No lo había pensado hasta que oyó a Sakura, Karin embarazada significaba boda, o de menos juntarse ¿y él? Se quedaría solo nuevamente, y todo porque el Teme la había embarazado. De acuerdo, ella alguna vez se casaría o incluso él, pero si iba a pasar, tenían que hacerse las cosas con tiempo, no precipitado; porque apenas tenía cuatro años viviendo con su querida prima, sólo cuatro años de veintitrés años de vida que tenía, ni siquiera era la mitad.
Si bien Naruto deseaba correr a casa de Sasuke a partirle la cara, optó por volver a casa primero. Si, Karin había sido quien lo corrió de ahí, pero primero quería irla a ver, prestarle atención, demostrarle que él no la dejaría sola, que ella podía quedarse con él aun con el bebé; si iba a casarse que fuera luego, mientras tanto, él como su primo, la cuidaría.
Al llegar a casa vio la puerta abierta, tenía un hoyo evidencia de quema y pensó lo peor, mas antes de reaccionar se topó con el amigo de Sasuke, y tras decirle el paradero de su prima, echó a correr en su búsqueda ¿qué había pasado?
Entró sin llamar a la puerta —para variar—, y vio a su prima con mala cara acostada en la cama.
—¡¿Qué le hicieron a Karin-chan?! —Preguntó furioso al par que, recargados en extremos opuestos de la habitación, vigilaban a la joven— ¡Voy a matarlos!
—Cállate —ordenó la pelirroja sin poder levantar la voz— Me mareas más.
—¿Qué tienes primita? —Se acercó a la cama dejando de gritar, pero su voz en sí era escandalosa— ¡Voy por Sakura-chan!
