Naruto estaba caminando por la calle decepcionado, Karin lo había echado de la casa por haber abierto la boca, aunque eso no era lo que le preocupaba, sino el estado de su prima. Es decir, ese día había hecho muchos corajes, podría afectarle al bebé, y además eso de que estaba embarazada era preocupante, porque aún era muy joven.

En el camino se topó con Sakura, quien iba de regreso del hospital y se saludaron, aunque no sabían qué decir.

—¿Y ya habló con Sasuke-kun? —preguntó Sakura.

—No, pero ya se enteró —contestó el rubio, a lo que Haruno enarcó una ceja, aunque leyó la culpabilidad en el rostro de su amigo y comprendió todo.

—¿Y tú qué piensas de esto?

—¡Que voy a matar a Sasuke! ¡¿Cómo se atrevió a quitarle la inocencia a Karin-chan?!

A Haruno casi se le escapa una carcajada, pues sabía que la pelirroja no tenía nada de inocente, pero entendía que Naruto defendiera a su prima.

—Pero, fuera de Sasuke ¿qué piensas?

—No sé, Karin-chan aún es joven —musitó, para luego ampliar una gran sonrisa— Pero ¡es fantástico! —Puso ojos de ilusión— Mi familia crecerá.

Sakura le sonrió y Naruto se dio cuenta que aquél bebé, aunque fuera del Teme de Sasuke traería consigo muchas alegrías. Después de todo, Uchiha era su mejor amigo, y aunque jamás lo admitiría en voz alta, le agradaba pensar en que más allá de su amistad y hermandad de lazos, llegarían a ser familia, política, pero al fin y al cabo familia.