Notas: Recuerden, TLP (Trastorno Límite de la Personalidad=cambios bruscos de emociones y pensamientos); TID (Trastorno de Identidad Disociativa="personalidades múltiples"); TEPT (Trastorno por Estrés Postraumático)
ADVERTENCIA: No es exageración los diagnósticos y sintomatologías que Seto cuenta sobre Atem, pido lo tomen con la seriedad y prudencia que esto merece.
La Multiplicidad y Nosotros
o (El Amor Dividido de Kaiba Seto)
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Segunda Parte
Retomando el caso de la identidad autoproclamada Jonouchi, o la situaciones en las que él se involucra, siempre he tenido un pequeño sentido de culpa con las interacciones que tenía con esa parte de Atem, debido a que yo suponía (me obligaba a creer) que no era realmente Atem quien me hablaba sino alguien totalmente ajeno a él que con el tiempo se desvanecería en el olvido, que con mis descuidos al trato que le daba a Jonouchi nunca tocaría la "verdadera" mente de Atem, por lo que si lanzaba todas mis frustraciones a esa personalidad agresiva no le haría daño cuando regresara en sí.
Grave error. Nunca estuve más equivocado.
Aprendimos con el tiempo que tenemos que aceptarlo. Todo lo que me había gritado en esa ocasión, y en muchas otras más que le vinieron, exteriorizaba el gran temor que Atem escondía frente a aquellos sentimientos románticos que comenzaba a desarrollar hacia mí y la posibilidad de que por ello fuera lastimado de nuevo. Eran emociones reprimidas donde se intentaba convencer de que no me amaba, que no me deseaba, que se tenía que alejar de mí y que no me merecía.
Me arrepiento un poco de la forma en la que trataba con aquella identidad y cómo Atem la evitaba por completo. Durante este año que pasó, aprendimos que la mejor forma de lidiar con esa parte de Atem era aprendiendo de él precisamente, preguntándole qué sentía, qué quería, qué pensaba más a menudo. Él necesita "amar" cada parte de sí mismo, conocerse y creer que merece todo lo que ha logrado en estos últimos años de vida. Debía ser consciente de su negación, para aceptarse y seguir adelante, y esto ha venido funcionando para ambos; Atem ha logrado comunicarse más con él y por ello sus agresiones, tanto hacia mí como a sí mismo, han disminuido.
Según la terapeuta, su objetivo primordial es disminuir primero los efectos negativos y destructivos de su Trastorno por Estrés Postraumático aprendiendo que debe hacer frente a su trauma en algún momento para así dejar libre la mano invisible que lo ata al pasado y a su daño, que es en parte por qué aún sigue disociando a pesar de las terapias conductuales que han llevado a cabo durante estos años. Es un proceso que puede llegar a durar años si la persona no comprende el verdadero significado de ello, sin embargo, hablaré de estos efectos negativos más adelante.
Con su otra condición, el TID, es una batalla constante, lo sé y él lo sabe, pero hemos logrado llevar en paz el resto de nuestro tiempo con pequeños aunque significativos actos de control que lo ayudan a sobrellevar toda esa carga.
―¡Atem, vas tarde a tu clase!
―¡Si! ¡Ya, ya voy!
―Eso me dijiste hace 10 minutos ―subo las escaleras que me llevan a la habitación principal y lo veo moverse de un lado a otro―, ¿qué es lo que tanto haces?
―Busco mi reloj, no lo encuentro por ningún lado ―se detiene y me voltea a ver―. ¿Lo has visto, por casualidad?
―No, pero sé que guardas el que te regalé en el primer cajón de…
―No, ese no, es para eventos importantes. No lo quiero perder ―en eso lanza un suspiro ruidoso y te sienta en el borde de la cama con las manos soportando su rostro y cabeza, apoyando los codos sobre sus rodillas.
―¿Qué ocurre? ―me siento a su lado y le acaricio suavemente el cabello rebelde. Levanta la mirada y me intenta decir que no es nada por lo que lo interrumpo―: Sé que algo te pasa, dime.
―No recuerdo nada de ayer ni esta mañana… Estuve mirando nuestro diario y no hemos escrito nada desde hace dos semanas. Pensé que íbamos bien, pero ya sabes que…
―Sí, entiendo. Toca comentarlo en la siguiente cita con la terapeuta y si quieres no vayas hoy si te sientes mal.
―No… Quiero ir a clase, sino me sentiré peor por pensarlo tanto. Me inscribí para formar la rutina, Seto, recuérdalo ―se recuesta en mi brazo izquierdo y me surge el anhelo de disipar todos sus monstruos en ese momento―. Me desespera esto, no sé… No sé qué hizo Yuugi ayer ni esta mañana, no entiendo por qué… ¿Qué hicimos?
Atem tiende a olvidar pequeños detalles o información personal importante recurrentemente; es uno de los síntomas con los que debe lidiar por su TID y es algo con lo que siempre estoy pendiente de ayudarle. Es por eso mismo que tiene una obsesión comprensible sobre el conocimiento y control de lo que sus otras personalidades han hecho o hicieron mientras estaban fuera o cuando su comunicación se ve limitada por ellas mismas; todo eso lo desespera y le crea mayores ansiedades que luego he de apresar cuidadosamente.
Hay momentos donde la amnesia o semi-amnesia lo descontrola totalmente, en el pasado llegaba al punto de no saber dónde estaba de un momento a otro y con quienes estaba, o no reconocía a personas que ya conocía de antemano y hasta olvidaba qué hora del día era o qué debía de estar haciendo. De ahí que cargue un reloj de pulsera, en lugar de mirar su teléfono móvil, pues se le es más fácil. Por esos episodios amnésicos es que su diario comenzó a llenarse cada día más de sucesos importantes que deseaba plasmar en él y aquello se extendía a la comunicación entre sus personalidades antes de lograr hacerlo por sí mismo.
Luego de casi seis años, esa amnesia descontrolada ha ido disminuyendo gradualmente. Aún vive con mucha ansiedad cuando no lo controla, pues el impulso del Trastorno Limítrofe hace mella en él, pero al ahora tenernos a mí y a mi hermano con él sus inseguridades han sido un poco suprimidas y con ello una mayor aceptación a la terapia.
Otra cosa que hemos probado como sugerencia de la doctora es crear rutinas que lo distraigan de sus pensamientos negativos y depresiones. Le gusta estar bastante activo, así se disocia menos y es principalmente para evitar que salgan a flote mientras trabaja o estudia y arruine nuevamente lo poco que ha logrado mejorar. Toda la semana, cada día, es la repetición de un esquema que ha desarrollado para mantenerse al margen y encajar un poco más en la sociedad que lo destruyó por completo.
El problema de todo esto, es que cuando piensas que todo va bien, vienen las recaídas.
―Vimos una película y luego salimos. Esta mañana fuimos a la empresa, me acompañaste hasta que cambiaste a medio día a ser tú mismo ―veo cómo Atem frunce el ceño intentando recordar o interiorizando su descontento―. Te compré un videojuego, por cierto, el Fallout 4. Yuugi no me dejaba en paz hasta haberlo hecho ―sonrío como para restarle importancia. No funciona.
―¿Por qué lo haces? ¡Para ello trabajo medio tiempo en la cafetería, Seto! No nos cumplas caprichos como esos… ¡Eh! ―se tensa por completo y luego se levanta a agarrar su mochila―. Nunca me ayudas, eso no es ayudarme, ¡solo lo empeoras!
―Podrías trabajar conmigo, ya te he dicho.
―¡Ese no es el problema!
―¡Atem, espera!
―¡No! ¡No lo soporto! No es justo, pensé que estaba mejorando, pero todo es un caos, un bucle de destrucción interminable. ¡Siempre es así!
―No es cierto. Sí has mejorado notablemente en este último año, ¡no te encierres de nuevo en ti!
―¡¿Tu que sabrás lo que es ser yo!? Es tan fácil verlo desde tu posición ¿cierto? Sin sufrir por cualquier hueco en el camino, pretendiendo que tienes todo bajo control… ¡No entiendes nada!
―Atem…
―¡No te soporto! ―sale de la habitación y corre escaleras abajo, yo solo lo persigo esperando que la puerta lo detenga mientras lo alcanzo―. No me sigas, puedo tomar el autobús, ¡no estoy convaleciente! ¡No soy un enfermo terminal!
―Lo sé, te estoy viendo, pero de igual forma la reunión que tengo hoy con los socios queda en esa dirección. Solo sube al auto y vamos, no te retrasarás más ―me mira por unos segundos para luego bufar y salir dando un fuerte portazo, dejándome con las ganas insanas de golpear la pared y la sensación apretujada de tener un nudo en la garganta.
Atem es un conjunto de obsesiones e impulsos que surgen por el TLP, el cual me han explicado que es un trastorno caótico y bastante difícil de tratar para cualquier persona. Se caracteriza por una severa y evidente inestabilidad emocional, pensamientos en blanco y negro –es una cosa o la otra, nunca hay un intermedio–, problemas para interactuar con las personas de forma atroz, conducta autodestructiva y todo eso lleva a una pésima valoración de sí mismo que lleva a la persona a creer que todos quieren abandonarlo y aquello causa que actúen erráticamente para evitar dicho abandono.
Toda esta verborrea crítica y psiquiátrica me pone los pelos de punta, Atem es más que un niño asustado, agresivo y acaparador de atención como lo dictaminan los actores de circo de la salud mental. Tiene problemas, no hay que negarlo, pero es mucho más que una etiqueta, más que un enfermo sin remedio, pero hay momentos en los que hasta yo mismo me pregunto cuánto más durará la paz momentánea que hemos encontrado en los años de relación que llevamos.
De los seis años que lo conozco, cinco han sido apuntados a un tipo de terapia cognitivo-conductual especialmente dirigida para ese trastorno que ayuda igualmente a disminuir los otros, ha mostrado verdaderas mejorías en su comportamiento y la expresión de sus sentimientos y emociones, no obstante, al tener bajo mi control y de mis socios la empresa que nos da la estabilidad económica que deseamos (2), no puedo dejar de lado mis propias aspiraciones y objetivos por estar en constante vigilancia de cada paso que da y eso le crea nuevamente aquel desequilibrio e inquietud que sale a flote cuando siente que no cumplo sus expectativas.
Es una vorágine de tristezas, dolor, afecto, amor y conmoción que nos une y en ocasiones nos destruye.
Aún me estremece saber todo lo que Atem ha venido sufriendo desde los 5 años. Sé que desde esa edad hasta los 11 aproximadamente, Atem desarrolló un tipo de amnesia selectiva, lo que indica que no recuerda absolutamente nada de esos años, tan solo un conocimiento generalizado de un trauma. No sé cómo no ha llegado al punto de quiebre máximo –detesto decir suicidio, pero es lo indicado–, sé que en su adolescencia tuvo severos casos de autolesión y parasuicidio que no llegó a completar (claramente), no obstante, supo acudir a tiempo por ayuda especializada, lo cual agradezco haya sucedido y por ello esté convencido de que la mejor forma de llegar a su mejor estado de paz es mediante este proceso largo y tortuoso que son las terapias y la autocomprensión.
Quisiera hablar un poco más de lo que conforma la mente disociada de Atem. Hubo una época en que veía más veces al día a sus otras personalidades de lo que podía ver a Atem en sí mismo, afortunadamente ha sido controlando y muchas de éstas han desaparecido; el grave problema son las posibilidades de una recaída en lo que puede ser su Trastorno Limítrofe que siempre espero no dure mucho pues aumentan las probabilidades de disociación.
La primera personalidad es "Yuugi".
―¿K-kaiba-kun? ―escucho decir al otro lado de la línea. Siento un escalofrío recorrer mi espina y dejo el vaso con sake en la mesa frente a mí.
―¿Yuugi? dime, ¿qué pasa? ¿Dónde estás? Ya pasan de las 11 de la noche y no he sabido nada de Atem.
―¿Puedes ayudarnos…? N-no sé dónde estoy. Parece que Atem perdió el móvil… ―cierro los ojos para tranquilizarme, me recuerdo que ya ha pasado esto antes y me convenzo de inmediato que he de calmarme, que ya domino perfectamente estas situaciones―. Te estoy llamando de un público.
―Dime qué ves. ¿Estás con alguien? pregunta dónde estás a cualquiera que pase a tu lado.
―No e-entiendo qué pasó… Me sabe la boca a cigarrillo, me duele la cabeza y me a-arden los brazos… Atem quizá…
―Yuugi, tranquilo ―le interrumpo―, saldremos de esto… ¿Yuugi? Oye, quédate conmigo, escucha mi voz.
―S-sí.
―Tienes que moverte y preguntar dónde estás e iré de inmediato a recogerte ―me recibe el silencio. No es común en él permanecer en aquel estado de estupefacción por tanto tiempo, así que recurro a una voz más potente y autoritaria para llamar su atención―. Yuugi, préstame atención y has lo que te digo. ¿Qué ves?
―Ah… Veo edificios… un h-hospital, hospital Hijirihikarigaoka…
―No lo reconozco… ¿Qué más? Pregunta en qué barrio estás o si estas cerca de algún punto de encuentro ―escucho murmullos que relaciono con la segura búsqueda de información de su parte.
―… M-me dicen que estoy en Kashiwa, Kaiba-kun. Cerca de la universidad Reitaku ―aquella ciudad queda a más de una hora de Shibuya. Siento un pinchazo en la sien que me alerta de un progresivo dolor de cabeza al caer en la cuenta de los extremos a los que llega Atem para alejarse de sí mismo y de mí. Me duele, pero sé que él siente todo esto mucho peor que yo.
―¿Qué diablos pensaba…? Vale espérame ahí ―digo al buscar en mi GPS la ubicación exacta de aquel hospital―. No te preocupes que ya voy por ti.
Yuugi, como se hace llamar, es un chico atento, espontáneo, amable y dulce, es la personalidad protectora y la más calmada, lo que indica que Atem recurría mucho a él en el transcurso de sus abusos y en lo que el presente respecta es a quién acude cuando se siente atacado o desvalorado para disminuir la carga depresiva o destructiva. De igual forma, al Atem aún no poder controlar a veces sus emociones, también permite a Yuugi salir cuando una euforia extrema lo embarga, desafortunadamente.
Un punto a favor es que con Yuugi tiene un gran poder de co-conciencia, es decir, sabe lo que hace y no se siente desligado de él cuando lo reemplaza. Ahora tiende a coexistir mejor entre sus cambios y a suprimirlo un poco, pues a pesar de ser su protector primordial y el tipo de persona que siempre ha aspirado a ser, suprimirlo le convendría para su recuperación pues significa que lo haría parte de él y no una personalidad alterna de sí mismo. Aunque, por el momento, la prioridad es hacer desaparecer a las demás antes que a Yuugi pues él representa el puente y conexión entre Atem y los otros.
Un dato curioso de Yuugi es su afán por hacer amigos que suplan la necesidad afectiva de Atem, (sufre por sus problemas y no poder hacer mucho por ayudar, según me ha dicho) por ello es la personalidad con la que mejor se trata Mokuba y en cierto grado conmigo también, pues con él entiendo mejor aquello que aqueja a Atem diariamente gracias a que no se guarda nada y todo lo exterioriza. Ha tenido problemas con él por ello mismo, pero le hago entender a Atem que hace parte del proceso acogerlo y comprenderlo para así contrarrestar los efectos del abuso que el mismo Yuugi ha logrado disipar de sí mismo.
Otra característica es su inconfundible tartamudeo y la formalidad con la que trata a todos los que lo rodea.
La segunda personalidad es "Anzu", una chica que cree en lo mejor de todo y cada persona, optimista y en exceso detallista, toma el trauma como algo que ha de ser pasajero y se basa en la estabilidad espiritual para calmar sus impulsos, el problema es que tiene un enamoramiento conmigo que Atem no toma muy bien. De ella no hay mucho por describir más que fue la segunda personalidad en aparecer en Atem y la cual ha tenido mayores problemas por suprimir por su continua insistencia de querer estar presente en todo lo que abarque la vida de él; inclusive las decisiones que tomamos ahora para la ceremonia del matrimonio, lo cual nos desespera a ambos pues tienen gustos y opiniones completamente contrarias, pero que sabemos que hemos de afrontar con calma y simpatía –algo que me cuesta en ciertas ocasiones.
Una característica de ella que tampoco nos agrada mucho, pero que mi hermano Mokuba toma con gran gracia, es su imperiosa necesidad de comprar atuendos totalmente diferentes a los que usaría normalmente Atem y además maquillarse para sentirse dueña del cuerpo de su anfitrión cuando logra aparecer antes de salir de casa. Otro detalle a resaltar es que por su necesidad de atención, ha logrado detener a Atem de sus conductas autodestructivas para salvarse a sí misma. Es bastante controladora e impulsiva.
La tercera personalidad fue un niño que se hacía llamar "Yami Atem", el cual ya ha sido neutralizado. Actuaba de forma pasiva, retraída y evasiva por momentos y en otros de forma errática, gritaba, pataleaba, pedía cualquier cantidad de cosas para observar mi reacción, jugaba con Mokuba hasta que lo cansaba y a menudo contestaba con palabras demasiado sofisticadas que no son nada comunes en niños de 7 años. A pesar de eso, sufría de dislalia funcional –que es la dificultad para articular bien las palabras– y su tono de voz era claramente la de un niño, razón por la cual yo terminaba discutiendo con Atem al comienzo de conocerlo pues me parecía que era una forma de llamar la atención totalmente infundamentada; ya al descubrir su TID me excusé con aquel niño y con Atem consecuentemente.
La cuarta y un poco más reciente en aparecer y permanecer es "Jonouchi", altanero, agresivo, impulsivo y grosero, tiene graves problemas conmigo y descarga sus frustraciones con cualquiera. Además de esas características negativas y destructivas, fue una personalidad que creyó por mucho tiempo ser la verdadera y negaba completamente la existencia de otros como él, fue un largo proceso de adaptación hasta que logramos disminuir su impacto, aunque aún tiene la inevitable necesidad de alejar a todos de sí mismo como mecanismo de defensa.
Una circunstancia actual de Jonouchi es que ha comenzado a sufrir cambios en su forma de actuar que nos está haciendo pensar que quizá esté desarrollando bipolaridad. Es un caso que no es indiferente en personas que sufren varios trastornos de personalidad, en donde pueden llegar a desarrollar una identidad alterna con su problema aislado del resto del sistema que es la original; es decir, Atem no es bipolar, pero hay la posibilidad de que una de sus personalidades, en este caso Jonouchi, sí lo sea y esto nos preocupa sobremanera.
―¡Regresé Kaiba-kun! y mira, te traje un postre.
―¿Cómo estuvo el trabajo?
―Bien, me agrada mucho trabajar en esa cafetería, pero todos me miran muy extrañamente… Debe ser por el último día que Atem estuvo trabajando ―deja su bolso blanco en la mesa del comedor central y se sienta pesadamente en una silla para sacarse sus botas afelpadas―. Dejó caer una bandeja de malteadas aquel jueves.
―Yo diría que es más por tu abrigo amarillo y delineador de ojos que atraes miradas desaprobatorias.
―Me veo muy bien ―responde con orgullo y comienza a acercarse a mí―, no entiendo por qué pensarían eso. Atem tiene bonitos ojos que debe resaltar.
―Espera, iré a pedir que nos sirvan el almuerzo. Pon el abrigo y botas donde deben estar, Anzu, no quisiera repetirlo ―le ordeno, pues es la única manera de tratar con ella. No me agrada cuando reemplaza a Atem por más tiempo del que puedo tolerarla, pero debido a las circunstancias lo dejo pasar. Cuando regreso al comedor y lo veo sobándose los antebrazos por encima del jersey de cuello alto, me decido por finalmente atacar la situación―. Luego de almorzar te limpio las heridas y cambiamos el vendaje. El que te estés rascando a cada momento solo lo empeora y lo sabes.
―Sí, Kaiba-kun, pero los cortes me molestan bastante, ¿por qué lo hace? Eso solo nos daña más.
―No lo sé, pero hay que evitarlo.
―Yuugi me dice que Atem se siente avergonzado ―suspira y yo siento ganas de hacer lo mismo, pero lo suprimo―. Debería de estarlo, Yuugi me dijo que te gritó cosas muy feas… No lo entiendo, eres lo mejor que nos ha pasado…
―Por eso no ha querido… ¿salir?
―No lo sé… Solo Yuugi sabe qué pasó y qué piensa ―se calla por unos minutos hasta que una de las sirvientas llega a disponer los platos y sacudo una mano para que entienda que debe alejarse lo más pronto pues es una conversación privada. Nadie aparte de Mokuba, la terapeuta, el profesor de sus clases por la tarde y yo conoce los verdaderos problemas de Atem y así deseo que sea hasta el final. Lo observo mudo mientras tiene la mirada perdida, luego de varios segundos reacciona―. Lo siento. Yuugi quería intentar que Atem saliera pero no funcionó.
―Ya van cuatro días sin verlo… ―asiente dándome la razón―. La doctora me recomienda llevarte antes de lo planeado a la cita. Iremos mañana a las nueve.
―Vale.
Ahora, dentro del TID hay dos "tipos" de personalidades. Las principales –las que han estado con la original desde casi en sus comienzos o las que han permanecido mucho tiempo– y las otras que nacen como retazos de personalidad que una vez se reconocen y se tratan, desaparecen esporádicamente tal y como aparecieron.
Hay una personalidad, hombre, que no he logrado entender completamente pues ha aparecido muy poco frente a mí, no tiene nombre y eso ayuda a que Atem lo pueda suprimir más fácilmente pues evita separarlo completamente de sí al darle una identidad propia como tienen los demás. Al principio era igual que Jonouchi, destructivo y antipático. Atem me ha dicho que ahora siente que él se comunica en demasía con Jonouchi intentando calmarlo, pero luego, cuando hace sus destrozos, le grita a Atem continuamente buscando control. Aunque es un poco imprudente y grosero, solo busca animar a todos para mejorar o eso me ha contado Yuugi y en ciertas ocasiones Atem. Me ha expresado que lo visualiza alto, de cabello moreno en punta y ojos marrones. Llevo dos años de no verlo por completo.
En cambio, hubo una personalidad que duró poco en el tiempo que conocí a Atem, era un chico que creía que todos éramos falsos, que íbamos a morir a manos de un gran ser superior y que si por él fuera se adueñaba del mundo para destruirlo a su modo. Era frío, calculador, destructivo y controlador, creía que con cualquier palabra manejaba todo a su alrededor y decía ser la fuerza controladora del cuerpo que manejaba en ese momento. Fue bastante perturbador en mi opinión, pero fue desapareciendo al atacar la fuente del problema que eran los delirios de grandeza que tenía cuando Atem me conoció e inconscientemente absorbió. No supimos más, lo presencié unas cuatro veces como mucho. (3)
Por último, desde hace unos meses, ha aparecido de nuevo una niña que habla inglés fluido y su acento es bastante marcado –es la primera personalidad que tiene una distinción tan notoria–, tiene conocimiento de computación avanzada que quizá tomó al observarme continuamente cuando le mostraba mi trabajo a Atem en el pasado, y un deseo incontrolable de impedir que Yuugi desaparezca del sistema. Culpa a Atem de lo que vivió Yuugi en su pasado y se escandaliza de nuestra relación, sin embargo se lleva espectacularmente con Mokuba.
Es la única información que hemos recopilado de esa chiquilla, pero es suficiente para determinar el posible miedo de Atem a sobrevivir en un futuro sin su protector, Yuugi.
Yuugi me ha contado que entre los 14 a los 18 años vio cómo las distintas personalidades se adecuaban a las situaciones en las que se metía Atem para superar adicciones, obsesiones y tormentos que no lograba controlar conscientemente. Al recordar lo que Atem tuvo que sufrir durante toda su niñez y adolescencia completamente solo me hace preguntarme qué bien mayor hubo para tener que cambiar mi antigua personalidad que constantemente intentaba mitigar el impacto negativo del corrosivo mundo en el que vivimos y si fue lo mejor. Luego, al ver su cara sonriente al verme llegar a casa o la serenidad que transmite luego de acostarnos en la cama a ver su programa favorito, me convenzo que fue lo mejor y que de no haber cambiado mi forma de ser no podría ver el verdadero significado de esos momentos de sencilla intimidad.
Eso y que logró que mi relación con mi hermano menor hiciera un giro de 360 grados. Es de las cosas de las que más me arrepiento en toda mi vida, pues ahora veo el gran hombre en el que se está convirtiendo y aquello no hubiera pasado de no haber llegado Atem a nuestras vidas. Por eso y mucho más, Mokuba siente un gran aprecio a él además del cariño infantil que tuvo cuando fueron amigos hace tantos años y la repentina euforia de verlo nuevamente entrar en su vida. Tiende a llamarlo por teléfono continuamente cuando no está de visita en Shibuya y cuando lo está se dedica medio día a él y medio día a mí hasta que nos encuentra a ambos en la casa por las noches.
Aquello lo transformó en un chico bastante perceptivo de las emociones que nos embargan a mí y a Atem y que intentamos mitigar al salir al mundo exterior, pero que Mokuba ha logrado desmenuzar para intentar ayudarnos en lo que más puede al pedir que no nos guardemos los problemas entre nosotros, sino que los compartamos con él para buscar un mayor equilibrio en esta pequeña sociedad que hemos forjado.
«―¡Hola, Seto! ¿Cómo ha estado todo por allá? ¡Los extraño mucho! Ya deseo terminar la tesis para graduarme y volver a verlos más seguido en Tokio.
―Todo va bien, pero cálmate, no grites.
―Lo siento, ¡es que acabo de recibir un correo de mi asesor de tesis comentando lo bien que voy! Quizá la complete al término de este mes.
Sonreí, cerré mi computador portátil y me dediqué a dirigirme a la cocina para prepararme un té. Era gratificante escuchar su voz animada cada vez que me contaba de sus cosas, pues me hacía pensar que todo iba bien entre nosotros.
―Que bien, Atem se alegrará cuando le cuentes ―le respondí―. Siempre me anda diciendo lo mucho que te esfuerzas para terminar pronto.
―¡Sí! Ya quiero graduarme. ¡Espero que lo logre antes de su matrimonio! ―me dijo eufórico y yo solo hice una mueca de confusión ante aquella respuesta. ¿No sabía acaso que habíamos decidido aplazarlo un año más?
―Yo espero lo mismo, después de todo será el siguiente año en primavera.
―¿Cómo?
―¿No te ha contado? ―lo escuché suspirar, sentía que algo estaba mal y esperaba que me lo comentara sin obligarle a nada.
―La verdad… quería preguntar cómo iba realmente todo por allá ―le pregunté qué quería decir con ello y me respondió taciturno―: Tengo tiempo de estar hablando más con Anzu y esa nueva niña que con él, a pesar de que Anzu intenta hacerse pasar por Atem, lo noto. ¿Algo pasó?
―Oh… no, es solo que le comenté la posibilidad de mudarnos y creo que eso lo desestabilizó un poco. No te preocupes, ha estado mucho mejor este mes ―no podía mentirle, aunque tuviera ganas de hacerlo pues su preocupación me enternecía―. Con respecto al matrimonio, Anzu ha estado intentando convencerme de que sea este año, quizá por ello nunca te comentó que habíamos cambiado de planes…
―Entiendo ―nos quedamos unos segundos en silencio. Luego le escuché suspirar de nuevo―. ¿Seto?
―¿Um?
―No te preocupes, haré lo posible por volver pronto y así no se sentirá tan solo…
―No, todo estará bien, enfócate en tu tesis y que tengas una buena calificación. Del resto me encargo yo.
―Seto…
―Ah, lo escucho abrir la puerta, ¿quieres hablar con él?
―¡Claro!»
Es una manía que poseo, pero nadie más comparte conmigo, que me obligo creer que tengo todo bajo control. Mi empresa, mi pequeña familia y yo, pero realmente ¿quién tiene absolutamente todo bajo control?
Nadie, mas siempre queda la esperanza.
(2) Atención a esto: nunca nombré la actividad principal de la empresa de Seto (qué vende o hace), así que pueden imaginar lo que quieran. Solo que, al traerlo a la realidad (Universo Alterno), no es la Kaiba Corp a la que estamos acostumbrados per se.
(3) Bakura el Rey de los Ladrones, o Yami-Bakura.
Notas de la Autora: Siempre he pensado que de haber sido una historia del mundo real, Yuugi sufriría de Trastorno de Identidad Disociativa (o un caso de Trastorno Límite de la Personalidad, con retazos de personalidad antisocial, al comienzo del manga) rodeado de personas con episodios de psicosis, ¡je!, pero para hacerlo Prideshipping quise poner los roles al contrario.
No lo dije antes, pero la mente siempre ha sido un tema que me apasiona, sin embargo, no he estudiado psicología o alguna de sus ramas, ni ninguna de las ciencias de la salud, por lo que de nuevo pido disculpas si ofendí a alguien pues no fue, ni nunca ha sido, mi intención.
De igual forma, me informo hasta lo más humanamente posible por medio de videos, videoblogs, artículos científicos e investigaciones del campo. Todo lo que han leído ha sido inclusive sacado de experiencias reales y retazos escritos de investigaciones realizadas adaptado a la historia, claramente.
Aún falta más, en el siguiente capítulo se hablará del trauma que sufrió Atem de niño, y espero que sea el final. Será un capítulo fuerte, así que advierto desde ahora.
Especiales agradecimientos a Alexandria Kousuke, angelegipcio, Reveille y eriadmg17041 por comentar y seguir esta historia :)
Nos leemos pronto.
