Capítulo 3: La Rosa negra

(Jun Pov)

Bien, tranquilo, todo esto es solo un producto de tus constantes noches de estar en vela tanto aquí como fuera, esta muñeca no está viva, no está hablando como una princesa mimada ni tampoco te dio una bofetada, solo cierra los ojos y te despertaras en tu cama cerca del mediodía o algo así. Cerré los ojos ignorando como la muñeca está dándome una orden o algo sobre un té, ear gray, no tengo ni idea, supongo que es un tipo de té, espere, espere, y espere, volví a abrirlos para descubrir que la dichosa muñeca estaba mirándome fijamente con esos ojos de un azul zafiro fríos mientras esperaba que le responda ante su mandato anterior, por acto reflejo lleve mi mano a mi brazo para pellizcarlo con fuerza, como sentí dolor y no desperté en mi cama como era de esperarse solo quedaba resignarme a reconocer esta descabellada situación de mierda que era completamente real.

-Mierda, solo mierda-dije sin pensarlo mucho, la muñeca abrió los ojos un poco para ver como sus cabellos de oro se movían como si estuvieran poseídos para darme de nuevo una fuerte bofetada en la mejilla que ya estaba roja y picaba por las dos palmadas. Por la fuerza de la misma me arrojo hacia mi cama.

-Hmph, vaya perro mal hablado que tengo aquí-dijo como si fuera una miembro de la realeza o de noble cuna, me levante con fuerza y una mirada agria, no pienso permitir que una miserable muñeca este golpeándome y llamándome perro o siervo o cualquier otra cosa, no lo soy joder.

-Oyyy escúchame bien muñequita de cuarta, quien demonios eres paraUGGGGGGG-de nuevo otra bofetada y de nuevo a mi cama, veo como ella se limpia el mechón de cabello como si hubiera tocado algo asqueroso, sé que no soy lindo pero tampoco se debe exagerar con un demonio.

-Silencio perro, eres un siervo muy maleducado, deberías mostrar mejores modales, y más frente a una dama, los hombres de hoy en día, tan lamentables-se dijo a sí misma como si fuera algo incorregible, siento como una vena esta palpitándome la sien, en verdad solo quiero tomarla para arrojarla por la ventana y que todo esto termine de una buena vez para volver a mi simple y pacifica vida ¿Es mucho pedir? Parece que sí.

-Grrrrr escucha bien, "señorita", no sé quién eres, no mejor dicho que eres, pero esta situación es algo rara, muy rara para mí-le dije apenas manteniendo mi calma, en verdad se enojo cuando puse sarcasmo al llamarla señorita, ella solo chisto un poco para acercarse unos pasos a mí, cuando estaba frente a mi levanto su vista para ver mi rostro, nos quedamos unos segundos así hasta que ella me pateo con fuerza en la pierna, y dale con los golpes.

-Qué carajo, deja de golpearme muñeca del diablo, estas rota o que-le grite luego de no soportarlo más, ella solo levanto una ceja para luego suspirar de forma muy audible, lo siento su reina si no entiendo el mensaje, mujeres…

-Levántame, así no debo estar aquí abajo mirando el porte sin nobleza, bruto y falta de ética o modales de mi tonto siervo-dijo como si fuera cosa de todos los días, en verdad solo quiero arrojarla por la ventana, cuando se queda sin baterías….

-Mira, reinita de cuarta, no recibo ordenes, si quieres algo pídelo como todos, con un por favor basta-eso sonó muy hipócrita incluso para mí, ella solo se me quedo mirando para luego soltar una muy pequeña risilla que se cubrió con el dorso de su manga.

-Yo no pido cosas a mis sirvientes, las ordeno, ahora levántame o veras la ira de tu señora-termino por usar una voz muy fría, de alta cuna y de aristocracia sin lugar a dudas, como veo que seguir discutiendo no llevara a nada la levante por debajo de los brazos, cosa que no fue bien recibida ya que otra vez ese pelo molesto me volvió a abofetear.

-¿Quieres dejar de hacer esa mierda de una maldita vez? Estoy harto de ser golpeado, tengo oídos, puedo escucharte, no hace falta golpearme maldita muñeca-le espete molesto de este trato, solo suspiro para hablar calmadamente otra vez.

-Ahhh tengo mucho que hacer para poder educar a este siervo mío, esta es la forma en que debes cargarme, hazlo bien-dicho eso me indico como tenía que llevarla, la tome como si estuviera cargando a un infante o un bebe incluso, con uno de mis brazos para que sentara en el antebrazo y el otro libre pero de vez en cuando listo para sujetarla mejor por si acaso, no es como si en verdad me importara si le sucede algo pero qué más da, si es así estando normal no quiero pensar en cómo será si está furiosa y no quiero recibir más golpes en mí, no soy un monigote para practicar.

-Al menos puedes hacer esto bien, tienes mi alabanza, sigue así y tendrás más sirviente-tch, muñeca de cuarta mal hablada, solo calma Jun, solo un poco más y se larga, sí, eso es, me dije a mi mismo por lo bajo.

-Bien, su reinita, ahora-le pregunte mientras levanta un poco mi ceja, ella solo chisto en molestia para empezar a hablar.

-Escúchame bien, antes de empezar debes responder con la verdad ¿Fuiste tú quien le dio cuerda?-me pregunto, mis ojos se abrieron de sobre manera ante esa cuestión, como sabrá que le di a dar cuerda en la nota que recibí días atrás, no es una coincidencia, eso es seguro…debo estar en calma, tener la cabeza caliente no sirve de nada en esto, piensa tranquilamente.

-Si-le respondí al final, ella se me quedo mirando un rato hasta asentir con la cabeza para sí, luego retomo la palabra con mucha más elegancia que antes.

-¿Cuál es tu nombre?-me pregunto para mi sorpresa esta vez de forma amable, dude un poco pero le dije mi nombre con cuidado y aprensión, no será que es uno de esos experimentos del gobierno para espiar a la gente y toda la cosa, no único que me falta, que me caiga la JSDF o algo similar por cosas que no hice ni hago.

-Estas en medio de una guerra entre las siete rosas, esto es una batalla entre yo y mis hermanas, tu eres uno de las personas que han sido seleccionados para actuar como nuestros médiums, nuestro contratista con los cuales formamos un contrato con el cual ganamos poder, todo en medio de nuestro deseo de convertirnos en la niña perfecta, en Alice, y este es su juego el Alice Game,-termino por recitar su historia, canto o lo que sea que me dijo, nos quedamos en medio del silencio, esperando.

-De acuerdo, digamos que te creo. ¿Cómo cambia eso conmigo, en que me mete dentro de todo esto, del juego ese tuyo?-le pregunte dubitativo, cada segundo que pasa más quiero meterla en su maleta para arrojarla por ahí, algún tipo deberá tomarla y será su problema, no el mío.

-La pregunta es si juraras por el anillo que está en tu dedo y en el mío, de otra forma corres peligro, peligro ante las otras Maiden-me dijo, sin pensarlo mire sus manos, en su mano izquierda está un anillo de plata con el trabajo de una rosa con una diminuta gema que parecía brillar de manera etérea, muy diminuto que apenas puede verse bien pero está ahí, un aire de misterio pero también de poder, poder sobre algo que no muchos pueden entender; baje mi mirada hacia mi manos, en mi mano derecha estaba ese mismo anillo pero la piedra era blanca pura, neutral, sin brillo, esta como vacía, muerta, esperando a algo, a que yo hiciera algo con ella o con lo dicho por la muñeca esta.

-¿Y…Y qué tipo de peligro estoy corriendo? Por lo que veo no está sucediendo nada malo-le dije de manera molesta pero más que nada cansada de todo este asunto sobre muñecas y juegos, parece algo de un manga barato o una historia hecha así nomas, como un borrador o algo parecido.

-Las otras Maiden pueden detectar el anillo que portas, te buscaran y te silenciaran, de esa forma estarán más cerca de ser Alice mientras yo estaré detrás, cosa que no permitiré mientras pueda hacer algo frente a ello, ahora Jun, ¿Juras por el anillo?-me pregunto mientras me colocaba el anillo frente a mi cara como si espera un beso de época, donde los caballero se inclinaban para besar las manos d las doncellas. Tuve el impulso de hacerlo para ver que sucedía pero retrocedí un poco cuando sentí una gran sensación de escalofrió recorrer toda mi espalda de golpe, mire a todos los lados de mi habitación para no ver nada, todo normal…

Espera.

Ese muñeco no estaba en el suelo, de hecho estaba encima de mi biblioteca, junto a otras muñecas que tengo de las compras que hice por internet al menos hace un año o tal vez más.

-Tch, ella sabe que estas aquí, jura por el anillo, de otra forma correrás cada vez más peligro que ahora, hazlo-me dijo con urgencia mientras se soltaba para caer y quedarse frente al muñeco de Poo el oso, este se levanto para mostrar una navaja detrás de sí para luego acercarse con pasos lentos.

-Lo siento pequeñín, pero debo hacerlo-dijo la muñeca mientras extendía su mano para que quedara mirando hacia el oso, este caminaba hacia nosotros, específicamente hacia mí, no me gusta su mirada, parece que esta sonriendo con tendencias homicidas, este día no puede ser más mierda.

-¿Qué carajo sucede con el oso?-cuestione acelerado y con miedo, no tengo un buen presentimiento, de hecho solo quiero seguir con vida como estaba, no quise nada de esto.

-No tengo mucho conmigo pero deberá ser suficiente, descuida pequeñín será rápido-dijo mientras de la nada pétalos de rosas volaban desde su mano para chocar contra el oso y estamparlo contra la pared con fuerza, y yo me quejo de sus coletas…

Me acerque con cuidado donde estaba el oso caído y le arranque la navaja para tirarla sobre mi cama, seguidamente le amarre sogas para detenerlo y salí d mi habitación para bajar a la planta baja donde estaban dos puertas detrás de las escaleras, una era un baño mientras la otra era una bodega/almacén que usaban mis padres donde hay muchas cosas viejas relacionadas con sus viajes de negocios, puse el oso encima de una de las pilas de cajas para luego salir y volver a mi habitación, en verdad necesito una explicación o creo que voy a gritar como los mil demonios.

-Bien, necesito una explicación, que mierda fue eso de hace rato, y no vengas con mentiras o frases a medias, quiero saber en qué carajo me estoy metiendo muñeca-le espete frustrado a la muñeca que para mi molestia estaba sentada tranquilamente en mi cama con uno de mis libros.

-Ya te lo dije, eres un posible médium para las Maiden, específicamente las Rozen Maiden, luchamos en el Alice Game para de esa forma ganarnos el don de convertirnos en la niña perfecta, que brilla más que cualquier gema y es más bella que cualquier rosa y así poder alegrara nuestro padre, tu estas en peligro desde el momento que decidiste dar cuerda, si quieres tener más posibilidades de seguir aquí jura por el anillo-me explico de forma calmada sin dejar de leer, me senté en mi silla para pensar en todo esto, un juego, muñecas que están "vivas", la niña perfecta, batallas, peligro y atentados contra la vida de estos médiums, soy un posible médium, mierda, solo porque debe ser así, esperaba un paquete raro, tal vez basura peor nunca esto….

Parece que no tengo opción, me acerque hacia ella para arrodillarme y caer sobre una pierna, en verdad espero no arrepentirme de esto, porque estoy seguro que así será.

-¿Qué tengo que hacer para jurar?-le pregunte con duda, varias posibilidades pasan por mi mente, desde un beso hasta otras un tanto descabelladas, ella se me quedo mirando fijamente, cerro su libro con suavidad y lo puso cerca suyo, posiblemente para después, extendió su mano con suavidad y la dejo esperando, sin pensar mucho solo la tome con cuidado como si de verdad fuera a romperse a cada segundo que pasaba aquí, la sostuve entre mis manos para luego acercar mi cara hasta quedar a casi nada del anillo de plata maldito, luego al final coloque mis labios contra el metal frio, un brillo rosa fuerte inundo mi habitación y sentí una gran sensación de calor junto a un escalofrió, como si algo hubiera sido despertado de golpe dentro de mí, el calor viajo por todo mi cuerpo hasta quedarse en mi mano derecha, justo en mi anillo que brillaba ahora en un diamante rosa con un brillo sublime y de fantasía, me siento diferente, como si algo se hubiera unido a mi desde el momento en que bese el anillo de la muñeca.

-El contrato fue sellado, tu, Jun Sakurada, eres mi médium, déjame presentarme como es debido, yo so Shinku, la quinta Rozen Maiden-me dijo con nobleza mientras tomaba los lados de su vestido para hacer un respetuoso arco, en duda solo le devolví el arco a modo de saludo lo mejor que pude pero por los nervios y grandes dudas que tengo encima solo logre arquearme como si estuviera contracturado o algo.

-Un placer..Creo…y... ¿Ahora qué?-le pregunte con confusión, espero que no sea como una manga en que de día es todo normal mientras a la noche tenemos que salir a por los malos, solo eso falta, un cliché barato y que esta sobre vendido para molestar mi ya delgada y pacifica vida.

-Todo sigue su curso como es debido, ahora sirviente, quiero te, asegúrate que este a 98° para que las hojas se abran y se impregne el sabor, lo quiero en 5 minutos-Tch, se fue la noble señora, ahora tengo a esta niña mandona y molesta, mis manos tiemblan, solo quiero mandarla al tacho de basura y arrojarla por ahí, trato de calmarme pero como estoy no es algo muy efectivo.

-Tch, tu muñeca podrida del demonio no me des ordenes, y además que acaso no es al revés ¿Yo soy el médium y tu mi muñeca?-Muy bien, eso ultimo sonó tan estúpido, no puedo creer que haya dicho eso, en verdad ella es solo un pedazo de madera a lo mejor, un trozo de madera podrido y sin corazón, calma Jun, trata de poner orden, o lo que queda del mismo aquí.

-…..-parece que mis palabras no le gustan por lo roja que se puso, creo que eso es rabia, si debe ser molestia por haberla llamado mía o muñeca, en verdad le debe gustar ser el rey en vez del sirviente, bueno al menos se calló, ahora podre estar tranquilo.

-Oye ¿Cuanto más estarás sonrojada?-le pregunte molesto mientras miraba su cara que parecía adquirir varios tonos de rojo mientras miraba el suelo pero cuando escucho esto levanto la mirada y lo vi, algo….

Bello.

Muy hermoso..

Ese cabello rubio como el oro cayendo en oleadas ordenadas y sublimes mientras acompaña esos ojos de un azul zafiro que parece brillar como si estuviera recién pulido, su piel de porcelana finamente trabajada con el tono rosa, es como si de verdad estuviera viva.

*Bofetada*, *bofetada*

Retiro lo dicho, es una maldita muñeca traída del infierno para joderme nada más, no es linda ni bella ni nada de esa mierda…

-Tú muñeca del demonio podrida de-pero no termine ya que de nuevo volvió a bofetearme tirándome al suelo.

-Hmph, que sirviente mal hablado y además pervertido, mirar de esa forma a una dama, necesitas ser educado, parece que tendré que entrenarte como a un mero perro callejero-dijo con molestia pero nunca dejo ese tono de aristocracia, metió una mano en un bolsillo para sacar un reloj dorado antiguo, miro la hora para luego cerrarlo otra vez y guardarlo una vez más.

-Rápido sirviente, tienes 2 minutos para traerme mi te-dijo como si eso fuera lo más importante, se acerco a la puerta para abrirla pero no llegaba inclusive poniéndose de puntas, se dio la vuelta para mirarme sonrojada otra vez, sonreí con sorna.

-Vaya, vaya, quien necesita al perro ahora, un por favor estaría bien-pero mi burla no termino porque se acerco a mi sin darme cuenta para depositarme una patada en la pierna, maldita trozo de madera, quien la mando a ser tan dura.

-Abre la puerta, un perro puede hacerlo, tú también-dijo con molestia, solo refunfuñe para hacerlo haber si con eso me deja en paz, le hice un gesto con la mano para que saliera pero se me quedo mirando otra vez hasta que extendió los brazos a mí como si fuera un niño, sin pensarlo la tome otra vez y baje, el peor erro que hice.

-¿J-J-J-J-J-J-Jun? ¿Qué es eso?-la voz de Nori me asalto de golpe, estaba delante de mí, Shinku miraba aburrida, Nori de golpe se puso un poco roja mientras de la nada sacaba un libro sobre adolescencia ¿Pero qué mierda?

-Ahh sabes Jun, no debes ser tímido, todos los chicos en verdad piensan en eso a esta edad, pero llegar tan lejos para conseguir una muñeca, me sorprende lo bien hechas que están pero no es algo chiquita para ti-me pregunto al final tímida pero sonriendo como boba, esto es el colmo, estoy harto.

-¡NADA DE ESA MIERDA, ESTA NO ES ESE TIPO DE MUÑECA!-le grite molesto, ella solo soltó un suspiro como si eso fuera lo que estaba esperando de mí, ahora si estoy empezando a molestarme de verdad.

-Jun, no hace falta mentir, es tu muñeca sí, no hace falta que te contengas, eso no es bueno para tu salud sexual-Grrr Nori puede ser tan tonta cuando quiere y cuando no.

-Mira esta muñeca no es una muñeca de esa índole, vino en una maleta, en un concurso o algo que vi en internet, solo la llevaba a…a-mierda, piensa en una mentira o algo, cualquier estupidez para salir de esta.

-¿Me vas a hacer mi te o no sirviente?, me estoy cansando de esperar-dijo de la nada Shinku, muchas gracias muñequita de cuarta, cuando no puede ser peor solo tenias que intervenir.

-Tu muñeca de mier-pero no pude terminar porque Nori me la arranco de mis brazos para sujetarla alto y mirarla con estrellitas, en verdad esta chica necesita ayuda.

-Gau como avanza la tecnología, muñecas que hablan-dijo mientras no dejaba de ver a Shinku, bueno, al menos soy libre de momento.

-Por favor, te agradecería mucho que me bajaras, solo mi médium puede cargarme, señorita-dijo con sutileza y calma, tch, a ella le hablas civilizadamente pero a mí me das una bofetada o un buena patada en las piernas, maldita muñeca, y no creas que porque me das ese "privilegio" de poder cargarte que es solo mío te saldrás con la tuya, me di media vuelta para volver a mi habitación, sin ni siquiera escuchar las voces de Shinku o Nori.

-Dejen de joderme, quiero estar tranquilo y solo, nada más-me dije a mi mismo mientras cerraba la puerta de mi cuarto con fuerza, saque mi paquete de cigarros para poder fumarme uno en paz, el sabor a tabaco es fuerte con el mentol, me relaja, me tire en mi silla y me puse a pensar en todo esto.

-¿Qué es, espiritismo, alquimia, magia, encantos, un culto o algo, que mierda son las Rozen Maiden?-me dije molesto, la internet no me ayudara, solo las muñecas pueden decirme que es todo este asunto del Alice Game, por ahora debo ser paciente y esperar a que las cosas se vayan desenvolviendo de manera normal, cerré los ojos ya que estaba cansado desde lo de anoche y con lo sucedido en la iglesia.

-Eso es, la iglesia, ahí encontrare respuestas, la rosa negra, debe estar ahí o cerca-me dije a mi mismo pero recordé que las siete rosas batallan entre ellas, eso significa que debo hacer esto de noche cuando todos están dormidos, esta noche volveré a la iglesia para conseguir aunque sea una respuesta a todo este embrollo.

-Con Nori y Shinku-

(Normal Pov)

Las dos mujeres estaban sentadas en el sofá mientras saboreaban una taza de té a la vez que miraban la televisión, un programa para niños que atrapo mucho a Shinku, el detective Kunkun.

-Nori-comenzó la quinta Rozen Maiden, Nori dejo de beber su té para darle su atención.

-Si Shinku-le pregunto con cariño, ya estaba acostumbrada a cosas raras luego de todas las compras que hace su hermano por internet.

-Tu té no es muy sabroso-le dijo con honestidad y aristocracia.

-Ohh lo siento, tratare de que sepa mejor la próxima-dijo algo desanimada la chica.

-Pero está lleno de sentimientos, el cariño, el amor, es tan suave que hacen únicos al té, es tan cálido, como la caricia de una madre amorosa para su niño, tienes un don con el mismo Nori-le dijo suavemente a diferencia de su usual tono noble de alta cuna.

-Muchas gracias Shinku-le dijo Nori con una sonrisa, pero esa misma no duro mucho por una ligera mueca que se mostro durante unos segundos, mueca que detecto Shinku y se puso curiosa con respecto a la misma.

-¿Sucede algo Nori?-le pregunto la quinta rosa, la chica solo suspiro.

-Es que hace mucho que no tomaba el té con alguien más, esta casa ha estado tan silenciosa desde hace años, desde lo de Jun-dijo dolida, casi parecía estar a punto de llorar, Shinku la tranquilo con palabras suaves y calmas, cosa que vino muy bien para Nori.

-¿A qué te refieres?-le pregunto con tranquilidad, para ahora el programa infantil ya había terminado, y toda la atención de Shinku estaba en Nori. Esta se le quedo mirando un rato con una ligera mueca de preocupación en su cara antes amable y cálida.

-Eso solo le corresponde a Jun el decírtelo, el…paso por mucho en poco tiempo, siendo como es ahora un producto de ello, el antes…sonreía y era muy amable, ahora, es una persona diferente, hace al menos dos años que no va a la escuela, solo se queda ahí encerrado o sale de noche a algún lado a hacer lo que hace, siempre viene de madrugada algo sucio pero parece mucho peor que cuando salió, más frio y antipático, el sufrió mucho y por eso se guardo dentro de una coraza sin dejar a nadie entrar, no sé cuánto tiempo seguirá así-le dijo su historia a la muñeca, esta se quedo mirando fijamente al vacio mientras pensaba en su médium, parece que es más de lo que deja ver, en ese caso Shinku no intervendría, sabe que eso es solo de Jun y será él quien decida él cuando, como y donde responder a las preguntas de la rosa rubí así como ella respondió las suyas, incluso ahora puede sentir la conexión entre ella y Jun, el lazo que los une, ve su anillo con algo parecido a la lastima pero también ligera molestia, debe ser más fuerte, es un caballero al fin y al cabo, debe enfrentar esto, pero duda de cuando lo hará y si estará bien con ello. De golpe el anillo se puso a brillar, su médium estaba en peligro, lo sentía dentro de ella, el brillo rosa paso a un tono escarlata y una sensación de ardor la asalto, su médium estaba siendo lastimado.

-JUN-grito para correr donde estaba su médium, fue muy torpe de de su parte para dejarlo solo, no esperaba de que sucediera tan rápido, no se dio cuenta de las plumas negras que caían fuera de la casa en el jardín.

-Con Jun, momentos antes-

(Jun Pov)

Estaba sentado cuando una sensación de escalofrió me asalto la espalda, algo no estaba bien, lo sabía, con duda y cuidado los abrí para ver alrededor de mi cuarto en busca de algo anormal como otro muñeco asesino, no, nada, todo sigue igual, pero por alguna razón sentí como algo caía suavemente desde arriba, levante la vista y lo vi, de nuevo esa pluma negra, la misma que la de la iglesia cayó en mi regazo para quedarse ahí.

-otra vez, la misma rosa negra, ¿Eres tu otra de las Rozen Maiden? ¿Eres tú la llamada Rosa Negra? ¿La Rosa para el funeral?-le pregunte a la nada, no tuve respuesta alguna salvo una diminuta risa que hizo eco en toda la habitación, me dio una ligera sensación de peligro, esa risa no era una amable en lo más mínimo.

-¿Sigues aquí?-le pregunte con cuidado, esta vez se había hecho el silencio hasta que la puerta de mi cuarto fue destruida por algo cortante, fue cortada en al menso cuatro grandes trozos de madera, las venas en mi sien estaban palpitando, en verdad esta muñeca se ganara mi rabia, y de seguro la echare de aquí para mañana en la mañana, eso es seguro.

-Tú, tú, tú muñequita maldita del demonio, ¿Qué mierda crees que haces al destruir la puerta? Se toca como lo hace todo el mundo, incluso una marioneta puede hacerlo y lo sabe, tanta nobleza y terminas destruyendo la puerta, ahora debo poner otra-le dije refunfuñando, estaba a así de explotar por ella, Shinku se me quedo mirando fijamente, no despego sus ojos de mi, se veía muy preocupada por algo, inclusive estaba respirando agitadamente.

-Oye, mira, no quise decir nada de eso, solo estaba enojado, yo-ni sé porque quiero disculparme con ella, ella se me acerco y me hizo una seña para que me arrodille a su nivel, sin pensarlo lo hice para recibir una bofetada de lleno de ella, la mano palpito en mi mejilla que de seguro tenia la marca de su mano, me quede estupefacto sin saber cómo reaccionar.

-Y pensar que me preocupe por nada, pero parece que ella ya sabe que tengo un médium y eso es problemático de hecho-dijo mientras fruncía el ceño y se quedaba pensativa.

-¿De quién estás hablando?-le pregunte luego de un rato, aun dolido por su cachetada pero en verdad quiero conseguir respuestas a como dé lugar.

-De mi hermana, la Rosa Negra, Suigintou, ella es la única que deja estas plumas de ángel caído-dijo como si fuera algo obvio pero sus ojos demostraban un mar de emociones muy diferentes a lo que su boca decía, parece que tiene una historia con esta tal Suigintou, debo ir a la iglesia en la noche para verla, si es que sigue ahí.

-Entiendo, esta ángel muñeca es otra Rozen Maiden, y estuvo aquí, ósea que sabe que soy tu médium, ¿No es así?-le pregunte a Shinku, ella solo asintió para luego subirse a mi cama no sin antes tomar un libro para comenzar a leer.

-Tch, bueno, eso fue todo, que decepción en verdad-me dije para mi mismo por lo bajo, solo quedaba esperar.

-noche, 2:30 AM, cocina-

(Jun Pov)

Estaba con una lata de Pepsi mientras pensaba en todo esto, por un lado ir solo a la iglesia seria como las otras veces pero sabía que esta vez no sería así, no, tengo algo que puede lastimarme seriamente, tal vez incluso matarme, pero necesito respuestas, y por ahora Shinku no me las da, no confió lo suficiente en ella como para cuestionarla directamente además de nuestro lazo es frágil en este momento.

-Bien, ahora o nunca, esa muñeca debe tener algunas respuestas para mí, lo siento Shinku pero necesito saber en qué me estoy metiendo-me dije por lo bajo en un susurro apenas audible, ya que los demás están dormidos, salí de la casa no sin antes dar una larga mirada al anillo, jure sobre él, es como si estuviera traicionando a mi señora o mi reina, bah, no debo pensar en eso, solo se interpondrá en mi camino. Luego de esto seguí el camino hacia la iglesia abandonada, tarde al menos media hora en llegar por lo nervioso además de ir a paso lento ya que no estaba del todo seguro, cada vez que recordaba esos escalofríos tenía ganas de volver, solo mis cigarros me impedían el regresar con las manos vacías, una vez en la puerta era una sensación molesta, de alguien vigilándome cada movimiento que hacía, como si estuviera mirando a su presa. Tome una larga calada a mi cigarro para luego arrojarlo al suelo y pisarlo para meterme dentro, camine y escuchaba todo como nunca, como la madera podrida cedía a mi peso y crujía, la humedad, los insectos moverse con algunos ratones aquí o allá, vi las cortinas andrajosas moverse en el viento que las ventanas rotas dejaban entrar, solo los ventanales detrás de la cruz, me senté en una de las sillas largas y espere algo como la otra vez.

-La verdad no se qué hago aquí en realidad, me pregunto si la rosa negra se mostrara-hablaba conmigo mismo para sacar otro cigarro, debo comprar más, se están agotando.

-Fufufufu-una risa siniestra y fría me asalto de golpe, repitiéndose en toda la iglesia haciendo eco, mi cigarro estaba encendido pero me había olvidado de él aun en mi boca, las plumas negras comenzaron a caer como una lluvia suave y tranquila, baje mi cabeza hacia mi regazo, estaba una maleta como la de Shinku.

-Veo que disfrutas mi lugar de descanso, un regalo mi padre antes de irse hace mucho, mucho tiempo médium-esa voz, tan dulce como la miel pero se sentía el veneno ponzoñoso que despedía con cada palabra, arriba de la cruz estaba sentada la muñeca, la Rosa Negra, vestida con un vestido negro con una parte blanca debajo, cruces n blanco al final de la larga falda que la cubría, volantes y grabados de rosas negras en sus brazos, un collar negro que era una cinta con una diminuta rosa, una vincha en su cabeza con dos cintas en un moño en cada lado de su cabeza, su cabello era tan blanco como la nieve, sus ojos de un rojo vino con un toque de carmesí o rojo sangre, botas negras hasta la rodilla con algo de taco, unas alas negras detrás de ella en su espalda, era hermosa, la Rosa Negra era my hermosa ero todas las rosas tienen espinas.

-Buenas noches Jun-su voz suave me dijo pero algo tenía pensado, caí en su trampa sin quererlo ni pensarlo, estaba a su merced.