Discleimer: los personajes de PJ pertenecen a Rick Riordan.


Capítulo № 1: Mi mejor amigo se prueba un vestido de novia.

Una vez que todos estuvieron despiertos fueron a desayunar al templo de Hestia. Su templo era como un caserón capaz de alojar a varias familias. En el comedor había dos mesas, una al lado de la otra, que parecían tablones por lo grandes que eran; grandes tablones de cerámica blanca al estilo griego. Preciosas.

Se sentaron todos mezclados: romanos, griegos y dioses. Quirón en su silla de ruedas intercambiaba con Reyna distintos ejercicios y juegos de guerra; los romanos escucharos aterrorizados mientras el centauro le explicaba a su pretor como instalar un muro de lava.

- ¡Deja de babearte y come!- le dice Connor Stoll a Travis mientras le pega en la nuca a su hermano que estaba observando atentamente a su novia Kate.

- Jajaja Mira quién habla si a vos también se te cae la baba por tu amor!-

- ¡Eso es mentira!- chilla Connor colorado.

- ¡Ya dejen de pelearse los hermanos macana!- les grita Leo desde la otra punta provocando la risa de todos.

Menos la de Nico que mira (todavía sin poder creerlo), a su padre comiendo un enorme tazón de cereales. Al principio de la lectura del primer libro, Deméter dijo que Hades había mandado a robar el rayo de Zeus mientras que Hades aseguraba que este lo había escondido para molestar a Poseidón. Discutieron y apostaron, si Deméter ganaba Hades tenía que comer solo cereales por cincuenta años y si Hades ganaba Deméter no iba a pisar el inframundo por un siglo. Juraron por el río Estigio. Por supuesto los dos perdieron, pero el rey del inframundo pensaba que valía la pena comer cereales si no tenía que aguantar a su suegra por un siglo de paz. Por otra parte Perséfone ya estaba haciendo planes, por fin iba a poder pasar mucho tiempo con su marido a solas sin que su madre interrumpa en medio del acto.

Después de desayunar fueron a la sala del trono para seguir leyendo, pero antes Apolo le pregunto a Rachel si esa noche había dibujado algo (apenas se conocieron Apolo le dio a su nuevo oráculo cualquier cosa que ella quiera y Rachel eligió un bloc de hojas y un lápiz. Los griegos dijeron que dibujaba cosas del pasado, presente y el futuro. Ya había escrito la primera profecía completa de Percy, también dibujo a Equidna y a su quimera, a Percy cayendo al río y a Percy hablando con Luke).

Rachel asintió y mostró su nuevo dibujo: Percy, en un lugar oscuro, mirándose a un espejo.

- ¿Qué significa?- pregunto alguien.

- No tengo idea- respondieron a la ves Apolo y Rachel mientras se sonreían. Octavia casi murió de celos.

- Bueno ahora no lo vamos a saber, comencemos a leer de una ves- bufó Poseidón impaciente.

- Yo leo- se ofreció Grover agarrando el libro, leyó, se puso colorado y se lo pasó a Nico que estaba a su lado.

Este lo miro extrañado hasta que miró el título del primer capitulo y se rió comprendiendo. Se aclaró la garganta y leyó.

-Mi mejor amigo se prueba un vestido de novia-.

Toda la sala estalló en carcajadas, recién después de un rato se calmaron y Nico continuó leyendo.

Mi pesadilla empezaba así:

Todos suspiraron con indignación, ya sabían los sueños que tenía el hijo del mar.

Estaba en una calle desierta de un pueblecito de la costa, en mitad de la noche, y se había desatado un temporal. El viento y la lluvia azotaban las palmeras de la acera.

Zeus y Poseidón recibieron todas las miradas.

-¿Qué?- pregunto el rey del cielo levantando una ceja.

-¿Peleando de nuevo?- respondió Hera.

- Te dije que no me gusta que yo respondo con otra pregunta - trono de Zeus.

- Bueno bueno, tranquilo- dijo su mujer suspirando.

Zeus iba a contestar pero Nico siguió leyendo.

Una serie de edificios rosa y amarillo, con las ventanas protegidas con tablones, se alineaban a lo largo de la calle. A sólo una manzana, más allá de un seto de hibisco, el océano se agitaba con estruendo.

-Florida- murmuro Poseidón.

«Florida», pensé, aunque no estaba muy seguro de cómo lo sabía. Nunca había estado en Florida.

- Instintos marinos- dijo con una sonrisa Poseidón.

- ¿Solamente con mirar el mar?- pregunto Hazel impresionada.

- Si, el mar y sus alrededores- confirmo el dios del mar.

- Suertudo- murmuraron varios semidioses.

Atenea entrecerró los ojos cuando escuchó Florida, sospechando lo que le pudo pasar al sátiro. Annabeth asintió a su madre quien se estremeció al igual que Poseidón, ya que también se dio cuenta. Atenea miro sorprendida al dios del mar, pero después se dio cuenta de que justamente él es el dios del mar. Se sonrojó para satisfacción de Poseidón.

Luego oí un golpeteo de pezuñas sobre el pavimento. Me di la vuelta y vi a mi amigo Grover corriendo para salvar el pellejo.

Dionisio gimió con preocupación en su trono. Los semidioses y algunos dioses lo miraron pasmados. Todavía estaban perplejos por el amor que demostró Dionisio hacia los sátiros. Ariadna, sentada a su lado, le tomo la mano y se la apretó para consolarlo. Teseo los fulmino con la mira, pero solo Afrodita se dio cuenta y sonrió maliciosamente, le encantaban los amores imposibles.

Grover había sido mi mejor amigo en sexto curso y había participado conmigo y una chica llamada Annabeth en nuestra aventura para salvar al mundo.

- ¿Sólo una chica? Auch exo Debio doler- Bromeo Connor Sonriendo inocentemente a Annabeth.

- ¡Serra el pico Stoll!- le gritó la hija de Atenea.

-Si Connor, ¿no ves que por lo menos la nombró? Dijo Nico entre risas.

- ¡Seguí leyendo!- vociferó Annabeth.

Pero no lo había visto desde el mes de julio, cuando emprendió solo una peligrosa de la que ningún sátiro había regresado vivo.

El caso es que, en mi sueño, Grover venía huyendo con la cola entre las patas y los zapatos en las manos, como hace siempre que necesita moverse deprisa. Pasó al galope frente a las tiendas para turistas y los locales de alquiler de tablas de surf, mientras el viento doblaba las palmeras casi hasta el suelo.

- Esa tienda es una porquería- dijo Piper con desprecio.

Grover estaba aterrorizado por algo que había dejado atrás. Debía de venir de la playa, porque tenía el pelaje cubierto de arena húmeda. Había conseguido escapar y ahora trataba de alejarse de algo.

Grover se estremeció al recordarlo.

Un rugido estremecedor resonó por encima del fragor de la tormenta. Detrás de Grover, en el otro extremo de la manzana, surgió una figura indefinida que aplastó una farola, que acabó estallando en una lluvia de chispas.

Grover dio un traspié y gimió de puro terror mientras murmuraba: «Tengo que escapar. ¡Tengo que avisarles!»

-¡Desembucha!- exigieron casi todos en la sala.

-No, se van a enterar durante la lectura- contesto con seriedad el sátiro, su expresión mostraba una seguridad incuestionable. Nadie discutió.

Yo no lograba distinguir quién o qué lo perseguía, pero oía a aquella cosa refunfuñar y soltar maldiciones. El suelo temblaba a medida que se aproximaba. Grover dobló a toda prisa una esquina y titubeó; se había metido en un patio sin salida, lleno de tiendas, y ya no tenía tiempo de retroceder.

Todo el mundo parecía preocupado por el sátiro.

La puerta más cercana se había abierto con los embates del temporal.

-¿Dijo embates? No pensé que supiera esa palabra- comentó sorprendida Atenea.

Entre medio de risas contenidas Annabeth contestó:

-No sigas subestimando a Percy madre, ya has visto que es inteligente cuando quiere- dijo defendiendo a su novio.

El letrero que coronaba el escaparate, ahora sumido en la oscuridad, ponía: «VESTIDOS DE NOVIA ST. AUGUSTINE.»

Grover entró corriendo y se ocultó tras un perchero repleto de vestidos de novia.

- Eeehhh ¿no será lo que estoy pensando?- preguntó divertido Travis al sátiro.

- ¿Piensas?- contraatacó Grover haciéndolo callar en medio de carcajadas del resto de los presentes.

La sombra del monstruo pasó por delante de la tienda. Yo incluso podía olerlo.

-Eso le pasa por juntarse tanto con un pobre fauno- dijo Octavio despectivamente.

Era una combinación repugnante de lana mojada y carne podrida, con ese agrio olor corporal que solo los monstruos son capases de despedir; algo así como una mofeta que solo se alimentara de comida mexicana.

- Ahhhh- dijo Octavio con vergüenza mientras todos volvían a reír.

- ¡Y es un sátiro no un fauno!- le grito Dionisio viendo con satisfacción como el romano se encogía en su lugar.

Grover temblaba tras los vestidos de novia y la sombra pasó de largo.

Todos suspiraron aliviados.

Ya no se oía más que la lluvia. Grover respiró hondo. Quizá aquella cosa se había ido.

Entonces centelló un relámpago y explotó la fachada entera de la tienda, mientras una voz monstruosa bramaba: «¡Mííííía!»

Silencio. Todos comprendieron. El monstruo se llevó a Grover. Estallaron las risas.

-jajjaja ¿mía? jajajjajaja- se escuchaba por todos lados.

Grover estaba morado de la vergüenza y de la ira, así que con un movimiento de manos hizo crecer enredaderas que envolvió el cuerpo y la cara de todos los humanos, haciéndolos quedar como momias.

- Para que no se olviden de que soy un Señor de la Naturaleza bendecido por Pan. Una broma más y las plantas los van a apretar con la fuerza de una pitón- amenazó sombríamente el sátiro.- Continúa Di Angelo.-

Hasta los dioses estaban perplejos. En cambio Dionisio estaba radiante y lo felicitó, como si llevase un tiempo esperando esta demostración de poder por parte del sátiro.

Me senté en la cama de golpe, tiritando.

No había tormenta ni ningún monstruo. La luz de la mañana se colaba por la ventana de mi dormitorio.

Me pareció atisbar una sombra a través del cristal: una forma humana.

Todos apretados. Annabeth se sonrojara.

Enseguida oí que golpeaban mi puerta y a mi madre llamándome:

-Percy, vas a llegar tarde.-La sombra de la ventana desapareció.

Poseidón frunció el ceño desconfiado.

Tenía que ser mi imaginación. Era la ventana de un quinto piso, con una salida de incendios antiquísima y desvencijada… Era imposible que hubiera nadie ahí fuera.

Varias hijas de Afrodita pensaron que seguramente era alguna admiradora, como ellas mismas.

-Vamos cariño-insistió mi madre-. Es el último día de colegio. ¡Deberías estar entusiasmado! ¡Casi lo has conseguido!

-¡El mejor día del año!- dijo Kate que había logrado sacar de su boca las enredaderas con bastante esfuerzo. Los Stoll le dieron una mirada agradecida.

-Voy-logré decir.

Palpé bajo la almohada y para tranquilizarme agarré el bolígrafo con el que dormía siempre. Lo saqué de su escondite y examiné una vez más la inscripción en griego antiguo que tenía grabada a un lado: Anaklusmos. Contracorriente.

Nuevos deseos por parte de todos de poder ver el bolígrafo de cerca, ya que Percy nunca dejaba que nadie la toque. Grover liberó a sus prisioneros, divertido.

Pensé en quitarle la tapa, pero algo me detuvo. ¡Hacía tanto tiempo que no recurría a Contracorriente…!

Desilusión, al parecer todavía no iba a haber acción. Poseidón se relajó.

Además, mi madre, el día que destrocé su vitrina manejando una jabalina torpemente, me hizo prometer que no volvería a usar armas mortíferas en el apartamento. Deposité a Anaklusmos en la mesilla y me arrastré fuera de la cama.

-¿Percy duerme desnudo o con ropa?-. Pregunto de repente Drew, y con un grito se dio cuenta que lo dijo en vos alta.

-¿Qué?- trono Annabeth furiosa.

-Nada nada, ¡perdón!- dijo aterrorizada la hija del amor.

-¡Después lo solucionan ahora continuemos!-. Exigió Poseidón fríamente, aunque por dentro se estaba muriendo de risa.

Rápidamente Nico reanudó la lectura.

Me vestí lo más rápido que pude. Procuraba no pensar en mi pesadilla, ni en monstruos, ni en la sombra en la ventana.

«Tengo que escapar. ¡Tengo que avisarles!»

¿Qué había querido decir Grover?

Con tres dedos formé una garra sobre mi corazón y la moví hacia afuera, como empujando: un gesto para ahuyentar males que me había enseñado Grover hacía mucho tiempo.

-Que exagerado. Tampoco fue tanto tiempo-. Comentó el sátiro con una sonrisa.

Aquel sueño no podía ser real.

Último día de colegio. Mimadre tenía razón, debería sentirme entusiasmado; por primera vez en mi vida, casi había logrado pasar un año entero sin que me expulsaran, sin accidentes extraños, sin peleas en clase, sin profesores que se convirtiesen de repente en monstruos decididos a acabar conmigo con una comida envenenada o me dieran tareas para casa con carga explosiva. Al día siguiente me iba a mi lugar preferido de este mundo: el Campamento Mestizo.

-¿Ven? ¡A nosotros no nos tiene en cuenta!- les dijo Octavio a los romanos con una sonrisa de suficiencia.

Silencio.

-En esa época Percy no sabía de nuestro campamento-. Le recordó Reyna conteniendo la risa.

Octavio se la quedó mirando como si le hubiera pegado, después asintió rojo de vergüenza mientras la sala estallaba de la risa; incluido Hércules, en el fondo agradeciendo de que el romano se le haya adelantado, ya que él pensó lo mismo y casi lo dice en voz alta; cuando la risa general se calmo, siguió escuchando atentamente.

Un día mas y ya estaba. Ni siquiera yo era capaz de estropearlo.

Como de costumbre, no tenía ni idea de lo equivocado que estaba.

-¡Y como de costumbre ya nos esta diciendo que algo va a pasar! Jajajaja-. Se ríe Jake Mason.

De repente se escucho un trueno, y en medio de la sala apareció un chico rubio.

-¡Jason!- gritó Piper y corrió a abrazarlo, pero antes de llagar junto a su novio una luz de color rojo oscuro dio lugar a otro chico que Piper no reconoció.

-¡Frank!- gritó Hazel y se echó en los brazos del joven al mismo tiempo que Piper en los de Jason.

Cuando por fin se separaron todos miraron detenidamente a los recién llegados. Llevaban sus ropas rotas y quemadas, como si volvieran de una batalla. Obviamente ellos llegaron de un futuro más lejos que el de todos los semidioses.

Para los griegos Jason estaba igual, solo mas bronceado y magullado; en cambio para los romanos, el hijo de Júpiter había crecido después de todo hacía meses que lo veían, pero también notaron algo diferente en él, en su actitud, en su mirada.

Por otra parte, los romanos (incluida Hazel) estaban en shock, Frank definitivamente estaba distinto: era mas alto, mas musculoso, el pecho abultado y los hombros mas anchos, no había ningún rastro de gordura, su cara era delgada y angulosa, sus ojos asiáticos miraban desafiantes y se lo veía mas fuerte, todo su porte mostraba confianza en sí mismo, cosa inusual en él. Su camiseta le quedaba chica y se le veían los abdominales bien marcados, las mangas recogidas hasta los codos mostrando sus brazos fuertes, la bermuda le quedaba ajustada insinuando sus piernas musculosas. Llevaba un bastón de marfil de tres pies de largo cubierto con un globo oscuro de mármol pulido del tamaño de una pelota de béisbol, ubicado en la parte posterior de tres águilas romanas de oro. Lo mas extraño era una pequeña bolsa de tela blanca con un hilo de bronce atada alrededor de su cinturón.

Las hijas de Venus y de Afrodita estaban babeando. Las hijas de Afrodita habían hablado con las romanas sobre el novio de Hazel y no entendían porque lo despreciaban. Estas al verlo cambiaron rápidamente de opinión y ya estaban haciendo planes.

-Mierda que músculos-. Suspiró Drew. Hazel la fulminó con la mirada, Frank levantó una ceja provocando más suspiros.

Por una ves Jason pasó desapercibido.

Entonces todos se dieron cuenta de que era lo que no encajaba. Frank parecía un romano hecho y derecho, es mas, el hijo de Marte tenía apariencia de pretor y no Jason.

Mientras los miraban hubo otro fogonazo de luz y apareció un hombre de unos treinta años, delgado, pelo negro y ojos oscuros, con barba de dos días, algo bronceado. Iba vestido con ropas griegas muy ricas y una diadema de oro rodeando su frente. Guapo.

-Que estos jóvenes tan apuestos se presenten-. Dijo Afrodita, su voz cargada de lujuria.

-Jason Grace hijo de Júpiter-. Dijo el rubio con una reverencia.

-Frank Zhang hijo de Marte descendiente de Poseidón-. Dijo el asiático. Ares y Poseidón se miraron y asintieron pensando lo mismo

-Odiseo rey de Ítaca-. Dijo el morocho. Hércules se revolcó de celos ante las miradas de admiración de todos los semidioses.

-¿Las Parcas explicó a ellos por qué están aquí? -. Preguntado Zeus.

-Si padre, y nos mostraron todo lo que pasó ayer-. Contestó su hijo.

Después de superar el hecho de que estaban viendo a unos de los antiguos héroes de Grecia, Nico siguió con la lectura. Mientras los dioses se preguntaban porque el rey mortal estaba presente. Todos menos Poseidón y Atenea que se habían dado cuenta.

Mi madre había preparado gofres azules y huevos azules para desayunar. Ella es así, celebra las ocasiones especiales preparando comida de color azul. Supongo que es su manera de decir que todo es posible: Percy casi termina séptimo curso, los gofres pueden azules… Pequeños milagros por el estilo.

Se vieron sonrisas cariñosas en todos los rostros presentes, menos en los de Octavio y Heracles, por supuesto.

Desayuné en la cocina mientras ella lavaba los platos. Iba vestida con su uniforme de trabajo: la falda azul con estrellas y la blusa a rayas rojas y blancas que se ponía para vender golosinas en Sweeton America, la tienda de caramelos donde trabajaba. Llevaba su largo cabello castaño recogido en una cola de caballo.

Varios chicos suspiraron románticamente; Sally se había convertido en el amor platónico de muchos.

Los gofres estaban muy buenos, pero me temo que no los engullía como de costumbre, porque mi madre me miró y frunció el ceño.

Al igual que Afrodita.

-Voy a tener que enseñarle a comer-.

-¿Te encuentras bien, Percy?

-Sí… perfecto.

-Muy mal, no hay que mentirle a una madre-. Reprendió Hera.

Ella siempre se daba cuenta cuando algo me preocupaba. Se secó las manos y se sentó frente a mí.

-¿Es el colegio, o es…?

No hizo falta que terminara la frase, yo sabía muy lo que me estaba preguntando.

-qué raro- murmuró Hércules, para su suerte nadie lo escuchó, todavía estaban conmocionados por los recién llegados.

-Creo que Grover está metido en un aprieto-dije. Y le conté el sueño que había tenido.

Hera asintió conforme.

Ella apretó los labios. No solíamos hablar de ese otro aspecto de mi vida. Procurábamos vivir del modo más normal posible, pero mi madre estaba al corriente de la situación de Grover.

-¿De la búsqueda?-preguntó Frank. Hazel sonrió con ternura, todavía había algo de su antiguo novio.

Si-. Le respondio Annabeth.

-Yo no me preocuparía cariño-dijo-. Grover ya es un sátiro mayor; si hubiese algún problema, estoy segura de que nos habrían avisado desde el campamento…-Me pareció que tensaba los hombros al pronunciar esta última palabra.

Toda la sala frunció el ceño.

-¿Qué ocurre?-pregunté.

-Nada. ¿Sabes qué vamos a hacer? Esta tarde iremos a celebrar el fin de curso. Os llevaré a Tyson y a ti al Rockefeller Center, a esa tienda de monopatines que os gusta tanto.

-No sabía que le gustaran los monopatines-. Murmuró Annabeth con tristeza.

Uf, eso si que era una tentación. Nosotros siempre íbamos muy justos de dinero. Entre las clases nocturnas de mi madre y mi matrícula en la escuela privada, no podíamos permitirnos ningún extra, como por ejemplo un monopatín. Pero algo en su voz me inquietaba.

-Un momento-dije-. Creía que esta tarde íbamos a preparar mi equipaje para el campamento.

Ella empezó a estrujar el trapo que tenía entre las manos.

-Ay, cariño, es que… anoche recibí un mensaje de Quirón.

El corazón se me encogió.

Como el de todos en la sala.

Quirón era el director de actividades del Campamento Mestizo, y no se habría puesto en contacto con nosotros a menos que ocurriese algo muy grave.

-¿Y ahora qué?-. Suspiró Poseidón. No quería volver a perder la conciencia como le pasó varias veces mientras leían el primer libro.

-¿Qué te dijo?

-Considera que… ir al campamento ahora mismo podría ser peligroso para ti. Quizá tengamos que aplazarlo.

-¿Aplazarlo? ¿Pero cómo va a ser peligroso, mamá? ¡Yo soy un mestizo! Es el único lugar del mundo seguro para alguien como yo.

-Normalmente sí, cariño. Pero con los problemas que ahora tenemos…

¿Qué problemas? -. Ares preguntaron.

-¿Qué problemas?

Ares se sonrojó mientras el resto reía.

-Lo siento Percy. Lo siento mucho. Iba a contártelo esta tarde, pero ahora no puedo explicártelo del todo. Ni siquiera estoy segura de que Quirón fuese capaz de hacerlo.

-O te conoce muy bien o es algo realmente muy malo-. Dijo Dionisio.

-Lo segundo-. Respondió Quirón. Los dioses y semidioses que no conocían la historia bufaron.

Ha ocurrido tan de repente…

Me quedé atónito. ¿Cómo era posible que no pudiera ir al campamento? Quería hacerle un millón de preguntas, pero justo en ese momento el reloj de la cocina dio la media.

Mi madre casi pareció aliviada.

-Salvada por la campana-. Dijo Connor ante la risa de todos, pero mirando a alguien en particular, observando su reacción, ese alguien sonrió y se sonrojo; objetivo cumplido pensó satisfecho.

-Las siete y media, cariño. Tienes que irte… Tyson debe de estar esperándote.

-Pero…

-Hablaremos esta tarde, Percy. Ahora vete a la escuela.

-Qué forma más cruel de deshacerse de alguien-. Comento de nuevo Connor y de nuevo se oyeron risas.

Era lo último que me apetecía hacer, pero mi madre tenía una expresión de fragilidad, una especie de aviso escrito en su mirada. Si la presionaba demasiado, se echaría a llorar. Además, lo que decía de mi amigo Tyson era cierto: no tenía que hacerle esperar en la estación del metro, eso lo disgustaba mucho, le daba miedo andar solo por lugares subterráneos.

Grover se sorprendió, no sabía eso de Tyson.

Recogí mis cosas y me dispuse a marcharme, pero todavía me detuve en el umbral.

-Mamá… ese problema del campamento, ¿podría tener algo que ver con mi sueño sobre Grover?

No me miró a los ojos.

-Ya hablaremos luego cariño. Te lo explicaré todo… al menos todo lo que pueda.

¿Le dijiste a todo el mundo? -. Annabeth preguntó Quirón.

-Si, a ella no se le puede mentir con estas cosas, como puede ver atreves de la niebla se termina dando cuenta-.

Me despedí de ella a regañadientes. Corrí escaleras abajo para pillar a tiempo el tren n° 2.

-Eso, ¡no vayas a llegar tarde!-. Bromeó Grover.

No podía saberlo en aquel momento, pero no me sería posible mantener una charla con mi madre aquella tarde. De hecho, ya no volvería a casa durante mucho, mucho tiempo.

- Uf viejo, siempre tan dramático-. Se quejo Leo. Piper lo golpeó en la nuca-. Auch! Eso no era necesario!-.

- ¡Si lo era!-. dijo Piper y todos rieron.

Al salir a la calle, mire el edificio de piedra de piedra rojiza de enfrente. Por un segundo vi una sombra oscura, una silueta humana contra la pared, una sombra que no parecía pertenecer a nadie.

Annabeth no Volvio el sonrojar.

Luego empezó a ondularse y se desvaneció.

-Fin del capítulo- Declaró Nico-. Tengo hambre, ¿Podemos comer antes de seguir?-. agrego suplicante.

-Pero si recién desayunamos-. Lo reprendió Quirón con una sonrisa.

-Pasa que casi no probo bocado-. Le contestó enojada Hazel.

-Bueno, ¿que quieres comer?- Le pregunto Hestia a Nico, si el muchacho quería comer iba a comer pensó preocupada al verlo tan delgado.

-Risotto, Focaccia con romero, y un montón de lasaña, por favor -. Fondo con una sonrisa de Agradecimiento.

Hestia hizo aparecer al frente de él, en abundancia, lo que le pidió. Feliz le paso el libro a Grover que estaba a su lado, y comenzó a comer, hasta que noto todas las miradas puestas en él.

-¿Qué?, soy italiano después de todo-. Se defendió.

-No sabía que hablabas italiano-. Dijo sorprendida Hazel.

-Hay muchas cosas que no sabes de mi hermanita-. Le contestó con una sonrisa juguetona que los impacto todavía más.

Si el hijo de Hades estaba de buen humor, bromeaba, sonreía y se reía, entonces el plan de las Parcas estaba funcionando pensaron todos los dioses.

-¡Ehh que yo también quiero comida!-. gritó Connor.

-Esta bien, levanten la mano quienes quieren comer-. Dijo Hestia.

Todos los hombres levantaron la mano junto con algunas hijas de Ares y de Hefesto. Hestia les sirvió a todos.

-Si siguen comiendo así sus músculos se van a convertir en grasa- se burlo una hija de Afrodita a las hijas de Hefesto; tantos sus hijos como el dios la fulminaron con al mirada.

-¿Quién lee?-. preguntó Grover.

-¡Yo!-. gritó un emocionado Connor antes que nadie. Grover se lo pasó con el ceño fruncido.

-No sabías que supieras leer Stoll-. Se burló el sátiro.

-¡Por supuesto que se!-. dijo el aludido con un puchero ante la gracia de todos.


Bueno aquí esta el primer capítulo. Perdón si me tarde mucho, pero tuve menos tiempo para escribir del que pensaba…

Muchas gracias a los que comentaron y a los que siguen o pusieron como favorita mi historia :)

Quiero contarles que va a haber una especie de crossover en un capítulo; van a aparecer personajes de otros libros… pero solo en uno y no como principales ni mezcla de mundos. Aahhh y que también alguna escena está inspirada en otro libro como las de acción por ejemplo.

Falta un poco para que llegue Percy, lo siento.

Igual espero que hayan disfrutado del capítulo y si me pueden decir que les pareció… mejor! :)

Saludos,

ΨΨ HaydeeDantes ΨΨ