Lamento haberme ausentado pero es que me enferme, pero no se preocupen no fue nada grave, de echo ya casi me cure (creo) y prometo ponerme al día (lo juro por lo más sagrada que tengo que es mi colección de anime)
En fin gracias por su presencia y espero disfruten este capítulo.
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Capítulo 21: Efímera gloria: Tercera parte.
Las mujeres con su gran sentido de percepción (o sexto sentido como suelen llamarlo algunos) son capaces de saber cuándo algo perturba a las personas que aman y este era el momento en el cual cierto par de mujeres usaba ese sexto sentido.
Cuando Oz y Kagome llegaron hasta su habitación fueron rápidamente abordado por las familias de Inuyasha y Hyorinmaru, ellos con la excusa de conocerse mejor y forjar lazos de amistad se llevaron a Oz y a sus hijos (Neal, Zeth y Victoria) a "jugar" dejando solas a las mujeres que en estos momentos estaban en la habitación privada de Kagome y Oz, sentadas en forma de media luna cada una a lado de Kagome.
–Kagome, ¿te pasa algo? Desde que llegaste con tu esposo has estado un poco rara: Pregunto Shiranui mientras Kikyo estaba atenta a la respuesta que daría la joven reina.
–Yo estaba regresando sola porque Oz dijo que quería hablar de algo con los lores Kyo y Kobayashi cuando al doblar por un pasillo me encontré con… Sesshomaru: Kikyo y Shiranui a la mención del nombre por un instante retuvieron el aire de la impresión pues en los días desde la llegada de Kagome y su familia su esposo no la había dejado sola ni un momento y ambas sabían que era con el único fin de que el lord del oeste no se acercara a Kagome. Además ellas se habían dado cuenta de la actitud tan sobreprotectora y posesiva para con su familia y en especial para con su amiga y lo peor es que parecía que a ella no le molestaba en nada ese comportamiento.
–Primero intente tratarlo con indiferencia pero él empezó a acusarme de mujerzuela y luego me empezó a preguntar cosas que no venían al caso y empezó a cercarse a mí en forma amenazante en ese momento tuve mucho miedo pero antes de que diera un paso más apareció Oz, él lo molesto un poco y luego regresamos: Termino de contar lo más resumidamente posible.
–Kagome ¿tú todavía sientes algo por Sesshomaru?: Pregunto Kikyo de forma muy directa a una Kagome cabizbaja.
–Yo… ya no ciento lo mismo que sentía por él: Contesto con voz apagada la joven.
–Eso no fue lo que te pregunto Kagome: Dijo Shinanui.
–Yo, ya no amo a Sesshomaru pero desgraciadamente para mí aun siento algo por él aunque con toda seguridad puedo afirmar que no se trata de amor: Se sinceró Kagome sintiendo que una parte de ella traicionaba al hombre que fue su salvador.
–Querida, ¿él esta consiente de tus sentimientos?: Pregunto Shinanui refiriendo a Oz.
–Lo sabe desde que nos conocimos y hace como si no le importara, pero en realidad él…: Dudo en terminar la frase.
–¿No lo tolera?: Completo la oración Shiranui.
–Sí, así es: Afirmo Kagome.
–Y entonces ¿qué planeas hacer respecto a Sesshomaru?: Pregunto Kikyo.
–Pues nada, una vez hayamos definido la conformación de los grupos de defensa y ataque, yo y mi familia regresaremos a nuestro reino y tomaremos las medidas del caso: Respondió Kagome –Las mediadas del caso… cuando la reunión haya terminado el resultado será comunicado al sacerdote líder de los hijos del sol y el a su vez se encargara de comunicarle el resultado a los líderes humanos y luego se organizara una última cumbre pero esta vez con la presencia de los lideres humanos: Comento la reina tratando de cambiar el rumbo de la conversación.
–Eso no lo escuche en la reunión: Dijo Kikyo.
–Oz se lo propuso en privado a Kobayashi y Kyo, por eso se fue a hablar en privado con ellos: Argumento Kagome.
–El actual sacerdote líder de los hijos del sol fue mí maestro es un hombre muy gentil y la última vez que lo vi curiosamente fue el día en el cual te fuiste de la aldea: Comento Shiranui mirando a Kagome y recordando ese día. Y Kagome recordando cierto pequeñísimo detalle que hasta la fecha había pasado por alto y tomando en cuenta que sin ese echo en específico le hubiera sido imposible haber llegado esa vez a Oz, ella pregunto.
–Maestra Shiranui, ¿Por si acaso el nombre de ese monje era Renji?
–Sí, su nombre completo es Renji Shinsei, ¿es que acaso lo consiste?: Pregunto inocentemente la esposa del lord del sur.
–No lo conocí, yo solo preguntaba por curiosidad: Aclaro en forma inocente cierta pelinegra mientras pensaba que cierta persona tenia cuentas que rendir.
–Kagome: Llamo Kikyo captando la atención de la mencionada y haciendo que ella le prestara atención –Antes de que te fueras sería bueno que pasaras por la aldea; Sango, Miroku, Shippo y el resto estarían más que felices de verte y conocer a tus hijos.
–Claro que lo hare… tengo muchas ganas de ver a mis amigos y saber que paso con ellos y también pedirles que me disculpen por haber sido tan desconsiderada y haber desaparecido: Dijo con total sinceridad pues se sentía sumamente arrepentida por haberlos abandonado durante tanto tiempo.
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(Con Inuyasha. Hyorinmaru, Oz y sus respectivos hijos)
Mientras las mujeres llevaban a cabo su pequeña charla los hombres como buenos padre que se supone que son estaban viendo como sus hijos convivían mientras jugaban en un pequeño riachuelo en tanto ellos estaba sentados a la sombra de un árbol o como en el caso de Inuyasha estaba sentado en una rama de ese mismo árbol.
–Oye, espero que no te lleves a Kagome antes de que pueda ver y al resto de sus amigos: Interrumpió el apacible momento Inuyasha como solo él sabe hacerlo. En tanto recordaba la tristeza que sintieron cuando se enteraron de la desaparición de la pelinegra.
–¡Por qué tipo de persona me toma usted!, si mi reina quiere quedarse un tiempo después de que ultimemos los detalles de la reunión para reencontrarse con sus amigos por mí no habrá problema a parte a mí también me gustaría conocer personalmente a los que fueron los amigos tan incondicionales de mí amada esposa: Dijo Oz sonriendo de forma tan tierna que a nuestro querido Inuyasha le pareció un tanto peculiar. Después de todo no había tratado tanto tiempo a Oz como para saber cómo era él.
–Sinceramente es muy curiosa la forma en la cual cuida usted de su esposa: Comento Hyorinmaru mientras veía a su hijo chapotear en el riachuelo.
–Tomare eso como un cumplido si no le incomoda lord del sur: Rio ante el comentario del lord del sur. En tanto vio como si pequeña princesa victoria se calló en el riachuelo empapándose completamente entonces cuando estuvo a punto de ir al "rescate de su princesa en peligro", para su frustración vio como el hijo del lord del sur (Aokiji), ayudaba a la pequeña princesa con la galantería propia de un verdadero caballero cosa que como era de esperar no pasó desapercibida para tres pares de ojos que de los cuales dos de ellos lo miraban amenazadoramente.
–Su hijo es muy atento con hija: Comento Oz mientras ponía cara de "dile a tu hijo que se aleje de mi hija o sino lo are sufrir", cosa que Hyorinmaru entendió a la perfección.
–Él es un gran chico: Solo atinó a decir el padre del menor.
Momentos después Oz se levantó y dijo.
–¡Niños!, es hora de almorzar y volver con su madre: Luego él se quitó la chaqueta que llevaba para abrigar un poco a su hija. Los pequeños el escuchar el llamado de su progenitor acudieron rápidamente a su llamado.
Tomando en cuenta la hora los dos padres restantes también llamaron a sus vástagos, luego de la pequeña caminata los risueños niños corrieron a los brazos de sus amorosas madres mientras los esposos solo las veían con amor. Las tres familias acordaron almorzar juntas y se disponían a ir a un comedor que prepararon para ellos pero Kagome le pidió a Oz quedarse un momento y gustosamente acepto pensando que al fin podría pasar un momento intimo su mujer (N/A: si supiera lo que le esperaba ja,ja,jaja,ja,). Una vez solos en la habitación de ambos (era la misma en la que las chicas charlaron), él literalmente se abalanzo a los labios de Kagome que no hizo nada para detenerlo.
–He estado tan deseoso de estar a solas contigo Kagome: Dijo él con evidente lascivia en su voz y en tanto una de sus manos muy traviesamente delineaba la cintura de la bella joven.
–¿Querido?: Llamo la atención del pelirrubio cuando este empezó a buscar el cierre del vestido de Kagome.
–Sí: contesto él mientras lamia el delicado cuello de ella.
–Me preguntaba si luego como un gesto de cortesía podríamos ir a visitar a tu amigo Renji: En ese momento y la mención del nombre Oz se detuvo y trago grueso pues para su mala suerte parecía ser que su esposa había descubierto uno de los muchos secretos que tenía y ahora estaba más que seguro que pagaría por ello.
–Dime una cosa querido ¿por casualidad el amigo que viniste a visitar hacía ya varios años no será el mismo hombre que me guio hasta ti aquel día?: Pregunto calmadamente la joven que ya se había alejado un poco para confrontar a su esposo.
–Bueno para serte sincero yo le pedí ese favorcito a Renji, pero solo lo hice con único fin de que nos encontráramos y te aseguro que yo no…: Intento excusarse Oz pero fue interrumpido por una molesta Kagome que lo miraba seriamente.
–¡No puedo creerlo eres terrible!, aunque sé que a estas alturas ya nada me debería impresionar respecto a ti. Dime Oz ¿cuanto más tuviste que manipulas las cosas para que todo saliera como tú querías que fuera?, a estas alturas no me sorprendería saber que tuviste algo que ver con lo de la perla desde un inicio: Exclamo molesta ella mientras se dirigía hacia la puerta (que era corrediza obviamente).
–Espera Kagome no es lo que piensas…: Trato de detener a su esposa Oz.
–¿quieres saber algo?, honestamente con todo lo que hemos pasado he aprendido a tolerarte y comprender tu forma tan peculiar de ser así como a quererte y a pesar de todo lo que hemos vivido me incomoda… no, me molesta que me ocultes cosas: Dijo ellas mientras salía de la habitación y dejaba a Oz solo.
–¿Cariño?, ¿eso es todo lo que siente por mi Kagome?, cuando será el día en el que escuche que me amas: Susurro él mientras se echaba en el suele y miraba el techo como si se tratara de la cosa más interesante del mundo. Él sabía que ella estaría molesta con él hasta la mañana siguiente y luego ambos se disculparían el uno con el otro y luego todo volvería a la normalidad o al menos eso esperaba, solo por sí acaso no iría a almorzar ni a cenar para que Kagome se diera cuenta que estaba completamente arrepentido, se quedaría toda la tarde y la noche solo.
–A veces eras tan cruel Kagome…: Comento a la nada mientras caía en un profundo sueño del cual con suerte despertaría con su familia a lado.
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Al llegar al improvisado comedor Kagome se sentó a lado de sus hijos que ante la ausencia de su padre se vieron con confusión entre sí.
–Mamá, ¿Dónde está papá?: Pregunto la pequeña victoria.
–Tu papá dijo que no tenía hambre: Contesto amablemente Kagome.
–¿Qué habrá echo papá para que lo castigaran?: Se preguntó Zeth que al igual que su hermano ya se había dado cuenta que sus padres había tenido un desacuerdo en el cual obviamente su padre tendría que resarcirse para que su madre la disculpe.
En tanto Inuyasha y Kikyo sonrieron pues ahora sabían quien llevaba los pantalones en ese hogar. Luego todos se dedicaron a degustar del delicioso almuerzo que prepararon para ellos mientras empezaban a surgir historias de la época cuando la perla del shikon había sido accidentalmente partida en pedazos y como ese echo había sido el detonante para el inicio de las más grandes aventuras, historia que los más pequeños escuchan atentamente.
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(Por la noche en la habitación de Oz), para ser precisos las 11:00 pm.
Oz se encontraba durmiendo solo pues su Kagome estaba durmiendo con sus hijos, cuando el sonido de la puesta deslizándose lo despertó fingió no haber escuchado nada y vio por el rabillo del ojo que la persona que había entrado a la habitación era una fémina, creyendo que se trataba de su esposa Oz no movió ni un solo musculo hasta que la intrusa con total descaro y cual gata en celo se puso sobre él. Luego cuando ella se acercó al rostro del pelirrubio para apreciarlo mejor, él noto claramente el olor de jazmin y no el de rosas silvestre que su esposa usaba como perfume y fue entonces que cayó en cuenta que la persona sobre él no era su mujer así que inmediatamente abrió los ojos y al hacerlo se encontró con una youkai tigre (la hija de Kobayashi).
Ella era una hermosa mujer que aparentaba unos 25 años de curvas muy pronunciadas cabello lacio con flequillo recto color naranja y de ojos color avellana y con claros rasgos felinos propios de su clan e iba vestida solamente con una yukata blanca que dejaba expuestos los hombros y el nacimientos de los pechos de la susodicha. El nombre de esta tan atrevida fémina era Minami la que se supone es la prometida del hijo del lord Kyo. Ella que desde el momento que vio a Oz como muchas otras cayó ante su encanto y su porte, lo había mandado a espiar con uno de sus sirvientes esperando la menor de las oportunidades para acercarse a él, en el momento en el cual supo que su desabrida-humana esposa y él habían peleado no tardo ni cinco segundo en idear un plan para acercarse a él, después de todo ella era conocida por la abrumadora belleza que poseía y estaba más que segura que podría hacer que nuestro estimado pelirrubio olvidará a su esposa al menos por una noche.
–Su esposa es una mujer muy cruel al haberlo dejado solo en una noche tan fría: Dijo ella mientras con sus dedos delineaba el rostro de Oz –Bueno que se puede esperar de una raza tan ingrata como los despreciables humanos… pero en cambio nosotras las youkais somos muy diferentes en una forma que usted no podría imaginarse.
–¿Cómo llegaste hasta aquí?: Pregunto Oz de lo más calmado como si estuviese preguntándole la hora a algún extraño.
–Eso fue de los más simple, solo tuve que evadir a los guardias con mi gran agilidad: Contesto ella mientras jugaba con el cabello de Oz.
–¿Porque se tomó estas molestias?, que si mal no recuerdo usted es la hija de Kobayashi y la prometida del hijo de Kyo, al estar aquí en mi habitación a estas horas de la noche está usted metiéndose en serios problemas: Advirtió él, advertencia que paso por alto la mujersue… perdón Mimami que ella solo seguía concentrada en lo suyo que era toquetear al pobre sin permiso.
–Nada de eso me importa, ni mi padre ni el mediocre de mi prometido… aparte estoy más que segura que después de esta noche usted no dejara que yo abandone su cama: Canturreo ella con un exceso de confianza evidente.
Pero justo cuando ella iba empezar con el peligroso juego de la seducción las puertas corredizas se abrieron de par a par mostrando la figura de la Kagome que vestía un camisón que resaltaba su hermosa figura (pegado en la parte del busto y la cintura) y sobre ella una bata para protegerse del frio de la noche y traía un aura sumamente amenazador.
–Vaya, vaya pero si es la humana que dejo a este pobre hombre solo en tan horrible noche: Comento con tono burlón Minami mientras la miraba con superioridad y aun seguía sobre Oz y parecía no querer moverse de su posición.
–Hay una zorra sobre mi Kagome, ayúdame por favor: Rogo Oz cual niño pequeño y con lágrimas obviamente falsas.
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A pesar de la hora Kyo y Kobayashi se encontraban bebiendo sake de lo más relajados en la sala de reuniones, pensando en el futuro que les esperaba cuando la crisis hubiera pasado y sus hijos unirán sus familias como habían estado desean do que pase desde hace mucho. Pero la tranquilidad de la noche fue súbitamente interrumpida por unos quejidos y berridos y el sonido de alguien arrastrando algo, cuando ambos estuvieron dispuestos a levantarse para ver el origen de semejante escandalo las puestas de la habitación en la cual ellos estaban se abrieron intempestivamente y dada paso a Kagome que arrastraba de los cabellos a la causante de tanto escándalo que para sorpresa de Kobayashi era su hija.
–¿QUÉ SIGNIFICA ESTO?: Grito indignado el padre de chica a la cual al fin Kagome había liberado y literalmente había lanzado a los pies de su padre, que inmediatamente fue a ayudar a su hija.
–Ozwald Navarus, exigimos una explicación del comportamiento tan aberrante de su compañera: Exigió Kyo a Oz que acababa de llegar y traía una cara de frustración que ya no podía más con ella.
–La hija de Kobayashi entro en mis habitaciones privadas con intenciones poco honorables pero no supo que mi esposa puso un campo de energía en los alrededores de nuestras habitaciones que solo sirven para detectar al enemigo: Explico de mala gana Oz.
–¡Eso es mentira mi hija no haría algo tan vulgar, seguro usted la cito en su habitación!: Entro en negación Kobayashi, mientras sostenía a su hija y esta intentaba liberarse para atacar a Kagome y hacerle pagar el desagradable espectáculo que le hizo pasar pues en el trayecto algunos sirviente e incluso algunos de los reyes y sus hijos la habían visto cuando era arrastrada por la pelinegra y era evidente que quería vengarse de ella.
–¡MALDITA HUMANA COMO TE ATREVISTE A PONERME TUS ASQUEROSAS MANOS ENCIMA!, TE MATARE JURO QUE LO ARE: Gritaba a todo pulmón mientras se trataba de liberar de su padre.
–¡Usted no este callado y diga algo!: Le exigió Kyo a Oz.
–Que se supone que diga, de no ser por ella, mí esposa y yo estaríamos reconciliándonos en estos momentos en vez de estar aquí… en este instante deberías estar preocupado en hacerle un hermanito a mis hijos y todo por la ¡CULPA DE LA ZORRA DE SU HIJA!: Grito Oz a Kobayashi para luego deprimirse pensando en lo que se supone debería estar haciendo. Causando la sorpresa por parte del mencionado por la actitud del monarca que por culpa de esa sorpresa aflojo el agarre de su hija haciendo que ella se liberara para atacar a Kagome todo ante la atónita mirada de los tres presentes, que de los cuales dos de ellos pensaron que Kagome estaría en serios problemas.
Kagome al ver como la loca y desquiciada mujer se abalanzó asía ella, rapiadamente levantó una barrera que la expulso inmediatamente haciendo que Minami fuera lanzada hasta chocar con una pared.
–Señor Kobayashi controle mejor a su hija: Le dijo mirando duramente al mencionado causando que este por primera vez se estremeciera de ¿temor?. Pero al ver como Minami no se rendía hasta obtener su venganza Kagome le dijo –Arreglaremos este asunto mañana por la mañana.
–Un momento reina, explíqueme que es lo que paso ¿Por qué trato de esa manera a mi hija?: Exigió saber Kobayashi mientras miraba a su hija y le advertencia quedarse quietecita, y esta obedeció por temor a lo que pudiera hacerle su padre.
–Que su hija se lo cuente: Exclamo Kagome mientras salía del lugar siendo seguida por un cabizbajo Oz.
Cuando ambos llegaron a sus habitaciones Oz se adentró en la suya creyendo que Kagome volvería con sus hijos pero grande fue su sorpresa cuando al girarse para comprobar que Kagome lo había dejado solo, ella después de cerrar las puertas corredizas se lanzó sobre él haciendo que ambos cayeran sobre el futon.
–Me encantas cuando te pones celosa: Susurro el mientras inhalaba el delicado perfume de ella y la sujetaba de la cintura y una de sus manos descendía peligrosamente.
–Silencio, eres de lo peor: Dijo ella y ante este comentario él simplemente se rio…
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Saben creo que le faltó algo, que levanten la mano el que quiera lemon en el siguiente capítulo.
Gracias por leer,
