Perdonen a todos mi desaparición, han pasado muchas cosas en mi vida que me habían evitado seguir escribiendo. Aún ahora no tengo mucho tiempo, y ciertamente desconozco qué tan seguido pueda ir actualizando mis historias. Muchas gracias a todos los que siguen esperando mis historias, pero lamento informarles que tendré fechas de actualización escasas, y aunque planeo seguir con todas las historias que debo, escribiré de acuerdo a la inspiración y el tiempo. De igual forma, también me entristece no poder tener el tiempo de contestar todos y cada uno de sus comentarios, pero no por ello no me daré el tiempo de leerlos, sólo cuando tenga tiempo extra verán respuesta a sus reviews.
Sin más, los dejo con el siguiente capítulo de ésta historia.
Lloró largo rato, pero una vez que terminó se sintió aliviada, como si se le hubiese quitado un enorme peso de encima. Sí, aún dolía, pero extrañamente ya no era lo mismo que hacía un rato y por alguna razón le nació sonreír.
—Creo que lo dejé ir —habló en voz alta.
No era que pensara que mágicamente su dolor se fue en esas lágrimas, ni que ya no sentiría pesadumbre, pues al expresarse así, se refería que había dejado ir toda esperanza. Eso si, no lo veía como algo negativo, sino como primer paso a buscar lo mejor para ella a partir de ese momento, pues aferrarse a ilusiones neciamente, llevaba a la obsesión y la locura.
Soltó un suspiro de alivio, pues sintió que después de todo eso le iría bien; además, pensándolo bien, ahora si podía sentirse feliz por la pareja como amiga y compañera, ya no por obligación, sino con sinceridad.
Volvió a sonreír satisfecha, y decidió bajar a cenar algo; su pena le había quitado el hambre, pero ahora que estaba mejor, su estómago no dejaba de protestarle. Estuvo a punto de salir de su habitación cuando sonó el teléfono y en pocos segundos su madre le anunció que la llamada era para ella.
—¿Sakura? Soy Ino.
—Hola ¿qué sucede?
—¿Ya te enteraste de lo de Karin y Sasuke? —volvió a sentir la punzada, pero era menos profunda y menos dolorosa, además, sin darse cuenta cierta soberbia le nació al saber que ella había sido la primera en enterarse de la noticia.
—Claro, yo le entregué los resultados a Karin —contestó orgullosa.
—¿Y no fuiste capaz de decírmelo? —reclamó la rubia rencorosa.
—Asuntos médico-paciente —seguía presuntuosa mientras oía un bufido del otro lado de la línea.
—Como sea, pero entonces eso quiere decir que sabes cuántos meses tiene Karin ¿no es verdad?
—Si.
—Perfecto —Sakura no habló y levantó una ceja dudosa— Entonces tu mejor que nadie sabrás la fecha ideal para la fiesta.
—¿Cuál fiesta? —preguntó confundida.
—¡El baby shower!
