*****Flash Back*****

Habían pasado seis años desde que viera por última vez a Karin, pues unos meses después de que él cumpliera siete, la familia de la niña había decidido mudarse a otra ciudad. Tanto a Sasuke como a Naruto les había afectado la noticia, incluso a Menma, quien había encontrado la forma de molestar al par con ayuda de la chiquilla, pero de algún modo, al azabache llegó a afectarle un poco más, un tanto porque desde la boda se había apegado mucho a ella, y otro poco porque sabía que ya no la vería, pues al menos los gemelos tuvieron la ventaja de visitarla de vez en cuando.

Para sus trece años, Sasuke ya no era el mismo niño cariñoso de antaño, recordaba a Karin como a una compañera de juegos con la que pasó vergüenzas por sus ocurrencias, y todo sentimiento de protección hacia ella había quedado en el olvido, o al menos eso creyó.

El día en que volviera a ver a Karin, había sido un fin de semana en el que se estaba aburriendo, la familia Uzumaki no estaba en la ciudad, pues la familia de Karin había sufrido un accidente y fueron a verlos, él ni siquiera se había inmutado al enterarse, quizá porque su madre había dicho que la pelirroja estaba bien y al resto de los parientes los estaban atendiendo.

Sasuke había decidido salir al parque a jugar con su balón de futbol, y en el momento en que cruzaba la sala para salir, se oyó el timbre de la casa.

—¡Yo abro!

Al abrir la puerta, no tuvo tiempo de identificar a la visita, pues lo primero que sintió fue un abrazo. Cuando salió de su sorpresa, distinguió los cabellos rojos sobre su pecho, así como el aliento de la chica y cierta humedad relacionaba con un audible llanto. En cuanto dio cuenta de quién era la persona que lo abrazaba, instintivamente respondió el gesto, miró a las afueras de la casa y con la mirada preguntó a Naruto lo que sucedía.

Uzumaki no contestó la pregunta de inmediato y el trío se adentró a la casa donde se sentaron en uno de los sillones. Transcurrió medida hora en la que Karin terminó dormida en el regazo del azabache y cuando los varones se dieron cuenta de ello, Uchiha volvió a hacer su interrogante.

—En el accidente tía Nanao y Yohane-kun murieron, mamá no dijo nada a tu mamá para no preocuparla. Tío Nagi estuvo muy grave en el hospital pero también falleció ayer en la tarde —el rubio explicaba con gran tristeza— Mañana los enterraremos y papá nos pidió a Menma y a mí que lleváramos a Karin-chan al parque. Intenté animarla pero me pidió venir a verte. Menma no quiso venir.

Sasuke estaba sorprendido por la noticia, sintió lástima por sus amigos y su familia, pero ante todo, estaba sorprendido de que Karin aún lo recordara pese al tiempo y pese a lo joven que ella era cuando se fue. Fijó su vista en la pelirroja que descansaba sobre él, y recordó que la última vez que la vio, no fue a sus tres años, sino cuando ella tenía seis. Había ido de visita a la ciudad en compañía de su hermano de un año, al cual, Sasuke no pudo evitar envidiar, y en aquella ocasión, Nanao no dejaba de molestarlo con su boda con Karin ¿Sería que ella se lo había tomado enserio?

—¿Qué va a ser de Karin?

—Va a vivir con nosotros.

A pesar de lo triste de la situación, hubo en Sasuke una sensación en su pecho, a la cual sólo pudo distinguirla como felicidad. Eso sí, hay que aclarar que su felicidad no era por lo ocurrido en la familia de la niña —si lo lamentaba— pero el pensar que ella volvería a estar cerca, y que la tenía allí junto a él, le agradaba; porque a pesar del tiempo y ese cambio de actitud suyo; muy en el fondo sentía esa responsabilidad de cuidarla y protegerla.

—¿Enterrarán a todos aquí?

—Si. Estoy seguro que mamá no tardará en hablar a la tuya.

Y así fue. Al mismo tiempo en que Mikoto recibía la llamada, Karin había despertado, más al verla a los ojos, ahora que sabía lo ocurrido, Sasuke no sabía qué hacer o qué decirle. Lo único que él hizo, fu llevar al par de Uzumaki a su habitación para que no vieran a su madre llorar —no quería volver a desanimar a Karin— y como lo primero que vio fue su consola de videojuegos, los incitó a jugar. Al saber que los primos estaban bien, quiso ir a consolar a su madre, quien le preocupó la pequeña, más al enterarse por boca de su hijo lo ocurrido minutos antes, lo alentó a acompañar a los Uzumaki.

Fue a partir de ese momento que el trío de chicos iniciaron su pasa tiempo a largo plazo por los videojuegos, pues vieron que la niña lograba olvidar su pesar metida en ellos. Cabe decir que no por ello Karin olvidó a su familia, si bien los juegos de video ayudaban, las primeras semanas llegaba a soltarse a llorar de la nada, especialmente en la noche. Con el tiempo, sus llantos fueron disminuyendo, y la última vez que lo hizo, había sido frente a Sasuke.

Una noche en que ellos dos y los gemelos dormían juntos en la sala de los Uzumaki, Karin despertó al azabache halándolo de la ropa y llamándolo en susurros.

—¿Qué sucede? —Cuestionó él muy seriamente, pero la oyó llorar— ¿Quieres que llame a tu tía?

—No, no le digas nada ¿si? —Suplicó tratando de contener el llanto— ¿Me abrazas?

Él fingió desagrado, pero lejos de decirle no, la acurrucó entre sus brazos. No tuvo que preguntarle la razón de su tristeza, pues pese al año transcurrido, en el fondo él ya lo sabía. Además ¿qué importaba la razón por la cual lloraba? Él aún sentía esa necesidad de cuidarla, y le gustara o no, lo haría, porque le nacía.

*****Fin de Flash Back*****

Se sintió tonto ¿cómo era posible que se siguiera sintiendo responsable por ella? No podía comprender lo absurdo de todo aquello. Resopló…. Era mejor llevarla de una buena vez a la cama y dejar de pensar tonterías, ya no importaba cómo había terminado por quererla-odiarla, de todas formas ¿qué más daba? El siguiente ciclo escolar entraría a la universidad y no tendría tiempo para ella, y si Naruto se lo tomaba en serio, tampoco él lo tendría. Karin tendría que conseguirse amigas con quienes pasar el tiempo—porque ella decía que no las necesitaba si los tenía a ellos—, pero vamos, ella era una chica, y desde que cumplió los trece estaba entrando en la pubertad, sus gustos habían estado cambiando desde entonces. Seguía jugando con ellos, pero ya no parecía importarle los videojuegos desde hacía algunos meses, también había dejado de comer tantos dulces como solía hacer, entre otras cosas que seguramente eran naturales en una chica que en una semana cumpliría catorce.

Dio otro resoplo y en el momento en que fuera a levantarse para cargarla y llevarla a la cama, la oyó hablar dormida y se detuvo a escucharla. No pudo entender toda la oración, pero alcanzó a distinguir las palabras dulces, paletas —su dulce favorito además del chocolate— y Mario Bros. Apenas terminó su oración, ella dio una vuelta de modo que terminó abrazada a él.

Sasuke estuvo a punto de soltar un grito, o quizá un gemido, pues sí, ella lo estaba abrazando, pero por alguna razón en contra de las probabilidades estadísticas, la boca de la chica había terminado sobre los genitales del varón.

Nervioso y sonrojado, se cubrió la boca esperando poder contener cualquier sonido. Lo mejor era quitarla antes de que alguien los viera así, pero le dio miedo pensar que ella despertara antes de alejarla de su parte íntima y mal entendiera la situación; tampoco le parecía buena idea despertarla así sin más, pues quedaría en la misma situación.

La cosa se agravó cuando ella metió la superficie del bulto en su boca. Pese a la ropa que evitaba el contacto directo, él podía sentir cómo lamía y chupaba… ¡malditas paletas! Pensó escapándosele un jadeo que apenas y se oyó.

Necesitaba quitarla de ahí de inmediato antes de que alguien los viera o ella se despertara… o peor aún, que a ella se le ocurriera seguir chupando o morder. Su miembro estaba reaccionando a los estímulos y tratando de no emitir sonidos, quitó su mano de la boca para tratar de apartarla.

Intentó darle la vuelta tratando de dejarla en el piso en la misma posición en la que ella había estado dormida, pero la pelirroja estaba bien sujeta de su cintura. Luego intentó echarla para atrás procurando deshacer el agarre de sus brazos, pero sólo provocó que ella se aferrara más y presionara su miembro contra su boca.

Uchiha tuvo que volver a cubrirse la boca por la presión, se había sentido bastante bien para no haber reaccionado. Oyó el desagüe del escusado, Naruto estaba a punto de salir.

—Maldita sea —susurró de modo que sonaba más a un jadeo.

Miró a Karin y se le ocurrió un modo más de quitarla: la haló de modo que sin importar que ella lo rodeara con sus brazos, pudo subirla por su estómago hasta su pecho. Finalmente pudo cargarla y usó el cuerpo de la adolescente para cubrir su entre pierna.

—¿Qué haces? —Naruto había salido del baño con la estela de aroma detrás de él— Suelta a Karin, ella dormirá conmigo, no confío en ti —nuevamente sintió el retortijón— Tengo que volver al baño —dijo dando media vuelta— Ahora vuelvo.

El rubio volvió al baño y el azabache suspiró mentalmente, de no ser por la diarrea, seguramente Naruto le habría quitado a Karin y se habría dado cuenta de la inquietud que aún palpitaba en sus pantalones.

Sin perder tiempo, llevó a la pelirroja hasta la habitación de su hermano —no sin antes asegurarse que no hubiese nadie en el pasillo—, la dejó en la cama y corrió al baño a darse un regaderazo de agua fría para desprenderse de la calentura.

Creyó que quizá Naruto intentaría llevarse a Karin del cuarto, pero a juzgar que ella seguía en la cama, seguramente su permanencia en el baño se alargaría, por lo menos hasta que la pastilla le hiciera efecto. Sacudió la cabeza, debía quitarse la tensión sufrida minutos atrás, además también estaba cansado y ya quería dormir.

Acomodó un cochón en el piso de la habitación para él, fue por la cobija que su madre había llevado a su habitación y cubrió a la adolescente con ella —algo que le costó trabajo hacer sin pensar en el incidente—. Por otro lado, él se consiguió otra manta y tras apagar la luz, se echó en el colchón. Quería dormirse antes de que su mente empezara a divagar.

No habían pasado más de diez minutos cuando en la habitación de al lado, se oyeron unos fuertes ronquidos, que sin duda eran de Uzumaki. Sasuke no podía conciliar el sueño, pues por muy cansado que estuviera, su mente quería jugarle malas pasadas, y él no iba a dormirse con esas ideas en la cabeza. Los ronquidos parecieron ayudarle a olvidarlo, pero no por ello le facilitaban el descanso.

—Sasuke —oyó la voz de la pelirroja al poco tiempo. No quiso contestarle— Sé que estás despierto.

—¿Qué quieres?

—Súbete a dormir conmigo.

—Duérmete.

Oyó el rechinido de la cama y unos sutiles pasos se acercaron a él. Sintió a la adolescente meterse a las cobijas y acurrucarse a su lado, pero él no quería ni mirarla después de lo ocurrido.

—Vete a la cama.

—Quiero dormir contigo.

—Me meterás en problemas si mamá o papá saben que dormiste en el suelo.

—Entonces sube a dormir conmigo o me quedo aquí en el piso.

De mala gana, Sasuke se levantó del colchón y se tumbó en la cama, Karin lo siguió esperando ser abrazada, pero el azabache sólo le dio la espalda y a los pocos minutos, él sintió los delgados brazos de la chica rodearlo.

—¿Por qué ya no me abrazas?

Uchiha gruñó. Por mucho tiempo ellos durmieron juntos, claro, en compañía de Naruto y/o Menma en la misma habitación, y generalmente él la abrazaba, por lo menos hasta hacía algunos años. No iba a decirle a la pelirroja que había dejado de abrazarla porque la odiaba, aunque no por eso dejaba de quererla.

—Suéltame, hace calor —él se alejó tanto como la cama se lo permitió— Y ya duérmete.

La sintió acercarse a él y en poco tiempo ya tenía los delgados brazos de la chica rodeándolo. Se subió de modo que la cara de ella quedó cerca de su oído.

—¿Sabes? Pronto cumpliré catorce y muchas niñas de mi edad ya tienen novio —había bajado el volumen de su voz. Él no respondió— Algunas tuvieron su primer novio desde más jóvenes.

—No tienes por qué seguirlas. Ya duérmete.

— Tú me gustas mucho y quiero que seas mi novio —Con desconcierto, él se movió para quedar de frente a ella. No podía distinguirlo, pero él sabía que ella estaba sonrojada— No sé si me quieres de la misma forma en que yo te quiero a ti, pero estoy segura que algo sientes por mí.

Ambos quedaron callados varios segundos, él no estaba seguro qué responderle, y sabía que ella no diría nada hasta no recibir una respuesta.

—Eres muy joven para mí y Naruto haría un drama —se levantó de la cama— Deberías pensar en la escuela y no en tonterías.

—No decías que era muy joven cuando querías casarte conmigo —ella se veía enojada y él no creyó que ella recordara aquellas tonterías— Mamá me lo contó y sí no te importaba la edad antes, no debería importarte ahora —ella se levantó de la cama para pararse frente a él— Sí no te gusto sólo dímelo—él no sabía qué decirle— Sí eres gay también dímelo.

—¿Gay? —preguntó desconcertado.

—Desde que tengo memoria no te conozco novia alguna y sólo te juntas con mis primos y conmigo, así que ya contemplé esa posibilidad, porque ni siquiera he visto que alguna chica llame tu atención.

Aunque Sasuke era un adolescente, no era de los que se le alborotaba la hormona fácilmente… o eso deseaba él, pero sólo los asexuales son los que no se calientan, y la única ventaja que Uchiha tenía, era que él sabía controlarse lo suficiente, o bien, en el peor de los casos, había sabido ocultarlo.

—Hablaremos después.

—No —protestó firmemente— Quiero una respuesta ahora —hizo un puchero— ¿Quieres o no ser mi novio?

Se miraron retadoramente. Ella estaba decidida por una respuesta, mientras que él seguía sin comprender cómo era que esa adolescente —aún una niña a sus ojos— a la que odiaba, y al mismo tiempo quería, había terminado por declarársele. Es decir ¿qué podía ver Karin en él? Habían crecido los últimos años juntos, y él había cambiado bastante: no era atento si no era con su madre, tampoco era sociable, y más importante aún, él no era del tipo romántico; ella mejor que nadie debía saber todo eso. ¿Por qué no pedírselo cuando él aún estaba en secundaria? En aquella época no era tan frívolo.

—¿Por qué ahora?

—Porque estamos a solas. No quiero a mis primos aquí.

—Me refiero a ¿por qué ahora? Estoy por entrar a la universidad, has visto a Itachi Nisan, no tiene tiempo para nadie. Aún sí aceptara, no valdría la pena.

—Por eso mismo. Todo éste tiempo he estado a tu lado, no has estado interesado en ninguna chica y cuando entres a la universidad, tendrás a un montón de tontas detrás de ti. Aún si no tienes tiempo para mí, mientras sepan que soy tu novia, será difícil que se te arrastren —silencio. Él soltó un pesado suspiro— ¿Sí o no?

—No.

—¿Por qué? —preguntó con seriedad.

—Porque eres muy joven… —la vio a punto de alegar— Sí de niños te aceptaba era por eso, porque éramos niños, sólo eran juegos tontos—ella quedó muda— Además, no hay forma de que cubras mis necesidades —Karin seguía sin responder— Olvidemos esto y vayamos a dormir.

El azabache quiso irse a la sala, pero su madre sospecharía si no se quedaba ahí como se lo había pedido. Se tumbó en el colchón del suelo y ni si quiera volteó a ver lo que la pelirroja hacía; pocos minutos después oyó el rechinido de la cama, y al no sentirla nuevamente junto a él, supo que ella se había acomodado a dormir.

Al otro día, al despertar, la cama de su hermano ya estaba tendida y la pelirroja no estaba. Sasuke soltó un bufido y salió al comedor; ahí los Uzumaki ya se encontraban en la mesa, y Mikoto servía el desayuno.

—Buenos días Sasuke —sonrió la mujer.

Uchiha miró a la adolescente y ella desvió la mirada disimuladamente. Aparentemente las cosas irían "normales"" frente a los demás, pero ella dejaría de tratarlo igual. "Mejor para ella" pensó, así al menos no le dolería cuando él entrara a la universidad.

El desayuno transcurrió con naturalidad, a excepción de una Karin que ya no se sentaba a lado de él, ni tampoco se ofrecía en servirle, entre otras cosas. Y al parecer nadie lo notaba porque esa atención estaba dirigida a Naruto, que aún se sentía mal y se quejaba de la comida que podía ingerir.

Tras el desayuno, los Uzumaki se retiraron a su casa y Sasuke continuó con su día como usualmente lo haría. Lo mismo con el resto del fin de semana, hasta que llegó el lunes por la tarde.

Naruto seguía enfermo, ni siquiera había ido a la escuela, Menma rara vez iba a su casa a voluntad y a Karin no la dejaban andar sola sin sus primos, así que Sasuke no esperaba a nadie y decidió aprovechar el tiempo leyendo cualquier cosa, pues si se ponía a jugar con la consola, sólo recodaría lo ocurrido el fin de semana.

Sentado en su cama, había avanzado unas cuantas páginas de El retrato de Dorian Grey, cuando oyó que llamaron a la puerta. No le dio importancia, pues podría ser cualquiera, ya fueran vendedores o amigas de su madre. Empero, cuando menos dio cuenta de la situación, Karin ya se encontraba en su habitación frente a su cama mirándolo fijamente.

—Hola Sasuke —ella sonrió.

—Hola —respondió mirándola por sobre el libro esperando que alguien más entrara.

—Tía Kushina finalmente me permitió venir sola ¿jugamos?

Levantó una ceja sorprendido, y no porque finalmente le dieran permiso de andar sola, sino más bien por su forma de actuar; parecía que no hubiese ocurrido nada el fin de semana. Bajó el libro y ella sonrió dulcemente, esas sonrisas sólo las usaba con Naruto, especialmente para chantajearlo.

—¿Qué pretendes?

—Sólo vine a jugar, pero si te molesta ir contra mí en una partida de The King of Figther, entonces me iré. Aunque tendré que disculparme con tía Mikoto porque ella me ayudó a venir.

Mirándose a los ojos, Sasuke terminó por hacer a un lado su libro y ponerse a conectar la consola, y pese a quedar desconcertado por la sonrisa, de la que Karin estaba consiente que él no caería de la misma forma que con el rubio, ambos se pusieron a jugar.

El tiempo transcurrió y ambos pasaron el tiempo de la misma forma en que lo habrían hecho con los gemelos Uzumaki presentes. Karin no había mostrado cambio alguno pese a lo ocurrido, y ni uno ni otro dijo nada al respecto.

—¿Chicos? —se oyó a Mikoto llamar tras tocar la puerta. Entró y asomó la cabeza— Voy al mercado —el varón miró con desconcierto a su madre, pues él sabía que ella ya tenía las compras de la comida hechas— Tu padre invitó al Senador Danzou y debo cambiar el menú.

Mikoto se fue tras un "Cuida bien de Karin-chan" dirigido a su hijo, que molesto, no dijo nada y volvió la atención al video juego que se encontraba en pausa. Ni siquiera miró a la pelirroja y esperó a que ella reanudara el juego.

Los minutos posteriores, ambos permanecieron jugando en silencio, algo inusual en ella, que tenía parecido con Naruto en cuanto al cómo festejar sus victorias… ¿Victorias? Hasta ese momento Sasuke dio cuenta que ella no había ganado ninguna ronda, algo bastante extraño, pues ella tenía mucha habilidad para los videojuegos de pelea.

Abrumado de tanto pensar en las acciones de la pelirroja, lanzó un pesado suspiro y se levantó del suelo.

—¿A dónde vas? —cuestionó Karin con extrañeza, pues el varón ni siquiera había pausado la partida.

—Al baño.

Su visita al sanitario no fue nada fuera de lo normal, pero al entrar a su habitación, se encontró con un cuadro muy peculiar: Karin se encontraba recostada a lo largo de su cama con sus manos por arriba de su cabeza. Se había soltado el cabello que siempre llevaba en una coleta; la blusa escolar tenía algunos botones sueltos; no llevaba sus anteojos puestos; el moño del uniforme estaba por debajo de su vientre sobre la falda; y los labios los llevaba pintados color carmín.

—¿Qué estás haciendo?

—Quería que fuera más romántico, pero no quise desperdiciar la oportunidad.

—¿De qué estás hablando?

—Estuve pensando lo que me dijiste el otro día y estoy dispuesta —Sasuke no comprendió a lo que se refería y ella entendió su mueca— Estoy dispuesta a cubrir tus necesidades.

—No digas tonterías.

—Sasuke, estoy hablando enserio, de todas maneras ya tenía planeado entregarte mi virginidad. Sólo lo estamos adelantando.

A eso no se refería él con "necesidades", él se refería a sus necesidades intelectuales… está bien, Karin era muy inteligente, y aunque joven, ella podía sostenerle una buena charla pero ¿qué había de los intereses? La edad les daba pasatiempos diferentes y… miró la consola y recordó que ella era la única persona que conocía que le gustaba caminar en el parque de vez en cuando al igual que él.

El azabache volvió a mirar con detenimiento la escena que tenía enfrente, ella le sonreía pícaramente con un deje de inocencia que de alguna forma lo confundió pero… Cerró los ojos y sacudió la cabeza. ¡No!

—Arréglate esa ropa —ordenó con dureza.

Karin saltó de la cama con enojo y se paró frente a la puerta, pues él tenía planeado irse.

—¡No! Y no te dejaré ir hasta que no me digas las cosas de frente —él la miró confundido haciéndola enojar más— No me aceptabas por no "cubrir tus necesidades" y ahora que estoy dispuesta a hacerlo, te niegas —se cruzó de brazos— Si no te gusto ¡DIMELO! Quiero… quiero oírlo de ti, y si es así te dejaré en paz.

La mirada de ella reflejaba toda la exigencia que había plasmado ya en sus palabras y él no sabía qué decirle.

—Hump —normalmente su monosílabo ayudaba a que dejaran de lado cualquier tontería, pero se estaba olvidando de quién era prima, y que aquello no le serviría.

—¿Te gusto o no?

Frunció el ceño, no le gustaba que lo presionaran con tonterías. Estaba a punto de hacer a un lado a la adolescente —después de todo él era más fuerte que ella—, para poder salir, cuando oyeron que alguien entró a la casa.

¡Ya estoy en casa!

—Arréglate la ropa.

—No. Respóndeme o saldré así frente a Itachi.

¿Mamá? —se oía al mayor caminar por los pasillos.