Sé que de seguro están molestos porque desaparecí un tiempo pero aunque no lo crean tengo perdón…

Verán lo que paso fue que el día jueves 19, los de la veterinaria cometieron una negligencia y en un descuido perdieron a mi perro/familia, y estuvimos desesperados buscándolo, el día viernes pusimos carteles en todos lados y estuvimos a punta de energizantes (la comida perdió su sabor),caminando prácticamente todo el día y parte de la noche, pero no se preocupen para fortuna de la familia el día sábado por la tarde (que también tomamos energizantes en el transcurso del día), una llamada nos devolvió a nuestro integrante faltante y nuevamente la manada estuvo completa (tenemos 4 perros).

Pero de seguro dirán: Pudiste haber escrito el domingo o el lunes o en el trascurso de los días siguientes.

Bueno lo que paso es que primero; los energizantes cobraron su cuota si vieran como quedamos, segundo cuando al fin el cuerpo entero dejo de dolerme y pude dormir bien (efectos secundarios en mi persona), me cayeron los exámenes y saben cómo uno anda con eso.

Pero no se preocupen voy a compensárselos porque justo estos días tengo un tiempo libre antes de los exámenes finales.

Así que espero que me disculpen y gracias por seguirme….

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Capítulo 13: El trinar del ruiseñor: Primera parte.

Los niños salieron corriendo a toda prisa y Kagome intento seguirlos pero Oz la sujeto del brazo, ella molesta por la acción de este se giró bruscamente para confrontarlo por su acción.

–¡¿QUÉ HACES OZ?, TENGO QUE IR POR MIS HIJOS!

–Entiendo que estés preocupada por su estado, pero en el estado en el que estás tú solo los alteraras más: Dijo OZ, mientras Kagome entendía a lo que se refería su esposo, pero necesitaba estar con sus hijos y explicarles todo, no quería que la odiaran por no querer contarles nada hacer de su origen, no soportaría que sus hijos la odiaran, no lo resistiría.

–Deja que yo hable con ellos: Suplico OZ –Deja que vaya por mis hijos Kagome…: Kagome simplemente asintió comprendió los sentimientos de su esposo, él también temía perder a sus hijos y por ello quería tomar cartas en el asunto.

–Te los encargo OZ: Dijo en un susurro Kagome.

Y sin más Oz salió a buscar a sus hijos, dejando a una sollozante Kagome, a Naomi que esperaba que su yerno pudiese resolver las cosas con sus nietos y Irasue que al contrario que Naomi esperaba que los niños no quisieran estar más cerca de Oz entonces eso podría darle la opción de llevarse a los niños consigo, porque siendo honestos su querido hijo Sesshomaru en este momento no era el mejor candidato para cuidar de sus nietos pero sin embargo ella podría cuidar perfectamente de ellos y no le importaba que fueran hanyous, ella podría cuidar de ellos sería como cuando Sesshomaru era un niño, sería como revivir los viejos tiempos y todo ello dependía de que los niños no perdonaran a sus padres y ella esperaba que eso pasara.

Lejano a los pensamientos egoístas de Irasue, Oz buscaba a sus hijos en el bosque cercano al pabellón imperial y para desgracia suya debía darse prisa, pues una gran tormenta se acercaba y no podía permitir que sus hijos estuviesen perdidos bajo esa gran tormenta, podrían enfermar y dejar que se enfermen no era sinónimo de ser un buen padre y con ese pensamiento en mente se dio aún más prisa.

Mientras tanto dentro muy dentro del bosque el pequeño Neal corría a mas no poder o maso menos porque se tropezó con la raíz de un árbol y se calló de sopetón al suelo, siendo ayudado por su hermano menor a levantarse y sacudirse la tierra de su ropa.

–¿Estas bien Neal?

–mmm… si…: Dijo sollozando el pequeñín mientras intentaba secar sus lágrimas con sus mangas pero estas no cesaban, luego un viento muy fuerte y helado corrió, tanto que el frio se sentía hasta los huesos y ambos niños empezaron a tiritar a causa de este mientras empezaban a caer pequeñas gotas de agua alertando al menor de los pequeños.

–Parece que va a llover, vamos a buscar refugio Neal: Dijo Zeth mientras sujetaba a su hermano de la mano y caminaban juntos buscando un lugar donde refugiarse, cuando después de un rato de caminar Zeth diviso un tronco hueco lo suficientemente grande para que ambos se resguarden. Ambos se acomodaron dentro del tronco mientras veían como las pequeñas gotas de agua tomaban más intensidad convirtiéndose en una verdadera tormenta por la intensidad de la precipitación.

Zeth observaba como su hermano no dejaba de sollozar mientras escondía su rostro entre sus brazos, entendía el dolor por el cual su hermano estaba pasando pero no quería llorar, Zeth consideraba que eso era de débiles.

–Neal deja de llorar: Pidió Zeth por que una de las cosas que más detestaba era ver a su hermano triste.

–Pe… per…pero no puedo… papá no es nuestro papá… entonces, ¿Qué es lo que somos de él?: Dijo Neal llorando más que antes, ante la pregunta echa por su hermano Zeth no pudo formular una respuesta pero también se hacia la misma pregunta. Cuando de repente un fuerte trueno se escuchó asustando al mayor de los hermanos que inmediatamente se aferró a Zeth en busca de protección y él simplemente lo abrazo fuerte para que se calmara.

–Calma Neal, yo te voy a cuidar: Dijo Zeth tratando de calmar a su hermano pues Neal le tiene miedo a los truenos y a la oscuridad (entre otras cosas).

Pero cualquier intento fue en vano cuando se escuchó otro trueno aún más fuerte que el anterior asustando aún más a su hermano que se tapó los oídos y salió corriendo del tronco bajo la torrencial lluvia y adentrándose en el bosque aún más de lo que ya estaban. Corrió y corrió tanto que estuvo a punto de caerse un par de veces pero sin importarle nada siguió corriendo así cualquier parte y ninguna a la vez mientras la torrencial lluvia caía con fuerza y estropeaba su visibilidad sumándole al echo que estaba llorando no se dio cuenta que una gran rama de uno de los enormes pinos (una de las variedades de árboles que habían por la zona) amenaza con romperse víctima de la tormenta y los fuertes vientos que la acompañaba, el pequeño Zeth intento advertirle a Neal del peligro al que se dirigía inconscientemente pero él no lo escuchaba, él seguía corriendo en dirección al peligro hasta que la fue demasiado tarde, la rama se desprendió del árbol y caía en dirección del pequeño Neal que al darse cuenta que su integridad física corría peligro no supo cómo reaccionar y se quedó quieto como una estatua esperando su inevitable destino serrando fuertemente los ojos y esperando el golpe, pero este no llego pues una figura cubría su pequeño cuerpo.

Se trataba de Oz que llego en el momento indicado; él estaba sobrevolando el bosque en busca de sus hijos (por cierta tarea nada fácil tomando en cuenta las condiciones climatológicas), cuando diviso a sus hijos y noto el peligro en el cual estaba inmerso Neal voló rápidamente hasta él y cubrió al pequeño niño con su cuerpo y haciendo una especie de cúpula con sus alas mientras hacía levitar la enorme rama y luego la destruyo dejando la rama reducida en aserrín.

–¿Estas bien hijo?: pregunto con auténtica preocupación Oz mientras miraba a el pequeño Neal que lo miraba hacia arriba con los ojos inundados de lágrimas.

–Pa… papá... PAPAÁAAAAAAA…: Grito llorando Neal, luego abrazo a Oz, él lo cargo acercándolo a su pecho y lo abrazo con mucha fuerza como si temiese que se le fuera a escapar. Luego vio directamente a Zeth y extendió el brazo que tenía libre (que era el derecho) indicándole que ese era su lugar y que se acercara para poder ocuparlo, Zeth se acercó decididamente a su padre mientras conteniendo sus lágrimas y rápidamente Oz lo cargo estrujándolo contra su pecho, promesa silenciosa de que nunca jamás se separaría de ellos, sus hijos los únicos seres que realmente amaba aparte de su Kagome y por los cuales haría lo que fuese, ¡LO QUE FUESE!.

–Me alegro que ambos estén bien, no saben los preocupados que estábamos todos: Dijo Oz mientras estrujaba más a sus hijos que se aferraban a él con desesperación –Sera mejor que busquemos un refugio con esta tormenta, sería un poco arriesgado regresar a casa en este momento.

Y acto seguido Oz empezó a caminar buscando un lugar donde refugiarse de la torrencial lluvia mientras proseguí a sus hijos con sus alas del fuerte y helado viento que corría así como del agua, no ardo mucho en encontrar una pequeña cueva en la cual los tres se refugiaron.

Oz se sentó sobre el suelo irregular y apoyo su espalda contra la fría piedra, por la cual estaba compuesta la pequeña cueva, acuno más a sus hijos y con un poco de su poder calentó el lugar así como su propio cuerpo mientras embolia un poco más a sus hijos con sus alas lo suficiente como para poder verlos claramente.

–Zeth, ¿Por qué reprimes tus emociones?: Pregunto el pelirrubio pues conocía a su hijo y por eso mismo Oz deseaba que su hijo no se convirtiera en alguien que vive detrás de una máscara de indiferencia y frialdad.

–Por qué las emociones no son dignas de un hombre fuerte: Contesto él pequeño pelinegro ignorante en cierta manera de sus propias palabras. Zeth anhelaba convertirse en alguien como su padre; fuerte y cuyo nombre intimidara a cualquier enemigo.

–Tonto: Dijo cariñosamente Oz mientras revolvía el cabello de Zeth que lo vio algo desconcertado –La verdadera fuerza no viene de esconder tus emociones, aquellos que viven creyendo que las emociones son un signo de debilidad terminan siendo desdichados toda su vida pues nunca escuchas los deseas de su corazón, en cambio aquellos que dejan fluir sus emociones son los verdades fuertes pues no temen las criticas ni las absorciones de los demás y no temen expresar lo que piensan y por sobretodo se esfuerzan por cumplir sus metas y hacer realidad sus sueños sin importar lo ridículo que sean para el resto. Así que por favor Zeth no te escondas detrás de una máscara de indiferencia.

–Entonces papá aquella vez que te picaste con la espina de una rosa y lloraste, ¿lloraste por qué eras fuerte?: Pregunto el peliplata sin entender bien todo el asunto.

–Bueno eso es diferente: Dijo Oz recordando aquella ocasión –Aparte yo no llore, solo lloriquie y solo lo hice para que mamá (Kagome) me mimara un poco, pero que sea un secreto entre los tres: Dijo en tono juguetón.

–Entonces si ser fuerte significa no temer a los que el resto diga o piense de uno quisiera hacerte una pregunta: Dijo Zeth con el semblante muy serio. En respuesta Oz simplemente asintió levemente con la cabeza dando a entender que podía formular su pregunta –¿Es verdad que no somos tus hijo? Y si no lo somos ¿qué es lo que nos une?

Ante estas preguntas los tres se tensaron, empezando por Neal que empezó a sollozar en silencio.

–Antes de contestarte Zeth me gustaría que ambos resolvieran un pequeño problema: Comento tranquilamente el pelirrubio mientras los niños lo miraban atentamente esperando las palabras de su padre –Digamos que un hombre siembra una semilla pero al poco tiempo de sembrarla él se va y se olvida que la semillita lo necesita, pero poco después viene otro hombre entonces este cuida a la pequeña semilla velando por ella y echando agua todos los días hasta que día con día ese hombre ve como la pequeña semilla crece y se transforma en un bello y frondoso árbol, ahora la pregunta es ¿a quién pertenece el árbol ahora?, ¿al hombre que planto la semilla o al que la cuido hasta que se convirtió en un gran árbol?.

–Es obvio que la repuesta es que el árbol le pertenece al hombre que cuido de ella desde que era una semilla: contesto tajantemente Zeth que considero el problema planteado como algo muy fácil de resolver.

–Zeth tiene razón esa es la repuesta pues de no ser por el segundo hombre no hubiera habido un árbol en primer lugar: Secundo el pequeño Neal.

Entonces Oz sonrió ampliamente y acaricio la cabecita de ambos niños de forma muy dulce mientras esbozaba una cálida sonrisa y veía a sus hijos de forma muy tierna, los niños extrañados por el comportamiento de su padre no tardaron mucho en entender su actuar (tontos no eran después de todo), las repuestas a sus preguntas ya habían sido respondidas y no fue su padre sino ellos mismo quienes aclararon sus dudas. Ellos eran la pequeña semilla y su padre era el segundo hombre que los cuido y protegió mientras que el primer hombre los había dejado en el momento más frágil de su existencia, ¿entonces por qué mortificarse por un completo desconocido cuando tenían al mejor padre de todos?, se preguntaron internamente los mellizos (aunque para ser honestos aun quedaban ciertas preguntas que debían ser contestadas, pero ya habría momento para esto).

–Puede que yo no los haya engendrado, pero los amo como si lo hubiera hecho aparte hay algo que nos une y es que ustedes llevan parte de mi vida: Comento el pelirrubio mientras veía a sus hijos y estos lo veían con algo de confusión por la última parte de la oración –Antes de que nacieran ustedes necesitaban algo de tiempo y yo se los di, les di mi vida y al momento de hacerlo heredaron ciertos rasgos queme pertenecen, puede que hora no sean tan evidentes pero mientras vayan creciendo se manifestaran.

Los niños se sorprendieron ante las palabras de su padre pues si había algo que los unía, pero ambos prefirieron no decir nada más respecto al tema. Después de todo este asunto ya estaba resulto ellos eran hijo de Ozwald Zerseuz Nirvana Navarus de la Firenza y nunca nadie cambia ese hecho, pues era una verdad absoluta.

–Papá, no eres humano ¿verdad?: Pregunto Zeth cambiando drásticamente de tema, causando una sonrisa en Oz.

–No, no lo soy.

–¿Entonces que eres?: Pregunto entusiasmado Neal entrando en el juego de su hermano menor.

–Yo soy Lucifer la primera creación de dios y a su vez el primero y el único en enfrentarlo: Contesto tranquilo Oz ante los ojitos brillantes de sus hijos (N/A: que raro que no salgan corriendo ¿vedad?).

–¿Eres el ángel caído Lucifer?: Pregunto sumamente sorprendido Neal.

–Síp.

–¡Wow… nuestro padre es más antiguo que la maldad?: Exclamaron al unísono los mellizos entusiasmados.

–Entonces si eres el diablo ¿porque las cruces ni las iglesias te hacen daño?: Pregunto sumamente expectante Neal.

–Por qué estas beben ser usadas por verdaderos hombres o mujeres de fe y con alma y corazón puros, para ser sinceros no hay muchos humanos con estas cualidades y los pocos que hay afortunadamente están de mi lado, y ¿quieren saber un pequeño secreto?... su mamá posee cualidades sagradas así que básicamente hablado podría hacerme daño pero le falta entrenar bastante.

–¿En serio?: Pregunto Neal emocionado.

–Sí.

–¡Eso quiere decir que mamá es súper genial!: Exclamo el menor de los hermanos.

–Sí, su mamá es súper genial y nunca deben olvidarlo, me entendieron ambos: Dijo Oz mientras les revolvió el cabello a los dos niños.

Los tres siguieron hablando de muchas cosas mientras esperaban que el clima mejore, mientras tanto en el palacio Kagome sumamente angustiada por el bienestar de sus pequeños, caminaba de un lado para el otro sin poder calmarse. Paso alrededor de unos 30 minutos antes de que la tormenta cediera, (según Kagome los 30 minutos más lagos de su vida). Luego que la tormenta menguara Oz entraba en el palacio de lo más feliz del mundo con los niños en cada brazo, ante la atónita mirada de los sirvientes que se enteraron de lo sucedido (N/A: chismosos) y no podían creer que Oz estuviese regresando de lo más feliz como si nada hubiera pasado.

La reacción de los ocupantes del estudio cuando llego no fue diferente, era una mezcla entre asombro, desconcierto y alivio. Ni bien entraron los tres por las puertas de estudia Kagome inmediatamente se abalanzó sobre ellos, sollozando de felicidad mientras abrazaba sus hijos y a su esposo. Ante esta bella imagen la mamá de Kagome dejo escapar unas lágrimas de felicidad mientras tanto Irasue distaba mucho de estar feliz con la reconciliación de la familia.

–Me alegra mucho que las cosas hayan acabado bien: Dijo Naomi acercándose a la feliz familia, ante esta frase Kagome solo asintió sabiendo que luego tendría que platicar a solas con su madre.

–Creo que no tienes nada que hacer aquí ¿verdad Irasue?: Dijo Oz mirando a la mujer de cabellos plateados.

–Eso parecer Ozwald: Exclamo ella mientras avanzaba hacia la puerta para irse pero antes dijo –Me gustaría que no me juzguen por los errores de mi hijo y por ello me gustaría pedirles de favor que me dejen ser parte de la vida de Zeth y Neal.

Kagome le iba a decir que ni en sueños pero Oz se le adelanto.

–No tengo problemas en ello Irasue, después de todo estas en todo tu derecho: Dijo Oz con una sonrisa más falsa que un billete de tres dólares, sabiendo que si no le daba algo que masticar podría ocasionarle demasiados problemas y correr el riesgo que su hijo aparezca uno de estos días reclamando a Neal y Zeth como hijos suyos y alejándolos de su lado.

Ante las palabras de Oz, Irasue asintió en señal de afirmación y luego se fue les daría un tiempo a los niños para que terminen de asimilar toda la situación y luego haría lo posible por apartarlos de Oz, porque esos niños eran descendientes suyos y como tales deberían ser criados por sus costumbres "disfruta todo lo que puedas Ozwald, pronto ellos ni siquiera se acordaran de ti", pensó la peliplata mientras se iban de palacio ignorando que sus planes nunca se llevarían a cabo pues Oz había calado tan hondo en los corazones de esos niños, tanto que sería imposible separarlos.

–Señora Naomi podría dejarnos un momento a solas: Pidió cortésmente Oz, mientras Naomi asintió y salió del estudio. Oz bajo a los niños en uno de sillones y cerro las puertas y luego coloco una especie de berrera sobre ella que evitaba que abriese por fuera y evitaba que se escuchara algo en el exterior del estudio.

–Kagome, sé que este no es el mejor momento para esto pero los niños quieren hacerte unas preguntas y creo conveniente que se las respondas ahora: Dijo cortésmente Oz mientras se sentaba a lado de la pelinegra justo en frente los pequeños. Kagome asintió sabiendo que era lo mejor, así se evitarían malentendidos en el futuro.

–¿Quién era él?: Pregunto tímidamente Neal. Kagome mantuvo la calma tratando de estar lo más calmada posible.

–Su nombre era Sesshomaru Tashio un demonio perro y es el lord cardinal del oeste en Japón el más fuerte de esas tierras y alguna vez lo quise.

–¿Por qué no estamos con él?: Pregunto directamente Zeth, indudablemente y aunque cueste un poco admitirlo Zeth había heredado el poco tacto de Sesshomaru.

–Porque cuando se enteró que estaba embarazada me dejo: Contesto Kagome rememorando ese triste día, mientras la mano de Oz sujetaba la suya en señal de apoyo.

–¿Porque?: Continuo Neal sin entender el porqué del abandono de su progenitor.

–Por qué lo que iba nacer de nuestra unión iba a ser un mestizo y el odia a los mestizos por que los considera débiles e inútiles, los considera la escoria de este mundo: Contesto Kagome bajando la vista apenada por las palabras que dijo en frente de sus hijos, pues una pequeña parte de ella no quería que sus hijos supieran esto.

–¿Los humanos eran de su agrado?: Volvió a preguntar Zeth sabiendo la respuesta pero necesitaba escucharlo de su madre.

–No: Contesto en apenas un hilillo de voz.

–¿Te amo al menos un poquito?: Pregunto Neal con lágrimas en los ojos.

–No, yo solo fui un pasa tiempo para él: Contesto sollozando Kagome con la cabeza agachada como si tuviera algo de lo que arrepentirse. Los pequeños al comprender básicamente la situación se acercaron rápidamente a su mamá a abrasarla y consolarla, pues ante sus ojos ella solo era una inocente víctima de un desconocido. Y entre sollozos Kagome dijo.

–No me arrepiento de nada y si tuviese que pasar por lo mismo dos veces lo haría porque ustedes están mi lado mis amados hijos, los amo con toda mi alma y mi corazón y daría lo que fuese por que estén bien: Exclamo Kagome mientras estrujaba sus hijos contra su pecho y besaba sus cabecistas.

Una vez aclarado todo el asunto y con los ánimos más tranquilos, los amorosos padre se quedaron toda la tarde son los niños hasta la hora de dormir. Después de desearles el buenas noches y dejarlos arropados OZ y Kagome dejaron descansar a los pequeños, ignorantes de lo que sus pequeñas cabecitas maquinaban (Zeth y Neal dormían en la misma habitación justo a lado de la habitación de sus padres).

En su rincón Neal asimilaba lo ocurrido en todo el día pues en menos de 24 horas había, llorado, reído, odiado y perdonado. Por desgracia o fortuna Neal había heredado el cálido corazón de Kagome y en su naturaleza no estaba el odiar a una persona, en su pequeño corazón anhelaba conocer a la persona que había sido en parte responsable de su existencia, no confundir no es que hubiera aceptado todo por lo que hizo pasar a su madre, pero gracias aquel ser estaban donde estaban y tomando en cuenta eso algún día debía ir darle las gracias por sus actos (si, lo pensaba de todo corazón).

En cambio Zeth estaba muy lejos de los lindos pensamientos de su hermano mayor, al contrario de él, Zeth pensaba que ese progenitor suyo debía pagar con sangre las lágrimas que su madre había derramo, debía gritar y llorar de desesperación y arrepentirse por todo lo que le hizo a su madre, pero pensándolo bien en cierta manera debía agradecerle el haberlos abandonado, pues habría crecido siendo el hijo de un simple lord cardinal, en vez del hijo del conquistador y primera creación existentes antes que el mismo mundo Lucifer, pero eso no quitaba el hecho que había humillado a su santa madre y eso era algo que pagaría. Se convertiría en alguien tan o más fuerte que su padre Oz y cuando ese día llegase le haría una visita de "cortesía" a ese ser y le daría un aprobadita del infierno.

Ambos niños finalmente cayeron en los brazos de Morfeo mientras contemplaban un futuro distante (cada quien a su manera), pero en el fondo el mismo punto aunque por distintas razones, conocer a cierto ser… solo será cuestión de tiempo para que ese día llegue y llegara más pronto de lo que cualquiera imagine…

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Bueno hasta aquí el capítulo de hoy espero les guste.

Gracias por leer y no se olviden comentar… se despide Skuro Tabis XD

Por cierto alguien se da cuenta que regularmente cambio de imagen?