Se Busca Compañero…
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Sin duda no era el ambiente natural de Duncan, estar frente de un par de hombres de traje tratando de negociar con ellos. Era hasta un poco surrealista, pero Duncan ya estaba acostumbrándose, en especial porque veía lo descontentos que estaban, y eso le gustaba mucho.
-… Y eso me lleva al episodio de mi expulsión, en el capítulo número 7 de la temporada todo estrellas – decía Duncan, que prácticamente había memorizado las palabras de Alice, tomo el control remoto de una televisión, sobre un carrito, conectada a un reproductor de DVD con un video que Alice había enviado – como ven en pantalla, hasta mostraron la toma de mi tomando la dinamita, y acaso ¿alguien hizo algo? – Pregunto Duncan – ¿qué equipo de producción sería tan irresponsable para dejar en manos de un menor, un explosivo? Sobre todo si ya tenía un historial de problemas con la autoridad y conducta incendiaria, sin mencionar el acoso psicológico de Chris McClean contra mí – dijo Duncan seguro.
- bien Hijo – dijo uno de los hombres – ya vimos suficiente, y aceptamos el trato, retiramos los cargos a cambio de que esto no llegue a una demanda – dijo uno de los abogados.
- No obstante, tampoco puedes mostrar esa información al público, y mucho menos a la prensa, y claro, aun puedes participar en las producciones de la cadena, pero si te metes con Chris de nuevo, ya no podremos hacer nada – dijo otro abogado.
- No tengo problemas, una temporada más, la cual ni conducirá McClean, y no me volverán a ver nunca más – aseguro Duncan.
- Bien, supongo que eso es todo señor Estévez – dijo el otro abogado extendiendo la mano.
- perfecto, entonces esperare mi liberación – dijo Duncan tomando la mano del hombre y agitándola en señal del acuerdo al que había llegado.
Ambos abogados pusieron sus papeles a sus portafolios y se marcharon, Duncan se sentó en una silla a esperar que un guardia lo condujera de nuevo a su celda, mientras tanto puso sus papeles en orden y guardo la cinta que Alice le había enviado. Y el guardia no tardó mucho en aparecer.
- oye Bob, sabes esta es la última vez que me llevas esposado a mi celda, hasta creo que voy a extrañarte – dijo Duncan al guardia mientras lo esposaba.
Una vez en su celda Duncan vio a su compañero, el cual ni lo miro, pero solo para asegurarse a penas se fue el guardia. Duncan saco de debajo su de su almohada una barra de cereal de Soya, que Alice le envió también. Duncan mordió un poco de la cobertura de chocolate.
- oye amigo ¿quieres? – ofreció a su compañero de celda.
Su compañero lo miro y prácticamente le quito el dulce de las manos, y se lo trago. Luego miro hacia sus pantalones, dudoso. Duncan entonces se relajó. Entonces Bob el guardia se acercó.
- Duncan Estévez ven aquí – lo llamo.
Duncan entonces fue. Procedimiento de rutina, sería liberado al día siguiente. Obviamente por ser la cárcel y no estar en el protocolo, no contactarían a sus padres, pero le darían una llamada. Hizo el reconocimiento de sus pertenencias entre otras cosas. Al día siguiente sería liberado.
Y tras la primera noche de sueño más o menos tranquilo que tuvo desde que llego a la prisión, se dio el lujo de faltar al desayuno, y las 9 en punto de la mañana salió de su celda sin el mameluco naranja, sino con su ropa de siempre, su camiseta de calavera, sus zapatillas rojas estilo urbano, todo. Fue conducido por Bob el guardia hasta la puerta.
- Espero no verte por aquí de nuevo, chico – le dijo.
- yo también Bob – dijo Duncan.
Duncan iba con su equipaje en el hombro. Y no creyó sentirse tan bien cuando cruzo ese umbral, aquella puerta reforzada de acero, se abrió para que él saliera.
Y la primera vista que su libertad le concedió fue un estacionamiento casi vacío fuera de la cárcel, nadie cerca, excepto un auto, un viejo Nisan, color negro, donde alguien esperaba por él. Duncan sonriente se acercó al auto, golpeo la ventanilla del conductor y esta se bajó.
- Al fin nos conocemos – le dijo Duncan a la chica que tenía en frente.
- ¿vas a quedarte ahí, o vas a subir al auto? – dijo Alice desafiante y desinteresada.
Entonces Duncan dio la vuelta, y se acercó a la puerta del copiloto la abrió, arrojo sus cosas al aparte trasera y se sentó, cerró la puerta y Alice arranco.
- ¿puedo preguntarte algo? – Dudo Alice en lo que Duncan miraba los desgarrados Jeans de la chica.
- claro – dijo este con nerviosismo, pues estaba al lado de una chica agradable a la vista, después de algunos mese de solo ver hombre feos, y a pesar de ya haber sufrido lo mismo en el reformatorio, el trauma de su compañero de celda afecto su hombría, así que quizá tenía las hormonas algo revueltas.
- ¿no había alguien más que te recogiera?, por ejemplo tu mamá, o un amigo, quizá hasta una de tus ex novias – planteo ella, entonces noto que le miraba las piernas – y por favor mira a otro lado o te dejo aquí mismo – condiciono más severa.
- Perdona – tuvo que disculparse – no he visto a una chica de carne y hueso en algún tiempo – se explicó con desinterés – y no, no había alguien más, mis viejos amigos son mala influencia y no quiero volver a la cárcel; o sino son dementes participantes de reality de los cuales no sé nada desde que me encarcelaron; además quiero sorprender a mi mamá, y molestar a mi papá – dijo con mucho resignación, pero una sonrisita malévola afloro al final.
- y bien ¿A dónde quieres que te lleve? ¿A tu casa, a comer algo, o no sé? – cuestiono Alice mientras ya entraban a la ciudad.
- a comer algo decente, primero – respondió Duncan.
- Conozco una cafetería de camino, supongo que ahí podremos hablar, y luego te llevare a casa – dijo Alice.
- perfecto – dijo Duncan sonriendo.
- no me sonrías así – pidió Alice incomoda.
Y así comenzó un incómodo silencio. Duncan sabía muy bien que no estaba dando una buena primera impresión, la chica que tenía al lado lo había liberado de la cárcel, y eso no era poco. Entonces se dio cuenta de que estaba actuando del mismo modo en cual actuaba cuando Courtney se ponía mandona con él en la primera temporada del show. Sí, eso no era bueno, en especial porque él no sabía nada de ella, hasta donde sabía ella lo suficientemente inteligente y malvada como para haber logrado que abogados profesionales retiraran la demanda contra él, pero – en ese Momento Alice puso música para hacer menos incomodo el silencio – ella oia a Sex Pistols – Y paro limpiamente en un alto, y tratando de alcanzar a ver el semáforo, Alice deslizo el cuerpo hacia delante dejando a Duncan ver que en la parte de atrás de su chaqueta había un cráneo que se le hacía familiar, sí lo había visto en una película, y lo recordó, era el que aparecía en el afiche de Baños Sangrientos 3. Eso solo hizo que Duncan quisiera verla un poco más, pero claro Inteligente y malevola, gustos en común con él. Entonces ya no quiso verla, pues se dio cuenta, ella parecía una fusión entre Courtney y Gwen. Esa idea lo hizo temblar, y también le hizo recordar viejos resentimientos.
Tras ver los videos de la temporada Todos Estrellas que Alice le había enviado, Duncan pudo ver sus errores, en primera. Courtney al parecer tenía una fijación por los tipos que primero le parecían cavernícolas, y eso era lo único que explicaba que ella hubiera terminado con Scott. Y por otra parte, Gwen al parecer no terminaba de corresponderle sus sentimientos, y claro, por alguna extraña razón no todo lo que ella y Courtney tenía en común, era él. Así que actuó como un idiota, y de hecho le dolía quizá más que Gwen no hubiese ido a verlo a prisión, hasta Owen fue a verlo, pero ni rastro de Gwen. Entonces Alice detuvo el auto.
- listo, a comer, espero que tengas dinero – dijo estacionando el auto y apagando la música.
- tengo 20 dolares, creo que es suficiente, si quieres te invito algo – ofreció Duncan.
- no te molestes por mí, solo deja de mirarme de ese modo, está comenzando a asustarme – dijo Alice – y por cierto, si llego asustarme te dejare sin la posibilidad de dejar descendencia en este mundo – amenazo con una calma que resulto más intimidante que si hubiera sido agresiva.
- lo siento, pero las únicas chicas que he visto en todo este tiempo fueron chicas en una pantalla, y creo que lo entiendes ¿no? – trato de explicarse Duncan.
- necesitas un licuado de soya, yo invito, si eso te calma – dijo ella entrando en la cafetería.
Pero reconociendo esa preponderancia arrogante como el lado Courtney de Alice, Duncan se decido por otra estrategia.
- mejor deja de hablarme con ese tono dominante, tengo las hormonas tan revueltas, que créeme que no ayuda – se sinceró – y de verdad quiero ser decente – agrego.
-de acuerdo, lo siento – se disculpó Alice – supongo que me gusta tener el control, y olvide que tú tienes un problemas con la autoridad, quizá peores de lo que considere – dijo en un tono ligeramente más amistoso y ambos entraron a la cafetería.
Duncan gasto sus veinte dólares en tocino, panqueques y demás, mientras tanto Alice solo se sentó ahí tranquila a acompañarlo, apoyándose sobre un codo.
- Así que – Duncan decido romper el silencio – ¿Alice Cooper? – cuestiono Duncan.
- te dije que no te burlaras de mi apellido – protesto ella pero levemente – en mi defensa, mi madre no sabía quién es Alice Cooper, hasta que compre uno de sus discos – conto ella.
- Bueno, ahora dime ¿por qué necesitas tan desesperadamente un compañero como para sacarme de prisión? – pregunto.
- eso no te lo puedo responder, no por ahora, es demasiado personal – dijo Alice.
- No comiences con los secretos, vamos a ser equipo ¿no? – cuestiono Duncan.
- bueno, es cierto debe haber cierto nivel de confianza – analizo ella – ¿qué te parece un juego? – propuso ella.
- ¿un juego? – cuestiono Duncan.
- es un gran juego, se llama, irónicamente "Se busca Compañero" – dijo Alice.
- ¿Qué Demonios? – siguió cuestionando Duncan.
- Es un juego basado en una comedia europea poco conocida de los 70 sobre universitarios que buscaban compañeros de cuarto, solo escucha – explico Alice – piensa en tres cosas que yo no puedo saber de ti, y yo pensare en tres cosa que tú no puedes saber de mí, mientras dure el juego, podemos preguntarnos lo que sea, y contestaremos con la verdad, lo único que no podemos preguntar es acerca de esas tres cosas – explico Alice.
- me dirías lo que sea que pregunte acerca de ti, excepto solo tres cosas, interesante – admito Duncan – aunque suena a verdad o reto.
- la diferencia es que este juego no tiene límite, si no quieres, y si intentas mentir, o no quieres decir algo, debes darme 10 dólares, eso lo hace interesante, así confiaremos mutuamente, y será un gran ejercicio de equipo – agrego Alice.
- de acuerdo – acepto Duncan, de todos modos ya había sido humillado en televisión, sentía que no tenía nada que ocultarle a Alice.
- bien, las tres cosas que no puedes preguntarme son, nada acerca de junio del año pasado, para empezar; lo segundo seria ningún secreto que este guardando por alguien más; y por último, no preguntes acerca de la razón por la que necesito el dinero – dijo Alice – te toca – indico.
- bien, veamos – dudo un poco – numero 1, no preguntes qué paso con el dinero que gane después de esa tontería de Luz, Drama, Acción; numero 2, nada de cuando tení años; y número 3, ningún detalle sobre mi estancia en la correccional – dio Duncan.
- me parece correcto – dijo Alice.
- probemos esto – dijo Duncan algo más confiado.
- adelante pregunta, las respuestas son sin censura – dijo Alice mientras descaradamente robaba la fresa que iba encima de los waffles de Duncan, sin siquiera mirarlo.
- ¿Cómo es tu ropa interior? – pregunto Duncan mirando de nuevo a Alice, con medio cerebro suyo tratando de descifrar que ocultaba bajo la ropa, y la otra mitad arrepintiéndose de aquello.
- ¿enserio? – Cuestiono Alice tranquila pero algo ofendida – ¿de arriba o de abajo? – preguntó resignada.
- ambas – respondió Duncan tratando de mantener la seriedad.
- bien llevo un sosten de color gris, simple, sin encaje, copa entera, pero sin relleno, yo misma se los saco, odio los sostenes con relleno – dijo ella, se detuvo unos minutos para ver la reacción de Duncan, y al verlo desconcertado, siguió hablando – y abajo llevo calzones blancos con encaje, modelos de abuelita, es más cómodo así – dijo Alice sin vergüenza y luego se comió la fresa que se había robado.
- ok, entonces esto va en serio – se admiró Duncan.
- bien, mi turno – dijo Alice con unas sonrisa algo más malévola – ¿alguna vez tu compañero de celda, llego a tocarte, o a verte desnudo? – pregunto Alice.
- no, a suerte – dijo Duncan avergonzado – No tenías por qué preguntar algo así – reclamo.
- al igual que tú no tenías por qué preguntar sobre mi ropa interior, estamos a mano – dijo ella ahora robando del plato de Duncan una papa frita que acompañaba a una hamburguesa.
- Bien – se resignó Duncan, debía admitirlo estaba actuando como un pervertido – ok, creo que sí necesito un batido de soya.
- también funcionaria una ducha helada – le dijo Alice más tranquila, robando otra papa frita.
- ¿y porque comes de mi comida? – pregunto Duncan.
- perdón si te molesta, pero ya me dio hambre, y es anatómicamente improbable que te acabes todo incluyendo los complementos, y no quiero que se desperdicie – respondió.
- No, come si quieres, está bien – dijo Duncan.
Duncan la miraba de nuevo, con más curiosidad que otra cosa esta ves mientras tranquila tomaba su tercera papa frita. No es que Alice fuera mandona y dominante, solo exigía respeto; y de hecho estaba siendo hasta muy paciente con él. Lo único que Duncan seguía sin gustarle es que lo tenía bien controlado hasta cierto punto. Pero por otro lado era agradable de cierto modo.
- si ganamos la temporada – dijo de pronto Alice – repartiremos las ganancias 60-40 ¿está bien para ti, o hay que negociar? – pregunto Alice.
- ¿60 para ti, 40 para mí? – Dudo Duncan – supongo que como tú eres la que va armar la estrategia y me sacaste de prisión es justo – acepto Duncan.
- perfecto, bueno, la audición es en vivo, no es en video, tendremos que hacer cola, pero eso ya el próximo mes, y como es una carrera habrá que correr, y hasta donde veo ese no es tu fuerte – dijo Alice mirando bajo la mesa.
- ¿Cómo que no es mi fuerte? – cuestiono Duncan.
- al ejercitar te concentras muchos en los brazos, y luego en el abdomen, tus piernas son cortas y están delgadas en comparación del resto de tu anatomía – explico Alice – sal a correr en las mañanas, y los domingos y sábados saldrás a entrenar conmigo ¿de acuerdo? – planteo Alice.
- ¿tengo de otra? – acepto Duncan resignado.
- por ahora eso es todo, termina de comer, y te llevare a casa – dijo Alice tranquila y contenta.
- ¿qué pasa? No quieres preguntar nada más – cuestión Duncan, pues Alice se estaba poniendo distante, de cierto modo eso no le agradaba.
- preguntare cuando tus hormonas estén normales, o hayas tomado una ducha fría – respondió Alice.
Duncan sonrió, y no supo porque, quizá era por el alivio de no estar siendo mal juzgado, o quizá porque tenía el estómago lleno de comida que resultaba agradable, o simplemente por gratitud con ella. De vuelta al auto de Alice, Duncan tenía mucho que preguntar, pero Alice fue quien hablo. Se verían el próximo sábado a las 7:30 en un parque cercano para entrenar. Y Claro Alice también le exigió su número telefónico, de su recientemente recuperado celular. Apartando eso Duncan hizo un esfuerzo por no mirar a Alice, no quería volver a darse cuenta de que era linda y pues que era una fémina dominante y misteriosa. No quería que esa perversión involuntaria hiciera que Alice cumpliera sus amenazas, o que la molestaran, él no quería fastidiarla de ningún modo. Quizá temiendo que aquello fuesen sentimientos por alguien que no concia lo suficiente. Como hacía tiempo pasó con Courtney.
Pero al tener el mismo interés en las chicas que aparecían al otro lado de la ventana de aquel auto, entonces se calmó. En realidad Alice solo era una desconocida con quien tenía un contrato, quizá con el tiempo una amiga, pero por el momento, debía antes aprender con quien estaba jugando, pues esa chica no dejaba de ser un enigma.
El auto de repente se detuvo en un lugar que a Duncan se le hizo un poco incómodo reconocer. Había crecido en ese vecindario, y exceptuando que había una nueva parrilla en el patio, y que los vecinos cambiaron su horrible decoración exterior de gnomos de jardín a los flamencos rosa. Todo parecía exactamente igual a como Duncan lo dejo la última vez.
- Residencia Estevez, ya llegamos – anuncio Alice.
Duncan se quitó el cinturón de seguridad y recogió sus cosas del asiento de atrás.
- nos vemos – le dijo a Alice abriendo la puerta.
- No lo olvides, el sábado a las 7:30, no faltes – le recordó en lo que Duncan salía del auto.
- Claro que no, adiós – dijo sintiendo cierto vacío cuando cerró la puerta de aquel Nisán negro, al que no le iría mal una nueva capa de pintura.
A penas Duncan se dio vuelta para ver su casa, Alice arranco y se fue. Duncan camino inseguro por su propio patio, de cierto modo estar en casa no era del todo agradable. Gruño un poco, aunque luego vino una imagen agradable a su mente. Su padre y su disgusto, eso sería tan genial. Sí Duncan era una decepción, que opinaría de verlo en casa, seguro no le gustaría saber que su pequeño "error" había salido libre aun sin abogado. Entonces Duncan vio la nueva parrilla que había en su patio "Así que gastaste tu maldito dinero en una parrilla en lugar de ayudarme, viejo bastardo" pensó. No había duda, estaba lleno de resentimientos contra su padre.
Duncan aun guardaba la llave de la casa, y no tuvo problemas en abrir la cerradura, entonces entro. La sala estaba vacía, pero en la cocina estaba alguien. Duncan entro, y ahí estaba su mamá lavando los platos tranquila.
- Hola mamá – dijo Duncan.
Su madre entonces soltó el plato que tenía en las manos. Luego volteo y vio a Duncan ahí parado.
- Duncan – dijo feliz y corrió a abrazarlo – mi bebe, no puedo creer que estés aquí – dijo esta.
- tranquila mamá, a mí también me da gusto verte – dijo Duncan.
- pero no tenías abogado, no nos notificaron – decía Amelia Estévez, cuando lo noto – no habrás escapado ¿o sí? Duncan – cuestión de pronto.
- No estoy libre, y retiraron los cargos – respondió Duncan orgulloso.
- ¿Cómo? – dudo Amelia, aunque ella misma le había dicho a su hijo que podía.
- Bueno es un poco raro – comento Duncan – respondí a un anuncio de una chica en internet, ofrecía hacer cualquier favor que estuviese en sus capacidades a cambio del compañero adecuado, y como gane ya una temporada de Drama Total, y soy un competidor fuerte ella me quiso de compañero, ella reviso mi caso y encontró fallas técnicas en la demanda de McClean, luego encontró con que denunciar a la cadena, y ellos aceptaron liberarme de cargos si es que no los denunciaba – explicó Duncan
- Wow – se asombró su madre – debe ser una chica muy lista – comento.
- Sí se llama Alice, ella me trajo también, y bueno debo serle fiel a nuestro contrato y la seguiré viendo, quizá te la presente luego, por ahora quiero tomar una ducha, y a propósito ¿Dónde está el viejo? – pregunto Duncan.
- tu padre, fue al supermercado, insistió en hacer una gran parrillada con los vecinos para presumir su nueva parrilla – dijo su madre con algo de molestia – no te preocupes por él, anda sube a tu cuarto, lo deje tal y como lo dejaste – le dijo su madre recuperando el ánimo – que alegría que mi niño haya vuelto a casa – dijo abrazando a Duncan una vez más.
- también me alegra volver mamá – dijo Duncan devolviéndole al abrazo.
Duncan suspiro. Normalmente hubiera protestado en contra del amor de su madre, pero lo necesitaba. De todos modos ella era la única que estaba de su lado. Llego a su cuarto, arrojo sus cosas sobre la cama, busco en su cómoda ropa limpia, se retiró los piercing, y fue al baño para tomar una ducha fría. Y ahí mientras terminaba de calmarse y asearse noto el tatuaje que estaba en su brazo. Ahora que lo veía era bastante feo, y era un tatuaje sobre un tatuaje. Era el dibujo de una calavera deforme en tinta negra, que cubría lo que antes había sido un corazón que decía "Para mi Princesa". Salió de la ducha, se vistió, y fue escaleras abajo, justo a tiempo para oír a su padre enloquecer porque Duncan estaba libre. Fue tan gracioso como Duncan lo imagino. Hasta soltó sus bolsas de supermercado dejando sus filetes caer al piso. Pero no es que fuera un ex convicto, de hecho estaba libre de cargos, no podría echarlo de la casa, no serviría llamar a la policía, no podía ni castigarlo.
Duncan paso la tarde escondido mientras en el patio los vecinos se reunían en su patio. Pero no fue problema su madre le llevo la comida. Duncan en cierto modo tenía cosas que poner en orden, así que estuvo ocupado toda la tarde. La prisión había sido como un balde de agua fría en la cabeza que lo hizo reaccionar. Si cumplía su sentencia al ser liberado tendría suerte de trabajar vendiendo papas fritas, y claro llegaría un momento en el que ni su madre podría protegerlo. Duncan pensaba en esto, y no veía el punto, no quería volver a meterse en problemas, pero también le daba asco convertirse en un adulto hecho y derecho, trabajar ocho horas al día, y ser uno más del montón, había algo maligno en aquello. Estaba confundido, pero si de algo estaba seguro era que debía alejarse de los problemas, no iba a volver a prisión. Cuando cumpliera 21 estaría libre de todos los cargos de delincuencia juvenil, quizá no podría ir a la universidad, pero por primera vez, sentía que podía ser libre.
Después de dar mil vueltas a lo que debía hacer, esa noche Duncan se planteó llamar a Courtney, tenía un asunto pendiente con ella, pero luego se desanimó, no quería volver a ver a esa chica en su vida. Tuvo en prisión tiempo para analizar ciertas cosas, como el hecho de que después de ganar la segunda temporada ella corrió a sus brazos, y que luego, en lugar de mostrar dolor por su infidelidad con Gwen, solo buscara venganza contra su ex-amiga, y al instante cambiarlo por Alejandro. Courtnet no era fiel a nada, era convenida y oportunista, ni le fue leal a su gran amiga Gwen, ni a su nuevo novio Scott. Pero en lugar de torturarse con esas cosas, durmió desde temprano.
Y aunque durmió como un bebe, toda la noche tuvo sueños extraños y confusos acerca de ropa interior blanca de abuelita con encaje y un sostén gris aburrido, y claro la chica que los llevaba puestos, aunque claro ese sueño fue más bizarro que sexy; luego soñó con labios pintados con labial azul oscuro, una cintura delgada, y una suave piel pálida; luego con un golpe en la ingle, cabello castaño con olor a perfume caro, ropa formal, piel morena, y un tatuaje de corazón con la frase "Para Duncan" que se desvanecía entre rayos laser. Para finalizar ese sueño loco Duncan soñó con ponerle dinamita en los dientes a Chris MacClean, y que la amada parrilla de su padre se lo comía…
NOTA: Muchas gracias a todos aquellos que leyeron la historia, por favor díganme que les pareció, recuerden que a todos nos gusta que nos dejen REVIEW… y una pregunta, a alguien que haya actualizado una historia recientemente, se le congelo el contador de visitas, en mi caso el contador se congelo hace como 24 horas, y lo confirme porque hasta dejaron comentarios en un nuevo capítulo, y el contador estaba en 0?... Como sea, nos leemos luego.
