de pensar... Y de ser, me estaba pareciendo alguien interesante por lo que me presenté - Soy Touya Kinomoto - . - Es un placer conocerte - luego de responderme sonrió. En un abrir y cerrar de ojos se marchó, lo busqué con la mirada y allí estaba, paseando por los pasillos; supuse que quería conocer la escuela así que fui detrás de él para que no se perdiera.
Touya: Oye, ¿por qué quieres conocer tan rápido la escuela? Tienes todo el resto del año escolar para eso.
Yukito: Pero la escuela es un lugar donde debo ser puntual, no quisiera perderme cuando quiera ir a las clases luego de ayudar a algún club cada vez que necesiten apoyo.
Touya: ¿Y no sería mejor unirte a algún club y establecer tu horario fijo?
Yukito: No quiero ser aficionado a una cosa en particular, creo que todo aquí es interesante y merece mi atención por igual.
Touya: Se nota que tienes mucho entusiasmo... Ya sé a quién pedirle ayuda entonces cuando el club de fútbol requiera algo.
Yukito: Estás en el club de fútbol ¿verdad?
Touya: (Asiente con la cabeza)
Yukito: Qué bien. Y sí, cuenta con mi apoyo (sonríe)
Me estaba cayendo bien, me recordaba tanto a la manera alegre de ser de mi padre y de Sakura... De repente empecé a recordar lo que hablé el otro día con mi hermana y la pregunta que me hizo - Si logras hacer un amigo... ¿Me lo presentarás? - a regañadientes le prometí que lo haría, pero era demasiado pronto para considerarlo mi amigo, incluso él lo pensaba así por lo que hablamos primero. Entonces me prometí conocerlo mejor cada día, empezando por ayudarlo a conocer mejor la escuela durante el tiempo que quedaba de la hora del almuerzo, aunque mi parte más pesimista me dijera que tarde o temprano se marcharía y sería mejor no acostumbrarme a su presencia. A las 3 p.m. finalizando las clases salí a buscar mi bicicleta donde la tenía estacionada, hasta donde yo sabía 4 estudiantes de la preparatoria éramos los únicos que íbamos a la escuela en bicicleta mientras que el resto iba en auto o caminando, sin embargo me fijé que había una quinta bicicleta, mientras sacaba la mía para irme a casa Yukito llegó a sacarla. - ¿Es tuya? - le pregunté - Sí - sonrió luego de responder - Coincidencia - contesté señalándole mi bicicleta, su sonrisa se amplió mientras se marchó rodando. Yo me fui un rato después.
En las siguientes 2 semanas conversábamos durante la hora del almuerzo de temas triviales, y de vez en cuando hablábamos de cómo éramos, averigüé que su cumpleaños es el 25 de Diciembre, le gustan todos los platillos que existen y su especialidad en la cocina es el potaje de Curry, yo por mi parte le dije que mi cumpleaños es el 29 de Febrero, mi platillo favorito es el filete asado, detesto la pasta de pescado y mi especialidad en la cocina es el Omelet y el Yakisoba. El lunes de la siguiente semana le pregunté con quién vivía, me dijo que con sus abuelos, pues sus padres fallecieron hace tiempo, fue otra coincidencia que él también supiera lo que era perder a un ser querido (o en su caso 2), así que le conté que vivo con mi padre y mi hermana, también de cuando perdí a mi madre a los 10 años. - Tienes un padre ejemplar, y tu hermana debe ser encantadora - comentó Yukito - En cierto modo me recuerdas a él... Y ella es escandalosa, pero no es mala - sonreí porque recordé las veces que jugaba al monstruo con ella - A ella la quieres mucho ¿verdad? - respondió, yo no quería profundizar mi sentido de hermandad, y menos en ese momento que sentí un nudo en la garganta por recordar cuando estuve para ella cuando perdimos a mamá y cuando ella tuvo la mejor de las consideraciones conmigo al haber perdido el Amor de Kaho... - Mi padre y yo nos hemos asegurado de que tenga una infancia feliz... - es todo lo que pude decir. Luego ocurrió algo que no esperé, como si él hubiera sabido lo que mi corazón necesitaba. Se acercó a mí, me dio una leve palmada en la espalda y contestó - Entiendo que ella te recuerde a tu mamá... Y no quieren que se entristezca con su nostalgia cuando no recuerda lo que los 3 sufrieron al perderla... Eres un buen hermano, y jamás consideres que eres débil por tener esos sentimientos. Negarlos o durar mucho tiempo sin expresarlos te harán mucho daño - me miró a los ojos y yo me sentí en paz, como si me hubiera quitado un peso de encima. Tenía tiempo sin sentirme así de tranquilo, y allí supe que él es especial.
- Tienes un buen corazón Kinomoto - continuó Yukito sonriendo - No me conoces bien ¿cómo sabes que "tengo un buen corazón"? No sufro de problemas cardíacos, si a eso te refieres - contesté desviando la mirada, sus comentarios me apenaban mucho, no entendía por qué - Qué bien que tengas buena salud, aunque no me refiero a eso. Los hechos hablan más de ti que tus palabras. Tienes muy buenos sentimientos a pesar de que no los expreses a menudo. Una vez aprendí que las cosas no son lo que parecen, y me alegra que no seas esa persona frívola que aparentas ser - . Seguía sin comprender por qué sus palabras me ponían contento de más, pero como empecé a actuar de manera impulsiva en base a mis sentimientos desde que lo conocí decidí involuclarlo más en mi vida, la mejor manera que me pareció era reunirlo con las personas más importantes para mí. - Oye, ¿te gustaría ir a mi casa después de clases? Mi familia querrá conocerte - su expresión fue de duda - No quiero molestarlos, seguramente ustedes tendrán cosas que hacer - insistí a que fuera - No lo serás, confía en mí - me miró fijamente, recuerdo haber estado nervioso en ese instante y no lograba entender qué me estaba ocurriendo - De acuerdo, iré contigo - sonrió luego de que lo convencí.
Yuki y yo llegamos a mi casa, le comenté que debíamos esperar que mi padre llegara de la Universidad para presentárselo, mientras tanto podía conocer a mi hermana, quien estaba sentada en el sofá.
Touya: Ya llegué.
Sakura: ¡Herma...! (Se quedó muda y empezó a sonrojarse al mirar a Yukito) Emmm... (Se miraba las manos)
Touya: Oye, él es Yukito (señala a Yukito). Estudia en mi salón desde hace 2 semanas.
Sakura: Emmm... (mira a Yukito sonrojada) Es un placer conocerte Yukito (se levanta y hace una reverencia)
Yukito: (Hace una reverencia) El placer es todo mío Sakura. (Sonríe) Touya me ha hablado de ti.
Touya: Claro... Le dije que debía hablarte de mi hermana monstruo.
Sakura: (Frunce el ceño y empuña la mano hacia Touya a espaldas de Yukito)
Yukito: ¿Le hablaste de mí?
Sakura: No (se sonroja)... Pero ahora que recuerdo mi hermano me dijo que me presentaría a un amigo si llegaba a tener (se queda pensativa por 2 segundos y luego se asombra) ¡Eres amigo de mi hermano!
Yukito: (Se asombra y voltea hacia Touya) Así parece (Sonríe)
Sakura: (Levanta los brazos de alegría) ¡Qué bien! Prepararé unos postres
Touya: Apenas aprendiste a hacer cupcakes, mejor que los prepare papá cuando llegue.
(Fujitaka llega a la casa)
Fujitaka: Ya llegué.
Touya: Papá... Él es Yukito Tsukishiro... Mi compañero de clase
Sakura: ¡Y su amigo, papá! (se sonroja)
Touya: (Asiente con la cabeza y sonríe un poco)
Fujitaka: (Sonríe)
Yukito: Es un placer conocerlo señor Kinomoto (Hace una reverencia)
Fujitaka: Mucho gusto en conocerte también Yukito (Hace una reverencia).
Sakura: Papá, yo quería preparar cupcakes para todos... Pero mi hermano prefiere que los cocines tú... (baja la mirada)
Fujitaka: ¿Por qué no me ayudas a cocinarlos? Ve a buscar los utensilios de la cocina mientras voy a cambiarme y a ponerme el delantal.
Sakura: ¡Está bien! Iré a buscar mi delantal también (corre a la cocina)
Yukito: Se siente bien saber que les agradé Touya
Touya: (Sonríe un poco) Reconocen a alguien de buen corazón cuando lo conocen
Yukito: Tengo algo en común con ellos entonces (sonríe). Gracias por haberme convencido de venir.
Touya: No hay de qué (desvía la mirada y se sonroja)
Los postres que prepararon mi padre y Sakura quedaron muy bien, los 4 charlamos y Yukito era el centro de atención de toda la conversación. Les contó lo mismo que a mí tan rápido, se ganaron su confianza tan rápido por tratarse de mi familia. Me sentía tan bien por tener a mi primer y mejor amigo junto a mi familia, siempre les voy a estar agradecidos por haber tratado tan bien a la primera persona que les presenté, no quería que eso terminara nunca. Cuando nos despedimos de Yuki y él se marchó a su casa había un vacío en mi corazón, jamás me había pasado hasta ese momento, ni siquiera con Kaho porque no me sentía así de mal cada vez que terminaban nuestras citas, tenía la certeza de que la volvería a ver de nuevo... Por supuesto, antes de que ella me dejara... Aunque no podía, y mucho menos quería considerar la idea de que él se fuera de mi vida, me negaba rotundamente a la posibilidad... Aún me niego, y lo haré todos los días de mi vida y aún después. Al aceptar ese hecho comprendí que nuestra amistad significaba mucho más para mí. Ahora admito que mis sentimientos por Yukito Tsukishiro son diferentes a los que tuve por Kaho Mizuki y que ella tenía razón, aunque ese día ni recordaba a mi ex-novia, y no me intereresaba hacerlo tampoco.
Notas de la Autora: Muchísimas gracias por la espera; ya no tengo tantas horas libres como antes y eso tuvo repercusión en mi inspiración. Ya al menos saben lo que Touya pensaba del hecho de que Sakura pudiera amar a alguien en ese entonces; y a quienes lo piden con desesperación les doy un mensaje esperanzador: "Syaoran is coming soon". En el próximo capítulo hará su aparición... ¡Hasta entonces!
