Se agradece profundamente todos sus reviews…

Bueno me gustaría recordarles que público una vez por semana (casi siempre domingo por la tarde hora peruana) así que no se preocupen tanto y no, no pienso dejar esta historia la terminare pase lo que pase…

Y para comenzar me gustaría decir:

"El matrimonio no es el clímax de un amor no es más que un nuevo capítulo en el libro de la vida (ni sé de dónde salió en fin)"

Que comience la historia…

Capítulo 09: El florecer de los girasoles: Primera parte.

La mañana del día en el cual que cambiaria definitivamente la vida de dos personas llego, por un lado Kagome pensaba y repensaba la respuesta que le daría a Oz respecto a su propósito y viesese por sonde se le viese no tenía muchas opciones, en cuanto a Oz temía la respuesta que la pelinegra le diese. Pero sea como sea ambos tendrían que confrontarse y Oz tendría que respetar la decisión de Kagome, pensaba en ello el pelirrubio mientras se dirigía al comedor para tomar el desayuno mientras tanto la pelinegra ya se encontraba en dicho lugar esperando.

Cuando llego y vio a la joven con un semblante sumamente serio decidió ser cauteloso no quería complicar más de la cuenta la situación.

–Buenos días Kagome, ¿descansaste bien?: Pregunto el joven mientras se tomaba su lugar en la mesa.

–E decidido aceptar tu propuesta: Soltó sin más la pelinegra causando en el pelirrubio estupefacción ante las palabras de la chica.

–¡Kagome!…: El pelirrubio no cabía de la felicidad en sí y no sabía que decir –¡Te juro que no te arrepentirás, yo!…: Pero antes de completar su frase fue interrumpido por la voz seria de Kagome.

–No tan rápido Oz, no mal interpretes mis palabras dije me casaría contigo, no que te correspondía sentimental mente, escucha muy bien veo este matrimonio como un trato en el cual pienso poner mis términos y condiciones: Dijo una muy decidida Kagome mientras veía fijamente a un sorprendido Oz, Kagome subestimo una vez a Oz y por ello salió perjudicada no volvería a cometer ese error esta vez las cosas serán diferentes se dijo a sí misma.

–Ho… así que vez este matrimonio como un buen trato, interesante supongo que ya que dijiste que pondrás tus términos y condiciones no te opondrás a que yo ponga los míos ¿verdad Kagome?: Exclamo Oz en tono muy serio, honestamente no esperaba que la pelinegra reaccionara de esta manera pero sea como fuese él no era del tipo de personas que da su brazo a torce si la pelinegra pensaba que él iba aceptar cualquier cosa que ella pidiese estaba equivocado, había tocado el lado competitivo de Oz –¿Qué te parece si para comenzar con esta negociación empiezas tu Kagome?

–Me parece bien: Contesto la pelinegra sin amedrentarse –Primero que nada por ningún motivo pienso consumar el matrimonio, quiero que quites de tu cabeza cualquier idea relacionada con ello.

–Me parece razonable dado los acontecimientos desagradables delos cuales fui el directo responsable, te doy mi palabra que no te tocare en forma íntima y mucho menos te forzare a hacer algo que no quieras: Dijo Oz aceptando la condición de Kagome, ante este buen comienzo ella prosiguió.

–A pesar de que estemos casados no tendrás derecho a decidir sobre mi vida o la de mis hijos.

–Perfectamente aceptable, supongo que esta vez es mi turno así que voy a ser directo Kagome, exijo fidelidad absoluta en muestra unión y no solo la pido yo también la cumpliré: Dijo el joven viendo como el rostro de la chica demostraba indignación ante la sola idea de que ella se fuera a revolcar con cualquiera.

–¿Quién piensas que soy?, es evidente que no me conocen muy bien… por el hecho que yo no sienta nada por ti y mucho menos quiera que me toques no implica que te engañare con el primero que se me cruce en el camino: dijo una muy indignada Kagome ante la osadía de Oz.

–No es para tanto Kagome, es normal que pida fidelidad en muestra unión aparte aún no he terminado, otra cosa que no entrara en discusión es que compartiremos el lecho es decir dormiremos en la misma cama en mí recamara.

–Yo no are eso, no quiero estar muy cerca de ti: Dijo secamente Kagome.

–No confundas Kagome solo compartiremos la cama y habitación, aparte no será bien visto que unos recién casados pasen sus primeros días durmiendo en cuartos separados, es cuestión de imagen además ya te di mi palabra que no sucederá nada que tú no quieras que suceda: Dijo Oz mientras cruzaba los brazos.

–¿Honestamente crees que a estas alturas te creería?, pero en parte tienes razón sería cuestión de imagen, pero escúchame bien Ozwald al menor error lo pagaras: Amenazo la pelinegra emanando un aura amenazante haciendo que Oz solo contestara un acepto ante la amenaza.

–Kagome como mi futura esposa tendrás la obligación a hacer pariciones en público a mi lado así como desenvolver el papel de una digna soberana.

–Me esforzaré para no hacerte pasar ninguna vergüenza: Dijo Kagome –Creo que por el momento hemos terminado, Oz me gustaría pasar el resto del día sola si no te molesta.

–No me molesta en lo absoluto estas en todo tu derecho Kagome, supongo que tienes mucha que pensar continuaremos esta charla en otro momento después de todo aún faltan algunos detalle como la fecha de la boda y demás preparativos de esta: dijo Oz al tiempo que se levantaba de su silla y se dirigía fuera del comedor pero antes de salir dijo –Antes que se me olvide Kagome, en mi reino no existe el divorcio: Dijo sin más para luego desaparecer del campo visual de la pelinegra.

–¿Por qué siempre dejas las cosas más importantes para el final Oz?: se preguntaba Kagome mientras también se disponía a abandonar el comedor por que perdió el apetito y se dirigío al jardín privado de Oz, edén curiosamente ese lugar le ofrecía mucha paz.

El resto del día pasó relativamente tranquilo para ambos jóvenes, Oz aprovecho el tiempo revisando algunas peticiones y organizando papeleo mientras Kagome trataba de poner todas sus ideas en orden.

En el segundo encuentro ambos acordaron que la boda se realizaría dentro de dos semanas un día sábado por la mañana en la catedral (N/A: será una boda católica), Oz había encargado la organización del evento a Sebastián y la preparación de la novia era responsabilidad de Laila, ella debía encargarse de instruir a la chica en cuanto al protocolo y costumbres del reino.

En el transcurso de esas dos semanas Oz Y Kagome habían recibido la visita del nuevo lord del sur un joven de cabello rojo, ojos verdes y curiosa piel grisácea y llevaba por nombre Gladius Hebrew y era un hibrido mitad zombi mitad vampiro y parte humano por el lado de su padre que también era un hibrido mitad vampiro y humano. La visita en si fue muy breve Gladius solo fue para presentar sus respetos a la "feliz pareja" y de paso a curiosear un poco.

Para muchas mujeres el día de la boda era el día más especial de todos y por consiguiente debía ser el más feliz, pero ese no era el caso de Kagome que solo veía esta unión como algo muy conveniente y por mucho que le doliese admitirlo esperaba que con el tiempo pudiese sacar a Sesshomaru de sus corazón después de todo su recuerdo seguía tan vivo que era incapaz de pensar en otra cosa. Antes de lo que Kagome hubiera deseado el día de la boba llego, ese día que se prometía vivir con el único objetivo de ver felices a sus hijos después de todo ellos eran lo único que le habían quedado de él.

El reino entero rebosaba de felicidad ante el gran evento era tanta la expectación que todos los negocios y demás serraron solo para ser testigos de la boba real, así como también mucha gente vino de los puntos cardinales y obviamente los lores cardinales así como los distintos nobles tenían asientos de primera fila en la iglesia para tan magno evento, la ceremonia se llevaría en la mañana y el resto del día será de fiesta. Para la ceremonia así como para el recorrido que se haría después de esta se habían tomado medidas de seguridad como apostar guardias en cada esquina y tener guardias a caballo patrullando constantemente, así como una escolta para la pareja real. Kagome lucía un hermoso vestido color blando, escote no muy pronunciado mangas en forma de campana y llevaba una diadema en su cabello bellamente rizado, también llevaba un sutil maquillaje que denotaba su belleza natural en cuanto a Oz estaba vestido con un traje negro y el clásico manto rojo así como una corona en la cabeza.

Ambos fueron escoltados hasta llegar a la catedral (que por cierto estaba a reventar) en la cual un sacerdote oficiaría la ceremonia misma que se llevó acabo sin contratiempos, al terminar con los botos los ahora esposos hicieron un recorrido en carruaje por las distintas calles para saludar al pueblo que los recibía con nuestras de afecto y les lanzaban pétalos de flores. Cuando el recorrido termino los recién casados se enrumbaron hacia el palacio en el cual se celebraría la recepción que fue hecha en el salón delas rosas en la cual estaban los lores y otros nobles esperando para dar sus felicitaciones al rey por tan importante ocasión.

Al entrar en el salón la pareja fue recibida por una lluvia de aplausos, Oz dio unas palabras de agradecimiento por la presencia de los presentes y luego guío a Kagome a un apartado en el cual se encontraban los cuatro lores cardinales, el primero de ellos en hablar fue Gladius.

–¡Mis más sinceras felicitaciones por su unión altezas!: Dijo mientras se inclinaba ante el soberano.

–Te lo agradezco Gladius: Contesto el pelirrubio –Aprovechare esta oportunidad para presentarlos formalmente.

–Kagome como recordaras él es Gladius Hebrew el lord del sur, el que está a su lado es Gilbert Law es el lord del norte: Dijo Oz refiriéndose a un humano de unos 45 años de cabello, traje elegante como los que llevaban los soldados nazis, y en la mano derecha llevaban una especie de báculo de madera y una muy curiosa cicatriz en le lado derecho de la cara similar a un arañazo.

–Es un gran placer conocerla su alteza, perdone que no haya podido venir antes pero ciertos asuntos me lo impidieron: Dijo el hombre haciendo una reverencia ante Kagome.

–El placer es todo mío lord del norte y no tiene por qué disculparse estoy al tanto de su apretada agenda y le agradezco que haya podido encontrar el tiempo para poder acompañarnos en esta ocasión tan especial: Dijo Kagome en forma por demás educada –Perdone mí pregunta ¿pero es usted humano?: Pregunto la joven pues empezaba tener sus dudas pues le sorprendía de sobremanera que un humano pudiese ser un lord.

–Pues aunque parezca increíble soy un ser humano solo que algo bastante peculiar vera reina, yo soy lo que se conoce como un mago: Dijo el hombre mayor mientras elevaba su báculo y acto seguido hiso que cayeran ligeros copos de nieve en ese lugar.

–Eso es sorpréndete: Comento una muy sorprendida Kagome.

–Los trucos de magia de Gilbert son únicos: comento una hermosa mujer de unos 26 años hermosa cabellera color miel y ojos color avellana –Disculpe mi intromisión yo soy Colet Flament y el caballero a mi lado es mi esposo Andreas Flament: dijo refiriéndose a su acompañante un hombre de unos 29 años que tenía el cabello grisáceo y los ojos de color caoba que tenía las facciones de un muñeco de será por la inexpresividad de so rostro, por un segundo por la mente de Kagome paso la imagen de cierto peliplata –Ambos compartimos el título de lores del este como los señores del este, es un gusto reina Kagome espero que con el tiempo pueda ver en mí una amiga y por cierto ambos somos vampiros puros: Dijo la mujer haciendo una reverencia acto que fue imitado por su esposo que seguía sin decir nada.

–El placer es todo mío lady Colet.

–Por favor olvide los formalismos, simplemente llámeme Colet: Dijo en forma risueña la joven mujer haciendo que Kagome entrara en confianza inmediatamente.

–Si ese es el caso me gustaría que simplemente me llamara Kagome: Dijo a azabache.

–Parece que ambas serán grandes amigas: Comento Oz, comentario que hizo que Andreas asintiera en señal de afirmación.

–Es bueno ver como las personas dejan de lado sus pequeñas diferencias para forjar lasos ¿no les parece?: Dijo Bathory llamando la atención de los presentes.

–Bathory es bueno volverte a ver: Dijo Oz evidente forzando las palabras que salían de sus labios y conteniéndose para que no desquitarse con ella la ofensa de dejarlo peleando con una réplica de hielo.

–Bathory ¿volviste a molestar a su alteza vedad?: Pregunto Gilbert viéndola seriamente.

–Vamos no me mires así Gilbert tú sabes como soy, hay cosas de mí que simplemente no puedo controlar: Dijo ella mientras se cubría el rostro son su abanico y reía cono niña pequeña, haciendo que los lores soltaran un suspiro de resignación incluido Andreas.

–Pero dejando las bromas de lado estoy feliz de que su alteza haya por fin decidido sentar cabeza y ante la nueva reina Kagome ofrezco mi lealtad y fuerza así como lo hice con Ozwald espero por favor que los acepte: Dijo de manera solemne Bathory al tiempo que hacia una reverencia.

–Agradezco tus nobles palabras Bathory, y acepto tu lealtad pero lo que en realidad me gustaría es tener tu amistad: Dijo sinceramente Kagome mientras tomaba las manos de la pelirosa y esbozaba una tierna sonrisa.

–Parece que Ozwald eligió muy bien, sabes Kagome antes que tú llegaras no importaba cuantas mujeres se presentaran ante él, nunca lo vi interesado en ninguna ya empezaba a creer que tenía gustos "diferentes", tú sabes a lo que me refiero: dijo alegremente la pelirrosa guiñando un ojos y haciendo que los presentes traten de controlar una inevitable carcajada.

–¡Pues me complace informarte que te equivocaste Bathory!: Dijo Oz tratando de controlar las ganas de estrangular a la mencionada. Ante estas palabras todo el casi todo grupo estallo en risas incluido el mismo Oz, el único que no sucumbió fue Andreas que a lo máximo que llego fue a esbozar una sonrisa.

En ese momento Kagome no sabía exactamente si confiar plenamente en las personas que la rodeaba lo único que sabía es que disfrutaría es pequeño momento de alegría pero eso sí, sin bajar la guardia.

El resto de la fiesta paso sin contratiempos solo algunas presentaciones por aquí y por allá pero en general estuvo tranquilo, dado el estado de Kagome la pareja decidió retirarse de la fiesta algo temprano para descansar y como debían compartir cuarto dado su mueva situación y viendo la desconfianza de Kagome, Oz decidió dormir en el sillón de su habitación era lo mínimo que se merecía y él lo sabía así que accedió sin chistar ante la orden.

El tiempo tan imperturbable como es siguió su marcha y con ello el día del nacimiento de los bebes de Kagome se acercaba y Oz sufría los cambios de humor de la muchacha así como los constantes antojos que tenía la pelinegra y había momentos en los cuales Oz pensaba que lo hacía para molestar como por ejemplo.

A Kagome le dio ganas de antojo de fresas con crema, simple dirán muchos pero el pequeño problema es que era invierno encima de noche y para rematar insistía en que quería fresas con crema y como el pelirrubio dormía con ella (no confundir él todavía dormía en el sofa pero compartían habitación), él tuvo que ir en buscar las fresas tuvo que hacer verdaderos milagros para conseguir el cochino plato de fresas con crema pero cuando llego con Kagome la encontró comiendo un pie de limón y cuando le mostro el plato que tantos esfuerzos le costó conseguir ella le dijo que ya nos quería haciendo que el pobre hombre desfalleciera del cansancio y jurándose no volver a probar otra fresa en su vida.

Y como esta anécdota hay muchas una menos problemáticas y otras que estremecerían a cualquiera, después de todo Oz había adquirido la actitud de padre primerizo esmerado en darle lo mejor a su mujer y por eso mismo él era el encargado de cumplir los caprichos de Kagome, por su parte a Kagome le había enternecido la actitud del pelirrubio (que en una de esas había tenido pesadillas con fresas), y sintiéndose feliz por tener alguien a su lado y preguntándose si Sesshomaru hubiera tenido la misma actitud.

Estación tras estación el tiempo seguí su curso, Kagome había demostrado una gran corazón a los cuidamos ganándose su cariño y afecto, ella les demostró que era una mujer firme y decidida muy distinta a Kagome que había alguna vez pensado en la tranquilidad que una tumba ofrece. Estaba llena de vida y decídida y por ello mismo ayudaba Oz en los asuntos de palacio y de paso aprovechaba para hurgar en la biblioteca en busca de información de Oz, ella aun no había olvidado el juego que tenía con Oz y estaba decidida a ganar ese juego.

Los días restantes para el nacimiento de los bebes se habían esfumado y hoy 25 de diciembre siendo las 3 de la tarde, Kagome había entrado en labor de parto causando gran agitación y expectativa en todo palacio, en ese momento Oz se encontraba en una reunión muy importante pero ni bien le dijeron que Kagome daría luz salió corriendo rumbo a la habitación haciendo una escandalosa entrada al llegar.

–¡KAGOME!: Grito a todo pulmón y abriendo las puestas de la habitación de para a par, en cuanto y Sebastián lo vio se acercaron hasta él para tranquilizarlo porque estaba obviamente nervioso.

–Alteza por favor cálmese, la reina se encuentra bien: Dijo Sebastián pero en ese momento Kagome grito por el dolor de una contracción y Oz lo vio con cara de "estas bromeando" –Por favor su alteza será mejor que se retire y deje al doctor hacer su trabajo.

–¡SOLO ME SACARAN MUERTO DE AQUÍ ASÍ QUE SAL DE MI CAMINO SEBASTIÁN!: Dijo Oz al tiempo empujaba al pobre hombre y se habría paso entre las sirvientas y llegaba a lado de la pelinegra y tomaba su mano a manera de reconfortarla.

–Vamos Kagome, tú puedes mira que no duele tanto: Dijo muy nervioso Oz (grave error muchacho), este comentario causo la furia de cierta pelinegra que dijo gritando.

–¡¿CÓMO QUE NO DUELE?, PORQUE NO INTENTAS CAGAR UN COCO Y LUEGO ME HABLAS!: Dijo mientras se le venía otra contracción y por el dolor causado apretó con mucha fuerza la mano de Oz haciendo que este mostrara una mueca de dolor.

–¡Lo siento, lo siento no intentaba molestarte solo intentaba distraerte sigue así lo estás haciendo muy bien!: Se apresuró a decir un adolorido pelirrubio.

La labor de parto pasó por las dos peores horas de su vida según Kagome, pero todo ese esfuerzo estaba a punto de ser compensado, y con lo poco de las fuerzas que le quedaban Kagome pujo todo lo que pudo y cuando creyó que no podría resistir más el sonido más dulce que oyó en su vida llego a sus cansados oídos… Era el llanto de su primogénito que resultó ser un fuerte y sano varón, en ese momento la fuerza y dichas indescriptibles inundaron su ser y en lo último quedaba de fuerza dio a luz a su segundo bebe que igual que el primer bebe era un fuerte varón.

Cuando escucho el llanto de ambos bebes tanto Kagome como Oz y el resto de las personas en esa habitación sintieron una dicha enorme y curiosamente un par de personas lloraban de felicidad por tan hermoso acontecimiento y cierto pelirrubio no era capaz de contener unas lágrimas traicioneras que se deslizaban por su rostro, lagrimas que se incrementaron al ver a Kagome con los bebes en brazos, pero nada se comparó al momento en el cual Kagome le ofreció cargar a uno a los bebes.

Temeroso de dañarlo, Oz acuno al pequeño bebe entre sus brazos temiendo poder dañarlo mientras tanto los sirvientes aseaban a Kagome y los bebes (Oz casi hace un berrinche cuando lo alejaron del bebe), una vez terminado su labor el personal y el doctor se retiraron dejando solos a la feliz familia. Mientras Oz mecía a uno de los bebes a lado de Kagome que tenía al otro bebe y solo se dedicaban a disfrutar el momento pues en un momento como este las palabras estaban de más.

Una vez más tranquilos ambos examinaron a los bebes encontrando rasgos curiosos, él bebe mayor tenía una mota de cabello plateado y sus pequeños ojitos eran como los de su madre y ese era él bebe que tenía cargado Oz desde el inicio y al cual no había querido soltar, el segundo bebe tenía el cabello negro como su madre y los ojitos de un color miel, pero la paz del silencio fue rota por la voz de Oz.

–Kagome ¿ya pensaste como se llamarían?

–Sí, aunque no estoy muy segura que te guste: contesto la pelinegra mirando a Oz –Pensé que el mayor podría llamarse Nirvana Mashiro y el menor Zerseuz Kurono: Dijo tímidamente la pelinegra pensando que la idea de utilizar los nombres de Oz no será de su agrado, pero en realidad Oz se sintió sumamente feliz.

–Me parecen ideales para ellos: Dijo con mucho orgullo en sus palabras y luego miro al bebe que tenía en brazos y dijo: Nirvana Mashiro Navarus de la Firenza Higurashi y Zerseuz Kurono Navarus de la Firenza Higurashi es un gusto conocerlos yo soy su papá…: Dijo mientras unas lágrimas de felicidad recorrían su rostro acto seguido miro a Kagome y dijo –En este día tan especial te hago una promesa: Exclamó mientras depositaba un casto beso en los labios de la azabache que no tuvo tiempo de reaccionar por la rapidez de beso, luego el pelirrubio prosiguió –De ahora en adelante te ofrezco me tiempo, si tú vives mil años estaré esos mil años y si yo vivo tres días me gustaría pasarlos a tu lado Kagome…

Termino de decir ante una atónita Kagome que cuando proceso todo dijo –Acepto, pero a cambio júrame que nunca nos dejaras solos: Dijo refiriéndose a ella y los bebes tenía miedo de estar sola de nuevo, que la dejasen como la última vez y por eso le había echo esa petición a Oz aunque en parte era egoísta pedirle a alguien que se quede contigo sabiendo que amas a otro pero ella también quería ser feliz

–Lo juro: Exclamo decidida mente el pelirrubio consiente que ella no había olvidado a cierto ser, peo al mismo tiempo feliz porque cada día se acercaba mas a ella de alguna manera y no se daría por vencido hasta que ella corresponda sus sentimientos tomase el tiempo que tomase…

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Bueno hasta aquí el capítulo de hoy nos vemos hasta la próxima no olviden comentar…

(Creo que se mapo la azúcar en este capítulo en fin…)

Cuídense mucho diviértanse.