Aquí el nuevo capítulo : ) Nuevamente agradezco a los que me han mandado un comentario y siguen pendientes de esta historia.


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Capítulo 8. Sueños y espejismos.

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Se encontraba en un cuarto blanco, no sabía dónde era pero no le hacía sentir inseguro, no sabía si caminar o quedarse en donde estaba, aun así con su vista trato de identificar el lugar.

Todo era completamente blanco.

Dio unos pasos y pronto visualizo a unos metros de el a una persona. Abrió su boca para hablarle, pero de esta no salió ningún ruido. Aun así la persona en ese lugar noto su presencia y le dedico una sonrisa.

Pero por alguna extraña razón no podía ver bien su rostro.

La persona abrió su boca:

-Alibaba-kun, despierta por favor.

-¡!

Alibaba despertó muy sorprendido en la mañana del Sábado, aún era muy temprano para despertarse pero la noche anterior no pudo conciliar el sueño. Todo debido a lo que ocurrió en casa de los Ren.

¿Ya notaste todo lo que estas causando?

No podía sacarse las palabras de esa mujer.

Decir que estaba confundido era poco, de verdad que no entendía nada, se suponía que nadie de la actualidad tenía un mínimo recuerdo sobre lo que había pasado en su vida anterior. Pero estaba bastante seguro que quien le había hablado en la casa de Kouen había sido la misma Gyokuen Ren que conoció en el pasado. Pero eso era todavía más extraño, después de todo ¿no se suponía que la emperatriz de Kou estaba poseída por el espíritu de Arba?

De haber reencarnado, esa posesión ya no debía de existir, o al menos eso era lo que él creía. Desde el momento en que conoció a la mujer, le dio la impresión de que no era precisamente una persona amable, pero tampoco creyó que volviera a estar poseída por Arba.

¿Era eso posible al menos?

No lo entendía, pero ahora lo que más le preocupaba era lo que le había dicho.

¿Qué se supone que estaba causando? ¿Qué se suponía que estaba pasando con el destino? ¿Y a que se refería con eso de que debía de cumplir con la promesa?

Sus recuerdos no ayudaban nada, por más que se esforzaba, lo único que podía era recordar lo que ya sabía, cosas acerca de su antigua vida, como su niñez, algunas de sus aventuras, su romance con Sinbad… pero no podía recordar nada más.

Se preocupó. Ahora que lo pensaba un poco mejor, había ocasiones en que le llegaban recuerdos de lo más extraños, sabía que eran algo impactantes, pero lo malo es que después de que tenía estos recuerdos, al final ya no podía recordar nada.

El ultimo que tuvo ocurrió después de que Sinbad y el hablaran en la fiesta.

Su teléfono sonó espantándolo y sacándolo de sus pensamientos, se sorprendió al ver que el número era de cierto pelirrojo.

Ya se le había olvidado que la noche anterior salió corriendo de la casa del mayor sin decirle nada, por suerte, se le había ocurrido mandarle un mensaje diciéndole que había ocurrido una emergencia con su padre y que por eso se retiró sin avisar.

Se sentía culpable de mentirle al pelirrojo, pero decirle sus verdaderos motivos era una locura.

-¿Kouen? –contesto.

-Buenos días Alibaba.

-Buenos días.

En realidad estaba un poco nervioso, realmente esperaba que Kouen hubiese creído el mensaje que le mando.

-Ahora quiero que me digas los verdaderos motivos por los que te fuiste anoche.

Muy bien, parecía que no le había creído. Pero no podía delatarse, debía de decir algo lo suficiente convincente.

-Te dije en el mensaje que mi padre había tenido una emergencia y me llamo de urgencia para que regresara a la casa.

Escucho del otro lado como el hombre suspiraba.

-¿Esa mujer te dijo algo malo?

No había que ser adivinos para saber que "esa mujer" era Gyokuen. Y si, había sido ella quien le había dicho algo, algo que en realidad no podía tomar a la ligera, pero aunque la mujer le hubiese dicho algo no era como si se fuera a poner a explicarle a Kouen lo que era.

-No sé qué te hace suponer que me haya dicho algo, ella y yo ni siquiera nos conocemos y apenas si hablamos anoche.

-…

Por el silencio que se formó, el rubio se dio cuenta que el otro trataba de encontrar la mentira en sus palabras.

-Está bien, ¿estás en tu casa?

-Sí, claro.

-entonces pasare por ti en una hora, iremos a desayunar algo.

-Esta bi-¡espera ¿Qué?!

-ya me oíste, y más vale que no inventes alguna excusa para escaparte.

Sin decir más, el otro colgó. Alibaba miro el reloj y se dio cuenta que casi eran las 8 de la mañana. Vaya, Kouen sí que le había marcado bastante temprano, probablemente se hubiera preocupado un poco por la llegado de su tía y la forma en que él se fue.

Aunque realmente no tenía ganas de hacer nada, tomo un baño y se arregló, justo como había prometido, Kouen llego exactamente una hora después.

-Espero que no hayas comido nada mocoso.

-Claro que no ¡Y no me digas mocoso!

-claro, ahora súbete.

Hacia donde lo estaba llevando Kouen era todo un misterio, pero en ese momento no tenía ni siquiera el suficiente interés para preguntar, después de las palabras que le había dicho Gyokuen toda su cabeza era un lio.

Se dedicó a observar el paisaje por la ventana, ahora que recordaba, había tenido un extraño sueño antes de despertarse, pero no podía recordar bien sobre que trataba.

Su vista no se despegaba de la ventana y para su sorpresa, el paisaje que veía a través del cristal comenzó a cambiar. Los edificios y pequeñas casas poco a poco desaparecían y dejaban apreciar un bello paisaje, los árboles y plantas cubrían todo el lugar, como si siempre hubieran estado en ese lugar.

No tuvo tiempo de procesar todo lo que veía, cuando noto que mientras más avanzaban ellos en el camino, las plantas comenzaban a quemarse, era como si estuvieran siendo alcanzados por algo que las quemaba, no pudo evitar mirar el cielo a través de la ventana y vio que del cielo bajaba algo oscuro, parecía una masa enorme negra de la que sobresalían diversos tentáculos.

¡Ill Ilah!

Por la impresión salto sobre su asiento, alertando a Kouen quien lo observo preocupado.

-¿Qué pasa?

-¡Kouen allá afuera…

Pero el chico callo al notar que a través de la ventana del vehículo se volvía a mostrar el paisaje de la ciudad.

-¿Pasa algo?

-No…

Ya no dijo más, toco su frente con su mano, talvez el solo dormir unas pocas horas le había afectado más de lo que creía.

El pelirrojo no le dijo madamas, pero pudo notar que Alibaba definitivamente no se encontraba bien.

Cuando el rubio menos se dio cuenta, su acompañante se detuvo en un pequeño restaurante, se veía cómodo y agradable, ambos entraron y tomaron asiento en una pequeña mesa, los atendieron rápidamente y el solo pidió algo de fruta y café.

-tsk, me da hambre solo de ver lo que pediste, sé que te gustan las cosas dulces así que pide lo que quieras.

-No tengo mucha hambre, esto será suficiente.

Kouen lo miro fijamente por unos minutos, minutos en los cuales Alibaba ni siquiera se dio cuenta de esto. Aun pensaba en lo que había visto o más bien "alucinado". Cuando por fin les llevaron lo que habían pedido ambos comenzaron a comer, lo hicieron en silencio.

Mientras Alibaba comía dio un vistazo rápido a Kouen quien se veía bastante concentrado en lo que comía, y de alguna forma agradeció que el pelirrojo no estuviera insistiendo en que le dijera que ocurría, ya que, aun cuando se lo preguntara, él no lo diría. ¡Era una locura!

Aun en su letargo, escucho unas voces que le sonaron increíblemente familiares, y cuando busco con su mirada por el lugar, se sorprendió al ver, que la cafetería en donde estaban había cambiado, ahora se veía idéntica a una de esas tabernas que había visitado en su vida pasada. Las mesas, las personas y sus ropas, todo era exactamente igual.

¡Pero eso era imposible!

Regreso su vista a su mesa y a Kouen para comprobar que no había enloquecido y cuando volvió a mirar alrededor del lugar, todo había vuelto a la normalidad.

Eso era extraño, era MUY extraño.

Toco su frente para comprobar si no tenía fiebre, ya que solo a eso se podía explicar esas alucinaciones. Debía regresar a su casa a descansar.

Estaba tan concentrado en sus pensamientos, que no se dio cuenta de la mirada de molestia y preocupación que tenía el mayor.

-Si lo que quieres es fingir que de verdad no te pasa nada, lo estás haciendo muy mal.

-¡!

-Es obvio que algo malo te ocurre, así que solo dilo.

La boca de Alibaba se abrió, pero se cerró rápidamente, era imposible que le dijera al mayor lo que verdaderamente le ocurría, ni siquiera él estaba seguro de lo que había ocurrido. Pero era obvio que por ese día lo mejor era que se quedara en casa descansando. Estaba preocupado por lo que le había dicho Gyokuen, y esas alucinaciones no estaban ayudando en nada.

-Lo siento, no es nada por lo que debas preocuparte.

-Si tiene que ver contigo, es obvio que me preocupara.

Alibaba alzo su mirada sorprendido, era increíble lo sincero que era ese hombre con él. No sabía porque, pero algo cálido invadió su pecho.

-Yo… lo siento, pero por el día de hoy creo que será mejor que me quede en casa.

El otro no le respondió nada, pero después de pagar, lo llevo a su hogar.

Agradecía que al menos el mayor no se hubiese puesto necio. Durante el viaje de regreso, Alibaba evito ver por la ventana. Kouen lo acompaño hasta la puerta de su hogar en donde los dos se miraron por unos instantes, instantes en los que el mayor pudo notar claramente la preocupación en el chico.

-Bueno, muchas gracias por traerme y perdón por la molestia

El rubio hizo una reverencia y abrió la puerta de su casa, sin embargo, antes de entrar fue detenido por la mano de Kouen, quien lo sujeto firmemente.

-Ya basta de estas tonterías ¡dime qué demonios te ocurre!

El pelirrojo se veía bastante exaltado.

-N-

-¡Ni se te ocurra decir que no es nada! Has tenido un rostro que dice preocupación para cualquiera que te vea, así que solo dime que te ocurre – esta vez las dos manos del mayor se posicionaron en los hombros del chico – Alibaba, tienes una fortaleza que es digna de admirar, pero es en ocasiones como estas en las que deberías de confiar en mí.

-… ¿Por qué?

-¿Qué?

-¿Por qué debería decírtelo? – Esta vez el chico ya no se esforzó en ocultar su tristeza – Lo que sea que te diga no lo vas a entender.

-¿Cómo puedes estar tan seguro de eso?

-¡¿Por qué nadie lo entendería?!

El grito que soltó Alibaba esta vez fue acompañado por unas lágrimas.

-¡Ni siquiera yo entiendo claramente que es lo que ocurre! Esto no se trata sobre si me quieres o si yo te quiero, simplemente jamás lo comprenderías, lo primero que pensarías es que me estoy burlando de ti o que es simplemente una excusa para alejarme de ti.

Kouen se sorprendió un poco al ver la desesperación en los ojos del chico

- Kougyoku también me ha pedido que le cuente, pero sé que nada bueno saldrá de eso. ¡Al principio no me importaba! Al principio pensé que era algo bueno, pero ahora, pero ahora…

Ya no pudo continuar debido a que sintió que el mayor lo jalaba hacia él y de pronto se vio rodeado por los brazos del pelirrojo.

Kouen no sabía que decir, lo que fuera que le estuviera ocurriendo a Alibaba, sin duda lo tenía bastante estresado, lo que menos quería era verlo de esa manera, pero era obvio que el chico no le diría nada hasta que el mismo no supiera como controlar la situación.

Pero se sentía mal, quería que Alibaba confiara en él, quería que se diera cuenta que aunque fuera solamente para escucharlo el estaría para él.

Alibaba se sorprendió por no querer alejarse del mayor, pero realmente necesitaba algo de consuelo, se sentía triste, no entendía lo que ocurría, la aparición de "Arba" realmente le había preocupado. Nunca había tenido alucinaciones de la manera en que las había tenido en ese día, generalmente sus recuerdos llegaban como oleada cuando conocía a una persona y de ahí en adelante se presentaban en forma de sueños. Pero nunca en forma de alucinaciones. Al menos por unos momentos ya no quería pensar en eso, por lo que se permitió disfrutar del abrazo del mayor.

-¿Alibaba?

Una voz ajena sorprendió a los dos, ambos voltearon y Alibaba al ver quién era el que lo llamaba no pudo evitar alejarse bruscamente del pelirrojo. Frente a ellos estaba Sinbad.

-¡Si-Sinbad!

El nombrado primero los observo un poco sorprendido, pero después su mirada se volvio molesta hacia el pelirrojo.

-¿Qué hace aquí señor Ren?

El tono de voz de silbad era bastante despectiva.

-Nada que usted deba saber.

Pero obviamente Kouen no se iba a dejar amedrentar.

La mirada de Sinbad ahora se había vuelto amenazante, aun así Kouen no se veía perturbado por esto. El ambiente se había vuelto bastante pesado para el menor, sabía que ninguno de los dos eran personas violentas, pero en ese momento realmente sentía que a cualquier mínima ofensa verbal, estos dos hombres se golpearían.

-¿A qué… a que has venido Sinbad? – pregunto el rubio decidido a romper el ambiente.

El nombrado dirigió su vista hacia él y su semblante cambio a uno más amable.

-Había algo de lo que debía platicar contigo – miro nuevamente a Kouen – en privado.

-Claro, por favor pasa.

El peli morado paso a la casa y nuevamente quedaron solos en la puerta Kouen y Alibaba. El menor iba a volver a despedirse del otro, pero cuando vio su rostro, noto una obvia mueca de molestia.

-¿Estás enojado?

-Claro que lo estoy, pero es obvio que eso no te incumbe ya que podrás pasar tiempo con ese sujeto.

Sin decir más, Kouen se alejó de Alibaba y se retiró.

El rubio se deprimió un poco, sabía que Sinbad los había "interrumpido" de alguna manera. Aun así, y a pesar de que en otro momento estuviera más que feliz por la visita de Sinbad, en esta ocasión se sentía un poco "incomodo".

Entro a su casa y encontró al mayor sentado en el sofá, se había preparado un té.

-Disculpa la molestia Sinbad, ¿en qué te puedo ayudar?

Sinbad alzo su mirada y su expresión cambio a una de ¿tristeza? Alibaba no lo podía identificar bien.

-Alibaba – dijo mientras el chico se sentaba en el sofá enfrente de él – yo sé que… no tengo derecho de decirte nada acerca de tus relaciones personales después de la última discusión que tuvimos en mi casa, pero… ¿tú y Kouen tienen una relación?

Alibaba se sorprendió por la pregunta, era obvio que Kouen si consideraba que tenían una relación, después de todo aun recordaba la manera en que quería presentarlo enfrente de su tía.

Pero ¿y que pensaba él?

-… ¿a qué viniste Sinbad? No creo que sea por mis relaciones amorosas ¿cierto?

Sinbad se sorprendió un poco por el tono cortante en que le hablo el menor, aun así suspiro, era cierto, no había ido por eso, aun así… de alguna manera si tenía que ver.

-Alibaba, lamento haberte dejado plantado ayer.

-¡! No… no te preocupes – trato de sonreír – en realidad estuve muy ocupado el día de ayer.

El rostro de Sinbad indicaba tristeza, Alibaba pensó un poco y recordó que Sinbad le había dicho que no iba a poder verlo debido a una emergencia.

-Sinbad ¿está todo bien?

No importaba lo confundido que lo hiciera sentir Kouen, ni el que a veces le molestara un poco la forma en que Sinbad exigía explicaciones. Aun así, el cariño que sentía por él era verdadero, y si algo lo ponía triste, a el también le preocupaba.

"Si tiene que ver contigo, es obvio que me preocupara"

Movió la cabeza, no era momento de recordar su plática con Kouen.

-Lo lamento Alibaba, sé que he sido un poco molesto últimamente, primero te molesto acerca de mi matrimonio, y ahora… ahora trato de buscar consejo y refugio en ti.

-¿eh? ¿De qué hablas?

-Alibaba… Jafar, Jafar se está muriendo.

Una oleada fría recorrió a Alibaba desde la punta de sus pies hasta su cabeza.

-¿Q-que?

-Está enfermo, desde hace unos años lo está, sin embargo el siempre dio lo mejor de sí mismo para el tratamiento, sin embargo de unos meses para acá, el tratamiento no parece estar dando resultado, el doctor dijo que la única opción es operarlo, sin embargo hay un gran riesgo, y Jafar no lo quiere hacer.

-¡! ¡Pero Sinbad, tú debes de hablar con él!

-¡Ya lo he hecho! Pero el… él no quiere – el rostro de Sinbad se llenó de desesperación- no importa lo mucho que hable con él, el simplemente dice que ya está cansado de esta vida… él no me quiere ver, en estos instantes tu padre está con él tratando de hacerlo entrar en razón, hace poco tuvo una recaída y está internado.

Todo lo que haces para seguir el destino está saliendo mal, todo lo estas desbaratando

Por alguna razón esas palabras regresaron a él. Pero no… era imposible, aun así… no se quitaba esa horrible sensación de su pecho.

No sabía qué hacer ni que decirle al mayor, sentía como si cualquier cosa que dijera mal solamente le provocaría más pesar, lo único que se le ocurrió fue acercarse a él y abrazarlo, al menos de esa forma quería hacerle sentir su apoyo.

Era cierto que él estaba muy triste y desilusionado cuando se enteró que Sinbad le propondría matrimonio a Jafar, pero nunca, NUNCA, le deseo algún mal al peliblanco.

-Alibaba… por favor… quédate conmigo – Sinbad se separó un poco del cuerpo de Alibaba – por favor – y sin más lo beso.

El cuerpo del menor se quedó rígido ante el contacto, su cabeza quedo completamente en blanco y ni siquiera sintió cuando el mayor introdujo la lengua en su boca. Por alguna razón, sintió como si algo dentro de su pecho de rompiera.

Era demasiado extraño.

Y de pronto, se dio cuenta, que ya no estaban en su casa, ahora se encontraban en el palacio de Sindria, enfrente de todos los generales de Sinbad.

Ah, era cierto, habían acabado de decirles acerca de su compromiso y Sinbad para corroborar a sus generales (principalmente a su maestro) de sus intenciones con el muchacho, había decidido besarlo enfrente de ellos. Todos se sorprendieron al momento, después las chicas presentes se sonrojaron y lanzaban gritos agudos, mientras que los hombres animaban a Sinbad a hacer aún más cosas.

El por la sorpresa no pudo evitar sonrojarse y dirigir su vista hacia los generales y después paro en Jafar. El peliblanco los observaba con una dulce sonrisa, sin embargo él pudo notar una extraña y profunda tristeza en sus ojos.

Jafar estaba triste. Porque el quería Sinbad.

No. Jafar amaba a Sinbad.

Probablemente casi con la misma intensidad en que él lo hacía.

Y casi como si eso le hiciera daño, recorrió su mirada nuevamente hacia Sinbad, quien le seguía besando con suavidad y dulzura. Recalcando los sentimientos que profesaba hacia él.

Pero noto que atrás del rey de Sindria había alguien. Era Kouen, no el Primer príncipe imperial Kouen Ren, era Kouen Ren, dueño de las empresas Kou, hermano de Kougyoku, y el hombre que le había dicho que haría que se enamorara de él.

-¡!

Un repentino impulso hizo que Alibaba empujara con fuerza a Sinbad para que se alejara de él y para su sorpresa se vio a si mismo frotando sus labios como si quisiera borrar la sensación de los labios del pelimorado en los suyos.

Alzo la mirada hacia el hombre, no estaban en Sindria, estaban en su casa.

El pelimorado se sorprendió por el rechazo, pero después como si se diera cuenta de lo que había acabado de hacer, su cuerpo tembló un poco y tapo su boca con una de sus manos, mientras sus ojos mostraban un gran desconcierto.

-Lo siento Alibaba, yo de verdad… lo siento mucho.

El pelimorado no dijo más y salió rápidamente de la casa de los Saluja.

El menor por su parte cayó sobre sus rodillas y sintió unas inmensas ganas de llorar. ¿Qué diablos se supone que estaba pasando?

-Pobrecito, ¿no era eso lo que querías?

La voz de Gyokuen/Arba llego a sus oídos, seguido de unas burlonas risas.

-Eres tan tonto pequeño, ¿aún no te has dado cuenta de lo que pasa?

-Cállate – dijo en voz baja

-¿Aun no te das cuenta de todo lo que estas arruinando?

- Cállate – repitió el chico mientras se tapaba sus oídos, como si con eso pudiera evitar escucharle.

-¡¿Ya te diste cuenta que la única persona que no está cumpliendo su promesa eres tú?!

-¡Cállate!

Esta vez el grito de Alibaba fue acompañando de lágrimas y una enorme desesperación. No entendía nada de lo pasaba, ¿Qué significaban esas imágenes que había visto? ¿Por qué Arba estaba en ese lugar?

Como si no pudiera soportar más la presión por todo lo que había pasado, cayo desmayado en el suelo de su casa.

Tonto, tan tonto, Alibaba Saluja, el único que quiso que las cosas fueran así fuiste tú, y ahora eres tú el que está tratando de destruirlo.

Fue lo último que se escuchó después del desmayo de Alibaba.

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Se encontraba en un cuarto blanco, no sabía en donde estaba, pero estaba seguro de que ya había estado antes en ese lugar. Camino por el lugar, todo era tan blanco que no tenía idea de si pudiera llegar a algún lugar, pero algo le decía que tampoco debía quedarse parado.

Cuando visualizo a alguien a lo lejos, apresuro aún más sus pasos, la persona que se veía a lo lejos tenía un brillante cabello azul el cual estaba atado en una bella trenza, su ropa se veía como la que usaban en su vida pasada. Cuando este volteo hacia él, sintió una inmensa paz en su corazón, aunque no sabía exactamente el porqué.

La persona enfrente de él era joven, aun sin acercarse totalmente se dio cuenta que era más alto que el, y eso de alguna forma le irrito, no solo su cabello era azul, también lo eran sus ojos, los cuales se veían claros y llenos de bondad.

-Hola Alibaba-kun

Se sorprendió por el saludo, pero no sintió miedo ni mucho menos inseguridad.

-H…hola

Dijo con una torpe sonrisa.

-eh… ¿Quién… eres?

No sabía porque, pero tenía la sensación de que debía saber quién era el chico peliazul, y al ver la mirada de sorpresa que se dibujó en el rostro del chico y luego de ver la triste sonrisa que puso, se dio cuenta que definitivamente debía de saber quién era el chico.

Pero realmente no tenía ni la más mínima idea.

-Eso no es importante ahora Alibaba-kun – le contesto de forma condescendiente el peliazul. – es más importante el saber qué haces aquí.

-Yo… no lo sé.

-Jejeje, yo creo que si lo sabes, pero aun no has sabido darte cuenta.

"Darme cuenta".

No pudo evitar recordar lo que le había dicho Gyokuen en su encuentro, parecía que lo que fuera que estuviera pasando en su vida, era principalmente porque el "no se daba cuenta" de lo que pasaba.

-No, no lo sé, pero algo me dice que tú podrás ayudarme.

El chico de la trenza le sonrió dulcemente.

-Eso dependerá de que tanto estés dispuesto a aceptar Alibaba-kun.

-¿Aceptar?

-Sí, cualquier persona puede leer todos los libros de ciencia del mundo, pero al final, es esa persona la que acepta en que creer y eso lo decide en base a los beneficios que los conocimientos proporcionan ¿cierto?

-mmm – Alibaba quedo un poco confundido.

-no te preocupes, no es como si tu tuvieras que leer todos los libros de ciencias, simplemente vas a saber la verdad, pero eso es aún más difícil de aceptar.

-¿la verdad? ¿Verdad sobre qué?

-No lo sé, eso me lo tienes que decir tú.

El rubio nuevamente no entendía, sabía que ese chico no era peligroso y mucho se estaba burlando de él, ¿pero de que verdad hablaba?

-¿Acaso hablas sobre la verdad de porque Arba está controlando a Gyokuen?

-mmm no, esa información es solo parte de la verdad.

-entonces no tengo idea de que hablas.

-mmm, bueno, entonces si quieres hablemos de otra cosa. Dime ¿Cómo te va en el amor?

Ese había sido un gran cambio de tema, ¿eso que tenía que ver?

-eh, bueno, no sé qué quieras saber exactamente – dijo un poco nervioso

-Dime ¿estás enamorado de alguien?

Alibaba se quedó callado unos segundos.

-Estoy enamorado de Sinbad.

-¿enserio? Pero creo que dices eso porque aún no has despertado.

-¿Qué?

Esa conversación era un poco extraña ¿despertar? ¡Ah! ya entendía, eso era un sueño ¿cierto?

-está bien, está bien, ¿Qué cosas hablas con Sinbad?

-mmm, bueno, no hablamos de muchas cosas en realidad, desde que lo conozco él siempre se encuentra muy agitado en su trabajo, a veces nos reunimos y el me platica sobre cosas de su trabajo y preguntas por cosas de mi escuela… - por alguna razón se sentía un poco triste – pero antes no era así, cuando nos conocimos en nuestra vida pasada, él siempre me platicaba sobre las aventuras que tenía, los lugares que había conocido, yo también le contaba sobre todo las aventuras que tenía.

-jejeje, eso suena divertido, y dime ¿qué lugares visitan o les gustan?

Una melancólica sonrisa apareció en el rostro del rubio

-Generalmente siempre nos vemos en mi casa, alguna veces caminamos juntos una parte del camino hacia la escuela, en últimas instancias hemos ido a unos bellos restaurantes, pero es muy raro que nos podamos encontrar… antes era tan diferente, el, al ser el rey tenía grandes responsabilidades, pero también se daba tiempo para que ambos fuéramos a los alrededores, había ocasiones en que me llevaba a otros reinos y ahí explorábamos los lugares, era realmente divertido – termino con una sonrisa.

-Oh, entonces dime ¿Cómo fue te enamoraste de él?

-Bueno… cuando conocí a Sinbad en mi vida pasada al principio comenzó como admiración, él era realmente una persona increíble, confiable, era alguien en quien yo aspiraba a ser, después me empecé a hacer más cercano a él y fui notando esos pequeños detalles que nadie más notaba, y cuando menos me di cuenta ya ambos nos habíamos vuelto confidentes uno del otro, y pocos meses después me di cuenta de que ya estaba demasiado enamorado de él.

-… ¿Y cómo te enamoraste actualmente de Sinbad?

Alibaba abrió sus labios, pero nada salió de ellos, casi como si se sorprendiera por lo que habia pasado, Alibaba volvió a abrirlos, pero nuevamente nada. ¿Cómo se había enamorado del Sinbad actual?

El peliazul frente a él, no quitaba su mirada amigable, después de ver que no obtendría ninguna respuesta del chico, asintió ligeramente.

-Alibaba-kun, ¿Ya sabes cuál es la verdad que debes saber?

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En la oficina principal de empresas Kou, se encontraba el dueño de esta caminando de un lado a otro enfrente de su escritorio, como si de un león enjaulado se tratara.

Estaba enojado, no, estaba más que eso, estaba completamente furioso, a pesar de todo lo que había intentado para hacerle ver a Alibaba sus intenciones acerca de él, le enojaba ver como el pelimorado aún le afectaba.

Había notado que no sería fácil enamorar a alguien que ya estaba enamorado de alguien más, pero aun así lo intento, porque el rubio no era como las demás personas, era alguien inteligente, interesante, bello, inocente y un poco torpe e ingenuo, pero al mismo tiempo tenía un enorme corazón, lo quería a su lado, ni siquiera sabía en qué momento exacto se había enamorado del chico, pero ya no había marcha atrás, por eso mismo se había sentido terrible al darse cuenta que a pesar de que Alibaba no mostraba rechazo por sus avances, aun parecía bastante prendado de Sinbad.

Y eso le molestaba, le molestaba demasiado. Casi sentía que algo dentro de él ardía con tan solo pensar que a Sinbad si le contaría lo que le ocurría y la razón de sus preocupaciones, mientras que a él lo dejaba fuera de todo eso.

El había aceptado que las cosas serían así al principio, pero no contaba con que cada vez que estaba cerca del chico, más ganas tenia de saber cosas de él.

-¿Por qué debería decírtelo? Lo que sea que te diga no lo vas a entender.

Esas palabras no había podido sacárselas de su mente, se sentía tan impotente de no poder ayudar al chico que quería. Pero le dolía aún más ver que Alibaba aún no confiaba lo suficiente en él. Y por alguna razón comenzaba a pensar que aun cuando él y el rubio pudieran formar una "relación" siempre estaría presente Sinbad en el corazón de Alibaba.

Si Alibaba tuviera la oportunidad de estar con Sinbad, ¿el rubio la tomaría? No quería responderse eso.

El sonido de su celular lo saco de sus pensamientos y se sorprendió al notar que quien le llamaba era justamente el causante de su enojo.

-Bueno.

-hola Kouen.

La voz de Alibaba sonaba calmada y serena, ya no tenía ese extraño tono que tenía en la mañana cuando le hablo y cuando desayunaban.

-¿Qué pasa?

-… Discúlpame Kouen, pero ya no podremos vernos.

-¿de qué rayos hablas?

-Esto no es justo para ti Kouen, sé que te has esforzado mucho en esto, has sido tan amable que no me has forzado a nada y eso solo me hizo darme cuenta de que soy demasiado injusto contigo, yo te dije que al final el único que saldría lastimado serias tu… pero quiero parar esto antes de que eso ocurra.

No entendía lo que le estaba diciendo el chico.

-¿estás diciendo que esto ha resultado una molestia para ti?

Aunque hablaba sin titubeos, en realidad tenía una terrible presión en el pecho.

-no, nunca lo fue… pero no puedo enamorarte de ti en este momento.

Una terrible cólera comenzó a emerger en el pecho del pelirrojo.

-¡al menos ten el maldito valor de decírmelo a la cara!

-…

Al ver que no recibía respuesta del menor, paso su mano por su cara para tratar de disminuir un poco el enojo que sentía.

-¡Haz lo que quieras entonces!

Lo único que se escuchó después de eso fue el sonido del celular de Kouen impactándose con el suelo.

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En su casa, Alibaba, tenía su celular en manos mientras se encontraba sentado en el sofá de su casa.

-Perdón Kouen.

Dijo al momento que pegaba su celular a su pecho.

-Perdón, perdón, perdón, pero tengo que arreglar esto. Ya no puede esperar más.

Dicho eso, Alibaba se levantó decidido y salió de su casa.

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¿Ya les dije que la historia terminara como en 3 capítulos más? ¿No? Mmm ¡Pues se los digo ahora! : )

Jejej muchas gracias por leer el capítulo, siento que es un poco confuso, pero ya pronto se enteraran de que rayos han estado hablando los personajes.

Solo por aclarar: la persona con quien se encuentra Alibaba en su sueño es Aladdin.

¡Nos vemos en el siguiente capítulo!

SALUDOS!