Love Live no me pertenece, es de sus respectivos autores.


Viernes (Hora del encuentro)

-¿Enserio no vas a ir conmigo Maki-kun? Nya –pregunto el pelinaranjo a un molesto pelirrojo.

-Ya te dije que no –desvió la mirada molesto –Nico me dijo que no fuera por ella y eso hare

-Vamos Maki, no seas antipático, a lo mejor estaba jugando –le dije en un intento de hacerlo sentir mejor- ya sabes que las mujeres son raras

-De igual manera no iré –sentencio y se fue en con Honoka que se encontraba en la piscina del hotel.

-Entonces iras tú. Eli-kun nya –me sonrió y tomo del brazo –aunque no quieras iras nya –sin esperar mi contestación, me jalo directo a la salida.

Bueno, en realidad me hizo un favor, no sabía cómo pedirle que me llevara con el sin que se viera extraño.

Decidimos ir caminando para no tener que sacar la camioneta. Lo malo de ir con Rin es que llegamos cinco minutos tarde, y no dejaba de molestarme con la idea de volver a ver a Nozomi.

-¡Ya casi llegamos nya! –entro primero que yo a la estación de trenes.

Mire el edificio, jale aire y entre.

Vi como Rin me llamaba y yo camine lo más tranquilo que pude a su dirección. A cada paso que daba me ponía más nervioso, mi corazón latía, mis mejillas se enrojecieron. El simple hecho de pensar en volver a verla me ponía exageradamente nervioso…esperen… ¿Por qué me pongo nervioso?

-"En verdad quiero verla, es más deseo verla, quiero ver sus hermosos ojos verdes, ver sus tiernas mejillas sonrojadas, me gustaría ver de nuevo esas sonrisas tiernas e incluso cuando se molesta es linda, me gusta mucho estar con ella, puede que ella parezca una persona madura y juguetona pero en realidad es inofensiva cuando le hacen alguna broma, cuando ese estado de ternura me dan ganas de abrazarla para que nadie la dañe o algo parecido." – esos pensamientos inundaron mi mente y una sonrisa se colocó en mis labios. Aligere mi andar y camine con más seguridad hasta llegar con mi amigo gatuno que ya se encontraba abrazando a la pequeña Nico. Sus gritos se escuchaban desde lejos.

-¡Ya suéltame Rin! -bramo molesta.

-Pero te extrañe mucho Nico-chan nya –dijo de manera afectiva y la mantuvo en sus brazos.

Al fin llegue a su lado y reí suavemente ante tal escena-Rin, deja a Nico –dije en manera de regaño.

-Pero Nico-chan es tan suave~ nya –la soltó con un leve puchero.

-Gracias por salvarme Eli –me dijo aliviada y jalo aire.

-De nada, ahora salúdame mujer –le sonreí y ella me abrazo –me da gusto verte Nico.

-Lo mismo digo Eli –se separó de mí y me sonrió –solo no te vayas a desmayar.

-¿Por qué habría de hacerlo? –la mire con duda.

-Por eso –señalo hacia atrás de su espalda con una gran sonrisa.

Algo confundido mire en donde me indico y me quede boquiabierto al ver a esa persona que tanto estaba esperando.

-Espero que no me olvidaras –dijo con su hermosa voz acompañada con una sonrisa sincera –Elicchi.

Sonreí al escuchar ese apodo que me puso ya hace bastante tiempo, me acerque a ella, la estreche en mis brazos y ella correspondió mi abrazo.

Me acerque a su oído y le susurre –Jamás te olvidaría, mi querida Nozomi –sonreí al notar su leve sonrojo y me separe un poco de ella sin dejar de abrazarla.

-Te extrañe mucho Elicchi –me sonrió tiernamente y acaricio mi mejilla.

-Yo también te extrañe –acaricie esa mano y mantuve mi sonrisa –no te imaginas cuanto...

Ese momento lo sentí solamente de los dos. Me quede mirando sus hermosos ojos esmeraldas, me sentí como un niño refugiado en su lugar secreto.

Una tos me disipo de mis pensamientos y aun sin soltar a mi bella dama gire a ver quién perturbaba ese agradable ambiente.

-Pueden coquetear cuando lleguemos al hotel –dijo Nico algo molesta –Rin, se un caballero y agarra mis maletas –le demando al pelinaranjo.

-Cierto nya~ -dijo Rin animado y tomo las maletas de la pelinegra –nos vamos adelantando –sonrió y tomo a Nico del brazo llevándosela un poco lejos. Claro, la pelinegra renegó y le grito.

Suspire y mire a Nozomi con una sonrisa de resignación –será mejor irnos antes de que se vayan a matar esos dos –la solté, tome sus maletas y le ofrecí mi brazo para que lo tomara.

-Eso es lo mejor –me sonrió y tomo mi brazo –gracias caballero –dijo de manera gentil pero a la vez seductora.

-Tomo por una bella dama –le sonreí galantemente y comenzamos a caminar.

En nuestro camino al hotel, Rin seguía molestando a Nico mientras que desde atrás los mirábamos Nozomi y yo.

-Veo que esos dos nunca cambian –rio levemente mi acompañante. –es bueno saber que el tiempo no los ha cambiado.

-Lo mismo digo –correspondí su risa -¿Qué tal te ha ido?

-Bien, bien, mucho trabajo en la universidad ¿y tú?

-Normal supongo –me encogí de los hombros –he estado visitando el templo, es bastante solitario sin ti.

-Extraño ese templo –me dio una sonrisa de lado algo triste –en ese templo pasaron muchas cosas.

-Si –sonreí con algo de tristeza –nada ha sido igual desde la graduación…-dije triste y con doble sentido.

-Ya...ya veo…-tal parece que entendió el sentido porque bajo la mirada.

-¡Nozomi-chan, Eli-kun! –Nos llamó el chico gatuno -¡apresuren el paso o los vamos a dejar atrás! –Sin más salió corriendo con Nico en su espalda.

-¡Enseguida vamos! –le grite de manera divertida y mire a Nozomi. –Vámonos bella dama -la tome de la mano y le sonreí.

Un bello sonrojo se formó en sus mejillas –bien, pero no corras tan rápido –simplemente asentí y corrimos a una velocidad aceptable para ella.

-En el hotel-

-¡Nozomi-chan! ¡Nico-chan! –Grito una eufórica Honoka cuando nos vio entrar al hotel -¡Por fin llegaron! –abrazo con fuerza a Nico.

-¡Hey! ¡Suéltame pedazo de idiota! –se retorció para intentar soltarse del agarre de la pelinaranja.

Entre Nozomi y yo nos reímos ante la actitud de Honoka. Rin también se unió a ese forzado abrazo, haciendo literalmente un sándwich con la pelinegra.

-Me alegra que por fin llegaran –dijo Kotori con una amable sonrisa y era acompañada de su novio, Maki y Hanayo.

- Supongo que llegamos tarde para detener a ese pequeño tormento –añadió Umi mientras miraba el sándwich humano Yazawa. –Tal vez deberías quitarla de ahí –le dijo al pelirrojo que solo bufo molesto.

-Ese no es asunto mío –desvió la mirada.

-Maki-kun no cambia, no es sincero~ -rio Nozomi -¿Verdad, Elicchi?

-Exacto, es un tsundere a la peor manera posible –dije en manera de burla con una sonrisa.

-Ya recordé porque no me gusta cuando están juntos –bufo molesto – son insoportables

-Pero yo sé que me extrañaste –Nozomi soltó mi brazo y se acercó al pelirrojo – sin mí, no tendrías novia, Maki-kun~

-Eres tan…

Aclare mi garganta y mire a Maki de manera desafiante – cuidadito con tus palabras Nishikino –le hable seriamente.

-Pues controlara Ayase – me miro de la misma manera.

Fue una pequeña batallas de miradas hasta que el grito eufórico de Honoka nos sacó de "batalla"

-¡Nozomi-chan! –se lanzó a abrazar a la pelimorada y esta la recibió con una gran sonrisa en sus labios.

-También estoy feliz de verte, Honoka-chan –vi una sonrisa en sus labios y como le acariciaba lentamente su cabello naranja.

Me enterneció mucho esa escena. Cuando aún éramos un grupo, Honoka siempre fue como la hija que guiaba a los demás y Nozomi era la madre que la guiaba por el camino del bien, aunque no creo que cuente por bien el hecho que le enseñara un libro de poses extrañas…

-¿Qué? ¿No me vas a saludar? –la voz molesta de Nico me hizo mirar a donde estaban ella y el pelirrojo.

-Eso iba, pero ya vez que tú prefieres a otras personas –se cruzó de brazos y yo solo suspire. Puede ser tan idiota a veces.

-Yo no los preferí, ellos me abrazaron –afirmo seria y señalo a los acusados –en todo caso ¿Por qué no me ayudaste?

-Porque no quise –la miro seriamente.

¡Por todos los dioses! Pueden ser tan tercos cuando se lo proponen. Bien, es hora de hacer mi labor como "padre"

Camine por detrás de Nico y la empuje lentamente para que Maki la recibiera en sus brazos.

-¡Oye! –me grito un tanto molesto el chico tsundere.

-Después me lo agradeces – le sonreí y fui con Kotori y Umi que estaban algo separados del grupo.

-¿Y esa sonrisa? –inquirió Umi arqueando la ceja al momento en el que llegue.

-Pues, sería un excelente Cupido –señale atrás de mi espalda y me gire para ver la escena.

Ignoro que se estarán diciéndose, pero mi sonrisa se amplió cuando Maki abrazo fuertemente a la pequeña Nico y se le lograron ver algunas lágrimas en sus ojos rubí.

-Ojala fueras tan bueno con tus problemas –gire a ver confundido al peliazul –ya sabes, tus problemas "maritales" –rio levemente y recibió un golpe de su novia.

-Umi-kun, eso fue cruel –lo reprimió y después me miro con una sonrisa- ¿Hablaste con ella?

Le correspondí la sonrisa- sí, pero aun no sé si está saliendo con alguien…-suspire pesadamente.

-¿Y que harás si tiene pareja? –pregunto Umi.

-Pues… -cuando estaba a punto de contestar, unas alegres risas se escucharon. Gire a buscar esas risas y sonreí al ver a los seis riendo juntos como antes- lo veré en su momento –dije calmado – por ahora, deberíamos ir con ellos –los mire con una sonrisa.

-Está bien- dijo la peligris y tomo el brazo de su novio – vamos Umi-kun.

-Como gustes, bella dama –dijo de manera galante.

Reí al ver esa escena – No sabía que ustedes dos se llevaban así –tape mi boca para evitar que salieran las carcajadas – Umi, mi querido hermano, eres un domado adicto al romanticismo –solté las carcajadas.

-Eres un… -me miro molesto y rojo, pero no sé si de vergüenza o de enojo.

-No eres tú, es tu actitud de idiota enamorado –reí a carcajadas y Kotori rio levemente.

-Como tú no tienes a nadie –bufo molesto y yo mire de manera seria.

-No es culpa mía que el amor de mi vida se fuera y ya no habláramos por culpa de la maldita distancia –espete molesto.

-¿y porque no fuiste a buscarla? –Me sostuvo la mirada- tú te fuiste y no hiciste mucho para comunicarte.

-No es mi maldita culpa que el internet sea una vil porquería –lo mire molesto.

-Chicos por favor –intervino la peligris – no se peleen, ustedes son amigos, no deben pelear –suplico.

-Bueno, entonces, con su permiso me retiro –aun molesto gire sobre mis talones y me encamine hasta mi habitación o cualquier lugar que no fuera ahí.

-Pero, Eli-kun… -no alcance a escuchar a lo demás porque ya me encontraba lejos de ahí.

-En otro lugar del hotel-

-"Claro, como el no tuvo ningún problema en estar con Kotori"-pensé furioso y le di un fuerte golpe a la pared- "… Es que Nozomi es demasiado misteriosa, incluso para mi…" –suspire pesadamente y recargue mi cabeza en la pared –"¿Por qué serás tan complicada…?"

-La pared no es un digno rival para ti –la familiar voz de Nozomi me hizo mirarla. Ella estaba sonriendo con ¿lastima? No creo… la verdad no sé qué tipo de sonrisa sea, pero era algo parecida.

-¿Disculpa? –la mire confundido y me separe levemente de la pared.

-Que la pared no es un digno rival para Ayase Elicchi –se recargo en la pared cerca de mí - ¿Qué fue lo que te molesto?

-Nada en especial… -desvié la mirada de esos ojos verdes. Si ella me miraba directamente podría saber lo que estoy pensando. Ese es el encanto de sus ojos. –Solo una leve discusión con Umi.

-Debió ser una fuerte discusión para que te fueras así –me tomo suavemente de la mejilla y me hizo mirarla… -¿Por qué no me quieres decir la verdad?

-"Porque sé que te irás…" -me le quede mirando a los ojos y trague saliva en seco- Solo fueron unas diferencias….eso es todo –dije intentando estar calmado ante aquellos inquisidores ojos verdes – ya sabes que es común que discutamos por cualquier tontería.

-Pero jamás te fuiste así –aclaro con una mirada severa. Esa mirada yo la conozco, la usa cuando quiere conocer la verdad absoluta de todo… -¿Me dirás?

-Yo…pues… -comencé a sentirme más nervioso, debía decir algo, una excusa que me salvara – Es… que –traque saliva- hablábamos de que él es muy estricto con Honoka y que debería ser más amable –dije en el tono más seguro que pude decir.

-¿Eso es todo? –arqueo la ceja y me miro esperando otra respuesta.

-Sí, es la verdad –dije más calmado y ella solo me miro con duda –no tendría por qué mentirte, ¿o sí?

-Si tú lo dices –suavizo levemente su mirada – supongo que me dirás la verdad cuando estés listo –finalizo con un tono suave.

Reí nerviosamente. Esa mujer de cabellos morados me conoce mucho mejor que yo mismo…

-No deberías golpear las paredes –tomo mi mano y acaricio los nudillos levemente rojos por el golpe –te puedes hacer daño…

-Fue solo…por impulso…-la mire apenado y baje la mirada.

-Elicchi –me llamo- ¿Recuerdas el día que te seguí hasta los pasillos de la escuela y te soltaste llorando?

-¿Llorar? ¿Yo? Eso nunca paso –dije con el orgullo inflado. Nozomi era la única que me había visto llorar. Estaba tan frustrado ese día que no me pude reprimirme más y solté toda mi frustración enfrente de ella. –te debes estar confundiendo, a lo mejor fue a Rin a quien viste llorar.

Negó suavemente y rio levemente –No, sé que fuiste tú, lo recuerdo muy bien –me miro con una sonrisa -lo recuerdo porque ese día también le diste un golpe a la pared.

-Yo nunca llore ni mucho menos hice eso–me cruce de brazos y la mire con fingida indignación – como el presidente del consejo estudiantil, jamás llore y menos enfrente de mi vice-presidenta.

-Y como era tu vice-presidenta, sé que si lloraste ese día –rio y sonrió con burla.

-¿Y a qué viene todo eso? –la mire con duda y un leve sonrojo en mis mejillas.

-Porque lo recordé cuando te seguí, recordé los momentos que pasábamos en el consejo estudiantil –sonrió con nostalgia – esos días fueron increíbles…

-Si…-imite su sonrisa- pero este momento es el mejor –mire su cara de duda- estamos aquí, de nuevo… juntos… - la acaricie gentilmente su mano.

Me sonrió dulcemente y logre ver un suave sonrojo en sus mejillas- es cierto, pero ahora debemos ir con los demás, deben estar preocupados –entrelazo su mano a la mía y me jalo suavemente. –vamos, presidente, ¿quiere llegar tarde? –sonrió traviesamente.

No pude más que sonreír de la misma manera al escuchar de nuevo ese apodo que me había puesto cuando ingrese a mis labores de presidente – Claro que no, ande, tengo que escoltarla vice-presidenta –camine a la par con ella y nuestras manos aún seguían entrelazadas.

Caminamos de manera tranquila hasta donde estaban los demás, ni cuenta me di que había subido hasta el 5to piso del hotel… bueno uno enojado no sabe dónde está, ¿o me equivoco?

Me alegra que ella viniera por mí, es la única que me ha visto en situaciones similares…

Cuando llegamos con los demás, Umi fue el primero en acercarse a nosotros, su mirada estaba repleta de arrepentimiento.

-Eli…yo…-suspiro- lo lamento, no debí haberte dicho todo eso…-bajo la mirada y puse mi mano izquierda (la derecha aun la tenía sujetando a Nozomi).

-Está bien, yo también fui muy impulsivo –le di una sonrisa sincera cuando me miro – ¿qué tal si nos olvidamos de todo esto y nos vamos a divertir? –me correspondió con un suspiro de alivio.

-¡Bien! Es hora de irnos –hablo Honoka con una gran sonrisa

Emprendimos nuestro andar a los museos de la ciudad. Primero fuimos a uno donde había una especie de máscaras raras y algunas daban miedo. Hasta Nico grito y corrió a los brazos de Maki… al final nos sacaron del museo porque Honoka y Rin quitaron algunas máscaras y se las pusieron para hacer gestos tontos…

Después fuimos a un museo de arte antiguo con una exhibición marina (idea de Maki) en lo personal no soy muy fan del arte, pero mi bella dama estaba emocionada con las pinturas y en especial una donde estaban unos jóvenes. El hombre llevaba puesto su cabello recogido (propio de la época) y un kimono líneas verticales azules y blancas. La mujer, al igual que el hombre, llevaba el cabello recogido y su kimono era de color marrón con algunos detalles en rojo. En el fondo de podía ver un lago y ellos se encontraban sentados en una especie de banca verde. El hombre tenía recostada su cabeza en la cabeza de la mujer, y ella tenía entre sus manos un shamisen. En la leyenda de la pintura decía "Los amantes que intercambiaron abanicos".

Sonreí al verla tan concentrada, ni se dio cuenta cuando me coloque detrás de ella.

-¿Quieres saber la leyenda de ese cuadro? –susurre en su oído de manera delicada.

Vi cómo se estremeció levemente - ¿L-la sabes? –me pregunto un tanto nerviosa. Como dije, Nozomi es muy vulnerable cuando la molestan.

-Si no la supiera, no te lo mencionaría –sonreí y me situé al lado tuyo -¿te la cuento?

-Por favor –me dijo amablemente.

-Bien la historia empieza así –aclare mi garganta – En una noche de verano Komagawa Miyagi, vasallo de uno de los señores feudales, que paseaba por un suburbios de Kioto, decidió alquilar una barca mientras remaba por el rio observaba a un gripo de jovencitas ataviadas con kimonos muy coloridos que jugaban a atrapar luciérnagas. Komagawa vio que una de ellas tenía problemas con su barca, así que decidió ir en su ayuda. Pero nada más verla se enamoró perdidamente de ella. Y ambos, bajo los efectos del amor, se acercaron a un tramo del rio para tener más intimidad y una vez allí se entregaron al amor. –dije con una suave voz y mi bella dama me miraba con intriga. –De acuerdo a la costumbre, los ahora amantes se intercambiaron sus abanicos como si fuera algún tipo de anillo de compromiso. -sonreí al imaginarme a Nozomi y a mí en esa situación – La joven Miyuki tenía en su abanico el dibujo de una campanilla, Komagawa, al verlo, escribió un poema sobre la flor en el suyo y se lo entrego a su amada. Y de este modo ambos intercambiaron promesas de amor. Esas campanillas se convirtieron en un símbolo de su amor y de su compromiso…-de tuve mis palabras para ver la cara de reproche de la pelimorada al parar brevemente.

-Elicchi…- su voz sonaba amenazante.

-Bien, bien. Solo quería jalar aire… –sonreí nerviosamente y ella me siguió mirando de manera amenazante– la pareja como se separaba se volvían a encontrar. En sus botes se intercambiaran dulces palabras de amor, al final del día cada quien volvía a su respectivo hogar. Pero, la noche que la joven Miyuki llego a su hogar, sus padres le dieron la noticia que contraería matrimonio con un hombre que jamás había visto… se le partió el corazón, ella debía obedecer a sus padres, era algo que debía hacer, su deber era complacerlos en todo. Una vez acostada en su futon, las imágenes de su amado volvían como flashes en su mente. La joven decisión, marcharse de su casa seria su única salvación, empaco sus cosas y emprendió su huida a la ciudad vecina en busca de su amado Komagawa. Mala suerte fue la suya al notar que el joven ya no se encontraba en la ciudad, él se había ido y nadie conocía su ubicación…-pause y continúe – Miyuki sucumbió ante la tristeza y la decepción, durante días lloro sin cesar hasta quedar completamente ciega de tantas lágrimas. Su llanto ceso al caer en cuenta de que para sobrevivir y no morir de hambre debía ganarse la vida de alguna manera. Así que comenzó a cantar en las casas de té acompañando su melodiosa voz con su shamisen. Pronto se hizo famosa en la ciudad y la gente que la escuchaba se conmovía y lloraba al sentir las emociones de la triste melodía de la joven. Miyuki interpretaba el poema que su amado Komagawa le había escrito en el abanico, la gente la comenzó a llamar Asago, que significaba campanilla. –vi como Nozomi se comenzaba a entristecer por la historia – al pasar de los años, el joven que ahora era todo un hombre acompañado de Iwashiro Takita, partieron de viaje por órdenes del señor feudal y se detuvieron en una casa de té, en una de las habitaciones estaba escrito el poema que Komagawa había escrito en antaño. El, al verlo le pregunto al maestro de la casa de té sobre el poema y él le conto que el poema lo cantaba una mujer ciega que huyo de su hogar para evitar su trágico destino con otro hombre, su destino estaba con el amor de su vida. Con la esperanza de encontrar algún día aquel hombre, ella entonaba esa canción con la esperanza de que algún día la escuchara y volviera al lado de ella.

Antes de que él le volviera a preguntar algo, Asago estaba enfrente del tocando el shamisen y cantando:

Cae lluvia plateada y la pobre campanilla se moja.

Dulce roció de sus hojas y flores que el sol celoso le arrebata.

Komagawa escuchó atentamente el canto triste de la dama ciega, deseaba hablar con ella, decirle cuando la había extrañado… pero contuvo ese impulso pues su compañero aún seguía en la habitación. Con el corazón roto le pago a Asago cuando termino su presentación. La dama al salir de la habitación sintió un fuerte dolor en su pecho. La voz de aquel hombre la había conmovido y no sabía la razón… -suspire con algo de pesadez. No sé porque esta historia me recuerda algo…-al día siguiente, Asago recibió un abanico y una bolsa de dinero. Llena de dudas le pregunto al maestro quien le había dado el abanico y cuál era el dibujo que contenía el objeto. El maestro le dijo que había sido el hombre para quien canto la noche pasada y que en el abanico había una campanilla dibujada. La dama sabía que por fin su canción la había escuchado el amor de su vida, se llenó de esperanza al pensar en la posibilidad de estar de nuevo en sus brazos. Su felicidad fue poco porque la criada de sus padres le pidió que volviera con ella para regresarla con sus progenitores. Asago llena de esperanza rechazo la oferta, pero el maestro al conocer la verdadera identidad de la dama, decidió ofrecerle su hígado para que Asago volviera ver.

-Qué asco –una mueca de asco apareció en la cara de Nozomi – no creo que sepa rico eso

-Lo hizo por una buena causa –pique su mejilla y sonreí con burla. A veces Nozomi podía ser tan infantil.

-¿Cuál?- me miro incrédula. –no creo que le debiera algo a esa dama

-Oh claro que sí. Él trabaja para el padre de Asago, cometió una falta tan grande que lo iban a castigar con muerte, el padre no quiso hacerlo y lo dejo huir con una bolsa de dinero –sonreí satisfecho al ver la cara de Nozomi.

-Wow…-la deje sin palabras, eso no suele pasar.

-¿Te cuento la última parte? –vi como asintió levemente –bien… con la vida del valiente maestro, Asago recupero su vista y emprendió la búsqueda de su amado. Recorrió senderos y caminos, una terrible tormenta se desato, pero ella no sentía dolor alguno, la esperanza y el amor la protegían como una madre a su hijo. Al amanecer, mientras ascendía la montaña, la joven escucho que alguien murmuraba su nombre. Era Komagawa –tome la mano derecha de la ojiverde y la acaricie suavemente – al final, ambos enamorados pudieron reencontrarse. Siempre siendo fieles a ese juramento estampado en sus abanicos. Miyuki por fin estuvo en brazos de su amado Komagawa –sonreí y bese el dorso de esa delicada mano- y ese es el final.

-Es una leyenda hermosa –me sonrió con un leve sonrojo en sus mejillas –una historia verdaderamente maravillosa…

-Lo sé, deja una gran enseñanza –con mi mano izquierda limpie suavemente unas lágrimas de los ojos de Nozomi.

-¿Cuál? –me miro incrédula.

-Para el amor no hay horizontes, nada ni nadie puede separar a dos almas que se aman fielmente. Podrán separarlos físicamente, pero sus almas siempre estarán conectadas –dije con un aire romántico.

Ella soltó una leve risa – Elicchi, eres un romántico y tanto que te burlaste de Umi.

-Bueno, eso depende de con quien este –le guiñe el ojo.

En sus mejillas aumento el sonrojo. Bien, es hora de preguntarle, de sacar de una vez todas estas dudas y resolver el caso de la misteriosa Toujo Nozomi…

-Nozomi…-la llame – quería saber si…

-¡BANZAI!

Ese ensordecedor grito nos hizo girar… ¿¡Es enserio!? ¡ESE TRIO DE IDIOTAS SE METIERON A NADAR EN EL ESTANQUE DEL MUSEO!

-Vamos Elicchi, tenemos que sacarlos de ahí –Nozomi me jalo hasta donde estaban esos idiotas.

Cuando llegamos también se encontraban el resto del grupo. Tanto Maki como Umi se veían muy molestos, Hanayo y Kotori se veían muy preocupadas de que algo les fuera a pasar.

-¿Cómo se supone que se metieron ahí? –pregunte molesto al igual que mis dos compañeros varones.

-No lo sabemos, cuando me di cuenta, Nico-chan ya no estaba al lado mío –el pelirrojo miro molesto a su novia que se divertía en el agua con Honoka y Rin.

-¿Y tú? –mire al peliazul que solo bufo molesto.

-Dijo que tenía calor, pero no sabía que haría semejante estupidez –espeto.

-Debemos sacarlos de ahí –afirmo una nerviosa peligris –puede venir un guardia y…

-Muy tarde, ya viene, y con amigos –comento Nozomi preocupada.

-¿Q-que haremos? –pregunto nerviosa la castaña.

-Nada-Una sonora voz ronca nos obligó a girar para verlo -Por ahora todos ustedes saldrán de aquí –dijo un guardia (que más bien parecía un centauro) –sus amigos no podrán entrar a este museo nunca –su voz sonaba ronca y firme.

Atrás del guardia se encontraban otros con el mismo tamaño…creo que alguien tomo muchos esteroides…

-No pienso irme sin Nico-chan –afirmo el pelirrojo molesto.

-No nos iremos sin nuestros amigos –dije en el mismo tono del pelirrojo. Posicione a Nozomi atrás mío por si acaso.

-¡Chicos! –grito molesto y los demás hicieron algún tipo de círculo alrededor nuestro.

Entre jalones y empujones, a los chicos nos correspondió defender a las damas que nos acompañaban. Umi simplemente tomo a Kotori y la llevo a la salida lo más rápido que pudo. No lo culpo ese mastodonte se estaba poniendo pesado… Maki puso a Hanayo detrás del para evitar que alguno de los guardias la tocara.

Y yo pues… digamos que me salió lo ruso… un guardia de cabello blanco intento sobrepasarse con MI Nozomi

-Oye preciosa, ¿Qué tal si vienes conmigo y dejas a este tarado? –sonrió de manera asquerosa mientras intentaba ver a Nozomi que aún estaba atrás de mi espalda.

-Ella no irá a ninguna parte –lo encare con una mirada seria – ahora muévete, no voy a perder mi tiempo contigo –sentencie.

Se acercó más a nosotros con una mirada de superioridad-Tsk, como si un niño bonito me podría hacer algo –dijo con sarcasmo, eso solo hizo que me molestara más –anda, dame un golpe pequeño bebe –golpeo levemente su mejilla.

Apreté con fuerza mi puño izquierdo, mi respiración se estaba agitando, mi pulso cardiaco estaba al límite. Tenía tanta rabia que le iba a propinar un buen golpe hasta que una suave voz me llamo.

-Elicchi…no lo hagas, solo quiere provocarte –gire a verla levemente y vi su mirada de súplica… afloje mi puño.

-Vamos amor, deja que el güerito intente golpearme, después de que lo mande al hospital podemos tener una noche de…-¡Y BUM! Ese tipo cayó al suelo.

-¡Elicchi! –grito asustada la pelimorada al ver que golpee al maldito guardia.

¡Ese tipo me exaspero! ¿Cómo osa llamar a Nozomi "amor"? ¡Es un imbécil guardia con hormona agitada!

-Lo siento Nozomi –me gire a verla y le di una sonrisa culpable –no me pude controlar

-Pero que buen gancho izquierdo –su asquerosa voz me hizo mirarlo con ira. Sus "amigos" intentaron ayudarlo- ni se les ocurra, el güerito es todo mío –se levantó con dificultad y escupió la sangre que tenía en la boca -¿Quieres pelear güerito de porquería? –me dio una mirada desafiante.

Mire a mi alrededor, los demás guardias ya no estaban. Mire levemente al estanque y ya no estaban el trio de idiotas. Sonreí con burla cuando por fin dirigí mi mirada a él.

-Claro que quiero pelear –mantuve mi sonrisa y el su mirada – pero hoy no puedo, no perderé mi tiempo con basura como tú.

-¡Ya verás! –se intentó lanzar sobre mí.

Todo pasó en cámara lenta. El tipo al hacer su intento de golpearme fallo vil mente. Logre alejar a Nozomi y le di un fuerte golpe al guardia con mi puño derecho justo en el estómago, lo deje completamente noqueado.

Sonreí victorioso y gire a ver a mi dama que estaba algo asustada, me acerque a ella con cuidado –No muerdo –le ofrecí mi mano y le di una gentil sonrisa.

-Dicen que el lobo muerde después que entra en confianza –sé que está bromeando, puedo verlo en esos ojos traviesos.

-Creo ser mejor que esos "lobos" que tanto menciona –tome gentilmente su mano y le guiñe el ojo- será mejor irnos antes de que la manada vuelva.

-Me parece bien, pero intente no morderme –dijo con una sonrisa traviesa.

-No prometo nada si usted sigue con esa actitud –reí por debajo – es hora de irnos – asintió y salimos corriendo a la salida.

-En un parque alejado del museo-

Por fortuna no hubo ningún otro problema, ambos nos dirigimos a un parque donde se encontraban nuestros amigos. Cuando por fin logramos divisarlo, estaban el trio de idiotas con la cabeza agachada y sus ropas secas (supongo por todo lo que corrieron) tanto Umi como Maki los estaban regañando bastante, se podía escuchar algo como "¿¡Pero que les cruzo por sus estúpidas cabezas!?" "¿¡Acaso no pensaron en su maldita salud y seguridad!?" "¡MONTÓN DE IDIOTAS!"

No los culpo, yo también quiero gritarles… llegamos a su posición y los tres me vieron como si fuera su tabla de salvación… si supieran que puedo ser peor que esos dos juntos…

-Eli-kun… nosotros...-comenzó Honoka

- No lo pensamos bien…–agrego Nico.

- En verdad… lo sentimos -termino Rin.

Los tres en verdad se veían arrepentidos, pero… ¡por su culpa casi nos golpean! ¡Eso no podía quedar impune!

Suspire frustrado y mire a mí alrededor. Kotori y Hanayo tenían algunas lágrimas en sus ojos, mis compañeros de trio se encontraban mirándolos bastante molestos y mire a mi derecha para ver la cara de Nozomi, ella tenía una sonrisa bastante preocupada. Ella tomo mi mano en un intento de calmar mi creciente enojo provocado por esos tres.

Los mire de manera seria y suspire para intentar calmarme -¿Están conscientes de todo lo que provocaron? –los tres asintieron con miedo

-En verdad lo sentimos Eli-kun, te juramos que no vuelve a pasar –dijo la pelinaranja con gran nerviosismo.

-Eso nya, no lo volveremos a hacer –hablo chico gato arrepentido.

-Palabrita sagrada de la gran Nico ni que no vuelve a pasar –levanto su mano derecha en signo de juramento.

Mire a mi acompañante y ella me sonrió de manera comprensiva–Bien, que sea la última vez que vuelven a hacer eso, ¿entendido? –sentencie seriamente y ellos suspiraron de alivio.

-Honoka…-hablo el peliazul y la nombrada lo miro algo asustada… ni yo me imagine que eso podría pasar…

Umi atrapo a la ojiazul entre sus brazos y la estrecho contra el fuertemente…

-No vuelvas a hacer eso… -su voz sonaba afligida. –no sabes cuánto me preocupe…

-Umi-kun… -unas leves lagrimas aparecieron en Honoka y se pegó más al peliazul.

Sonreí levemente al verlos tan abrazados, cualquiera diría que son pareja pero no, su cariño y amor no pasa lo fraternal.

-¿No estás celosa Kotori-chan~? –esa fue la voz burlona de mi dama y la mire.

-En realidad no –sonrió la peligris –son como hermanos, no tengo por qué preocuparme

-¿Así~? –rio levemente- pero mira, se están abrazando más –señalo de manera burlona a la "pareja". Kotori y yo miramos en su dirección y efectivamente, ambos estaban más pegados el uno con el otro. Honoka descansaba su cabeza en el pecho de Umi y el recargo su barbilla de la más bajita.

-Te lo dije~ ¿harás algo~?

-C-claro que no… -vi cómo se le tensaba la mano… esto no es bueno…

-Pero si están muy cerca~ lo más probable es que Honoka-chan te quiera robar a tu príncipe azul~

-E-ellos no serían capaces…-un leve tic apareció en su ojo.

-Kotori…-el llame- creo que ya tardaron mucho en separarse…-dije con fingida preocupación.

La ojiambar corrió como fiera endemoniada y grito- ¡UMI-KUN, HONOKA-CHAN! –tacleo a ambos y cayeron en el piso con ella arriba de ambos.

Hice un esfuerzo sobre humano para no caer de la risa –Por todos los dioses, no pensé que se pusiera así –leves risas escaparon de mis labios.

-Yo tenía la vaga idea de eso –rio abiertamente Nozomi – Es divertido ver a Kotori-chan en esa faceta.

-Ya lo creo –seguí riendo - ¿Qué tal eso? –señale a Rin y Hanayo.

-¡Kayochin, no lo volveré a hacer! –grito a todo pulmón y meció a su acompañante entre sus brazos -¡Lo juro, nya!

-R-Rin-kun… -vi como la pequeña lloraba entre los brazos del pelinaranjo.

-¿Qué tal allá? –mi dama señalo a un molesto Maki y una Nico con cara frustrada.

La verdad no escuche nada de lo que se dijeron, puesto que los dos si se había separado del grupo. Solo vi como Maki tomaba a Nico entre sus brazos y le susurraba palabras en su oído.

-Veo que todos andan muy afectivos –sonrió paternalmente y mire de nuevo a mi acompañante – me alegra de que todos estén bien.

-Lo mismo digo Elicchi –me sonrió de manera dulce- aunque… -su mirada cambio a una preocupada.

-¿Eh? ¿Qué pasa? –pregunte un tanto asustado.

-Pasa que me falto algo…-su tono de voz bajo.

-¿Qué te falta? ¿No me digas que se te quedo el celular en el museo y…? –No alcance a terminar porque la ojiverde atrapo mi cuello entre sus brazos- ¿Nozomi…? –la mire bastante confundido. Ella oculto su rostro entre mi hombro.

-Falto que yo abrazara a mi caballero de brillante armadura…-susurro tenuemente contra mi cuello. Cosa que me hizo erizar la piel. –gracias…Elicchi…

-No… es nada- debo agradecer que no me estaba viendo, me puse casi tan rojo como el cabello de Maki.

-Me dio miedo de que ese tipo te hiciera algo… -saco su rostro de mi cuello y me miro con algunas lágrimas en sus ojos y sus mejillas levemente rosadas –pensé que te perdía…

Abrace su cintura gentilmente–no puedes perderme –le sonreí levemente- estaré para ti siempre.

-¿Lo prometes? –su voz era una súplica.

-Te lo juro –bese suavemente su frente –solo me iré de tu lado si tu así lo deseas…

-Entonces jamás te irás –me dio una sonrisa genuina - Elicchi siempre estará para mí como yo lo estaré para él, lo juro por todo lo sagrado que tengo -beso afectivamente mi mejilla para cerrar aquel juramento.

Mis mejillas volvieron a tornarse rojas, pero mantuve mi sonrisa.

Cada vez que estoy con ella, mis sentidos fallas, mi corazón se agita a escalas horribles… y ahora no era la excepción, la tenía tan cerca de mí que podía sentir su respiración… nos fuimos acercando de a poco, cada vez más sentía su cálida respiración saliendo de sus labios… faltaban unos escasos centímetros para por fin probar el fruto prohibido que eran sus labios…

-¡Eli-kun! ¡Nozomi-chan! –el grito ensordecedor de Honoka y Rin nos hicieron separarnos de manera rápida. –Vamos a comer, nosotros vamos a invitar –afirmo el pelinaranjo con una gran sonrisa gatuna.

-Sí, dense prisa o si no me comeré sus platillos –rio y después se giró -¡Yo pido sentarme junto a Umi-kun! –corrió a tomar el brazo del peliazul.

-¡Honoka-chan! ¡Umi-kun es mío! –grito celosa Kotori y tomo posesivamente el brazo de su novio.

-¡No seas egoísta!

-¡Es mío y punto!

-Chicas…

-¡Tu cállate! –le gritaron las dos al peliazul.

Reí nerviosamente al ver tal escena –no me gustaría ser Umi en estos momentos… -vi que mi acompañante no dijo nada, incluso tenía la cabeza agachada -¿Nozomi? ¿Qué pasa? –le pregunte…no me digas que…

¡Claro! ¡Bravo Ayase! ¡Eres un maldito campeón! ¿¡Cómo se te ocurre intentar besarla cuando se reencontraron después de todo ese tiempo!? ¡Si pudiera me estaría moliendo a golpes ahora mismo! ¡Que idiotez acabo de cometer!

-Elicchi…

¡A de pensar que soy un pervertido!

-Elicchi…

¡Soy un idiota con hormonas alborotadas!

-Elicchi…

¡De seguro me va a abofetear o algo peor!

-¡Elicchi!

-¡Yo! –dije por mero instinto y vi como Nozomi ponía una cara confundida – este…yo…

-Sera mejor ir con los demás… -camino delante de mí. Si, definitivamente me odia… -agárrala… -me mostro su mano y un leve sonrojo estaba en sus mejillas –no te hagas el tonto, después te pierdes –sonrió con burla.

-Eso me sonó a insulto…-tome su delicada mano y camine junto a ella.

-Es que es un insulto –rio levemente.

-Ja-ja, mira como me rio…-fingí molestia –la niña será otra.

-Elicchi, no sabía que insultaras a las mujeres –coloco su mano en su pecho. A mí no me engaña, está fingiendo tristeza.

-Usted no es mujer, es niña –saque la lengua y reí levemente.

-Pero que grosero eres Elicchi~ -hizo un puchero.

-Jaja, anda, será mejor irnos –presione un poco su mano -¿o quieres que Honoka se coma toda la comida? –reí y corrí con ella para alcanzar a nuestros compañeros.


Viernes (en la noche)

-En la habitación de Maki y Eli-

-¿entonces? –me miro el pelirrojo mientras yo salía de la ducha con solo una pantalonera gris -¿ya le pudiste preguntar?

-Por desgracia no –suspire con pesadez y camine al armario para tomar una camiseta –Honoka y Rin no dejaban de interrumpirnos…

-Pues te la hubieras llevado a otro lugar. En el parque estaban bastante juntos –dijo de manera divertida.

-Al igual que Nico y tu –me puse una camiseta roja y me senté en mi cama –estaban bastante "juntos" –le sonreí pícaramente y el desvió la mirada.

-E-ese no es asunto tuyo –hablo avergonzado.

-No eres nada honesto, "pequeño" Maki –reí por debajo.

-¿A quién le dices pequeño? –me miro levemente molesto.

-Pues a ti –sonreí con burla y le lance una almohada, cosa que el atrapo –creo que Nico te dejo agotado, ya hasta andas de malas por no descansar bien~

-N-no es verdad…-volvió a desviar la mirada sonrojado – no hicimos nada fuera de lo común –se defendió.

-¿Así que hacen "esas" cosas?

-¡Claro que no! –me lanzo de vuelta la almohada y cayó en mi cara.

-En la cara no que soy actor –hice una leve mueca y coloque la almohada junto con las demás.

-¡Oye! ¡Esa almohada es mía! –me reclamo algo irritado.

-Pues ni modo, ahora es mía –le sonreí descaradamente y me acomode en la cama –ahora ve a dormir, que mañana será un día muy pesado.

-Eres un abusón –bufo molesto y también se acomodó en la cama.

-Santa obediencia, santa obediencia –reí levemente y me cubrí con la colcha.

-Solo abusas porque eres el mayor –resoplo y apago las luces –buenas noches, "senpai".

-Buenas noches "Kouhai".

Sí que ha sido un reencuentro extraño… no esperaba tantas emociones en un día.

De primera instancia no pensé en pelear contra un guardia, regañar al trio de idiotas y casi besar a la que aun considero mi mejor amiga…

Me pregunto si aún somos eso… por más que lo pienso, parece que sí pero… se siente como antes pero a la vez no. Siento como si un abismo nos estuviera separando, hay algo que ella no me quiere decir, es mi deber descubrirlo…solo espero que no sea tan grande ese abismo….

Suspire con pesadez e intente relajar mi cuerpo para por fin descansar y entregarme al dulce mundo de los sueños. Creo saber cómo sintió Komagawa al ser separado de su amada, aunque él en teoría lo hizo sin esa intención… es un horrible sentimiento.

Respire profundo para intentar calmarme. –"Mañana sin falta haré que Toujo Nozomi me diga toda la verdad, lo haré aunque sea lo último que haga"- y con ese pensamiento por fin concilie el sueño.


Este salió un poco largo jeje n_n

Un poco de ficción no hace daño

Pero bien, me alegra que les gustara mucho

Nos vemos mañana~