Capitulo 4: La Belleza de la Rosa Negra
(Jun Pov)
Ahhh…ahhh….grrrr….soy un idiota de mierda, por mi terquedad y mi tonta necesidad de conseguir respuestas, respuestas que Shinku podría haberme dado en la mañana siguiente sin necesidad de todo este lio de cuarta, ahora atrapado bajo las garras de esta muñeca y se nota desde lejos que sus intenciones son muy diferentes de las de Shinku, es como un gato negro que mora en los cementerios, aguardando cuando un tonto ratón vendrá directamente a caer en su trampa, solo juega conmigo, debo ganar tiempo…
No seas idiota, ella es algo que escapa a mi comprensión, no lo entiendo, puede usar algo como "magia" y las siete son todas diferentes, Shinku usa esos pétalos, y no sé nada de nada en cuanto a esta rosa, no tengo ni idea de cómo reaccionara o como actúa cuando tiene sus presas a su alcance. Solo puedo jugar a la defensiva, con cuidado de no llamar su atención, cualquier cosa de tal de poder moverme lejos de ella, aunque si tengo la suerte de poder escapar del interior de la iglesia es muy fácil para ella el darme caza, y de seguro con las alas debe tener capacidades de largo alcance, solo debo mantenerme tranquilo y sereno, solo así tal vez tenga una chance de poder pasar esta noche aun con mi vida a mi lado y no tirado como un fiambre en la acera…
-Sí…yo soy…Jun…y tu eres la rosa negra…espero-le dije con cuidado y despacio mientras me movía aun con más en mi asiento, la maleta es algo pesada así que la quite de mi regazo para ponerla a un lado, ella seguía ahí mirando tranquila con una sonrisa peligrosa, se lamio los labios mientras se erguía y abría del todo sus alas, parecían una especie de ofensa hacia los murales y vitrales de los santos que aun rotos detrás de ella aun mantenían esa aura de pureza que representa una iglesia; esas alas negras cual abismo que se extendían al menos unos dos metros y medio en verdad lucían amenazantes, plumas una vez bellas y frágiles ahora raídas, maltratadas y llenas de malicia, una sensación de opresión y medio despedían con cada segundo que me quedaba viéndolas, pero al mismo tiempo podía sentirlo….
Soledad….
Desesperación….
Necesidad…
Anhelo…
Como si pidiera a gritos algo que en verdad deseaba con cada fibra de su ser, como si ocultara todo su dolor, todo su pesar; esa gran carga que guarda como ningún otro sin haberlo deseado nunca, no pude evitar hacer una mueca de lastima por la rosa negra que se mostraba en su gloria azabache pero también melancólica delante de mi esta noche. Al mismo tiempo los recuerdos que guardo en mi corazón, en lo más profundo brotan de golpe, esas palabras, sus miradas de asco y desprecio por algo minúsculo, cada mirada hacia donde sea que vaya en ese inferno, siendo señalado con el dedo a cada maldito segundo…Solo es una puta mierda; no soy su juguete y no pienso volver, apreté mis puños con rabia contenida y gruño de odio por esas memorias que aun siguen atormentándome de vez en cuando.
Este ángel oscuro es casi como una doble cara mía, el otro lado de mi moneda, tome mi cigarro y empecé a fumarlo, ya no temeroso pero si precavido de lo que este ángel negro desea de mí, es obvio que su malicia para conmigo se debe solo por mi contrato con Shinku, tal vez eso pueda ser usado a mi favor al menos para mantenerme vivo, trague duro mientras un escalofrió corre mi espalda, solté el humo de mi boca luego de unos segundos; no me di cuenta de que ella estaba ahora sentada en el banco delante de mí. Ahora es cuando aprecio esos ojos que posee, ese rojo sangre con vino es simplemente hermoso, en verdad Rozen se esforzó para crearlas, en serio parecen humanas.
-¿Vas a quedarte…observándome toda la noche?-le pregunte con cuidado, ella solo sonrió y río por lo bajo, sus alas batiéndose perezosamente en su espalda.
-Fufufu…no esperaba que el médium de mi querida Shinku viniera por sí mismo a mí, nunca antes había sucedido algo como esto..los médium casi nunca se conocen entre ellos, solo las Maiden son las que luchan, los humanos son solo meros donadores de poder, nada más-dijo con algo similar a la felicidad, tal vez desea ponerme contra las cuerdas, lograr que me enoje, darme una ligera sensación de poder u esperanza; haciéndome creer que al estar cerca de ella podre "ganarle". Es astuta y calculadora, pero mi precaución puede más pequeño ángel, respire con fuerza y volví a fumar, un camino de humo salió de mi boca que se perdía hacia el techo y desaparecía, solo el sonido del cigarro perdiendo su cuerpo y el batir de esas alas era lo que llenaba el silencio de la iglesia.
-¿Qué quieres de mi?-le pregunte al fin cansado de estar jugando, solo deseo irme a mi casa, quiero imaginar que todo esto es solo un mal sueño o incluso uno libido.
-Puedo querer tanto de ti en este momento Médium, pero solo deseo a mi hermana, tengo asuntos con ella, llámala aquí ahora-lo último lo dijo con voz tajante y fría, ya no estaba jugando, trague duro, no tengo ni idea de cómo llamar a Shinku aquí de hecho ni siquiera sé si puedo hacer eso, debo ganar algo de tiempo mientras pienso,; no debo ponerme nervioso ni mucho menos demostrarlo ante ella o será mi fin.
-Mira…no estoy del todo seguro como funciona esta cosa del médium-Maiden, el contrato con Shinku lo hice recién hoy, ni siquiera paso un día de ello ¿Cuál es tu prisa para ver a tu "hermana"?-le termine preguntando con sumo cuidado a la muñeca, ella solo enfrió mucho más su mirada mientras me miraba fijamente en busca de juegos, mentiras y engaños; solo puedo devolver dicha mirada en desafío no violento, sé que estoy a su merced pero tampoco estoy desesperado, si sucede lo mismo de la tarde en donde Shinku pareció sentir que estaba en peligro y viene hacia aquí en verdad no podre sacar las respuestas que tanto deseo, debo estar calmado así como ella debe seguir en este estado de agresividad no violenta, respira, fuma, respira, fuma, calma…
-Mis asuntos con mi hermana no son de tu incumbencia médium, llámala de una vez o si no…-dejo al frase ahí para lanzar un par de plumas a alta velocidad contra mí, me quede helado mientras sentía como una de ellas rasguñaba mi mejilla, la sangre bajaba tan tranquila y lenta que me daba escalofríos, trague duro, es todo o nada ahora…
-¿Tanto deseas ser Alice?-le pregunte al fin; a todo esto no se qué significa ser Alice, ese tal Rozen debe estar muerto, polvo, un montón de huesos, el termino es el mismo, que ganan con ello estas muñecas, normales no son, donde demonios se vio muñecas que pueden hablar, usar "magia", y razonar como un humano, grr, necesito respuestas de una maldita vez.
-Hmph un humano tonto no entendería lo que es Alice para nosotras, lo que simboliza para Padre-lo ultimo lo dijo dolida, bajo y melancólico pero se notaba el odio por las demás así como a sí misma, decidí arriesgarme un poco pero debo ser muy cuidadoso con las palabras que debo decir.
-En verdad…¿En verdad va a hacer tanto por un hombre que no solo podría estar muerto sino que también dejo a sus hijas el luchar entre ellas durante quien sabe cuánto tiempo?¿ Un hombre que te dejo tirada como si fueras basura?-le pregunte con duda genuina y también rabia, puedo ser asqueroso con todo el mundo pero si tuviera hijos no los pondría a hacer eso, eso, es…simplemente un padre o una madre no haría eso, ella levanto su mirada de golpe y sus ojos parecían estar ardiendo con el odio apenas contenido, pero también el gran dolor que cargaba aprisionándose cada vez más dentro de ella a cada segundo que pasaba, se irguió y en sus manos aprecio una espada de doble filo, guardia de oro con el trabajo de unas alas de ángel en la misma, se abalanzo sobre mi y por mero reflejo me tire hacia un lado con las manos en frente de mi en un intento vago de detenerla; sentí como el filo hacia un profundo tajo en mi ante brazo derecho llegando casi hasta mi muñeca, la sangre brotaba borbotones y no se detenía, caí al suelo mientras me sobaba la herida con el brazo sano.
Escuche un aleteo y lo vi, ella estaba descendiendo con la hoja en su costado, indemne, victoriosa, descendió hasta quedar sobre mi vientre y señalo con la hoja en mi cara, su mirada acerada, carente de emociones, tan fría como un tempano de hielo pero sus ojos la delataban, estaba furiosa a más no poder, algo debió sacarla de quicio, detrás del odio el dolor era muy profundo, tan arraigado en su psique, a un punto del quiebre; una mueca molesta se hizo presente en mi cara, esta temblando ligeramente pero la sensación de empatía por su situación la hacía más manejable, lo mío es poco en relación con ella, debió tenerlo mucho, pero mucho peor haciendo ver lo mío como un paseo por el parque.
-no te atrevas a decir esa palabra de nuevo, tu, un miserable humano no entiende nada de lo que hemos pasado por nuestro Padre, de su deseo que lo persiguió como obsesión hasta el día de su muerte, deseo que aun lo persigue en nosotras en estos días, y sin ninguna duda..tu no entiendes mi deseo, mi obsesión con Alice-lo dijo mientras bajaba la cabeza, su cabello de plata cubriendo su rostro, estaba temblando de enojo, sus labios apretados mientras mostraba sus dientes en rabia, seguí ahí esperando a que se calme un poco, cerré los ojos para luego tumbarme del todo en el suelo frio aun con ella encima de mi vientre, los abrí y mire por el agujero del techo, la luna estaba hermosa, algo que me pueda calmar aunque sea un poco en esta situación de mierda que estoy pasando en estos momentos.
-Tú tampoco sabes nada de mi ángel negro…aunque no lo creas. Tu eres muy parecida a mí, puedo simpatizar aunque sea un poco con su dolor, si no me crees mírame y verás que no miento-carajo, de donde mierda saque esta línea cliché, es tan…simple, aun así de alguna forma parece haber servido, ella se quedo mirándome un rato hasta que salió de mi vientre para volver a su maleta que ahora estaba flotando, se sentó en ella y no me despegaba la vista de encima, me levante y sobe por última vez m herida sangrante, aunque no sangra como antes, saque un nuevo cigarro y lo encendí para comenzar otra vez el proceso para ganarme cáncer de pulmón pero el sabor y la forma en que me relaja lo vale.
-en verdad Shinku tiene un médium muy raro-se dijo para sí como si estuviera viendo un animal exótico de algún tipo, me pregunto si todas las muñecas estas son así de molestas y mal habladas. Su mirada seguía fría pero ahora era también algo de curiosidad o al menos eso puedo ver en ella.
Le di mi mirada, analizándola, tratando de entenderla, debo estar calmado, al menos Shinku no se mostro en todo el trascurso con esta rosa negra, me senté para fumar tranquilo, en verdad toda esta situación me está sacando de quicio, al menos el tabaco sirve aunque sea un poco para calmarme en esta situación descabellada de mierda por la que estoy pasando en estos momentos, no solo tengo un muñeco mágico que puede matarme sino que tengo otro en casa mandón y pomposo que se cree señor o shogun.
-Puedo saber tu nombre al menos o prefieres que te llame Black ángel o rosa negra, tal vez Rose?-le dije medio en broma tratando de aligerar aunque sea un poco el ambiente que luego del intento de homicidio hace apenas menso de cinco minutos las cosas no eran simplemente color de rosa.
-Que humano le pide el nombre a su casi asesino, en verdad eres un idiota, casi como un perro o algo más bajo-tch, todas estas muñecas están enfermas, en verdad solo quiero atarlas con cadenas los brazos, las piernas, y esas alas y echarla al tacho de basura….pero luego de ese arrebato ese lugar solo terminaría por destruirla mentalmente, chasque la lengua en molestia aun con mi cigarro que estaba ahora por la mitad, mire distraídamente en la caja para ver que solo me quedaban cuatro de ello, mañana o en un par de horas debo comprar más. Me levante del suelo teniendo cuidado de mi herida; me senté cerca de ella que estaba sentada en esa maleta que de alguna manera no dejaba de flotar, nos quedamos sumergidos en el silencio durante un rato hasta que ella lo rompió.
-Suigintou-dijo con la voz baja mientras miraba por la ventana rota hacia la luna que estaba en medio del vacío negro sin estrellas de la noche, era algo sublime, vera sentada contemplándola en toda su magnificencia con ese semblante melancólico y bello en medio del silencio de este lugar una vez hogar de dios ahora vacio de su aura santa y su luz, un ángel caído cuyas plumas una vez resplandecientes y puras ahora se han teñido del pecado de los hombres perdiendo su rango y siendo despojado de su belleza santa; ahora no son nada más que el reflejo de tentaciones paganas que solo terminan en dolor y nacen en el martirio de su alma que solo busca concretar ese deseo que es desconocido por toda la creación…
Esos ojos rojos como la sangre y el vino miran vacios pero a la vez con más sentimientos que cualquier otra alma que mora en la tierra, mira perdida al astro rey de la noche, buscando una respuesta a sus muchas preguntas, solo una es la más importante ahora, necesita saber esa respuesta a la pregunta que la atormenta para dejarla de tal manera rota y vacía.
-Mi nombre es Suigintou-su voz es melodiosa, pero cargada con poder y autoridad disfrazadas debajo de la misma más sin embargo un deje de la misma es solo para el dolor que la inunda; ese soldado tenía razón cuando tuvo una sola oportunidad de contemplarla en su belleza melancólica y mortuoria, una rosa para un funeral, su funeral…
-Es solo…hermoso-dije por lo bajo pero ella me oyó por la forma en que se me quedo mirando como si lo que acabo de decir no era sino una vulgar y malvada mentira de un cerdo hacia una niña inocente; luego de un rato dio una sonrisa pequeña de lado para mover de nuevo su cara cortando el contacto conmigo pero creo ver un diminuto tinte rosa en su cara.
-¿Entonces…ahora qué?-le pregunte cuando acabe el cigarro, ella solo me dio una mirada para luego volver a su ensoñación con la luna pero aun así hablo.
-¿Por qué te metiste en todo este asunto? A simple vista solo eres un simple chico que parece no saber nada de las Rozen Maiden-dijo con despreocupación pero un tinte de diversión por mi idiotez de meterme en este embrollo se podía leer en su lengua, chasque la mía con molestia mientras buscaba una respuesta a su pregunta.
-Para ser sincero, solo esperaba recibir algo de colección o algo raro y extraño, jamás me intereso meterme en todo este asunto de ustedes las Rozen Maiden, eso solo fue porque di si a dar cuerda, sino fuera así no estaríamos teniendo esta conversación Suigintou, nunca quise nada de esto-le dije con sinceridad, en una muy pequeña parte de mi esta el deseo de salir de todo esto pero otra es lo contrario, esto es algo…no hay palabras para describirlo, debo llegar más, quiero algo nuevo, algo que no sea esa simple monotonía que sufro día a día; estas llamadas Rozen Maiden son lo que estaba esperando. Ella solo me miro un rato para luego suspirar cansada por todo el asunto.
-En verdad Shinku tiene un médium tan raro, la compadezco aunque sea un poco-dijo con aburrimiento pero una sonrisa taimada y llena de malicia se mostro después, cosa que no me gusto nada de nada.
-Tch, lo que sea, y en cuanto a ti, ¿Vas a responder a mi anterior pregunta? Porque en verdad quiero saber qué es lo que las mueve para ese hombre que no se merece esa lealtad ni fidelidad al menos en mi sincera opinión-le dije con desgano mientras ella aun sonrió con malicia.
-Fufufu ¿Son celos lo que estoy escuchando médium?-me pregunto con sorna y diversión, sentí como mi cara se ponía un poco roja pero gruñí en enfado mientras sacaba otro cigarro, no recuerdo la última vez que fume tanto de una sola vez.
-No me vengas con disparates muñequita, no tienes nada que yo quiera en una mujer, solo es mera curiosidad lo mío pero sé que no es mi asunto-le dije con prisa a la vez que jugaba con mi encender y mi cigarro, ella solo se rio un poco de mi situación, como mierda terminamos así ella y yo…estaba mejor cuando me quería cortado como fiambre….
-Porque ese es el último deseo de nuestro Padre, siempre quiso…no…siempre soñó con tener a su niña perfecta, nosotras las Rozen Maiden nacimos para ello pero incompletas…imperfectas. Apenas recuerdo cosas de él….cuando cerramos los ojos pasan años, muchos de ellos, y cuando se abren de nuevo es para combatir contra las nuestras, en busca de convertirnos en la niña perfecta, la niña que ama Padre y volver con él-me dijo al fin, así que ese es el sueño de las Rozen Maiden, volver con su padre, tch; nobleza o no aun así ese viejo pone a sus hijas a pelear una contra la otra por ese sueño tonto, viejo de mierda, no existe la perfección, en vez de orgullecer sé por las niñas que tuvo en el momento prefirió perseguir una ilusión…como desearía que estuviera aquí para darle unos buenos golpes a ver si así le entra sentido en esa cabeza que tiene. ¿Dónde carajo se halla este tipo de lealtad y amor? Hoy en día, es muy escaso…
-ya veo…-le dije luego de un rato de estar pensando en todo este embrollo.
-Dime Suigintou… ¿No hay otra forma de que una de ustedes se convierta en Alice sin necesidad de enfrentar a las otras?-le pregunte al fin, su mirada dice "¿Eres idiota?".
-En verdad eres estúpido, solo una puede ser Alice y para eso debemos obtener la rosa mística a la vez que tomamos al espíritu artificial de la muñeca, una vez tomados esa muñeca se mete en un profundo sueño del que no despierta-dijo al final, esto me da más dudas.
-Pero….dijiste que ustedes duermen durante muchos años… ¿ósea que hubo momentos donde solo una de ustedes despertó o estaban tan separadas que no podían combatir? Por eso el Alice Game se juega entre ustedes incluso en nuestros días no es así-le cuestione mientras pensaba cada cosa, un poco de todo…en verdad quisiera saber donde mierda me metí.
-Exacto, hay momentos donde se despiertan muy pocas o solo una de nosotras, solo nos queda dormir y esperar al momento en que las siete rosas florezcan y desnuden sus espinas una contra la otra-dijo con solemnidad ahora mirándome mientras parecía estar en un debate interno consigo misma, su espíritu, un pequeño orbe de un tono morado estaba revoloteando sobre ella perezosamente de un lado a otro…que decepción a decir verdad, esperaba algo más...Impresionante.
-Hmmm, entiendo-la mire y vi como un botón de su vestido estaba desecho exponiendo lo que asumí era el cuerpo de plástico o el material del que están hechas; estaba equivocado, dentro solo se veía el resto del vestido, no había nada, parpadee tratando de entender que era lo que estaba contemplando, ella no tiene torso, apreté mis manos en un puño y gruñí de odio, es suficiente, este juego, guerra, batalla o lo que sea se puede ir bien a la mierda junto con Rozen, no voy a ver como una niña se somete al odio sobre si misma sumado al dolor, cada una de estas rosas sufrió, puedo solo imaginarlo, no soy un samaritano, de hecho no debería estar interesado en todo este asunto cuando es obvio que no me concierne más allá de ser el médium de Shinku, que solo lo hice para poder seguir vivo, pero entiendo su dolor, ese martirio que está tratando de ocultar debajo de sus ojos, es similar a mí, más de lo que podría imaginar.
-Además de idiota es de perderse en sí mismo…Shinku por primera vez en años te compadezco en serio-la escuche decir, no me importa en verdad; ese libro que vino junto a la maleta no debió ser solo una mera coincidencia, es más, el nombre de Rozen está al final si mal no recuerdo, como si fuera suyo, tal vez pueda repararla y quitarle un poco ese tormento.
-Cállate muñequita...Solo estaba recordando algo sin importancia-le dije molesto aun por mis pensamientos sobre toda esta mierda por la que estoy pasando ahora y todo gracias a un maldito papel de cuarta.
-¿Qué cosa?-me pregunto aburrida, la mire y sin pensarlo un recuerdo vino a mi mente, fue hace mucho tiempo….ella…Nori tenía 6-7 años, su muñeca estaba rota luego de un accidente o algo así, estaba llorando sobre su muñeca rota mientras le pedía perdón, su dolor es el mismo que esta muñeca rota, pesara y molestia inclusive odio hacia uno mismo por haber fallado a alguien importante, por no llenar las expectativas.
-Nada…Nada importante-le dije, al final de esa memoria había arreglado la muñeca de Nori y estaba sonriendo mucho, tal vez pueda hacer lo mismo esta vez.
-Suigintou.. ¿Tienes médium?-le pregunte al fin, dudoso y temeroso de su respuesta, ella solo me miro fijamente con la ceja levantada, no tenia palabras.
-Estas bromeando, eres el médium de Shinku, y no estamos en buenos términos a decir verdad, y no necesito uno de hecho, estoy bien así-dijo molesta mientras abría su maleta y se metía dentro acomodándose para dormir, está bajo hasta estar sobre el banco inerte.
-Es eso… ¿o temes que sea mentira de que alguien quiere estar contigo?-le pregunte con frialdad, mientras alzaba una ceja en suposición, se me quedo mirando sin cambiar su cara fría y acerada.
-Tch, que humano molesto que eres…mira no te necesito, solo quiero ganar el Alice Game y volver con padre, nada más-dijo luego de un rato.
-Y volver a un padre que te puso a luchar contra sus hermanas además de aun teniéndolas estaba desesperado por otra hija que no existía perdiéndose en su obsesión ignorándolas mientras las hijas que si estaban y lo amaban no podían siquiera sacar una mísera sonrisa en la cara de su padre, en verdad envidio a ese tipo para tener tal cariño, aunque no lo merezca-le dije con molestia mientras caminaba a paso lento fuera del lugar, estaba caminado por el pasillo de la gran iglesia cuando una mano se pego a mi chaqueta, mire de reojo y la vi a ella aun en su maleta flotante y mirando hacia abajo, casi temerosa o tímida.
-¿Por qué me quieres como tu muñeca cuando la tienes a Shinku?-me pregunto tranquilamente.
-tener o no a Shinku no importa aquí, solo lo digo, están desperdiciando su tiempo en ese tipo, es su padre, si, lo aman, genial, pero no merece la pena luchar a muerte o como lo pintan ustedes para cumplir su deseo, ese tipo ya murió, es polvo o huesos ahora, las creo, les dio vida, como, no sé, me importa, no; te quiero como mi muñeca solo...Porque se ese dolor que cargas Suigintou, al menos un poco, mira, no debes aceptar ni nada por el estilo solo piénsalo, hay muchos puntos de vista sobre el asunto-le dije mientras con muy poca fuerza me soltaba de ella para seguir mi camino, al menos sigo vivo.
Alto ahí médium-me detuvo su voz, me di vuelta cansado para ver que estaba justo delante mío con la mano extendida, en su dedo anular estaba un anillo de plata con una gema morada…
-Esto es solo porque sin importar tus palabras quiero ser Alice para mi Padre, y esta forma será la más rápida, al final Shinku y yo lucharemos, solo una ganara y seguirá, así como con las otras, tu no lo cambiaras ni tampoco otro humano, tu eres solo una herramienta para mí-me dijo con despecho y como si fuera lo obvio, a decir verdad no me molestaba mucho, pero aun así era irritante, me reí un poco para luego sostener su mano con la mía, hice un arco similar con el de Shinku y bese dicho anillo, una luz morada broto de este y la misma sensación de calor broto dentro de mí.
-Parece que soy tu médium ahora Suigintou-le dije despreocupado pero en el fondo en verdad estoy imaginando como se lo tomara Shinku.
-Sí, así es-dijo mientras se miraba el anillo como si fuera lo más interesante del mundo.
-Recuerda médium, no vas a cambiar mi punto de vista, existimos solo para crear a Alice, no espero que un simple humano lo entienda-me dijo con desdén, me acerque donde ella y tome la maleta en mis brazos, saque otro cigarro y lo encendí para irme con el sabor a tabaco y mentol de camino a casa. Ella se sentó en mi hombro mientras batía sus alas con pereza, juro que la escuche reír un poco pero debe ser mi imaginación.
Así seguí el camino largo a mi casa, tengo algunas respuestas pero no son suficientes, hay algo más detrás de todo, además esta Suigintou, una muñeca "rota" por lo que vi antes, me pregunto si hay alguna forma de arreglarla y si ese libro está relacionado con todo esto.
