Capítulo 5

Era noche de luna llena, se podía apreciar la iluminada torre de Tokio. Una criatura voladora estaba a la expectativa, era majestuosa, de alas grandes, cabello blanco y largo... Pero no sabía por qué me parecía familiar, era extraño, no conocía a nadie con esos rasgos... De frente, sobre un edificio podía distinguir una persona que usaba un traje extraño y una capa, junto a una pequeña figura amarilla que flotaba...

Sonó el despertador, me preguntaba si esa figura amarilla flotante era el muñeco del sueño anterior... Y por qué esa criatura de cabello largo me parecía haberla conocido de otra parte... Sin perder más tiempo me alisté para ir a la escuela, debía estar más temprano por la práctica de fútbol, y porque desde la visita de Yuki a mi casa decidimos ir juntos a la Preparatoria Seijou en bicicleta; a partir del día en que Sakura se dió cuenta de eso nos hacía compañía rodando con sus patines, y ese día no fue la excepción. Mi padre despertó más temprano por preparar el desayuno y el almuerzo para ambos - Buenos días Touya - saludó con una sonrisa, como habitualmente lo hace - Buenos días - le respondí - Ya está listo el desayuno, ven a comer - me sirvió el desayuno en la mesa - Muchas gracias - le agradecí, y noté que aún no se escuchaban las pisadas ruidosas de Sakura, últimamente se quedaba dormida más tiempo y me preocupaba un poco por eso - ¿Y Sakura no ha despertado? - le pregunté a papá. Él negó con la cabeza y se quedó pensativo; se dió cuenta, al igual que yo, que se había convertido en un hábito para mi hermana quedarse dormida más tiempo, por lo que la llamé en voz alta.

Touya: ¡Sakura, ya va a estar listo el desayuno!

Sakura: ¡Ya voy!

(Sakura baja las escaleras)

Sakura: ¡Buenos días!

Touya: ¿Por qué hacías tanto ruido?

Sakura: No estaba haciendo nada

Touya: ¿Ah sí? Pues se podían escuchar las pisadas que dabas

Sakura: No es cierto, estaba caminando normal

Touya: Sí, no me digas...Tus pisadas se escuchaban idénticas a las que hacen las bestias

Sakura: (Empuña la mano y camina con pisadas fuertes hasta quedar frente a Touya) ¡Yo no soy Sakura-bestia!

Touya: (Le puso la taza de café que tenía encima de la cabeza de Sakura) Aunque eres la bestia más pequeña de todas

Era la primera vez que le ponía mi taza encima a Sakura, desde que empecé a jugar al "monstruo" con ella hasta que comenzó a tener uso de razón colocaba mi vaso de plástico encima de ella para saber cuánto había crecido. Era genial volver a ese hábito por medio de las bromas, y me impresionaba lo alta que se había vuelto a sus 10 años, yo a su edad no era tan alto, que yo recuerde.

Fujitaka: Se ve que desde temprano los 2 se llevan muy bien (le deja el desayuno a Sakura en la mesa) Adelante

Sakura: Ay, se ve delicioso (junta las manos) ¡Muchas gracias por la comida! (empieza a comer)

Fujitaka: (Se dirige a Sakura) ¿Está rico?

Sakura: (Asiente con la cabeza)

Touya: (Termina de desayunar) Gracias por la comida (se levanta de la mesa)

Sakura: ¿Ya te vas?

Touya: Tengo práctica de fútbol en la mañana

Fujitaka: (Le entrega el almuerzo a Touya) Cuídate mucho.

Touya: Nos vemos

Sakura: Em... Espérame por favor

Me fui con mi bicicleta a encontrarme con Yuki e irnos juntos a la escuela, luego de 5 minutos y antes de darme cuenta Sakura me alcanzó con los patines. No entendía por qué si ella, teniendo la disposición, solía llegar a tiempo, conmigo o sin mí.

Sakura: Oye, espérame ¡No me dejes!

Touya: Tú no tendrás problemas si llegas un poco más tarde, Sakura (logra ver de lejos a Yukito) ¡Hola Yuki!

Yukito: ¡Hola, buenos días!

(Touya y Sakura se detienen al conseguirse con Yukito)

Touya: Hola

Yukito: Buenos días Touya (se dirige a Sakura) ¡Muy buenos días Sakura! Te levantaste muy temprano

Sakura: Sí

Touya: (Desvía la mirada) Si supieras que desayunó en sólo 5 minutos

Sakura: (Patea a Touya con la punta de uno de sus patines, ve a Yukito y se ríe un poco)

Yukito: (Ve a Sakura y sonríe) Hoy te despertaste con mucha energía

Un mes después de la visita de Yuki a mi casa empezó a llamarme por mi nombre, no me molestó, es más, hasta decidí llamarlo por un apodo acortando su nombre. Los 3 rodamos en nuestros vehículos hasta nuestras respectivas instituciones educativas. Poco antes de llegar a la escuela de Sakura, Yukito se despidió de ella.

Yukito: Bueno, nos vemos después Sakura

Sakura: (Se queda en la entrada de la Primaria Tomoeda)

Yukito: (Sigue rodando mientras le lanza un caramelo a Sakura) ¡Hasta luego!

Me agrada que Yukito le exprese a Sakura el cariño que le tengo, aunque no sea cosa mía hacerlo de manera directa; Sakura también ha sido muy atenta con él desde el principio, me ha agradado siempre eso, aunque me cueste molestarla en presencia de Yuki. Él siempre ha entendido mi necesidad de protegerla y colabora conmigo en eso, incluso siento que yo estoy pendiente de mi hermana cuando él lo está; por eso yo seguí de largo al llegar a la Primaria Tomoeda ese día, porque sabía que mi compañero y mejor amigo estaba pendiente de ella. - Sé que te cuesta no voltear para asegurarte de que llegó bien a la escuela - dijo Yuki mientras seguíamos rodando en nuestras bicicletas - Hmmm - asentí a regañadientes - Tomoyo la saludó y se quedaron hablando, entrarán juntas - me aseguró - Tomoyo tiene la misma edad de Sakura - así le dí a entender que, aunque su mejor amiga procuraba su bien no confiaba en ella del todo por ser también una niña. - Te aprendiste su nombre, al menos ya no desconfías tanto de ella - respondió, y él tenía razón, aunque no le tenía confianza tanto como a él. Ambos estacionamos nuestras bicicletas al llegar a la Preparatoria Seijou, le colocamos los seguros y nos fuimos a clase.

A las 3 p.m. inició la práctica de fútbol, luego de clases. Yuki estaba colaborando como de costumbre llevando toallas y botellas de agua para el equipo, de vez en cuando llevaba un balón si hacía falta pero no fué necesario en esa ocasión. En la Secundaria yo era delantero pero en la Preparatoria me tocó ser de medio campo y debía acostumbrarme... Al menos hasta que mi desempeño demostrara que tenía las aptitudes para ser el goleador estrella. Una hora después durante el entretiempo, fui a ver a Yukito, él estaba sentado en la banca con los ojos cerrados, como inconsciente, creí que se había quedado dormido por lo que intenté despertarlo - Oye, Yuki, despierta ya - lo tomé por los hombros y lo mecí por 3 segundos, no despertaba. De repente me dí cuenta de que el cielo se oscureció y unas luces que parecían fuegos artificiales se dispersaban por toda la Colonia Tomoeda, volteé hacia la cancha y ninguno le ponía atención a tal fenómeno, cada quién estaba en sus asuntos sin saber lo que ocurría, la única explicación que le daba a esa situción era que se debía a algo sobrenatural.

El cielo volvió a la normalidad, seguí anonadado por lo que acababa de presenciar, hasta que una voz me hizo voltear - ¿Touya? ¿Por qué no estás en la cancha? Falta poco para que termine el primer tiempo - Yukito llevaba 15 minutos dormido, era inusual en él porque siempre ha sido alguien enérgico - Terminó hace 10 minutos, estamos en el entretiempo... - desvié la mirada recordando lo que había pasado - ¿Pasa algo? - me preguntó; él sabía muchas cosas de mí, pero me negaba a hablarle de mis experiencias sobrenaturales, porque creí que no era un tema común entre ambos. - Sólo me preocupó que te quedaras dormido, eso jamás te pasa - contesté, su expresión fué de alivio - Descuida Touya, seguramente necesitaba esa pequeña siesta - sonrió, y yo me tranquilicé, creyendo que había sido casualidad. ¿Cómo iba a saber yo que no lo era, y que más bien ese evento era el inicio de algo más grande que mi capacidad de detectar seres mágicos? Ignorando eso, el partido continuó y terminó sin novedades.

Al llegar a casa sentí una presencia extraña, muy diferente a las demás que había notado en mi vida, porque era constante en lugar de intermitente. - Ya llegué - dije haciendo de cuenta que todo andaba normal, aunque algo me decía que no lo estaba. escuché las pisadas ruidosas en la escalera, Sakura había llegado a tiempo y eso me alivió. -H-hola hermano - saludaba con pena "¿Ella con pena?" Me preguntaba, pues sólo actúa así cuando esconde algo - Hola ¿Hace cuánto llegaste a casa? - le pregunté, para averiguar si era sólo idea mía o si estaba en lo cierto - Después de clases... Me vine con Tomoyo igual que siempre - miraba al suelo y se rascaba la nuca - Bueno, ayúdame a preparar la cena - le dije - Está bien - respondió dirigiéndose muy rápido a la cocina. Yo me asomé a la sala de estar para fijarme si había algo roto pero no, todo estaba en orden, salvo por esa presencia mágica que no desaparecía... Pero era imposible para mí imaginar que mi hermana menor tuviera algo que ver con la magia. En lo que la cena estuvo lista ella duró menos tiempo en el comedor de lo que duró en la mañana desayunando.

Sakura: (Cena muy rápido) Gracias por la comida (saca un pudín del refrigerador)

Touya: ¿A dónde piensas llevar eso?

Otra actitud extraña que tenía: llevar postres a su habitación. Algo pasaba, quería averiguar qué era, pero todo estaba aparentemente tranquilo. Creí que tal vez era por su etapa de crecimiento que la hacía querer comer en mayor cantidad, como Yuki acostumbraba, y aún acostumbra al decir verdad. Horas después me fui a dormir luego de haber lavado los trastes, mi sueño siempre había sido pesado durante las primeras horas de la noche pero en ese momento un ruido ensordecedor casi no me dejó dormir, creí que se trataba de un avión, abrí un poco mis ojos para averiguar brevemente de qué se trataba, distinguí un ave desde mi ventana, era más grande de lo que debería según mi percepción, sin embargo concluí que estaba confundido por estar más dormido que despierto y, manteniendo la idea de que era un avión, volví a quedar en un sueño profundo. No me preocupaba por la presencia mágica pues la notaba desde horas antes, "tarde o temprano se marcha" mi mente aseguraba. Al día siguiente llamé a Sakura temprano en la mañana para que se despertara.

Touya: ¡Es hora de desayunar!

Sakura: ¡Sí! (Se alista para ir a la escuela y baja las escaleras) Buenos días hermano

Touya: Qué raro, bajó en la primera llamada... Parece que el día de hoy va a llover

Sakura: Lo que pasa es que "alguien" me despertó temprano

Touya: ¿Ah?

Sakura: Tonto, es el despertador (se ríe)

Touya: Hmmm... (Busca el desayuno para servirlo)

Sakura: (Se dirige al portaretrato) Buenos días mamita

Fujitaka: (Llega al comedor) Hola, muy buenos días a todos

Sakura: ¡Buenos días papá!

Touya: Buenos días.

Fujitaka: Hoy también desayunaremos delicioso

Touya: Claro, cocino mejor que el monstruo

Sakura: (Patea a Touya en el pié) Anda papá, vamos a desayunar antes de que se enfríe (desayuna) Gracias por todo (recoge los utensilios).

Fujitaka: El día de hoy te despertaste muy temprano

Sakura: Es que me toca asear el salón (toma un bocadillo y sube a su habitación)

Touya: Monstruo…

La actitud de Sakura aquella mañana era un indicio de que algo había cambiado en su entorno. Hablaba de "alguien" que la despertaba y luego ella subía un bocadillo a su habitación, me preguntaba si tenía una mascota oculta allí; luego recordé que, aunque a ella le encantan los animales, prefería contemplarlos a distancia porque le parecía mucha responsabilidad cuidarlos y al mismo tiempo atender los quehaceres de la casa y los deberes escolares, en lugar de eso elegía tener ositos de felpa. Sin embargo había algo que seguía sin parecerme normal: la presencia mágica. Cada vez se hacía más fuerte, de a poco pero aumentaba considerablemente. Creí que se trataba de uno de esos días en que vería a mi madre, pero desde que empecé la Secundaria no aparecía, por lo que descarté la idea. Dejando ese asunto como un misterio, otra vez, pasé el día de escuela atendiendo las clases y haciendo competencias de rapidez en los ejercicios de matemáticas con Yuki, no me molestaba que me ganara aunque por dignidad no podía dejarle la victoria tan fácil, así que me esforzaba, logré terminar al mismo tiempo que él, y mi recompensa fue su sonrisa felicitándome por haber mejorado mi desempeño, podía ser capaz de superarme muchas veces más con tal de tener ese premio todos los días. No quería confesarle mis sentimientos porque creí que si le decía podía provocar que las cosas cambiaran entre nosotros, como que conversáramos menos o volviéramos a ser unos perfectos extraños como lo éramos antes de conocernos... Con tal de mantenerlo a mi lado con su amistad y cariño incondicional era capaz de mantener mi silencio.

En la hora del almuerzo conversamos él y yo, le comenté que estaba interesado en trabajar para costear mis estudios universitarios, por lo que Yuki me sugirió el acuario - Hay un anuncio que está en la puerta desde hace 1 semana, dice "se solicita personal masculino mayor de 16 años". Es perfecto para ti - me aseguró él, a mí no me convencía mucho la idea, fruncí el ceño para darlo a entender, por lo que él continuó - Además, si quisieras, podrías invitar a Sakura a ir allá - me quedé pensativo, y recordé que su escuela planeaba un paseo allá, aunque sólo sería por un día tenía la oportunidad de estar junto a ella sin dejar de ocuparme de mis asuntos, y la iba a aprovechar. - Después de la escuela voy para allá, lamento no poder acompañarte como de costumbre - de esa manera le comenté mi decisión a mi mejor amigo sobre su sugerencia, él como siempre mostró una sonrisa dando a entender su apoyo. Lamentaba no poder pasar tiempo juntos esa tarde pero era por una buena causa.

Llegué a casa muy rápido para darme una ducha rápida y cambiarme para llegar allá a tiempo, sentía algo de nervios por tratarse de mi primera entrevista de trabajo, hasta que recordé a Yuki alentándome. Una vez que llegué al acuario me dirigí a la oficina de Recursos Humanos. Le presenté al jefe mi síntesis curricular, que mostraba una experiencia que sólo se limitaba en el aspecto académico, me apenaba un poco el hecho pero aún así tomaron en cuenta mi intención de poner mi empeño en cualquier actividad que me tocara realizar; me mostró las instalaciones del acuario, llegando al área de los pingüinos sentí una presencia extraña que no podía identificar, tratando de identificar de dónde venía me distraje por un momento y recibí un llamado de atención por parte del jefe... Por lo que decidí indagar después, cuando no estuviera con gente normal demandando mi concentración. Me asignaron la labor de alimentar a los pingüinos gracias a ese incidente, e iba a iniciar al día siguiente.

No me molestaba tomar los pescados para darles de comer a los pingüinos, sino llegar al refrigerador donde estaban, porque la temperatura era insoportablemente baja; de resto todo parecía normal allá pues la presencia que percibí no estaba desde el día en que la detecté. Los primeros días le negaba a Yuki los helados que quería compartir conmigo cuando salíamos de la escuela juntos (le hablé de mi tortura fría para que no creyera que estaba rechazando sus gestos amables), y llegaba del trabajo dándome un baño en la tina con agua caliente para evitar esa sensación de congelamiento. Le hablé del trabajo sólo a mi padre, una mañana brevemente mientras esperábamos que Sakura bajara las escaleras, no le dije a ella porque quería evitar ponerme en evidencia con lo de pasar tiempo junto a ella sin estar con ella, y porque pronto se enteraría.

A la semana siguiente era el paseo de la escuela de Sakura, yo no tenía clases ese día por lo que me dirigí al acuario. Estaba en el refrigerador organizando los pescados para que fuera más fácil buscarlos cuando necesitara llevárselos a los pingüinos. Salí de allí un momento porque no podía soportar el frío tanto tiempo, y escuché unos gritos que sonaban a los de mi hermana. Corrí al área de los pingüinos y efectivamente ella estaba del otro lado del vidrio, gritando de desesperación y no sabía por qué. La instructora recién había salido del agua y yo no entendía la situación.

Touya: ¿Qué está pasando?

Instructora: Un pingüino se atascó en el remolino y no puedo ayudarlo

Me sumergí en el agua y noté el remolino que mantenía de rehén al pingüino, pude sacarlo del agua agrandando el remolino... Y allí estaba esa presencia de nuevo, pero no lograba entender de qué era y por qué estaba allí, pero no lo averiguaría ahogándome absurdamente así que salí del agua rápido. En la tarde, a eso de las 5p.m. llegué a casa muy cansado, tuve la suerte de ir acompañado por Yuki, de no haber sido por él me habría quedado dormido en algún lugar de Tomoeda, menos en mi habitación.

Touya: Ya vine

Sakura: H-hola qué bueno que regresaste

Touya: Mhmmm…

Sakura: (Risa incómoda) O-oye oye hermano, oye estuviste en el acuario en la mañana ¿verdad? ¿Ah?

Touya: (Señala el pizarrón) ¿Qué no ves? Allí está escrito

Sakura: (Corre hacia el pizarrón para verlo) ¿Oye por qué estabas en el espectáculo de los pingüinos? ¿Qué clase de trabajo es?

Touya: Tengo que darles de comer a los pingüinos

Sakura: ¿Ah? Debe ser muy divertido

Touya: No, no lo es

Sakura: ¿Por qué no?

Touya: Porque no (Toma un pedazo de hotcake y se lo come)

Sakura: ¡Ah qué malo eres! No te lo comas sin mi permiso. Yo compré la harina con mi dinero. ¡Ahhh!

Sakura es tan graciosa cuando se enoja, suelo bromear con ella en esas cosas, por eso no le dije que ese hotcake me ayudó a recuperar mi temperatura corporal y le tuve un enorme agradecimiento por haber tenido la idea de preparar algo delicioso y caliente para ese día.

Touya: ¡Oye qué estás haciendo, entra rápido a la casa!

(Yukito entra a la casa)

Yukito: Es que no podía quitarme los zapatos. Hola Sakura, ¿cómo estás?

Sakura: Ah, pero si es Yukito (Retrocede) Buenas tardes

Yukito: Se ve delicioso… Supongo que eres una estupenda cocinera

Sakura: (Se cubre la cara con el flequillo) No es para tanto Yukito

Touya: (Mhmmm) Cocina espantoso

Sakura: (Pisa a Touya) Yukito...

Yukito: Dime

Sakura: Si quieres puedo hacerte unos hotcakes, para que los pruebes

Yukito: ¿No importa? Lo compraste con tu mesada

Sakura: Sí pero no importa. Cuando los tenga listos te lo llevaré a la habitación de mi hermano

Yukito: (Se agacha) Gracias

Yuki y yo subimos a mi habitación, allí sentí de nuevo esa presencia mágica que tenía tiempo en la casa, y era más fuerte cerca de la habitación de Sakura. Me quedé mirando el pasillo hasta que mi introspección fue interrumpida - Touya ¿qué sucede? - me preguntó mi amigo, pero no quería hablarle de algo que creía ajeno a él - N-nada, el cansancio me tiene algo confundido. Descuida - le respondí mientras negué con la cabeza y entramos a mi habitación. Ambos nos sentamos en el suelo y conversamos un rato.

Yukito: Lo que ocurrió con el pingüino fue muy extraño ¿no crees?

Touya: Sí. No sé qué provocó ese remolino, pero al parecer tienen intención de averiguarlo. Me asignarán al restaurant de allá mientras tanto.

Yukito: Ya veo... Espero que no se trate de algo peligroso, ni para los pingüinos ni para los que trabajen con ellos

Touya: Igual yo

Yukito: Es un alivio que no te ocurrió nada malo, me preocupó saber que pudiste haberte ahogado

Touya: No es para tanto Yuki (Baja la mirada)

Yukito: Por supuesto que lo es. Eres mi mejor amigo, quiero que estés bien

Touya: También lo eres para mí... Es más... (Baja la mirada)

Yukito: Un momento, creo que Sakura ya llegó con los hotcakes (abre la puerta de la habitación)

Yuki le agradeció a Sakura por llevarnos la bandeja a mi habitación, a ella y a mí nos extrañó que él notara la presencia de Sakura cuando llegó, creí que sólo era cosa mía. Luego de haber comido los hotcakes él sonrió y dijo que estaban deliciosos, asentí porque dijo algo cierto. - Por cierto, ibas a decirme algo antes que Sakura llegara ¿verdad? - abrí más los ojos y casi me atraganté con el jugo que Sakura nos había servido para pasar los bocados. - Emm... Quería decirte... - creí que no era un buen momento para confesar mis sentimientos por él, había sido un día muy agitado para mí y necesitaba que las cosas entre nosotros permanecieran como estaban - ... Que agradezco que te preocupes por mí - , él sonrió como de costumbre - De nada Touya - .

Al día siguiente en el restaurante del acuario mientras hacían inspección, me asignaron otra labor involucrada con el frío: preparar raspados de sabores, además de ser mesonero. Después de haber transcurrido una hora llegaron Yukito y Sakura, era mi oportunidad para pasar tiempo con la monstruo sin involucrarme demasiado y al mismo tiempo con la persona que más quiero. Conversé con ellos un rato, que se suponía era el tiempo estimado para atender los pedidos de los clientes... Mientras volvía a la barra, de repente se rompió una de las peceras grandes y se inundó todo el lugar, me resguardé en las escaleras, me había parecido una locura lo que estaba ocurriendo porque el vidrio de las peceras era lo suficientemente grueso como para mantenerse en buen estado, me preocupé por Sakura y Yuki que estaban en el agua y los buscaba con la mirada cada segundo, antes de entrar en pánico recordé las charlas que había en la escuela sobre los desastres naturales, siendo Japón muy propenso a los maremotos eran necesarias, nos enseñaron a mis compañeros y a mí que en esos casos debíamos esperar a que se detuviera la inundación para podernos desplazar.

Cuando se rompió una de las puertas el agua pudo circular por la salida y bajaba el agua, Sakura salió a los pocos segundos y a pesar de mi alivio fui por ella – ¿Estás bien Sakura? – le pregunté, asintió con la cabeza y eso me bastó. Inmediatamente después salió Yuki, los sentimientos encontrados de ese momento apenas me permitieron notar que Tomoyo también estaba allí, más me interesaba calmar esa desesperación que tenía aunque nadie la notaba, me tranquilizó cambiar de tema al escuchar a Yukito disculpándose con Sakura porque los raspados se habían dañado - ¡Gracias Yukito, me diste una gran idea – sólo ella sabía de qué estaba hablando, no la entendía y no me interesaba tampoco. Ellos 3 se fueron de allá para mi alivio, y junto a mis compañeros de trabajo tuve la árdua tarea de sacar el agua y secar el restaurante. Salí mucho después de la hora prevista, pero no me preocupaba por los deberes pues era el turno de Sakura y de mi padre ese día. - Ya llegué - dije con mi smoking empapado. - ¡Hermano! Por fin llegaste... Le conté a papá lo que pasó en el acuario - me comentó mi hermana, siempre tan atenta - Hmmm ¿y le contaste que usaste tus poderes de monstruo nadador? - inmediatamente frunció el ceño y consideró pisarme el pie pero se retractó - La cena está lista, será mejor que te cambies si no quieres resfriarte - con un tono serio me aconsejó, pero no le quedaba esa actitud. Se fue a la cocina y yo procedí a darme un baño, subiendo las escaleras sentí esa presencia de nuevo, me agobiaba creer que las presencias del acuario y de la casa podían estar relacionadas, pero como la de la casa no representaba ningún peligro como la otra hice a un lado esos pensamientos.

Durante la cena mi padre mostró curiosidad y algo de preocupación por el peligro al que estuvimos expuestos Sakura y yo, me preguntó los detalles de lo ocurrido y le narré los hechos tal cual, Sakura también dio su versión "monstruosa". Antes de que papá considerara no permitirme ir más allá le aclaré que las peceras del restaurante se vaciarían lo suficiente para que los peces se mantuvieran allí y al mismo tiempo todos tuvieran la seguridad de que estarían bien, allí su expresión fue de alivio y sólo me pidió que tuviera mucho más cuidado a partir del día siguiente. Fuimos todos a dormir y antes de quedarme rendido en mi cama la presencia mágica se había marchado, sentí algo de tranquilidad porque no había nada que pudiera alterar mis pensamientos esa noche.

Todo se había oscurecido, todos dormían, incluso me veía a mi mismo dormido. Sakura luce algo mayor y está despierta usando un traje extravagante, tomando una especie de báculo que era mucho más grande de ella, de allí salía una luz muy intensa, pero por alguna razón no era suficiente para volver a la normalidad... De repente llega un niño de su edad con cabello castaño sujetando el báculo junto a ella y colaborando con la luz que intenta acabar con la oscuridad... La luz se vuelve tan intensa que se torna un destello que logra aclarar todo y las cosas vuelven a la normalidad. - ¡Sakura! - grita el niño cojeando, ella lo mira - Yo... - la sujeta de su traje y curiosamente distingo más su rostro, tiene ojos marrones y un rostro bien parecido - ... ¡Quiero decirte que tú me gustas mucho! - mi asombro se convierte en ira en cuestión de segundos...

Desperté de golpe, miré el reloj y eran las 2a.m. La presencia mágica había vuelto, no comprendía nada, y mucho menos de lo que me ocurría. ¡Soñar con un mocoso que estuviera pendiente de mi hermana no era cosa mía! Y menos alguien como él, que ni conocía, que en el fondo yo nunca habría esperado conocer, o peor aún, que Sakura lo conociera. Iluso. Un niño que se creía merecedor de los sentimientos de MI MONSTRUO, ella es demasiado para cualquier chiquillo, y el que la tratara debía saberlo, es más, yo me habría encargado de eso. Una vez expresada mi ira volví a dormir, y esa vez sí tuve un sueño tranquilo.

Al día siguiente salí de la escuela temprano y me dirigí al acuario. La presencia extraña que había percibido allí no estaba, pero el rastro del desastre ocurrido estaba presente. - Kinomoto, allí estás. Buenos días - exclamó mi jefe al verme. Haciendo una reverencia contesté - Buenos días - . - Lamento decirte ésto, pero vamos a detener la jornada laboral por una semana. Se hará una inspección exhaustiva en todas las instalaciones. Fue un error limitarnos en el área de los pingüinos - . - Ya veo... Es más grave de lo que creímos - fue mi acotación. Consideré renunciar ese día pero creí que estaba siendo muy drástico al respecto, por lo que me despedí dando a entender que volvería cuando todo fuera normal otra vez. En la noche estaba lavando los trastes y Sakura se dirigió a mí nerviosa, como si fuera a pedirme algo, en efecto era la razón; ella quería asistir al recital de piano de su amiga Sasaki a apoyarla, muy pocas veces pide el intercambio de los quehaceres por lo que accedí, a cambio de que ella hiciera la limpieza completa del hogar el domingo de esa semana.

Llegó ese día y Sakura bajó las escaleras con sus pisadas ruidosas como de costumbre... Aunque su ánimo era mejor que el de un día común y corriente.

Sakura: Hola buenos días

Fujitaka: ¿Qué tal hija? Muy buenos días

Touya: ¿Por qué estás tan feliz monstruo?

Sakura: (Empuña la mano pero luego la baja) El día de hoy no pienso pegarte (Se sienta)

Fujitaka: Vaya, te has despertado de muy buen humor pequeña Sakura

Sakura: Jaja, es que voy a salir a pasear con mi amiga Tomoyo

Fujitaka: (Se asombra)

Mi primera impresión fue creer que estaba loca, mi padre tenía trabajo y yo anticipé que saldría a buscar locales donde pudiera trabajar en caso de que el acuario siguiera de paro, o ya no soportara el frío de los refrigeradores. Antes de perder la locura recordé que es algo olvidadiza, como lo era mi madre, aunque estaba molesto por su mala memoria; sé que ella no lo hacía a propósito, pero me pareció una ocasión donde debía poner carácter, no quería que papá tuviera que hacerlo.

Touya: (Saca el pizarrón de los deberes) Se supone que hoy debes encargarte de todo el aseo… Tú lo escribiste la semana pasada, no me digas que ya lo olvidaste

Su expresión indicó que sí lo olvidó, pero se resignó a colaborar. Mi padre ofreció ayudarla un poco a lavar la ropa, pero ella no quiso interferir en su compromiso laboral. Ambos salimos, yo por mi parte encontré 3 restaurantes que me interesaron, fui a casa de Yuki a conversar un rato del tema y evaluamos los pro y los contras de trabajar en cada uno, aunque debía esperar a que fuera día de semana para conocer las instalaciones de cada uno a fondo. Al llegar a casa noté que mi padre también había llegado, buscamos a Sakura y la encontramos en su habitación dormida.

Todo marchaba normal en mi familia y eso era un alivio para mí, aunque yo estaba algo triste porque se acercaba el cumpleaños de mi madre y la nostalgia me atacaba. Lo que me hacía sentir mejor era saber que Sakura estaba bien, contemplando la fotografía del retrato con mucha alegría. En la escuela aproveché unos minutos de mi tiempo libre para tocar el piano, lo necesitaba debido al recuerdo de esa canción especial que mamá y yo tocábamos juntos en el órgano que había en la casa. A mi padre le tocaba regresar tarde del trabajo, yo preparaba la cena, algo más tarde de lo usual y de repente recibí una llamada telefónica de Yuki. - ¿Hola? - contesté. - Touya, soy Yukito. Por favor ven a mi casa, Sakura está aquí. Se estaba cayendo de un barranco, pero la atrapé y está a salvo, aunque inconsciente -. - ¿QUÉ?! Voy para allá - .

No lo podía creer, Sakura estaba en peligro, de nuevo, pero esa vez no estuve allí para hacer algo al respecto. Rodaba en mi bicicleta y el miedo invadió mi mente, me preguntaba "¿Por qué Sakura se caía de un barranco? ¿Qué estaba haciendo allí?" me inquietaba no saberlo y esa desesperación fue el motor que me impulsaba a pedalear más fuerte. Al llegar a la casa de Yuki él me estaba esperando en la puerta, sin preguntarle él me señaló dónde estaba mi hermana: dormida en su cama. La cargué en mi espalda y nos fuimos los tres juntos a mi casa. El miedo que tenía de que a Sakura le ocurriera algo malo me impidió mantener mi silencio sobre las presencias paranormales cuando Yuki comentó que ella había visto a mi madre en el barranco, tuve que decirle que yo también la había visto hasta que empecé la secundaria, que gracias a mí ella le teme a los fantasmas y que ella y yo detectamos la presencia de los espíritus. Concluí que en el fondo Sakura se sentía tan mal como yo, pero no quería que se sintiera así, Yuki justificó que si ella vió a mi madre lógicamente tendría el deseo de estar con ella, me pidió que no la regañara por lo ocurrido, y que le demostrara mi cariño por ella de otra forma. Sólo podía acceder a lo primero, molestarla le hace mucho menos daño que introducirla en mi mundo de nostalgia, era mi mejor manera de mantener los recuerdos vivos permitiendo que siguiera su vida felizmente.

Al volver a casa llevé a Sakura a su habitación, me dí cuenta de que la presencia mágica que solía haber en casa no estaba, pero no me importó. Me parecía mejor si no estaba, me molesté con todas las presencias sobrenaturales, últimamente daban sólo problemas y no iba a permitir que ninguna le hiciera daño a mi hermana. A la mañana siguiente, después del desayuno, Tomoyo fue a visitar a Sakura para saber cómo estaba, a regañadientes la dejé pasar, me molestaba que ella no hubiera podido impedir que se cayera, pero no le reclamé por tratarse de una niña, y creí que tal vez lo que ocurrió era algo fuera de su comprensión. La presencia volvió a aparecer después que ella subió las escaleras, estaba a punto de ir a la habitación de Sakura sin importarme nada pero mi padre me distrajo - ¿Algo te ocurre? - preguntó. Yo prometí no decirle lo de la noche anterior para no preocuparlo, así que le hable sólo de lo que sentía - Bueno, mañana es el cumpleaños de mamá... Y he tenido nostalgia últimamente... Creo que Sakura se siente igual, aunque no lo sepa - era una buena forma de decirle sin comentarle que ella se cayó de un barranco. - Ya veo... - respondió bajando un poco la mirada, pero la alzó de nuevo para decirme algo - Has hecho muy bien al decirle que tu mamá está en un lugar hermoso del cielo viéndonos desde allá... Con esa certeza Sakura se ha sentido acompañada siempre. Además, ambos estamos allí para ella - sus palabras me consolaron, porque dieron a entender que mis acciones la han ayudado a sobrellevar una pérdida irremplazable que le afectaba aunque no la recordaba. - Es un alivio saberlo - contesté. - Esa certeza tenla tú también, porque esas palabras son reflejo de la sabiduría de tu corazón - . - La tengo... - "Pero la extraño mucho" quería decirle, pero decidí seguir su consejo. Que no la pudiera ver desde la secundaria no significaba que no estuviera. Ese día hice todos los deberes que le tocaban a Sakura para ayudarla a recuperarse, y para ayudarme a mí mismo manteniendo mi mente ocupada. En la noche dormí con la conciencia tranquila, porque recordaba las palabras de mi padre.

El siguiente día transcurría como cualquiera: Sakura apurada porque llegaba tarde desayunó muy rápido. Yo me tomaba mi tiempo para desayunar porque entraba un poco más tarde a clase ese día. Cuando ella se acercó al portaretrato a felicitar a mi madre por su cumpleaños vi a alguien que extrañaba mucho ver: a mi madre. Su alma majestuosa contemplaba a mi hermana dándole mensajes de amor, luego volteó hacia mí y antes de volver a las alturas habló, cosa que jamás había presenciado - Esta vez vine porque me preocupé un poco, pero creo que ella ya estará muy bien - . Y yo también lo estaría, porque comprobé que mi padre tenía razón. Ese día transcurrió mucho mejor que los demás en la escuela, le gané a Yuki en el tiempo para solucionar los ejercicios de matemáticas y durante la práctica de fútbol me ascendieron a delantero por mi desempeño como mediocampista. Celebré un año más desde el nacimiento del ángel que me dió a luz por todo lo alto con mi excelente ánimo.

Un niño de cabello castaño con el uniforme de la Primaria Tomoeda corre por toda la ciudad. Huía de algo. Se escuchan ecos de las palabras de Sakura - ¡Buenos días! - es lo que logro distinguir de esos ecos - ¡Oh, rayos! - él corre con mayor velocidad hasta cansarse . Se queda en el parque del Rey Pingüino y se sienta resignado, con el rostro sonrojado dice suspirando - Por fin he comprendido que ella me gusta... - . Lo reconozco, ya lo había visto antes, él es...

Suena el despertador. Me despierto furioso. ¡Ese mocoso en mis sueños otra vez! Lancé mi almohada para calmar mi rabia, me levanto para cambiarme y ponerme mi uniforme, cuando terminé de vestirme de repente escuché a Sakura gritar. Creí por un momento que todavía eran los ecos del sueño, pero estaba bien despierto así que fui a su habitación. Allí estaba ella, con su cabello despeinado en pijama, bromeé con ella diciéndole que sonaba como un monstruo y le dije que se apurara, en su habitación la presencia que intentaba detectar era más fuerte y noté que allí había un muñeco amarillo. No lo podía creer. Era igual al que había soñado hace un año, creí que tal vez ya tenía tiempo con él pero no lo recordaba. No tenía el inventario de todos los juguetes de Sakura. Quería creer cualquier cosa que no indicara que mis sueños eran premoniciones, así que salí de allí y la mañana fue como cualquiera, excepto por el hecho de que mi hermana le comentó a Yuki que tuvo un sueño muy extraño. No dijo de qué era, pero yo esperaba que se tratara de ositos de felpa.

En la hora del almuerzo estaba en la cafetería, allí iba a comer unos panecillos con Yuki porque ese día tenía un poco más de hambre que otros días (no tanto como Yuki pero era digna de considerar), mientras esperaba a que él los comprara sentí una presencia muy intensa y extraña, le avisé a Yukito que saldría un momento y fui a buscar de dónde provenía, llegué hasta el área de la preparatoria que se comunicaba con una parte de la Primaria Tomoeda y vi a Sakura, hablando con un niño de cabello castaño, me acerqué un poco para saber de quién se trataba... Y quedé en estado de shock. Podía esperar cualquier cosa menos comprobar que todos mis sueños eran premoniciones, había llegado el mocoso que se convertiría en mi tormento eterno, a quien tendría que vigilar todos los días que fueran necesarios, y ese proceso de vigilancia acababa de iniciar. El niño le hablaba con ira ¿quién se creía? Se acercaba a Sakura poco a poco y le gritaba mientras halaba su brazo, como si quisiera quitarle algo. Sé que ella no toma nunca pertenencias ajenas como para que alguien tuviera el derecho de reclamarle, y sólo yo podía molestarla; sin pensarlo 2 veces pasé por encima de la reja y le grité a ese mocoso - ¡Hey! ¿Qué le estás haciendo a mi hermana menor? - él la soltó y se puso en guardia frente a mí. Quería pelear. Yo hice lo mismo y también estaba dispuesto a pelear. Sakura y Tomoyo desde lejos estaban a la expectativa hasta que llegó Yuki con los panecillos, interrumpiendo de forma tan inoportuna... U oportuna quizás. Le ofreció panecillos a ese niño y su rostro se ruborizó a tal punto que parecía un tomate, salió corriendo al instante.

Me dí cuenta en ese entonces que él sentía algo por Yuki, curiosamente no me daba celos, aún tratándose de la persona que más quiero. Porque sabía algo que los demás ignoraban, y era la razón por la cual él me cayó mal desde antes de conocerlo. Que pretendería alejar a MI MONSTRUO de mí con palabras cursis, pero él empezó muy mal al tratarla así, y me daba el motivo perfecto para alejarla de él... Mientras pudiera, mi mayor temor era que tarde o temprano ella descubriera sus sentimientos por él. Ya saben lo que dicen: "Hijo pequeño, problema pequeño. Hijo grande, problema grande", con las hermanas menores también se aplica. Ella estaba creciendo aunque me desagradaba admitirlo, y es mi deber protegerla en cada etapa de su vida, y más que nunca a partir de esa nueva etapa llamada "mocoso".

Nota de la Autora: Muchísimas gracias por la espera. Este capítulo fue más largo que el resto porque incluí unas escenas del animé, debía entrelazar el punto de vista de Touya a partir del momento en que Sakura se convirtió en una Cardcaptor, seguiré incluyendo escenas de donde aparezca Touya en los siguientes capítulos. Reitero mi aclaratoria "los derechos del animé les pertenecen a CLAMP". No sé si me reclamarán que Syaoran apareció al final, pero creí que era necesario hacerlos esperar y leer más (Muahahahahaaaa!), ocurrió algo así con una película que vi en el cine hace unos meses (no diré cuál es porque muchos no la han visto y no ha llegado a la pantalla chica aún) y me inspiró a hacer lo mismo con este capítulo. Espero que lo hayan disfrutado, y sigan disfrutando los siguientes. ¡Syaoran times are here!