Disculpen chicos por no actualizar, he estado muy ocupada e incluso me daré una semana para tenerles los capítulos que faltan, gracias por los mensajes y el apoyo, :D gracias de verdad.

Y además quiero agradecer a mi nueva editora Priscila que me ayudara con las faltas de ortografía y cosas así (perdón por no agregarte soy muy volada T_T enserio perdón).


-Tiene que tener más cuidado su majestad, sé que recibió entrenamiento de caballero pero estas heridas no se curarán de un día para el otro – Finalmente la monarca de Arendelle decidió llamar a manos expertas para el asunto, una enfermera quien seguramente había hecho gritar y no en el buen sentido de la palabra a su pequeña pelirroja.

-Bueno ya le cambié todos los vendajes y está lista para descansar, cuide que no se mueva mucho mi lady… Qué estaba haciendo esta chica como para que su herida se abriera de nuevo? – Con estas palabras la mujer se retiró dejando a una sonrojada Anna mirando hacia el suelo.

-Me pregunto qué habrás estado haciendo para que tus heridas se volvieran tan feas – Susurró la monarca antes de sentarse al lado de su pequeña besando sus labios lentamente.

-Así que esta es tu venganza, no es así? – La pecosa miró a la mayor deseando poder vengarse de la venganza pero sus pensamientos fueron opacados por un beso.

- Tal vez, tal vez no, por ahora sólo quiero que descanses, así que nada de movimiento hasta nuevo aviso – Esa decisión le había dolido a ambas pero sabían que debía llevarse a cabo.

-Elsa, qué hubieras hecho si yo… hubiese muerto… -La pregunta por parte de su hermana menor la tomó por completo desprevenida – Habrías seguido sin mí?. -Por su parte la rubia sabía de qué estaba hablando, había estado muy cerca de la muerte y ahora que era el caballero a cargo de la seguridad de su hermana mayor y gran amor eso pasaría en algún momento.

-No habría podido seguir, creo que habría encontrado la forma de seguirte – Dijo casi instintivamente la rubia pero la pecosa mirándola seriamente respondió – Debes seguir aunque yo no esté, el día en que tenga que irme será por haberte salvado y no quiero pensar que te rendirás luego de eso – Sus ojos determinados escanearon los temerosos de la mayor, querían ver si le mentirían de alguna forma.

-Te prometo que por muy difícil que sea seguiré – La rubia se acercó lentamente atrapando los labios de su hermana menor, besándola suave y apasionadamente, no quería pensar en las cosas que no pasaron, sólo se dedicaría a disfrutar a su Anna de ahora en adelante.

Los besos siguieron aunque las escurridizas manos de la pelirroja estaban causando estragos en los sentimientos de ambas, – Detente o ahora si habrá castigo – Decía sin mucho poder de convencimiento la reina de Arendelle a lo que su pecosa respondía con una sonrisa entre besos.

Sin embargo un golpe en la puerta las hizo saltar y separarse, aun no estaban listas para revelarlo al mundo.

-Uff al menos están con ropa – El que acababa de entrar a la habitación era el grandulón quien aún seguía agitado por el encuentro con el tipo más raro que jamás había conocido.

El acto que ocurrió a continuación logró sacarle una carcajada a la pecosa, kristoff estaba bajo una mini montaña de nieve. Mientras este se liberaba, Anna le dio las gracias a su Elsa con un raudo y rápido beso.

El grandulón tosiendo logro salir de su trampa de nieve, - Si esto pasa cuando están con ropa no quiero saber qué pasará si entro a su habitación y están en pleno- La reina de Arendelle iba a tomar represalias pero parecía que kristoff tenía algo serio que contar.

-Acabo de conocer a un tipo que es de lo más… extraño… - Esa pequeña pausa tuvo que hacerla, consideraba la palabra raro como ofensiva y despreciativa - El nombre me lo dio un soldado que estaba haciendo guardia, dijo que si quería ir a Arendelle en menos de un día buscara a "el inventor".

El rubio les explicó a las hermanas su encuentro con este curioso tipo, las preguntas y el gato con el nombre de ese antiguo juego para los niños trolls. Descansando luego de su largo relato dijo – Este tipo no me da buena espina, pero parece que conoce todo acerca de los que "saben la verdad", además conoce a gran Pabbie o al menos nuestra comunidad, además de nuestro idioma.

-Es raro en verdad… - Susurró la reina de Arendelle posando su mentón contra su mano en un gesto pensativo – Este tipo… habrá alguna forma de ubicarlo?

Un maullido llenó la habitación, era aquel gato negro con sus distintivas orejas blancas quien había interrumpido la conversación, al parecer un trozo de pergamino colgaba de su cuello. Sin permiso o preocupación el gato subió al regazo de Anna, ronroneando y haciéndose bolita esperando el cariño del humano que escogió como premio a su trabajo de mensajero.

"Kriss

Espero no te moleste que enviara a mik para seguirte, es inteligente y le agrada salir de vez en cuando, sólo te pido que le des un poco de agua y comida para que vuelva sano y salvo.
Los papeles que me entregaste los tendré totalmente traducidos en 4 días, espero puedas esperar ese tiempo, la información en algunas partes es demasiado errática y tendré que hacer interpretaciones.
Y su majestad, como sé que usted estará leyendo esto déjeme decirle que mik y yo la admiramos mucho por su desempeño en contra de la toma del poder sobre Arendelle por parte de Souther island, fue una inspiración.

Saludos a todos "el inventor"

PD: podremos reunirnos a conversar cuando tenga los papeles totalmente traducidos."

-Bueno el tipo al menos es eficiente – Susurró la rubia mirando con preocupación lo que acaba de leer, era como si ese tipo conociera todos los detalles de lo que pasaría, tal vez es algún tipo de vidente o adivino. – En cuatro días Kristoff y yo iremos a reunirnos con este tipo – Dijo la reina de Arendelle en un tono ceremonioso y firme.

-No, espera, y yo donde iré?, tengo que ir con ustedes – Reclamó la pecosa casi inmediatamente, no quería dejar sola a su Elsa en ningún momento, aunque sabía que Kriss la cuidaría con su vida de ser necesario.

-No, no te moverás de aquí hasta que tus heridas estén completamente bien – Sentenció la monarca con su usual gélida expresión, aunque la pelirroja sabía que detrás de esos ojos serios la preocupación consumía a su hermana.

-Pero soy tu caballero, debo protegerte ante todo… - La pelirroja trato de levantarse cosa que saco un maullido por parte del gato quien ya se había quedado dormido en el regazo de esta.

-No Anna, no se discute más – Los azules y gélidos ojos de la mayor se posaron en los de la pecosa – No quiero perderte, por favor.- Ese ruego desmorono todo intento de réplica, entendía la situación pero su espíritu inquieto no le permitía estar en un solo lugar mucho tiempo.

El gato volvió a maullar estirándose lo más que pudo para luego acercarse a la monarca, con su pata toco el papel varias veces, como pidiéndolo de vuelta.

-Mik, acaso quieres que le envíe una respuesta a tu amo? – El gato movió la cola de un lado para otro como diciendo "no tengo tiempo de que saques conclusiones, escribe rápido".

"Inventor:

Gracias por enviar a mik con nosotros, nos reuniremos en cuatro días en su casa de ser posible, espero que nos tenga noticias alentadoras en estos días. Un cordial saludo por parte de todos.

Reina Elsa de Arendelle, Princesa Anna de Arendelle y Kristoff segundo caballero de Arendelle.

PD: gracias por sus cumplidos."

La monarca enrolló el trozo de pergamino y lo colocó con cuidado en el collar del animal, pero este no volvió a moverse sino a maullar más sonoramente.

-Creo que tiene hambre – Dijo la pecosa – Kriss deberías darle algo de comer y un poco de agua, seguramente tuvo que caminar mucho para llegar acá.

Ágilmente el animal saltó hacia el brazo del rubio, clavando un poco sus uñas para escalar hacia su hombro – Ok ok ya entendí, iremos a conseguirte algo de comer, nos veremos más tarde sus altezas - Dijo el grandulón antes de desaparecer por la puerta aún quejándose por su brazo.

-Pueden golpearlo con una espada en la cabeza pero un simple arañazo de un gatito y ya se queja – Rió divertida la pelirroja antes de tomar la mano de su hermana mayor.

-No Anna, no irás con nosotros – La monarca rió cubriendo sus labios con una de sus manos, aunque lo intentara no iba a convencerla, debía cuidar a su amada, no se permitiría verla en esas condiciones de nuevo.


-Estas bien pesado Mik, podrías caminar sabes? – El grandote buscó por los pasillos del castillo la cocina pero sólo encontraba habitaciones de invitados vacías.

-Eh, OYE TÚ, EL SOLDADO, ESPERA – A lo lejos alcanzó a divisar a un soltado que estaba haciendo guardia así que le gritó intentando que se detuviera, seguramente él sabría dónde estaba la cocina.

-Si sir Kriss… - la cara del soldado se deformo al ver el gato sobre el hombro del grandulón.

-Gracias a los dioses, necesito saber dónde está la coci…. – No alcanzó a terminar la pregunta cuando el tipo salió corriendo del lugar, parecía más que aterrado.

-Qué extraño, por qué habrá salido corriendo… - Se preguntó el grandote rascándose la cabeza.

-Yo también saldría corriendo si viera un demonio sobre el hombro de una persona –

-…- Por un momento el silencio se apoderó del lugar, el rubio giró la cabeza con miedo pensando "no, sólo fue mi imaginación".

-Hola – Susurró el felino con voz suave, mostrando sus dientes en un intento de sonrisa – Antes que corras como un cobarde déjame decirte que no tienes que tenerme miedo y que la cocina está en el primer piso, al fondo a la derecha, vamos tengo hambre.

-AHHHHHHHHHHHHHHHHH- el grito del rubio retumbo en todo el castillo.


-Escuchaste eso? – Preguntó la pelirroja levantándose un poco del pecho de Elsa, dónde estaba acurrucada

-Sí, pareció un grito – Dijo la rubia aún con su mano dentro de ese pelirrojo pelo que adoraba.

-Parece que fue kristoff – La pecosa intentó levantarse pero la rubia, poniendo una mano sobre el pecho de esta la detuvo.

-Yo iré, Quédate a descansar- acalló una protesta por parte de la menor con un suave y lento beso, mordiendo un poco el labio de la pelirroja al final.

-Si insistes – La rubia debía admitir que adoraba la cara de idiota que ponía su pequeña luego de cada beso, parece que se volvería adicta no sólo a sus labios sino a esa expresión.

Se levantó de su lado de la cama, tratando de no moverla mucho para así evitar movimientos involuntarios por parte de la menor. Se dirigió a la puerta pero antes de abrirla un rayo rubio entro casi derribando la puerta, cerrándola con fuerza atrás de él.

-KRISS! – Dijeron ambas sorprendidas – Qué te sucedió? Estas pálido como si hubieras visto un fantasma – Dijo la rubia mirándolo con preocupación.

-El… el… el… - de repente un maullido por detrás de la puerta llamo la atención de todos.

-Dejaste a Mik afuera?, qué raro, tú no eres cruel con los animales – El rubio trató de explicar pero la monarca ya lo había retirado de la puerta y el gato los miro a todos con expresión de inocencia.

-ven mik, ven ven… - Trató de llamarlo la pelirroja pero el gato se subió al respaldo de la cama ignorándola.

-Te dije que no corrieras, ahora tengo hambre y estoy de malas – Los tres se quedaron de piedra al oír al animal hablar.

En un rápido movimiento el grandulón desenvainó a Joan que estaba acomodada sobre el velador de la cama.

-Oh Kriss por favor, no quiero pelear, además no estoy aquí para hacerles daño, sólo necesito algo de comer y volver donde "el inventor", debe estar preocupado por mí – La pelirroja se levantó del lugar donde se encontraba acercándose al animal.

-Por qué no nos hablaste cuando llegaste aquí? – Dijo algo escéptica la pelirroja, no le calzaba la idea de que quien ocultaba su identidad fuera bueno.

-"El inventor" me tiene prohibido hablar con cualquier ser que no sea como nosotros, pero tenía tanta hambre y este grandote no encontraba la cocina nunca, así que simplemente le dije dónde estaba… luego de eso salió corriendo como un cobarde – Refunfuñó el felino lamiéndose sus bigotes.

-Pero entonces… - Siguió la idea la rubia quien ahora miraba con curiosidad al felino – Qué eres mik?

-Soy un demonio, o más bien era, ahora vivo como un gato en esta dimensión – Moviendo su cola se alcanzó a notar que soltaba un suspiro, como rememorando viejos tiempos – Pero no soy de la clase como el que está bajo su reino su majestad, créame.

-Y te lo tengo prohibido porque casi te atraparon "los que saben la verdad" hace unos años, no lo recuerdas, bola de pelos? – En la puerta se encontraba el mismo joven que había visto kristoff hacia unas horas atrás, ya no llevaba el disfraz de viejo y estaba vestido como un poblador más, con unas botas de cuero, pantalones y una camisa, todo cubierto por un abrigo que le llegaba hasta el suelo.

-Pero Mik, tenía hambre… - Reclamó el felino, presentándolo como defensa.

-Mik, te dije lo que pasará si nos descubren, quieres volver a vagar por pueblos sin nombre como la última vez? – La mirada del joven era seria, parecía que habían tenido muchos problemas antes.

-Lo siento – Las orejas del felino se hicieron hacia atrás como presentando su más sincera disculpa.

-Disculpa aceptada- Dijo finalmente el chico de cabello negro antes de presentarse a todos los presentes. –Perdón por la rudeza pero tenía que aclarar ese punto con mi amigo primero, hola a todos, soy Mikerus, mejor conocido como "el inventor", demonio de clase 2, y él es mi compañero y amigo, Mikailus, demonio de clase 3, espero nos acepten aunque no seamos como ustedes.

-Esperen esperen esperen – Dijo el grandote – Eres un demonio igual que tu gato? – Se veía la incredulidad y desconfianza por parte del rubio, la monarca por su parte ya emanaba hielo de sus manos.

-Sí, lo somos, pero éste tuvo la suerte de pasar como un humano a este mundo – Con falso resentimiento el felino hizo su cabeza hacia un lado.

-Te dije que si entrenas tu poder podré transformarte a humano, sé que te quedas como gato porque te gusta espiar a las mujeres en sus casas pervertido – Soltó el joven a lo que el felino simplemente siseo como un gato normal. –No es necesaria la violencia su majestad, realmente admiro como logro congelar todo un reino solo en un día, al parecer mi maldición es poderosa en usted.

-Tu maldición?... –Preguntó la rubia casi sin voz.

-Será mejor que les cuentes todo desde el principio Mikerus, ya no hay razón para cargar con el secreto, no nos queda mucho tiempo en este mundo – Respondió el felino moviendo su cola.

-Creo que es verdad Mikailus – El chico de pelo azabache suspiró dejando entrever la preocupación de revelar esta información tan trascendental.

-Ustedes conocen a los tipos que se hacen llamar "los que saben la verdad", en realidad, ellos son los culpables de todos los males que han caído sobre su familia reina Elsa, y sobre muchas otras almas inocentes en este mundo – El joven se movió ágilmente, tomando una silla que estaba dispuesta en la habitación se sentó para contar lo que el sabía.

"En el inicio de los reinos todos estaban unidos por el mismo gobernante, a quien servían y protegían con ferocidad, este rey estaba ayudado por 10 ministros de ley quienes se dedicaban a administrar todos los lugares que hoy se conocen como reinos, pero ellos no eran reyes, solo eran vasallos de este gran señor.

Uno de sus 10 ministros pensó que el rey no se merecía tal puesto, era sabio y bondadoso pero él tenía ansias de poder. Buscando en magia perdida y prohibida encontró la forma de invocar criaturas de otros lugares, otras dimensiones."

-La estrella que cayó del cielo – Susurro el rubio.

-Exacto, pero en esa estrella no vino sólo el demonio que ustedes conoces… a todo esto, creo que será bueno que conozcan su nombre, tengo la esperanza de que esté en los papeles– Dijo el chico de cabello oscuro pensativamente.

-A diferencia de los humanos, conocer el nombre real de un demonio te da poder sobre este, podrías ordenarle cualquier cosa y éste te obedecería – habló mik desde la cama de la habitación.

-Al darles nuestros nombres reales esperamos su discreción y que confíen en nosotros – Replicó el joven reacomodándose en la silla.

-Como sabremos si es verdad? – Preguntó algo incrédulo el grandulón – Mikailus, caza un pájaro y tráelo – Casi de inmediato el felino corrió hacia el exterior, sin expresión en sus ojos. Cinco minutos después el volvió con una ave en sus fauces.

-Ahora me crees no? – Dijo bastante enfadado el felino antes de tirar el ave al exterior y retomar su lugar en la cama.

-Ésta es nuestra prueba de confianza hacia ustedes, no la tomen a la ligera – Replicó el joven antes de continuar su relato.

"Lamentablemente la estrella que trajo el demonio que los atacó también nos trajo a mik y a mí, éramos sirvientes de ese demonio y estábamos unidos a él.

El humano que invocó nuestros poderes le pidió a nuestro antiguo amo que le diera el poder para hacerse con el reino entero y a cambio de eso le daría lo que él quisiera. Así fue, le dio poder absoluto y durante las grandes guerras atacaron y destruyeron muchas vidas inocentes, debo decir que aunque soy un demonio no soporté ver tantas almas inocentes siendo devoradas por mi antiguo amo, lo encaré y él, bueno… me dio mi merecido, por decirlo de alguna forma.

Nos encerró a mik y a mí, en un cristal doble que escondió en la cueva que se había formado donde cayó la estrella, así estuvimos muchos siglos, esperando en la soledad."

-Ahí fue donde intercambiamos nombres y nos hicimos amigos – Interrumpió el felino para luego volver a lamer su pata.

-Por qué no conocían sus nombres si servían al mismo señor? – Preguntó la pelirroja con cara de estupor, no podía creer lo que estaba escuchando.

-Porque ningún demonio conoce el nombre de otro, eso es prácticamente entregar tu alma a alguien más, el equivalente a entregarle tu corazón a alguien a quien amas – Respondió a la intriga el felino – Aunque ya te dije mik que te di mi nombre sólo porque quería alguien con quien conversar.

-Sé que me amas mik no lo ocultes bola de pelos – Bromeó el de pelo azabache antes de echarse a reír cuando el gato salto sobre el e intento arañarle el rostro.

"Cuando fuimos invocados a este mundo nuevamente me di cuenta que el pueblo quien invoco a nuestro antiguo amo se había convertido en pequeños seres con piel de roca. Ellos se hacían llamar trolls, y deseaban venganza, así que obligado por mi antiguo amo use todo el poder que nos quedaba a mik y a mí para maldecir a la primera criatura inocente que naciera del vientre de los descendientes de Joan, luego de eso, ya sin poderes ni nada pudimos escapar del poder de nuestro antiguo señor."

Deteniéndose un poco en su relato el joven tomó una gran bocanada de aire y miró al rubio que seguía atónito mirándolo con ojos enormes – Te dije que no querrías conocer la verdad de lo que había pasado Kriss, perdóname – el grandulón tuvo que apoyarse contra una pared, había sido demasiada información para un solo día.

-También le pedimos disculpas por haberla maldecido reina Elsa, pero le tenemos una buena noticia – Dijo el felino moviendo su cola nuevamente – Con mik encontramos la forma de recuperar nuestros poderes y quitarle la maldición por completo, podrá ser como un ser humano normal, claro que su cabello volvería a ser café y su piel se vería más tostada, así como su hermana.

La monarca miró sus manos por un segundo, "ser normal", ese pensamiento cruzó su mente con ferocidad, no tener miedo sobre congelar nuevamente a su Anna, no tener miedo sobre herir a nadie más.

-Elsa está bien así chicos, aunque gracias por su intención – Dijo rápidamente la pecosa, "Anna porque dices eso… acaso… será que me amas más así a que si no tuviera poderes", la rubia sintió una puntada en su corazón.

-Por qué crees que está bien así?, hasta ella tiene miedo de hacerte daño, puedo olerlo en el ambiente y además… - El joven de pelo oscuro se levantó poniendo una mano en la boca del gato para que no siguiera hablando.

-La amas tal cual es, por eso dices que esta normal y que no necesita ningún cambio no? – Los ojos oscuros registraron la respuesta en los claros de la pecosa, luego de unos segundos una sonrisa triunfal se formó en sus labios, - Vaya, así que se aman más allá de lo "normal" según los humanos – Tomando las manos de la pelirroja cambio su expresión por una de felicidad absoluta – Ahhh yo sabía que se amarían mucho, oh oh oh dense un beso para poder dibujarlas y guardarlo para siempre – De pronto el chico serio se convirtió en un manojo de chillidos e ideas incomprensibles.

-MIK IDIOTA, NO LES PIDAS ESO – El gato saltó sobre la espalda del chico arañándolo para que se alejara. –Les pido perdón por el comportamiento de mi amigo, éste imbécil siempre se deja llevar por sus emociones.

-Al menos yo no espió a las mujeres desnudas cuando me dejan entrar a sus casas mientras fijo ser un lindo gatito – El chico se quejaba tocándose la espalda.

-QUE NO HAGO ESO, EL PERVERTIDO ERES TÚ – Parecía que una pelea campal iba recién a empezar.

Mientras ambos seres peleaban los tres jóvenes provenientes de Arendelle se miraban atónitos, había sido mucha información reveladora en poco tiempo, seguramente había muchas otras cosas que no eran verdad y fueron contadas por sus padres pensando que era la verdad de los eventos.

-Mik – Ambos seres se dieron vuelta mirando al mismo tiempo – Eso quiere decir que los que saben la verdad… son trolls? – Preguntó con miedo el grandulón mordiendo su labio al terminar la frase, casi como si hubiera dicho una insolencia.

-bueno Kriss, no todos son así, fueron el grupo del ministro que se volvió gobernante, cuando el demonio fue a reclamar el precio que le prometió el humano que lo convocó, este se negó, subestimando el poder de nuestro antiguo amo, y él los maldijo a todos convirtiéndolos en lo que hoy conocemos como la raza de los trolls- Acomodándose de nuevo en la silla el chico volvió a una posición seria, mirando fijamente a la reina de Arendelle – La gran matanza de trolls, los que saben la verdad y el ministro que traiciono a su gobernante, están relacionados, fue ese tipo quien convertido en troll comenzó a atacar a su propia gente, diciendo que fueron los humanos y ocultando la verdad a todos. Él es el culpable de todo lo que ha pasado y de lo que esta pasando.-

Nuevamente los jóvenes se miraron con cara de preocupación, entonces todo había sido una mentira durante todo ese tiempo, todo había sido un engaño por parte del maldito tipo que había condenado a todos con su egoísmo.

-Si estuviera vivo golpearía su trasero hasta que se transformara en su cara –Dijo con toda la ira que sentía el rubio, crujiendo sus nudillos – Por su culpa estamos así.

El joven y el gato se miraron largo tiempo, no sabían si revelar un poco más de la información que tenían, sabían que si lo decían sería un golpe muy grande, en especial para el grandulón.

-Kriss – El joven se levantó de su asiento y puso su mano sobre el hombro del rubio – Tú sabes que gran Pabbie maneja magia, pero te has preguntado por qué? –El grandulón lo miró con miedo, no queriendo oír la respuesta – Gran Pabbie, es descendiente de ese tipo, su clan fue el que empezó la matanza, por eso son uno de los pocos que queda vivo… hay órdenes de no atacarlos.

Al escuchar esto el rubio empujó al chico de ojos oscuros lanzándolo al suelo, saliendo de la habitación tan rápido como sus piernas le daban.

-Mik síguelo, que no haga ninguna estupidez – Dijo el chico reincorporándose, mientras el felino ya había salido tras el rubio – Reina Elsa, princesa Anna, les pido perdón por todos los inconvenientes que les causamos en sus vidas, créame que no fue nuestra opción hacerle lo que le hicimos.

-Tranquilo Mik, comprendo – Dijo ceremoniosamente la monarca – Ahora lo más importante es encontrar a Kristoff y calmarlo, debió ser un golpe muy duro y grande.

Sin que ambos se dieran cuenta una pelirroja ya se había levantado y estaba corriendo por el pasillo hacia donde su amigo salió corriendo con anterioridad.

-KRISSTOOFFF, VUELVE AQUÍ IDIOTA – Gritaba a todo pulmón la pecosa quien no pudo avanzar mucho antes de que sus heridas hicieran mella en su cuerpo.

-ANNA – La monarca alcanzó a tomarla antes de que cayera al piso – Qué crees que estás haciendo?! –Antes de recibir replica vio como el de pelo azabache le colocaba un frasco con un extraño y espeso liquido color rojo, obligándola a tomar hasta la última gota.

-AHHHG QUEMAAAA – Casi como si hubiera sido poseída por un demonio la pecosa se levantó y salió corriendo hacia la habitación donde había una jarra con agua bebiéndosela toda en unos segundos – QUE ME DISTE ANIMAL?!

-Anna estás bien? – La monarca volvió a abrazar fuertemente a su hermana comprobando que si se encontraba en buenas condiciones.

-Nada, sólo un elixir de rejuvenecimiento, ahora tus heridas estarán curadas en unos minutos, mira – La pelirroja tocó su costado y comprobó que no dolía, tampoco las otras heridas y comenzó a desvestirse ahí mismo – Ahhh yo esperare afuera, pero si quieren dejarme ver estaría muy complacido – Un rayo de nieve lo lanzó hacia afuera mientras la reina le ayudaba a la pelirroja a quitarse las vendas de su pecho.

Efectivamente, sus heridas habían sido totalmente sanadas, se encontraba bien y con energía, su cuerpo ardía por ganas de combatir pero al notar que estaba desnuda frente a su amada el sonrojo se apodero de sus mejillas.

-Eres adorable cuando así lo quieres – La rubia tomó el rostro de la menor besándola lentamente y con pasión, estaba feliz, su niña estaba bien, ahora lo que le preocupaba era qué males se cernirían sobre ellos y especialmente, serían Mikerus y Mikailus totalmente confiables?.