Una megadisculpa por la tardanza, pero en serio que las practicas clínicas me absorben y los proyectos y tareas no dejan de aparecer :( . Esto seguirá todavía po semanas mas y aunque muchos saben mi afición por subir capítulos casi cada tercer día, me temo que por ahora sera solamente un capitulo semanal. : (
Aun asi espero su comprensión y apoyo
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Me he dado cuenta que me he portado muy mal con las personitas que me dejan comentarios aquí en : ( , lo siento mucho, no les he contestado sus comentarios, como la gran mayoría eran de personas que no tenían cuenta, pues tampoco había como hacerlo, aun asi eso no es excusa para los que si la tienen y no les conteste.
Por eso les hago una mención aquí agradeciéndoles sus comentarios y apoyo.
Ino637
AlexOkami
Hina
Fragance
Hotaru
KumikoYukie,
Muchas gracias por sus comentarios y bellas palabras : ) , leo todos los comentarios y me hacen feliz.
Por cierto un agradecimiento especial a Xxx (asi me apareció) por señalarme un errorcillo de palabras que habia tenido el capitulo anterior.
Y bueno, ya no les quito mas su valiosísimo tiempo, por lo que… Comenzamos
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Capítulo 5. Sorpresivas declaraciones.
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El sonido del timbre de un celular llenaba todo el cuarto de Alibaba, sus luces estaban apagadas y él estaba en su cama, sin embargo no estaba dormido y tampoco estaba preparándose para hacerlo, simplemente estaba sentado en ella mientras sostenía en sus manos el artefacto que durante todo el día no había dejado de timbrar. Eran las 11 de la noche del viernes, y aunque ya sabía quién era la persona que le estaba hablando, no tenía ganas de contestar, sin embargo, sabía que la persona que le hablaba no se rendiría tan fácilmente.
Aun con sus ojos fijos en la pantalla, presiono el botón para contestar
-Bueno
-¡Alibaba-chan! ¡Por fin respondes! ¿Qué diablos te pasa? ¡¿Por qué no respondiste mis llamadas o algunos de mis mensajes?! ¡Al menos hubieras avisado que no vendrías el día de hoy a la escuela! Escucha, sé que has de estar emocionado por el evento de mañana, pero no es motivo para que cortes toda comunicación conmigo.
-…
-¿Alibaba-chan?
Incluso si se había tomado todo ese día para tratar de sacar toda la tristeza que sentía, el solo tratar de responderle a su amiga por alguna razón hizo que regresara nuevamente el nudo en la garganta.
No pudo evitar sollozar.
-¡Alibaba-chan! ¿Qué ocurre?
Pudo notar la preocupación de su amiga, y aunque quiso decir algo como "Estoy bien", simplemente no pudo
-Kou… Kougyoku – decía mientras las lágrimas comenzaban a escurrir por su rostro.
-¡Alibaba-chan!
Y mientras Kougyoku seguía llamándolo desesperada por el teléfono, el simplemente no podía parar de llorar.
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El hogar de Sinbad era increíblemente bello, no desmerecía a lado de la enorme mansión de los Ren, al contrario se veía muy elegante.
Todos los invitados llegaban y saludaban al anfitrión, quien se encontraba en el salón principal, con una radiante sonrisa y con Jafar a lado. Era bien sabido que Sinbad era una persona carismática y amable, por lo que todos los invitados al saludarlo, intercambiaban algún dialogo con él, felicitándole por su éxito y por sus futuros logros. Talvez no todos los invitados le tenían buenos deseos, pero al menos sabían comportarse y poner una sonrisa en su rostro.
La comida que se servía era deliciosa, y la música que se escuchaba era agradable y tranquila.
Sinbad no solamente sonreía por lo bien que estaba comenzando todo, sino porque justo cuando diera la media noche, le haría a Jafar esa proposición que ya llevaba algunos meses planeando.
Sin duda esa noche seria perfecta
…
Lamentablemente, no todos pensaban igual. En una mesa de las más lejanas al salón principal, se encontraba Alibaba Saluja, quien en esos momentos debía de sentirse alegre y contento porque su padre lo hubiese llevado a un evento tan importante (eso demostraba su confianza hacia él), o también porque Sinbad le había dicho que después de que llegaran todos los invitados (o al menos la mayoría) hablaría con él para ponerse al corriente sobre lo que habían hecho ambos en esas semanas que no se vieron. Sin embargo, nada de eso subía el ánimo del muchacho, quien sentía que su corazón se hacía cada vez más pequeño cuando veía a la pareja en el salón principal. Se sentía fatal porque sabía el gran evento que culminaría ese día.
¡Le pediré matrimonio a Jafar!
Eso no podía ser… ¡¿Cómo era posible que Sinbad fuera a hacer eso?!
El no odiaba a Jafar, en realidad en el pasado le apreciaba por toda la ayuda brindada y actualmente su relación no pasaba de saludos cordiales, aun así, sentía demasiada amargura por pensar que Jafar tenía el corazón del pelimorado.
Quería llorar, gritar o golpear a alguien.
Aun así, debía portarse a la altura. Ese día, después de que Sinbad le dio la noticia, no supo disfrazar su sorpresa y probablemente desilusión, por suerte el mayor no lo había notado porque seguía hablando sobre cómo se lo propondría a Jafar, cuáles eran sus futuros planes… ¡Incluso le había pedido que fuera su padrino de anillos!
Se sentía demasiado triste, enojado, confundido.
¡¿Cómo pudo Sinbad haber olvidado todo lo que le prometió en su anterior vida?!
…
-¿Alibaba?
El chico alzo la vista y vio a su padre, el mayor se veía un poco preocupado.
-¿Ocurre algo hijo? Desde ayer te ves distraído, incluso cuando estabas tan feliz cuando te dije que te traería a esta celebración de Sinbad.
Rashid no podía convivir mucho con Alibaba debido a su trabajo, y mucho menos en esa última semana, sin embargo, si había notado el cambio de ánimo del menor, eso quería decir que era demasiado transparente con sus emociones.
Debía de calmarse y relajarse aun cuando sintiera que su corazón se fuera a romper, ya que, si no arruinaría la noche de su padre, y lo que menos quería era eso.
-No es nada Padre – dijo tratando de poner la sonrisa más sincera posible – es solamente que me encuentro un poco agotado por la semana tan pesada que hemos tenido en la escuela
-Oh ya veo, bueno, por ahora trata de relajarte, porque estoy seguro que a Kougyoku-chan le encantara todo lo que le cuentes de este día
El rubio estaba casi seguro que su padre creía que él y la pelirosa eran pareja, no era tan extraño que lo pensara, puesto que desde que eran niños habían formado una sólida amistad y después las visitas de la chica a su casa eran muy frecuentes. Una lástima que eso nunca pasaría.
-Sí, tienes razón, tú también deberías de dar una vuelta y ver si encuentras a una linda señorita que esté dispuesta a conquistar el corazón de Rashid Saluja.
Su padre tosió un poco avergonzado
-Hijo, ¿Qué cosas dices? Tú sabes que en mi corazón siempre existirá únicamente tu madre.
Aun así, como si no quisiera que le hicieran más preguntas, Rashid se alejó de Alibaba, argumentado que tenía que ir a saludar a los demás invitados.
En el momento en que se fue, la sonrisa que había dibujado el rubio para su padre desapareció completamente, no quería ir al salón principal porque sabía que en ese lugar se encontraban Sinbad y Jafar, por lo que opto por lo más sano y decidió comenzar a observar al resto de los invitados. Talvez así pudiera distraer su mente.
Talvez era porque en esos momentos realmente no estaba enfocando su mente a nada, pero no podía reconocer a nadie, de algunos recordaba haber visto sus rostros en la televisión, pero el que hacían o al menos el nombre de la empresa, compañía o asociación a la que pertenecían le era completamente desconocido.
Sin embargo unas voces llamaron su atención, giro hacia unas mesas que se encontraban detrás de él y una larga y bella cabellera rubia llamo su atención. Al momento que observo bien su rostro, una oleada de recuerdos llego a su cabeza.
A unas mesas de él, se encontraba Scheherazade y alado de ella se encontraba Mu Alexis.
Se impresiono. ¿Cómo era posible que no hubiese tenido al menos un pequeño recuerdo sobre ellos antes? Eran personas realmente importante, Scheherazade era una de los 3 magis (de los cuales nunca había tenido recuerdo alguno), y Mu Alexis era un contenedor de Rey que le había ayudado en su entrenamiento como gladiador. Le molestaba un poco esto. Apenas se había acostumbrado a los constantes recuerdos que le llegaban de la señorita Hakuei, como para volver a tener otros recuerdos.
De alguna manera era un poco increíble que los haya conocido en esa celebración. El mundo era enorme, el que, de alguna manera los pueda ver, es casi como si fuera cosa del destino.
Destino.
En ese momento odiaba esa palabra.
-Alibaba ¿te diviertes?
Esa voz hizo que Alibaba alzara la vista sorprendido, quien le hablaba era nada menos que el culpable de su tristeza.
-Hola Sinbad, veo que de verdad han llegado personas verdaderamente importantes ¿eh?
Trato de sonreír, pero no pudo por lo que solo hizo una mueca extraña
-jajaja, sí, todos son verdaderamente importante, unas mesas atrás de ti, se encuentran Scheherazade y su esposo Mu Alexis, ellos son dueños de compañías Reim, también invite al dueño de las empresas Magnostad, pero parece que no vendrá, jajajaja, creo que nunca le he agradado realmente, lo que si me sorprendió fue que los Ren llegaran…
Sinbad seguía hablando, pero Alibaba sinceramente no estaba poniendo intención.
-Alibaba ¿Qué ocurre? ¿Acaso algo te molesta? – la preocupación del pelimorado era genuina
-…
Tenía tantas ganas de decirle lo que pensaba, lo que había querido decirle en todo ese tiempo, pero por alguna razón sentía que no debía hacerlo. No debía de armarle una escena a Sinbad, no en ese momento y no en ese lugar, después de todo, tampoco tenía derecho a hacerlo. ¿Cómo le iba a reclamar a Sinbad que quisiera comprometerse con otra persona, cuando obviamente el nunca había hecho nada para que el pelimorado se enamorara de el?
Había sido una terrible idea ir a esa fiesta. Incluso Kougyoku le había dicho que no fuera, ya que eso solo le haría más daño. Sin embargo, casi como si fuera masoquista, pudo más su deseo por estar un poco cerca de Sinbad nuevamente.
El pelimorado miro unos segundos más a Alibaba y después lo tomo de la mano para dirigirlo a un salón más privado.
Alibaba no podía ocultar su sorpresa cuando Sinbad lo dejo en un sillón y él se sentó en otro sillón enfrente de él.
-Muy bien Alibaba, ahora dime que es lo que te ocurre
La voz de Sinbad era seria, un tono que le indicaba a Alibaba que no lo dejaría ir del lugar hasta que no supiera la verdad
¿Podría decírselo?
Lo mejor que podía hacer en ese momento era fingir que no sabía de qué hablaba, o inventar cualquier excusa estaría bien, podría decir algo sobre sus exámenes, proyectos o incluso que había tenido algún problema con sus maestros.
Sabía que era lo mejor que podía hacer en ese momento, pero por alguna razón, de sus labios no salió ninguna palabra relacionado a eso.
-Sinbad, ¿Cómo supiste que estabas enamorado de Jafar-san?
El mayor se sorprendió por esa pregunta
-… ¿A qué te refieres Alibaba?
-¿Tu corazón late con fuerza cada vez que lo ves o que le hablas? ¿Disfrutas estar con él a cada minuto, incluso si es solo para dedicarse un saludo? ¿Atesoras todas y cada una de las palabras que te dedica? Y a pesar de que estén separados… ¿sientes que la distancia no importa, porque definitivamente ustedes están destinados a estar juntos?
Sinceramente, Alibaba no sabía cómo es que podía hablar con un tono de voz tan tranquilo, estaba mirando a los ojos a Sinbad, incluso a pesar de que sabía que en el momento en que el pelimorado confirmara sus palabras, su corazón estaría destrozado.
Pero Sinbad no le respondió, lo siguió escudriñando con su mirada por al menos un minuto entero, después puso una expresión extraña… como inseguridad.
-Alibaba… ¿estás enamorado?
Aunque quisiera negarlo, el sonrojo en el rostro del rubio delataba la verdad.
-¿Es Kougyoku? – Sinbad dibujo una pequeña sonrisa, una que en realidad no reflejaba felicidad o diversión
-¡! ¿Kou-Kougyoku?
-Bueno, parece razonable, después de todo llevan bastante tiempo de conocerse, ella es linda, amable y aparte es muy expresiva sobre el cariño que siente por ti. Sin embargo – siguió sin quitar su sonrisa – ella no te conviene Alibaba.
-¿Qué?
-Lo que he dicho, ella no te conviene Alibaba, tienes que considerar que después de todo ella es parte de la familia Ren, incluso si de alguna manera logras que sus hermanos te aprueben, eventualmente ellos querrán introducirte a su familia, por lo que cuando menos te des cuenta, ya no podrás estar con padre. Obviamente estoy hablando de situaciones muy exageradas, y en realidad no importaría mucho si es solo un romance pasajero, pero Alibaba… eres ese tipo de persona que entrega todo de si cuando quieres a alguien, entonces estoy seguro que talvez tú quieras algo realmente serio con esa señorita. ¿Me equivoco?
Alibaba ya no entendía cómo es que las cosas habían tomado ese giro, pero se sentía extraño de que Sinbad estuviera diciendo todo eso con esa extraña sonrisa en el rostro. Era como si Sinbad estuviera hablando con alguien inmaduro que no comprende nada de la vida.
-Sé que fui yo quien toco el tema la vez pasada – recordó Sinbad de su ultima cena – pero creo que no deberías de pensar en cosas como el amor en estos momentos. Y aunque obviamente no soy nadie para decirte que puedes y que no puedes hacer. Te puedo asegurar que un romance con la señorita Kougyoku no tendría algún final satisfactorio. Después de todo, puede que incluso sea solo un plan de la familia Ren para que de esa forma puedan absorber la empresa de tu pa…
-¡YA BASTA!
El grito de Alibaba resonó por todo el cuarto. El pelimorado esta vez, si quito su sonrisa
-¡¿Cómo te atreves a hablar así de mi mejor amiga y de su familia?! ¡Y si una relación me conviene o no es algo que yo tengo que descubrir solo!
-Alibaba, tú no sabes lo que es realmente el amor. –dijo de forma tajante el mayor
Esas palabras se sintieron como una puñalada en su pecho, ¿Qué no sabía que era amor? ¡Si lo sabía! ¡Él le amaba de la misma forma en que lo había hecho en el pasado!
Alibaba se acercó a Sinbad hasta quedar en frente de él, en ese momento y sin que el mayor se lo esperara, le dio una fuerte cachetada.
-¡No hables de cosas de las que no sabes! ¡El único que en verdad no sabe lo que es el amor, eres tú!
Dicho eso, Alibaba salió del cuarto azotando la puerta del lugar, dejando a Sinbad solo y sorprendido por lo que había acabado de suceder.
-¿Por qué diablos dije eso?
Se lamentó el mayor mientras bajaba su mirada y se tocaba en donde el rubio le había golpeado.
Todo ocurrió sin que notara que alguien más había escuchado también lo que había ocurrido.
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Alibaba estaba furioso ¡¿Cómo se había atrevido a decir Sinbad, que no sabía lo que era el amor?! ¿Y con qué derecho se había atrevido a hablar de su amiga de esa manera? Incluso por un momento le pareció que estaba celoso.
Pero era imposible, porque sin importar las muchas ilusiones que el llegara a tener, era un hecho que esa noche Sinbad se comprometería con Jafar.
Tomo una botella de la mesa de bebidas y se alejó lo más que pudo del salón principal, no podía simplemente irse, su padre había sido muy claro en ese aspecto. Ambos debían irse al mismo tiempo, y en caso de que el menor quisiera irse antes, debía avisarle para que se retiraran. Sin embargo había visto que su padre estaba disfrutando realmente la fiesta, por lo que decidió mejor no molestarle.
Al menos por una hora, quería que su única compañía fuera esa botella y sus confundidos y destrozados sentimientos.
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Todo se veía envuelto en llamas, se podían oír voces que podían ser llantos, quejidos, o incluso maldiciones. No importaba, al menos a él no le importaba.
Entre toda la destrucción presente, a él solo le importaba encontrar a Sinbad. Debía de encontrarlo, y asegurarse de que estuviera a salvo. No sabía cuánto tiempo había estado corriendo pero ya se sentía bastante agotado.
Sabía que Sinbad se encontraba en el centro de toda la destrucción, sin embargo por todo el fuego y destrozos, era difícil poder ver algo, había escuchado unas voces que le llamaban y trataban de detenerlo de seguir buscando. Pero él no se rendiría. Lo encontraría sin importar que.
Después de adentrarse lo más que pudo al campo de batalla, por fin lo pudo ver.
En el suelo en medio de un charco de su misma sangre, se encontraba Sinbad.
-¡Sinbad!
Corrió para ponerse rápidamente a su lado, al llegar se arrodillo y con miedo y lágrimas en sus ojos, trato de mover al mayor. Aun respiraba
"Alibaba-kun, es imposible, él está a punto de morir"- dijo una voz angustiada
No sabía quién le había dicho eso, pero él le respondía que no le importaba, que las cosas no tenían que terminar de esa manera.
"Alibaba-san, no importa lo mucho que lo hayas amado, sabes que para él, tú eras…"
¡No importaba! Fue lo que dijo, no le importaba nada de lo que había pasado anteriormente, lo único que quería era sacar a Sinbad de ese lugar y tratar de salvarlo.
"Alibaba, déjalo, fue su deseo morir a lado de el"
Ante esas palabras, busco con su vista a quien estaba a lado del mayor y pudo ver que esa persona ya estaba muerta. Sin embargo, su amado rey le tomaba de la mano.
-Ali…Alibaba… por favor déjame aquí.
Esta vez fue Sinbad quien le hablo, pero no pudo responder, porque ahora sus lágrimas estaban bañando su rostro.
No le podía decir nada, ni siquiera reprocharle nada. Lo único que quería era que no muriera.
-Perdón… perdóname Alibaba, de verdad… te hice mucho daño, veras… yo… yo de verdad quería amarte… yo de verdad quería que fueras la persona que se quedara a mi lado… perdóname, por favor perdóname…
Él no podía parar de llorar, simplemente era demasiado horrible lo que estaba ocurriendo.
-Alibaba… por favor… al menos en otra vida… déjame amarte… te prometo que entonces si te hare feliz… y estaremos juntos.
Al terminar de decir esas palabras, Sinbad cerró sus ojos. Había muerto.
….
Por favor, deja que en otra vida… los dos seamos felices.
Fue el único pensamiento que tuvo Alibaba después de ver como Sinbad moría.
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Abrió los ojos sorprendido ¡¿Qué rayos había sido eso?! Nunca había tenido ese recuerdo… o talvez no era un recuerdo y era simplemente alguna ilusión creada por su corazón roto y el alcohol que había consumido. Alzo la botella que había tomado y pudo ver que la había terminado. No recordaba exactamente en qué momento lo hizo, pero se sentía lo suficiente mareado para saber que todo ese alcohol definitivamente se encontraba en su sistema.
-¿Mocoso?
Cuando Alibaba alzo la vista, vio a los dos hermanos mayores de la familia Ren.
Kouen se acercó al menor quien se encontraba sobre el sofá, y le arrebato la botella que tenía en sus manos
-¡¿Qué rayos has hecho?! ¡Eres menor de edad no deberías de haberte tomado esto!
El pelirrojo estaba realmente enojado, sin embargo Alibaba se sentía tan mareado y confundido que ni podía decir algún comentario para discutir sus palabras.
-Tsk, estas muy ebrio ¿verdad?, ¿te das cuenta de los problemas que le causaras a tu padre?
Aunque Alibaba no decía nada, no había despegado su vista de los mayores por lo que pudo darse cuenta que Kouen estaba MUY enojado.
-Déjame en paz… no… no necesito nada de ti.
Aunque había dicho bien las palabras, en su cerebro lo sintió como si dijera un trabalenguas al revés.
-¿Déjame en paz? – Repitió Kouen -¡¿Déjame en paz?! ¡Estúpido mocoso tu…
-¡Hermano! – Le interrumpió alarmado Koumei – no queremos que esto se haga más grande, mejor démosle agua, a ver si se le baja un poco el alcohol hasta que llegue su padre.
Kouen miro enojado al rubio y después suspiro exasperado.
-Está bien, pero tu ve a salvar a Hakuryuu, todas las "señoritas casaderas" no dejan de acosarlo, y si no queremos más problemas lo mejor será que vayas con él y evitar que alguna de esas chicas lo viole.
Koumei no estaba muy convencido, pero sabía que su primo necesitaba ayuda, por lo que decidió confiar en el buen juicio de Kouen para cuidar de un adolescente ebrio.
-Está bien hermano, solo no le grites más, no sabemos qué tipo de comportamiento tenga el joven Alibaba cuando esta borracho.
-Sí, si
Después de que su hermano se fue, Kouen se sentó a lado del rubio quien no se había movido durante toda la conversación, pensó que talvez se había dormido, pero se dio cuenta que en realidad el chico estaba perdido en sus pensamientos.
-¿Qué rayos se supone que pensabas al tomar todo eso? Estoy seguro de que lo más que habías consumido en toda tu vida, no era mas de media copa.
-Eso no te importa.
Kouen se sintió con ganas de golpearlo, pero tenía que dejarlo pasar, después de todo estaba borracho.
-No hago esto por todo el mundo ¿sabes? – dijo bastante fastidiado
-Entonces no lo hagas.
Muy bien, una cosa era que quisiera ser amable con el amigo de su hermana porque estaba ebrio, pero él era Kouen Ren y no iba a permitir que un adolescente borracho le hablara de esa forma.
-¿sabes? talvez te eche agua fría, talvez así se te baje el alcohol
-Haz lo que quieras.
Ya, eso era todo, Kouen se levantó y sin importarle si el rubio estaba ebrio o no, lo tomo del cuello de su traje y lo alzo para ponerlo a su altura. Tenía un montón de cosas pare decirle, pero se calló en el momento en que vio que de los ojos del rubio estaban escurriendo grandes lágrimas.
-¡¿?!
-Haz lo que quieras – repitió Alibaba – no me importa, no me importa nada, solo soy el tonto más grande del mundo. El que creyó que viviría su historia de amor como en esos estúpidos cuentos de hadas.
Las lágrimas no dejaban de bajar por el rostro del chico. Kouen se sorprendido pero después lo soltó y lo dejo caer nuevamente en el sillón en donde estaba.
-El amor no es como lo cuentos, requiere más tiempo y esfuerzo del que cualquiera cree – respondió Kouen mientras volvía a sentarse.
-jajaja, si, tienes razón, pero yo… yo… - comenzó a sollozar – me aferre tanto a la idea de que el destino era inevitable, quise con todas mis fuerzas ser amado, pero al final me porte solo como un niño que espera que las cosas ocurran como en los cuentos… yo quería que él me amara… y sin embargo… y sin embargo…
Kouen escucho cada palabra que salía de los labios del menor, era obvio que tenía su corazón destrozado y por alguna razón se sentía bastante mal escuchando al chico.
-¡Tú debes de estar muy contento! – le señalo el rubio
-¿Así, porque?
Lo único que le quedaba a Kouen era seguirle el juego, por el momento era mejor que el chico se estuviera quejando con él, y no que estuviese armando una escena en el salón principal
-¡Porque tú siempre te burlaste de mi relación con el!
El mayor alzo su ceja
-¿Así? ¿Y no tenía razón?- talvez Alibaba estaba más borracho de lo que creía.
-jajajaja, es por eso que nunca me agradaste, siempre hablabas de cosas que no te incumbían… y sin embargo… y sin embargo siempre tenías razón… jajajajaja, tu dijiste que yo no era más que su marioneta pues ¿sabes qué? – El menor se acercó bastante al rostro del pelirrojo - ¡Era la marioneta más feliz del mundo! ¡Tú no tienes idea de lo que es amar a alguien que parece tan distante de ti! ¡Y sin embargo esa persona te da una oportunidad, aun siendo tan poca cosa! ¡Yo podía ser mil veces mejor de lo que ya era, solamente por el! Solamente para estar a su altura…
Alibaba se alejó de Kouen y volvió a acomodarse en el sofá.
-Yo… estaba tan confiado de que las cosas volverían a ser iguales, que en el momento en que ambos nos viéramos volveríamos a vernos envueltos en el mismo sentimiento de aquella ocasión, pero no fue así… jajajajaja… Hakuryuu tenía razón, si queremos que algo ocurra debemos de luchar por ello, era tan fácil de deducir y sin embargo yo me la pase esperando… todo por confiar en esas palabras… ¡Él dijo que estaría conmigo! ¡También que me haría feliz!... entonces ¿Por qué?... ¿Por qué va a comprometerse con otro?... jajajaja, que indicado… como en un estúpido cuento… la magia se acabara a la media noche…cuando Sinbad se comprometa
Ese nombre llamo la atención de Kouen, incluso si lo había sospechado desde el principio… después de la discusión que habían tenido en su auto esa vez, le hizo sospechar aún más, pero ahora estaba seguro de que la persona de quien Alibaba parecía estar perdidamente enamorado, era Sinbad de Sindria Corps
-Alibaba…
-¡¿Por qué tengo estos recuerdos entonces?! – la voz del chico era bastante alta, las lágrimas no dejaban de caer de sus ojos. -¿Por qué? Yo lo amaba tanto… pero ese amor no lo alcanzo… igual que esa vez… al final… yo siempre fui…
El cuerpo del menor cayó sobre el sofá en el que estaba sentado, el pelirrojo se acercó y comprobó que había quedado inconsciente por el alcohol, probablemente había llegado directo a su sistema.
Mientras lo acomodaba mejor en el sofá vio que llegaban su hermano Koumei con Rashid Saluja, Sinbad y un tipo de cabello blanco detrás de él.
-¡¿Alibaba?!
Rashid se acercó rápidamente para quedar a lado de su hijo.
-¿Qué paso aquí?
El que pregunto fue Sinbad, Kouen le observo por unos segundos y se dio cuenta que el pelimorado le miraba de forma amenazante.
Por alguna razón, el tipo le irritaba.
-Su hijo se tomó todo esto – le dijo Kouen a Rashid mientras le mostraba la botella – lo peor fue que se la tomo de golpe, cuando mi hermano y yo lo habíamos encontrado ya estaba bastante ebrio.
Rashid se mostró preocupado y culpable, no podía creer que no hubiera vigilado mejor a su hijo.
-¿Y quieres que creamos eso?
El tono que había utilizado el anfitrión de la fiesta estaba molestando bastante a Kouen.
-Hum, - lo miro sin afectarse por sus palabras – es tu problema si me crees o no, yo solo he dicho la verdad, a parte, estoy seguro de que quien fue por el padre del chico fue mi hermano ¿cierto?
Sinbad aun lo miraba con molestia.
-Está bien, no necesitamos armar un escándalo – hablo de forma serena Rashid – Sinbad, por favor no dudes de estas personas, incluso si no nos hemos presentado formalmente, ellos son los hermanos mayores de Kougyoku-chan, y estoy seguro que ellos son personas de tanta confianza como ella.
-Gracias por su confianza – Hizo una pequeña reverencia Koumei
-Al contrario, sé que mi hijo ha estado pasando la última semana en su casa, me disculpo por los problemas que haya causado. – Esta vez fue Rashid quien hizo la reverencia. –Sinbad – dijo volteando hacia este – lamento causarte estas molestias, ¿pero permitirías que mi hijo descanse en uno de los cuartos de huéspedes? Solo será unas horas hasta que la fiesta termine.
-¿? Si, por supuesto, mi casa es su casa.
-Gracias.
El rubio se acercó a su hijo para cargarlo, pero la voz de Jafar lo detuvo.
-Rashid-san, me acaban de mandar un mensaje que dice que los jefes de las otras empresas están esperándonos para terminar las negociaciones
-mmm – se preocupó - adelántense ustedes, después de todo Sinbad es el verdadero importante aquí, por lo que no pasara nada si llego unos minutos tarde.
-¡No nada de eso! – Sinbad lo tomo del hombro – como dijiste, soy el importante, por lo que yo llevare a Alibaba al cuarto, no creo que se vayan a enojar con el anfitrión ¿cierto? – dijo con una sonrisa.
Jafar trato de replicar
-¡Pero Sin…
-Nada de eso es necesario – se escuchó la voz de Kouen, quien no se había movido de donde estaba, igual que su hermano – ninguno puede dejar esperando a sus socios, esa es una gran falta de respeto, por lo que, no creo que el señor Sinbad tenga problemas en dejarnos llevar al chico al lugar en donde va a descansar ¿cierto? Después de todo, sé que tiene que estar libre para la media noche ¿me equivoco? Por lo que sería mejor que arreglara sus negociaciones ahora.
Sinbad se sorprendido un poco por esas palabras, pero puso una mirada seria.
-Les agradecería mucho este favor, y nuevamente lamento los problemas – dijo Rashid.
Sin embargo, aun con la renuencia de Sinbad, tuvo que ceder ante la insistencia de Jafar, de que sus futuros socios se molestarían por su tardanza.
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Ya en el cuarto que les habían indicado, Kouen deposito al rubio sobre la cama.
-¿Dónde está Hakuryuu?
Pregunto el mayor a su hermano
-Bueno, cuando se dio cuenta que algunas señoritas querían hacerlo tomar de más, rechazo cortésmente su invitación y regreso al auto, con la excusa de que había olvidado su teléfono y que esperaba una importante llamada.
Una sonrisa arrogante se dibujó en el rostro del mayor.
-Ja, Se nota que es un Ren.
Koumei también sonrió ante ese comentario.
-Bueno, será mejor que vaya a ver como se encuentra nuestro querido primo, después de todo no queremos que se aburra.
El mayor no le discutió y cuando vio que su hermano había salido cerrando la puerta, soltó un suspiro de cansancio. Observo al chico que dormía sobre la cama. No pudo evitar ver que la ropa que llevaba puesta era el traje que él le había escogido.
Sonrió
…
Alibaba abrió lentamente los ojos, no sabía en donde se encontraba, pero sentía que su cabeza dolía horrores, todavía se sentía mareado y agradecía que en donde fuera que estuviera tenían las luces apagadas, porque tan solo el brillo de la luna por la ventana le molestaba bastante.
-mmm ¿Dónde… - trato de recordar lo que había estado haciendo antes de perder la conciencia.
-No tomes si no lo puedes controlar.
La varonil voz hizo que el chico se espantara, y busco con la vista a quien estaba con él, se tranquilizó al ver que quien estaba ahí era Kouen. Pero…. ¿Por qué estaba en ese lugar con Kouen?
-¿Por qué estoy aquí? – aunque trato de sonar serio, hasta él podía notar la forma en que su aliento apestaba a alcohol.
-Tu deberías de saberlo, te tomaste toda una botella como si de agua se tratara, obviamente tu cuerpo no lo soporto. En verdad preocupaste a tu padre, pero por suerte tu amiguito Sinbad fue muy amable por ofrecer un lugar en donde pudieras descansar.
Al oír ese nombre Alibaba recordó lo que había estado haciendo, se sentía tan deprimido y enojado por la última conversación que había tenido con Sinbad, que no había encontrado mejor manera de consolarse que con una botella de alcohol, vaya que era lamentable, y lo peor es que su padre lo había visto así.
Dirigió su vista hacia Kouen quien estaba sentado en una orilla de la cama, una duda surgió en el chico.
-¿Tú me trajiste aquí?
-por supuesto, no iba a dejar a un adolescente que se caía de borracho – sonrió arrogante.
-y… ¿Cuánto tiempo he estado aquí? – dijo un poco avergonzado.
- tres horas. Son la una de la mañana
-¡!
La una de la mañana, eso significaba que… Sinbad ya había hecho su propuesta de matrimonio a Jafar… eso significaba que ya no tenía ninguna oportunidad.
No pudo evitar entristecerse, sin darse cuenta que era observado fijamente por Kouen, a pesar de que las luces estaban apagadas el brillo de la luna era tan intenso que podía ver perfectamente al menor.
-mmm – dijo el chico volteando hacia el – bueno… no recuerdo que es lo que dije mientras estaba tan tomado, pero espero que por favor lo olvides… y… gracias por lo que has hecho por mí – termino dedicándole una dulce sonrisa.
-…
-¿Kouen?
-A pesar de ese ridículo cuerno, pienso que en realidad eres bastante hermoso, especialmente tus ojos.
-¿q…que?
-A pesar de tu edad, puedes entender temas complicados y sabes analizar los pros y contras de una situación, eso te hace bastante confiable.
-es-espera, ¿Qué estas…
-eres amable, amigable, capaz de entregar tu corazón a quien aprecias… y aun así– suspiro – eres tan tonto, que te sientes triste porque la persona que amas jamás te ha dicho esas cosas.
-¿De qué… de que hablas Kouen?
El mayor miro a los ojos al menor y se acercó lo más que pudo a su rostro.
-Hablo de que tú en realidad no sabes lo que es el amor.
A pesar de lo confundido que estaba, no pudo evitar enojarse por esas palabras. Ya era la segunda vez en esa noche que le decían eso.
-¡¿Qué?! ¡¿Y qué rayos sabes tú de lo que yo siento?! –dijo al tiempo que lo empujaba lejos de él
Kouen sonrió con arrogancia.
-¿Sabes? De verdad planeaba ir despacio contigo, conocernos, talvez que te acostumbraras poco a poco a mí, pero me doy cuenta de que no tiene caso
Sin que el menor se lo esperara, Kouen lo tomo fuertemente de los hombros mientras se acercó directo a sus labios y le beso. Un contacto que no duro mucho, pero cuando Kouen se alejó del otro, vio con satisfacción que su rostro estaba completamente rojo y el chico parecía realmente impresionado.
-Prepárate mocoso, porque de hoy en adelante yo te mostrare lo que es el verdadero amor. Llenare tu corazón de una felicidad que nunca antes hayas sentido. Más vale que estés listo – sonrió – porque te conquistare por completo.
Sin que Alibaba pudiera replicar nada, Kouen salió del cuarto.
Alibaba seguía impresionada y sabía que debía de estar enojado por el beso del mayor, pero antes de eso tenía que ocuparse en calmar el desbocado latido de su corazón.
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La fiesta por fin había terminado, la servidumbre se apresuraba a recoger y limpiar todo. Rashid que había estado platicando con un antiguo amigo hasta que se fue, se apresuró a ir a recoger a su hijo, quien probablemente seguía dormido en el cuarto de huéspedes que les había facilitado Sinbad.
Grande fue su sorpresa cuando se encontró sentado en las escaleras al anfitrión.
-¿Sinbad? – Se acercó a él – Como no te vi después de que dieron las doce, supuse que le habías hecho tu propuesta a Jafar.
-Sí, eso fue justamente lo que hice- dijo mientras miraba a algún punto de su casa.
-¿Enserio? – se sentó a lado de el - ¡Pues cuéntamelo todo muchacho! – le palmeo la espalda alegremente.
-… el… me rechazo Rashid. Termino nuestra relación
La sonrisa del mayor se borró al escuchar esas palabras.
-¿Qué? ¿Pero cómo?
-Él dijo que… lo hago solamente por lastima… por su condición.
-¡Eso es absurdo! – Replico Rashid - ¡Sinbad, debiste de haber expresado correctamente tus sentimientos! Ambos ya habíamos platicado de que existía esa posibilidad de respuesta, pero tu dijiste que le explicarías que era lo que verdaderamente sentías y el futuro que querías formar por él.
-¡Lo sé! – El pelimorado agacho su mirada - ¡Sé que debí de haberle dicho eso! Pero… pero… no pude Rashid… no pude decir nada.
Rashid se sorprendió por esa respuesta.
-¿Sinbad? – le hablo suavemente – tu… ¿ya no amas a Jafar?
Hasta hace solo unas horas, él hubiera contestado con seguridad esa pregunta, pero ahora… solo pudo recordar lo que Jafar le había dicho mientras lo rechazaba.
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-Sinbad, tu… en realidad solo haces esto porque sientes que debes retribuir todo lo que hecho por ti durante estos años. Pero la verdad es que… tú amas a alguien más… pero no te has sabido dar cuenta. – La mirada del peliblanco entristeció – Sinbad… ¿Acaso notaste lo celoso que te viste cuando sospechaste que Alibaba salía con su amiga o cuando viste a Kouen Ren a su lado?
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-Sinbad ¿ya no lo amas? – repitió Rashid
-Yo… no lo sé.
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Reitero la disculpa por la tardanza, y espero sus comentarios para saber que les ha parecido el capitulo
SALUDOS!
