No era asunto suyo, pero Juugo temió que las cosas empeoraran, pues estaba consciente de la actitud de Sasuke, y el que Suigetsu fuera a decir que él podría ser el padre, podría complicar las cosas. No era chismoso, sólo estaba preocupado, por ello no pudo evitar echar un vistazo dentro de la casa, y lo único que pudo ver es a Sasuke peor que cuando supo la noticia y a una Karin que parecía echar fuego por los ojos.

La cosa era confusa, ver a Suigetsu defendiendo su paternidad, a Sasuke y Karin furiosos a punto de llegar al mismo nivel de desastre de una guerra y a él preocupado por los tres. Sin embargo, la situación se calmó, y no porque alguien interviniera, sino que de repente Karin empalideció, perdió fuerzas y Sasuke la sostuvo. Al principio creyó que se había desmayado, pero no, seguía consiente, aunque su pinta seguía siendo mala.

—Que conveniente —chisteó Suigetsu cuando la llevaron a acostar a la cama.

—Ve por un médico —ordenó Sasuke a Juugo, éste asintió.

—No —detuvo Karin apenas audible— Tráeme algo dulce de la cocina —se tocó la cabeza— Y cuida la caducidad.

Él asintió a la petición, seguro que ella ya sabía lo que tenía, después de todo era médico y decidió apresurarse. En el camino se encontró a Naruto quien se vio preocupado al notar la puerta rota.

—¡¿Dónde está Karin-chan?! —exigió saber.

—En su habitación, ella…

Juugo no pudo hacer más, pues el rubio salió corriendo a la habitación; ya Sasuke y Suigetsu le explicarían la situación, por lo que volvió a su encomienda. Al principio creyó que le sería difícil encontrar algo dulce, pero al abrir la alacena, se preguntó si comían algo más que golosinas en esa casa.